Atencion todos/as: El capitulo que leeran es mas largo que el anterior. Disculpen si se les hace molesto. A partir del proximo volveran a ser como antes. Tomo la oportunidad para informar de que ya vamos por la mitad! (Viva!). Y, tambien, estoy pensando en cambiar la clasificacion de la historia. Rated T. Lo que se nos viene encima en los proximos capitulos es muy fuerte para personas sensibles. Lo comico es que si la clasifico para mayores, yo no podre ni leer mi historia. Jajaja ... Si la pongo clasificacion M no aparecera por estos lugares, asi que no se como haran para leerla. No es decision ya tomada ...

Quisiera desearles una Feliz Navidad y un prospero 2008. Estamos a dos de Diciembre y no se si volvere a actualizar este mes. Me daran mis vacaciones, si, pero ya saben que esos dias son para andar de fiestas en fiestas. Aun asi, espero actualizar, pero no es muy seguro. Asi que por eso me adelanto a desearles que la pasen bomba!

No acostumbro a pedirles nada. Pero, por favor, les ruego que escuchen dos canciones a la vez que lean ciertas escenas a continuacion (SPOILER): La primera se llama The blower's daughter de Damie Rice. Es la cancion de la pareja Hermione/Blaise. Tendran un encuentro en el rio y me gustaria que escucharan esa musica.

La segunda es una cancion hermosa. Italiana. Se llama: Per te de Josh Groban. Es la cancion de la pareja Harry/Draco. Hoy se encontraran en el rio, desnudos. Asi que ya saben ... Quiero saber que les parece la musica. Busquenla en Youtube o descarguenla! Suerte!

Ah, se me olvidaba. Alguien me recomendaria algun programa para las faltas ortograficas? Dure dos semanas corrigiendo 34 paginas! Y lo peor, se me escaparon muchas faltas ...Una mano, por favor.

Contestacion: Sotana: Que bueno que te gusto el anterior. Tiene el mismo sabor este capitulo: Amor, traicion, venganza, odio, misterio, etc, etc ... Veo que el personaje de Dimitri te encanta. Te confieso algo? Me urge matarlo! Jajaja No lo soporto. Pero ya no se trata de lo que yo quiera. La historia se manda sola y su personaje es muy importante. Asi que tendre que aguantarme... Sobre La mataperros, pues, esta dificil. Me gustaria leer quien crees que es. Te espero.

Kikimaru: Sabia que contaria con tu apoyo como siempre. Eres mi lectora fiel. Y para complacerte y ayudar a que la lectura se haga mas comoda hice lo que me pediste. Es raro, porque siempre pongo los guiones en los dialogos. Es una tristeza lo que hace esta pagina. Los elimina y distorciona los puntos, exclamaciones y signos de interrogacion. Por cierto, espero que disfrutes el capitulo ya que Ginny sufrira horrores.

Agatha Malfoy: Hola. (Una nueva lectora, wow). Me gusta que te guste. Jajaja. Veo que no te conformas con lo que escribo y decides ponerte a pensar lo que grito en esas lineas tan enigmaticas. Seras mi tormento. Jajaja Sabes que? Tienes razon! Hay algo oculto entre esa relacion Harry/Chan. Pero te suplico de que me guardes el secreto. Juro que me mato si descubres quien es La mataperros. Cosa que no sera dificil, pues eres muy inteligente. Cuidate! Ah, gracias por lo de la falta de ortografia. Siendo asi dejare el capitulo anterior intacto. Que se escape una no importa ...

Capítulo 10

La familia furia

Lo que Cameron acababa de decir era verdad. Alguien quería matarlo o quizás tan solo asustarlo. Eso de: Tu estás herido ... Fue más que suficiente para que entendiera el anónimo. Podía sentir su cara arrugarse de la preocupación e intriga. La duda. Su esposa, a tan solo unos centímetros de él, le observó, preocupada.

-Draco ¿Tienes idea de quién te mandó esto? –Ambos sospechaban de la misma persona. El contacto en lo ojos brillantes les hizo pensar en las mismas personas.

-Si hubiera abierto la puerta, los hubiéramos atrapado. Y hubiéramos descubierto a los hermanos De Cabot.

-Entonces ¿Quieren venganza? –Era la única explicación que tenían.

-Es más que obvio –Caminó a través de ella. Se dirigió hacia su rincón preferido: La ventana. Observó a través de ella mientras seguía las pistas-. Los he notado extraños a ambos. Quieren enfrentarme, lo sé. Ve tú a saber qué cuento le inventó la enana, esa –Dijo por último, con rabia. Refiriéndose a Coralia.

-Pero aquí no se habla de enfrentarte, Draco. Te quieren hacer daño ... –Le informó en tono preocupado y alarmado. Draco se enojó, incapaz de creer que unos mocosos le estuvieran haciendo esto.

-No te preocupes. Los hermanos tuvieron todo el día para enfrentarme y no lo hicieron. Seré yo quien los busque –Sentenció, decidido.

-Draco –Recitó en un susurro, suficiente como para llamar la atención del rubio.

-¿Qué?

-¡Draco! –Volvió a decir, despegando su mirada del anónimo. El aludido volteó a verle, extrañado.

-¿Qué ocurre? –Preguntó, cansina y aburridamente.

-Te conoce. Digo, es muy cercana a tí ...

-¿La mataperros? –Inquirió, con un signo de duda.

-¡Si, mira! –Le pasó el anónimo. Draco lo tomó y trató de buscar la pista que no había encontrado antes-. ¡Te llama como Draco y no Malfoy! –Al rubio le brillaron los ojos, captando.

-Pero, no podría ser ni Blaise ni Pansy ... –Intentó explicar.

-¡Claro que no! Pero ¿Las gemelas y los gemelos De Cabot¿Cómo te llaman? –Draco recordó a Coralia llamándolo por su nombre un par de veces.

-Bueno, Coralia es la única que me llama por mi nombre. Supongo que sus hermanos, también ...

-¿Y ella¿Cómo te llama ella, Draco? –Se miraron fijamente a los ojos, serios. Sabía de quien le hablaba.

-Si –Comenzó con voz rasposa, volteándo nuevamente su atención al pueblo. La luz de la luna le daba de lleno-. Ella, también, me llama Draco.

-¿Y qué piensas? –Le preguntó en total calma, acercándose a pasos lentos-. ¿Tendría, ella, motivos para querer hacerte daño? –Y tras un receso, habló:

-Ella no necesita de motivos para hacer algo. Nació perra ...

Una vez listas para dormir, Luna y Hermione sintieron el llamado en la puerta. Tras mirarse extrañamente y preguntarse quién podría ser, la primera se dirigió a abrirla, recibiendo a Harry. Hermione, cuando lo vió, se incorporó inmediatamente desde la cama, preparándose para algo.

-¡Harry, que sorpresa! –Habló Luna.

-Luna ¿Cómo estás? –Preguntó por cortesía, sonriéndole y desviando, por un instante, su mirada hacia dentro, hacia Hermione.

-¡Bien, bien! Pero ¡Pasa, ven, entra! –Lo agarró de la mano y casi lo entró a la fuerza. Cerró la puerta-. ¿Tú cómo estás?

-Bueno, ahí ... No tan bien –Explicó vagamente, viéndo dibutativamente hacia Hermione, quien se encontraba viéndole seriamente.

-¿Y eso? –Preguntó, intrigada– Ven –Lo volvió a tomar de la mano, encaminándole hasta la cama y obligándole a sentarse-. ¡Acomodate y cuentanos! –Antes de empezar, observó, nuevamente hacia Hermione, quien esperaba en total calma.

-Es Neville –Soltó de una vez.

-¿Qué pasa con él? –Cuestionó Luna, preocupada, sentándose a su lado.

-Se está comportando raro, extraño. No sé ... Pareciera que nada le importa.

-¿Por qué lo dices? –Volvió a interrumpir Luna.

-¡Porque me lo confesó! Está totalmente desequilibrado. Lo único que le interesa es vengarse de mi por lo que le hice. Y ya dió el primer paso ... –Ésta vez Luna no pronunció palabra, esperando, impaciente. Hermione se acercó un poco, intrigada, observando de Luna a Harry y viceversa- ... ¡Se unió a Malfoy para destruirme!

-¿Qué? –Soltaron ambas, al unísono. La noticia les cayó de golpe.

-Si –Sentenció. Se veía cansado de todo, como si lo que acabara de decir le arrancara cierto pedazo de su ser-. Neville se unió a Malfoy y entre ambos me harán la vida de cuadritos. Lo peor no es eso ... ¡Es verlo así! –Se levantó de la cama, comenzando a caminar de un lado a otro, desorientado– Está convertido en un ser maligno. No escucha a nadie. Es irónico, sarcástico y burlón. ¡Hasta me pidió que cooperara en mi supuesta ruina!

-¡Tengo que ir a hablar con él! –Luna avisó, de golpe, sorprendiéndolos. Se disponía a salir cuando sintió a Harry sostenerla del brazo, impidiéndoselo.

-¡No, no vallas a decirle que te conté nada! Se pondría peor ...

-No creo que se moleste en lo que hagas, Harry. Al contrario, de tus errores se alimentará su odio ...

-¿Y es que tú piensas contribuir a eso? –No lo podía creer.

-¡No! Claro que no. Sueltame y dejame hablar con él. Yo sabré como llegar al tema sin meterte de por medio. Ve el lado bueno. A ti te conviene que lo calme. Neville está herido y desesperado por sobrevivir y para eso hará cualquier cosa ... Incluso herir a otros.

-¿Y tú cómo sabes? –Preguntó Harry, sorprendido de su forma de hablar. Pudo jurar un odio oculto en la voz de Luna. La soltó. En ese momento no sabía con quien hablaba, exactamente.

-¡Es más que obvio! –Fue lo único que dijo. Se marchó.

Harry se quedó paralizado, con el estrépito de la puerta zumbando, aún, en sus oídos. Tras un largo silencio volteó a ver hacia Hermione.

Ella supo a que había venido: A pedirle un favor. Se le notaba la suplica a través de los ojos. Pero no quería volver a ser complice de sus actos. Harry Potter estaba irreconocible. Abandonó su mirada, no queriendo hacer contacto. Desaprobando la propuesta desde antes de ser expuesta. Y antes de que comenzara a hablar, se adelantó:

-No te preocupes por nada. No he hablado con nadie sobre nuestra conversación. Nadie se va a enterar de que estás con Ginny porque, realmente, no la amas. Es más ... ¡Yo, tampoco, lo sé! Así que puedes estar tranquilo.

-Hermione –Dijo rápidamente, para verse así mismo cortar abruptamente, sin saber como empezar-. Gracias –Fue lo único que dijo, sintiéndose miserable de como la hacia parte de todo.

-¡No lo hago por ti!

-Perdoname, pero es necesario que no lo sepas. Ni tu ni nadie debe de saber el verdadero motivo por el cual estoy con Ginevra ...

-Solo te pido que no le hagas daño. Ni a ella ni a los demás, Harry ... –El aludido se acercó a ella, arrodillándose y mirándola a los ojos, con toda la pena, le dijo:

-Solo busco su bien, y su bien le dolerá ...

-¿A qué te refieres? –Preguntó, asustada, más por lo que le iba a pedir que por verlo arrodillado. La penitencia sería grande.

-Necesito tu ayuda. ¡Necesito que cargues con el embarazo de Ginevra! –Hermione abrió los ojos lo más que pudo, atónita a tal petición. Se levantó, de golpe, casi empujándolo lo más lejos posible.

-¿Qué¿Cómo se te ocurre pedirme eso? –Preguntó, alarmada-. El que no ames a Ginevra no te da derecho a privarla de que siga con el embarazo ...

-¡No es por eso, Hermione! –Así, arrodillado, volteó a verla, caminando sobre sus rodillas-. ¡Es por su bien! Ella no está dispuesta ... No está en condiciones para ésto.

-¡Nunca creí que llegaras tan lejos, Harry! –Comentó, apenada.

-¡Escucha mis razones! Ya verás que entenderás ...

-¡No quiero escucharte, Harry! Ahora soy yo la que te pide que te retires. ¡Vete, Harry¡Eres inhumano¿Cómo le quieres privar, a Ginevra, de cargar con su propio hijo? Harry, por más que sea, ella está embarazada de ti. ¡Ni siquiera Cho te llegó a dar un hijo ...!

-¡No la menciones! –Gritó, enojado, sorprendiendo a Hermione, haciendo que diera un paso atrás. Harry se levantó, enojado-. ¡No vuelvas a mencionar a Cho¿Me entiendes?

-No se que es lo que te ocurre, Harry –Comenzó, como analizando la mente de un extraño-. Estás raro ...

-¡Es por su bien! Ginevra no puede ...

-¡Si Harry, si! Pero el camino al infierno está hecho de buenas intenciones.

-¡Escuchame! –Pidió, nuevamente.

-¡No acepto! Lo que me pides es algo grotesco. No pienso ayudarte en tu plan de quitarle a Ginevra el placer de llevar a su hijo dentro, Harry ...

-No hace falta que me mientas, Luna –Le hizo saber Neville, caminando enfrente de ella-. ¡Fue Harry quien les fue con el chisme, lo sé! El único que lo sabía era él. No mientas. No hay otra forma de la que te pudieras enterar –La observó detenidamente y ella calló. No protestó, otorgando.

-Neville¿Por qué te empeñas en seguir atormentándote¿Por qué eso deseo de venganza?

-¿Cómo que por qué? –Preguntó, incapaz de comprender como Luna le hacía tremenda pregunta-. ¡Mi esposa y uno de mis mejores amigos me engañaron! Me vieron la cara todo esto tiempo ...

-Sé que te sientes dolido ... –Luna comprendía su dolor.

-No solo fui traicionado, también fui burlado y humillado –Luna se entregó a su explicación. El tono de Neville destilaba odio, un profundo rencor y deseo de venganza-. ¡Y pensar que todo me pasó por buena gente! Por tratar de ser un buen esposo. ¿Y qué gano¡Una puñalada por la espalda! Todo el tiempo que compartí con la perra, esa, la comprendí. Siempre le dí buen trato. Nunca, nunca la trate mal y muchos menos. Trataba de complacerla.

Siempre era yo el que tenía que sacrificarse. El que tenía que entenderla. Ella nunca me pudo satisfacer en todo el tiempo en el que estuvimos juntos. ¡Nunca! Cada vez que llegaba de trabajar, llegaba con la ilusión de estar con ella, de encontrarla dispuesta. Pero nunca estaba, porque mientras yo trabajaba para nosotros, ella se aprovechaba y se acostaba con Potter .

Luna dejó que se desahogara, dispuesta a ser la única a escucharlo. Todos se mostraron en desacuerdo con la relación de Ginevra y Harry, sí. Pero nadie se preguntó como se sentía Neville. Nadie lo entendía. Se estaban limitando a decir: Neville está fuera de sí. Y nadie lo captaba. Nadie comprendía su dolor. Y su rabia se fue apaciguando ... Hablaba frustradamente, sentado sobre un lado de la cama. Tenía el semblante caído, como si quisiera llorar de frustración.

-Siempre fui el feo, el gordo. El que sobraba. Incluso llegué a pensar que no sería nadie si no fuera por mis padres. ¿Quién sería éste desgraciado sin ellos? Si era reconocido, era por ellos. Nunca por un merito propio. ¿Cual merito¿Cual merito si no hacía otra cosa que engordar? La única vez que fui mencionado fue la vez que peleamos contra los mortífagos en el ministerio. ¡Nunca más! Era como un relleno en una historia. Alguien que se usaba por un si acaso.

Y después conseguí o pretendí encontrar el amor. El amor que nunca había encontrado y nadie había demostrado por mí. ¡Ni por mi dinero se me acercaban, carajo! Ni siquiera lastima les daba. Me cegué tanto que era capaz de hacer cualquier cosa por ella. Ginevra era mi vida. Me hizo ver el mundo de otra forma. ¡Pero no era otra cosa más que mentira! Lo único que quería era burlarse de mí! .

