- Titulo: De alegrías y errores
- Autor: WritersCompulsive (Miku_Cullen)
- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no nos pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Notas:
* Hola a nuestras lectoras. Como podrán ver esta historia no es parecida a ninguna que hayamos subido antes y es que no hemos hecho nada en conjunto. Esta idea es mía (Miku_Cullen) y surgió día completamente de la nada. Espero que les llegue a gustar y que me hagan saber qué es lo que les parece para seguir subiéndola o simplemente dejarla en mi computadora para mi entretención.
- Algo que deben saber:
1.- Los reviews se responderán a través de PM
2.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
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"…Forget the hearse 'cause I never die. I got nine lives, cats eyes, abusing every one of them and running wild…" La letra y música rockera de "Back in black" de AC/DC llenaba los oídos del joven de ya quince años y que, haciendo caso omiso a los llamados de su madre desde el exterior del cuarto, yacía recostado en la cama que se encontraba en el centro de su cuarto.
Los años habían pasado para los Cullen y ya estaban cercanos a las navidades del año 2012. Estaban a fines de noviembre y eso solo hacía que Esme se alegrara al saber que sus hijos mayores ya llegarían para estar con ellos durante esta fecha.
Rosalie y Jasper, sus gemelos. Los dos, con ya veinte años cada uno, habían entrado a la universidad en New York, pero ambos a distintas. Rosalie había entrado a estudiar odontología en Harvard y Jasper arquitectura en Yale, por lo que ahora los dos vivían en un departamento en esa ciudad y eso calmaba en parte la ansiedad de ambos padres al saber que por lo menos estaban juntos.
Mientras tanto en Forks lo único que sentían era desesperación al ver la actitud que había tomado Edward para con su vida y su futuro.
Dicho joven continuaba en la cama moviendo los pies al ritmo de la música que escuchaba ignorando los gritos de su madre que comenzaba a molestarse. Esme desde fuera ya cansada de estar gritando a las paredes de la mansión abrió la puerta y se acercó molesta a su pequeño. Le saco uno de los audífonos y Edward le miro molesto.
— ¿Se puede saber qué haces? — pregunto Edward molesto.
— Llevo llamándote más de veinte minutos— dijo Esme.
— Lo sé, te escuché, pero no te hice caso. Ignorar se llama ¿No lo sabías? — pregunto Edward cogiendo de nuevo el audífono y poniéndoselo, Esme insistente se lo volvió a sacar.
— Baja, vamos a cenar con tu padre— dijo la madre.
— No tengo hambre, pueden cenar solos— dijo colocándose de nuevo el aparatito y la madre volvió a sacárselo.
—Te dije que bajes, cenamos los tres hoy— dijo su madre viéndolo seriamente a los ojos.
— Ya bajare cuando tenga apetito, cenen sin mí— dijo Edward suspirado.
— He dicho que bajes— repitió Esme pausadamente y con dureza. Edward suspiro cansado y se quitó el otro audífono y se puso en pie saliendo del cuarto con su madre tras él.
Cuando llegó a la cocina ya que ahora normalmente como solo estaban los tres cenaban o comían allí, aparte de que muchos días Carlisle estaba de guardia y tampoco estaba con ellos.
— Hola hijo— dijo Carlisle tranquilamente sentándose en su puesto después de haber guardado las enzimas que le aplicaban a la comida de su hijo para que su organismo fuera capaz de procesarla.
— Hola— contestó su hijo a desgana.
— Cociné un poco de pescado en salsa— dijo Esme con una sonrisa.
— Perfecto mi vida— dijo Carlisle. Edward únicamente puso sus ojos en blanco y se sirvió un poco en el plato— ¿Cómo estuviste hoy hijo? — pregunto Carlisle, interesado en cómo se encontraba su hijo.
— Como siempre— dijo Edward queriendo terminar lo antes posible para volver a su dormitorio.
— ¿Qué significa eso? — preguntó Esme.
— Que estoy bien, como siempre— contesto de nuevo.
— ¿Qué has hecho hoy en la escuela? — Inquirió Carlisle.
— Nada del otro mundo, estudiar como siempre— dijo suspirando.
— ¿Qué nota sacaste en el examen de historia? — preguntó de nuevo su padre.
— Salió bien—respondió Edward comiendo sin mirar a su padre.
— Qué casualidad, me llamó el profesor Banner y me dijo que no solo habías suspendido sino que aparte ni siquiera habías ido hoy a la escuela— dijo su padre.
— Chivato… — susurro Edward para sí mismo.
— No, chivato no. Es su deber avisarme, como el tuyo ir a la escuela— dijo Carlisle serio.
