La naturaleza del Traidor
Ser traidor es algo que está en la sangre. Está en la naturaleza de cada persona.
¿Es así? ¿Es algo que está en la naturaleza? ¿Qué es ser un traidor? Traidor es el que sabe lo que hace y aun así lo hace ¿no?
¿Eres traidor si no tienes intención de traicionar? ¿Puede haber un traicionado sin un traidor? ¿El que traiciona a su traidor también es traidor?
A veces alguien es traicionado pero sin que exista traición ni traidor ¿Cómo es posible?
Es fácil entender que siente el traicionado, pero nadie hace el esfuerzo de entender al traidor, entender sus traiciones.
¿Es traidor quien traiciona aun cuando lo haga por convicción?
A veces traicionar es un mal necesario.
¿Existe un traidor por naturaleza? ¿Cuál es la naturaleza de la traición? ¿Sublevarse contra la autoridad? ¿Colaborar con enemigos?
Pero si esa autoridad es injusta, rebelarse contra ella ¿Es ser traidor?
"Yo soy fiel a mí mismo" suelen decir los traidores para justificar sus traiciones.
Yo creo que no existe la naturaleza de un traidor, sino la naturaleza de la traición.
Traidor se puede ser por muchas razones, pero una traición siempre es una traición. Ser desleal a nuestros valores, claudicar en nuestra lucha, matar nuestros sueños, y vendernos en cuerpo y alma.
Época actual Casa de Motoki
Makoto abrió sus ojos sobresalta, sudando frío, sentía que su corazón iba a salirse de su pecho estaba aterrada, miró a su alrededor lentamente tratando de reconocer el lugar, estaba en el cuarto de Motoki sana y salva, giró su cabeza lentamente para encontrar al joven rubio profundamente dormido.
-¿Qué significo eso?- preguntó para sí agitada.- Thor… Anat-
Volteo a ver un reloj despertador que se encontraba a un lado del buro, y se dio cuenta de que este marcaba que ya eran las 5:00 p.m. de la tarde, dándose cuenta de que no había despertado todo el día hasta en ese momento. Aunque bueno, después de todo, la noche anterior a pesar de haber estado en la cama no había dormido, Motoki se había encargado de mantenerla despierta toda la noche.
Echó un vistazo dentro de las sabanas y se percato de que estaba desnuda, al igual que el. Miro enternecida a su novio, y llevo una mano a su rubio cabello, acariciándolo, tocando su rostro.
-Motoki.- Balbuceo en voz baja.
Aquel horrible sueño aun la agobiaba, le mortificaba que esa pesadilla fuera algo más que eso, ya una vez había perdido a sus padres, no quería perder a sus amigas, menos al hombre que su corazón había elegido, que no eres más que un médico, un simple mortal al que había escogido aun sobre Neflyte que era la reencarnación de un General y sobre Zafiro que era el príncipe de un planeta ya extinto.
Cerró los ojos, inhalando y exhalando aire, mientras se daba un masaje con sus manos en las sienes haciendo que su cabello suelto que ya estaba en desorden se desacomodara aun mas, necesitaba tranquilizarse y olvidar esa horrible pesadilla.
De pronto, sintió un cosquilleo en la línea de su espalda y abrió los ojos, giro un poco su cabeza y miro a Motoki despierto sonriéndole mientras le acariciaba la espalda desnuda.
-Mi amor.- Susurro ella suavemente, mirando como él se sentaba sobre la cama abriendo sus brazos para abrazarla fuertemente, apretándola contra su cuerpo.
-Mi Mako querida.- Le hablo en voz baja muy cerca del oído, mientras le acariciaba el cabello castaño.- Te amo tanto… gracias por lo de anoche.
-Gracias a ti por amarme.- Le respondió ella mirándolo a los ojos, hasta sentir como el acariciaba sus labios con los suyos.- Te quiero hacer el amor Mako.- Le susurro suavemente mientras le mordía el labio inferior.
Makoto empujo suavemente a Motoki sobre la cama, se acostó encima de él, sintiendo como la tomaba entre sus brazos apretujándola suavemente del trasero mientras ella lo besaba suavemente en los labios.
Escucharon de pronto el sonido de un teléfono celular, pero aun así trataron de ignorarlo, no querían que nada interrumpiera aquel momento, mas sin embargo el teléfono insistía, y Makoto que era la dueña de aquel celular estiro su mano hasta tomarlo y contestar, pero sin dejar de besar el pecho de su amado.
-¡Makoto!.- Soltó el joven un gruñido al sentir como su amada lo mordía suavemente en el cuello.
-¿Diga?...- Eres tu Rei… disculpa linda, no te preocupes por mi… no llegue a dormir a casa porque, bueno tu sabes me quede en casa de Motoki, aunque no precisamente durmiendo.- ¿Rei?...-
Escucho de pronto como la llamada se cortaba, así que decidió apagar el celular y lanzarlo lejos de la cama para poder disfrutar de su amor.
