Capitulo 9


La cerradura sonó, Sakura de inmediato cerró los ojos sobre el diván, haciéndose la dormida. Había tomado un baño hace más de una hora y conservaba el cabello mojado, humedeciendo la fina tela del bonito diván. Naruto cerró la puerta, fue hasta ella para mover sutilmente su hombro, tratando de despertarla.

- ¿Mnh? – respondió ella, entreabriendo los ojos y frunciendo el ceño.

- ¿No quieres dormir adentro? aquí hace frío… - le susurró. Sakura se fijó detenidamente en los finos labios de Naruto en su apetecible boca. Aquella que había probado toda la noche. No sabía que mierda le pasaba esa mañana, joder. Como nunca, había amanecido sensible.

- Sí… - Sakura se sentó sobre el diván, fingiendo fatiga y sueño. Naruto se volteó a mirarla, una bonita sonrisa salió de sus labios al verla estirarse sobre el mueble.

Por mucho que intentaba no mirarla, no lograba quitarle la vista ni una sola vez. Sus ojos, su boca, su bonito cabello, su lengua… cada vez que remojaba sus finos labios. Su propia voz, su mirada, le jodía, le jodía tanto pasarse todo el día pensando en una sola mujer. Una sola sonrisa. No estaba acostumbrado a eso. Nunca había sido entrenado para ese tipo de sentimientos. Siempre había sido él y sus polvos diarios.

Él y diferentes mujeres.

Él y una puta más.

Sakura se puso de pie, moría de ganas por quedarse… o mejor dicho, por que él le pidiera que se quedase. De mala gana caminó hasta la habitación.

- Sakura. – la llamó él.

- ¿Sí? – se volteó ella, con una llamita de fe.

- Ven… - le dijo Naruto.- Sakura sintió que moría. ¿Desde cuando y se ponía de esa forma? No sabía, y no quería ponerse a pensar. Simplemente caminó hasta él.

- ¿Qué? – le preguntó ella, fingiendo desinterés.

- Nada. – susurró él. Tenía a Sakura a tan poca distancia. Tan pocos centímetros, ella se le había acercado más de lo previsto. Y eso le gustaba más. Oh sí, joder… le fascinaba. Ella. Ella y toda ella. Le cogió una mano y la entrelazó con la suya, la piel de Sakura se erizó por completo. Bajó la mirada. – Estás fría…

- Sí… - susurró ella, sintiendo que Naruto había cogido su otra mano restante, juntándolas, y metiéndolas suavemente bajo su fina camiseta y su cazadora de cuero.

- Espero no te incomode.

- No…

- ¿Te ha comido la lengua el… - Sakura se ruborizó por completo. – espera… creo que alguien más te la comió. –Naruto le sonrió, haciendo que ella tampoco se resista y suelte una fina risa. – Y creo que fui yo… - Sakura intentó sacar sus manos de bajo la camiseta de Naruto al hacerlo, Naruto volvió a jalarla hacia él. – Y me gustaría hacerlo ahora… - se acercó a sus labios, peligrosamente rosó su labio inferior sobre la pequeña comisura de los labios de Sakura. Su boca hecha agua, la necesitaba.

-Naruto… - murmuró Sakura, ahora levemente extasiada. Todo esto le ponía tanto. Él. Sus manos, como la tocaba… De que forma. Sabía que punto tocar, y que usar… la lengua, los labios, los dedos y… su increíble masculinidad.

- Dime nena…

- No sé que me pasa… - susurró ella. Una oleada de lujuria se paseó por el cuerpo de Naruto. Se empalmaría en cualquier momento, y esta vez necesitaría acabarla, llegar al jodido orgasmo. Sakura le rodeó el cuello, apretándolo contra ella.

