Con la misma euforia de mis sueños

De rabia y de celos

Tanto oír hablar de tu silencio, dicen que te arrastra como el mar

-TE PIDO POR FAVOR QUE… -

Entonces al pisar un trozo de jabón, Harry resbaló. Como acto reflejo se tomó la bañera, la cual se desprendió del caño donde estaba colgada. Ambos gritaron…Harry cayó directamente encima de Ginny, como Dios lo trajo al mundo.

Ginny estaba muy nerviosa, no sabía como comportarse. Su hormonas le habían dado alerta rojo al verlo completamente desnudo. El corazón le latía con fuerza y recién en ese momento se dio cuenta que tenía el celular de Harry en la mano.

Harry no sabía que hacer; si se levantaba, iba a permitir que Ginny lo viera… que idiota era… "Si esta desgraciada ya me vio"

-¡Quítate de encima, Potter!- exclamó ella. Podía sentir el miembro de Harry en…

-¡Te aseguro que me las pagarás por esto!– Objetó el gritándole. Ginny se tapó los oídos, le había reventado los tímpanos.

-Vamos Potter, no te hagas el ofendido, no he visto nada del otro mundo- lo miró pícaramente. El frunció los labios con una mueca de profundo disgusto. Antes de levantarse, manoteó la cortina en el suelo y se tapó. Tenía miedo que sus hormonas le jueguen una mala pasada y lo abochornen delante de Ginny.

-Vete del baño Ginny antes de que te asesine! Maleducada!- espetó con furia.

-Mentiroso! ¿Por qué me mientes, Harry? – Inquirió dolida- No hace falta que lo hagas, no debes darme explicaciones…

-No debería dártelas si tu no me las pidieras!- la miró.

-¿Por qué no consultas un psicólogo muggle para que te asesore con tus sentimientos ocultos, Potter?

-¡Lo haré… – la apuntó con el dedo- pero para que trate a ti por la falta de respeto, el desequilibrio y la desubicación compulsiva que padeces!

-¡FALTA DE RESPETO!- Gritó la chica, apretando en su mano el teléfono de Harry.- ¡El señor limón miente y la irrespetuosa soy yo!

-¡Yo no debo decirte lo que hago o dejo de hacer con mi vida privada!– exclamó Harry visiblemente furioso – Debo irme, estoy apurado…

-Pues ve con la idiota esa! – contestó Ginny-Entiendo que lo hagas, es más fácil escapar como una rata! – Ginny se iba acercando a la verdad de a poco…

-Mira Ginny… - Harry se frenó y comprendió todo al ver celular en las manos de la pelirroja.- ¿Qué haces con mi celular?

-Lavaba la ropa, señor Limón! – le espetó ella.

-¡DEJA DE REVISAR MIS COSAS!- Atinó con la mano que tenía libre a sacárselo (con la otra sostenía la cortina para cubrirse) Ginny lo esquivo poniéndolo detrás de su cuerpo. Estaban demasiado cerca…

-POR QUÉ QUIERES TU MUGROSO TELÉFONO? – lo aturdió con el grito.

-SERÁ PORQUE ES MÍO? ESTOY HARTO DE TI, Y DE TUS LOCURAS! – Ella se reía burlonamente. -DAME EL CELULAR GINNY O NO RESPONDO DE MI!

-¿Qué ME VAS A HACER TÚ?- Le dijo. Tenía que retenerlo, si es necesario seducirlo para que no vaya a esa cita…

-Estoy apurado – le contestó el duramente. Ginny sintió un espasmo horrendo en el corazón… Harry realmente quería irse con Kate. –Devuélveme el teléfono en este instante y sal del baño…

-Vete al infierno, imbécil! Ahí tienes tu maldito teléfono Potter!-lo arrojó a la pileta del baño.

Con suerte no se partió en dos. Dicho esto, se alejo del baño, bajando las escaleras con premura. Harry le pegó un puñete a la puerta. Cuando tomó su celular, efectivamente, se deshizo en dos partes. Detestó a Ginny con todos sus impulsos.

Se vistió y se perfumó con la rapidez de alguien que quería huir. Ya no estaba de ánimos para la cita con Kate, pero no podía dejarla plantada. Estaba preso de su furia, no podía creer lo atrevida que era. Para colmo, lo había visto desnudo! "Y eso de decir que fue poca cosa, fue demasiado Weasley! Ya me las pagarás!" Para no generar más líos, decidió desaparecer en su habitación. Sonrió. Eso le pondría los pelos de punta a Ginny. Antes de partir, observó su celular roto encima de la cómoda y cayó en la cuenta que era el segundo celular que debía comprar por culpa de ella. Sin embargo, volvió a sonreír. Le había gustado horrores la posesión que ella tenía con el... Suspiró y desapareció.

00

Ginny estaba triste en la cocina. Benjamín se había quedado dormido luego de cenar un puré que le había preparado. Descansaba con tanta paz en el mismo moisés en que había aparecido en el jardín de Grimmauld Place. Su niñera lo miraba, envidiaba la tranquilidad de su respiración y deseaba ser él, para no soportar tantos problemas… "Me gustaría ser tú… No sabes lo difícil que se pone la vida cuando te gusta alguien de verdad… tu en cambio, solo necesitas un poco de leche y tu muñequito para ser feliz… " pensaba con tristeza. Tenía ganas de llorar, de gritar y de patalear. Pensó que tal vez sería mejor ir a hablar con Harry y pedirle una disculpa, tal vez así el se enternecía y decidía no ir a la condenada cita. "Sigue soñando, idiota…¿Por qué no soporto que se vea con esa Kate? ¿Por qué me importa tanto…? No debería…" se reprendía con orgullo. Pero si que le importaba y mucho.

