Siento no haber actualizado antes pero he estado ocupada, fin de semestre, ustedes ya saben: exámenes, proyectos, bla, bla, bla...

Y aquí su servilleta decidió participar en la obra de Alicia en el país de las Maravillas como Alicia así que ya se han de imaginar lo estresada que andaba pero ya se acabo! Gracias a Dios, Buda, Ala, Mama Naturaleza o/y Goku.

Espero disfruten este capitulo :)

Disclaimer: Creo que ya te habrás dado cuenta que Naruto ni 3MSC son míos.


"El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente."

– Alonso de Ercilla y Zúñiga

Capitulo X: De huidas y padres.

Alrededor todos escapan. Alguno grita, otros se tropiezan peligrosamente. Es una autentica estampida humana. Hinata se pone a correr.

Mas patrullas siguen llegando.

De repente, algo la para. Alguien la agarra por los cabellos. Es un oficial. La empuja con fuerza haciéndola caer al suelo, jalándola con violencia desde atrás por los cabellos.

Hinata grita del dolor, tirada en el asfalto, mientras algunos mechones se despegan. En un momento, el policía la suelta.

Un golpe en plena barriga ha hecho que se doblara en dos abandonando la presa. Es Naruto. El policía trata de responder. Naruto le da un empujón violento que lo hace terminar en el suelo. Después ayuda a Hinata a alzarse, la hace subir en su moto detrás de él y sale acelerando.

El policía se recupera, se monta en un carro cerca con un colega al volante y parten a su persecución. Naruto pasa fácilmente entre la gente y las motos paradas de la municipal. Algunos fotógrafos avisados de esa redada llegan al lugar y toman fotos. Naruto se levanta sobre una rueda y acelera.

El carro de la municipal con el oficial golpeado supera lateralmente el grupo y, con la sirena chillando, esta rápidamente detrás de ellos.

Naruto acelera y gira a la izquierda. La rueda detrás se desliza ligeramente marcándose en el asfalto. Hinata se aprieta a él y grita: —¡Para!

— ¿Estas bromeando?

La patrulla se pone detrás de ellos persiguiéndolos en la calle. Naruto vuela rápido por la bajada. La policía no se queda atrás, con la sirena chillando.

— ¡Kyu, para!

Naruto siente el miedo en la voz de Hinata. Acelera de nuevo y se voltea repentinamente a la derecha. Se meten en una calle desierta. Hay algunas villas con un muro alto y una cerca. Naruto frena.

—Rápido, bájate. Espérame aquí y no te muevas. Vengo por ti en cuanto ya no los tenga detrás.

Hinata baja volando de la moto. Naruto sale de nuevo a toda velocidad. Hinata se esconde detrás de un muro.

La patrulla pasa poco después. Pasa rápido la calle, persiguiendo la moto. Hinata se tapa las orejas y cierra los ojos para no escuchar el sonido chillón de la sirena.

Naruto con las luces apagadas, solo, corre veloz en la oscuridad de la noche.


~10MDS~


Sai y Sasuke se paran frente a la residencia de Hinata. Ino se baja de la moto.

Sakura detrás de Sasuke pregunta: — ¿Qué haremos si aún no ha llegado?

—El primero que sepa algo, llama.

—No se preocupen, si esta con Naruto está bien. Dentro de un poco estará acá. ¿Verdad Sasuke?

Sasuke apoya a Sai con un —Hn.

Ino y Sakura decide tomar eso como un sí.

Sasuke prende la moto, listo para llevar a Sakura a casa.

—No olvides llamar.

Ino asiente.

Sakura y Sasuke se despiden, desapareciendo entre la noche.

— ¿Quieres que te acompañe?

Ino le sonríe a Sai. —No, voy adentro. Quizás está en problemas y llama a casa.

Sai prende la moto. Ino lo besa, después se va. Cuando está a mitad del camino se voltea. Sai la saluda. Ino le manda un beso con la mano, después desaparece.

