Hola a todas! Muchas gracias por sus comentarios! No saben lo mucho que me animaron! Perdónenme por no haber puesto en este tiempo, es que he tenido muchísimas cosas qué hacer. Discúlpenme sí?

Ahora mismo sigo, primero grandes saludos a:

Sasha, arsami, gaby, mara, isabela, paola, pau, nukire, sakura, silviota, silvi, ladylathenia, pau, sabri, gardenia, krlita, merope, camila,gabrielita, angianasus, harrymaniaca, anapao, itzel, sabri, mayy de felton, lucy, pixie, jannine, isilwen, cynthia, vivis, taniz, consue, espe, angelica, kirlatan, mei you li, atenhea, silvy malfoy, nymph, dinluna, inuko, nimi, jud, hermalfoy, lia, ana, gby, tefy, laia, nulka, yezzie, lucy, fatima, lisky, agf, vampisandi, dakota, kmiriel, lettice, aniss, zarika, sabri, sexyprongs, conny,niurka, meli, dangrint, khaly, la alech, farinita, dark layom, chigi

Este chap va dedicado a Nukire, por sus magníficos dibujos! Tq nukire!

No he podido resolver sus dudas por la extensión del Chap, en el próximo capítulo les respondo bellas. Abajo hay dos respuestas para dos personas que creo las necesitan de urgencia.

Capítulo X

Asesina

1.-

-Halt Mich…increíble.- dijo Fred mirando la estructura de la gran ciudad protegida por las murallas. – Y ahora cómo entramos?

George caminó cerca de la muralla y tocó algunos bloques. Cuando estuvo seguro dio tres golpes en una de las piedras y ésta se movió mostrando la cara de un enano barbudo.

-Quiénes son ustedes!- exclamó molesto. Parecía estar borracho.

-Venimos a buscar a la bruja medieval Agatha.

-Mmm..- dijo sobándose la barbilla. – Si eso es cierto entonces les tuvo que haber dicho la contraseña secreta.

Ginny miró a su hermano George.

-Sabes la contraseña no es cierto?- le preguntó dudosa.

-No. Porque no existe ninguna contraseña. Si fuera así me la habrían dado.- dijo el gemelo molesto por la mirada aprehensiva de su hermana menor.

-Exactamente!- dijo el enano, y un hipo salió de su boca. – Un momento queridos visitantes!

El bloque de piedra se cerró. Los amigos estuvieron parados en la entrada por varios minutos, pero luego notaron cómo los bloques de la muralla se fueron desplazando hasta formar un agujero lo suficientemente grande como para que ellos entraran a la ciudad.

-¡Bienvenidos a Halt Mich!

Luna corrió hacia la entrada e ingresó perdiéndose de vista.

-¡Luna!- exclamó Ron corriendo tras ella.

Los demás los siguieron.

Al entrar, un mundo nuevo apareció ante sus ojos. Habían dejado atrás la tierra por un piso de piedras, caminos, calles con fuentes, personas transitando, y edificaciones en donde había farmacias, herbologías, librerías etc. Estaban en una ciudad medieval. Los magos y brujas usaban vestidos largos con encajes y bordados oscuros, dignos del medioevo. Algún enano cantarín tocaba su armónica en las esquinas y varias personas le dejaban pepitas de oro en su media. Luna caminaba seguida por sus amigos embelesada. Pero entonces un hombre realmente alto y fornido, vestido como un gitano la detuvo.

-Ustedes no son de aquí.- dijo con voz ronca y gruesa.

-¡Qué observador!- dejó escapar Fred sonriendo, pero George le lanzó un codazo en el estómago y lo calló.

Luna lo miraba con sus ojos grandes y azules.

-Tenemos una cita con Agatha Brulosqui¿podría usted llevarnos a dónde ella vive?

-¡Ja! Quieren hablar con la hechicera Agatha, eso pocos lo consiguen. No sé si querrá recibirlos.