Se decidió y subió las escaleras sigilosamente. Golpeo la puerta de la habitación de Harry… y al no recibir respuesta, entró. Él ya no estaba allí. El ya conocido nudo que tenía en la boca del estómago se amordazó aún más que antes… se mordió el labio inferior con frustración. Se sentó en la cama, compungida. Allí había una camisa de Harry… le pasó los dedos como quien toca algo sagrado, intentando no moverla de su lugar de origen, la acercó a su nariz y cerrando los ojos con placer, olió su perfume. Entonces no pudo evitarlo: dos espesas lágrimas se deslizaron por su pálido rostro unidas a un tibio sollozo.

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A pesar del altercado con Ginny, Harry llegó puntual a la casa de Kate. Era una vivienda hermosa, con grandes lujos en un moderno barrio muggle. Kate se subió al auto y lo besó con el cachete denotando una gran timidez. Eso le gustaba a Harry. "No es tan atrevida como esa pelirroja…" Se maldijo por dentro al darse cuenta que las estaba comparando. Eso no estaba para nada bien. Fueron hablando tranquilos en el carro, con dirección a un resto que Kate le había recomendado. Se sentaron y pidieron exquisitos manjares. Ambos se dieron cuenta que tenían el mismo gusto para las comidas. Harry lo agradeció en silencio. Sin embargo tenía la cabeza en otro lugar o más precisamente en otra mujer.

-Entonces me fui de la casa de mis padres cuando tenía 18- relataba Kate, muy tranquila, sorbiendo lo último de su de vino tinto.- No me gustaba que me digan lo que tengo que hacer… además ¿Harry?- inquirió al ver que el joven tenía la mirada perdida por encima de su cabeza.

-Lo siento disculpa- murmuró distraído. – Es que he tenido un día…

-¿Qué te pasó?

-Mi celular. – dijo Harry- Ha vuelto a morir. – rieron.

-Esos aparatos muggles siempre pasan a mejor vida antes de lo esperado- comentó Kate

-No tengo dudas… sobre todo si convives con una impertinente…- eso último se le escapó. No quiso hacer alusión a Ginny, pero se le hacía inevitable.

-Ya veo. Las adolescentes son así. – dijo Kate. – Eres muy bueno ayudándola. Los señores Weasley's deben estar agradecidos por ello – Harry asintió.- Aunque por tu cara se podría decir que no lo único que te pasa…

-Eh… no.

-¿En que pensabas?- quiso saber ella.- Vamos Harry, puedes confiar en mi.- le tomó la mano. Harry sonrió.

-Estoy preocupado por Ron. – se apresuró a mentir.

-¿Qué ocurre con él?

-Bueno el desea que yo atienda a Hermione en el parto- a pesar de la excusa, ese tema lo preocupaba demasiado.- Y la verdad es que…

-Es una excelente idea! – opinó la chica, sonriente.- En lo personal no le veo nada de malo… tú si?

-Sí. – dijo rotundamente Harry. – Yo he perdido a mucha gente y sería responsabilidad muy grande tener que hacerlo…

-Pero si tu eres un gran Sanador Harry! Y has sido un excelente auror, por cierto…´

-No me recuerdes aquella profesión. – pidió Harry

-Ah, entiendo…

-¿Qué es lo que entiendes?

-Bueno tú sabes, eres famoso- Harry levantó las cejas dando a entender que le molestaba ese detalle.-Y ya sabe todo el mundo mágico lo que te ha pasado con tu amiga… ¿Dalma?

Harry se estremeció al escuchar ese nombre.

-Es mejor que no hablemos de ella.- la miró. – No es algo que me haga bien…

-Pero Harry, tu debes atender a Hermione… Ella ha sido tu amiga desde siempre y te necesita…

-Justamente por ello no debo ponerla en riesgo… imagínate como me sentiría, Kate, si le ocurre algo al bebé, jamás podría perdonármelo…

-Lo que le pasó a Dalma no fue culpa tuya- le contestó Kate. – Tú no puedes vivir haciéndote cargo de todo y de todos… - La morocha, claramente, se refería a Ginny. Pero creyó que no era prudente decirlo

-Escuche esa frase más de cien veces en estos años – dijo Harry. La miró. Esa chica le gustaba y parecía comprenderlo bien. Era bonita, sincera y tierna. Se dio cuenta que se llevarían bien. Eso lo consoló. De todos modos, no le producía lo que ese demonio pelirrojo le causaba…, aún no sentía esas ametralladoras ganas de besarla…

-Entonces sanador Potter, debería empezar a escuchar los consejos de sus amigos… y sobre todo… - señaló el pecho del joven- de su corazón. – Harry sonrió.

Continuaron así, charlando animadamente. Harry la estaba pasando bien y con el correr de las horas, consiguió distraerse sobre los problemas con Ginny. Cuando Harry llegó con el carro de vuelta a la casa de Kate, hubo un silencio incómodo.

-La pasé bien- dijo ella.- Te lo agradezco, necesitaba distraerme…

-Yo también la he pasado bien. Gracias a ti por tu tiempo y por escucharme…

Ella sonrió.

-Supongo que eso significa que nos volveremos a ver… - el se acercó a ella, hasta quedar a centímetros de su cara.

-Y que yo puedo darte la despedida que te mereces…

Harry la besó. Y la sensación le encantó; es que después de tanto tiempo sin tener contacto con el mundo femenino, no recordaba lo bien que se sentía estar con una mujer. Y entonces Harry comprendió todo – o se intentó convencer que así era. Lo que había sentido con Ginny era solamente la necesidad de hombre, de tocar a una mujer. El error es que había sido con ella, justo con la hermana de su mejor amigo. "Era la única que tenía cerca" pensó. Y es por ello que Harry llegó a confundirse de que sentía algo por ella, solo porque necesitaba contacto humano, alguien que lo mime, alguien con quien flirtear, divertirse…Todos esos pensamientos lo alegraron, lo aliviaron, y aunque no estaba seguro de ellos, se aferró a esa idea como nunca lo había hecho con ninguna otra cosa. Kate se bajó del auto tras una última sonrisa. Harry comenzó a manejar sin rumbo cierto.