Estaba tan embobado que nunca me dí cuenta de sus intenciones. Recuerdo que cuando le pedí matrimonio, al darme el sí, me emocioné tanto que pasé por alto cuando me dijo como si fuera lo peor de éste mundo que estaba gordo. Que debía hacer algo por mejorar mi apariencia. ¡Y lo hice! Carajo, si quería hubiera sido un modelo. El gordo asqueroso quedó atrás. Esa grasa que me pesaba como la peor de las cargas, de las penitencias. Al fin me dije: Me libero de mi pecado .

Y una vez casados intenté ser el mejor. Intenté ser el más cariñoso, pues sabía que había roto con casi medio muchacho de Hogwarts. Quise ser el mejor. Sentir que ésta inmundicia valía algo para alguien, porque ni siquiera mi abuela me hacía ver el verdadero valor que tenía. Trataba de hacer de mí, quien alguna fue mi padre. Yo sentía que no valia. Que era nada. Yo podía ser manipulado. ¡Y lo fui!
Cada noche la trataba de conquistar. De hacerla mía, pero siempre me evadía. ¡Durante todo éste tiempo nunca me acosté con ella! Siempre me decía los mismos cuentos, y yo fingía creerselos! Pero una semilla dentro de mí crecía. Me alimentaba de sus desprecios y sabía que algo encondía. Sabía que me engañaba .

Ya a mi no me importaba estar con ella. Lo único que quería saber era, quién era. ¿Tú sabes lo que sentí yo al enterarme que era Harry¡Unos de mi mejores amigos! Y me comencé a mortificar. Ya no aguantaba los tormentos y pensé que explotaría y exploté. Me la imaginaba en la cama con Harry, burlandose de mí, de que me creía sus mentiras. Me lo imaginaba a él, burlandose de mí, de mí que siempre estuve con él. Burlandose de que siempre se acostaba con Ginevra y yo ni siquiera la abrazaba de noche .

¿Cuantas burlas fueron¿Cuantas veces después de hacerlo se reían del idiota? Ella ya no tenía que ponerse a buscar excusas, pues esa noche llegaría con la misma de siempre ... Y yo fingiría que le creía. Cuando me veía viendo por la ventana, triste, los dias lluviosos, nunca se me acercaba a preguntarme que tenía. Eran días fríos los cuales se iba a dar calor con Potter. Y yo me mortificaba. Hasta se me olvidaba la meta de saber quién era. Quizás yo era el de la culpa. Pero ¿Qué diantres debía hacer¡Estaba, ya, en forma! Mis compañeras me enamoraban, pero yo le seguía siendo leal. Nunca la engañé. ¡Ni siquiera por despecho!

Por más que buscaba, no encontraba respuestas. No encontraba nada malo en mí. Lo hacía todo bien. Y lo comprendí ese dia. Mi error fue ser demasiado bueno. Cuando se supo todo la forcé a ser mía. ¡La obligué y le gustó! Sentí asco hacia ella. Sentí humillación al enterarme que estaba embarazada de Harry. ¡No estaba embarazada de su esposo! Algunas veces me siento y me pongo a pensar ¿Qué hubiera hecho si nunca se hubiera sabido nada¿Se acostaría conmigo para después hacerme creer que el hijo era mío? Y pienso que si. Y me mortifica, porque si se acostaba por eso, era solo por eso. No por otra cosa. Tan desgraciados eran, que Harry hasta se sacrificaría y haría como si nada. Ni siquiera porque tendría un hijo .

Por eso me vengaré de ellos. Yo ya no tengo vida. Todos piensan que los odio, pero me odio yo mismo por sentir ésto. Me odio yo por dolerme lo que ella me hizo. Se burlaron de la persona menos indicada, porque tantas humillaciones despertaron un ser maligno en mí ...

-¡No, Neville! –Comenzó Luna, acercándose, llorando, hacia él-. Tu eres bueno y siempre lo serás. Tú si vales, pero la gente, muchas veces, no sabe apreciar lo que tiene. ¡Tu venganza será verla infeliz al lado de Harry! Tu si vales mucho para muchos. Y yo me incluyo. Neville ... ¡Te quiero! Siempre te he querido –El aludido la miró, sorprendido. Se limpió algunas lágrimas y la miró, entre enojado y melancólico.

-Sé que lo haces por lastima. Sé que me dices eso, porque es lo único que inspiro. Pena y lastima. Sé que lo dices para ver si algo en mí abandona esa idea de la venganza. ¡No lo hagas, Luna, no lo hagas! Yo estoy muy dolido como para que vengas a consolarme a base de mentiras. ¡Es lo único que no quiero en estos momentos! –Pero sabía que era verdad. Sabía que ella lo quería, pues se deshacía delante de él. Pero lo mejor era que pensara que él, Neville, no le creía nada. Era lo mejor, porque por desgracia, no sentía nada por ella. No el mismo sentimiento. Ella se acercó, abrasándolo. Quizás se le lanzó y comenzó a llorar en su hombro, desesperada.

-¡Deja de pensar eso de ti¡Deja de hacerte daño! Vas a salir mal parado en todo ésto ...

-No me digas que me quieres –Dijo calmadamente, haciendo desaparecer sus lágrimas. La dejaba entre sus manos. La dejaba llorar sobre él. Apoyó su cabeza sobre la de ella y calmadamente le dijo:- No me lo digas, porque sé que es mentira. Así no me ayudas.

-Entonces no me importa el sufrimiento mío. Porque sé que soy fuerte, Neville –Gritó-. Me valoro y sé que puedo con todo. ¡Amo la vida y me amo yo misma! Aguantaré complacerte en todo para verte feliz, aunque no creas lo que te digo. Pero, Dios quiera que el sentimiento no desaparezca muy tarde ... Porque sufrirás mucho más.

Neville la observó a lo ojos, por unos segundos, sorprendido.

-Entonces, ayudame a vengarme de ellos ... –Fue lo que salió de su estúpida boca. Ni siquiera le importaba su dolor. Su ceguera no se lo permitía-. Ayudame.

-Yo seré tu complice –Y se fundió en su hombro-. Yo te ayudaré a sobresalir y a la vez, yo, también, lo haré.

Sentada frente al estante, Ginevra observaba su figura a través del espejo. Estaba ída, pensando en el altercado que había tenido con Draco. Neville y él se habían unido. Era lo que le faltaba para su mala suerte. Nadie podía enterarse que había tenido algo que ver con Draco, en el pasado. Nadie. Ya estaba bueno de escándalos. ¿Qué debía hacer?
Sentía un sentimiento extraño hacia Neville. Lo quería. Pero, también, quería a Harry. Estaba casada con Neville. Le íba a dar un hijo a Harry ... ¿Qué hacer¿Con quién quedarse¡No lo sabía! Si se íba con uno, extrañaría al otro. Aunque muchos dijesen que no amara a Neville. Era falso. Y las cosas se complicarían si Draco hablaba. No podía hablar. ¿Cómo callarlo? Lo más seguro Draco buscaría la forma de hundirla. Claro, estaba muerto de celos.

Por un lado se sintió bien de que estuviera sufriendo por ella, por otro era su perdición. La única forma de callarlo, sería matándolo. ¿Debía¿Sería capaz? Ella ya no quería más problemas en su camino, pero Draco haría que caminara sobre espinas venenosas.

También, debía tomar una decisión. Neville sentía un gran odio hacia ella, ya no era el mismo. Recordó el día en el cual se supo todo, y le aterró cuando Neville la enfrentó cuando supo que estaba embarazada y no era de él. Su juego de la lampara y la "violación" le había dejado con la boca abierta. El quería venganza, quizás lo mejor era quedarse con Harry. Y sin poder evitarlo, recordó todo lo que tuvo que hacer para tenerlo. Y así como llegaron de rápidos, los recuerdos, así los obligó a irse. Tenía que vivir en paz, sin más remordimientos. Harry, nunca, se enteraría de la verdad. Nunca.

Inconscientemente se concentró en la imagen del espejo. Se observaba allí con la funda de almohada y detrás la cama y Ron durmiendo profundamente. Y esa presencia que la hizo paralizarse de miedo. La imagen de un hombre, como recién sacado de una película antigua del viejo Oeste, le acariciaba el rostro a Ron.

Volteó su vista, y ya no estaba. Debía estar delirando. Lentamente, volvió a posar su mirada en el espejo y allí lo vió, sonriéndole. Como burlándose de ella. El fantasma sonreía malignamente y sus ojos destilaban un brillo aterrador. La imagen del mismo mal. Con ese olor a azufre que emana del infierno.

A la mañana siguiente todos volvieron a verse la cara en el comedor. Habían despertado más tarde y traían buen semblante. Con nuevas ganas de enfrentamientos. Más preparados que nunca. Los débiles rayos del sol ya se colaban en el comedor, iluminándoles el rostro a todos.

Ginevra, sentada a un lado de Ron, no podía evitar observar detenidamente las miradas que se lanzaban Luna y Neville. En ese instante, algo dentro de ella reaccionó con furia, pero se supo controlar. Y vió a Harry, observando hacia donde se sentaban Draco y sus amigos. No estaban. Ni Draco, ni su esposa e hijo, ni Blaise ni Pansy. Se preguntó, por un instante, que estarían confraguando. ¿Acaso un plan en contra de ella? No pudo evitar sentirse nerviosa. Tenía que hacer algo para que no hablara. Inmediatamente.

Los gemelos De Cabot se miraron entre ellos, preguntándose la razón por la cual Coralia les miraba con enojo.

Hermione miró los cuatro asientos restantes. Preguntándose, al igual que muchos, donde estaban Draco y los demás. ¿Dónde estaba Blaise? Se le hizo muy extraño. Estaba segura de que algo estaban tramando, y no pensó en desconfianza, como si se imaginara que íban a causar algún revuelo o quizás, sí.

En ese instante, en el cual nada se escuchaba. El momento en el cual todos comían en silencio y miraban atentamente el uno con el otro, el coro de zapateos llegando hacia ellos, atravesando corredores, llamó sus atenciones. Y como manejados por un control remoto, sus miradas se fijaron en Draco, quien entraba vuelto el Diablo, tan enojado que pareciera que íba a destruír el mundo si hubiera tenido como. En sus manos, cargaba un par de hojas de papel. Detrás, Cameron y Blaise le servían de guardaespaldas. Estaban serios.

Pansy debía estar con Dimitri, pensó Harry, fijándose de que faltaban. Estaba muy atento a todo.

-¿Qué pasa? –Chase hizo la pregunta, escrutando atentamente los rostros de los recién llegados. Sentía como si se hubiera perdido de algo. Quizás un tono de miedo en su voz, como si su plan hubiera sido descubierto-. ¿Dónde estaban y por qué entran así? –Su voz era pacífica, como tratando de no revelarse ante la mirada asesina mandada por el rubio. ¡Oh, Merlin!

-Yo soy el que hace las preguntas, gran zoquete –El tono de Draco puso en sobre aviso al resto. Todos observaban, alarmantemente, como el rubio tomaba del cuello al chico y con una sola mano lo levantaba de la silla-. ¡Vamos a acabar con esta porquería de una buena vez!

Cameron observó con satisfacción como Coralia se tensaba. No podía. En cualquier momento daría signos de que le daría un ataque.

-¡Suelta a mi hermano! –Demandó Pierre, levantándose de su asiento, entre indignado y molesto-. ¿Cómo se atreven a tanto¡Ésta es nuestra casa y no tienen derecho...!

-¡Tu eres el que no tiene derecho a hablar! –Le interrumpió Blaise, avanzando hacia el, tomando el cuchillo más próximo de sobre la mesa y apuntándole a la garganta. Los demás no podían entender nada, pero el pánico se reflejaba en sus ojos. El único que sonreía de victoria era Neville. Disimuladamente-. ¡Te callas y escuchas lo que tenemos que decir y después, cuando se nos pegue la gana, te defiendes!

Coralia se levantó, lista para impedir cualquier acontecimiento. Justo allí, Cameron se le postró de frente, desafiante.

-No querrás correr con la misma suerte –Advirtió, sonriéndo burlonamente y a la vez, seria de coraje. Cuando se vino a dar cuenta, Candela se le había postrado detrás, lista para defender a su hermana.

-¡Suelte a mi hermana! –Exigió, y antes de que alguien pudiera hacer algo, Pansy, apareciendo de la nada y con todo el dolor que resistía, tomo del pelo a la chica y le jaló con fuerza hacia atrás, retirándosela a Cameron y atrayéndola hacia ella. Candela, sentía su cabeza caer hacia atrás, como si estuviera a punto de recibir agua bendita en un bautizo.

-Sabía que las perras ladrarían –Pansy justificó su llegada, haciéndo muecas de dolor. Sus manos quemadas aún no sanaban-. No te preocupes –Le dejó en claro a Cameron-. Lo dejé jugando ...

-¡Exijo una explicación! –Explotó Chase, sin hacer el menor esfuerzo por escapar de las garras de Draco. El rubio lo vió, fulminandolo y lo lanzó de regreso a su asiento, obligandolo a sentarse. Si no hubiera tenido equilibrio, se hubiera caído de la silla. Y antes de estabilizarse completamente, frente a sus ojos, las manos blancas depositaron, con un fuerte golpe, los papeles a un lado de su plato. Haciendo temblar a la mesa, y a muchos, por el ligero estrépito.

-Y te la voy a dar, pero no porque lo exiges, sino porque quiero acabar con ésta estúpidez –Neville volvió a sonreír, a sabiendas de que no era por eso. Era por un miedo mayor-. Tu hermana y yo tuvimos una pequeña pelea –Cameron, con agilidad, tomo a Coralia de los hombros y la arrastró hacia su hermano, para que la viera de frente-. No sé que cuento te inventó, pero lo cierto es que todo empezó por su culpa ...

-¡No es cierto, cállate! –Ordenó Coralia, luchando por liberarse de Cameron. Al sentir el frío metal en su garganta, lo hizo.

-Juro que te mato sin piedad para impedir que lo hagan con mi esposo –Dijo Cameron, transformándose en una cuervo más. Los demás, en la mesa, a pesar de no conocer tan profundamente a Cameron, se sorprendieron por su actitud. La pareja se vió por instante a los ojos brillantes. El lado negro de ambos había salido a flote. Se defendían a capa y espada.

-Y cuando digo que empezó por su culpa, es porque ella me besó –La revelación sacó varios gemidos de asombro. Ahora, los demás, entendían por qué los gemelos miraban tan mal a Draco-. Me confesó su amor enfermo y me dijo que la besara ...

-¡Eso es mentira, eso es mentira! –Protestó Coralia, retorciéndose de la rabia en manos de Cameron, quien seguía presionando el cuchillo en el cuello de ganso de la chica. Incapaz de hacerle daño, Cameron retiró el cuchillo, y harta de su comportamiento, la giró para que la mirase a los ojos y viera toda su rabia.

-¡Que te cálles! –Gritó, fastidiada, sentándola en su asiento de una sonora bofetada que le marco la cara con pequeños arañazos que comenzaban a sangrar.

-¡Perra!

-¡Tu abuela! –Se defendió Cameron, tomando un baso con agua de la mesa y lanzándoselo a la cara sin pensarlo dos veces. Los balbuceos de Coralia eran exactos a los de un pez fuera del agua. Miró sorprendida a la atrevida, incapaz de creer semejante barbaridad. Y miró aterrada hacia su hermano y con suplica a los demás, quienes seguían en sus asientos, limitándose a hacer exclamasiones de asombro.

-¡Dejala en paz! –Pidió Chase, enojado.

-¡Si sigue hablando, cortale la lengua! –Dijo Draco a Coralia, más que nada para retarlo.

-Mi hermana no pudo hacer lo que dices –Se quejó Pierre. Blaise, sin pensarlo, rozó el cuchillo suavemente sobre su boca. Incluso ellos mismos, Draco, Cameron y Pansy se sorprendieron de la acción y de la sangre que salía a borbotones de la herida. El grito del chico los escandalizó.

