Sebastian con ansiedad besaba a su querido amo que se debatía entre seguir ese exquisito beso pero parecía ceder poco a poco aunque al conde le dolía el mostrarse débil, porque dejarse seducir con un simple beso mostraba lo mucho que lo extrañaba y la necesidad de sentirse así en los brazos del que era su amante.

-nhn...- jadeaba el conde sintiendo como su orgullo se quebraba más y más con cada segundo que esos labios parecían embriagarlo, pero en su batalla interna se sobrepuso al amor un sentimiento más fuerte, y ese era su orgullo, con fuerza se resistió y decidió morderlo para alejarlo, el mayordomo parecía querer insistiendo pero notó la mirada de odio de su pequeño amante, así que mejor decidió separarse, de igual manera se sentía algo satisfecho de haber notado el sentir de su amo con ese beso.

-¡Lárgate...! Le gritó enojado el conde limpiándose los labios, sentía desprecio de sí mismo por haber permitido aquello, cuando pudo haberlo detenido al instante en que se le acercó, pero una parte de él no le permitió empujarlo, el coraje era consigo mismo, porque ese demonio aún seguía siendo su debilidad.

-No...- Dijo Sebastian con seriedad. -Cuando sé que me necesitas tanto como yo a ti...- hablaba mientras se limpiaba la sangre de sus labios, debía aprovechar esa brecha de vulnerabilidad que le mostraba su amado, acercándose se prestaba a besarlo de nuevo.

-Perdóname, soy solo un vil demonio que se equivocó.- Se justificaba el demonio mirando arrepentido a su amo, quien lo miró también fijamente cambiando su ceño fruncido por un gesto más tranquilo.

-Tienes razón...- Murmuró con una sonrisa sarcástica, esto confundió un poco a Sebastian que conocía bien esa sonrisa, era cuando se mostraba cruel e indolente.

-Te equivocas si crees que voy a perdonarte ahora.- Dijo en tono burlón Ciel pero con firmeza sonriéndole con malicia se levantaba de la cama.

-Es una orden... no te me acerques más.- Le gritó parado frente a él, sacándose el parche que cubría su ojo daba su orden como sentencia definitiva de que su relación había terminado, pues antes no se lo había ordenado así y ahora su ojo con el sello brillaba con intensidad, Sebastian lo miraba confundido y a la vez con infinita tristeza, cuanto le dolía esa orden, pero de no obedecerla, habrían terribles consecuencias para ambos y mucho más para Ciel, y lo que menos quería hacer ahora era verlo sufrir.

-pero...- Murmuraba dolido el demonio se le notaba en su semblante, esto complació al conde, era una buena manera de humillarlo y hacerlo sufrir por su traición, ambos se miraron y Sebastian pronunció esas palabras que ahora le llenaban de pesar con su tan acostumbrado "Si, mi Señor", por ahora solo el contrato los unía oficialmente.

-quiero estar solo…- ordenaba Ciel que después de su satisfacción parecía llenarse de pesar, después de todo su corazón todavía lo amaba, viéndolo como recogía los restos del desayuno que estaban por el piso, se contenía de ir a abrazarlo y acabar con esa dolorosa confusión, pero en lugar de eso se encerró de prisa en el baño para evitar hacer una locura, cuando escuchó la puerta cerrarse decidió salir y cambiarse de ropa, y por lo mismo necesitaba salir de la mansión que ahora le resultaba agobiante, llamando al cochero decidieron ir al centro de Londres.

-Mi querido conde... me alegra tanto que venga a visitarme.- Se escuchaba la voz de un personaje que salía de la oscuridad de su tenebrosa morada cuando el conde aparecía en su puerta. -¿Qué le sucede?- cuestionó el platinado cuando se le acercó a saludarlo notando el enojo y la frustración reflejado en el bello rostro del conde que desviaba la mirada.

-supongo que cierto idiota lo puso de mal humor.- Susurraba Undertaker acariciando dulcemente con su uña el delicado rostro de Ciel que cerraba los ojos y con sus mejillas sonrojadas se dejaba consentir.