Harry dio unos pasos al frente y dejó caer la capucha que cubría su cabeza hacia atrás, mostrando su cicatriz.

-Nos recibirá.- dijo él mirando al hombre con sus ojos verdes decididos. – Dígale que "el que vivió y sus amigos" la buscan, y que necesitamos su ayuda para detener la revolución de las bestias.

El tono arrogante de Harry sorprendió al hombre tosco, pero también lo sorprendió ver la cicatriz en su frente, y mucho más escuchar el término tan temido últimamente.."la revolución de las bestias", así que dio media vuelta y tras un "síganme" se encaminó por las calles de la ciudad.

-¡Ay todo esto es tan hermoso!- comentó Luna mientras seguía a sus amigos.

2.-

Hermione despertó en la cama de Draco. La seda de las sábanas acariciaban su piel, y el olor masculino del rubio irrumpió sus sentidos. Inconcientemente se abrazó a la almohada, aspirando el aroma que ésta despedía. Cuando notó lo que había acabado de hacer, se levantó rápidamente y caminó hacia la puerta para ir a su habitación.

Ignoró el aroma a rosas blancas cuando pasó por la puerta de Judith y bajó los escalones de mármol negro. La familia Malfoy tenía muchos misterios, especialmente Draco, quien era sumamente enigmático. Hermione sabía que el bosque de Tirania tenía mucho que ver con lo que le sucedía a esa familia. Tanto la madre como la hermana de Draco habían sido víctimas de aquel lugar. En el fondo, él tenía que odiar ese bosque más que a nada en el mundo.

Al llegar a su corredor se chocó con Brena, quien la miró angustiada.

-¡Melín¡Hasta que apareciste!- le dijo. – Estaba preocupada.

-¿Por qué?- preguntó Hermione sin comprender.

-Niobe, ya sabes que no me gusta para nada la idea de que Draco Malfoy tenga tantas preferencias contigo. Y no solo es el hecho de que te trata diferente, sino la forma en la que te mira. Me produce escalofríos. Además, aún no entiendo para qué te tiene en su cuarto. A ninguna otra guerrera le ha permitido ni siquiera subir a las torres.

Mientras Brena hablaba, ambas caminaban por el largo pasillo.

-Brena..- interrumpió la castaña. - ¿Sabes algo de Narcisa Malfoy?

La morena se detuvo repentinamente, justo al lado de una ventana. Por los cristales penetraba la luz de la luna, que hacía ver la piel blanca de Brena luminosa y plateada.

-Si, pero porque he escuchado muchas conversaciones de los sirvientes.

-Cuéntame.

Brena humedeció sus labios rosa.

-Muy bien, parece que la señora Narcisa siempre ha vivido un infierno. Lucius Malfoy la golpeaba y la humillaba diariamente. Por la época en la cual aún los impuros no eran vendidos, justo cuando Draco se graduó del colegio de hechicería, se mudaron de la mansión a aquí; al castillo de Tirania. Seguramente lo hicieron porque ya estaba comenzando la guerra. Supongo que por ese entonces ya empezaron los mortífagos a tomar control del mundo mágico, pero en fin, eso no importa. Lo que importa es que parece ser que el bosque enloqueció a Narcisa, ella sentía voces que la llamaban, y un día, escapó y se internó en el bosque para nunca más volver.

-El bosque se la tragó viva…- susurró Hermione casi para sí.

-Quizás, o tal vez aún ande por ahí rondando. Pero dudo mucho que ésta familia vuelva a escuchar de ella.

Hermione sintió lástima hacia Draco por alguna extraña razón. Él guardaba los recortes de aquella catástrofe, así que era indudable que el hecho le importaba. Aquel ser enigmático no era tan frío después de todo. Su madre parecía ser su punto débil.

3.-

La noche había caído cuando llegaron a las entradas de una torre inclinada con muchas ventanas. El gran hombre tocó la puerta con sus nudillos ásperos y ésta se abrió. Una anciana con joroba y nariz excesivamente grande apareció en el umbral. Luna retrocedió y se abrazó al brazo de Ron.