-¡No, no! –Gritó Candela, aterrada de miedo. Viendo que eran capaz de cualquier cosa-. ¡Dejenlo¡No nos traten así! Haremos lo que quieran, pero, por Dios, dejennos ...

-¡No se atrevan a ponerle una mano encima! –Gritó Harry, levantándose de su asiento, sin soportar tanto abuso. Por más que sea, ellos eran unos muchachitos que no llegaban a la mayoría de edad-. ¡Se están aprovechando de unos menores que sin medidas nos abrieron las puertas de sus casa!

-¡Cállate, Potter! –Se defendió Blaise-. No estamos tratando con la virgen de caridad ... ¡Estamos tratando con criminales! Con mentes asesinas ...

-¿De qué hablas? –Algo en su rostro le traicionó, como si ya supiera de que se trataba.

-¡No les vamos a creer nada! –Chase estaba enojado con la imagen de su hermano sangrando y su otra hermana siendo humillada ante todos, más la mortificación que causaban en Candela-. ¡Y menos si nos obligan a creer algo que no queremos creer!

-No cabe duda de que no hay más ciego que el que no quiere ver –Comenzó Draco, enojado-. ¿Por eso hiciste ésto, verdad? –Y ante todos mostró el anónimo, lanzándolo a su vista-. ¡Desgraciado, por eso me amenazas de muerte!

Harry cayó en su asiento, como si las piernas les hubieran traicionado. Comenzaba a ponerse nervioso y trataba de ocultarlo. Neville lo vió, con una sonrisa maligna.

-¿De qué me estás hablando? –El miedo se reflejaba nuevamente en el rostro del chico-. ¡No te amenacé de muerte!
-Es más que evidente, señores –Interrumpió Neville, levantándose de su asiento y regalando una sonrisa a la cara desconcertada de Draco-, que los hermanos De Cabot quieren hacerle algo a Draco ... –Y la mención trajo un choque total en todos.

Hermione y Luna se observaron, sin expresión. Las gemelas Patil dejaron escapar su exclamaciones sin tratar de repelar. Seamus y Dean arrugaron el ceño, quizás imaginandose que habían escuchado mal. Ron se alarmó, mirándole boquiabierto, pero sin llegar a decir nada. Ginevra agachó la cabeza, acomodandola sobre la palma de su mano, que reposaba, apollada por el codo sobre la mesa. Era su perdición. Estaba desesperada.

-Si –Neville continuó-. Enterense todos. ¡Entre Draco y yo a crecido una fuerte amistad! –Draco rodó los ojos, incapaz de creer tanta estúpidez, pero se contuvo. Cameron y Pansy se observaron, aterradas y luego, la primera miro a su esposo, incrédula, pero él escapo de su mirada. Blaise estaba que no se lo creía. Su reacción había sido la misma-. Desde hace unos días los hermanos están mirando raramente a Draco. Que sepan todos que si le pasa algo a Draco, es culpa de los gemelos –Más que por preocupación, parecía que tejía algún plan maligno. Sonrió disimuladamente. Se sentó.

-¿Qué es eso? –Preguntó Coralia, viendo con terror hacia el anónimo que reposaba sobre la mesa, frente a Chase.

-¡Es un anónimo de La mataperros! Ese fue el nick que eligió tu hermanito para ocultar su verdadera identidad. ¡Es allí donde me amenaza de muerte!

-¡Yo no te mandé nada! Todo ésto es un invento tuyo para quedar libre de cargos. De la verdad. ¡Tu golpeaste a mi hermana sin justificación!

-A sabiendas que de dirías una burrada de cierto tamaño y, además, de saber que hay muchos que me quieren ver bajo tierra he decidido traer estos papeles –Draco los tomó de la mesa, caminando alrededor de ella y depositando un papel delante de cada uno. Chase observó, impotente, como su hermano trataba de parar la sangre que se escurría en sus manos temblorosas. Tapándose la herida.

-¿Y qué Diablos es ésto? –Preguntó molesto, Ron, cuando Draco había puesto, enojado, el papel en frente de él.

-¡Es un papel, Weasley! –Comentó sarcásticamente-. Un papel para que escriban lo que yo les dicte ...

-¿Y eso para qué? –Preguntó Neville, sorprendiendo, aún, a muchos. Las gemelas Patil conversaban en susurros respecto al tema, sorprendidas.

-Así sabremos quien me está amenazando, Neville –Comentó un poco exasperado, distribuyendo los papeles a las gemelas Patil, haciéndolo con tanta rabia y con cada golpe en la mesa, que hacía que todos se sobresaltaran.

La respuesta no le gustó. Debió imaginarselo. La burla había quedado atrás, empezó a ponerse serio y a preocuparse. Harry se tensó, y sentía que allí misma moriría. Realmente estaba nervioso, por un instante, miró a Ginevra y, después, fugazmente, abandonó su perfíl, que estaba fundido entre sus manos.

Cameron lo vió poner papel delante de la Weasley. Actuaban como si nada. Ni siquiera se vieron. Como pidió una vez, Ginevra, en su carta ...

-Así vamos a comparar las letras y saber quien se llama así mismo: La mataperros –Terminó Draco, haciendo que las hermanas De Cabot se vieran entre sí, enojadas. Como si hubieran hecho algo sin consultarse. Como si una de ellas hubiera actuado sola, sin el consentimiento de la otra.

-¡Yo no pienso prestarme a semejante payasada! –Declaró Ron, con toda calma, seguro de sí. Se levantó, como si tuviera todo el tiempo del mundo, ante la mirada de todos y se dispuso a marcharse.

-¡Tu lo vas a hacer, aunque no quieras! –Dijo Draco, enojado, acercándosele.

-¡Mira mi cara¿Ves que me importa? –Seguía diciendo en tono suave, pero con esa precaución de peligro escondido en su voz-. ¡Quitate de mi camino!

-Resulta que es mi vida la que está en peligro. Me interesa encontrarlo, Weasley –También hablaba con calma, pero destilando ese peligro, ese veneno mortal que solo podía hacerlo él a la vez-. Porque cuando lo encuentre, le voy a sacar los cesos a punta de pedradas ...

Harry se estremeció, fijándose en su plato. Llevó sus manos hacia sus muslos y los frotó, buscando calmarse. Respiraba dificultosamente, tratando de no delatarse de algo que solo él sabía.

-Tu nos puedes obligarnos a hacer lo que no queramos –Dijo Ron, sin inmutarse por lo que había dicho. Se vieron a los ojos, enojados-. Tu no puedes decidir por todos. Eres nadie ...

-Esto de hablar contigo me fastidia –Miró hacia Ginevra, acercándosele. Ron miró, atónito. Neville se puso en sobre aviso, sin entender, al igual que Harry-. Weasley, querida prostituta¿Por qué no me ayudas con el condenado de tu hermano? –La vió estremecerce sobre su cuerpo. La estaba poniendo nerviosa-. Porque si no lo convences, soltaré todo delante de todos. ¡Ahora mismo!
Todos miraron sorprendidos. ¿Qué escondían Draco y Ginevra?
-¿De qué está hablando ese infeliz, Ginevra? –Preguntó Ron, paralizado en su propio lugar, asustado de escuchar alguna mala noticia-. ¿Qué es lo que él dirá si no me convences de firmar? –Pero al Ginevra limitarse a quedarse con la cabeza agachada, la rabia de Ron y su preocupación por el nuevo acontecimiento hizo que explotara-. ¡Respondeme, carajo¿Qué es eso que me dirá?

-¡Solo limitate a hacer lo que te dice! –Fue su sorpresiva respuesta. Una respuesta temblorosa, de miedo. La sorpresa en todos volvió a golpearlos. Era tan grave, que Draco ejercía poder en la chica. Ron desencajó su cara. Neville estaba a punto de explotar, exigiendo explicación y Harry permaneció allí, esperando el desenlace.

-¡Diablos¿Tan grande es ese secreto que te dejas manipular de esa manera? –Y al no obtener respuesta, volteó enojado hacia Draco-. ¡Te exijo una explicación¡Habla de una vez!

-¡Te exijo que escribas lo que te digo¡Hazlo de una maldita vez y te diré todo yo mismo! –Su tono fue tranquilo, lleno de burla. Acorralado, no tuvo otra opción. Ginevra se perdió bajo sus manos, avergonzada por lo que se diría. Su vida se iba a ir por el suelo. Blaise le pasó la pluma y la tinta.

Harry recordó haberla visto en el despacho. Sintió mucho miedo al verlo.

-Escribe –Decía Draco-. Escribe: Soy el perro faldero de Draco Malfoy ...

Se vieron: Rabia y burla. Ron tomó la pluma, maldiciendo su suerte. A regañadientes. Y garabateó algo. Nadie se molestó en ver lo que escribía. Lo importante era que estaba escribiendo. Blaise tomó la hoja, sin leerla y se la pasó a Cameron, quien seguía custodiando a Coralia.

-¡Dime! –Exigió Ron, rojo. Todos se dispusieron a escuchar, atentos.

-Cuando firme Potter, también ... –La ira de Ron aumentó. Ginevra movió la cabeza en signo de negación. Estaba perdida. Harry no supo como actuar y en cualquier momento Neville exigiría a Draco, también, una explicación sobre su secreto con Ginevra.

Draco sabía que Potter le daría problemas para firmar. ¿Qué mejor que chantajearlo para que lo hiciera?

-¡No lo voy hacer! –Su determinación dejo a Draco atónito. Entonces, la ira de Ron aumentó.

-¡Escribe, desgraciado, escribe! Que todo ésto es tu culpa ... –Draco sonrió para sí al ver a Ron casi encima de Harry. Dean y Seamus se levantaron, sujetándolo.

-¡Ron, no comiences! –Advirtió Seamus, interponiéndose entre ellos. Dean permanecía a su lado, listo.

-¡Firma de una vez! –Gritó, impotente. Viéndose a merced de Draco. Todo por culpa de su hermana. Volteó a verla-. ¡Y tu! –La chica se estremeció-. ¡Hija del infierno¿Qué otro secreto escondes¿Qué otra inmundicia guardas que no lo puedes decir tu misma¿Tanto te repugna?

-¡Harry, por Dios! –Imploró Cameron, acercándose un poco, sin dejar de vigilar a Coralia. Draco apretó los dientes, pero sabía cuales eran las intenciones de su mujer-. ¡Hazlo¿Qué miedo puedes tener si no hiciste nada?

-¡No es eso! –Exclamó, molesto-. Es que no le quiero dar el gusto ...

-¡Firma, imbécil, firma! –Neville explotó, uniéndose a Ron-. ¿Es que no quieres saber del secreto de tu mujercita? –Pronunció con desprecio, haciendo sacar emociones fuertes.

Harry se sentía enterrado en una fosa repleta de culebras. Por un lado, la curiosidad de mataba. Se recordaba que no amaba a Ginevra, así que su dolor no le importaba. Así de simple. Pero, no quería hacerlo. No quería escribir. Tenía miedo.

-¡Harry, recuerda lo que te dije! –Harry entendió. Ella moriría en poco tiempo y sus hijos necesitaban de un padre a punto de ser asesinado por unos locos. Por los hermanos De Cabot. Tenían que ser ellos. Había escuchado la conversación en el despacho.

-Esta bien –Aceptó, en un susurro. Era como declarar su propia muerte. Tenía que encontrar la forma de escapar de allí, de no firmar. Y cuando se dió cuenta, ya tenía la pluma mojada con tinta negra y la hoja de papel delante de él.

-Potter, tu escribirás: Yo soy La mataperros ... –Draco observó, atento y curioso, como la pluma temblaba bajo su mano-. ¡Vamos!

-¡No me mandes! –Fue lo único que dijo, tras pasar la pluma a su mano izquierda.

-¡No me creas imbécil, Potter! –Dijo Draco, con una sonrisa macabra-. ¡Escribe con la derecha!

-¡Soy zurdo!

-¡Mentira! –Declaró Neville-. ¡Deja de joder, Potter, y escribe de una vez! –Ginevra levantó la mirada hacia sus dos hombres, sorprendida de todo. Esto no le podía estar pasando a ella.

Y se le vió escribir con la mano derecha lenta y pausadamente. Sudaba frío.

Cameron tomó la hoja.

-Yo no pienso escribir nada –Dijo Pierre, levantándose de su asiento con media cara ensangrentada, tomando a Cameron del cuello y amenazándola con un cuchillo en la garganta tal y como Blaise había echo con él. El movimiento sorprendió hasta sus propios hermanos.

-Sueltala –Advirtió una voz desde atrás, calmada. Pansy aún tenía en su poder a Candela-. Si haces alguna burrada, tu hermana pagará las consecuencias...

-¡Suelta a mi mujer! –Draco gruñó, acercándose, pero Blaise se interpuso. No podían hacerlo enojar-. ¡Sueltame, Blaise!

-Tu puedes matarme –Comenzó Cameron, en total calma, como sabiendo como terminaría todo-. Pero, también, matarás al hijo que llevo dentro. Cegarás de odio a ese hombre que te quiere partir la cara por solo hacer ésto, y ten por seguro que no solo te matará, sino que pagará con toda tu asquerosa familia ... –Y así, de espaldas a Pierre, supo que este analizaba sus palabras. Aprovechó y de un codazo en el estomago se escapó de él. Pierre soltó el cuchillo. Se retorció de dolor, más el dolor punzante de su ya herida.

Cameron se alejó. Pansy lanzó al piso a Candela y aprovechó y tomó el cuchillo. Lista para salir de su encarcelamiento, Candela se disponía a marcharse, pero Cameron lo prohibió, interponiéndose. Blaise dejó a Draco, quien se abalanzó sobre Pierre y le cayó a golpes. Y justo cuando Chase se abalanzaría sobre Draco, Blaise lo prohibió, obligándolo a sentarse.

Las gemelas Patil se sorprendieron tras tremendo panorama y lanzaron chirridos de horror.

-¡Ya dejalo, Draco! –Pidió Cameron.

-¡Ven, perro y escribe lo imbécil que eres! –Draco lo tomó del cuello y lo zarandeó como si de un muñeco se tratara. Lo obligó a sentarse y escribir.

Coralia se levantaría para defender a su hermana, cuando Pansy se le postró de frente, captando su movimiento. La volvió a sentar a base de amenaza con el cuchillo.

Cameron retuvo a Candela. Sería la rehén para que los demás escribieran. Y una vez lo hicieron, obligaron a ésta, también, a hacerlo.

-¡Suelta de una vez lo que tengas que decir, Malfoy! –Interrumpió Ron, enojado, mientras su hermana se sometía a escribir, sin repelar.

-¡Estoy muy ocupado! –Respondió, a la vez que se dirigía a las gemelas Patil para que escribieran lo que él recitaría. A cada quien algo diferente, para así saber quién escribió qué-. Cuando termine, si no estoy cansado, te cuento ...

-¡No me jodas, condenado! –Hoy sería su día. Moriría de un ataque en ese instante. Estaba fuera de sí y colorado de la rabia-. ¡Dime el secreto de Ginevra!

Las gemelas Patil escribían, turnándose, sin oponerse para no causar el más mínimo enfrentamiento contra sus amigos.

-¿Por qué no le exiges la verdad a ella misma? –Y como respuesta, la chica se levantó, enojada y saliendo de la habitación. Ron, al verla huír, se puso más eufórico de lo que estaba y salió detrás de ella.

Hermione y Luna escribieron sin problemas. Tras una mirada con Blaise en la cual él le rogaba que lo hiciera sin oponerse. Luna participó, no muy de acuerdo.

Y Dean y Seamus también, pues Hermione les convenció.

Enojado y sin decir nada, tras mandarle una mirada asesina a Draco de la cual nadie se percato, Neville abandonó el comedor.

Harry, también.