-pero ¿quién más puede cambiar su humor?- Cuestionó con una radiante sonrisa el sepulturero no podía evitar sentirse feliz de tener tan dulce compañía. -solo este servidor- Se respondió a si mismo haciendo una graciosa reverencia al conde que levemente sonrió, debía admitir que ese hombre extraño frente a él, le alegraba, aunque no sabía el por qué.

-Y usted lo sabe por eso está aquí.- Acertaba jactancioso a decir el sepulturero acercándosele lo tomaba de la mano y lo encaminaba a un asiento más cómodo, Ciel miraba a ese que lo halaba y su graciosa manera de caminar,

-cállate... sírveme té- Ordenaba el jovencito mientras era cargado para que se sentara en la tapa de un ataúd de color oscuro, ese pequeño acercamiento lo hizo estremecer levemente, pero lo disimuló con una pequeña tos lo que provocó la pequeña risilla del otro.

-Será un placer- Dijo Undertaker mientras iba a preparar el té, mientras hablaba de algún tema sin relevancia el conde callado pretendía escucharlo pero aun tenia presente en su mente lo ocurrido una hora atrás y le llenaba de enojo.

- ¿Qué le hicieron para amargar su día?- Preguntó el platinado ofreciéndole una taza de té caliente y él se sentaba a su lado en ese oscuro ataúd, Ciel se quedó pensativo y veía fijamente el humo de su té.

-aunque me gustaría que lo hicieran seguido para tenerlo aquí.- Aclaraba divertido el sepulturero encontrándose con la mirada siniestra del conde, que bebía un sorbo de su té.

- ese idiota me besó- Declaraba el conde cuando tenía a centímetros de su boca esa taza de humeante té, el platinado se quedó en silencio y parecía que su sonrisa se borró de inmediato, ambos se quedaron en silencio unos segundos, cuando Ciel sintió que su acompañante parecía que se prestaba a decir algo.

- ¡ohhh que atrevido!- Exclamaba alarmado el sepulturero pero parecía algo exagerado que parecía una burla además su sarcástica sonrisa lo delataba, el conde molesto lo miró con odio.

-supongo que usted no quería- terminaba de decir con tono sarcástico mirando fijamente al jovencito que desviaba la mirada.

-por eso está enojado, no es con él, es con usted… ¿O me equivoco?- Hablaba Undertaker tratando de no hacer evidente la molestia que sentía, pues se notaba perfectamente la confusión del jovencito y suponía que también era la oportunidad esperada para que hubiera un acercamiento más profundo entre los dos.

-Extrañaba sus besos, estoy seguro que se estremeció al sentirlo…- Decía el sepulturero al oído del conde que exhorto no sabía cómo refutar aquello porque en parte era cierto. -Sentía la gran duda en su interior de detenerlo o seguir.- Seguía incitándolo con sus palabras y Ciel solo apretaba sus puños pues todo era verdad, ¿era tan predecible su sentir?, callado no sabía cómo defenderse, su mirada se perdía y ahora no tenía certeza si fue buena idea el estar ahí, haciendo que enfrentara su realidad, Undertaker suspiró resignado y decidió callarse.

-y a mi ningún beso me permitió darle ayer... ¿debería resentirme?- Murmuraba con desanimo el sepulturero obligando al conde a verlo, quien sonrojado le dirigía la mirada. - Cuanto envidio a ese demonio, él ha tocado estos apetecibles labios.- Decía mientras con su uña afilada acariciaba lenta y firmemente esos pequeños y provocativos labios, mientras el conde cerraba los ojos dejándose seducir, sentía que no tenía ya nada que perder.

-como me gustaría probarlos, solo de verlos me imagino su dulce sabor.- Decía en tono seductor el sepulturero que de a poco acercaba su rostro al del jovencito que lentamente abría su ojo visible. -Undertaker...- Le llamó tímidamente el conde desviando la mirada.

