Besos y abrazos 2

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Ramón no supo cómo reaccionar, simplemente mantenía alejados sus brazos de ella lo más posible, en su interior una mezcla de sentimientos lo estaba volviendo loco, el aire se le había ido por una extraña razón y los latidos de su corazón se aceleraron. "bésala, bésala" repetía una voz en su cabeza, pero tenía tan presente el mal aliento del joven a quien beso minutos antes.

-Tengo sucia la boca. – dijo de golpe para zafarse del abrazo e ir corriendo al baño a lavársela.

-Pues… a mí me olía a menta. – susurro Poppy a la señora O´Hare.

- ¿Hay algo más que necesites? –

-No en realidad, sabe, cuando me dijeron que su cajón era de contrabando no entendí porque, en especial porque son las mismas cosas que dan en la enfermería, solo que está más surtida y… -

- ¿Mi cajón de contrabando? Oh, ya veo, buscabas otra cosa, a mí me pasaba igual, dan más ganas esos días, solo que los hombres suelen ser muy cobardes para eso… -

- ¿Para que? –

-Para mancharse, descuide, aquí tengo lo que necesita para empoderarse, el placer femenino ya no depende del patriarcado. –

- ¿Perdón? – Poppy estaba cada vez más confundida.

-Pero acércate, ¿Cómo te gustaría? Entre más anchos mejor, aunque grande y ancho es lo ideal, también tengo pequeños si así te gustan, que se anden por todo el lugar con el movimiento… -

-Pe…pequeños. – Poppy se puso al costado de la anciana y está vigilando que Ramón no saliera del baño le mostro un cajón lleno de vibradores de diferentes tamaños y texturas, la mujer tomo uno pequeño que se conectaba por un cable con un Mp3.

-Esta lindura se mueve al ritmo de cualquier canción que quieras, es muy popular. –

-Ah no… yo no. – Poppy estaba sumamente roja, lo apenada de su anterior dilema no se comparaba en nada al que le llego cuando la señora O´Hare le puso un grande y pesado vibrador morado de textura mixta que comenzó a moverse solo. – no, no, no… no puedo, lo siento señora O´Hare. – lo dejo caer dentro del cajón con los demás vibradores que por el movimiento también se prendieron haciendo dar brincos rítmicos a la mesa de la anciana, quien de inmediato trato de pararlos. Poppy aprovecho esa distracción para salir corriendo de la oficina. Un poco más calmada en el elevador comenzó a meditar. – Vaya que si es un cajón de contra bando, y eso de Ramón no lo esperaba… con que sabe besar. – se burló. – quien lo viera tan amargado y molesto y… beso a chicos… - eso comenzó a taladrar su mente, cuando salió del ascensor ya estaba sumida en ese pensamiento. – dijo que beso a un chico y la señora O´Hare dijo que un chico estaba arrodillado, no… tal vez escuche mal. ¿o no lo hice? – Poppy siguió su camino sin dejar ese tema, cuando se encontró con sus amigas por más preguntas que le hicieran en si había resuelto su dilema, ella no les prestó atención, se puso andar en círculos como normalmente lo hacía cuando una duda le llegaba.

-La perdimos. – dijo Dj Suki - pero parece que resolvió sola su problema, vamos chicas, estará así un buen rato. –

Por su parte Ramón había tardado tanto en lavarse los dientes que cuando salió ya no encontró a la invitada, pero si a la señora O´Hare montada sobre su escritorio que se movía de forma extraña.

-Hola Ramón. – le saludo tratando de actuar natural.

-Señora O´Hare, su escritorio esta… -

-Como siempre, si, todo normal. – le dio dos buenas patadas y este dejo de moverse. – y… ¿Me contaras que desastre hiciste para conseguir lo de la lista? –

-Nada tan bajo como cree, solo fueron un par de besos en un cuarto oscuro. –

- ¿Te besaste con un completo desconocido? –

-Sabe que no le encuentro problema a eso, además solo lo hice para tener todo lo de la lista, me equivoqué, ¿Está bien? Pensé que si no la traía completa usted le diría todo a esa boba. – comento un tanto despectivo.

-Si, te entiendo, mientras no mezcles nada de eso y si la otra persona no sale lastima yo no me opongo. –

-Se lo aseguro, se la diferencia, cuando besas a alguien lo sabes, sabes si esa persona quiere algo serio, algo normal, algo de solo un fin de semana o solo casual… por supuesto que le pondría en claro las cosas a alguien que me besa por amor cuando yo solo quiero algo pasajero. –

-Si lo dice él gran maestro de los besos que puede leer las mentes atraves de los labios. – comentó burlona la anciana.