Sai mete primera y se aleja. Ino alza la alfombra. Las llaves están allí, Hinata no lo olvido. Lentamente abre la puerta. Del corredor llega una voz. La reconoce. Es Hanabi. Está hablando por teléfono.

—Ino, que haces aquí?

—Cuelga, rápido. Debes dejar libre el teléfono.

—Pero estoy hablando con Konohamaru. ¿Dónde está Hinata?

—Por eso debes colgar. Tal vez Hinata llame. La última vez que la vi estaba en la moto con Kyu, siendo perseguidos por la poli.

— ¡¿No?!

— ¡Si!

— ¡Que asombrosa es mi hermana!


~10MDS~


El silencio poco a poco se apodera del lugar.

El polvo que levanto la municipal lentamente desaparece. Nubes densas y grises vuelan en lo alto del cielo sin luna. Ni una luz. Solo un pequeño faro lejano. Hinata se pega al muro. Una brisa ligera mueve las hojas de los árboles. Se siente sola y perdida. Esta vez es cierto. Tiene miedo.

¡Ay, si tan solo se hubiese quedado en casa!

Podría estar comiendo uno de sus deliciosos roles de canela y haciendo zapping por los canales, tal vez en algún canal este alguna película aun no empezada (es odioso no entenderle a una película por no haberla visto desde el principio) o tal vez ver alguno de esos programas de concursos. Y de no haber nada en la tele podría ponerse a leer. Nada es más lindo que leer un poco antes de dormir.

Pero, cierto, los roles de canela se habían acabado y ella tenía que ir a avisarle a Ino.

Al menos, pudo darle el recado a Ino.

Sintiéndose un poco más optimista, se dirige hacia el pequeño faro. Camina lentamente, a lo largo del muro, con la mano apoyada al mismo, atenta a donde mete los pies, entre pedazos de hierba alta y salvaje.

¿Y qué tal si la muerde una serpiente o algún otro animal? ¿Y qué tal si sale una rata? ¿Y si alguien, aprovechando su soledad y la oscuridad, quiere matarla?

Inhala y exhala lentamente, en repetidas ocasiones. Debe de dejar de ver películas de terror con Hanabi.

Una pequeña y fugaz sonrisa aparece en su rostro. Seguro que en alguna dimensión paralela Ino está haciendo lo mismo por ella.

Frunce el ceño y resopla de una manera poco femenina al percatarse de que, en algún momento empezó a hablar sola y una pequeña ardilla la mira como si estuviera loca.

Tal vez lo está. ¿Desde cuándo una ardilla puede saber el estado mental de una persona?

Suspira y se abraza a sí misma. El miedo le está matando las neuronas.

El viento sopla, trayendo consigo el agudo sonido de la sirena. Y ella no tiene donde esconderse, o tal vez si.

Hinata sube como puede la cerca. Hay una fisura en lo alto. Mete la mano, después la otra, al final consigue un apoyo para los pies. Derecha, izquierda y arriba, logra subir. Salta en la oscuridad, aterriza en cuatro patas. No es su mejor aterrizaje, hay que admitir.

Hinata se alza poco después de que las luces rojas y azules desaparecen. Se golpeó las manos y rodillas cayendo hacia delante en la oscuridad. Se metió en algo cálido y suave. Se le mete lentamente por toda la chaqueta y los jeans. Sobre las manos adoloridas. Trata de moverse. Las piernas están hundidas hasta la rodilla. Es fango. Viscoso y mucilaginoso fango.

Definitivamente debió quedarse en casa.


~10MDS~


Ino, como toda una profesional, sin ningún ruido deposita las llaves debajo del tapete. Asoma la cabeza y busca por los alrededores. Hinata todavía no ha llamado. Pero al menos así no debe tocar para entrar. En ese momento siente el sonido de un carro. De la curva del patio sale el elegante Mercedes negro de los Hyūga.

Ino cierre la puerta de golpe. Corre rápido hacia el corredor.

—'Nabi rápido, ya llego tu papá.