— Tengo muchas obligaciones según vosotros— dijo Edward viendo a su padre— Mi obligación es ir a la escuela, hacer los deberes, portarme bien, hacer caso a los médicos, mis padres y tío Charlie, no contestar, comer a mis horas y dormir cuando debo… Estoy harto, hago con mi vida lo que quiero— dijo Edward poniéndose en pie.
— Estamos cenando— dijo Esme.
— Yo ya acabé— dijo señalando el plato y subiendo las escaleras.
Si, definitivamente el joven Cullen se había vuelto un rebelde, malagradecido y desconsiderado. Sus padres lo atribuían a la adolescencia por la que estaba pasando y la separación con sus hermanos, pero muchas veces ya los había colmado y no sabían que más hacer ¿Por qué no podía ser como sus hermanos y no causar problemas?
Sus padrinos también habían intentado hacer que el cambiara, conversar con él y saber el porqué de su actitud, pero simplemente se negaba a contárselos y siquiera escucharlos, por lo que los logros no habían sido demasiados.
El joven regresó a su cuarto y se recostó sobre la cama tomando nuevamente su teléfono celular mientras sus padres se miraban apenados el uno al otro, tratando de descifrar en que habían fallado para que su hijo fuera así.
Esme, en su desesperación, llamó a su rubio hijo. En todos estos años habían tratado de no inmiscuirlos mucho en el asunto de Edward, pero todo esto ya estaba llagando a un límite demasiado alto y eso solo acabaría con los pocos nervios y paciencia que les quedaban. Esme sabía que si alguien podía lograr algo con su hijo menor era su hermano Jasper, si ídolo y mejor amigo. O por lo menos eso era lo que ella creía hasta ese momento.
Lo que la madre no sabía era que el pequeño niño que adoraba a su hermano había cambiado por completo y ya no era el tierno pequeño que admiraba a su hermano y cuyos ojos brillaban al verlo cada vez que hacía algo que él no podía, añorando crecer y ser como él.
El sonido de un rock pesado resonó en el cuarto del joven adolescente, sacándolo de su ensoñación y haciendo que frunciera el ceño al no saber de quien se trataba. Miró la pantalla y presionó el teléfono al ver el nombre de su hermano en esta, brillando insistentemente. Bufó y movió el botón para contestar la llamada.
— ¿Qué pasa? — preguntó a modo de saludo
— Hola hermanito, que bueno que estas bien. Si, las cosas en la universidad van bien, gracias por preguntar— dijo sarcástico su hermano ante las palabras del menor
— No te pregunté nada de eso. Solo quiero saber qué es lo que quieres, estoy ocupado— se quejó él, lanzando una pelota de béisbol al aire una y otra vez
— Quiero saber qué es lo que pasa con mi hermano para que se comporte como un patán y haga enojar a mis padres, sin mencionar que los preocupa— le contestó
— No les he hecho nada, solamente no sigo mi vida como ellos quieren. Yo no soy un títere al que puedan manejar a su gusto— le contó
— Edward…— iba a tratar de hacerlo razonar su hermano, pero a Edward no le importaba saber su pensamiento ni lo que tenía para decirle
— Sabes, de verdad estoy ocupado en estos momentos. Adiós, sigue disfrutando de tu vida de universitario— se despidió y colgó el teléfono apagándolo al instante.
Se quedó mirando el estante que estaba frente a su cama, específicamente un portarretratos que había sobre este y que se encontraba boca abajo. Edward se levantó de la cama y se acercó para cogerlo en sus manos, mirando la imagen que aparecía frente a él, esa imagen donde aparecía toda su familia. Sus dos padres rodeado por los tres pequeños, los gemelos con no más de diez años y con Edward de unos cinco años.
Bufó al mirar la fotografía y volvió a dejarla donde estaba para tomar la chaqueta de cuero que tenía colgada sobre la silla del escritorio y saliendo por la puerta para bajar las escaleras hacia la primera planta, donde estaban sus padres en la sala.
De paso cogió las llaves de su motocicleta y salió por la puerta raudamente, escuchando las llamadas de sus padres a sus espaldas, así como sus pasos.
—Edward, Edward…—lo llamaba su padre, pero él no se detenía— ¡Edward, ven acá! ¿A dónde vas?
El chico, sin prestar atención, sacó el casco que estaba abrochado a su motocicleta y la encendió, para montarse en ella y salir del lugar.
— ¡Edward! — fue el último grito que escuchó antes de desaparecer por el camino que daba hacia la carretera del pueblo
Continuo conduciendo hasta llegar al bar donde siempre se reunía con sus amigos, era su lugar, siempre se encontraban allí. Edward no había quedado hoy con ellos, pero sabía que los encontraría allí y así fue.