-Ya nadie nos molestara.- Hablo con picardía la joven, sentándose sobre su amado, mientras con sus manos le acariciaba el pecho desnudo…
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El apuesto joven de cabello azulado, colgó el teléfono para salir de la cabina en aquella hermosa tarde. Había estado preocupado porque Makoto no se había aparecido en todo el día en el restaurante, pero ahora ya sabía lo que ella había estado haciendo.
-Y pensar que me preocupe por ti.- Se dijo a sí mismo, sacando la cartera de su pantalón, donde guardaba una fotografía de la hermosa joven pelicastaña de ojos verdes.
Había creído que aquellas dos semanas alejado de Tokio servirían para que la joven aclarara sus sentimientos, pero para su desgracia, el corazón de ella ya había elegido a otro.
Milenio de Plata
La hermosa princesa de rubias coletas corría por los pasadizos de lo que aun quedaba del palacio lunar, sabía que fuera, cada uno de los habitantes del reino de la Luna luchaban contra Metalia y sus secuaces como así la nueva amenaza y que así, las guerreras de cada uno de los planetas del sistema solar luchaban por detener la invasión y proteger a la realeza del reino de la Luna, así eso costara sus propias vidas
De pronto, la princesa Serenity pateo un pilar que se encontraba en su camino, desquitando toda la ira y odio que sentía, no podía comprender como su amor, el apuesto Príncipe Endymion se había enamorado de esa mujer, de esa maldita mujer que solo era princesa de un planeta y no del majestuoso Reino Lunar, de esa maldita mujer que era una guardiana y cuya vida, según palabras de su sabia madre, la Reina Serenity, valía menos que la suya, pues si algo había escuchado Serena desde pequeña, era que las Sailor Senshis tenían como misión protegerla, puesto que no había vida más valiosa que la de los soberanos de la Luna
-¡Porque se enamoro de esa estúpida, de esa maldita guerrera de poca categoría porque!.- Rabiosa la princesa que lloraba y pateaba descontroladamente aquel pilar.
Sabía que su llanto no podía ser escuchado, puesto a las afueras se escuchaban los ruidos de los habitantes del Reino, los ataques propinados por el enemigo y la lucha que se estaba llevando a cabo, mas aun así, de pronto escucho una risa ensordecedora tras ella que la hizo girar.
-De nuevo la princesa inútil llorando como siempre.- Miro aquella luz cegadora y resplandeciente rodeada de fuego, de la que parecía provenir la voz de una mujer que se dirigía a ella de manera altanera.
-¿Phoenix?... ¿Cómo te atreves a dirigirte a mí de esa manera?... ¡Acaso no sabes que yo soy la princesa de la Luna, la persona más respetable e importante de este maldito universo!-
-Irónico… Se supone que eres la más importante, pero también la más inútil, tu estas llorando aquí por un hombre que sabes que no te ama, mientras afuera cada habitante del Reino de la Luna lucha por detener la invasión de Metalia, mientras cada una de esas princesas "estúpidas" como tu las llamas, luchan con la fuerza otorgada por sus planetas para detener la invasión-
-¿Qué es lo que quieres?... Si estás aquí es porque derrotaste a Júpiter.-
-La princesa Júpiter, no se te olvida que todas son princesas, pero bueno si ya la mate o no eso no importa, no vine a hablar de ella.- Dijo Phoenix.- Mira, se que odias a esa otra princesa, de que no quieres ni que pronuncie su nombre, la odias porque ella es la dueña del corazón del Príncipe Endymion y eso lo sabes, así que vengo a proponerte un trato.-
-¡Yo no hago tratos contigo!-
-¿O no?... Entonces veo qué prefieres condenarte a ver felices a ella y a tu amado príncipe por la eternidad.- ironizó la criatura con altanería.
-¡No si en la batalla esa estúpida princesa muere!.- Sonrió la Princesa de la Luna maliciosamente.- Ella debe morir protegiendo mi vida.-
-Quizá en esta vida todos perezcamos.- Sonrió Phoenix.- Pero al renacer y durante esta y cada una de las distintas vidas, Endymion seguirá amándola a ella.
-¡Eso nunca!.- Rugió la rubia.
-Mira Princesa llorona, el trato es el siguiente… De sobra sabes que en cada vida Endymion la amara a ella y no a ti, pero juntas podemos evitar que estén juntos… Esa guerrera Júpiter quiere acabar conmigo, es su misión, pero si tu y yo nos unimos, en el futuro podemos evitar que Endymion y esa no estén juntos por mucho que se amen.- propuso la maligna mujer.
-¿Cómo?- interrogó interesada.
-Permitiendo que yo renazca en todas las vidas, así yo viviré y me saciare del odio y el sufrimiento humano, ayudándote a mantener separados por la eternidad a Endymion y a…-
-¡No la menciones!- rugió fúrica.
-¿Entonces aceptas el trato Princesa cobarde?-
-Si.- Respondió Serena.
