Capítulo 10 Amor Imposible
Rin miraba el libro abierto en su escritorio, suspiro con pesar, por más que se esforzara no entendía lo que leía, solo seguía sollozando en silencio. Len no había vuelto con ella, seguro ya no la quería, seguro lo había hecho enojar y no volvería, justo ahora que se daba cuenta que lo amaba...
-Len...-murmuro.
-Dime
Rin se volvió sobresaltada y sorprendida. Allí estaba Len mirándola con ternura.
-¡Len!- corrió hacia el conteniendo el impulso de lanzarse a sus brazos justo a tiempo para no atravesarlo y caer al suelo, y también conteniendo el impulso de bofetearlo.
-Rin, ¿estás bien? ¿Estas llor...?
-¡NO VUELVAS A HACER ESO!- grito ella.
Len la miro sorprendido.
-¿Ha-hacer qué?
-¡No vuelvas a desaparecer así! ¡Me asustaste!
-¿Eh?- el pestañeo confundido.
-Yo... -Rin bajo la cabeza sonrojada- creí... que no volverías... a verme...
Allen la miro con los ojos abiertos como platos, y su corazón se llenó de esperanza.
-Tranquila- sonrió el -Yo nunca me iré lejos de ti.
Ella lo miro con ojos muy abiertos, lo miro con esperanza... y entonces recordó que él estaba muerto.
-Ah... esto...-tartamudeo- bu-bueno co-como sea... esto... ¿y do-donde estuviste?
Allen la miro confundido por el radical cambio de tema. Para cualquier otro chico habría sido obvia la actitud de chiquilla enamorada que tenía Rin, pero Len era todo un novato en el amor, así que paso por alto tan evidente detalle.
-Estaba... -Len se rasco la nuca- atando cabos sueltos...
-Y-ya veo...
Se quedaron en silencio un buen rato. Rin estaba aguantando las ganas de llorar, o más bien, de seguir llorando, ahora sabía que Len no la había dejado, pero no podía dejar de pensar en que tuvo que frenarse en su impulso de abrazarlo... por que no podía hacerlo, no podía tocarlo ni nunca podría hacerlo... ¿o sí? Una macabra idea paso por su mente, pero antes debía de asegurarse.
-Nee, Len
-¿Mmm? ¿Qué ocurre?
-¿Podrías... esto... ahh?- no sabía cómo decirlo.
-¿Qué?
-¿Cómo es... bueno, ya sabes... ese... lugar?
Len pareció sorprendido.
-Es... bueno, no es muy diferente de aquí, o bueno lo que yo conozco.
-¿Lo que tú conoces?
-Esto... bueno hay tres niveles y yo solo conozco uno.
-¿Tres niveles?- Rin había oído algo acerca del cielo y el infierno pero no conocía el otro.
-Algo así como... esto... bueno, lo que se conoce como cielo, -se puso a enumerar con los dedos- lo que se conoce como infierno, y el lugar donde están los que aún no quieren ir... hmm... "arriba".
-¿Y los que aún no quieren ir abajo?- pregunto ella inocentemente.
-Ah... bueno- Len se rasco la nuca con una gota en su cabeza- no creo que nadie quiera ir allá y tampoco se les da a elegir- soltó una risita nerviosa.
Rin se sonrojo al percatarse de lo estúpido de su pregunta.
-Ah, es verdad, lo siento.
Len le sonrió con paciencia.
Rin tomo aire antes de dirigirle su auténtica pregunta.
-Y no hay... diferencias... por... no se... tipo de muerte... como, no sé, por ejemplo ¿suicidas?
Allen pareció sorprenderse.
-Bueno, pues si, algo así, nadie sabe qué es lo que les pasa a los suicidas- luego pensó en que se lo preguntaría a Luka y le llevaría a Rin una respuesta. Una sonrisa estúpida se dibujó en su rostro.
-Ya veo- dijo Rin con la cabeza baja y su cabello cubriendo sus ojos. Entonces suicidarse no era una opción, ni siquiera así podría estar con él. Se sorprendió de sus propios pensamientos, incluso estaba dispuesta a eso para poder estar con él.
-Vaya, aun se me hace raro todo esto ¿sabes?- comento Len llamando su atención, y entonces otra idea asalto su mente.