A eso de las dos, Draco, Blaise y Dimitri salieron rumbo al río. Blaise se había desviado sin ninguna excusa y diciendo que volvería más tarde. Pansy y Cameron se quedaron en casa, sin peligro, ya que todos habían salido hacia diferentes zonas del río. Las únicas que permanecían allí eran ellas y Ginevra, quien nunca salía.

El pequeño se había mostrado insaciablemente contento. Su sonrisa temblorosa le gritaba a Draco con desesperación que lo metiera entre la suave corriente. Allí no se escuchaba otra cosa más que el sonido de la cascada. Era un sonido agradable y a la vez ensordecedor. La brisa fresca formaba vientos de agua. Todos habían salido hacia río, sí, pero por suerte esa parte estaba desolada. Solo para ellos.

Era un lugar hermoso, rodeado de frondosos árboles. Las hojas grandes y verdes hacían del lugar algo bastante tupido.

La cascada caía sobre lo que parecía ser una gigantesca piscina de piedra. Y esa gigantesca piscina, formaba otra mini-cascada que, ahora sí, caía al río, donde comenzaba la corriente y no era tan profundo.

Draco se internó, desnudo, con Dimitri en brazos, también, desnudo, en la parte más profunda. En donde caía la cascada gigante. Allí no había corriente y todo era más tranquilo. Lentamente, caminaba hacia el centro, donde se encontraba una gigantesca piedra, más no alta. Sentó allí a Dimitri y se postró delante de él. Los pequeños pies de su hijo llegaban hasta el agua, así que tomó su pie derecho y pequeño y comenzó a masajearlo. Para él, era un entretenimiento, frotar el agua con la planta de los pies, pequeños y gordos de su hijo. Para Dimitri era una diversión total. Observaba, embobado y divertido a su padre, loco por reír y babear.

-¿Te gusta, eh? –Le preguntó, divertido, recibiendo una pequeña risa de Dimitri y un cargamento de babas chorreante como la cascada.

Entonces, tomó una palmada de agua y la roció en la cabeza del pequeño. Éste, sorprendido por el acto, no pudo hacer otra cosa que tiritar, a pesar del agua estar tibia. Draco sintió el cuerpo pequeño de su hijo temblar, y le produjo tanta ternura verlo. Le gustaba la situación. Estaba disfrutando a plenas con él. Lo cargó y sintió su pequeño cuerpo desnudo pegado al suyo y se sumergió un poco en el agua para que Dimitri se mojara completamente.

-¿Así está mejor, verdad? –Y como siempre, nunca le contestaba con palabras, más sí con afectos. Draco sonrió.

Un chapoteo detrás de ellos les sobresaltó, y sorprendido, volteó.

Ninguno de los dos lo podía creer.

Per te, per te, vivrò
L'amore vincerà
Con te, con te, farò
Tutto quello che mi chiederai
Andrò sempre dovunque tu andrai
Darò tutto l'amore che ho per te

Por un instante nadie dijo nada. Se escuchó la risa burlona de Dimitri. Sí, era burlona.

Se observaron, sin querer, captando que estaban desnudos. La vergüenza los embargó, al igual que el enojo.

-¿Qué haces aquí? –Inquirió Draco, haciendo que Harry lo mirara con mucho más enfado. Por su atrevimiento.

-¿Cómo que qué hago aquí¿Qué haces tú aquí? Me pregunto yo ...

-¡Yo llegué primero! Hay suficiente espacio y ¿Aquí tenías que meterte?

-Pero ¿De qué hablas, pedazo de imbécil¡Yo llegué primero! Cuando llegué aquí no había nadie y ahora tu estás aquí ...

-¡Cuando yo llegué, no había nadie¡Tu eres el que acaba de llegar!

-¡Pero si tengo rato aquí¡Estaba debajo del agua!

-¿Tanto tiempo? –En pocas palabras le decía que era un mentiroso.

-Para que veas, Malfoy. Es una agilidad bastante buena... Así que el único entrometido aquí eres tu...

-Si hubiera sabido que estabas aquí, ni siquiera me hubiera metido –Se defendió el rubio.

-El caso es que yo estoy aquí y no me pienso salir...

-Yo tampoco me saldré por darte el gusto. Mi hijo se siente cómodo aquí, y no le haré pasar un mal rato solo para complacerte.

-Bien. El lugar es bastante amplio, así que mantente al margen –Advirtió sobre el sonido del agua que caía.

-Ya lo sabes –Completó Draco, como si hubiera sido el quien advertía.

-¡Gu-gu! –Dijo de pronto, Dimitri, llamando la atención de ambos. Harry sonrió malignamente. A pesar de que ese niño no le gustara, ya que tenía cierta obsesión con él, debía de aprovechar la situación para molestarlo.

-¡Dimitri! –Exclamó, feliz, haciendo al hijo de Draco una cosa más y no menos. Draco se maldijo que Dimitri se sintiera tan contento de siempre ver a Harry. Se le había olvidado por completo la advertencia que le dió una vez en el crucero. La advertencia de que no se acercara a Potter.

Dimitri forzó con Draco, queriendo estar con Harry, y ya que Draco le sujetaba un poco fuerte y le llamaba disimuladamente en forma de advertencia, Dimitri se vió en la obligación de clamar por ayuda. Así que extendió sus bracitos hasta Harry para que así lo cargara.

-Gu-gu.

-¡Ven aquí! –Dijo Harry, acercándose a ellos para cargarlo, pero Draco se hizo hacia atrás-. ¡No seas así¿No que querías complacer a tu hijo en todo? Si él quiere estar conmigo ¿Por qué no le dejas? Yo no le voy a hacer nada

Nuevamente vió a Harry acercarse a él, y no tuvo de otra que dejarlo, porque Dimitri se estaba poniendo rebelde con él. En el acto, se rozaron las manos al pasarse al chico. Harry lo recibió con una gran sonrisa, sintiendo bien de tener un cuerpecito tan suave y pequeño entre sus manos.

Draco vió que se alejaban y no le quedó de otra que quedarse solo, allí. Enojado y aburrido mientras su hijo y Potter reían y jugaban entre el agua y bajo los rayos intensos del sol.

-Tienes el color de tus padres ... –Observó Harry-. El cabello, también. Los ojos negros de tu madre, aunque tu mirada se parece a la de tu padre y ... ¿Esa boquita, rosada y fina es la de ...? –Volteó a ver por un momento a Draco, pero se sorprendió de no encontrarlo. ¿Se había ído? El chapoteo delante de él le dió la respuesta. Así como se había aparecido momentos atrás, así se apareció Draco delante de ellos, sumergiéndo desde las profundidades-. ¡Tu padre! –Terminó, fijándose por un instante, sin mucha importancia, en los labios de Draco.

-¿De qué hablan? –Se interesó el rubio, mirando fijamente el rostro mojado de Harry. Sus marcas, de la pelea que habían tenido, ya desaparecían. Mientras que él aún tenía los puntos en la cara y los arañazos de Coralia.

-A ti no te importa –Le dijo Harry, abruptamente, sin poner mucha importancia a su persona y concentrándose en Dimitri, quien trataba de mojarlo-. ¿Quieres mojarme, verdad¡Pero no podrás! –Rió traviesamente, tomando agua con su mano y rociando sobre Dimitri, quien sobresaltó al contacto con el agua.

Ambos rieron a carcajadas, haciendo, sin querer, que Draco se contagiara. Así que para ayudar a su hijo, tomó agua, también, y se la lanzó a la cara a Harry. La tensión se sumo. A Harry no le había gustado nada. Las risas cesaron, pero para Dimitri era lo último que faltaba para que se muriera de la risa. Así que a sabiendas de que no se podían pelear por tonterías y delante de él, fingieron y rieron.

Harry tomó agua y se la lanzó a Draco.

Más risas ... Falsas. Todo para hacer reír a Dimitri.

Silencio. Tensión.

-¿Tan grave es¿Tan grave es el secreto que guardas de Ginevra? –Cuestionó Harry, sin mirarlo y concentrado en hacerles muestras de cariño a Dimitri. Poco a poco la cuestión le gustaba. Era tan pequeño, lindo e inocente. Entendió que lo único que él quería era jugar-. Eso quiere decir que ústedes llegaron a ser ... ¿Amigos?

-Por mí no te enterarás, Potter –Fue su respuesta, mientras observaba como jugaban con el agua-. Si un día te llegas a enterar, será por ella, no por mí. Yo no quiero hablar del asunto –Fue todo lo que dijo, calmadamente. Se le hacía tan extraño estar "hablando" con Potter.

-Entonces es algo grave, y desatará muchos enfrentamientos –Draco calló, otorgándo. Harry le miró, sin expresión.

-Quizás. Depende de como lo tome cada cual ...

-¿Y yo¿Cómo crees que lo tomaría?

-¿Cómo se supone que deba de saberlo?

-Tu posees el secreto. Y a pesar de que no somos amigos, me conoces. Sabes como reaccionaría a ese secreto...

-Pues –No sabía que decir-. Una de dos: Te comportas como el imbécil de siempre y sumamos problemas o te olvidas de eso.

-¿Entonces no es tan grave?

-Mas bien diría que viejo. Es un chisme viejo que ya no tiene importancia –Harry solo asintió, torpemente, volviendo a jugar con Dimitri, regalándole una sonrisa. Draco los vió.

-¿Por qué te opusiste a escribir, hoy?

-Por que Ron tenía razón. Tu no eres nadie. No tenemos por qué hacer lo que nos dices. No quería darte el gusto.

-Pero finalmente lo hiciste –Dijo burlonamente.

-Pretendiendo que revelarías el secreto de Ginevra ...

-Se me hace extraño que lo tomes así. Que no insistas en que te diga, después de que prometí hacerlo ... –Harry le miró, incrédulo.

-Si lo hice no fue creyendo en tus palabras ...

-Acabas de decir que lo hiciste pensando en que te contaría ... –Harry le miró, enojado. Sabía que se estaba contradiciendo. Pero era el precio para no darle alas a Malfoy.

-Lo hice por Ron. Estaba que explotaba ...

-Veo que le tienes miedo –Draco sonrió. Lo estaba haciendo enojar.

-¡Deja de joder¿Ves, que eres tú quien siempre empieza? Y no te insisto, es porque insistir es sinónimo de suplica. Yo no voy a estar detrás de ti para que me cuentes algo que lo puede hacer otro ...

-Estas aprendiendo –Harry lo ignoró, sumergiendose en el agua con Dimitri. Draco se alarmó.

-¡Gran imbécil¿Qué haces? –Preguntó eufórico, una vez Harry salió. Dimitri lucía aturdido, pero a la vez, fascinado. Harry sonrió, calmado.

-¡Que alarmante eres! No pasa nada –Miró hacia Dimitri, cargado sobre él-. ¿Verdad que te gustó, bebe hermoso? –Preguntó con una sonrisa inmensa y divertida.

-¡Se podría ahogar! –Siguió, molesto. Acercándose a ellos y tomando a Dimitri, quien no se resistió cuando sintió a su padre separándole de Harry.

-Yo sé lo que hago –Siguió, calmadamente-. No lo hubiera echo si supiera que le pasaría algo. Además, fue por un segundo –Explicó-. Que llorón eres ...

-Pues si ser un buen padre implica ser un llorrón, lo soy –Respondió, mordaz.

Harry no alegó nada más, admitiendo para sí que le había gustado la respuesta. Y de pronto, la preocupación le empezó a embargar. Cameron no estaba con él. Miró en derredor, tratando de encontrarla, y no la encontró. Debía de estar revisando las letras ... ¡Estaba comparándolas!

-¿Dónde está Cameron? –Preguntó, haciendo que Draco se enojara más.

-Ya te advertí, Potter ...

-¡Deja la estúpidez, Malfoy! Cameron es solo una amiga ... ¡Al Diablo contigo¡Volteate!

-¿Qué? –No entendió el motivo.

-¡Estoy desnudo y ya me voy¡Volteate! –Draco pareció enojarse por la explicación. Hasta por obedecerle. Lo sintió acercándose, y se extrañó. Pero antes de que pudiera hablar, él habló primero-. Ten, ésto es para Dimitri ...

Draco, de espaldas, recibió la pulsera, pequeña, de piedras de colores. Parecían joyas finas.

-¿Qué es ésto? –Cuestionó.

-¡Ya te dije! Es para Dimitri. ¡Ponselo! Me alegró el día.

Draco no supo si aceptarlo o devolverlo. Ya Dimitri comenzaba a forcejear con él para quitárselo. Como entendiendo. Se lo dejó.

-¿Cómo se dice?

-¿Qué? –Preguntó, ído.

-Tu hijo no lo puede decir por tí ... –Explicó. Draco se maldijo.

-Gra ... Gracias –Dijo en un ligero susurro.

-¿Cómo dices?

-¡Que te mueras! –Respondió, mordaz, haciendo que Harry sonriera de burla y se adentrara al agua. Nadando hasta la orilla.

-Entonces ¿Neville ya sabe que fue Harry quien nos avisó de ...? –Preguntaba Hermione, sentada junto a Luna en una roca, a la orilla del río. Con los pies adentrados al agua.

-Eso no importa, Hermione –Le calmó inmediatamente-. ¿Tu crees que le importe? Además, ya lo confesó delante de todos –Le hizo recordar. La castaña cambió su semblante a otro más relajado, pero a la vez, abrumador.

-Aún no lo puedo creer ...

-¡No lo juzgues, Hermione! –Pidió-. Neville es un buen hombre, y tu lo sabes. Simplemente está cegado de odio por lo que pasó ... –La chica la vió, comprendiendo.

-En parte tienes razón. Pero tampoco está loco. Está bien cuerdo ... Así que cualquier cosa que haga para destruir a Harry y a Ginevra no tendrá justificación alguna.

-Hermione, no está cuerdo. El odio y el deseo de venganza ciega y para el colmo, te trastorna, porque para él si tiene justificación. Está dolido ... Se siente solo y cree que nadie le quiere. Siente que nadie le ha querido nunca, realmente –La confesó, dejando sorprendida a Hermione.

-¿Eso te dijo? –Luna asintió, suavemente y con pesar.

-Y ... Bueno, yo –Se aclaró, decidida a contarle parte de toda la verdad a Hermione-. Yo le confesé lo que siento, para ver si así volvía de vuelta ...

-¿Le confesaste? –Preguntó, confundida-. ¿Qué le confesaste?

-¡Lo que siento! –Hermione la observó detenidamente, como si viera a una criminal cometer un crimen-. Le confesé mi amor ...

-¿Qué? –Interrumpió abruptamente-. ¿Estás enamorada de Neville? –Luna volvió a asentir. La doble respuesta le dejó boquiabierta-. Siempre lo he estado, pero nunca le dije nada a nadie por temor, por miedo al rechazo. Incluso tí, que eres amiga de Ginevra, te opondrías a mis sentimientos. Y sé que muchos pensaran mal, porque dirán que estoy aprovechándome de la situación ...

-¿Y es que no es así?

-Sí, es así. No hay nada de malo en aprovechar lo que te conviene. Ginevra ya es sinónimo de problemas para él, y si yo le puedo ayudar ... ¿Por qué no?

-¿Ayudar¿Qué clase de ayuda?

-¡Ayudarlo a olvidarla! –Mintió. No le contaría sobre su unión con Neville para ayudarlo a vengarse, aunque en parte, su respuesta era muy correcta, solo que Neville no sabía sobre su propio plan. El plan oculto de Luna.

-¿Tu crees que puedas hacerlo olvidar a Ginevra¿Crees poder con su imagen? Neville la quería mucho ... Y la sigue queriendo.

-No se trata de parecerme a ella o suplantarla. Se trata de ser mejor que ella ... –A Hermione la respuesta le sorprendió. Pero admitía que tenía razón.

-¿Y cómo lo tomo?

-Nada –Dijo como quien no quiere la cosa, restándole importancia-. Él sabe que es verdad, pero como no siente lo mismo que yo pretende hacerme creer que no me creyó. Que solo lo dije para hacerle creer que alguien lo quería ...