-Entonces, con el poder de tu centro lunar nos aseguraremos de que así sea.-
-¡Te concedo otra oportunidad de renacer Phoenix, cuando todos crean que has muerto, en realidad te quedaras dormida, para renacer de entre las cenizas cuando sea necesario!.- Dijo la princesa Serena levantando su centro lunar en alto.
Al instante, una luz segadora, se expandió por todo el lugar, el fuego que emanaba del cuerpo resplandeciente de Phoenix y la luz platinada de los herederos de la Luna, sellándose así el hechizo que le otorgaba a Phoenix.
-Renaceré al igual que aquél sentimiento entre Endymion y Mars….-
-¡Serena!...¿Estás bien?.- Escucho la voz de Darien que la movía de los hombros.
-¡Darien!.- Exclamo ella asustada, bañada en sudor, echándose a llorar mientras su marido la rodeaba con sus brazos.
-Serena… ¿Qué te sucede estas bien?.- Pregunto Darien que debido al embarazo de su esposa, quería evitarle cualquier sobresalto o preocupación.
-Solo tuve… una pesadilla, pero todo está bien.- Dijo Serena sintiendo como su corazón latía desesperado, llevándose las manos al vientre. Temiendo que detrás de ese sueño, se escondiera algo de verdad.
Casa de Motoki
Makoto agacho su cara, rozando con sus labios los músculos del abdomen de su novio, haciéndolo gemir de placer y pronunciar su nombre una y otra vez. Si algo le gustaba era saber que podía enloquecerlo en la intimidad.
Sintió de pronto que su amado llevaba sus manos a sus muslos apretujándoselos con fuerzas para después acariciarle el trasero y finalmente detenerse en su intimidad donde le introdujo uno de sus dedos.
-Estás mojada.- Le hablo con aquel tono de voz que a ella tanto le gustaba.
-¡Motoki mmm!.- Exclamo la joven.
Makoto aparto las manos de su novio y levanto el rostro, tomando el miembro erecto de él entre sus manos, sintiendo su humedad y su grosor.
-Yo estoy lista siempre para ti.- Hablo la joven guiñándole el ojo.- Y tu estas demasiado… ¡Hot!.- Le sonrió para después acercar el miembro masculino a la entrada de su intimidad, frotándolo contra su sexo.- ¿Te gusta?
-Todo de ti me gusta.- Le respondió Motoki tomándole los senos entre sus manos, apretujándoselos con fuerza.-
-Mmm.- Gimió Makoto sintiendo como el le retorcía los pezones y lentamente fue introduciendo el pene de su amado a la intimidad de su sexo.
Motoki se irguió un poco y la tomo de las caderas apretujándola para hacer más profunda la penetración y ella llevo sus manos a los hombros de él, agachando su rostro para mirarlo a los ojos, mientras su cabello castaño caía alrededor.
-¡Te amo!.- Susurro Makoto mirándolo a los ojos, mientras sentía las manos de él sobre su trasero, moviéndola de arriba abajo.
-¡Y yo a ti te adoro!.- Le respondió el besándole la suave piel de sus pechos.
-¡Oh!...¡Así mmm!.- Gimió ella aferrándose a la ancha espalda de su amado.
Motoki se irguió hacia atrás, recostándose sobre la cama, sintiendo todo el peso de su amada encima de él, y su cabello castaño rozándole la cara, mientras con fuerza seguía envistiendo la intimidad de su amada que lo besaba en los labios con pasión y desenfreno, acariciándole la lengua con la suya, sintiendo su aliento dulce y acido.
Estudios ABC
Había estado grabando toda la mañana, terminando la segunda sesión de fotografías, probado diferentes vestidos de alta costura para distintos eventos a futuro, es que debían tener todo cubierto, adelantarse a todo. Irónico fue lo que pensó la hermosa pelinegra de largo cabello mientras terminaban de peinarla, al tiempo que una mujer la maquillaba, una tercera persona entró al camarín trayendo más prendas de ropa, todos hablaban, gritaban, se interrumpían y simplemente ella no estaba allí. Su mirada ausente no era nuevo para todo el personal que en varias ocasiones habían trabajado con ella, la mujer se caracterizaba por ser amable, pero especialmente distante con todo y todos, eso hasta que estaba frente a la cámara, su postura se transformaba, sus gestos, su hermosa mirada amatista, era consciente que no existía hombre sobre la tierra que no quisiera una oportunidad con ella, pero sin embargo ella solo quería a uno, o tal vez si lo pensaba mejor estaría en una encrucijada.
Siempre que llegaba a Japón, su país natal se sentía especialmente bien, con paz interna, sin embargo esta vez no fue así. Sin su Fénix todo costaba más, estar, permanecer, transcurrir, respirar, callar, hablar, sonreír, no tiene noción de cuando se volvió tan adicta a ese hombre, pero estaba dispuesta a olvidarlo como todo lo que le hacía daño en su vida. "Mentira" pensó, si era mentira porque jamás dejó atrás a su amiga, a Serena ni a él, Darien, su… su primer amor y eso efectivamente le causaba daño.