Hanabi está frente al refrigerador, presa del hambre usual de las dos de la madrugada. Después de las palabras "llego" y "papá" lanza la puerta del refri. Corre a su cuarto y se encierra dentro.

Ino entra en el cuarto de Hinata y se mete en la cama toda vestida. El corazón le late fuerte. Se pone a escuchar. Siente el sonido del portón del garaje que cierra. Es cosa de minutos. Después en la oscuridad del cuarto ve el uniforme en la silla. De seguro Hinata lo preparo antes de salir. Pobre Hina. Esta vez está en problemas.

Ino se sube las sabanas hasta la cabeza y se voltea hacia el muro, mientras una llave gira ruidosa el cerrojo de la puerta de la casa.


~10MDS~


Naruto continúa corriendo veloz. Hace un rato dejo a los polis atrás. Mira en el espejo. Detrás de él está todo tranquilo. Solo algún carro lejano. El tráfico de la noche. Ya no lo sigue nadie.

Prende las luces y se encamina a buscar a Hinata.

No sabe porque, pero siente que le paso algo. Ojala no sea nada malo.


~10MDS~


Hiashi entra a la cocina y se sirve un vaso de agua. Mira el reloj, ya son más de las dos de la madrugada y él tiene hambre. Tal vez pueda robar uno de los roles de Hinata. Los busca pero solo los encuentra en la lista del mandado. Mejor para él. No es bueno comer tan tarde, no, tan temprano, bueno como sea.

Va hacia los cuartos de dormir. Antes de ir a dormir siempre revisa a sus hijas, un poco por hábito, cuando eran pequeñas solían despertarlo en plena madrugada y lo obligaban a asustar a los monstruos de su habitación, pero también para estar seguro que han regresado.

Esa noche no debían siquiera salir. Pero uno nunca sabe. Es mejor revisar. Entra en el cuarto de Hanabi. Como siempre la pequeña Hanabi, no puede dormir tapada. Camina sin hacer ruido, cuidadoso de no tropezar con las cosas de su hija.

Hiashi arregla el cubrecama y la tapa delicadamente con el borde de la sabana. Antes de cerrar la puerta, le desea buenas noches, madrugadas o lo que sea. Hanabi se voltea lentamente. Se alza apoyándose en un codo. Pega su oído a la pared. Ahora viene lo bueno.

Hiashi baja silenciosa la manilla y abre la puerta de Hinata. Ino esta en la cama. Cubierta hasta la cara. Por un pequeño hueco, ve el reflejo de luz del corredor que lentamente se plasma alargándose sobre las paredes. El corazón le comienza a latir veloz.

¿Y si la descubre que le cuenta?

Ino se mantiene inmóvil hecha un ovillo, tratando de no respirar. Escucha el sonido de los pasos: debe ser el papá de Hinata. Ino reconoce su loción. Es el.

Mantiene la respiración, después siente una mano en su brazo. Es el toque suave y afectuoso de un padre. Es cierto. Los padres, aunque en el fondo, son todos iguales. Preocupados y buenos. ¿Pero también para ellos las hijas son similares? Espera que sí.

El Sr. Hyūga se aleja. Repentinamente se detiene. Ino se queda inmóvil. Descubrió algo? La reconoció?

—Te pareces tanto a ella.

Ino apenas y escucha el susurro de Hiashi. ¿Se referirá a la madre de Hinata?

Después nota los pasos ligeros que se alejan. La débil luz del corredor desaparece. Silencio. Ino se gira lentamente. La puerta está cerrada. Finalmente respira.

Una sonrisa se pinta en sus labios. Un poco porque ya paso y otro tanto al saber que hasta los hombres duros y emocionalmente incompetentes como Hiashi Hyūga tienen corazón.


No lo puedo creer, ya son 10! :D

Muchas gracias a todos(as) por su apoyo! No saben lo feliz que me hacen :) Les mando muchos pero muchos abrazos psicológicos asfixiantes!

~Lady W

11 de junio `13