-No solo yo, cualquiera se da cuenta, todos lo saben distinguir, pero prefieren mentirse a si mismo y pensar que es real una mentira, que esa persona te corresponde… - Ramón guardo silencio un momento para luego continuar mientras se acercaba a la ventana. – cualquiera se da cuenta de que le mienten en la cara, el cartero, ese bobo gerente… yo, yo lo sabía y no lo quise ver, me lo suponía con Coral, pero … Antony, sus besos… lograron confundirme. –

-Ramón… - La señora O´Hare se preocupó al escucharlo mencionar su nombre, pero no tenía porque, ya que el joven estaba perdido viendo a Poppy caminar en círculos en el patio de la escuela, esa era la verdadera razón de su breve pausa.

-Cerezas… -

-¿Qué? –

-Apuesto a que sabe a cereza, o a freza o zarzamoras. – Ramón se mordió los labios pensando en aquellos sabores. – jugosos… carnosos, deben de ser… - el joven suspiro un aliento cargado de pasión.

- ¿De que hablas? – la anciana se puso a un costado para ver lo que sus ojos veían y luego de comprender comento. – pero es como un gatito, le gusta jugar con su comida, ¿quieres ser su alimento? ¿estás seguro de eso? –

- ¿Qué me coma? Tendría suerte, esa boba mocosa atolondrada y olvidadiza, yo no soy para ella, Poppy solo quiere un revolcón de fin de semana y yo quiero algo más… mucho más, pero… si ella quisiera. – Ramón la miro de forma perversa y apasionada mientras se mordía los labios tratando de no soltar otro suspiro.

-Vaya que tu padre no se equivoca, ¿Por qué no bajas un poco tus expectativas? ¿Un revolcón suena bien? Quizás con el tiempo ella quiera… -

-No, ¿Quién está hablando de ella? Yo no la mencione… bueno, quizás, pero no, no me entendió, no era el contexto. –

-Ramón, sabes que puedes hablar conmigo de ese tema, no soy como tu padre que te presionara para que tomes una decisión seria, solo escúchate, realmente deseas tener algo con ella, y si no es algo "para siempre", pues que bien, ella tampoco lo busca, solo dale un mordisco para quitarte las ganas, el fin de año viene pronto, tú ya no estarás aquí, ni ella tampoco, podrías hacerlo y luego seguir con tu vida como si nada hubiera pasado. -

-Señora O´Hare, me está sugiriendo que… -

-No me mal entiendas, solo digo que deberías de ser más flexible. –

-¿CON ESA ZORRA? –

-Con quien sea… date una oportunidad de seguir, si Antony fue un idiota, bueno, eso ya paso, si no es con Poppy solo escoge otra u otro o lo que quieras, pero se feliz. – Aquello ultimo lo menciono con tono severo, Ramón ya no comprendía si lo estaba regañando o alentando a cometer una locura y decidió ya no responder para no discutir con la octogenaria.

Finalmente, el joven termino su jornada de aquel día, se retiró a su hogar tratando de no pensar referente al tema de Poppy, pero llegada la noche su conciencia le jugo sucio de nuevo. No sabía cómo había pasado, pero logro quedarse profundamente dormido. En su sueño caminaba por un enorme jardín, estaba lleno de flores rojas de diferentes especies, de hojas largas y tupidas, él tenía que apartarlas para poder ver asía donde iba, hasta que se topó con un enorme sillón rojo, muy parecido en forma al que había en la sala de su casa.

-Miau… miren lo que hay por aquí, un ratoncito extraviado. – Una Poppy con oreja y cola vestida solo con un muy llamativo juego de lencería le hacía ojitos desde el sofá.

- ¿Ratoncito? – Ramón se miró en el espejo que tenía aun lado, gracioso, porque segundos antes no había paredes donde eso podría estar, pero era un sueño después de todo. – Ah no, no… ¿Cómo fue… quien me puso esto? – traía puesto un gorro bordado con unas simpáticas orejas redondas y pintada una nariz y bigotes como los de un ratón. – Ya lo sé, este es otro estúpido sueño. – comento con tedio mientras trataba de borrarse aquellas líneas del rostro. – se me quedo grabado lo que dijo la señora O´Hare. –

- ¿Y que dijo? –

- ¿Que te importa? … demonios, ¿Cuánto me faltara para despertar? – pregunto molesto cruzándose de brazos y mirando a otro lado.