Flash Back 6 años atrás
Una fuerte tormenta azotaba las calles, la hermosa chica de largo cabello negro se encontraba limpiando las grandes habitaciones del Templo vistiendo su Chihaya, terminó de barrer y se detuvo a contemplar como el agua golpeaba contra el gran ventanal de vidrio, el sonido del teléfono timbrar la sacó de su trance haciéndola dirigirse hacia él pesadamente.
-Diga-
-¿Rei?- oyó del otro lado de la línea.
-Serena….- a decir verdad era la última persona que quería oír el día de hoy, su ánimo se encontraba por el piso, y no podría lidiar con problemas de otros.-¿Cómo estás?- saludó cortésmente, un grito de emoción del otro lado de la línea la hizo alejar el teléfono de su oído.
-Voy a casarme Rei, me casaré con Darien- fueron las palabras que alcanzó a oír la mujer siguió hablando tal vez contando cómo había acontecido aquello, pero simplemente la pelinegra quedó en jaque.
-Que bueno…- fue lo único que pudo responder, de verdad adoraba a su amiga, pero le dolía el alma de solo pensar en él y peor aún era el dolor de sentir que de alguna manera era injusta con Serena, por sentir amor por el mismo hombre, aquel sentimiento que crecía en su pecho.
-Lo sé, nadie lo sabe aun, te lo conté a ti primero, ya que bueno… tú conoces a Darien también así que podrás imaginar lo apasionado que fue- el comentario de la rubia logro molestarla, ¿era acaso que Serena se estaba burlando de ella? Sacudió su cabeza hacia los lados espantando aquellos pensamientos poco gratos.
-Es curioso como siempre el amor queda donde debe, bueno de seguro tu estarás feliz con Jedite, pero eso me lo cuentas después ahora iré a contárselo a mis padres- chilló feliz.
-Adiós Serena y de verdad me alegro por ti…- y esa era la verdad, sí se alegraba por su amiga, se alegraba por el resto, siempre por el resto.
-Adiós Rei-
Colgó casi en cámara lenta, las lágrimas comenzaron a asomar en sus ojos y solo podía decirse una cosa "olvídalo Rei, solo olvídalo".
Fin del Flash Back
La llamada de su agente hizo que volviera a la realidad, al presente, se puso de pie cubrió su pecho desnudo con solo unos collares de piedras preciosas que combinaban con su pequeñas pantis de diamantes y se dirigió al set donde se recostó en la alfombra roja mientras que los flashes la cegaban. Pero tal vez ese era su destino ser la imagen en el papel, la fotografía perfecta, la que a la vista de todos es exuberantemente bella y tiene todo lo que quiere, pero dentro, como toda imagen es vacía, y al final, la chica de la imagen se perdió en el tiempo.
Budapest, Hungría
La hermosa mujer de verde cabello ondulado apreciaba el amanecer desde el gran ventanal de vidrio de su amplia habitación de hotel, sus ojos color aguamarina se veían especialmente opacos el día de hoy, tal vez la preocupación y la culpa llegó a afectarla después de todo. Unos brazos afectuosos y seguros rodearon su cintura desde su espalda arrugando el vestido verde agua que traía puesto, tanto su mirada como su gesto permanecieron inalterables.
-¿Qué ocurre Michiru?- preguntó la alta mujer rubia de corto cabello con voz gruesa, pero susurrante, como solo le hablaba a ella.
-Lo de siempre…- respondió reposando su cabeza en el pecho de su compañera.- te quiero mucho ¿lo sabías Haruka?- la rubia sonrió enternecida si había alguien sobre la Tierra que le interesaba era esa mujer, la misma que le estaba diciendo las palabras que adoraba oír.
-Y yo a ti mi hermosa diosa del mar- respondió con su voz ronca mientras depositaba pequeños besos en el fino cuello de la peliverde.-¿Qué ocurre Michiru? Dime…- insistió nuevamente al ver que su compañera no respondía a sus muestras de afecto.
-No es nada, solo me preocupa Hotaru- comenzó a hablar sin soltarse del agarre que mantenía firmemente su compañera. -Según me dijo Setsuna su condición no mejora, es solo que esa niña esta tan ligada a este planeta, tan ligada a la energía vital que simplemente la enferma, la asfixia.- explicó con la vista perdida en el paisaje de la ciudad de Budapest, el ya conocido silencio invadió la habitación, esos silencios tan comunes entre ellas, acostumbraban a pasar horas oyendo el sonido del silencio para inspirarse, relajarse, disfrutarse, sin embargo este no era de aquellos.
-¿Cómo está todo en Japón?- soltó la senshi del mar de forma directa, la pregunta no tomó por sorpresa a Urano, sabía que tarde o temprano debían tocar el tema.
-Hablé con Luna, desde el ataque en el centro comercial todo ha estado calmo, mortalmente calmo- exclamó con extrema seriedad la mujer de corto cabello.