-¿Cómo sabes eso? –Preguntó, apenada por la situación, a pesar de todo.

-Lo conozco perfectamente.

Cayeron abruptamente en un agudo silencio. Más no incomodo. Solo se escuchaba el agua correr entre las piedras río abajo. Ya que Hermione estaba de espaldas, no pudo observar a Blaise acercándose, pero ella, Luna, sí. Así que tras hacerle una seña a Hermione, se fue. No le importó esa suplica que destilaba por sus ojos. Se había recordado de un dato que había dado por olvidado. Debían de estar comparando las letras de ellos con las del Mataperros ...

-¡Hola! –Le saludó Hermione, cohibidamente y regalándole una sonrisa temblorosa. Odiaba ésta situación. Odiaba que tuviera una conversación pendiente.

-¡Hola! –Le respondió, acercándosele lo suficiente como para besarle en la mejilla y ocupar el lugar de Luna, quien ni siquiera le mandó una mirada al cruzarle por al lado. Para lo que le importaba ...

-¿Cómo supiste que estaba aquí? –En su tono de voz había cierto reclamo de: Deja de perseguirme y acosarme. Pero Blaise no le prestó la más mínima atención.

-Pues, no sé si te diste cuenta que Draco y yo veníamos detrás de ti y tu amiga. Yo me desvié del camino, persiguiéndolas ...

-Oh –Fue a lo único que alegó, sin verle.

And so it is
Just like you said it would be
Life goes easy on me
Most of the time
And so it is
The shorter story
No love, no glory
No hero in her sky

-Además –Observó felizmente-. Éste es el lugar donde hablamos la otra vez ... Donde te confesé que te quería, Hermione –La aludida más nerviosa no se pudo poner. En ese momento lo disimulaba mirando hacia todas partes, queriéndose acordar si era cierto. Era cierto, maldición. Ya sabía que pensaría, y no estaba muy equivocada-. Veo que te gustó ...

I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...

-Blaise, tenemos que hablar ... –Dijo, tras haber respirado profundamente.

-Si. Me prometiste que me darías una respuesta –Recordó irónicamente.

-Si –Deseó que no tuviera esa sonrisa de esperanza en su rostro. No le vió, porque era demasiado cobarde para ver como desaparecía-. Y ... y ...

-¿Y? –Cuestionó, impaciente y nervioso.

-Blaise –Comenzó, lentamente-. Me temo que no siento lo mismo por tí ...

And so it is
Just like you said it should be
We'll both forget the breeze
Most of the time
And so it is
The colder water
The blower's daughter
The pupil in denial

Y desapareció. La sonrisa había desaparecido. Esa pizca de alegria y esperanza que por lo menos permanecía en uno de los cuervos, se había extinguido rápidamente. Curioso que entre tanto odio y maldad nadie quisiera encontrar el amor, como él o quizás muchos querían, pero siempre estaba la otra mitad, la cual se oponía a ella.

Hermione no le vió, fundiendo su mirada, triste y nerviosa en el río. Sus manos se arañaban entre ellas, nerviosas. Y sintió la mirada de Blaise sobre la de ella, como estudiándola.

Blaise la tomó de la mano, suavemente. La cubrió con las suyas, cuyas eran más fuertes y grandes. La hizo voltearse a verle, tomándola del mentón. La vió a los ojos.

I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...

Se sorprendió de no verle llorar. Quizás no todos reaccionaban como pensaba en ésto del amor. Ella, que no era la rechazada, se pondría casi a llorar.

Blaise la vió, con pena ajena. La vió como la rechazada. Y era lo que era. La que rechazaba al amor. Por lo menos la oportunidad a ser feliz. A dar un cambio en su vida. Y pensar que ella tenía la última palabra. Tan fácil que es ser feliz, y ella oponiéndose.

Did I say that I loathe you?
Did I say that I want to
Leave it all behind?

Y era injusto. Hermione toda su vida a estado esperando por Ron, y él, lo único que hacía era pelear con ella, sin importarle sus sentimientos, se acostaba con cualquiera. ¿Cuántas veces Padma y él se abrían acostado juntos? Y ella, como siempre, esperando, triste y llorando. Como lo estúpida que ya estaba acostumbrada a ser en cuestión de amor.

I can't take my mind off of you
I can't take my mind off you
I can't take my mind off of you
I can't take my mind off you

-Tu necesitas ser feliz –Escuchó la voz de Blaise, lenta y dulcemente. Regalándole una sonrisa directo a los ojos-. Y yo te voy a ayudar. Te haré ver que eres para mi, como yo para ti. Tu lo que necesitas es ... Un disparo al corazón ...

I can't take my mind off you
I can't take my mind...
My mind...my mind...
'Til I find somebody new

Yacía sola en el despacho de la casa.

Silencio de ultratumba y que llegaba a paralizar todos sus sentidos.

Nadie más estaba en la casa a excepción de Pansy, quien se encontraba arriba. Ginevra, también, en su respectiva habitación. Y ella, chequeando las letras que delatarían a La mataperros.

A su derecha reposaba el anónimo, sostenido con su mano y su izquierda pasaba de hoja en hoja, deteniéndose en cada una y observando detenidamente. Tratando de encontrar la pieza suelta del enigma que aún no empezaba ...

Era tan difícil. Ninguna letra se le parecía. Era de temer, entonces. La mataperros sabía perfectamente como ocultar su propia firma bajo letras ilegibles.

Pasó de hoja.

Yo soy La mataperros ...

Era lo que Harry había escrito. Lo recordó.

Era una letra forzada. La prohibición de que una mano escribiera perfectamente como sabía hacerlo.

La letra A, de Harry, se parecía bastante a la misma letra que había en el nombre: Draco, Mataperros, firmado por el mismo. ¿Sería Harry? A pesar de haber negado buscar peleas a Draco, a pesar de todo lo que le contó y de la amistad y afecto que había nacido entre ellos: Cameron y Harry. ¿Sería eso suficiente para detenerlo?

Las letras de los cuatros hermanos De Cabot habían sido descartadas, pero tenían muchos motivos. ¿Tenían la suficiente inteligencia como para ocultar a la perfección su delito¿Mucho más que Harry? Que al parecer fue traicionado por los nervios. Además, quería firmar con la mano izquierda, algo que captó perfectamente Draco.

¿Por qué¿Ocultaba algo, acaso? De algo estaba segura. La mataperros era inteligente. Si sería Harry, se estuviera arrastrando por lo obvio. ¿Se dejaba arrastrar por lo obvio o la respuesta estaba en el menos pensado? Total, allí los únicos que no tenían motivos para matar a Draco eran ella y Dimitri, porque hasta Pansy y Blaise ... Aunque sería muy cruel imaginarselo, más no imposible.

Pansy se la pasó enamorada toda su vida de Draco, recibiendo desplantes. Ella llegó para arrebatarle su amor imposible y se convirtieron, por un tiempo, en enemigas. Había jurado venganza muchas veces ... ¿Sería el día¿Sería el día de llegar al juicio? Ella estaba dolida, pues su nuevo amor, Blaise, también, no le correspondía. Se sentía sola y sin nadie. ¿Era capaz?

Solo sabía algo. Ésto la estaba atormentando. Estaba dudando de Pansy y Blaise y ésto era imperdonable ...

¿Lo obvio o lo inimaginable? Era allí el dilema.

El crujido chirriante de la puerta la hizo sobresaltar. Levantó su mirada hacia la entrada y se sorprendió de ver allí lo que nunca se imaginó: Que La mataperros se manifestara en persona. Si había ocultado su identidad bajo éste anónimato, también, lo haría con un disfraz el día del juicio.

Pero no era allí su víctima, más sí la esposa ... ¿Ella, también, sería asesinada?

Entró y Cameron observó completamente su disfraz, haciéndo que su mente viajara años atrás, hacia el carnaval de Venecia, Italia.

Sus botas eran negras y altas, que juraba que le llegaban hasta las rodillas por debajo del disfraz. Los cordones, color oro, que se cruzaban en equis. Sus traje le cubría todo el cuerpo, perfectamente bien. Era un disfraz de seda. Un tipo de capa o gabardina negra y con diseños dorados. Las manos estaban tapadas por guantes que llegaban a los codos. Blancos. En la punta de cada dedo, una garra, del mismo color oro, que de solo un roce cortaría. Su cara la tapaba una mascara blanca con diseños de color oro. Todo perfectamente combinado. Dos huecos en donde no se descubría una mirada; Sino un más allá y algo oscuro, como lo más profundo de un hoyo. Algo enigmático y misterioso. Una cabellera larga y negra que escondía su verdadero color de pelo.

Se levantó de su asiento de un salto. Trató de hacer contacto con sus ojos a través de los huecos. Nada. Vacío. Como un pozo negro. Buscó algo que le hiciera delatar su verdadera identidad. Nada. Ni el color de pelo, ni el color de piel ... Ni siquiera el verdadero tamaño, ya que las botas traían tacón de baquero. El traje estaba tan ancho y alborotado gracias a los dibujos que no podía distinguir si era hombre o mujer. Algo que solo se sabía mirando detenidamente hacia ciertas partes, pero con su rápido movimiento, el de La mataperros, era una misión imposible.

Sintió pánico de tenerla tan cerca. Temió por su vida, y mucho más por la de su hijo. Lo único que los separaba, hasta entonces, era el escritorio rectangular. En sus venas, la sangre había sido reemplazada por la angustia, corriendo rápidamente por todo su cuerpo, haciéndole un nudo en la garganta y oprimiéndole el pecho.

-¿Eres tú, verdad¿Eres La mataperros? –La respuesta fue escalofriante. Lo tenía todo fríamente calculado y al parecer, ejecutaría sus planes macabros. Ni siquiera contestó con un "si"; sino con un gesto de: "Ni modo, estúpida" o quizás en un ademán retador de: "Si¿y que?" ¿Por qué no hablaba? No quería ser reconocida o reconocido de ninguna manera. ¿La razón? Eliminaría a Draco de su camino-. ¿Por qué estas haciendo ésto¿Qué es lo que quieres?

La respuesta fue inmediata. La mataperros extendió la mano con ímpetu.

Era como si alguien hubiera jalado con fuerza la mano de otro. Y por cierto, si hubiese sido de porcelana o algún otro material, se hubiera roto el brazo.

Señaló los papeles que traía en mano: El anónimo y la escritura de Harry. Después, abrió el puño, como esperando que las hojas de papel cayeran en sus manos livianamente desde lo alto. Fácilmente.

Ninguna escritura se le parecía a la de La mataperros. Quizás no observó bien. Se estaba dejando arrastrar por el nerviosismo. Eso quería decir que La mataperros, en realidad, firmó. Sus letras estaban allí, y había venido por ellas. Sumergida en sus pensamientos, se olvidó por completo de la extraña presencia. Los golpes, con la mano del misterioso personaje contra el escritorio, la trajo de vuelta. Sobresaltándola.

Estaba apresurado y nervioso de que alguien llegara en cualquier momento, por lo que giró sobre sus talones y se dirigió hacia la puerta, colocándole el seguro. Ahora, estaban solos, realmente.

El acto la tomó por sorpresa. No tendría escapatoria.

-¿Tan insegura te sientes de ti¿Por qué no das la cara?

La respuesta volvió a ser la misma. La mataperros extendió la mano derecha, inquieta y exasperadamente. Daba la impresión de que en cualquier momento perdería la calma. Si es que la tenía.

-¡No te los voy a dar! –Fue la estúpida respuesta de Cameron, haciendo que La mataperros hiciera otro ademán, ésta vez, de frustración. Algo así como: Tu lo quisiste así ...

Con pasos apresurados, intentó acercarse a ella, pero Cameron se alejó, teniendo de protector el escritorio. Con terror, vió que La mataperros había puesto su atención en los papeles que estaban sobre el escritorio: Las demás escrituras. Intentó acercarse rápidamente, y así tomarlo en sus manos, pero La mataperros volvió a actuar primero.

Extendió la mano, haciendo un ademán de que parara, y no siguiera dando un paso más. De que no se acercara. Como pudo, tomó todos los papeles y los levantó hacia su vista. Los ojeó, uno por uno, buscando rápidamente ... Y se dió cuenta de su error ...

Cameron lo observaba curiosamente, sin perder el hilo del miedo. Estaba buscando el papel en el que había escrito e intentó aprovechar la situación. Trataba de fijarse en la hoja en la cual se detendría. Ese sería el culpable. Pero su curiosidad, llamó la atención del misterioso personaje, quien la vió, quizás con enojo.

No le gustaba para nada ser el centro de atención, por ahora, de La mataperros. Se veía tan ruda.

No se pudo contener.

-¿Es tu primera vez haciendo ésto, verdad? –Preguntó, insegura-. ¡No eres un criminal¡Ni siquiera sabes como moldear tus macabros planes! No tienes por que convertirte en un asesino. Estoy segura de que Draco no te ha hecho nada ... ¡Ya para con éste tormento! –Gritó.

La mataperros volteó su vista, sobre sus hombros, hacia la puerta, como asegurándose de no escuchar pasos detrás de ella. Miró hacia Cameron, y elevó su dedo índice, lentamente. Era como ver a un asesino elevando su cuchillo para dar el último toque y ver fluir el rojo intenso que solo da la sangre fresca.

Le pidió que se callara. Llevó su dedo índice (La garra) hacía la boca cerrada de la máscara, y le pidió que callara.

Cameron tenía miedo. ¿Quién sería¿Quién sería La mataperros que ni siquiera daba señales de querer hacerle daño, más si a su esposo? Era aterrador pensar en la respuesta. Pero en aquel entonces, fue más aterrador observar como La mataperros inclinaba su cabeza, lentamente hacia la izquierda y depositaba los papeles sobre el escritorio, para ponerse a jugar con las garras debajo de la barbilla. Una perfecta señal de que estaba pensando. Pensando en hacer algo que ella, Cameron, desconocía. Pero la observaba, como pensando qué haría con ella.

Volvió a extender la mano para tomar un papel.

Era la escritura de Ron Weasley. Pudo verlo desde donde estaba. Y pudo ver como una mano sostenía el papel, en el aire, y como una garra lo atravesaba, rompiendo la hoja en dos.

En cuatro.

En ocho.

Cameron no lo podía creer. ¿Sería¿Sería él? Observó detenidamente aquel personaje a tan solo metros delante suyo. ¿Se parecía, aunque fuese un poco? Ni siquiera le dió tiempo a contestar su propia pregunta. La mataperros volvía a alzar su mano y la llamaba. Le invitaba a acercarse a él.

Sus extremidades se paralizaron. Abrió los ojos como platos, sorprendida. ¿Sería el momento¿La mataría? Ni siquiera tenía control de ella misma.

-No me pienso acercar a ti –Le dejó saber, insegura y temblorosa-. ¡Por Dios, estoy embarazada! –Fue una suplica.

La escuchó. Tomó el resto de los papeles, ya depositados sobre el escritorio, y los lanzó hasta ella. Se esparcieron por todos lados. Lejos y cerca. En un principio, Cameron no entendía nada de aquello.

-¿Qué es lo que quieres que haga con ellos? –La respuesta fue inmediata. Al cuestionarse, se auto contestaba ella misma. Y lo confirmó. Blandía en sus manos los trozos ya rotos, con cierta burla-. ¿Qué los rompa? –Quizo estar segura.

La mataperros asintió, lentamente.

-Pues ¡No lo voy a hacer!

Siguió asintiendo, tranquila y lentamente, segura o seguro del final que tendría preparado para ella.

-No puedes obligarme ¡No lo voy a hacer! –Gritó.

La mataperros cerró su puno y lo estampó, nuevamente, contra el escritorio, enojado.

Los ojos llorosos de Cameron brillaron de terror. Se aferró al anónimo y a la escritura de Harry como si allí tuviera la salvación de su vida.