Ginny se había quedado dormida en el sofá. Luego de llorar por varios minutos, decidió darse un baño aprovechando que Benjamín dormía profundamente. Se puso el pijama, bajó y colocó el moisés de Benjamín en la mesita ratona, con sumo cuidado para no despertarlo. Se había hecho tarde, eran casi la una de la madrugada y Harry no daba señales de vida. La cruel idea de que la estuviera pasando bien con la insulsa, se apoderó de ella cortándole la respiración…y sentía que detrás de tantos celos solo había un sentimiento: tristeza, impotencia, ganas de encerrarlo bajo siete candados para que ese sanador, sea de ella y sólo de ella. Pero no podía hacer nada, no tenía derecho a quejarse… después de todo Harry jamás le había correspondido. Entre esos pensamientos amargos, se había dormido abrazándose a un almohadón.

Después de cuarenta minutos de sueño, dos crac! irrumpieron en el living. Eran Tracy y Tiffany…ambas vestían la camisa del club muggle en donde antes trabajaba también Ginny. La pelirroja entreabrió los ojos, intentando enfocar con normalidad para ver quienes eran.

-¿Qué hacen aquí? – murmuró con voz ronca tapándose los ojos para evitar la luz.

-Ginnix- saludó Tracy. – Que es lo que haces tú, deprimiéndote en ese sillón?- Ginny bufó. Detestaba que todo el mundo note su pésimo estado de ánimo.

-Qué hacen aquí? – repitió, restregándose los ojos.

-Queríamos venir a hacerte compañía, nos imaginábamos que la estabas pasando genial- dijo Tiff con sarcasmo. Ginny le sacó la lengua. A sus amigas no se les había escapado el detalle que tenía los ojos hinchados y la mirada alicaída.

-Ya saben que no puedo salir los viernes.- miró a Benja, que descansaba profundamente.-Debo cuidar al Príncipe- sonrió débilmente.- Creí que hoy tenían turno toda la noche en bar…

-Teníamos, pero ya sabes como es Ben. Unos besitos y lo convences de ir a enfrentar a Voldy… - dijo Tiff, haciendo sonreír a las otras dos.

-¿Voldy? – Rió Tracy.- ¿No era Voldix?

-Era Voldix. – contestó Ginny, sentándose en el medio del sofá. – Pero Hermione dijo que no deberíamos joder con ese tema…

-Creí que eso te hacía feliz- dijo Tracy sentándose a su lado en el sillón y dando por zanjado el sobrenombre de Voldermot.- Cuidar a Benja- aclaró, cruzándose de brazos.

-Creímos- puntualizó Tiff- Pero por lo que estamos observando… por más que tenga a su príncipe al lado Ginnix no está nada bien. – se sentó al otro del otro lado de Ginny, y le acarició la espalda.

-Le falta el otro príncipe. El señor limón.- dijo Tracy. Ginny rodó los ojos.

-¿Qué te ocurre…? – preguntó Tiff.

-Es cierto Ginny… estamos para ayudarte…

-Estoy triste- admitió esquivando los ojos de sus amigas. – Pero no quiero hablar.

-¿Quién quiere hablar? – rió Tiff- Aquí no hay que hablar, hay que actuar.

-¿Eh? No podemos tomar, Benja está durmiendo y… - empezó Ginny

-¿Quién habló de tomar? No necesitamos el alcohol para alegrarnos… - las otras le hicieron una mirada escéptica- Bueno, está bien, no siempre lo necesitamos… - rieron

-Lo que proponemos es acción. – Tiff se puso de pie; apuntó a Benja con la varita y le puso muffliato al moisés. Luego apuntó al reproductor de música que había en el modular.- ¡Vamos a divertirnos, Ginnix!

Una música comenzó a soñar y Tracy y Tiff comenzaron a bailar. Benjamín, dormido no se enteraba de nada. Ginny sonreía, pero no se movía de su sillón. Sus amigas la levantaron tomándola del brazo, animándola a seguir la música. Entonces Ginny se "enganchó" y su voz se unió a la de Tracy y Tiffany.

{Ninguna se había percatado que en ese mismo instante, Harry las estaba mirando desde el pasillo a la puerta de entrada. No se apareció, pero con la alta música dedujo que ellas no habían podido oírlo abriendo la puerta...}

mehicistesentirquenovalía Ginny se paró en el sillón y agarrando la mamadera vacía de Benjamín como micrófono, hacía graciosos movimientos con las manos… sus amigas reían a carcajadas.

Ymislágrimascayeronatuspies- Tracy puso cara de llorar exageradamente, nada envidiable a las telenovelas muggle, sobreactuando aquel llanto, y haciendo que dedicaba la frase a la foto de Harry… Ginny rió a carcajadas.

{Harry sonrió, que descaradas eran ésas.}

-Me miraba en el espejo y no me hallaba- Tiff también se subió al sillón cantando el tema con muchísima pasión y vehemencia y revoleando el cabello para todos lados. Las carcajadas se mezclaban con la melodía…

-Yo era solo lo que tu querías ver...- Las tres empezaron una coreografía en donde estiraban las manos hacia delante; parecía como si las chicas hubieran tenido preparado un número de ante mano.

-NO SE OLVIDEN DE ESTA PARTE! – Gritó Ginny entusiasmada. Al parecer sí tenían armado un baile para aquella canción.

-Y me solté el cabello, me vestí de reina,

me puse tacones, me pinte bien bella

{En ese momento Ginny se levantó con sensualidad la remera del pijama y Harry alcanzó a ver el nacimiento de sus pechos, su angosta cintura, el ombligo más tentador del mundo, sus curvas, sus increíbles curvas…"No sigas haciendo eso, creo que no seré capaz de taparme los ojos"}

-Y camine hacia la puerta te escuche gritarme

pero tus cadenas ya no pueden pararme...

Y mire la noche y ya no era oscura

era de lentejuelas...

Hacían exagerados movimientos para expresar la letra del tema y dramatizarlo a la perfección. Daban vuelta sincronizadas como las agujas de un reloj, mientras reían y se divertían sin cesar.