- Yo sí. – le afirmó él. Los dedos de Naruto se introdujeron entre las bragas de Sakura, levantó una tira de ellas en la parte izquierda de sus caderas, para rozarle la piel… cuanto le gustaba… - lo necesitas. - Sakura cerró los ojos, se mojaría tanto… que rogaría por un poco de su medicina, aquella que solo Naruto podía darle. – tanto como yo…

- Sí… te necesito… - abrió los ojos con delicadeza, ahora encontrándose con los ojos del Naruto salvaje, lleno de lujuria y apunto de tumbarla sobre el diván y hacerla suya de nuevo. Naruto volvió a besarle la boca, se había acostumbrado a su sabor, a lo bien que sabía su lengua. Le gustaba muchísimo. Apunto de posicionarla sobre el diván, y acostarse sobre ella… alguien tocó la puerta del departamento con fuerza, apunto de tumbarla.

Naurto tuvo que separarse de ella con dificultad. Mierda ¿quién se atrevía a tocar la puta puerta de esa manera? Y lo peor… ¿en un momento como ese? Reventaría a quien quiera que fuera que tocara de esa forma.
Naruto abrió la puerta, alguien le hizo retroceder varios pasos al ser empujado.

- Oh vaya… que bonito ¿eh? – Gaara le sonrió. Primero mirándolo a él, y luego pasando sus ojos por toda la anatomía de Sakura. - ¿te la estás pasando bien?

- ¿Qué mierda estás haciendo aquí? – Naruto caminó hasta él, colocándose instintivamente delante de Sakura.

- Solo vengo a decirte que yo ya cumplí con mi puta parte del trato. – lo miró a los ojos. Estaba tenso y sofocado. Tal vez buscaba respuestas. – pero veo que tú no moverás ni un solo dedo hasta que te la hayas tirado.

- Lárgate.

- ¿No te bastó con que la otra vez te dejaran molido? Vah… Naruto, no te hagas el hombre conmigo, que no te queda.

- ¡Que te largues!

- ¿Por ella? – le preguntó Gaara, astuto, pues Naruto no sabría que responder. La señaló con un dedo e intentó irse a pasos lentos hasta Sakura, que se ocultaba detrás de Naruto. – Que bonito trasero tiene tu amiga…

- Si no te vas, no dejarás de llorar cuando te rompa los huevos, imbécil.

- Lindo ¿eh? Porque no se lo dices Naruto, dile que al final vas a terminar enterrándola en el lugar más podrido de todo Japón…

A Sakura le entró un escalofrío. De alguna u otra manera empezaba a confiar mucho en Naruto, tanto como para afirmar que no la tocaría, que no se atrevería a matarla.

- Es a ti a quién no voy a dudar en romperle la cara. – Naruto lo empujó, el cuerpo de Gaara se balanceó en su sitio, retrocediendo un par de pasos. – No te metas en mis problemas, hijo de puta… - lo empujó de nuevo, esta vez más fuerte. Sus músculos estaban tensos. No soportaba que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Que alguien le diera órdenes. Y lo peor… que lo dejaran mal parado en frente de una mujer, en este caso… de Sakura. Gaara fue a dar a la pared con el siguiente empujón, Sakura optó por retroceder. - ¿me has escuchado? – le preguntó Naruto, hablándole a Gaara.

- No me das miedo, hijo de puta.

- ¿Perdona? – lo pegó fuerte a la pared, dándole un golpe duro en el estómago. Gaara se quedó sin respiración, para luego volver a reaccionar. – será mejor que te vayas si no quieres terminar peor… ¿vale? – le preguntó. Gaara no le respondió, prefería guardar silencio, que a humillarse más. Naruto se le acercó al oído, lo cogió de las fronteras de su camiseta, levantándolo levemente. – no te metas con ella, ¿está claro? Te expliqué muy bien el primer día quien estaba a cargo de quien… - se le acercó al oído. – y ella es mía.

- Te está envenenando… lo único que lograra es que te metan a la cárcel, no seas tan imbécil…

- Yo sabré que hacer.

- Será tarde… - Naruto lo bajó. El cuerpo de Gaara volvió al suelo, ligeramente asfixiado. – Cuando quieras cambiar de opinión… - Gaara miró hacia atrás, donde Sakura aún seguía observándolos a los dos, sin escuchar nada. - ella ya te habrá cambiado para siempre.