-dígame- Respondió el otro ante ese llamado. -Ayúdame a olvidarlo.- Dijo a manera de ruego el conde, aun cuando su orgullo le dolía un poco, pero se sentía algo desesperado y haría lo que fuera por quitar de su corazón, mente y cuerpo a ese repulsivo demonio.

-¿cómo podré hacer eso?- Cuestionó burlón el platinado el conde frunció el ceño ante esa aclaración que parecía inocente, aunque era claro a lo que se refería, -idiota no te burles de mí.- Le alzó la voz el jovencito con mala cara.

-no me estoy burlando- Murmuró divertido el sepulturero, cuando sintió como el conde enredaba sus bracitos a su cuello, esto lo sorprendió, ahora entendía porque ese pequeño humano podía haber cautivado a una alimaña como Sebastian.

-borra de mis labios su sabor.- Le susurró el conde a su oído de forma seductora, Undertaker sonreía sutilmente se sentía complacido de tener la atención de un humano excepcional como lo era Ciel Phantomhive.

-pero eso sería como besarlo indirectamente.- Dijo de forma burlona el sepulturero opacando el ambiente seductor del momento, porque Ciel se paralizó ante tal ridícula observación. -Yo no quiero besar a un demonio.- Aclaraba divertido viendo la seriedad del conde que con la ceja que le temblaba aun lo tenía abrazado.

-te odio...- Le gritó el conde con mala cara disponiéndose a levantarse pero sintió como unos brazos lo agarraban por la cintura, y se acercaron un poco más. -pero ya que insiste me sacrificaré por usted- Susurró Undertaker con fingida resignación, ambos fijamente se miraban, Ciel levantó el largo flequillo platinado de ese que lo abrazaba tiernamente, dejándole ver esa mirada seductora de color casi similar a una brillante esmeralda.

-su demonio es un idiota...- Murmuraba el platinado en ese lugar tan oscuro que era tenuemente iluminado por unas velas, con sus labios pálidos besaba la mejilla del joven que se estremecía al contacto. -deja de recordármelo.- Decía en un susurro el conde cerrando los ojos borraba de sus pensamientos a la figura del primer hombre que había amado.

-que gracioso se ve…- Decia burlonamente Undertaker con una risita al ver ese pequeño pico que hacia el conde esperando que lo besaran, -creo que esto es mala idea tu no me tomas en serio.- Hablaba el conde malhumorado. -no quiero ser tu burla- Terminaba de decir para levantarse y salir de allí.

-lo siento... lo siento... es que se veía gracioso con su boquita parada y tan sonrojado.- Trataba de justificarse el platinado conteniendo la risa, la verdad que era gracioso verlo asi, Ciel comenzaba a molestarse de aquello, pero sintió como de nuevo el mayor entraba en el plan de conquista, rozando con sus labios su delicado rostro.

-me encantas dulce Phantomhive.- Susurraba sobre sus labios Undertaker con un tono seductor que estremeció al conde haciendo que su corazón se acelerará, sentía ese cálido aliento sobre el suyo y solo quería probar esos labios también, no entendía si era curiosidad, despecho o satisfacción.

-¿Por qué no me besas de una vez?- Dijo el conde rozando su nariz a la del otro ya se estaba impacientando, el sepulturero sonrió y le dijo -si mi señor...- aquellas palabras que escuchó minutos atrás en una ruptura definitiva con Sebastian ahora esas mismas palabras en tono sarcástico daban inicio a algo nuevo, Undertaker besaba firme y dulce esos labios que por tanto tiempo había deseado, Ciel sentía una extraña sensación al sentir otros labios besarle y una lagrima sin querer rodó por su mejilla.

Gracias por leer este fic... pues si en la tarde pasada estos dos no hicieron algo indebido ni sensualoso... Ciel no iba a caer tan facil asi de rápido... es graciosa la forma en que suelo postergar los capitulos cuando me cuesta escribir un lemon con una pareja a la que no estoy acostumbrada jeje... pero lo haré... lo prometo, solo debo prepararme :D

Espero que este capitulo haya sido de su agrado,

Muchas gracias y nos leemos pronto.