-¿Hace cuánto tiempo que...? bueno, esto...
-¿Hace cuánto tiempo que morí?- le ayudo el sonriéndole.
Ella asintió levemente.
-Umh, veamos... ¿dos días? ¿Cuatro? No lo recuerdo... ¡Ah, es verdad! Hace tres días.
-¡¿Tres días?!- ¡eso significaba que ella lo había conocido un día después de muerto!
-Ah... sí.
-Va-vaya...
Volvieron a quedar en silencio. Rin miro el libro y luego el oscuro cielo estrellado por la ventana. Cerró el libro con resignación pensando en que sería la primera vez que no entregaba deberes.
Bostezó.
-¿Tienes sueño?
-Algo... -volvió a bostezar mientras se dirigía a su cama- solo me acostare un rato.
Pasados unos minutos se durmió profundamente.
Len la observo dormir un buen rato, supuso que debía volver a vasa de Kaito, pero la dulce imagen de Rin durmiendo era adictiva.
Cuando salió de su trance, suspiro con resignación y se levantó para irse.
-Len...- lo llamo ella entre sueños- no te vayas...
Len la miro sorprendido, luego sonrió y se recargo en la ventana dispuesto a pasar la noche mirándola dormir.
-¡Ahhh! -Rin se levantó estirándose- Parece que me dormí... -se tallo un ojo, luego pensó en Len, ni siquiera se había despedido de él... ¡Que vergüenza! Se sonrojo, ¡la vio quedarse dormida! Seguro ahora creía que era una floja, ¡rayos!- Len... -murmuro.
-Dime.
Rin se volvió asustada con una el pecho.
-¡Len! -chillo- ¡Deja de hacer eso! ¡Vas a matarme del susto un día!- luego pensó que eso no estaría tan mal.
Len la miro confundido.
-Pero tú fuiste quien me llamo...
Rin se sonrojo hasta las orejas.
-¡E-se n-no es el p-p-punto!- chillo histérica.
-¿Eh?- murmuro el aun confundido.
Rin suspiro. Se levantó para ir a bañarse, ya que no lo había hecho la noche anterior.
-E-esto... voy a bañarme, ahora vuelvo- dijo saliendo.
Len solo asintió.
...
Rin regreso a recoger su mochila a la habitación, ya totalmente arreglada.
-Ah esto... -no sabía si decir adiós o seguir conteniéndose de gritarle acompáñame- pues... yo... creo que...
-¿Que te vas? -sonrió el- ¿Piensas dejarme aquí?
Rin se echó a reír.
-Es verdad.
Salieron de la casa caminando. Con un suspiro, Rin saco el manoslibres de si celular y se lo coloco como si fuera hablando por teléfono.
-¿Qué haces?- pregunto Len mirándola extrañado.
-No puedo ir por la calle hablando con el aire, y no me gusta tener que esperar a que estemos solos, así que se me ocurrió esto.
-A-ah, claro.
Ambos siguieron caminando en silencio.
-Nee, Len...- dijo Rin con la cabeza baja.
-¿Que sucede?
-¿Por qué sigues yendo al escuela?
-Hmm... Porque es muy divertido
-¿So-solo por eso?- pregunto temerosa, la verdad esperaba que le dijera algo parecido a "Por ti".
Len sonrió.
-Y porque tengo que cuidarte- dijo para tomarle el pelo.
-¿E-eh?- pronuncio ella sin entender.
-Claro, si no lo hago yo ¿quién lo hará?
Ella lo miro fingiendo molestia.
-¡O-oye! ¡Yo no soy una niña!
El rio.
-¿Y? Aun así tengo que cuidarte, eso hacen los amigos ¿no?
Rin lo miro con ojos brillantes. "Amigos" la palabra aun resonaba en su cabeza.
Len la miro de reojo y malinterpreto su mirada.
-¿O tu no crees que seamos amigos?
-¡No! Quiero decir, si... esto, me refiero a... bueno... no es eso...
Len la miro aún más confundido.
Llegaron a la escuela en un pasivo silencio. Era tanta tranquilidad... y entonces sonó el timbre.
-¡Ay, no llegare tarde!- dijo Rin empezando a correr.
-Ya llegaste tarde- dijo Len con una sonrisa en sus labios.
-¡Cállate, Allen!