Sacó un cuchillo. Cameron no vió bien de donde. Su avidez era tal, que la cegaba con tan solo pestañear. Fue allí cuando su corazón aceleró sus latidos y su pecho se oprimía, mientras que sus entrañas se retorcían.

-¡Si te me acercas, grito! –Advirtió, dando un paso hacia atrás. La mataperros ni siquiera se le había acercado-. Podrás matarme, pero en cuanto lo hagas, tendrás a todos esperándote allá afuera ...

Sabía que no sería posible. Para mala suerte, nadie estaba en la casa aparte de Pansy y ella, quien alguna vez fue amante de Draco. ¿Había regresado del río uno de los muchachos¿O La mataperros estaba entre Pansy y Ginevra¡No, Pansy no!

Hizo ademán de atacarla, por lo que pronto se encontró rompiendo los papeles. Se encontraba bajo amenaza. Mientras lo hacía podía sentir la mirada fulminante a través de la máscara de La mataperros.

Se agachó y tomó el último papel, para ver como se volvía nada en sus manos. Las lágrimas escapaban de sus ojos. Estaba impotente. Quien quería asesinar a Draco se encontraba delante de ella y sin poder hacer nada, y todo el trabajo de las escrituras no había balido nada.

Cuando terminó no hizo más que mirarle. Seguía allí, y era como si fuera el cuento de nunca acabar. Parecía que nunca se iría de allí. Que no se iría sin hacerle daño. Lo vió enfocarse en lo que había sobre el escritorio, como inspeccionando que ningún papel estuviera a salvo. Aprovechó para dejar caer el anónimo y la escritura de Harry al piso, entremezclándose con las demás. Fue lo único que se le vino a la mente en ese momento de tensión. Si La mataperros inspeccionaba allí, también, todo estaría perdido. Si no es que ya lo estaba.

Misteriosamente la vió escribiendo algo. Tal y como Harry pretendía hacer en el comedor. Estaba utilizando su mano izquierda, escribiendo lenta y pesadamente. El trabajo se le hacía arduo. Ahora o nunca.

Corrió hacia la puerta. Tan solo un zapateo para llamar la atención de La mataperros, quien volteó, con ímpetu.

Se podría decir que saltó hacia ella, dejando caer el cuchillo. La rodeó de la cintura y del cuello. No se escaparía de él. Cameron comenzó a gritar, haciendo que la cabeza de La mataperros se viera nublada de nerviosismo. Pudo jurar que ella se dió cuenta de que temblaba de miedo bajo el disfraz. ¿Qué hacer? Tan solo pensar que alguien llegara ...

Atinó a presionar las garras al cuello, en señal amenazante de que se callara. Pero lo más importante de todo era mantener la calma y recordar que por nada del mundo debía hablar. Ni siquiera suspirar.

Surtió efecto.

La arrastró a la fuerza hacia el asiento detrás del escritorio mientras seguía sollozando.

-¡Por favor, dejame!

De un tirón la obligó a sentarse en la silla. Cameron lo observó con miedo. Parado frente a ella. Se alejó, dando pasos hacia atrás, sin darle la espalda. Observandola atentamente.

Tomó el cuchillo. Cameron entendió que no debía moverse. No debía subestimarlo. Lo vió jalando de un tirón las cortinas de la ventana. Arrugó el entrecejo, confundida y desesperada.

-¿Qué me vas a hacer? –Pero no obtuvo respuesta. La mataperros lucía molesta en sus movimientos.

La vió acercarse a ella. La observó con el miedo destilando por sus poros. Todo su cuerpo estaba en pánico. En alerta, atención. Ya de su boca no salía ni una sola palabra. Tan solo observaba como La mataperros la abrazaba con la cortina y la amarraba a la silla. No intentó oponerse. El cuchillo blandía en su mano izquierda. El trabajo se le hacía pesado con una sola mano. Lo notó. No solo ella estaba en tensión.

La ató totalmente. Arrugó el papel donde momentos antes estaba escribiendo y lo volvió una bola de papel. Presionó con sus garras las mejillas de Cameron para que abriera la boca y depositó el papel tras recibir una leve oposición.

Atada de pies y manos a la silla y sin poder gritar o clamar por ayuda gracias a la bola de papel en su boca, se limitó a observar con impotencia como La mataperros abandonaba la estancia, no sin antes romper el anónimo y la escritura de Harry.

Nunca perdió detalle de nada. Nunca.

Minutos después de que Potter abandonara el río, dejándolo solo completamente para él y Dimitri, había llegado Blaise. No quiso bañarse. Había llegado extraño. Había tenido mucho deseo de darse un chapuzón en el agua. Se había llevado a Dimitri con él. Se quedó solo, pensando.

Debió haber permanecido más tiempo resolviendo ciertos detalles con Potter o quizás era mejor dejarlo todo como estaba. Unos segundos más hablando y todo se volvería un caos. Habían permanecido un largo rato sin caer en una pelea efusiva, sin dejar a fuera los sarcasmos e indirectas.

A tan solo pasos de la casa, fue sacado de sus pensamientos cuando unos pasos apresurados de la parte trasera de la casa llamaron su atención.

Se acercaban.

Se detuvo allí y espero. Coralia venía sofocada. Venía como corriendo, y de pronto, se sorprendió de verlo y trató de componerse. Trató de no verse nerviosa, ofuscada. Pasó las manos por su pelo y vestimenta de ramas secas, intentando arreglarse un poco.

-¿Tu? –Preguntó ella, curiosa y sonriendo temblorosamente. Draco la miró, enojado. Ella, también, transformó su sonrisa en algo totalmente opuesto. Resentimiento, quizás.

No perdería el tiempo prestándole atención. Justamente era eso lo que ella quería, y lo que el exactamente le negaría. Siguió su paso, sin hacerle caso. Cruzó por su lado como si por allí no hubiera nada, lo que molestó el ego de Coralia. Ella sabría como llamar su atención.

-Si crees que yo soy la que necesito de tí ¡Estás equivocado! –Draco no le prestó atención, y siguió caminando, sin siquiera voltear. Coralia decidió atacar de una vez-. Eres tu quien me necesita. Eres tu quien debe de cuidarse y saber quien es La mataperros ...

Con una sonrisa malévola se dispuso a marcharse a sabiendas de que Draco había parado y se apróximaba a ella lo más rápido posible. No tardó en sentir esas fuertes manos tomándola con violencia del brazo, justo como le gustaba.

-¡Un momento, condenada, tu no te mueves de aquí! –Le dijo, mirándole sorprendido, enojado y ofuscado-. ¡Dejate de juegos y ahora mismo me vas diciendo quien es La mataperros!

Coralia le vió, con un sonrisa entre burlona y seductora.

-¿Te interesa hablar, ahora?

-¡No pongas a prueba mi paciencia...! –Advirtió, apretando los dientes.

-¿Qué¿Me vas a volver a golpear? –Sonrió descaradamente al ver enojo ensombreciendo su cara.

-¡Por tu culpa está pasando todo ésto, por tu culpa¿Es qué no te da vergüenza estar rodándote y dando lastima por un poco de atención¿Por qué no te buscas a otro¿Es que no entiendes que no puedo darte lo que quieres y, además, no me apetece¡Pero tu rebeldía está llegando demasiado lejos¡Te ordeno que dejes de inventar esas patrañas¡Estas en la obligación de hacerlo¿Son tus hermanos, verdad¿Ellos son ese asqueroso personaje que inventaron simplemente para decorar su crimen ...

-La respuesta, amor –Le recitó con un odio increíble-. Te la daré ésta noche, si es que me da la gana. Después de la cena, y después de que cumplas con tus deberes conyugales, baja a la sala. Estaremos solos ... Si me complaces, te complazco –Le robó otro beso. Éste fue mucho más rápido y desabrido que el anterior. Un beso frío que no significaba nada.

Un guiño de ojo y la chica zafándose de sus manos. Alejándose y dejándole ligeramente petrificado, analizando la propuesta.

Justo cuando abrió la puerta, escuchó un quejido de dolor que provenía de una de las escaleras en forma de caracol a ambos lados del vestíbulo. Pansy se levantaba de los escalones. Lucía ligeramente aturdida.

-¡Pansy¿Qué te ha pasado? –Preguntó, acercándose rápidamente a socorrerla. Ayudó a estabilizarla.

-¡Oh, Draco! –Sollozó, aceptando su ayuda. Le abrazó, temblorosa-. ¡Cuidate, Draco, cuidate!

-¿Qué es lo que pasa? –Preguntó, comenzando a entrar en pánico. La separó de sí para verla mejor-. ¿Por qué lloras¿Por qué estabas tirada?

-¡Es cierto! La mataperros existe ... –Draco la vió entre sorprendido e incrédulo.

-¡Por supuesto que existe, Pansy¿Acaso crees que yo inventé todo y ...?

-¡No hay tiempo, rápido! –Interrumpió, haciendo sobresaltar un poco al rubio-. ¡Vamos al despacho!

-¿Al despacho¿Qué es lo que pasa¿Te sientes bien? –Pansy hizo un receso en sus quejidos, tratando de explicarle a Draco lo que pasaba.

-Dejé a Cameron en el despacho comparando las letras. Después, al momento, escuché gritos como si se encontrara discutiendo con alguien. Cuando bajé a ver que era, era ella Draco ...

-¿Ella? –Su pregunta fue temblorosa, imaginándose a lo que se refería. Soltó a Pansy por completo y comenzó a bajar las escaleras, internándose en lo que daba la impresión de ser la entrada de un túnel, más no era más que un pasillo lujosamente decorado que se encontraba debajo de las dos escaleras del vestíbulo. Pansy lo siguió.

-¡La mataperros! Me interpuse en su camino y me empujó –Decía, caminando apresuradamente detrás de Draco-. Lo perdí de vista, Draco –Dijo en tono de excusa-. Subió al segundo nivel y desapareció. No le ví el rostro ...

-¿Qué dices? –Preguntó, sin voltear y a paso firme.

-¡Usa un disfraz! De esos famosos que se usan en el carnaval de Venecia, Italia ...

Draco abrió la puerta del despacho y reaccionó al instante. Al contrario de Pansy, quien se había quedado paralizada en la puerta, observando como Draco corría hacia Cameron, atada a la silla por unas cortinas de ventana. Sus ojos adquirieron un tono de alivio y sorpresa al verlos.

-¡Merlín! Pero ¿Qué es ésto, Cameron? –Preguntaba, desorientado, quitando con sumo cuidado la bola de papel dentro de la boca de su esposa. Parecía un lechón recién horneado y justamente listo para servir.

-¡Fue La mataperros, Draco, fue La mataperros! –Avisó entre sollozos a la vez que el rubio intentaba desatar con violencia o mejor dicho, avidez, las cortinas que la ataban.

-¿Te hizo algo¿Estás bien¿El bebé? –Preguntó, preocupado, ayudandola a ponerse de pie y echándole una mirada por encima, tratando de encontrar alguna herida. La abrazó con fuerza, sintiendo su cuerpo temblar.

-Extrañamente no me hizo nada. Al parecer solo quería destruir las escrituras ...

-¡Maldita perra! –Exclamó enojado, apretando a su esposa con más fuerza, como asegurándose de que nadie se le acercara .

Pansy permaneció en su lugar, luciendo pacífica. Sin preocupación por el estado de su amiga. Inconscientemente llevó su mirada hacia los papeles destruidos por la misma Cameron bajo amenaza de La mataperros. Llevó su mano derecha y vendada a su pecho, acariciándose lentamente. Signo de que encontraba sumergida en sus más profundos pensamientos.

-¡Alguien de los que firmaron es La mataperros, Draco! –Aseguró Cameron-. De lo contrario no hubiera actuado como lo hizo ...

-¡Lo sé! –Dijo, apartándose de ella por un momento y observándola-. ¿No pudiste ver quien era?

-¡Ya te dije que lleva un disfraz! –Comentó Pansy, luciendo enojada desde la puerta. La pareja volteó a verla, sin prestarle atención a su estado.

-¡Pansy! –Exclamó Cameron, feliz de verle. Pansy sonrió.

-¡Cameron! Estás bien –Su tono era como si no lo pudiera creer-. ¡Tienes suerte de que no te hubiera hecho nada!

-¡Ni lo digas! –Comentó, acercándose a ella para abrazarla y sentír su apoyo. Pansy se acercó, compartiendo dicho trato y llevando su mirada hacia la escena, ligeramente recordando o captando toda la atención de lo que había pasado.

-No entiendo como está eso del disfraz –Siguió Draco, caminando entre las hojas vueltas nada. Lucía desorientado y perturbado.

-Si, Draco –Le aseguró Cameron, volteándo a verle para después ver hacia su amiga, extrañada-. ¿Y tu cómo lo sabes, Pansy?

-Cuando venía hacia el despacho me la encontré subiendo las escaleras. Lucía nerviosa y apresurada. Me dió un empujón que terminé en los escalones. No pude seguirle ni ver quien era –Relató, recordando lo que había pasado.

-¡Lo destruyó todo! –Dijo el rubio, agachándose hasta tomar en sus propias manos los pedazos rotos.

-¡Fui yo! –Aclaró Cameron, viéndole a los ojos y acercándosele. Pansy la siguió de cerca, observando todo cautelosamente. Como asegurándose de que La mataperros no hubiera dejado nada que la delatara.

-¿Qué? –Draco se levantó, encarándola.

-¡Me obligó¡Me obligó a romper las escrituras! –Draco apartó su mirada, deseando encontrar una buena imagen como la de Potter en la cual desahogar su rabia.

-Juro que en cuanto la tenga junto a mi la mato –Pansy pareció sorprenderse por sus palabras. Esa determinación en su tono la estremeció por completo.

-¡El mensaje! –Dijo de pronto, Cameron, acercándose a grandes zancadas hacia el escritorio.

-¿Qué mensaje? –Preguntaron al unísono Pansy y Draco.

-La bola de papel, Draco. ¡Es un mensaje! Yo ví como escribía algo en ella –Dijo entre emocionada y temerosa de lo que podía encontrar entre esa bola de papel que desenvolvían sus manos.

-¿Qué dice? –Preguntó Pansy, acercándose. Draco la imitó. Cameron leyó:

Deberías de preocuparte más por la herida que te desangra

Que por quién te causaría la última puñalada que se convertiría en un letal somnífero que te haría dormir para siempre. No confíes en tratamientos pues en realidad son ... Mataperros ...

Aprovechando que Ron no estaba cerca, se coló cautelosamente hacia la habitación de Harry, rogando de que estuviera allí. Tocó la puerta, y esperó unos momentos. Escuchó los pasos acercándose cada vez más.

-¡Ginevra! –Exclamó Harry, luciendo sorprendido de verle. Se estaba abotonando la camisa.

-¿Puedo pasar? –Harry respiró profundamente, abriendo la puerta y dispuesto a recibirla. Era el momento.

-¿Acaso vas de salida? –Observó.

-Justamente iría a buscarte –Explicó, cerrando la puerta y volteando a enfrentarla.

-Hasta que te acuerdas que seré la madre de tu hijo ... –Harry desvió la mirada, como fastidiado al escuchar el tono de reproche.

-Si no te busqué antes era para evitar un enfrentamiento con Ron ...

-Si, si, si ... –Interrumpió la chica, evidentemente no convencida de la explicación. Se miraron con tono aburrido y después, transformo su amargura en una sonrisa débil-. Me tenías muy abandonada. Me decías que ibas a buscarme ...

-Si, si –Interrumpió Harry, nervioso. Ginevra lo notó-. Quisiera hablar algo muy importante contigo ...

-¿De qué trata? –Preguntó, insegura de querer escuchar la respuesta. Harry se acercó, tomándola de las manos y guiándola a la cama.

Se sentaron. Harry hizo contacto con sus ojos a través de la funda de almohada.

-Quiero que sepas que nada cambiará después de ésto ... –Advirtió.

-Harry, me estás asustando. ¿De qué me hablas?