-La calma antes de la tormenta, una tormenta de fuego…-
-También me informó que debemos volver, debemos estar juntos de nuevo en Japón en los próximos días…- dijo la más alta de las mujeres, la peliverde solo asintió.
-Creo que debemos quedarnos aquí- soltó de repente la rubia haciendo que su compañera voltee velozmente para clavar su verde mirada en ella.-Aquí estaremos a salvo, no quiero que nos arriesguemos…- finalizó tomando el delicado rostro de la violista entre sus manos acercándolo al suyo.
-Haruka…- susurró rozando apenas sus labios contra los del amor de su vida.-No podemos dejarlas, no creo que sea lo correcto…- la mujer de cabello corto se alejó de ella casi violentamente golpeando sus manos contra la mesa de roble arrojando un florero al suelo rompiéndolo mientras el agua y las flores se regaban por el lugar.
-Esa criatura acabará con todos, podemos pensar en algo para escapar…- incrédula la ojiazul.
-Corremos peligro en cualquier lugar- comenzó a hablar delicadamente Neptuno.-Sea donde sea nos encontrará….- la motociclista negó con su cabeza rápidamente.
-No, en Japón estaríamos en el ojo de la tormenta, de esta manera ganaríamos tiempo Michiru, ninguna tiene sus poderes, pereceremos al instante.-
-Recordaste algo ¿verdad?- interrogó la peliverde con voz segura, Urano asintió levemente.
-Sí- respondió sin voltear a verla- …. ¿y tú?-
-Sí…- asintió con algo de desgano.
-Phoenix no estaba sola, tenía todo un maldito ejército junto a ella…- bufó la rubia apretando sus dientes, entrecerrando sus ojos, sabía muy bien que esto no era un juego de niños, y cuando el juego deja de ser de niños, fin de juego significa fin de juego.
-Los ángeles caídos- soltó la fina mujer clavando sus urbes esmeraldas en la rubia -Las almas que alguna vez corrompió supo aprovechar el momento en que Metallia nos atacó para destruir todo a su paso.- finalizó dejando que su voz se apague, el silencio se apoderó del momento nuevamente mientras los primeros rayos del Sol se reflejaban en el lugar.
-Esta es una Guerra en la cual no participaré…- insistió la ojiazul con recelo en su voz, la mujer de vestido verde se acercó hasta ella posando una mano sobre su hombro.-No están solas esta vez, según lo que vimos en ese mensaje los líderes mundiales también tratan de terminar con la amenaza-
-Deberíamos decirle lo que sabemos, ¿verdad?- comentó a modo de necesidad de aprobación, sin embargo no obtuvo respuesta, no al instante al menos. Poco a poco los labios de Haruka comenzaron a moverse mientras su compañera permanecía estática.
-No confío en ellas, no confío en nadie.- soltó soberbia, el comentario lejos de sorprender a Neptuno la llenó de seguridad pues no solo a ella la invadía aquel sentimiento.
-Yo tampoco Haruka- dijo sorprendiendo a su compañera.-Y mucho menos en Luna-
Casa de Antigüedades Luna.
La tienda de antigüedades de Luna y Artemis había cerrado más temprano aquel día, puesto que se habían citado ahí todos, para tener seria conversación sobre el poderoso enemigo que los acechaba, Phoenix.
Makoto se encontraba de pie, caminando en círculos, dispuesta a contarles a todos los presentes los sueños extraños que últimamente la atormentaban. No sabía si eran solo simple pesadillas creadas por su imaginación y su desesperaron al saber que ya no podía transformarse ni tenía sus poderes.
-¿Entonces podrías explicarnos qué clase de sueños has tenido Makoto?.- Le pregunto Luna con seriedad.- Solo hablas de los sueños que has tenido, pero no dices mucho con eso.-
-Pues primero eran sueños en los que despertaba asustada y no lograba recordar nada, solo sentía un fuerte dolor en el pecho… Ahora son más descriptivos, en mis sueños he escuchado la voz de una mujer que me habla con altanería, una mujer cuyo rostro no puedo ver porque su cuerpo es resplandeciente y está rodeada de fuego.- Dijo Makoto.- En el sueño ella me ataca, yo trato de combatirla pero ella es poderosa… Ella me lastima y me hiere y cuando despierto me siento en verdad lastimada… como si la lucha en verdad se hubiera llevado a cabo.-
-¿Y eso es todo?.- La interrumpió Serena con nerviosismo.- Por favor Mako, es solo una pesadilla, no pensé que tú fueras supersticiosa.-
-¡Es que no es cualquier sueño Serena!.- Alterada Makoto.- No era solo eso, me decía cosas extrañas, me llamo Sailor Júpiter, líder de las senshis, me menciono dos nombres extraños Thor y Anat, también a la única que menciono de todas las senshis fue a Mars y no sé porque, finalmente me dijo que estaba condenada a morir sola y sin amor.-
Luna sintió palidecer después de escuchar lo último que dijo Makoto, y se llevo la mano a la frente, mientras sentía la mirada de Artemis sobre ella, pero aun así, trato de aparentar tranquilidad y se aclaro la garganta para hablar.