-Qué quiere?- preguntó la anciana con voz aguda.

-Yo nada.- dijo el hombre. – Ellos sí.

La anciana pasó la mirada por cada uno de los seis amigos con algo de escepticismo.

-Ellos no son de aquí.- dijo recelosa.

-No, no lo somos señora.- dijo Ginny dando un paso adelante. – Somos del mundo exterior, fuera de Tirania. Venimos en busca de la hechicera Agatha.

La anciana sonrió, mostrando unas grandes encías y unos dientes amarillos y chuecos.

-Lo sé, tengo órdenes de llevarlos hacia ella.

La anciana tomó una lámpara de fuego y salió de la torre.

-Puedes irte ya Walter.

El hombre hizo una pequeña inclinación por cortesía y se fue. La anciana se colocó una capa verde de tercipelo y los miró con sus ojos vidriosos y hundidos.

-Los llevaré..

-¡No puede ser¿Hay que caminar más?- dijo Fred a su hermano mientras avanzaban.

-Ella no me agrada.- dijo Luna sin desprenderse del brazo de Ron.

-No te hará nada Luna, es solo una anciana.- le dijo el pelirrojo tratando de tranquilizarla.

-Luna tiene razón, hay algo raro en ella. – dijo Ginny, sin percatarse que Harry la estaba observando.

Caminaron por algún tiempo por las calles ahora desiertas de Halt Mich, manteniéndose a cierta distancia de la anciana. Parecían estar alejándose del centro de la ciudad, y acercándose a algún lugar privado y recóndito. Pronto se vieron frente a un castillo blanco, y un viento frío hizo que sus capas volaran. El vestido blanco de Luna bailaba con el viento furioso, y un relámpago cayó con fuerza.

-Justo antes de la tormenta.- dijo la anciana sin voltearse. – Síganme.

Caminaron por un puente de piedra. Luna miraba las estatuas de ángeles y hadas con atención. Las puertas del castillo se abrieron de par en par y la anciana ingresó sin siquiera anunciarse. Ginny y los demás hicieron lo mismo, y la luz cegadora del interior los obligó a restregarse los ojos. Pronto vieron la inmensidad de una sala totalmente blanca. La anciana había desaparecido, y ante ellos estaba una mujer de cabellos largos y castaños, de piel tersa y brillante, y con ojos completamente negros. De su cuello caía un collar de una estrella encerrada en un círculo, y una gema cubría su frente.

-Quién es usted?- dijo George sacando una de sus dagas mágicas.

-Para George!- dijo Ginny levantando su mano para detenerlo. – Es la anciana, mira…tiene su capa verde.

El gemelo lo notó de inmediato, y con la boca abierta guardó su daga. La mujer los observaba con una media sonrisa en su rostro.

-Bienvenidos a Halt Mich brujos del mundo exterior. Mi nombre es Agatha Brulosqui; los he estado esperando.

4.-

Draco empujó la puerta de la biblioteca y entró, detrás de él lo siguió Spencer. El rubio se volteó cuando su amigo cerró la puerta y lo miró con severidad.

-Voldemort puede irse al mismo diablo! También él es un sangre sucia, así que no le debo el menor respeto.

-No puedo creer que estés hablando así.- dijo Jack mirándolo incrédulo.- Tú tienes la misma marca que yo en el hombro Malfoy! Estás a sus servicios!

-Voldemort y yo hicimos un trato, y en él yo no me convertía en su sirviente, sino en una herramienta más. Él es para mí un medio que necesito para conseguir lo que quiero, y lo mismo significo para él. No le debo nada. Iré a verlo cuando me de la gana.

Con esto se sentó en uno de los muebles negros. Jack se apoyó a la pared y durante unos minutos no dijo nada. Finalmente fijó sus ojos verdes oscuros en Draco y habló:

-Vine por otra cosa además.- dijo Spencer ahora menos agitado. – Necesito sangre para sellar el pacto con los Vampiros. Quedamos en que sería sangre de algún sangre sucia, solo necesito un poco.