Él se echó a reír mientras le seguía el paso.
-Kamui...- suspiro el profesor con resignación al verla en la puerta.
-A-ah... l-lo siento...
El profesor negó con la cabeza.
-Pasa.
Ella entro y se sentó. "Te voy a matar" escribió en una esquina del cuaderno para que el lo viera.
Len lo leyó y se echó a reír.
-No creo que puedas
Rin tuvo que aguantarse la risa al darse cuenta de eso.
"Cállate, que tú tampoco podrías matarme a mi" escribió, pensando con amargura en que ni siquiera la podía tocar.
-Claro que podría- bromeo el, sobresaltando a Rin, quien al principio creyó que se referiría a lo de tacarla, pero luego noto que se refería a lo de matarla, en broma, supuso.
"¿ah, sí? ¿y cómo? Ni siquiera puedes tocarme" escribió.
-No, pero puedo hacer otras cosas.
Esto sorprendió a Rin.
"¿Cómo qué?"
-Mira- Len alzo una mano y luego la bajo bruscamente, y las luces del aula parpadearon, repitió el movimiento con más rapidez esta vez se apagaron por más rato.
-Cúbrete la cabeza- volvió a hacer por tercera vez el mismo movimiento con aun más rapidez y los focos explotaron, arrancando gritos de susto de todos los alumnos.
Rin lo miro estupefacta, luego sonrió. Pues sí que era peligroso. Tuvo que aguantarse la risa para que no la vieran como culpable del incidente.
-Tranquilos, muchachos, tan solo fue un fallo eléctrico.
Pasaron las clases de forma divertida para Rin y Len: Len hacia explotar algún aparato eléctrico cada vez que se aburría, aunque siempre tenía cuidado de no lastimar a su amada Rin. Pero la diversión término cuando llego la clase de deporte, Len se puso tenso, y lo único que hacía era mirar al profesor vigilando cada una de sus movimientos.
-Esto...- Rin se había vuelto a colocar los audífonos como si hablara por celular.
-¿Eh?
-¿Estas bien? Pareces preocupado...
-¡Ah, no es nada! Estoy bien...
-¡Kamui!- el grito del entrenador los sobresalto a ambos- ¡Deja de hablar y ve a cambiarte!
-Sí, profesor- Rin fue a tomar el traje deportivo que le correspondía.
-El tuyo se ha roto así que te pusimos el de reserva.
-Claro.
Len enseguida se puso a alerta.
-Ah... esto... yo...
-¿Ah?
-Me... voy... a cambiar.
Len se sonrojo al ver que sin darse cuenta la había seguido hasta los vestidores.
-¡Ah, claro! L-lo siento.
Len se quedó afuera del vestidor al que ella entro, tratando de localizar la cámara de la que había oído hablar al entrenador, cuando la encontró, la hizo explotar.
-¡Kya! -chillo Rin- ¡¿Que ha sido eso?!
-Tranquila, creo que algo se cayó- invento Len para tranquilizarla.
-C-claro.
Rin salió del vestidor tratando de cubrirse con sus brazos.
-Ah... oye...
-¿Que sucede?- pregunto Len aun volteado.
-¿No crees que es... muy pequeño?
Len se volvió y al instante se sonrojo: ella llevaba un ajustado top que apenas alcanzaba para cubrirla y un pequeño short en la misma situación. No pudo evitar fijarse en las delineadas curvas de su cuerpo.
-Ah... pues... no lo sé- Allen volvió a voltearse para no mirarla.
Rin regreso al gimnasio con la cara roja de vergüenza, cosa que nadie noto porque todos los hombres, incluido el profesor, estaban concentrados en devorarse a Rin con la mirada, y las chicas en la envidia de ver a los chicos embobados por Rin.
Pero la vergüenza para Rin no iba a terminar ahí.
-Kamui, ¿qué haces allí? acércate.- ordeno el profesor.
Pero en cuanto Rin se para en el lugar que le señalaba el maestro, una cubeta de agua cayó sobre ella.
Las chicas estallaron en ruidosas y exageradas carcajadas, en un intento infantil y desesperado de humillar a su mayor rival delante de los chicos, y estos últimos solo miraban embobados como el pequeño top y el diminuto short se pegaban a su cuerpo delineando aún más su figura dejando casi nada a la imaginación.