-Y esta parte es para el cabeza rajada de Potter! – Bramó Tracy con voz ronca. Las tres le festejaron el comentario a vítores.

{Eso hizo sonreír a Harry, que no dejaba de admirar a Ginny y de pensar en todo lo que implicaba observarla y sentirla cerca, tan fresca, tan ella. Tuvo impulsos de ir hasta el sillón, agarrarla de la cintura y estamparle merecidos besos en sus labios…}

Y todos me miran, me miran, me miran,

por que se que soy fina por que todos me admiran,

Y todos me miran, me miran, me miran,

por que hago lo que pocos se atreverán,

Y todos me miran, me miran, me miran,

algunos con envidia pero al final,

pero al final, pero al final, todos me amaran...

Harry no podía creer lo bien que bailaba el trío, los movimientos llenos de suma coordinación…cuántos mareos en el estómago había sentido al ver a Ginny alegre, eufórica, con esa mezcla dulce de mujer y adolescente a la vez. Las blancas piernas que dejaban ver su pijama otoñal color violeta, las casaca sin mangas y al cuerpo que resaltaban sus pechos, su lacio cabello perfumando el ambiente, los movimientos sensuales con su cintura, sus ojos almendra resplandeciendo, era tan única, tan descarada. Le encantaba su rebeldía, su cara de "no me importa nada", su falta de límites. Era costoso admitir que todos los defectos que le echaba en cara, en el fondo eran perfectos, lo seducían, lo acorralaban…

La canción terminó bruscamente y eso desprendió a Harry de su ensimismamiento.

Las tres chicas se arrojaron agitadas al sofá, abrazándose y riendo sin parar… Ginny abrió los ojos muy grandes al ver a Harry parado como una estatua allí. Detestó lo lindo que había ido a la cita con a insulsa: una camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados, lo que dejaba ver su pecho, un jeans oscuro, mocasines y despedía bocanadas de un tentador perfume…

-¿Qué significa esto?- preguntó él, poniéndose en el papel de jefe. Aunque en el fondo, le encantó lo que había visto.

-Verás Harrix- Habló Tracy, que ni se inmutó- Intentábamos ahuyentar la amargura de esta casa…

-OH –dijo Tiff- Un momento creo que ya ha vuelto…

-Si, es cierto… - siguó Tracy. – acabo de sentir que la amargura nos está invadiendo nuevamente…

-Basta ya- murmuró Harry cortante.

Ginny no se atrevía a pronunciar palabra, solo miraba los botones de su camisa algo tildada. Si Harry había visto todo, no solamente la había visto bailar de forma insinuante, sino que también, tuvo la oportunidad de ver parte de su cuerpo cuando atinaba a desnudarse en medio de la diversión.

-Será mejor que vayan- se animó a decir algo cohibida y sin mirar a Harry- Es tarde.

-Oh sí, debo hacerle una nueva tanda de besos a Ben- dijo Tiff

-¡Esta noche me toca a mí! – la contradijo Tracy.

Harry negó con la cabeza desaprobando la actitud. Entonces Tiff lo miró y sonrió: no iban a quedar impunes las lágrimas ni el malestar de Ginny.

-Aunque nos ha dicho que te extraña a ti, Ginnix! – arremetió, y vio en el Sexy cicatrizado, una mueca que bien podía parecerse a la rabia.

-¡Se van antes de que despierte Benjamín! – exclamó Harry.

-Adiós Limón cicatrizado! – dijeron ambas antes de desaparecer.

-Adiós.- les dijo Ginny en un susurro que ellas no alcanzaron a escuchar.

Al quedar solos Ginny se atrevió a enfrentarse al verde de sus ojos; lo miró fijamente. Se sentía dolida, celosa, con rabia. Sin embargo debía aceptar que Harry no estaba interesado en ella. De lo contrario, ¿por qué salía con la insulsa? No quedaba más opción que asumir la realidad. Eso significaba no mostrarse celosa, aunque la rabia le quemara las entrañas.

-Siento lo de hoy – dijo sin quitar la vista de Benjamín que movió su manito tomándole el pulgar.

Harry la miraba. Le gustaba más que las medialunas a la mañana.

-Yo también siento haberte mentido con respecto a la cita… - se disculpó.

-Entiendo que… ¿Cómo te fue? – a Ginny se le escapó de los labios antes de que pudiera evitarlo.

-Bien- "pensé todo el tiempo en ti" – Bien. – repitió.

Ginny enarcó una ceja pensando que tal vez esa cita había sido un terrible aburrimiento… ¿Le estaba mintiendo o le parecía a ella? Si, seguramente le parecía. Suspiró dolorosamente.

-Me alegro – murmuró con un hilo de voz. Cuanto le afectaba que la insulsa se quedara con Harry.- No quiero que peleemos más…

A Harry se le hizo un nudo en la garganta al percibir que Ginny realmente se alegraba por ello… que le importaba realmente un comino que él estuviera con otra mujer. Hubiese deseado que le gritara, que lo celara… pero ella le proponía llevarse mejor. No estaba interesada en él.

-Yo tampoco deseo eso. – dijo intentando omitir de su voz toda frustración- ¿Hacemos una tregua? – propuso y le estiró la mano. Hazteeltontoparatocarla,Potter

Ginny sonrió débilmente y tomó la mano. Una electricidad le recorrió el cuerpo y su mano temblaba ligeramente.

-¿El señor limón y yo volvemos a ser amigos?- dijo sonriente. Él asintió e intentó esbozar una sonrisa, pero no pudo. Subió las escaleras con premura.

