¡¡Hola a todos de nuevo!! Despues de esta semana de descansito vuelvo con la segunda parte de mi historia, que también espero que os guste tanto o más que la primera parte. Muchisimas gracias por tantos reviews a todos los que me escribieron, y como no tengo mucho tiempo ahora para enrollarme, solo os dejo con el capitulo:

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2ª Parte

PROLOGO II

Miró a su alrededor. El profesor Binns hablaba y hablaba, o más bien movía los labios mientras echaba un sueñecito profundo acerca de un duende verde y cabezón que lanzaba gritos de guerra para inducir a sus colegas a la Revuelta de los Duendes de 1507, seguramente, porque ahora ya sabían que todo aquel rollo que estaban escuchando procedía de una grabadora y como habían copiado prácticamente todas las grabadoras desde primero hasta séptimo, no tenían que preocuparse por tomar apuntes. Pero se preguntó porqué no habían destruido esa. Le fastidiaba esa voz tan monótona.

Y mientras… las pijitas fucsias (porque aún no se le había ido el color rosa a su adorado pelo rubio) suspiraban emocionadas por los últimos cotilleos y alzaban cada vez más la voz acerca de una tal Lisa Strackford que había cortado con su novio Jeremy cuando éste le había puesto los cuernos en el rincón de la biblioteca destinado a ello.

En frente suya, Pamela Hastings se daba el lote con un muchacho de cabellera revuelta, gafas redondas, y ojos castaños (cerrados en ese momento). Para que James se quejara después de los gustos de esa tía. Se estaba comportando tan raro últimamente...

A su lado, todos los hufflepufs ludópatas estaban en mitad de una partida de cartas sumamente interesante. Diana Lenox había vuelto a perder y ahora se quitaba la camisa. Esa chica debería de retirarse porque, francamente, no se le daba bien el juego. Al observarla, se preguntó porque la había dejado escapar y no le pidió perdón cuando Paulie lo besó el año pasado. En fin, después de cierta incursión a las cocinas había perdido el interés en ella.

Al final de la clase, Joan Madley se encontraba prediciéndole el futuro una vez más a Peter, o más bien, llenándole la cabeza de puras chorradas sobre muertes que jamás se producirían y mascotas que llegarían a su fin antes de lo esperado (aunque después tuvieran una larga vida). Esos dos eran cada día más amigos. No le extrañaba, eran igual de raros.

En su mismo pupitre, el lobito se dedicaba a llenar su pergamino de las iniciales G.N por todos lados, y de unos tantos corazoncitos y de otros tanto "Genine" volando por los bordes, suspirando enamorado. Él casi se atraganta. Esos dos estaban en la fase en que más acaramelados no podía estar una pareja. Uagh. Prácticamente los tenía abandonados últimamente… Lo había perdonado cuando le contó todo lo ocurrido en el bosque, pero él aun tenia remordimientos.

Suspiró. Entre que Remus solo andaba con su novia, Peter con su amiga la adivina, y James se comportaba de una manera que nunca lo había hecho, como si fuera él, liándose con todas, y sin decirles a sus amigos el porqué, se sentía más solo que nunca.

Había esperado que ellos estuvieran junto a él cuando lo necesitaba, porque ese verano al fin había reunido el valor de largarse de su casa cuando su madre le dijo que el mismísimo Señor Tenebroso se presentaría allí para nombrarlo mortífago, y él había huido a casa de los Potter. Es cierto que había pasado allí uno de los mejores veranos de su vida, pero a la vuelta al colegio, cada uno de sus amigos había volado en distintas direcciones. La cosa afuera se tornaba demasiado negra y fea con Voldemort, porque en esos momentos estaba en la cúspide del poder, pero los chicos estaban en su mundo de color de rosa. Quizás él debería hacer lo mismo antes de que su propio mundo (en ese momento gris) se volviese más negro que su apellido.

Volvió a suspirar y su mirada se volvió al principio de la clase, donde estaban su pelirroja preferida y su amiga. La primera estaba atenta a todo lo que decía el profesor Binns no fuera que la descubriese mientras dibujaba sin cesar en su pergamino, y la segunda dormía profundamente. Eso no había cambiado en ella, seguía durmiéndose en Historia pero también seguía sin dirigirle la palabra, aunque Lily y ella ya se habían amigado.