Draco levantó una ceja sin decir nada. Lo miraba escéptico. Jack prosiguió.

-Habría cogido a uno por la calle, o a uno de mis mismos esclavos pero se me antojó otra cosa..- dijo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. – Qué mejor sangre para cerrar el trato que la de Granger.

Draco lo miró con frialdad y hubo un destello en sus ojos grises.

-Olvídalo. No tocarás a Granger.

Ésta vez Jack levantó una ceja.

-Vamos Malfoy, no la voy a desangrar..bastarán con dos o tres gotas.

-Ya dije que no.- dijo con voz firme y levantando un poco el tono. – No me ganaré su confianza, quitándole sangre.

-Por cierto¿cómo va todo con ella?

-Resultó ser más útil de lo que creí.- dijo Draco secamente. – Es una...gran aprendiz.

Esto último lo dijo con un tono escalofriante. Jack rió con fuerza.

-Te conozco Malfoy, qué piensas hacerle a esa pobre criatura infeliz?

Draco fijó sus ojos grises en los de Spencer, y éste pudo sentir la oscuridad que salía de ellos.

-Lo mismo que con Brena; voy a convertirla en una asesina.

5.-

Agatha los hizo sentar y una sirvienta trajo unas bebidas y bocadillos a la sala, que era iluminada con velas puestas en candelabros plateados.

-Vive en un lugar maravilloso.- dijo Luna examinando todo con una sonrisa en su rostro.

-Sí, realmente lo es.- dijo Agatha sonriendo. Sus ojos de por sí oscuros estaban delineados de negro. – Siento haberme presentado como una anciana ante ustedes, pero como ya saben, ni siquiera Halt Mich es segura en éstos tiempos. Debo protegerme ya que muchos quieren hacer uso de mis poderes. Todos creen que vivo aquí encerrada desde hace años, pero en realidad vivo en la torre, con mi disfraz de anciana. Vengo al castillo pocas veces, solo cuando es necesario.

-Debe ser una gran hechicera para convertirse en una anciana con tanta facilidad y después, en una mujer tan hermosa..- dijo George con ojos brillantes y una sonrisa astuta en sus labios.

Ginny le dio un golpe disimulado, pero Agatha solo sonrió.

-George, yo triplico la edad del fallecido Dumbledore.- dijo Agatha mientras tomaba una taza de porcelana y vertía unas hierbas en ella. – En fin, qué es lo que saben de mí?

-Es una hechicera medieval que ha vivido por lo menos cuatro siglos. Usted creó Halt Mich, y los brujos que viven aquí son milenarios. Aquí todos están aislados del mundo mágico, éste es su mundo. – dijo Harry repentinamente. – Es una hechicera con poderes extraordinarios, nadie podría ser capaz de citar las cosas que es capaz de hacer..

-Harry Potter.- dijo Agatha sin mirarlo. Sus ojos estaban fijos en la taza de porcelana que tenía en sus manos. Ginny notó que ella tenía anillos planeatos en sus dedos. – Eres tal y como te vi hace unos meses en mi taza herbal. Yo los vi llegar a Halt Mich, preguntar por mí, e inclusive mantener la conversación que estamos teniendo ahora mismo.- se hizo un silencio, pues Agatha levantó la mirada para fijarla en Luna únicamente. – Es curioso que, haya visto en ese entonces a todos menos a esta joven rubia. Por eso quise comprobar el asunto en este mismo instante, pensando que había cometido un error. Pero mi taza sigue mostrándome a todos ustedes, excepto a ella.

Luna bajó la mirada y no dijo nada. Todos la miraban sin comprender lo que sucedía. Agatha rompió el silencio.