Sin embargo, la tregua entre Harry y Ginny no iba a durar mucho tiempo. Incluso dos semanas después de aquel suceso, ya estaban discutiendo por cualquier tema: Quidditch, Relaciones personales, opiniones sobre la crianza de Benjamín, puntos extremadamente aburridos de la convivencia, actitudes demasiado descaradas de Ginny, entre otras cosas. Todos aquellos absurdos altercados eran sólo una evasión de los celos; una máscara para ocultarse uno del otro lo que les pasaba cuando se tenían cerca, cuando se rozaban, cuando se veían dormir. A Harry lo frenaba la idea de que Ginny no era para él, nunca iban a poder congeniar, y a ella la frenaba la idea de que Harry jamás le había hecho caso. Entonces, ambos permanecían en silencio, ninguno estaba dispuesto a correr algún riesgo, ni a dar la cara enfrentando sus sentimientos… El amor solamente era para los valientes, y Harry y Ginny tenían poco de eso.

Fue así que, para horror de Ginny, con el correr de esas dos semanas la relación entre Harry y Kate se fue profundizando cada vez más. La muchacha lo llamaba muy seguido, lo visitaba, y la pasaban bien juntos. Kate era comprensiva, escuchaba a Harry y se aguantaba cuando él acudía tarde a las citas por culpa de la hermana de su mejor amigo. Harry le tenía mucho aprecio y cariño y disfrutó la sensación de volver a estar con una mujer, de volver a sentirse un hombre. Tuvo impulsos de ser aquel mujeriego que había sido antes de la muerte de Dalma, pero se contuvo por respeto a Kate y además cayó en la cuenta que tampoco era conveniente volver a ser tan inmaduro. Para empezar le bastaba y le sobraba la compañía de la sanadora. Por su parte, el trío de desquiciadas, como las había bautizado a Harry, despotricaban contra la morocha cada vez que podían; Ginny no acotaba demasiado, pero no perdía oportunidad para festejar los comentarios de Tracy y Tiffany, cuando la llamaban "mosquita muerta".

Ginny, no la soportaba y no creía ni un poco de toda la ingenuidad y la inocencia que mostraba, aunque tal vez, llegó a pensar que los celos no la dejaban ver las buenas cualidades de Kate.

Ese lunes por la mañana ocurrió algo que le hizo poner los pelos de punta y colocó a la sanadora en su lista negra. Para su desgracia, Kate había ido a la casa para buscar a Harry… La pelirroja abrió la puerta sonriente y cuando vio quién era, la sonrisa se desdibujó de sus labios.

-Hola- dijo la morocha secamente- He venido a…¿está Harry?

Katie vestía una pollera negra de tiro alto y una camisa blanca. Su lacio pelo caía a su lado y sus grandes ojos negros la miraban. Si que es linda esta perra…, pensó Ginny analizando su competencia.

-¿Crees que lo tengo en el bolsillo?– le contestó cortante, Benjamín el niño comenzó a babearle el cuello.

-OH… - sólo dijo ella, mirando con asco la baba del niño- En ese caso creo que lo esperaré… ¿tardará mucho?

-No, ha ido a hacer unas compras- musitó Ginny y enunció una falsa sonrisa. Kate también lo hizo y se adentró la casa. La otra bufó y cerró la puerta con fuerza.

-¿Puedes servirme algo de tomar? – inquirió Kate sentada en el sillón. Ginny se mordió labio inferior. ¿Quién se creía que era?

-¿Me viste cara de un elfo doméstico? – le dijo cortante. Kate movió la boca en una mueca peligrosa.

-Mira querida, no creas que soy tan idiota como para no conocer tus intenciones…

Ginny sonrió y puso a Benjamín en el corralito. La miró.

-Ya me parecía que tu eras bastante falsa- le espetó.

-Deberías aceptar – dijo Kate como si Ginny no hubiera dicho nada- que Harry está conmigo… y que a ti jamás te hará caso.

-A mi no me interesa Harry…

-¡Vamos chiquita! – dijo Kate con sarcasmo- ¿Crees que soy idiota? – Ginny asintió- Pues no, no lo soy. Se muy bien que Harry llega tarde a nuestras citas por tu culpa – la apuntó con el dedo- y que lo haces apropósito porque estás celosa…

-Harry llega tarde a las citas porque prefiere ayudarme a mi – le contestó Ginny- Y si estás insegura de tu novio, no es un problema mío…

-Mira – se puso de pie, con un gesto amenazante- no te metas conmigo, pendeja. – Ginny enarcó una ceja- No sabes lo que soy capaz de hacer cuando un hombre me interesa de verdad… ni tu, ni ese niño van a separarme de Harry, ¿entendiste?

-¡Que maternal eres,Katy! – exclamó Ginny, levantando su tono de voz- Ya me parecía yo que no eras la sanadora inocente que le estás vendiendo…

-No me tomes el pelo – le dijo duramente ella- Ya estás avisada, no te cruces en mi camino o…

-¿O qué? ¿Qué me vas a hacer?

-Haré que Harry te odie, y te aseguro que te vas a arrepentir de…

-Y yo te aseguro que Harry se enterará que me estás amenazando… - se acercó un paso más. Estaba tentada de golpearla. Kate rió con sorna.

-¿Piensas que te creerá? – preguntó Kate- Es la palabra de una niña inmadura, sin límites, descarada, contra la responsable y dulce Kate…

-¡ERES DESAGRADABLE!- Gritó Ginny y justo en ese momento, Harry apareció en la sala.

-¿Qué diablos ocurre a aquí? – Benjamín empezó a llorar. Harry lo tomó en sus brazos del corralito. - ¿Por qué le estabas gritando a Kate?

La morocha cambió su gesto amenazante, por una cara afligida de niña buena.

-Harry, amor! – exclamó. – Le estaba explicando a tu amiga que el niño debería ser estimulado con buena música, la estaba aconsejando por el bien del niño, pero ella se lo tomó a mal y…

Ginny no podía dar crédito a sus oídos.

-¡Deja de mentir! – dijo y miró a Harry- Ella está celosa de mi, Harry!

-¿Qué?

-Harry, es mentira, intentaba ayudarla con respecto a la crianza de…

-¡Ni siquiera te sabes el nombre! – dijo Ginny.