-Todo eso que dices no tiene razón de ser Makoto… ¡Es solo un sueño estúpido!.- Molesta Luna.- ¿Para eso convocamos esta junta, para que vengas a hablarnos de tus pesadillas nocturnas?-
-Luna, no le hables así a Makoto.- La reprendió Artemis.
Por su parte, Serena tras escuchar el sueño de Mako, se sintió incomodada, algo dentro de ella la hacía sentirse culpable sin saber por qué, Seiya la miraba poniendo atención, y Zafiro más que escucharla, al verla ahí, no podía concentrarse, puesto que una y otra vez se le venía a la mente el hecho de saber que había perdido toda oportunidad con ella.
Rei, por su parte, miraba dubitativamente a su amiga, preguntándose si sería bueno comentar sobre la voz que últimamente escuchaba, aquella voz que parecía llegarle como un susurro al oído.
-¿Te sucede algo Rei?.- Le pregunto Darien.- ¿Te sientes mal?
-No es nada Darien, todo está bien.- Respondió la sacerdotisa, sintiendo como Serena la miraba con celos.
-Eso no es cierto.- Interrumpió Seiya el silencio que se había formado entre los presentes.- Usted no me engaña Señorita Hino, comuníqueselo a su rostro.-
Rei sintió como si Seiya hubiera atravesado sus pensamientos y lo miro con molestia.
-Por favor Seiya no estamos para estupideces, así que no actúes como si me conocieras.- Respondió Rei de mala gana.
-Pues entonces tu no finjas que todo está bien.- habló con seriedad.
-Mira Seiya, hemos estado juntos como compañeros de batallas, pero nada más. Eso no significa que me conozcas, sabes que es muy poco lo que hemos convivido.- Molesta Rei Hino.- Creo que no hay más que hablar… ¿Podemos irnos ya Makoto?... Estoy cansada y tengo sueño… Además Phoenix al parecer a estado demasiado pasiva, y en cuento a Amy y Mina ya en dos días regresaran del extranjero.
-Yo también me voy.- Dijo Zafiro.- Mañana por la mañana tengo algunos asuntos pendientes que haer
Makoto miro levantarse a Zafiro, quien extrañamente se despidió de todos de manera general, cuando en cada reunión, se despedía de ella de manera especial que con el resto, sabía que algo andaba raro en el, así que corrió a encontrarlo, antes de que se alejara.
-Zafiro, espera.- Le hablo Makoto dándole alcance a la salida.
-¿Qué se te ofrece Makoto?.- La miro cabizbajo Zafiro.
-¿Estás bien?... Siento como si estuvieras molesto conmigo.- Dijo Makoto llevando una mano a la mejilla del joven, por el cual alguna vez sintió atracción, ahora sabía que no era más que solamente amistad y cariño.
-Enojado contigo no Makoto.- Le dijo aparatándole la mano suavemente.- Pero sabes que te amo, mas me queda claro que tu corazón a escogido al médico Furuhata, solo espero que te sepa hacer feliz… Yo por lo pronto necesito estar lejos, distanciado de ti, te aprecio… pero no puedo estar cerca, se que inevitablemente terminaría viéndote una y otra vez con Motoki, así que mañana no me esperes en el restaurante.
-Zafiro… ¿Quién te lo dijo?... Bueno, no es que te lo pensara ocultar, yo iba a hablar contigo cuando volvieras de Kyoto.
-No importa cómo me entere… Solo dame tiempo, por tu restaurante no te preocupes, seguiré llevándote la contabilidad, aunque eso será desde mi casa. Sabes que no necesito estar en la oficina del restaurante para hacerlo, eso solo era un pretexto para estar cerca de ti. Adiós Makoto.-
La hermosa sacerdotisa se unió con su amiga en la salida, se sentía extraña, incómoda solo quería estar lejos de todos.
-Makoto- la llamó con un tono serio que hacía mucho no utilizaba, la pelicastaña salió de su ensimismamiento y la miró fijamente.-Vámonos de aquí, por favor-
Milenio de Plata 2 meses luego de la invasión
Llevaba horas contemplando el maravilloso paisaje que el planeta que había sido su hogar los últimos dos meses le obsequiaba, la maravillosa puesta de sol que a diferencia de su planeta natal tardaba 5 horas en concretarse. Tenía la mejor vista del lugar desde gran balcón adornado de plata y oro, aposento de la Princesa del planeta aguerrido. Hacía ya algún tiempo que su soberana le había encomendado la misión de proteger a aquella hermosa mujer, la Sacerdotisa.
Tan compenetrado estaba que no oyó los delicados pasos detrás de él, cerró sus ojos tratando de recordar y comenzó a cantar aquella melodía que su padre entonaba para su madre, adoraba cantar.