-Ginevra, lo del crucero fue una gran tragedia y mucho más para ti –La aludida agachó la cabeza, evidentemente afectada por su desgracia. Aún no se acostumbraba a ello-. No te debes de encontrar bien. Me refiero a tu estado, Ginevra, tu ... –Balbuceó.

-¡Al punto, Harry! –Pidió.

-Ginevra, considero de que no estás en condición de cargar con el bebé ...

-¿Qué? –Ni siquiera lo dejó terminar. Su reacción había sido tal, que se había levantado de un salto de la cama que le servía de asiento. Si no hubiese tenido la funda de almohada, Harry hubiese podido observar su reacción en todo esplendor-. ¿Cómo se te ocurre decir eso?

-¡Ginevra, escuchame! –Pidió calmadamente, levantándose para encararla. Estaba en la obligación de convencerla-. ¡Estás en la obligación de hacerme caso!

-¿Y por qué, Harry, por qué? –Preguntó, al borde de las lágrimas-. ¿Por qué debo de hacerte caso¡Yo, también, soy la madre y tengo más derechos! –Se defendió. Harry trató de tomar todo con calma. A la fuerza no la convencería.

-¡Escuchame! Es por tu bien y por el de nuestro hijo, mi amor –Le dijo-. En estos momentos ustedes son lo más importante en mi vida. Esto lo estoy haciendo por su bien. Es lo único que quiero para ustedes. ¡Ginevra, entiende!

-¡No, Harry, no! –Gritó-. ¡No puedo creer lo que me estás pidiendo! Yo pensé que me amabas, pero veo que no. Esto es simplemente inhumano ...

-¿Inhumano¡Dejate de estúpideces! –Explotó, enojado, haciendo que la chica se estremeciera y le viera con miedo. Su propia actuación hizo que se diera cuenta de que había hecho mal y trató de reparar lo echo con una sonrisa tierna-. Perdona, Ginny. Pero, entiende que es lo mejor. A ti podría pasarte cualquier cosa ...

-Por ejemplo, Harry ...

-¡Tienes el rostro quemado, por Merlín! Una infección te arruinaría la salud y de paso pondría en riesgo la salud de nuestro hijo ...

-Que no se te olvide que soy medimaga ... –Harry rodó los ojos.

-¡Pues con más razón! Tu sabes el riesgo que corre nuestro hijo creciendo dentro de ti en la condición tan delicada en la que te encuentras. Te estás exponiendo tal y como Ca ... –Pero se detuvo a tiempo, dándose cuenta de su metida de pata.

-¿Igual que quién¿Ca¿De quién hablas?

-¡Olvida eso! –Recomendó, acercándose a ella y acribillándola respecto al tema anterior-. Ya te dije, aquí lo importante es pensar en nuestro hijo, Ginevra. Velar por su bien ... ¡No por el de nosotros! Si tu lo haces, me comprometo oficialmente contigo ...

-¿A qué te refieres? –Preguntó, imaginándose la respuesta.

-Mira, hablemos claro. Neville lo único que siente por nosotros es un profundo desprecio y deseo de venganza. En su mente existe una excusa y es más que suficiente. Si no estuviéramos aquí seguro ya estuvieran firmando el divorcio –Exageró. Seguirían en el crucero-. ¡Hasta se unió a Malfoy para destruirnos! –La chica le miró, sobresaltada. Harry sabía sobre su preocupación, pero no le cuestionaría eso, por ahora, ya que había algo mucho mas importante que culminar-. Si Dios los cría y el Diablo los ajunta ... ¿Por qué no hacemos lo mismo¡Oficialmente y delante de todos! Neville fingirá que no le importa y Ron me querrá matar, pero lo enfrentaré ...

-Harry, yo ... –Dijo, sin saber que agregar.

-¡Solo tienes que decir que si! –Insistió, abrazándola, recibiendo en su hombro las tibias lágrimas de la chica que filtraban por la funda de almohada-. Hermione sería la más indicada para cargar con tu embarazo. Es tu amiga más cercana y no habría problemas –Le hizo ver-. ¿Qué me dices?

-Está bien –Soltó después de unos segundos. Se le había ído parte de su aliento en ello. Rápidamente, quebró en llanto. Harry tuvo que soportarla.

-Ahora el único problema es convencer a Hermione ...

-Descuida. Ya sé por donde vas –Comentó, amargada y lloriqueando, aún, sobre su hombro-. Ya la convenceré ...

Harry sonrió triunfantemente. Sus ojos destilaban ese brillo especial que solo da la victoria.

Miraba distraidamente por la ventana esperando a su hermano Chase. Empezaba a inquietarse, pero justamente allí acababa de entrar. Lo observó, lucía nervioso y agitado.

-¿Qué¿Hablaste con el rubio? –Preguntó entre dientes, tratando de no mover sus labios. La cortada aún le ardía palpitantemente, recordándole como una mancha negra que debía vengarse.

-¡Cambié de planes a última hora! –Informó, cerrando la puerta con seguro y acercándose rápidamente a su hermano. Pierre lo observó, intrigado.

-¿De qué hablas¿Cómo que cambiaste de planes?

-Escucha con atención lo que vas a hacer –Hubo un silencio en el cual Chase le daba la oportunidad a su hermano de preguntar sobre cualquier duda que se formara dentro de su cabeza, pero al no ver ninguna cuestión, prosiguió-. Si te preguntan que si en la casa tenemos disfraces del carnaval de Venecia ... ¡Niegalo!

-¿Qué? –Preguntó, totalmente ído-. ¿Y esa estúpidez¿Para qué yo les diría que tenemos montones de disfraces de carnaval?

-¡La mataperros atacó a la esposa del rubio! –La reacción de nerviosismo en su hermano fue la que esperó. Sonrió-. Si en la mañana hizo lo que hizo por solo recibir un anónimo, imaginate como se pondrá en la cena. Si te pregunta por los disfraces ¡Niegalo, Pierre! –Ésta vez era una orden.

-¿Qué¿Cómo sabes que La mataperros atacó a la esposa del Draco¿Te imaginas lo que hará ese cuando se entere¡Tenías que decirle que se largara de la casa¡Todos deben irse! Son unos locos que lo único que nos causan son problemas ... –Explicó, viendo que su hermano no compartía su opinión-. ¡Estás en la obligación de sacarlos! Si no lo haces ... ¡Lo haré yo!

-¡Tu no harás nada! –Dijo, suavemente, asegurándose de que nadie escuchara desde la otra puerta-. Tenemos que tener a la familia del rubio aquí, incluyéndolo, si queremos vengarnos por lo que le hizo a la Coralia. No podemos dejar que se la pase por ahí como si nada cuando la golpeó salvajemente. La mataperros nos ayudará ...

-¿De qué hablas? –El terror estaba en su rostro-. ¡Dios, Chase¿Tu eres La mataperros?

-Shh –Le mandó a callar inmediatamente, enojado-. ¡No, estúpido¿Cómo se te ocurre preguntarme eso¡No comentes ésto delante de nadie! Ahí si es verdad que el rubio nos termina de matar y eso no puede ser. La mataperros hará todo por nosotros. Le tiene ganas, lo sé. Le vamos a facilitar el trabajo, pues a la vez, nos está haciendo un favor. ¡Dejaremos que Draco viva aquí junto a su familia y amigos! Mientras más cerca, más rápido y fácil será eliminarlo.

-¡Ese condenado nos va a matar! –Exclamó, temeroso-. ¿Qué hay de Coralia y Candela¿Y si le preguntan por los trajes¿Qué hay de la persona que nos escuchó hablando en el despacho?

-¡Tienes que calmarte! No podemos dejarnos intimidar, porque allí será cuando nos caguen encima –Explicó-. La mataperros hará todo, recuerdalo. En realidad, es nuestra amiga ...

-¡Ésto es una locura, Chase!

-Y respecto a Coralia y Candela no te preocupes –Siguió, sin hacerle caso a su hermano-. Yo ya les explicaré todo. ¡Están en la obligación de obedecerme! Por las buenas o por las malas ... Y preparate para los acontecimientos de ésta noche. Estará peor que en la mañana. Algo me dice que habrán muchos enfrentamientos –Dijo, como sabiendo mucho más de lo que decía. Pierre observó su mirada malévola.

-¿Tu, también, Ginevra¡No lo puedo creer! –Decía Hermione, observando con incrédulida a la aludida a tan solo metros delante de ella-. Si hubiera sabido que venías a lo mismo que Harry, ni te abro ...

Evidentemente le dolió. Tuvo que sentarse sobre el borde de la cama y ponerse a meditar sobre la situación. Ya Harry le había pedido a Hermione sobre que ella cargara con el embarazo desde mucho antes de que él se lo solicitara. Sin su consentimiento. En ese momento se sintió mal. No sabía que hacer, pero confiaría en sus palabras.

-Ya no sé qué está bien o qué está mal. Alguna veces pienso que todo lo que he hice para lograr mis metas no sirvió de nada. Que todo amenaza con desmoronarse de un momento a otro y no me quedará nadie y quedaré sola. Lo único que me llena, en estos momentos, es éste hijo que cargo en mis entrañas y saber que tendré que dártelo me duele ... –Comenzó a sollozar.

Hermione volteó a verla, comprendiendo. Se acercó a abrazarla y brindarle su apoyo y calor de amiga.

-Ginny, chica ... Sigue tu corazón. Tu no tienes que hacer caso a lo que te diga nadie y menos si tienes derecho sobre ése bebé, también. Tu más que nadie, porque no te puedes perder de ése momento placentero que pasa tan rápido. De sentirlo dentro de tí ... –Las dos se encontraban bajo lágrimas, reconfortándose mutuamente.

-Pero ya no se trata de complacerlo, Hermione. Tiene razón. Y yo temo quedarme sin mi hijo. Con el único amor que puedo contar fielmente. No lo soportaría. Por eso estoy aquí. Es una necesidad, amiga. ¿Quién mejor que tu para hacerme ese gran favor? Por favor, Hermione, piensa en él, en mi hijo y olvidate de lo que pasó. Olvida la traición a Neville ...

-¡No es justo que Harry te haya obligado a ésto simplemente porque ya no te ...! –Justamente a tiempo pudo parar la oración que colmaría el vaso. Ginevra estaba tan ocupada llorando que no le había puesto atención. Aprovechó la situación por un si acaso-. Dime algo, Ginera. ¿Tu que sientes, realmente, por Harry?

Ambas se miraron a los ojos: Pena y tristeza.

-¡Siempre lo he amado!

Penosamente, Hermione no quería escuchar esa respuesta, en lo cual fue muy evidente.

-¿Y por Neville¿Por qué le hiciste eso¿Por qué te casaste con él si no lo amabas¿Por qué le traicionaste? El pobre está dolido y se siente humillado como hombre ...

-No sé –Le cortó-. No sé que siento por Neville. Es parte de mí, también. Ahora que siento que lo pierdo me siento mal. Pero, en cambio, cuando lo tenía cerca, no le daba la más mínima importancia. Yo creo que, también, lo quiero ...

-¡Eso puede ser! Lo quieres, pero no lo amas. Quizás te entienda. Neville fue tu clavo para olvidarte de Harry, pero a la vez le tomaste cariño, sin llegar a olvidar el objetivo principal ... Harry.

Ginevra permaneció en su lecho, dando la aprobación a lo que Hermione había dicho.

-Lo más seguro Neville querrá venganza ...

-No lo justifico, pero es normal ...

-¡Yo no estoy en condiciones, Hermione! Me siento decaída y preocupada. Sin deseo a la vida. Ni siquiera me alimento como se debería. En las noches me veo con fiebres que Ron se ve obligado a controlar sin poder. No tengo tratamientos ... ¡Amiga, ayudame, por Dios! –Se deshizo en llanto. Hermione la vió, con respuesta en los ojos.

-¡Tranquilizate, Ginevra! Está bien. Haremos lo que quieras, pero calmate que en tu estado no es bueno que te sientas así ...

-Siento que todos me desprecian y ahora mucho más ... Por lo que hice, por lo que soy, por el monstruo en el que me convertí.

-Lo dices por Malfoy ¿Verdad? Por lo del secreto que habló en el comedor ...

-Perdoname el no habértelo dicho, pero creo que no es el momento, aún. Pronto llegará, pronto ... Y es allí cuando todo se me desmorone, amiga.

-¡Merlín, Ginevra¿Tan fuerte es ese secreto?

Ginevra la vió, asintiendo con pesar. La funda de almohada se podía exprimir y sacar onzas de lágrimas.

-Lo que se me viene encima no es acto para una mujer embarazada, Hermione. Fuerte ¡Fuerte!

Después del incidente, Draco llevó a Cameron a la racámara de ambos. Pansy no los quiso acompañar, alegando que se quedaría en su recámara, pues estaba muy cansada y quería dormir. Blaise había desaparecido con Dimitri y aún no aparecía en todo éste tiempo. Aún no se enteraba de lo que había pasado.

-No te preocupes –Le dijo Draco, ayudandola a sentar en la cama-. Quizás dentro de poco se sepa quien es La mataperros.

-¿Qué¿Por qué lo dices, Draco?

-Me encontré con Coralia –Ambos se miraron, serios-. Me citó en la sala después de la cena. Me dirá quien es La mataperros. Al parecer ella sabe quién es ...

-¡No vas a ir, Draco! –Ordenó inmediatamente, intentando levantarse ante el rechazo de su esposo-. Es una trampa. Esa muchacha podría ser La mataperros ...

-No lo creo. En todo caso, si lo fuera, no podría conmigo. Lo más seguro son sus hermanos ...

-¿Y qué te hace pensar que los va a delatar?

-¡Le gusto, lo sé! –Confesó, sin pensar. En todo caso, era algo que ya ella sabía. Pero no debió de decirlo así, de esa manera tan sutil-. Lo siento. Quiero decir que sera más fácil convencerla de que me diga todo lo que sabe ...

-Te acompañaré.

-¡No! No es conveniente. Debo ir solo. Te prometo que en cuanto descubramos quien es ... Lo mato por lo que te hizo.

-¡Ese es problema, Draco! No me hizo nada. Solo fue allí por las escrituras. Si me hubiera querido matar lo hubiera hecho y no lo hizo. Ahora tengo miedo de descubrir quién es ...

Draco supo a que se refería. Pocos le tenían afecto, allí, por ser su esposa, pero tan malagradecidos no podían ser como para matarla después de que ella salvara sus vidas en el Costa Concordia. En fin, las lista seguía igual. Todos eran sospechosos.

Cameron volvió al tema, para así olvidar, aunque sea por unos momentos, lo que en sus cabezas se estaba formulando.

-No sé, Draco, quizás lo que esa muchacha quiera es verte e inventó ese pretexto y ...

-Nada pierdo con intentar, Cameron. Creeme, si no paramos a La mataperros ahora, no lo haremos después de que lleve un par de muertos encima.

Sin esperar una respuesta o alguna reacción, el toc toc de la puerta los puso sobre alerta. ¿Sería, nuevamente, La mataperros? Ésta vez no se quedarían parados, allí, como si nada. Draco se dirigió a la puerta y de un tirón la abrió.

-¡Epa, que soy yo! –Avisó Blaise, entrando a la recámara con Dimitri en brazos-. ¿A quién esperabas, a La mataperros? –Bromeó, haciendo que Draco le mirara, serio-. Está bien, está bien. Lo siento ...

Vió hacia Cameron, quien se levantaba de la cama en busca de su hijo. No le dirigió la palabra.

-¿Pasa algo? –Preguntó, un poco picado-. ¿Por qué tienen esas caras? –El peso de Dimitri había desaparecido de sus brazos.

-¿Dejaste a Pansy sola? –Cuestionó Cameron. Blaise le vió, como si no supiera de que le estaban hablando.

-No estaba con Pansy –Aseguró. Cameron negó con la cabeza, saliendo de la habitación sin prestarle atención a los muchachos. Cruzó una mirada con Draco, dejándole dicho que tenían una conversación pendiente. Dimitri simplemente sonrió al verlo, como agradeciendole lo del río. Se fijo en la pulsera que traía puesta y sonrió vagamente.