-… pero ella se disgustó! – La morocha derramaba convincentes lágrimas. Ginny no podía creer lo falsa que era.

-¡ESTÁ MINTIENDO HARRY! –Gritó y el la miró, parpadeando. –ME AMENAZÓ, ME DIJO QUE HARÍA CUALQUIER COSA POR TI!

-No, Harry, por favor, esta niña está demente, yo jamás diría algo así…- lloriqueaba Kate

-ERES UNA MALDITA BRUJA! – Ginny quiso abalanzarse a ella pero Harry la frenó

-BASTA GINNY! – Le contestó a él. Benjamin, con el tumulto, lloraba a los gritos. Ginny lo miró dolida. – Te pido por favor que dejes de maltratar a Kate, ella solo quiso ayudar.

Kate sonrió satisfecha.

-No, Harry, debes creerme, ella es falsa no es lo que tú…

-Me cansaste- le dijo Harry- No puedo creer a lo que has llegado. -Ginny se acercó y le quitó a Benjamín de los brazos, quién en ese momento paró de llorar apoyando la cabeza en el hombro de ella. Harry los miró y un peso se acrecentó en su pecho, haciéndolo estremecer. La pelirroja bufó y se alejó de allí, subiendo las escaleras, colérica. Harry se quedó mirándola, preguntándose sino se había equivocado.

-Mi amor- le dijo Kate con una mano en el hombro. – No te preocupes ella algún día madurará…

-Qué le has dicho? – inquirió. Kate puso cara de ofendida.

-¿Estás dudando de mi? – dijo dolida.

-No. Solo que Gin… Gin no es de ponerse así de la nada y…

-¿Estás dudando de mi?- repitió Kate.- Esa inmadura cuantas veces ha mentido para salirse con la suya…? ya sabes, es una adolescente… -Harry suspiró. No sabía que pensar, pero su corazón le decía que se había equivocado, o tal vez prefería pensar que los hechos no eran como Kate los contaba. Ella lo abrazó por detrás. Harry se dio vuelta y la miró. No se estremecía con su mirada, ni se le caía el mundo al verla llorar, ni… Kate lo besó.- Gracias por creerme.

Ginny los miraba asomándose desde el pie de la escalera. Se entristeció sobremanera al verlos así, besándose y felices… envidió la manera en que esa turra envolvía los labios del chico; no pudo evitar concluir que Harry estaba enamorado de la sanadora y ese hecho la hacía quebrarse… ¿Por qué tenía que importarle tanto? Cerró los ojos y no pudo evitar reposarse en el recuerdo de aquel único beso que el le había dado en el jardín, y luego todo su fulgor, todo el veneno…

Los días pasaron así. Harry y Ginny distanciados por la presencia de Kate, no hacían más que ladrarse y la convivencia se estaba volviendo insoportable. La morocha estaba casi todo el día encima de Harry, no le sacaba los ojos de encima, lo tenía vigilado; sabía muy bien que al joven no le era diferente Ginny y quería evitar que la situación se le saliera de las manos, con artilugios y trampas. Harry era una idiota, no se daba cuenta de nada. Estaba tan tranquilo con la relación que esa creciente estabilidad lo cegaba. Claro que no era no porque la quisiera, sino porque así lograba contener sus sentimientos por Ginny, que muy a menudo querían salir y hacerse reales y presentes.

El sábado siguiente, era cumpleaños de Tiff. Ron, Hermione, Ginny y Tracy, le estaban organizando una fiesta sorpresa, ya que su familia se había ido de viaje por el mundo. Por supuesto, el lugar era la casa de Harry y a pesar de que éste se había negado en un principio, lograron convencerlo. Hermione le había puesto la mejor cara de niña buena para que aceptara y Ron le había dicho que evidentemente, Kate no lo estaba atendiendo bien, porque la cara de vinagre no se le había escurrido de su rostro. Para denotar la irreal felicidad y para taparle la boca a su amigo, Harry había dado el si a regañadientes, con tal de que luego ordenaran el desastre que iba a quedar. Sin embargo, había pedido que no le pongan en la torta la vela en forma de aparato reproductor masculino. Las chicas le dijeron que sí, pero él no estaba seguro de que lo vayan a obedecer. Ron se había quedado pasmado al ver aquel objeto y no pudo reprimir un gracioso comentario de "quisiera tener una de esas"; se arrepintió de haber hablado cuando Tracy le contestó que si quería portar "semejante herramienta", debería hacerse un implante. Harry y los demás largaron una estruendosa carcajada en esa ocasión.

Esa tarde, mientras Harry y Ron charlaban animadamente en el despacho, Tracy y Ginny, estaban alistando todo para que la fiesta saliera como ellas planeaban. Hermione estaba allí, comiendo sin pudor jalea de calabaza. Las otras la miraban con asco.

-¡Deja de engullir, Hermione!- dijo exasperada Tracy, ordenando las botellas y todos los alimentos sobre la mesa de la cocina.

-¿Por qué te molesta? – dijo tragando.

-Esos ruidos que haces. – dijo Ginny mirando la vela en forma de pene con aprensión – Pareces Ron.

-Deja de mirar esa vela, estás obsesionada con … - rieron.

-Ya basta, debemos ordenar todo estos paquetes… - dijo Ginny colorada.

-Si tú no te comes todo antes de la fiesta…- le quitó el pote de jalea. – Era para la torta

-Lo siento Tracix- rió Hermione.- ¿Qué haremos con Benja?

-Lo cuidará nuevamente mi mamá- contestó Tracy mientras Ginny arrugaba las bolsas de papel vacías.- Y no me llames así!- tomó las cervezas y las puso en la refrigerador. – Es una suerte que Harry se haya equipado de electrodomésticos muggles

-¿Te refieres a Kate? – dijo Ginny y rieron.

-¿Esa babosa tiene forma de heladera? – aportó Tracy sonriendo.

-No exactamente- contestó Hermione. – Tiene buen cuerpo… - Ginny le arrojó un bollo de bolsa de papel en la cabeza- ¡Celosa!