Rin, conteniendo las ganas de llorar, se volvió hacia la puerta dispuesta a salir corriendo del gimnasio, pero entonces se encontró cara a cara con Len.
-No huyas- dijo el -eso es lo que ellos quieren que hagas.
Rin lo miro durante un instante, a juzgar por su mirada, primero creyó que estaba enojado, pero después reconoció en sus ojos ese sentimiento como uno que conocía bien: impotencia.
-Defiende tu orgullo, tranquila, yo estoy aquí, contigo, y lo estaré para siempre- dijo Len sonriéndole al ver que ella no reaccionaba- estoy seguro de que la persona que planeo esto fue el profesor- no quiso arriesgarse a decir que lo sabía o ella podía molestarse al malinterpretar sus palabras y creer que el había sabido de eso y no le había dicho nada.
Rin asintió con firmeza y, fortalecida por las palabras de Allen y su sola presencia, se volvió hacia los estudiantes y el profesor, observo a los chicos comiéndosela con la mirada y a las chicas riéndose, entonces ella también estallo en carcajadas, provocando que sus compañeras se callaran y la miraran confundidas y recelosas.
-¡Que divertido! -exclamo Rin- Pero, profesor, debería ser más original, lo de la cubeta de agua ya está muy usado.
La cara del maestro se descompuso en una expresión de incredulidad.
-Vaya, ahora debo ir a casa a cambiarme- dijo ella.
En cuanto Rin salió del gimnasio los chicos comenzaron a vitorear al maestro como si fuera una de los suyos, agradeciéndole a todo pulmón por darles esa vista de Rin, para mayor coraje de las chicas.
-Esto...- Rin se veía insegura.
-¿Que sucede?
-¿Crees que... debería salir así?
Len tuvo que hacer lo que había estado evitando todo ese tiempo: mirarla.
Trato de concentrarse en sus ojos, pero las perfectas curvas de su cuerpo eran muy difíciles de ignorar. Después de todo, era un adolescente.
-¿Len?- lo llamo ella con voz tierna, al ver que no reaccionaba.
-Ah... eh...- ni siquiera recordaba de que estaban hablando.
Rin se dio cuenta de eso, pero no se percató de que era lo que lo distraía. Era demasiado inocente para saberlo, y por lo mismo creía que lo de la cubeta solo era porque no le agradaba al profesor.
-¿Crees que deba salir así?
Len se alarmo.
-¡No!
Rin se asustó al verlo reaccionar así.
-¿P-p-porque?
-¡Eso sería muy peligroso!- grito Len.
Rin cada vez entendía menos, era demasiado inocente para darse cuenta de lo provocativa que se veía así vestida y empapada.
Len suspiro para tranquilizarse.
-Creo que deberías tomar un taxi.
-E-es verdad- dijo confundida al ver tan drástico cambio de humor.
Rin iba en el taxi algo confundida por la actitud de Len, pues él iba mirando recelosamente al chofer y parecía que iba a echársele encima en cualquier momento.
Len por su lado estaba vigilando cada uno de los movimientos del chofer, pues ya había visto las miradas que le lanzaba a Rin a través del espejo retrovisor.
Rin bajo del taxi con temor.
-¿Sucede algo?- pregunto Len al verla intranquila.
-N-no -respondió ella.
Suspiro para tranquilizarse y abrió la puerta rezando porque su padrastro no estuviera en casa. Se asomó con temor, y, tras comprobar que su padre no estaba, entro.
-¡Rin-sama!- una sirvienta pelirroja llego corriendo hacia ella.
-Kasane-san, ¿podrías poner a calentar el baño?- pidió Rin con su tierna vocecita.
-Claro, señorita, pero ¿porque llega esta hora? ¿y porque esta empapada y vestida así? -exclamo alarmándose al ver así a la chica que ella siempre protegía, o que al menos intentaba proteger.
-Es una larga historia, pero por ahora necesito bañarme.
-C-claro, Rin-sama.
Cuando Rin salió de bañarse, Len seguía esperándola en su habitación.
-Ah... esto...- dijo ella al sentarse en su cama
-¿Hmm?- Len se volvió a mirarla.
-Gracias- dijo con una dulce sonrisa.
-¿Gracias?- él la miro sin entender- ¿Porque?