-No sé, ¿estás seguro que estas soñando? – pregunto la chica, Ramón volteo a verla, Poppy hacia una muestra extraña de su buena flexibilidad lamia su muslo y luego su mano, como si fuera un gato.

-Créeme, estoy seguro. –

- ¿Y vas a esperar ahí a despertar solo y aburrido? –

-Claro que si, ¿Qué más puedo hacer? –

-Pues… Podrías sentarte junta a mí. –

- ¿Con que fin? –

-Tener un buen sueño. – comento de forma sugestiva.

Ramón miro a la chica, vaya que se veía increíble, medito un poco "Solo es un sueño, lo que haga aquí nadie lo sabrá si no lo cuento y lo que haga con ella no significara nada en la vida real" pensó obedeciendo más a sus instintos que su razonamiento.

-Bueno, quizás sentarme a tu lado sea un poco más cómodo para esperar. –

-Excelente idea. –

Apenas Ramón tomo asiento Poppy le salto encima y comenzó a pedir mimos, igual como cualquier gato lo haría; él joven no tuvo problemas en seguirle la corriente, la acariciaba en la cabeza mientras ella ronroneaba, de un momento al otro se saltó a sus hombros, se atrevió a juguetear con los costados de su torso, su mano bajaba y subía por la curva de su figura, ya estando tan cerca, sin ninguna autorización metió sus manos por debajo del sostente de la chica y comenzó a aplastarlos ambos senos con rudeza a la vez que los masajeaba en forma circular, sentirlos separarse y chocar, tan suaves, redondos, estaba la joven bien dotada, sin duda se estaba excitando pues ambos pezones comenzaron a ponerse duros.

-Ramón… - Susurraba extasiada la chica pegando más su espalda a su pecho.

-Maldita zorrita, ¿Esto te gusta, cierto? Espera a que yo meta mis… - Ramón deslizo una de sus manos por su torso, el vientre y cuando estuvo a punto de meterla en su braga la chica grito.

- ¡BASTA! ¡NO SIGAS! –

Aquello asusto a Ramón bastante, al instante levanto ambas manos y se separó ligeramente de ella.

-No te entiendo… Tú eras la que me dijo que me sentara en el sillón. –

Poppy lucia muy apenada, cubría con ambas manos su entre pierna, recobrando un poco la compostura susurro.

-Si quiero… pero no puedo. –

- ¿Qué? ¿Como esta…? -

-Tengo mi periodo. – comentó aún más apenada mientras se quitaba el sostén y toma ambos pechos con sus manos, en un gesto que le decía a Ramón que podía seguir divirtiéndose con la parte de arriba.

-Oh… vaya, pues… espera un maldito momento, esto es un estúpido sueño, debí de quedarme con la idea de esta mañana, mira, olvidemos eso, es imposible que estés en tu periodo en mi sueño, así que solo… - Ramón volvió a intentar tocarla subiendo por su muslo, pero Poppy volvió a replicar.

-No, ya te dije que no quiero. – comento haciendo pucheros.

-Bien, escucha… no me importa ensuciarme un poco, ¿está bien? –

- Pero podría manchar… ¿Estás seguro? –

-Si, además es un sueño, solo… no sé, ¿Quieres hacerlo en la bañera? –

- ¿En la bañera? –

-Si, ahí no mancharemos, si eso es lo que te preocupa… solo, maldición, ¿Por qué estoy buscando soluciones para un estúpido sueño? –

-En la bañera se escucha genial. – la chica dijo aquello con una voz muy seductora quitándose la única prenda que la cubría, mostrándose al joven como Dios la trajo al mundo.

-Wow… yo, simplemente… Wow. – Ramón sintió de inmediato que sus pantalones se calentaban, tenía que entrar en ella lo antes posible o sentiría que todo su ser explotaría. -Vamos allá… -

-Ya estamos aquí. – Corrigió Poppy entrando en la tina.

-Claro, es un maldito sueño, los lugares no tienen lógica. –

-Deja de pensar eso niño amargado, solo disfrútalo. – Poppy abrió las piernas mostrando todo lo que él quería ver de ella.

-Ay niña mala, te voy a dar tan fuerte que…. –

Ramón estaba a punto de entrar a la tina cuando noto el pequeño hilo de sangre que provenía de sus adentros, de un momento a otro no sintió que estuviera haciendo lo correcto.