-¡Ya quisiera ese cabeza rajada! – exclamó. Tracy sonrió.

–Deberíamos darle su merecido por hacerte perder la puesta…- propuso.

-Ginnix no está perdiendo la apuesta- dijo Hermione bebiendo un gran sorbo de agua. – Harry solo está con ella para…

-La apuesta terminó, no me interesa andar con un amargo, ni por un atado de cigarros de menta… -corto Ginny.

-¿Por dos?- sugirió Tracy haciendo que Hermione riera.- Te gusta Harry…

-No…

-Que si! – dijeron las otras dos.

-Que no…

-¿Qué no qué? – dijo una voz detrás de la puerta. Era Harry con Ron que venían del escritorio.

-Estábamos queriendo que Ginny admita que…

-Que me gusta… – la cortó la pelirroja, arrojándole una mirada furibunda a Hermione.

-… la viril vela para la torta de Tiff. – dijo Tracy haciendo que todos rieran. Harry torció los ojos. Ron miró el objeto sobre la mesa con envidia.

-Admítelo Ginny! – apremió Hermione- Que no te de vergüenza decir que te gusta…

-Collen – Ginny dijo el primer nombre que se le ocurrió. Harry se puso más serio de lo normal.

-Pobre Collen… - se apenó Ron.

-¡Si, claro, Collen!- dijo Tracy con ironía. Harry torció los ojos. ¿Acaso Ginny había estado con ese idiota? Se miraron… Ginny notó la rabia que había en sus pupilas y sonrió.

-¿Te gusta más que la cerveza? – espetó burlón.

-Jamás sentiría esas mariposas en la panza por un hombre.- contestó Tracy, haciendo que Hermione y Ron rieran.

-Oh basta ya- dijo Ginny sin atreverse a mirar a los ojos al chico de la cicatriz, y saliendo de la cocina.

A Harry le dio un vuelco el corazón. Ahora le tocaba padecer los celos a él y no sabía si estaba dispuesto soportarlo. No pudo evitar pensar que Collen era un hombre con todas las letras: buena persona, apuesto, caballero, respetuoso. ¿Y si Ginny lo estaba frecuentando y se lo había ocultado?...No, no podía ser, el se hubiera dado cuenta…

Las inseguridades de Harry no menguaron cuando comenzó la fiesta. Tiffany se emocionó mucho con la sorpresa, aunque admitió que se lo había imaginado. Agradeció a Harry la insinuante vela de su torta, no sin antes aclarar que ella prefería las reales. Harry puso cara de asco y le dijo que era una maleducada, lo que Tiff y sus amigas rieron descaradamente, sin inmutarse por la reprimenda. Los invitados iban llegando a medida que avanzaba la velada. Todos traían cervezas de regalo y los invitados iban "alegrándose" de a poco, subiendo el nivel de alcohol en sangre. Harry había llevado a Kate, a pesar de las protestas de Tracy, quién dijo que no tenía nada que hacer allí, porque no era amiga de Tiffany, que era babosa, cogotuda, aburrida y demás adjetivos que Harry escuchaba resignado, deseando nuevamente un tapón de oídos. Ginny reía sin emitir sonido, recordando su promesa de no celarlo más, aunque se moría de ganas de adherirse a los comentarios de Tracy. Sin embargo, a la chica no le quedó otra que aceptar, porque la velada se desarrollaría en la casa de Harry.

Tiffany ya había soplado las velitas y no desaprovechó oportunidad para avergonzarlo preguntándole si era una copia de la suya...Harry se había puesto rojo. Para su suerte, nadie más que Ginny, Ron y Tracy escuchó aquella duda. Luego los invitados comenzaron a dispersarse. En ese momento, Harry vio llegar a un morocho muy apuesto…

-Pasa Collen – decía la voz de Kate a la distancia- Por supuesto que eres bienvenido…

El chico sonreía a Kate, algo cohibido, con el regalo para Tiff en sus manos.

-Gracias… - susurró. Harry se puso de pie sin darse cuenta.

Ginny, Tracy y Tiffany que estaban bailando y charlando animadamente con botellas de cerveza en su mano, se dieron vuelta. Ginny miró a Collen y luego a Kate. ¿Qué hacía el chico ahí? Collen se acercó a ellas, seguido de Kate.

-¿Qué hace él aquí?- se extrañó Tracy. Pero Tiff le dio un codazo.

-Cállate idiota, tiene un regalo… - rieron- ¡Hola Collen! – exclamó como si fuese su mejor amigo. El aludido le sonrió a Ginny, ésta le devolvió la sonrisa. Kate parecía alegrarse.

-Hola- dijo Collen y miró a Tiffany- Feliz cumpleaños, Tiff! – le entregó el paquete.

Harry las observaba a unos pocos pasos, sin entender nada. ¿Acaso Collen era amigo de Tiffany?

-Gracias! – dijo Tiff. Lo desenvolvió. - ¿Por qué la gente insiste en regalarme cerveza? –

-Será porque no te gusta. – dijo Ginny y miró a Collen. - ¿Qué haces aquí?

-Eso mismo me pregunto yo. – dijo Harry antipáticamente. Collen enrojeció, Tracy y Tiffany rieron y Ginny enarcó una ceja.

-Yo lo invité mi amor – fue Kate quién contestó tomándolo del brazo. – Verás, lo encontré en San Mungo, y le comenté que hoy haría una fiesta aquí…

-¡Pero si Tiff no lo conoce! – objetó Harry intentando no mostrar su desesperación.

-Lo siento Harry creí que no iba a haber un problema… - Collen fulminó a Kate con la mirada.

-Claro que lo conozco. – dijo Tiff, para sacarlo del apuro. Ginny sonrió.- La fiesta que organizamos el otro día, tú bailaste con mi amiga Ginnix…

-Sí- dijo Ginny – A Tiff no le molesta, ella es la cumpleañera… - Harry torció los labios. - ¿O tu tienes algún problema, Sexy Cicatrizado?