El de seguridad, al verlo y como ya lo conocía, le dejo entrar sin problemas y se acercó a donde se encontraban los billares, lugar donde los vio a todos.
— ¿Qué pasa Edward? — preguntó Alec, su amigo y cuyo padre era el dueño del lugar —No te esperaba hoy por aquí— dijo extrañado.
— Necesitaba salir de casa— contesto el joven con un suspiro.
— ¿Te volvieron a agobiar tus padres? — pregunto y asintió pidiéndole un trago a la camarera que estaba vestida con una mini falda que dejaba ver su ropa interior y una camiseta que apenas le cubría el torso.
— Que pelmazos, que te dejen hacer tu vida tranquilo— dijo Félix dándole con el palo a la bola y metiéndola en el agujero.
— Ya vez, encima llamaron a mi hermano para que el me diera el sermón— dijo cogiendo el vaso que la camarera le había dado y comenzando a beber.
— Mi padre trajo mercancía— dijo con una sonrisa Alec, cambiando el tema.
— ¿Te dio? — pregunto Edward, extrañado.
— Me dio solo marihuana— dijo encogiéndose de hombros.
— Dame, le doy dos tiros— dijo cogiendo el porro que Dimitri tenía en la mano, inhalándolo varias veces – Esta buena – comentó con una sonrisa.
— Es de calidad— le informó su amigo.
— ¡Edward! — se escuchó la voz de la hermana de Alec.
— Hola Jane, te ves preciosa— dijo cogiéndola de la mano para girarla y verla al completo.
— Oye, pásalo, que yo quiero más— dijo Félix.
— Claro toma, yo voy a fumar un cigarrillo— dijo pasándole el papelillo y cogiendo un cigarro del paquete que había en una mesa.
— Te dejo amigo, no te preocupes— hablo Alec.
—Ya lo sabía, por eso no pregunte— dijo tranquilamente— Por cierto ¿Hoy hay pelea? Necesito liberar energía
— Sí, estamos esperando que alguien quiera enfrentarse a "Martillo" — dijo Jane.
—Apúntame, yo lo hago— dijo Edward dándole otra calada a su cigarro.
— ¿Lucharás? — pregunto Alec.
— Sí ¿Por qué no? — dijo y comenzó a acercarse al ring.
—Señores y señoras, ya tenemos contrincante para "Martillo" — se escuchó por el megáfono— Un aplauso para el valiente "León" — gritaron y el chico sonrió, pues aquí le conocían así y se sentía poderoso cada vez que lo escuchaba.
Edward se sacó la chaqueta y la camiseta que llevaba puesta para subirse al ring viendo frente a frente a su contrincante, un alto chico calvo y bien fornido. Le pasaron unos guantes y se los colocó de inmediato
— Señores y señoras apuesten, apuesten por su favorito, ¿Quién ganara? — gritó el otro animador
— Estas perdido, debilucho— le dijo el chico
— Creo que el que está perdido eres tú— le sonrió Edward colocándose el protector bucal
El árbitro comenzó con le pelea y Edward, comportándose de verdad como un león, se le lanzó y comenzó a golpearlo directamente en el rostro, dejando sin posibilidades al otro chico. El muchacho logró soltarse del agarre de Edward y comenzó a tratar de golpearlo, atinándole un golpe en el torso, justo en las costillas. Edward se quejó pero no se dejó vencer.
La pelea continuó y Edward, molesto por haber recibido un golpe y recordando toda la rabia que tenía contenida, le lanzó una patada directamente en la rodilla a su contrincante haciendo que se quejara.
— Vamos, no seas tan nena— se burló Edward con una sonrisa maliciosa y hablando extrañamente por la protección en su boca
El chico le lanzó una patada alta a Edward y este, aprovechando el desequilibrio del muchacho, le lanzó otra patada a la pierna provocando que este callera en el suelo. Edward aprovechó nuevamente el momento y pisó la pierna del chico. Él se quejó, pero volvió a levantarse rápidamente para lanzarse sobre Edward y tirarlo contra las rejas, pero Edward lo agarró por la cabeza e hizo una técnica para tirarlo al suelo y quedar sobre el para golpearlo con los puños en el rostro y el torso. El chico intentaba en vano poder defenderse, pero recordó una técnica que hizo que Edward lo soltara y ambos volvieron a colocarse de pie.
Martillo le acertó unos cuantos golpes de patadas y puños en el torso a Edward y este se quejaba, pero la sonrisa no desaparecía de su cara, parecía cegado por la rabia y la maldad.
Sonó una campana que dio fin al primer round y que obligaba a ambos chicos a acercarse a las rejas para ser atendido por su grupo. Los chicos solo le sonreían a Edward y lo aplaudían.