- Tu amigo…

- Espero no te haya asustado, es un cabrón… siempre ha sido así. – Naruto abrió una lata de RedBull. Sakura no le quitaba los ojos de encima. Había escuchado poco, pero lo necesario como para tener ciertas dudas.

- No me ha asustado.

- Entonces espero no haberte asustado yo.

- ¿Te puedo hacer una pregunta? – sus bonitos ojos brillaron de repente. Naruto la miró… que bien se sentía perderse en su mirada.

- ¿Qué?

- ¿Qué más harás conmigo? – le preguntó ella. Y en realidad era la pregunta que se había estado haciendo desde que había llegado ahí.

Naruto arrugó la lata, tirándola al pequeño basurero de la cocina. Y es que… ni él mismo lo sabía.

- Te tendré aquí por un par de días más. – le dijo sin mirarla. No quería que ningún sentimiento estúpido se pasara por él en ese momento.

- ¿Para qué? – le volvió a preguntar ella. Esta vez necesitaba saber más información, se puso de pie. - ¿vas a matarme, es eso?

- No digas tonterías.

- Dime la verdad… lo he escuchado de tu amigo…

- Te lo dije, es un cabrón. – Naruto intentó irse, ahora fue Sakura quién lo tomó de una mano antes de que él pudiera desaparecer.

- Dime. – le pidió. Naruto bajó la mirada, la tibia piel de Sakura rozaba con la suya tan exquisitamente, le gustaba, le parecía tan sublime. Volvió a mirarla.

- Te he dicho que no… - susurró él. Ahora ligeramente tímido. Oh mierda. Odiaba con el alma sentirse de esa forma. Como si le costara hablar con ella.

- ¿Puedo saber por qué? - Sakura volvió a preguntar. Y quizá esa era la pregunta más absurda que los oídos de Naruto habían escuchado. Su propia víctima preguntándole por que no la asesinaba.

- Que te de igual saberlo ¿vale? No te interesa, Sakura. Es problema mío. – Naruto la soltó de las manos, intentando irse de nuevo.

- Pero quiero saberlo… - ella volvió a jalarlo, esta vez del brazo. Y a pesar de que él tenía la fuerza suficiente como para soltarse, no lo hizo. Sus fuerzas habían desaparecido en ese entonces.

- No quiero ir a la cárcel. No quiero problemas, solo quiero el dinero y te dejaré libre…

- ¿Solo por eso? - Sakura lo miró deseosa. Quería escuchar más. Tal vez un…"no te haría daño" algo que le diera una pista, ¿una pista para qué? Ya ni siquiera ella misma sabía lo que quería.

- Sí, Sakura. – le respondió él. Y no diría más. – no quiero ni un jodido problema más en mi puta vida, ya son bastantes los que tengo.

- Perdón…

Naruto se soltó esta vez, Sakura lo dejó ir.

- Y pronto yo también dejaré de ser un problema para ti… - le dijo él. Como siempre, sintiéndose la mierda más repugnante del mundo, la persona más cruel. El problema más grande. Él y siempre él. Sin pensar que tal vez para Sakura, y solo para Sakura, él nunca había sido un problema. - pronto te dejaré libre.


Sakura entró a ducharse. Tenía la mente ligeramente pesada, muchas cosas sin explicación se habían aparecido de pronto. Cosas… que jamás le hubiera gustado pensar, o sobre todo… sentir. ¿Pero que mierda le pasaba últimamente? No se lo creía. Hace unos días no pensaba más que en irse y no volverlo a ver nunca más y ahora… No Sakura...Se dijo a sí misma. ¿De verdad crees que Naruto va a querer tenerte un tiempo más con él? negó con la cabeza mientras se metía a la ducha.