- Et Eärello Endorenna utúlien. Sinome maruvan ar Hildinyar tenn` Ambar metta!"… Odotin minun palvottu hänen valkoinen tylli mekko, hänen pitkät hiukset alla ... suloinen prinsessa...-detuvo la hermosa melodía que voz entonaba para abrir lentamente los ojos.-Princesa…- saludó volteando a verla.
La hermosa mujer de largo cabello negro y ojos amatistas lo contemplaba en silencio, llevaba su blanca túnica con escote profundo en el pecho dejando apreciar la perfecta anatomía con la cual había sido agraciada.
-Fighter no quise interrumpirte...- se disculpó caminando hacia él, mientras la cálida brisa jugaba con su largo cabello azabache.
-No lo ha hecho Señora- respondió él haciendo una reverencia protocolar casi automáticamente.
-No me llames así- dijo atrayendo la serena mirada del comandante.-Nunca he sido buena para las formalidades- sonrió amable. -Llámame Mars.- el hombre sonrió y volvió a inclinar su cabeza en señal de respeto.
-Mars…- susurró, ambos se quedaron en silencio contemplando el lugar, hacia ya algún tiempo que él no se separaba de la sacerdotisa ni a sol ni sombra y nunca habían cruzado más de dos palabras, nunca más de lo necesario.
-Fighter- lo llamó.
-Sí, mi Seño… Mars- se corrigió casi inmediatamente sin cambiar su semblante serio.
-¿Qué era lo que cantabas?- el muchacho se sorprendió y luego sonrió gentilmente posando su profunda mirada azul en el horizonte.
-Es una canción oriunda de mi planeta, es el idioma de mi planeta- explicó
-Ah- asintió la mujer un tanto sorprendida, ya nadie hablaba en la lengua de su lugar de origen.
-Entiendo que aquí han creado un idioma único y universal cuando el reinado de la Luna unificó a los demás planetas- comenzó a hablar mirándola fijamente- respetando claro las escrituras antiguas de cada uno permitiéndoles usar su dialecto natal- finalizó posando nuevamente su mirada hacia el horizonte.
El silencio los invadió solo el sonido de las cascadas y los pájaros revoloteando se oía, el comandante no pudo evitar estremecerse cuando la brisa trajo hacia él la fragancia a rosas que desprendía el cabello de la mujer a su cargo.
-Canta para mi…- le pidió ella clavando sus urbes amatistas en el pelinegro haciéndolo parecer confundido.-Canta para que yo lo entienda- pidió ella.
El comandante dudó unos instantes y sin mediar palabra alguna caminó unos pasos y se coloco tras la mujer acercando su rostro al oído de la sacerdotisa, la princesa de aquel planeta no pudo evitar temblar, ese hombre la ponía nerviosa nunca había estado tan cerca de un hombre excepto por su príncipe adorado.
-Desde el Gran Mar hasta la Tierra Media he venido - comenzó a entonar el cantico de manera suave acariciando con su aliento la piel de la mujer.- En este lugar moraré, y mis herederos, hasta el fin del mundo…- la princesa cerró sus ojos solo concentrándose en las palabras de su guardia personal- mi adorada me espera con su blanco vestido de tul, su largo cabello al viento... mi dulce princesa…- un ruido la sacó violentamente del trance en el que se encontraba.
La chica giró rápidamente para encontrarse con la fría mirada del General del Este, no tenía idea hacia cuanto estaba ahí parado, contemplando la escena, espiándolos.
-Jedite- lo llamó.
-Princesa- el hombre hizo una reverencia.-La esperan en el salón del trono para oficiar la ceremonia de bendición de los príncipes- dijo clavando su mirada en el comandante del planeta extranjero.
-Enseguida iré puedes retirarte- habló en tono autoritario, el hombre volvió a inclinarse y salió del lugar no sin antes observar de arriba abajo al pelinegro.
-No sabía que debíamos irnos- informó Fighter con respeto y frialdad a la vez.-Debe informarme Señora, cada cosa.-
-Yo debo oficiar la ceremonia entre el Príncipe Endymion y la Princesa de la Luna, la Reina Serenity me lo encargó es una ceremonia muy íntima…- explicó con dolor en su pecho y gran angustia en su voz.
-Entiendo, pero si no le molesta me gustaría acompañarla- se ofreció el comandante con voz dura.
-Claro…- la princesa solo asintió.
Ambos salieron del aposento de la princesa de Marte, al salir el General del Este esperaba por ella sin dejar de observar amenazante al pelinegro, la hermosa sacerdotisa caminó unos pasos adelante quedando ambos hombres detrás.
-Cuidado extranjero- soltó el rubio soldado con voz de advertencia.-No sabes las consecuencias que podrían traer tus actos, no olvides tu misión aquí-
-No entiendo lo que me hablas general, pero no te preocupes jamás lo olvidaría- finalizó convencido que si era necesario moriría por protegerla.