-En fin, quizás esté muy cansada. El poder oscuro incrementa, y mis facultades comienzan a fallar. Porque no hay duda alguna de que Luna Lovegood está aquí, la equivocación viene de mi parte.

Luna sonrió levantando la mirada disimuladamente. Agatha prosiguió:

-Todos deben estar cansados, sigan a Mara que los llevará a sus respectivas habitaciones para que descansen. Mañana trataremos sobre los temas que nos interesan.

-La revolución de las bestias.- dijo Ron.

-Exactamente.

Todos se levantaron para seguir a Mara, pero solo Ginny pudo percibir la extraña mirada que Agatha le envió al retirarse. Había algo en ella, que se le hacía bastante familiar.

6.-

Esa mañana Hermione se levantó con las órdenes de ir con Brena a la entrada principal del castillo. Ambas se montaron en sus caballos, y vieron que Draco las esperaba en la gran puerta abierta que daba al bosque de Tirania. El rubio no les dijo nada, solo dio media vuelta y cabalgó al interior.

-Vamos que nos deja!- dijo Brena acelerando el trote.

Hermione cabalgó a la par que Brena, preguntándose qué era lo que estaba sucediendo. ¿Acaso volverían a aquel lugar llamado Hogsmade? O tal vez irían a algún otro lugar. Draco definitivamente era el ser más enigmático que conocía. A veces, estando cerca de él sentía miedo, pero otras solo curiosidad casi infantil. Sí, sentía curiosidad hacia él..como un extraño magnetismo hacia el único ser que conocía y le era extrañamente familiar. Hermione estaba estableciendo en su interior un lazo hacia Draco sin que él lo supiera, y lo hacía inconcientemente, porque era él el que la guiaba en esos momentos de oscuridad, el que la ayudaba a encontrar su pasado...

¿Cómo podía ser un mortífago y a la vez, ser quien ella tanto necesitaba en esos momentos? Quería serle útil, y ya no lo despreciaba. A pesar de saber que él siempre la despreciaría a ella.

Pronto se vieron frente a la Driada nuevamente. Draco bajó de su caballo y sus guerreras también. Ni Brena ni Hermione dijeron algo, Draco tampoco se volteó a mirarlas. Caminó hacia la bella mujer de cabellos verdes y la miró ácidamente.

-Al ministerio de magia.- le dijo y entró al agujero del tronco.

Brena tomó la mano de Hermione y la llevó con ella al interior también. Pronto la luz los tragó.

Pronto se vieron en un callejón. Al final Hermione vio una calle transitada por magos y brujas. Su corazón comenzó a palpitar con fuerza; así era el mundo exterior. Draco las miró a ambas y se colocó su dedo índice sobre los labios, indicándoles así que guardaran silencio. Brena se colocó la máscara, y Hermione hizo lo mismo. El rubio caminó fuera del callejón.

Tan pronto como la luz de la mañana le dio en la máscara a Hermione, pudo ver cómo todos los que transitaban en la calle se alejaban espantados. Supo que era por la presencia de Draco, que hasta por su vestimenta era fácil de identificar como mortífago. Ella caminó a su lado, un poco más atrás de él, paralela a Brena. Se sintió mal, por estar trabajando a las órdenes de un mortío. Pero ella no tenía vida, y la poca que existía no era de ella, sino de él.

Subieron unas escaleras de mármol, acercándose a un edificio grande con estrutura típica de los griegos, con columnas jónicas. Todos quienes estaban cerca corrían espandados, Draco ni siquiera los miraba, solo se abría paso entre la multitud. Hermione distinguió las palabras doradas que se levantaban frente al edificio:

"Ministerio de Magia"

Draco entró al edificio y las recepcionistas gritaron aplastando botones en sus escritorios brillantes. Cientos de magos guardianes aparecieron repentinamente empuñando sus varitas al invasor. Draco esbozó una media sonrisa.

-Brena, mátalos.