- Dicen que cortaran el agua. - Sakura se sobresaltó y giró para mirar a Naruto que acababa de abrir la cortina del baño, quiso golpearlo. Pero en vez de eso, ruborizada, se cubrió el cuerpo. – espero no te moleste que…

- ¡No! – le dijo ella. Naruto soltó una risa. Se relamió los labios. "Sakura… que hermosa e inocente era. ¿De que se avergonzaba? Si hasta habían follado juntos."

- Será rápido, te lo prometo. – le susurró él, quitándose la ropa, mientras Sakura se retorcía por dentro. Volvió a cerrar las cortinas, para no verlo desnudarse ante sus ojos. Aunque la verdad le hubiera gustado quitarle la ropa ella misma.

Naruto reía por dentro. No había oportunidad que no aprovechara para verla de esa forma. Para hacerla enojar de alguna manera. Se inclinó hacia atrás para fijarse en lo que hacía detrás de las cortinas, aún tenía el rostro ruborizado… de pronto bajó la mirada, cubría sus senos con un brazo… y pensar que habían estado en su boca la otra noche..."Hay Sakura" Pensó. Más abajo cubría su feminidad con la otra mano… cuanto deseó quitarla de encima, sí… quitársela con sus propias manos y escucharla estremecerse.

Naruto abrió las cortinas.

- Bien… ¿te parece si hacemos un trato? – le preguntó él. Ya desnudo. Los ojos de Sakura intentaron esquivar por completo las ganas de bajar la mirada. Solo observó los músculos de Naruto, ahora los podía ver mejor que la otra noche. Y cuanto disfrutaba el hecho de saber que los había abrazado por todo el tiempo que había querido. Entró a la ducha junto a ella.

- Un trato ¿tú?

Naruto soltó una risa irónica.

- Sí, un trato. – le dijo. – nadie va a tocarse. – le explicó. – Haremos como si tu estuvieras sola tomando un baño… - la idea le hizo empalmarse en el acto. Trato de no percatarse de aquello. Siguió hablando, al parecer Sakura no lo había notado. – sin mí.

- Pero estás aquí.

- Haz como si no.

- No puedo bañarme sabiendo que estás mirándome todo el tiempo…

- Prometo no hacer nada. – le dijo. Sakura lo miró a los ojos. "Mientras tú no quieras". Pensó él. Aunque se le hacía la cosa más difícil no tocarla viéndola desnuda frente a sus ojos. Se moría por rozar su piel con la suya, abrazarla, mecer su miembro sobre su delicioso sexo. Ella no se resistiría y lo sabía. Pero esta vez…quería que fuera ella quien diera el primer paso.

- Vale… - susurró ella. Aún no muy convencida. Se dio vuelta, sus nalgas descubiertas solo hicieron que Naruto se empalme más. Deseaba tanto cogerla y hacérselo por detrás. Oh Dios… miró su erección, crecía cada vez más. "Vamos Sakura, se que quieres venir aquí…a mis brazos… demuéstramelo".

Sakura intentó de veras imaginar que estaba sola en aquella ducha, que no había ahí nadie más que ella y sus pensamientos. Respiró hondo. En el fondo…tenía unas inmensas ganas por voltearse, e invitarlo a ducharse con ella.
Abrió el grifo de la ducha…

- ¡Mierda! – gritó ella. Al sentir el agua completamente helada mojándole el cuerpo. Retrocedió por instinto, cayendo… sí… como él había querido, entre sus brazos.

- Vaya… no me has dejado cumplir el trato… - susurró él contra su oído, acarició las caderas desnudas de Sakura, y poco a poco colocó su pene bajo la entrada de su feminidad.

- El agua está fría… - murmuró ella. Estaba a pocos centímetros de convertirse en aquella Sakura que moría por entregárselo todo... Y lo hizo. Se volteó, para que no le quedara otra opción que mirarlo.