- ¿Qué pasa? ¿Te asusta la sangre? – pregunto con tono de burla.

-No, es solo que… - Ramón medito poco para caer en la cuenta que jamás había hecho algo parecido.

-No me digas que es tu primera vez… -

- ¿Qué si lo es? – cuestiono molesto y bastante sonrojado.

-Oh por Dios… voy a des virginarte, Cariño, es todo un honor –

- ¿Qué? No, ¿Cómo?... para nada, no tienes el placer, es que… es la primera vez que lo hago… ya sabes, con alguien que esta… -

- ¿Menstruando? –

-Si, esa era la palabra. – Ramón suspiro para calmarse y finalmente comento. – antes de empezar iré por unas toallas. –

-Claro, solo no olvides que si estoy aquí en lo frio me darán cólicos. – se quejó.

-Abre la maldita llave del agua caliente. – contesto con obviedad.

El escenario había cambiado, estaban en el baño de su cuarto y pasaba algo chistoso, Ramón tomaba y tomaba una tras otra toalla, pero por más que levantaba sus manos estaban vacías, ¿Dónde estaban todas esas toallas? Y las que estaban en el estante, parecían no tener fin, quitaba una y ahí estaba otra como si nunca la hubiera quitado, ¿Cuándo terminaría?

-Ramón… - escucho la voz de Poppy casi como un susurro. -Ramón… -

-Tengo problemas más serios que cólicos imaginarios, malditas toallas. –

-Ramón… no me siento bien. – pronuncio aquellas palabras con un tono casi imperceptible.

-Poppy, de verdad, solo abre la llave caliente y… -

-No puedo moverme. –

Ramón rodo los ojos y volteo para ver una escena bastante inusual, no podría decir que sintió pánico o miedo, pero ver la tina completamente llena de sangre hasta casi rebasar el borde lo dejo perplejo.

-Poppy, ¿esto es normal? – pregunto Ramón quien se acercaba a la tina con pasos precavidos.

-No, no lo es, no debería de haber tanta sangre, es más, no debería de haber sangre, se supone que nada de esto debía de estar pasando, ¿Por qué me pasa esto? – dijo volteando a ver a Ramón con lágrimas en los ojos.

-Mira, usemos la lógica ¿Si? – No importaba que fuera un sueño y que nada de eso fuera real, Ramón no soporto ver sus ojos inundados de tristeza, trato de calmarla con sus palabras. – Estas en tu periodo y ya sabes… normalmente y me imagino que no es tanta sangre, digo, un humano promedio tiene un par de litros en su cuerpo y para llenar esta tina necesitas más que eso, me refiero a que esta sangre no es tuya, debió de venir de otro lado. –

-Claro que no es mía… no podría serlo, pero ¿por que tenía que irse? –

-¿Quién? –

-Nuestro bebé. – dijo con voz sepulcral mientras levantaba ambas manos desde el fondo de la tina, cargadas de sangre que se fue escapando entre sus dedos, finalmente Ramón vio con asco a un feto mal formado que aún se retorcía y se estiraba, de el provenían un sodio muy parecido al berrido de un cerdo. El joven cubrió su boca para no gritar. – Es tan pequeño y frágil. – siguió hablando Poppy quien cargo al mal formado ser como si fuera un bebé, este crecía y crecía haciendo que aquel chillido sonara más fuerte. – Tal vez pueda meterlo de nuevo y… -

-¡TIRA ESO DE UNA VEZ! – grito Ramón tomando ambas manos de Poppy y forzándola a soltarlo, yéndose de vuelta al fondo de la tina.

-¡¿Qué has hecho?! Era mi bebé… era nuestro bebé. –

-Esa cosa no es un bebé, Poppy… esa cosa es… todo menos eso. – "Por Dios, que pesadilla" pensó Ramón mientras iba por una toalla y está vez si estaba seguro que la tenía en las manos. -Levántate, sal de la maldita tina… - dijo alzándola por ambos brazos. – No quiero que sigas dentro, salte ahora. – le ordeno, ya que ella no ponía de su parte.

Puso más fuerza para levantarla, cuanto añoro no haberlo hecho, el cuerpo de Poppy se deshacía como el papel en el agua, como cubo de azúcar en una taza de café, ya no tenía piernas y la mitad de su torso había desaparecido, pedazos de su carne se caían haciendo un ruido espantoso en la sangre de la bañera.

-¡POPPY! – la llamo asustado volviéndola a dejar dentro de todo aquello.