Brena sacó su cabena y caminó lentamente hacia los guardianes, agitando la cadena larga y con púas a su alrededor. Los guardianes retrocedían sin saber qué hacer: tenían órdenes expresas de no agredir a las esclavas de los mortíos, ellas no tenían la culpa de nada. Hermione miraba cómo su amiga avanzaba peligrosamente. Entonces sintió una mano posarse en su hombro por detrás, y el aliento de Draco en su cuello la hizo temblar. Los labios del rubio rozaban su oreja, enviando ondas de electricidad por todo su cuerpo. Se mantuvo inmóvil, viendo a Brena lanzar su primer ataque a los guardias, y con solo un movimiento de cadena destrozar a por lo menos cinco hombres.

-Me debes todo Niobe, yo soy el único ser que se preocupa por ti, recuérdalo siempre. Podría haberte destruido, podría haberte dejado en las mazmorras para que murieras de frío y hambre; pero no lo hice, te acogí como nadie más sería capaz de hacerlo. No solo te he brindado protección, sino que te he puesto por encima de todas mis otras guerreras, y pienso ayudarte a recordar tu pasado.- le dijo susurrándole despacio, convenciéndola de que cada una de sus palabras eran ciertas.

Sus oraciones eran venenosas, tan letales que se inyectaban en los tímpanos de la inocente Hermione hasta manipularla por completo. Los ojos marrones de la castaña se humedecieron: Draco tenía razón, ella estaba sola, solo lo tenía a él, su amo. Increíblemente, no pudo soltar ni una sola lágrima ¿Significaba que se estaba volviendo fuerte o que su alma se estaba convirtiendo en piedra? Se mantuvo estática, y no pudo percibir la perversa sonrisa que Draco esbozó mientras le susurraba rozando sus labios en su cuello.

-Mátalos. Es una orden Niobe, yo sé que puedes hacerlo mejor que Brena.

Hermione volteó su cabeza levemente, y sus ojos marrones se chocaron con los de hielo del rubio. No supo cómo, pero encontró una fuerza oscura en la mirada de Draco que movió algo desconocido en su interior. Y supo qué era lo que tenía que hacer.

Hermione sacó su espada y caminó tranquilamente hacia donde se desataba la batalla con los guardias. Todos intentaban detener a Brena sin lastimarla, pero nadie podía acercarse a ella y vivir para contarlo. Cuando vieron a una nueva guerrera aproximarse, le suplicaron que se detuviera, que ellos no podían herirla. Hermione no escuchó, y con su espada lanzó un primer golpe fatal.

Draco observaba la escena con frialdad, sin moverse del lugar en donde se encontraba. Las recepcionistas y personas del Ministerio salían corriendo por las grandes puertas, y él se abrió paso a los elevadores.

Debía encontrar a Percy Weasley.

7.-

Ginny se despertó agitada. Había tenido un sueño sumamente extraño, una serie de imágenes sin sentido y sin orden metódico. Ante sus ojos se había aparecido un tronco grande y torcido, con ramas monstruosas; luego un caballo negro con ojos inyectados de sangre; un río de cadáveres; un campo de lirios rojos intensos y al final...ella misma, pero era diferente, se había visto a sí misma y sin embargo, no se identificaba. Su cabello rojo estaba convertido en rizos perfectos, y en sus ojos había algo hueco..algo maligno. El solo recuerdo le provocó un estremecimiento. Entonces notó que la puerta de su habitación estana semi abierta, y que unas voces que provenían del pasillo penetraban con claridad.

Ginny se levantó desclaza y caminando muy lentamente se acercó a la puerta, escuchando dos voces que reconoció como la de Agatha y Luna.

-Siento haberte expuesto la noche anterior, esa no fue mi intención Luna.- dijo Agatha con sinceridad. – Es solo que debes comprender que, para mí es una impresión sumamente grande ver que el plan que tanto había discutido con Dumbledore se ha llevado a cabo, usándote a ti para ello. Nunca creí que sucedería, pero creo que ha escogido a la persona correcta.