-No, yo no…

-Ya te dije que no llames así a mi novio- intervino Kate.

-Tu novio… - repitieron Tracy y Tiffany, como riéndose de aquella relación.

Kate les arrojó una mirada horrible.

-Vamos a tomar algo mi amor- le dijo a Harry, arrastrándolo hacia las bebidas; el muchacho no quitaba la vista de Collen y Ginny. Ella le sonrió con suficiencia. Ahora le tocaba a él. Miró a Collen.

-¿Quieres algo para tomar? – le preguntó. El chico sonrió y se acercó. Ginny cayó en la cuenta de que estaba buenísimo y no estaría mal degustarlo un poco.

-Me encantaría- contestó – Que te parece si vamos al jardín? - le ofreció su hombro. Ginny lo tomó gustosa. Tracy y Tiffany observaban riendo la cara de Harry.

En el jardín había varios invitados, charlando animadamente alrededor de la piscina de agua cristalina. A pesar de ser noviembre era una noche inusual, calurosa. Parecía que el tiempo iba a descomponer en cualquier momento. Harry continuaba mirándolos desde adentro, las puertas estaban abiertas. Kate, hablaba cosas que el no prestaba atención en lo absoluto.

-Son unas inadaptadas – opinaba la sanadora– Mira que embriagar a todos los invitados!

Harry se sentía lejos del contexto, los celos lo secuestraban al jardín, Ginny le sonreía al cara de nada, quién se creía que era? Nadie absolutamente nadie iba a robarle a Ginny, a él, justamente a él, el salvador del mundo mágico, le sexy sanador cicatrizado, el señor limón… "Diablos, ya me estoy llamando como ella…" se alarmó el joven.

-Kate, queríamos hablar contigo- la voz de Tracy lo trajo a la realidad. Harry la miró seguramente ya estaba ebria. Tiff le sacó la lengua..

-Siempre tan divertido tú…

-Y tan celoso… - dijo Tracy

-¿Cómo dijiste? – preguntó Kate, pero nadie le hizo caso.

-Basta. – cortó Harry sin quitar la vista del jardín.

-Ya ni te molesta poner excusas- observó Tiff. Le puso una mano en el hombro.

-Está hasta la cicatriz…

-¿Con quién? – habló de nuevo Kate con una mueca peligrosa. Tracy sorbió un trago sonriendo…

-Contigo. – le tomó el pelo Tiff. Tracy rió y escupió todo el contenido de su boca en la camisa de la sanadora. Ni eso sacó a Harry de su ensimismamiento.

-AHH!- Gritó Kate.

-¡Deja de hacerme reír en … -empezó Tracy pero sus propias carcajadas no le permitían hablar.

Las dos amigas reían sin parar.

-¡IMBÉCIL! – espetó Kate. – Harry – lloriqueó girando su cabeza a la banqueta donde estaba sentado mirando al jardín, como Ginny y Collen hablaban dulcemente… – has visto lo que estas ebrias e inmaduras… - el chico se paró.- ¿Dónde vas?

-Siento que Tiffy – la aludida le hizo fuckyou, que el no vio- y Tracy te hayan dicho hueca…yo… ya vengo. – La dejó con la cara pasmada y su blanca camisa llena de cerveza escupida por Tracy.

Las amigas reían aún más.

-¡Ni siquiera te escucha, tonta! – exclamó Tracy burlona.

-Váyanse al infierno! Esto no queda así – murmuró Kate corriendo hacia el baño.

-Si quedará así, esa mancha no te saldrá … - estallaron de risa otra vez.

En el jardín Harry se encontró con Ron y Hermione dándose calurosos arrumacos. Su amigo parecía un mono inclinándose para dejar sin efecto la prominencia del vientre de la castaña. Harry bufó.

-Dejen de montar este ridículo espectáculo… - sus amigos se separaron colorados.

-No!- dijo Ron enojado con la interrupción. Hermione le acarició el hombro a su novio, sonriendo.

-Deja de mirarlos, los vas a gastar. – le dijo a Harry. Ron rió.

-Tiene razón…

-No se a qué se refieren- se desentendió Harry.

-A Kate… -Rieron.

En ese exacto momento Harry vio a Collen alejarse del borde de la piscina. Harry y Ginny se miraron a los ojos. Ginny estaba pálida como cera, pero hacía fuerza para no parpadear.

Era la mirada más desesperante que se habían dedicado jamás. Se besaban con la respiración a pesar de los metros que los separaban, se gritaban celosos, se alcanzaban en la distancia, los corazones llegaban donde sus voces no podían hacerlo, discutían en silencio, sin palabras, sin discursos…se encontraron en el mas allá de los límites que ninguno se atrevía a sobrepasar, rompieron las fronteras con la mirada, rompieron el miedo.

Ambos notaron el dolor en los ojos del otro, las pupilas emitían mensajes claros, contundentes de posesión y desesperación, de las ansias locas de tenerse, del dolor y la bronca que les causaba verse en brazos de otras personas, de la vehemencia y los impulsos de correr y amarrarse en un abrazo, de secuestrarse para siempre y admitir que el mundo era mejor sólo porque existía esa mirada…

Harry aguantó mucho el ardor de los ojos para no cortar la conexión con las pupilas almendra que tanto lo traían loco… Pero no aguanto y parpadeó. Escuchó un ruido a algo cuando cae al agua y en esa milésima de segundo que abrió los ojos nuevamente, Ginny ya no estaba allí…

-¡Se cayó! – oyó decir a Ron.


Muchas gracias por los reviews del capitulo 9, realmente me alegré mucho al leerlos. Como verán, la actualización fue rápida. Espero poder seguir así.

La canción utilizada es "Todos me miran" de Gloria Trevi, un gran tema para mi gusto.

Espero que les haya gustado y por supuesto, espero sus comentarios ansiosamente.

Hasta el proximo capitulo. Un abrazo grande

Joanne.