-Ya no puedo ver la luz, Ramón, la luz ya no brilla. –

-Claro que lo hace, lo hace con más fuerza, Poppy… -

-Me duele… - confeso asustada y adolorida. – Me duele muchos, lamento no haber podido ayudarte a cumplir tu sueño. –

-¿Cuál… cual sueño? Yo no tengo ninguno, oye, todo va a salir bien, yo… no sé, mañana, mañana podría ser más amable, ¿Si? ¿Eso te gustaría? –

-Después de esto abre muerto. –

-No, no digas eso… esto solo es un estúpido sueño, mañana cuando despierte... –

-Después de esto algo en mi habrá muerto para siempre y tú también dejaras de ver la luz brillar, cuando todo esto pase… yo… -

Pero Poppy no pudo seguir hablando, su cuerpo se deshizo en la tina, nada más que la sangre quedo de ella, Ramón estaba confundido, quería llorar, se sentía tan solo, tan desubicado, ya no sabía si era real o un sueño, tenia que comprobarlo, tenia que saber que ella estaba bien; metió los brazos a la tina, esta parecía ser tan profunda, no lograba tentar el fondo, hasta que sintió una mano, la tomo fuerte y la jalo a la superficie, pero no era lo que esperaba, aquel ser parecido a un feto, era de un tamaño aun mayor, berreaba y gritaba con un tono agudo que fácilmente bajaba a grabe. Asustado se alejó de la tina, dio pasos atrás tratando de no tropezar y no darle la espalda a ese deforme ser.

-No… no te acerques. – susurro más para él que para aquello.

Pero siguió creciendo más y más, haciendo que la sangre de la bañera se desbordara.

-No, no… lo siento, fuiste un error, esto no debía pasar. – Ramón ya no sabía lo que decía, sintió con desesperación como la sangre comenzaba a tocar los dedos de sus pies y presurosa subía su nivel hasta casi llegarle a los tobillos. -No puedes arruinar nuestras vidas… no quiero que eso pase. -

Esa cosa rosada, sin piel, con la carne viva expuesta, sin ojos desarrollados, sin nariz, con una hendidura muy parecida a una boca que forzaba para soltar aquellos sonidos guturales, de donde también emanaba chorros de sangre, fue saliendo lentamente de la tina escurriéndose de manera repugnante en dirección de Ramón.

-Pa…pa… - eran las silabas más entendibles que decía el ser.

-No. – negaba con la cabeza Ramón mientras le daba la espalda tratando de limpiar la sangre que llenaba sus manos con la toalla.

-Pa… pa… - continuaba diciendo siguiéndolo por el cuarto de baño.

-No… ¡NO, NO, NO! –

En un acto desesperado Ramón comenzó a arrojar toallas al piso, "Voy a limpiarlo, limpiare todo esto" pensaba, tiro cientos de ellas y cuando volteo al acabársele, ya no había nada. El joven no sabía que pasaba, pero totalmente exhausto se dejó caer de rodillas, las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, tomo algunas toallas y trato de que estas absorbieran la sangre del lugar, eso parecía funcionar, Más tranquilo se levantó del piso y fue a ver la tina, estaba vacía, o eso pensó, cuando le dio la espalda pudo escuchar la voz de Poppy llamándolo.

-Ramón… - de forma muy queda y como si pidiera su ayuda.

-Poppy… - El joven desearía no haber volteado.

Aquel ser innombrable devoraba lo que parecía una pierna, arrancaba con sus dientes la carne del muslo y engullía con facilidad los huesos. Ramón no supo cómo reaccionar comenzó a caminar hacia atrás sin darle ni un segundo la espalda y sin quitarle los ojos de encima, muy silencioso, tratando de que esa cosa no lo notara, cuando escucho un sonido seco, vio deslizarse una mano, un rostro ensangrentado se asomó detrás del deforme.

-Ramón… - lo llamo Poppy casi sin aliento. -Ayúdame… -

-Poppy… - Ramón quería correr, hacer algo, lo que sea, pero esta vez estaba aterrado, sus piernas no se movían, nada en su cuerpo, salvo sus ojos que pasaban de verla a ella y luego al monstruo. ¿Qué podía hacer? Por inercia propia dio un paso atrás para tratar de razonar, pero al hacerlo la puerta del baño se cerró sola dejándolo afuera. Tras el portazo los gritos de dolor de Poppy resonaron en toda la habitación, cada alarido le desgarraba el alma. -¡POPPY! ¡NO! ¡POR FAVOR, NO! –

Ramón girar la perilla, empujar la puerta, a arañarla, se estaba quedando sin uñas y ni el dolor ni la sangre que emanaba de sus manos lo detenían.