— Vaya León, hoy sí que estas bravo— se burló Félix
— Si, no me gustaría pelear contigo hoy— siguió Dimitri provocando la risa de Edward
— ¿Algún consejo? — preguntó a sus dos mentores después de quitarse el protector
— Lo estás haciendo bien, pero trata de ser menos obvio— le comentó Félix y el asintió
Volvió a sonar la campana y los dos luchadores volvieron al centro del ring para esperar a que el árbitro les diera la señal para pelear. En cuanto lo hizo Edward le lanzó una patada en la rodilla al chico, para luego tirar otra y sonreír con maldad. El chico se defendió lanzándole una patada a Edward en el torso, pero este se burló y le lanzó un puñetazo en el rostro, una patada lateral en el abdomen y luego giró para acertarle una patada en el rostro, haciendo volar el protector. El chico cayó hacia la reja.
Edward se le lanzó encima y comenzó a golpearlo hasta el cansancio en el abdomen, el rostro y el torso. El chico logró soltarse e intentó hacerle una llave a Edward para tirarlo al suelo, pero no salió como el esperaba y el que terminó contra la lona fue él y Edward aprovechó para hacerle una llave al brazo. El chico, a pesar que intentó golpear el suelo para que lo soltara, Edward bloqueó su mano impidiéndoselo y siguió con la llave hasta que un crujido resonó en el lugar y el gritó que pegó el chico advirtió al árbitro que detuvo la pelea, dándola por terminada.
Edward se paró triunfante y solo sus amigos y simpatizantes lo apoyaban, pero otros tantos lo abucheaban sin piedad. Él sonreía con maldad, una sonrisa que daba miedo a cualquiera que lo viera.
— Edward estuviste increíble— dijo Alec— No parecías tu— comentó su amigo realmente impresionado— Toma, esto es lo que ganaste – le tendió el dinero de las apuestas que se habían hecho a su favor. Edward lo cogió y volvió acercarse al billar.
Estuvo allí con sus amigos por un buen rato, bebiendo, fumando y pasando el rato. Jane, quien era la hermana de Alec y su "amiga", se la pasó con el resto de la noche y hasta disfrutaron de la lujuria que siempre los embargaba después de que Edward luchara en el ring, volviendo después donde los demás que los esperaban con una sonrisa.
Para eso de las tres de la madrugada Edward miró su reloj y decidió irse a su casa. Ya había hecho todo lo que quería y necesitaba descansar. Además estaba cansado por la pelea.
— Me voy ya — dijo Edward poniéndose en pie e intentando salir entre toda la gente que se encontraba en el lugar.
— ¿Mañana nos vemos? — pregunto Alec.
— Sí, no creo que vaya a la escuela— dijo y Alec asintió viendo como su amigo se marchaba del lugar.
Edward por su parte cogió la moto de nuevo colocándose su chaqueta y puso rumbo a la casa, sabiendo que ahora al llegar la que le esperaría sería grande, pero como siempre él no les escucharía. Aparcó la motocicleta en el garaje y subió las escaleras hasta el pasillo.
— Edward— lo llamo su padre al verle entrar, completamente furioso— ¿Dónde estabas? Tenías a tu madre preocupada ¿Por qué te fuiste así? — le pregunto Carlisle, molesto.
— Me fui porque quería, necesitaba pensar. Me voy al cuarto— dijo intentando subir, pero Esme se colocó en la escalera.
— Estamos hablando contigo— dijo seria, molesta y preocupada.
— Pero yo no quiero hacerlo con ustedes, así que mejor me voy— dijo Edward.
Prácticamente subió a la fuerza las escaleras hasta llegar a su habitación, mientras en el salón Esme y Carlisle se miraron serios, preocupados.
— Ha bebido— dijo Carlisle.
— Y fumado— susurro Esme preocupada.
— Nuestro hijo se está descontrolando, debemos hacer algo — susurro Carlisle viendo las escaleras por donde su hijo pequeño había desaparecido.
— ¿Qué? — preguntó Esme, preocupada — Hasta Jasper lo llamo y no función… — dijo apenada.
— Pues sin duda tenemos que encontrar una solución, por su salud. No puede estar así— dijo Carlisle pensativo.
— Vayamos a dormir… — susurro Esme apenada y ambos recogieron la mesa lavaron las cosas y se prepararon para ir a dormir.
Continuará…
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N/A:
Los agradecimientos van a las autoras Sandryttaa y Jnnfrmrz por sus consejos y ayudarme en esta locura que les acabo de dejar y a candy1928y a Sara por sus reviews.
Un beso, para todo los que leen y doblemente para los que dejan reviews haciéndome saber su opinión… Hasta la próxima.