-Por haberme detenido -respondió ella- Si no lo hubieras hecho, habría salido corriendo y habría hecho exactamente lo que ellos querían- volvió a sonreír.
Len también sonrió.
-No me lo agradezcas, te lo dije: soy tu amigo, debo cuidarte.
Rin le volvió a sonreír.
-Hmm... Debo volver a la escuela.
-Ah, claro... esto...
-¿Qué pasa?
-Yo... prometo estar aquí cuando vuelvas.
-¿Eh? ¿Cuándo yo vuelva? ¿tú a dónde iras?
-Tengo que ver unas cosas.
-Ah, está bien.
Rin tomo su mochila y se fue despidiéndose de Len con la mano.
Len suspiro y se fue a su antigua casa. Se preguntó si ya sabrían de su muerte. Tal y como lo esperaba: todo seguía igual.
Pensó en Rilliane, o más bien la recordó, porque, como siempre que estaba con Rin, se había olvidado de ella.
-Perdóname, querida Rilliane- sonrió culpablemente- mantengo mi promesa, voy a encontrarte, solo que quizás me tarde más de lo esperado.
Sabía que sin Rin si podría concentrarse en buscar a Rilliane, pero no se alejaría de ella por ningún motivo, una, porque la sola idea de apartarse de ella lo aterraba, y dos, aunque lo intentara, sabía que regresaría a su lado, así como atraído por un imán. Pero aun buscaría a Rilliane, se lo debía.
Rin suspiro, la clase de Geografía era terriblemente aburrida, sentía que se ahogaría de aburrimiento, y sin Len la clase era todavía peor.
-Jóvenes -llamo el profesor- Tenemos una nueva estudiante a partir del día de hoy- Nadie le presto atención- No es una chica común, es una princesa francesa- Ahora sí que le prestaron atención.
Una chica de dos coletas agua marina y ojos verdes entro al salón.
-¡Hola! -dijo voz chillona- soy la séptima princesa Michaella Hatsune de Francia pero mi apellido es japonés porque mi bisabuelo era japonés, pero ustedes pueden decirme Miku. Tengo dieciséis años, pero cursare con ustedes.
Los chicos miraban a Miku comparándola en belleza con Rin y pensando en que si bien Michaella tenía pechos y cintura más voluminosos, Rin era mucho más hermosa y elegante, además de ser más natural y más sencilla, porque de lejos se notaba que Michaella era bastante presumida, y que llevaba mucho maquillaje.
Pasaron las horas y en el descanso todo el mundo estaba hablando con Michaella, todos menos Rin.
- ¿Y porque cursas con nosotros si tienes dieciséis?- Le pregunto Akita Neru, una chica fría y convenenciera que buscaba simpatizar con la Hatsune.
-Porque vine a Japón a ver a mi prometido, él tiene catorce años y va en este grupo.
-¡¿Queeeeee?!- exclamaron todos.
-¡¿Quién es tú prometido?!- pregunto Neru.
-El Quinto Príncipe de Austria y Tercer Conde de Japón -dijo Miku con orgullo- Lord D'Austrich.
-¿D'Austrich? -dijo Neru pensando- Nadie aquí se apellida así, Miku-sama.
-Me dijeron que estudia aquí de incognito, así que no creo que sepan quién es, pero no lo veo, bueno, también me dijeron que llega a faltar hasta un mes completo, pero no importa, lo esperare así venga hasta el año siguiente- concluyo sin saber que tendría que cumplir ese juramento.
Pasadas más horas, en la hora de salida, Miku noto que Rin no le hacía caso, eso la indigno en sobremanera, ¿cómo se atrevía una simple plebeya a ignorarla? ¡A ella! ¡A la Séptima Princesa de Francia! Además, había notado que Rin era más hermosa que ella, y podría robarle la atención del príncipe Allen, cuando regresara ¡Y no podía permitir eso! ¡De ninguna manera! Así que decidió tragarse el orgullo y hablarle ella, era mejor tener al enemigo cerca, averiguaría quien le gustaba y se lo robaría, aunque para ello tuviera que "traicionar" (según ella) a Allen, pero tenía que deshacerse de Rin.
-Nee, ¿tú eres Rin-chan, verdad?
-Si - a Miku la irrito que ni siquiera la volteara a ver- ¿Y tú eres Miku?