-¡DEJALA IR! ¡POR FAVOR! –

Pero Poppy gritaba cada vez más fuerte y con mayor desesperación, refregando todo el dolor que sentía, de la nada todo quedo en silencio. Ramón se detuvo también, pego su oído a la puerta, escuchando como aquello mascaba una y otra vez.

-¡NOOOO! – grito vuelto loco. - ¡NOOOOO! –

Ramón golpeaba la puerta, lanzaba patadas, gritos, incluso comenzó a llorar.

-Ramón cálmate. – trataba de someterlo el señor Lombardi, pero su hijo le daba pelea. – Ramón despierta, estas soñando. –

-Vele el lado positivo, está dormido. – dijo Nube que trataba de abrazar a su hermano, pero ni ese agarre lo contenía.

-Claro, quería que durmiera, pero no así. Ramón, despierta de una buena vez. – pero en respuesta obtuvo un puñetazo en la cara que casi lo deja noqueado.

-Alguien va estar castigado… - Canto Nube en la oreja de Ramón.

El joven abrió los ojos y muy desubicado volteo a todos lados para después ponerse de pie de un golpe.

-Tienes que ayudarla, por favor, tienes que ayudarla, ella sangraba, sangraba mucho y luego esa cosa… la cosa. – Ramón decía aquello mientras se tambaleaba.

-Ramón, abre bien los ojos, era solo un sueño. –

-No… ella estaba aquí y luego ella y yo estábamos en el baño y eso apareció y… la sangre, todo eso sigue ahí, en el baño. –

El señor Lombardi lo miro con tedio, eran las tres de la mañana, había recibido un puñetazo y ahora escuchaba tonterías, lo miro de forma severa para luego abrir la puerta del baño; encendió la luz y efectivamente, ahí no había nada, los azulejos blancos seguían tan limpios como el loco de la limpieza los había dejado.

-No… esa cosa debió de… se la comía, tengo que salvarla, ella me necesita y… -

Ramón cerro los ojos, se desvaneció por completo, por suerte su padre logro atraparlo, Nube enseguida lo ayudo, ambos lo dejaron en la cama, aun lucia algo aturdido.

-Realmente quería que volviera a dormir, pero no así. – Comento preocupado el padre.

-Tal vez es porque paso muchos meses sin dormir correctamente, la siestita de ahora le servirá. –

-¿Qué hacemos? No me gustaría despertar de nuevo con el grito de uno de mis hijos, Dios… casi me mata del infarto, creí que alguien lo estaba matando. –

-Me quedare a dormir con él. – Dijo sonriente el hermano mayor.

-¿Seguro? Da buenos golpes, aunque este medio dormido. –

-Si, seguro. - dijo mientras se acomodaba abrazando a su hermano.

-Bien… por Dios, pensé que todo esto de despertar en las noches por monstruos debajo de la cama se había terminado. –

-Buenas noches Pa´-

-Buenas noches. – dijo el hombre escurriéndose por el pasillo.

La mañana llego pronta y Ramón tuvo la mala fortuna de levantarse abrazado y cubierto de saliva de su hermano. Siguió su rutina receloso de la tina en el baño, luego de hacer de desayunar salió de casa para su trabajo. La mañana en la universidad fue como cualquier otra, llena de jóvenes estudiantes alegres yendo a sus clases, acababa de ir por su café cuando una chica de cabellos rosados paso junto a el y con uno pompones bien en alto grito.

-¡BUENOS Y MARAVILLOSOS DÍAS! – al más estilo de una porrista con un entusiasmo que contagiaría a cualquiera.

El joven rodo los ojos y gruño al escucharla, le dio un sorbo a su café y tras dar un par de paso para dejarla atrás, hablo.

-Buenos días. – Para después seguir caminando.

-¿Escucharon? – pregunto Poppy impactada.

-¿Qué? – respondió Dj Suki.

-Dijo "buenos días" –

-Seguro fue tu imaginación. –

-No, no lo fue, estoy segura… -

Ramón siguió caminando hasta llegar al elevador, donde al estar solo aprovecho para sonreír ampliamente.

-Ella está bien… - dijo tras soltar un suspiro.

Ninguno de los dos lo sabía, pero pronto un problema entre ambos terminaría acercándolos un poco más.