-Espero poder ser útil.- dijo Luna con voz suave e insegura.

-La magia blanca nunca se equivoca, y si te ha elegido a ti para ésta misión, no tengas duda que eres la indicada. – Agatha colocó su mano en la barbilla de Luna. – Eres pura, y eso emana por los poros de tu piel y por tus ojos de cielo. En verdad siento que tengas que llevar una carga tan pesada, en verdad siento que hayas tenido que ser tú.

Ginny se mantuvo en silencio. ¿Dumbledore? Acaso él le había encomendado algo a Luna antes de morir? Sí, definitivamente Luna tenía un secreto. ¿Pero por qué no se lo contaba a sus amigos¿Qué tan terrible podría ser?

Agatha tocó con el puño la puerta de Ginny que se abrió de par en par.

-Oh! Ya estás despierta, mejor aún. Es hora de que todos se levanten, tenemos que hablar.

Ginny volvió a sentir que Agatha le mandaba una mirada extraña, como de cierto odio escondido, o rencor. Sin embargo, en sus palabras sentía sinceridad. ¡Cuántas contradicciones!

8.-

Percy caminaba por el pasillo cuando la puerta del ascensor se abrió, y la figura de Draco Malfoy se vio ante él. Sus ojos miel se abrieron por el asombro aún más de lo normal, y por unos segundos no fue capaz de articular palabra alguna. Fue después de que Draco dio unos pasos hacia él cuando pudo hablar.

-Los mortífagos no son bienvenidos en éste ministerio.- dijo con seguridad, sin demostrar ni un poco se miedo.

-Tengo entendido que tampoco los delatores, o no es así Percy Weasley?

Percy se mantuvo firme.

-No sé de qué hablas.

Draco esbozó en su rostro una sonrisa perturbadora. Ni Percy fue capaz de evitar ponerse nervioso ante aquello.

-Ah no?- dijo Draco con sarcasmo. – Me pregunto qué diría tu hermano Ron Weasley si supiera que fuiste tú quien denunció a los comerciantes el lugar en donde ocultaban a Hermione Granger y a otros más...

Percy dio un paso adelante amenazadoramente.

-Lo hice por el bien de mi familia. Si ustedes, mortífagos, se enteraban que mi hermano estaba ocultando mestizos, habrían sido capaz de matar a mis padres, a mi hermana, y a todos los demás. Lo siento mucho por Hermione, pero mi prioridad es proteger a los míos. Así es la vida.

-Lo que hiciste fue bajo Weasley, muy bajo, incluso para un pobretón como tú. Pero sabes? Debo agradecerte haberlo hecho, porque gracias a tu denuncia, el destino me guió a Hermione Granger...y ahora está en mis manos.

Percy bajó la guardia, su expresión cambió automáticamente a una de culpa. Ya era suficiente saber que le había desgraciado la vida a la mejor amiga de su hermano como para que ahora se viniera a enterar que no solo había hecho eso, sino que se la había puesto en bandeja de plata a Draco Malfoy.

-¡Maldito Malfoy qué has hecho con ella!- gritó Percy imaginándose lo peor. - ¡Qué hiciste con Hermione!

-Lo que haya hecho o no, es gracias a ti Weasley. Vine a agradecértelo personalmente.- dijo Draco sacanco su varita y lanzándole un crucio con rapidez. Percy cayó al suelo gritando por el dolor. – Vine a hacerte pagar el haber vendido a Granger con tanta facilidad. Aunque no lo creas, me da lástima saber que haya tenido tan mala suerte al caer en mis manos. Alguien debe enseñarte algo de lealtad Weasley.

-¡A ti desde cuándo te importa lo que le pase a una impura maldito mortífago!- gritó Percy entre quejidos.

-Si se trata de Granger, más de lo que te imaginas. Gracias a ti, ella es mía, y créeme que lo que le espera no es nada agradable.