El sonrió, mientras que Sakura subió sus brazos sobre los hombros de Naruto, a este pareció gustarle lo que hacía. Ambos sentían las gotas de agua fría salpicar el piso y chocar contra sus cuerpos. Naruto acarició las caderas de ella, las apretó fuerte contra él, y se inclinó para besarle el cuello, subiendo poco a poco hasta su mentón… se lo besó, amaba sentirse de esa forma… que con ella nada importaba, mucho menos sus diferencias, lo poco que se conocían, o cuantas veces ella le había dicho "te odio". Sakura lo cogió de la barbilla, invitándolo a probar sus labios, y eso… fue exactamente lo siguiente que él probaría.

Naruto abrió sigilosamente sus labios, dejando entrar el acoger aliento de Sakura en su boca. Los apretó, y ella hizo lo mismo, mientras acurrucaba más sus brazos sobre los hombros de Naruto.

- Sabía que serías tú quién no cumpliría el trato… - susurró él, con una bonita sonrisa entre sus labios.

- Tenía ganas de besarte. – admitió ella. A Naruto le dio un ligero regocijo en el corazón. En ese momento ninguno de los dos sentía la necesidad de follar o algo parecido. Más bien, esas ganas habían desaparecido. Lo único que él deseaba en ese momento era sentir sus bonitos labios besar los suyos. - ¿puedo… - ella se acercó de nuevo.

- Sabes que sí. – le afirmó él, apretándole la nuca para que ella pudiera besarlo más intensamente. Se separó unos segundos. – puedes besarme las veces que quieras…
Sakura se rio, una risa pequeña, de felicidad, de simple ternura… joder… ese momento parecía de dos típicos críos enamorados, algo que ellos dos… ¿no eran?

- Metámonos juntos. – le dijo él. Y le volvió a sonreír, Sakura sintió que veía la sonrisa más linda del mundo. Sí, siempre la había tenido, pero era ahora donde empezaba a notarlo.

- Pero hace frío… - ahora fue ella quien rozó suavemente sus labios sobre los de Naruto, sin llegar a besarlos.

- Claro que no. – le dijo él, y ligeramente caminó hasta la ducha abierta, con Sakua delante de él. Ella trato de resistirse, pero eso solo hizo que Naruto ahora la cargara de la cintura para meterse al agua con ella.

Sakura entre abrió los labios. Joder, el agua estaba heladísima, que lo sentía hasta en los huesos. Él también sintió un remezón en todo su cuerpo por el frío, pero lo resistió para que ella no lo notara. De pronto el agua caía sobre los dos, a pesar de que esta estuviera fría… había un calor ligero entre los dos, que los mantenía unidos, que hacía que ese momento fuera jodidamente increíble. Naruto bajó la mirada, las gotas de agua caían con fuerza sobre el cuerpo de Sakura, por lo que podía ver borrosamente sus manos en medio del agua. Intentó palmearlas. Acariciando su brazo, haciendo que ella sintiera un cosquilleo en el estómago, Naruto estaba buscando sus manos, y cuando por fin las encontró, las enlazó con las suyas.

- Ya no hace tanto frío. – le dijo, mientras sus dedos se tocaban. Sakura negó con la cabeza ante su comentario. – al menos para mí no…

- Para mí tampoco…

- Excelente… - susurró él, sonriéndole, y entonces ella también lo hizo. Le sonrió. Mientras sus manos se tocaban y se entrelazaban bajo el calor de sus cuerpos. No dependía de ninguno de los dos lo que pasara luego… el momento era perfecto.

La besó. Los labios de Sakura estaban helados, aún no se podía creer como había soportado tanto tiempo bajo el agua más helada del mundo. Entreabrió los labios, Naruto introdujo su lengua, tibia y acogedora en su boca. Por fin sentía un poco de calor. Poco a poco los dos fueron alejándose del agua, y de lo fría que era esta, mientras ninguno se atrevía a dejar de besar al otro. Ya no había explicación para lo que pasaba en ese momento. Cualquier otro que estuviera viendo esto pensaría y afirmaría que no se trataba solamente del simple criminal y su secuestrada si no de una relación mucho más fuerte que aquella.