-Sí, mucho gusto- dijo forzando una sonrisa, aún más irritada porque ella no la llamo Miku-sama.
-Mucho gusto.
-¿Quieres caminar conmigo?- la invito Miku.
Rin no quería ir, pero tampoco quería ser grosera.
-Claro- sonrió con amabilidad.
Salieron del salón a caminar por la escuela.
-Entonces, Rin-chan, ¿Hay alguien que te guste?
Rin pensó en Allen y se sonrojo al instante.
-Ah... pues...bueno... s-s-sí
Miku sonrió. Rin había mordido el anzuelo.
-¿Quién es?
-No estudia aquí -dijo Rin con tristeza.
-¿Ya andas con él?
Rin negó con la cabeza y Michaella ensancho su sonrisa.
-¿Porque? Eres muy bonita, seguro que te corresponde.
-No sé qué es lo que siente por mí, pero igual no importa, no puedo estar con él.
-¿Porque?
En ese momento sonó el timbre de salida, Rin tomo sus cosas y se paró para irse.
-Si te lo dijera, no me lo creerías- dijo antes de cruzar la puerta e irse.
Rin decidió irse por el camino largo, necesitaba aclarar sus pensamientos para que Len no notara su perturbación. Pero eso fue una terrible idea.
-Estoy en casa- anuncio Len.
-¿Dónde estuviste?- pregunto Kaito mirándolo con desaprobación.
-Ah... esto... -se puso tan nervioso como si Drossel en persona se lo hubiera preguntado.
-¿Porque no llegaste?
-Estaba... ¡es que encontré pistas de Rilliane!- invento sintiéndose horrible por usar a su hermana como excusa.
-Sí, claro, lo que tú digas. Dime la verdad.
Len lo miro un momento y luego suspiro, derrotado y a punto de contarle la verdad.
Rin corría aterrorizada, alguien la perseguía, entro en un callejón para ocultarse, pero entonces vio que era un callejón sin salida. Aquel que la perseguía se le acerco amenazadoramente.
-¡Por favor, no...! -una brusca mano cubrió su boca y la tiro al piso.
Rin grito con todas sus fuerzas, pero nadie la escucho... y nadie la salvo...
-¡Tienes que estar jugando!- grito Kyle desesperado.
Len solo bajo la mirada.
-Allen, por si no lo has notado ¡es una chica V-I-V-A! ¡Estas ligando con una chica viva!
-¡No estoy ligando con ella! Solo somos amigos...
-No insultes mi inteligencia, Len, hay que ser idiota para no ver que estás enamorado de ella.
El cabello de Len cubría sus ojos.
-¿Y qué quieres que haga, Kaito?
Kaito lo miro un momento y luego suspiro.
-Cuídala.
Len levanto la vista sorprendido.
-Por desgracia, es lo único que puedes hacer.
Len asintió. Eso iba hacer.
Len volvió a casa de Rin preocupado, ya era de noche y él le había prometido estar ahí cuando ella volviera. Pero no la encontró, se inquietó un poco y decidió salir a buscarla. Busco por todo el recorrido que ella siempre hacia de regreso, pero no la encontró. Tenía un muy mal presentimiento. Muy preocupado, busco por el otro camino que ella usaba a veces, el largo. Escucho algo parecido a un llanto débil en un callejón oscuro, y se acercó a ver. Lo que vio le cortó la respiración...
N/A:
Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Lo prometido es deuda y hoy es viernes asi que hoy actualizo buaaaaaaaaaaaaaaaa mañana tengo examen de ingles TnT y el lunes de matemáticas buaaaaaaaaaaa la suerte o me quiere ToT pero no importa…
Buaaaaaaaaaaa ¡Pobre Rin! ¿Qué pasara con ella? ¿Len la salvara? Soy muy mala, amo torturar a los personajes muajajajajajajajjjajaja!
RESPONDER REVIEWS:
Synchronicity Girl: descuida de lo del lemmon ya te dije como va estar la cosa si lo pongo, y si es verdad, son unos hijos de la vecina! Jjajajja
ShineBK: jajjajajahjajaaha no lo había visto asilo del lemmon! Jaajajajajajajaja *risa psicotica* trauma de por vida!
Lalala: Gracias! Y si lo vere.