¿Sería por vergüenza, tal y como le habían dicho los chicos? Era cierto que no podía estar enamorada de Regulus porque según creía no lo había visto nunca, así que entonces solo quedaba él. Bueno, tampoco era tan extraño, él era irresistible después de todo.

Entonces Amos Diggory se acercó a ellas, y Sirius Black apretó el puño, mientras veía al chico mirar a Gabrielle Adams que dormía como un angelito y sentarse a la vez al lado de la pelirroja, al recordar que él había salido una vez con Ellie para dar celos a otra chica. Y ahora esta interesado en Lily Evans, y ambos charlaban animadamente y se reían de algo gracioso.

Entonces tocó el timbre y todos se sobresaltaron, porque todos estaban pendientes de lo suyo y nadie esperaba el ruido. Sirius sonrió al ver a Ellie saltar medio desorientada de la silla y le dijo:

-Adams, estás realmente guapa así toda despeinada ¿sabes? –la muchacha lo fulminó con la mirada sin decir nada más, y volvió a sentarse pero con un ligero rubor en las mejillas. Sirius pensó que iba a ser difícil que ella le confesara sus sentimientos mientras sus amigos casi lo llevaban a rastras al pasillo porque decían que se había quedado embobado. ¡Ja¿Embobado él? Un momento, y ¿a él que le importaba si Ellie le confesaba sus sentimientos o no?

Miró a la muchacha una vez más antes de perderla de vista. Ésta se había vuelto hacia su amiga:

-Venga Lily, sonó el timbre –le dijo la morena, pero la prefecta seguía absorta con Diggory, al que odiaba, así que sin más también ella arrastró a su amiga fuera del espacio vital del Hufflepuff, y la pelirroja volvió en sí.

-¿Mmm¿Qué habías dicho?

-Nada, nada.

Ellie rodó los ojos. Lily se comportaba un tanto rara desde que comenzaron el curso. Ahora tenía amigas, un buen conocido y una super compañera, pero además no era la misma atolondrada y despistada a quien encantaba hablar y no le preocupaba para nada su aspecto. Desde que la viera por última vez en su cumpleaños hasta el 1 de Septiembre, la muchacha se había quitado los aparatos, (con lo que, aunque su sonrisa no era la más bonita del mundo mundial, le iluminaba la cara porque ahora siempre sonreía), se recogía el flequillo cada mañana dejando ver sus ojos verdes almendrados, y se tomaba un poco más de tiempo que el anterior para vestirse, aunque seguía llevando una coleta enmarañada.

Incluso se detenía a escuchar los rumores y observaba más lo que ocurría a su alrededor, cosa que antes no hacía. En especial prestaba cierto interés por las parejas de cierto moreno de su misma casa, pero ella prefería no comentarle nada aún. Ella misma había cambiado un poco. Esa misma mañana había aceptado dejarse unas trenzas para clase. ¡Trenzas! Y pensar que no le favorecían nada, pero Lily se las había hecho e insistió en que se las dejara. En fin. Así evitaba que el pelo le diera en la cara cada vez que bajaba la cabeza.

Solo había pasado un mes y estaban tan distintos…

Gabrielle Adams suspiró. ¿Cambiarían mucho más?

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Lo sé, no me pegueis, no he contestado muchas respuestas (practicamente ninguna) de las que dejé al final de la primera parte, pero se solucionaran todas toditas en los proximos capitulos:

¿Como es que Ellie y Lily se amigaron¿Qué hace James con Pamela¿Sirius se fue de casa solo por esa razón¿Que pasaran con las relaciones existentes, y con las venideras¿Habrá mas peleas entre Lily y James¿Como es que Sirius parece más interesado en Ellie¿Como es que han cambiado tanto en un simple verano¿Cambiarán más?

Solo quiero aclarar que todos los personajes que tendrán alguna relevancia en esta parte aparecen en este segundo prologo y que los personajes que reconozcais son de Rowling y los demás míos.

¡Muchos besos!