Draco lanzó otro hechizo crucio. Si había algo que detestaba era la traición, y cuando se enteró por medio de los comerciantes que Percy había denunciado el lugar en donde Hermione se escondía, no pudo evitar sentir ira en su sangre.

Brena llegó por el ascensor y se detuvo a unos metros de Draco.

-Señor, Niobe a acabado con todos.

Draco miró a Percy, quien se encontraba en el suelo inmovilizado.

- Si le dices a alguien que la amiguita de tu hermano está en mis manos, yo mismo me encargaré de acabar con toda tu familia, y por qué no, con ella también. Preferible tenerla muerta, que no tenerla en lo absoluto.

Con esto dio la vuelta y se fue seguido por Brena. Percy se mantuvo en el suelo, y después de varios minutos de no moverse comenzó a sollozar como un niño.

-¡Por Merlín¿Qué he hecho!

9.-

El regreso al bosque fue silencioso. Draco no pronunció palabra alguna, y Brena, aunque intentó dirigirse a Hermione, no consiguió que ella le respondiera. La castaña estaba confundida, aturdida, y de repente no tenía ganas de volver a hablar por el resto de su vida. Había matado a muchas personas, demasiadas. ¿Por qué no sentía nada? Era un vacío terriblemente grande, y no sabía qué hacer con él.

Pronto salieron del tronco, y la Driada esbozó una sonrisa tétrica que Brena detestó al instante. Draco colocó brevemente su mirada en Hermione, pero no la sostuvo por mucho tiempo. Sí, la había convertido en una asesina. Era lo mejor, ella tendría que aprender que la vida consistía en matar para sobrevivir. Él le iba a enseñar cómo defenderse de ahora en adelante, le estaba haciendo un favor.

Draco estaba a punto de montar su caballo cuando una serie de mortífagos salieron por detrás de los árboles, rodeándolo a él y a sus guerreras. El rubio fijó sus ojos grises en ellos, sin pronunciar palabra alguna. Un mortífago habló:

-El Señor Oscuro nos ha enviado a buscarte Malfoy, debes venir con nosotros.

-Eso no lo decide él.- dijo Draco con firmeza. – Dije que iría cuando quisiera.

-Tenemos órdenes explícitas, lo sentimos pero debemos llevarte con él.- el morífago posó su mirada en Brena y Hermione. – Éstas con sangre sucias? Deben venir también.

Draco lanzó una mirada de odio a uno de los mortífagos y luego miró a sus guerreras.

-Solo necesito a una, a la otra la mandaré de regreso al castillo.- dijo el rubio decididamente.

-Como quieras.- dijo el mortífago.

Draco caminó hacia Hermione.

-Sube a tu caballo.- luego se dirigió a Brena despectivamente. – Tú ve al castillo. Conoces bien el camino. Niobe me acompañará.

Los ojos azules de Brena se abrieron de par en par con pánico evidente ¿Qué era lo que éel pretendía?

-Señor, Niobe aún no está bien preparada. Yo podría acompañarlo..

-No. Niobe irá conmigo. – dijo Draco con firmeza, y fijando sus ojos glaciales en la castaña.- Ella tiene que aprender.

Hermione no se perturbó ante lo último pronunciado. Había acabado de matar a seres humanos¿a qué más podría tenerle miedo sino era a ella misma?

Fin del Capítulo

Solo he respondido a estas dos personas porque este chap es tan largo que no me ha permitido subir las otras respuestas. Prometo subirlas en el próximo chap.

Para hola, mucho gusto. Siento mucho que no te guste mi fic, ya que lo has catalogado como mary sue, pero en fin, tienes todo el derecho a poner tu opinión, y la respecto mucho. Gracias por opinar!

Anónimo: hola! Pues está bien que me hagas esa crítica, me parece muy válido. Es más, es muy probable que tengas razón y he escrito algunos hechos erróneos. ¿Me podrías decir los errores? Así los corrijo, o los mejoro. Muchas gracias por la crítica, a mí me gusta que me hagan ver este tipo de cosas. Cuidate!