Departamento de Mako y Rei
Las hermosas jóvenes estaban sumidas, cada una en sus asuntos, luego de cenar, se dieron un relajante baño y era tiempo de volver a la vida real, esa que es muy diferente a la compartían con sus amigas, o colegas… lo que sea.
Makoto repasaba en la sala recostada en el gran sillón posando una de sus piernas el respaldo mientras otra se flexionaba al piso, los próximos temas a tratar en su programa junto a las recetas que presentaría, ciertamente lo sabía de memoria pero cualquier cosa era mejor que caer nuevamente en los pensamientos sobre Phoenix… o sobre Zafiro. Nunca fue muy buena manejando el rechazo, ni el propio ni el que ella pudiera ejercer sobre otro, simplemente le dolía saber que alguien se sentía triste por su causa, suspiró largamente y cerró sus ojos para descansar la vista.
En el cuarto continuo la hermosa modelo, se encontraba sentada en el suelo con sus piernas cruzadas, su mirada estaba perdida en el nuevo itinerario sin demostrar emoción alguna, su nuevo trabajo ese que impulsaría su carrera era aparecer en el video del nuevo single de Seiya y además la oportunidad de hacer un dúo junto a él. No era que no le agradara es solo que hacía un tiempo que se sentía especialmente agotada, desganada y extraña al sentirse cerca del menor de los Kou, como si algo en ella quisiera alejarse, como si él fuese una amenaza.
Sacudió su cabeza hacia los lados y posó su vista en el gran espejo frente, no pudo evitar observar su reflejo, había perdido algo de peso desde que Tyler se fue, pero simplemente no sentía apetito, agotó sus lágrimas puesto que lo lloró todo un río, ¿y qué gano? Nada, absolutamente nada. Poco a poco se puso de pie y caminó hacia su reflejo tocando el frío espejo con su delicada mano, sus ojos poco a poco se tornaron de un color negro y una extraña aura roja con destellos negros comenzó a cubrirla.
-Eres difícil princesa…- hablaba ella misma con su reflejo, su voz hermosa y dulce era ahora grave y espeluznante.-sin embargo poco a poco me abro paso, solo necesitas un impulso que estoy segura será pronto…- sonrió con maldad.-Este cuerpo simplemente me encanta….-pasó una mano por sus piernas subiendo por su pecho.-no tienes idea de que estoy aquí, nadie tiene idea y eso…. Definitivamente me encanta-
Las llamas envolvieron el cuerpo de la Sailor de Fuego y se extendió por todo el lugar, la pelicastaña que se encontraba dormitando en la sala se incorporó violentamente algo le dijo que se ponga en guardia, corrió como nunca hasta llegar al cuarto de su amiga, sus urbes esmeraldas se abrieron cual platos reflejándose en su verde intenso las llamas que cubrían el lugar.
Solo podía pensar en la pelinegra y sin importarle su ser cubrió con su brazo su rostro mientras se abría paso hacia la mujer, las llamas la envolvieron pero nunca sintió calor, tomó violentamente el hombro de su amiga atrayéndola hacia ella, y pudo verla, en sus ojos oscurecidos entre el miedo, la incertidumbre el reflejo violeta de sus hermosos ojos destello.
La sacerdotisa cayó sobre sus rodillas acompañada de la pelicastaña sin dejar de hacer contacto visual, la electricidad comenzó a recorrer sus cuerpos, fuera del edificio una increíble tormenta eléctrica se desató de la nada, como nunca antes había ocurrido.
Sus cuerpos estaban rodeados de fuego y destellos eléctricos que poco a poco se fueron apaciguando hasta volver a la normalidad, sin dejar vestigios ni en sus cuerpos ni el lugar de lo que acababa de ocurrir, ambas respiraron hondo como si en esos escasos segundos lo hubiesen olvidado por completo.
El silencio las rodeó, las lagrimas se hicieron presentes, ya no había secretos Makoto lo sabía, Phoenix había estado allí, pero ¿por qué?.
-Fuego y Trueno son uno….- oyeron al viento susurrar.
N/A: Hola a todos! Espero que les guste el capítulo…. Serena es una perra ¿verdad? Publicaremos cada 15 días porque mi lap top no sirve.
Atte.
Madeimoselle Rousseau
Hola a todos antes que nada quisiera hacer unas aclaraciones primero la canción algo extraña que canta Fighter el comienzo al menos, lo saqué de la película "el señor de los anillos" es la canción que Aragorn canta en su coronación, luego agregué (de mi creación) una partecita más que es en idioma finlandés. Solo quería cubrirme puesto que no es de mi inventiva. Por otro lado me gustaría saber que les parece como va hasta ahora, creo que ha sido un capitulo bastante revelador para que comiencen a tejer los hechos… aunque falta mucho, creo que esto será una biblia jajaja.
Si quieren oír la canción en Youtube este es el link:
.com/watch?v=rtSwvhR-NOI&feature=related
Quiero agradecerles a todos por su apoyo…
Nick Rivers