Le guiñó el ojo en forma de complicidad y lo vió babear de alegría.

Cameron cerró la puerta tras salir.

-¿Qué le pasa¿Me puedes decir que está pasando?

-Sientate –Aconsejó-. Por lo que veo aún no sabes nada ...

-Bien ¿Qué pasó con Pansy como para que esté con ella?

-La mataperros irrumpió en el despacho y obligó a Cameron a romper las escrituras. Cameron comenzó a discutir con él y Pansy escuchó desde la segunda planta. Cuando íba a ver que pasaba se encontró con La mataperros subiendo las escaleras. La empujó ...

-¿Qué y cómo está? –Preguntó rápidamente, levantándose de la cama de un salto.

-Descuida. Está bien, solo fue un empujón. No tiene nada. Ni ella ni Cameron ... Solo quería que no se compararan las letras con la del anónimo. Ah, y mira ... –Sacó el mensaje del bolsillo de su pantalón y se lo lanzó a su amigo. Blaise lo tomó en manos-. Es otro mensaje de La mataperros.

Draco podría jurar que Blaise ni lo leyó. Que tan solo disimuló leerlo. Como si ya supiera lo que se encontraría allí. Aunque, eso sí, Blaise tenía la habilidad de leer rápido. Debía de estar alucinando.

-¿Qué quiere decir ésto? –Preguntó Blaise, recitando-. ¿Deberías de preocuparte más por la herida que te desangra que por quien te dará la última puñalada ...?

-No sé –Confesó-. Lo único que se me viene a la cabeza es que me advierte de que no me preocupe por quien sea ella o él; sino por los problemas que ahora tengo. ¡Es una estúpidez! Mi problema es La mataperros, en estos momentos.

-Supongo que ese somnífero letal que te hará dormir para siempre es la muerte –Opinó Blaise. Draco asintió, agregando:

-Y el no confiar en tratamientos que puedan curar mi herida podría ser la gente. Que no confíe en nadie, pues en realidad lo único que querrán es verme morir ...

-¿Estás seguro? –Preguntó, sin creerlo-. Si es así, La mataperros no te quiere hacer daño, sino advertirte ...

-No lo creo. ¿Te olvidas del primer anónimo? Cuando el talento para curar se convierte en arma para matar, ningún paciente está a salvo, y tu, Draco, estás herido –Recordó-. Se supone que si estoy herido debo acudir a un medimago. ¿Quienes tienen el talento para curar¡Ellos! Pero éste es especial ... Éste, mataperros. Todos representamos una raza.

-No me podría imaginar ésto. Lo que nos faltaba, una loca con mente asesina entre uno de nosotros ...

-Y podría ser cualquiera –Interrumpió Draco.

-¡No, hermano! –Le aseguró Blaise, acercándosele y viéndole a los ojos-. Tu y Cameron nunca deben de desconfiar de mi y Pansy. Es lo que menos nos conviene, sospechar entre nosotros cuando lo que necesitamos es estar unidos. Eso es lo que busca La mataperros, que nos separemos ...

-Tienes razón –Le dijo Draco, abrazándole y sonriendo, sin ver la cara de seriedad que en ese momento embargaba la cara de Blaise-. Tenemos que estar unidos. Ni un momento solos. Por eso Cameron te preguntó sobre Pansy ...

-Entiendo –Le cortó, separándose de él y viéndole a los ojos.

-Debes de estar con ella, Blaise. Lo más seguro está nerviosa y necesita de una compañía. ¿Quién mejor que tu?

-¿Yo¿Por qué yo? –Se hizo el desatendido, haciendo que Draco le viera con reproche.

-¿Crees que no me doy cuenta¡Pansy está enamorada de ti! Y tu tan sabio en éstas cosas no te hagas el que no se había dado cuenta.

Blaise volvió a sentarse en la cama, mirando a Draco justamente a los ojos.

-Tienes razón –Confesó-. Me dí cuanta desde hace un tiempo de que Pansy está enamorada de mi ... Y, y me aproveché de ello –Necesitaba contárselo a alguien. ¿Quién más capacitado que su mejor amigo?

-¿Qué quieres decir con eso?

-¿Te acuerdas del día en que te peleaste con Potter, en el crucero? –Draco, asintió, sintiendo los puntos en la mejilla-. Bueno, esa noche estábamos en tu camarote pasándola bien, junto a ustedes ...

-Y después ustedes se fueron ... –Recordaba Draco.

-Fuimos al jardín de invierno y estuvimos hablando. Ya habíamos tomado en tu recámara, pero aún era dueño de mis actos. Al rato fuimos a la discoteca del crucero. Bailamos, bebimos, hablamos y reímos y lo hicimos en su recámara –Explicó rápidamente, dejando a Draco con una sonrisa estúpida en la cara.

-¿Qué? Hermano ¿Por qué no me lo dijo antes? Entonces ¿Ya se acostaron, ya son novios? –Blaise siguió hablando, como si Draco no lo hubiera interrumpido.

-La noche siguiente nos volvimos a juntar los cuatro. Fuimos al casino. La noche de la explosión. Hablé con ella ...

-Ahora recuerdo haberte perdido de vista por unos instantes. Antes no, pues estaba entretenido con el Poker –Explicó.

-Bueno. Me confesó que se acostó conmigo porque quiso y me amaba ...

-Ah, esa es Pansy –Comentó alegre-. Estoy contento por ustedes. Merecen estar juntos...

-¡Cállate, Draco! –Pidió, fastidiado. El rubio no le hizo mucho caso-. Ese es el problema. Le aclaré todo para que no formara ideas como lo estás haciendo tu. Le expliqué que me acosté con ella porque estaba borracho y no, realmente, porque quise ...

-¿Qué? –Se sentía ultrajado. Draco se sentía ultrajado ...

-¡Mentí! No estaba borracho. Me acosté con ella porque quise y me gustó. Pero me quedo pensando y siento que no la amo. Que solo la quiero como a una amiga. ¡No sé que es lo que me pasa! –Draco le vio con pena ajena. Estaba atormentado.

-¿Acaso piensas en otra?

-Si –Confesó rápidamente-. La conoces. Es tu "enemiga" y bueno ... Ya tenemos una relación de amistad. Es Hermione Granger ...

-¿Qué¿Ella¿Estás enamorado de la Granger? –A Draco casi se le salían los ojos de la sorpresa.

-Y lo peor es que se lo confesé y no siente lo mismo por mí. Solo me quiere como a un amigo.

Draco volvió a transformar su perfíl en compasión.

-Como son las cosas de la vida ... –Se limitó a decir-. Pero ¿Por qué no te olvidas de la Granger si no te da oportunidad? Con Pansy ...

-¿Y mis sentimientos¿No valen?

-¡Claro! Pero si en verdad amas a Granger y ella no te da chance y sigues empecinado sobre ella, en realidad, no la quieres, pues no estas respetando sus sentimientos. ¿Se te olvidó lo embobada que está del Weasley? Siempre ha sido lo mismo ... –Sabía que ésto le dolía, pero era lo mejor-. Ve y busca a Pansy. Aprovecha y cuidala. Necesita de alguien y ¿Quién mejor que tu? Ya sabes como son las mujeres –Trató de explicar vagamente-. Te acuestas con ellas y si las desatiendes se sienten violadas y ...

-¡No bromees! –Advirtió-. ¿No se te ocurre que lo único que haré es que se enamore más de mí? Le haría más daño ...

-¿Y quién dijo que no puede ser tu quien se enamore de ella? –Blaise le vió, y Draco le sonrió complicemente. Sin poder adivinar sus intenciones-. Ve y prueba ... Consejo de amigo.

Blaise sonrió, recordando los consejos de amigos. Él, también, se los dió cuando perdería a Cameron, y gracias a eso, la recuperó.

-Iré a ver que me prepara el destino –Fue lo único que dijo, y Draco lo vió levantarse y abandonar la recámara. Desvió su vista al mensaje de La mataperros. A él le tocaba un examen más duro ... ¿Sobreviviría?

Cuando tocaron la puerta su corazón saltó, asustadizo, sin saber por que. Lo más seguro era Luna. Necesitaba hablar con ella y así desahogarse con alguien. Misteriosamente, la última vez que la había visto había sido en el río. Después, había desaparecido por completo. Abrió la puerta, con una corazonada y su pecho se desinfló.

Ahí estaban: Harry y Ginny. Agarrados de la mano. Ella con la cabeza recostada de su hombro y él mirándola a ella, Hermione, serio. Nunca imaginó que actuaran tan rápido. Que Harry actuara tan rápido, se retracto. ¿Cuál era el afán de que el asunto se llevara a la carrera contra el tiempo? Ellos debieron notar el nerviosismo y la alarma en sus ojos.

-¿Qué hacen aquí? –No se pudo contener.

-Queremos hacerlo lo más pronto posible –Argumentó Harry, entrando del brazo con Ginevra, sin el consentimiento de Hermione-. Y de paso contamos con tu discreción. Ésto no debe de salir de nosotros tres si es que queremos evitar problemas con Ron y los demás ...

-¿Qué? –Fue lo único que pudo articular, boquiabierta. Cerró la puerta, más no le quedaba de otra y volteó a enfrentarlos-. ¿Ahora?

-Es lo mejor, Hermione –Habló rasposamente Ginevra, despegándose de Harry y caminando lo más lejos posible de ellos, como queriendo evitar que la vieran desmoronarse. Hermione le miró con enojo y se le acercó.

-¿Estás contento, ahora, Harry¿Viéndola sufrir? –Preguntó en susurros, haciendo que Harry rodara los ojos en tono de exasperación-. ¿Cómo pudiste obligarla?

-¡Yo no estoy obligando a nadie! –Respondió de la misma forma, tratando de que Ginevra no escuchara nada. Además, estaba muy ocupada-. Si no, no estuviera aquí ... –Hermione le miró inquisidoramente. Respiró profundamente, tratando de controlarse y no devolverle el golpe.

-Que quede en claro que lo estoy haciendo por ella. No por tí. ¡Estas irreconocible, Harry! –Volvió a decir, con pena ajena-. Que sea lo que Dios quiera de aquí en adelante ... –Se aventuró a decir, mientras veía sin expresión alguna como Hermione se dirigía con paso inseguro hasta Ginevra, tratando de consolarla.

-¡Ya deja de llorar, Ginevra! –Sonó más a orden. Hermione le mandó una mirada asesina mientras recibía las lágrimas de su amiga en su hombro-. ¡Tienen que desearlo para que nada salga mal! –Explicó-. Si alguna de las dos llega a sentir aunque sea una pizca de inseguridad, no seremos nosotros quien paguemos la consecuencias; sino mi hijo. ¡Así que mejor dejen las lágrimas para el funeral!

Las dos chicas se miraron, incrédulas y anonadadas de ver allí a un Harry déspota y autoritario.

Sus verdes ojos se vieron destellando un brillo visibles solo para quien supiera de sus intenciones. Ese signo de maldad, victoria, triunfo. Hermione podía verlo. Y podía, después, ver a su amiga tratar de aguantar las lágrimas.

Se sentaron frente a frente, sobre la cama. Se miraron a los ojos y juntaron ambas manos. Pudieron sentir sus manos frías y temblorosas chocar, fundirse en una sola.

-Tu, Ginny, tienes que entregarlo. ¡Desealo! –La voz de Harry sonó, suave y lejana-. Y tu, Hermione, recibirlo. ¡Desealo!

Volvieron a observarse, asegurándose de que era lo que querían. Aunque no lo deseasen, el miedo y la inseguridad se apoderaban del cuerpo de ambas.

Se pasó la hoja del cuchillo por la yema del dedo índice. La sangre comenzó a fluir rápidamente, bañando su mano izquierda. Pasó el cuchillo a Ginevra, quien repitió lo mismo. Hermione vió con un poco de horror las manos ensangrentada de la pareja. Y vió como ellos la miraron a ella. Serios.

Juntaron sus manos, y en ello la sangre. Se miraron. Ginevra buscando el apoyo de Harry, y éste motivandola a dar el paso final. Entonces, depositaron sus manos sobre el vientre de Hermione.

Sangre caliente. Sintió como sus entrañas comenzaron a removerse, como si dentro hubiera una tormenta. En ese entonces, deseó más que nada tener el hijo de Ginevra y Harry dentro, para que así nada saliera mal. Entre ellos se miraron, buscando la respuesta. ¿Habría salido todo bien?

Abrió la puerta de un tirón.

-¿Tú? –Ron le miró, serio.

-¿Sorprendido, Neville? –Preguntó con sorna, abriéndose paso. Neville cerró, para voltear a ver a Ron, quien se paseaba por su recámara-. Digo, si te puedo seguir llamando Neville –Reparó inmediatamente-. ¿O es que ahora debo de llamarte Longbottom?

-Como quieras –Fue su simple respuesta.

-Así que ahora ya pasaste a otro bando –Más que una pregunta era una analización. Neville se limitó a sonreirle descaradamente.

-¡Que decepción! –No pudo evitar mirar con asco hacia Neville.

-La decepción me la llevé yo cuando me casé con tu hermana –Ron se puso rojo de la rabia, pero se controló y con una sonrisa falsa trató de borrar cualquier tensión entre ellos.

-Yo no vine a pelear contigo, Neville –Dijo, en tono más suave-. Vine a proponerte un trato ...

-¿Trato? –Inquirió, incrédulo-. Si me pasé a otro bando fue para ver que suerte tenía y sacar provecho. En el bando en el que yo estaba los amigos se traicionan ... Así que no veo qué tipos de trato pueda yo hacer contigo.

-Deja de ponerte a la defensiva conmigo, Neville. Yo sé por qué te aliaste con Malfoy. Vengarte de ... Potter –Soltó finalmente.

-¿Solo de Potter? –Preguntó con burla, haciéndole entender que de su hermana, también. Ron desvió la mirada, aparentemente enojado, pero si quería lograr su propósito, debía mantener la calma con él, Neville.

-Mira, Neville. ¿Por qué no regresas con mi hermana¿Qué mejor que tu hacerte cargo del bebé de Ginevra¡Potter no lo va a soportar! Esa sería la mejor venganza –Neville sonrió.

-¡Tienes razón! Sería genial, pero con tu hermana no vuelvo nunca. Así que desechare esa idea ...

-Pero ¿Por qué? –Preguntó, histérico. Viendo su comportamiento y que no lograría nada, trató de calmarse. Carraspeó-. Neville, escucha –Pidió, en tono suave-. Olvidate de Malfoy. Olvidate de esa amistad y llevate de mí, que sí soy tu amigo. ¿O de verdad tu crees que Malfoy te considera su amigo? El punto débil de Potter será ese mocoso ... –Explicó.

-Sé que Malfoy no me considera su amigo. Que todo es un teatro. Él me va a usar como yo lo voy a usar a él lo más que pueda. Nadie mejor que él para hacerle ver su suerte a Potter. ¡Nadie! Así que lamento no poder complacerte.

Era más que obvio que no era la respuesta que esperaba. Neville lo supo y a pesar de ver que Ron venía con una buena idea, tuvo que rechazarla. Algo le decía que Draco era su mejor arma para destruir a Potter. Pero, aprovechando la situación, no dudaría dejar pasar el tiempo para meter cizañas al pelirrojo.

-Lo siento por tí, Ron. En realidad, eres un buen muchacho. Pero el condenado de Potter y tu hermana me traicionaron –Ya no le importaba el disimular. En un principio actuaba, como si nada pasara, dejando que Ron resolviera todo por él. Claro, tenía sus ideas macabras de venganza, la única diferencia era que ya todos lo sabían. No se estaba preocupando por ocultarlo-. ¡Estoy en la obligación de vengarme! Ya sé que tu, también, quieres vengarte. Pero ¿Por qué no lo haces tu¿Por qué no separas a la hermosa parejita¡Tienes poder sobre tu hermana y está en la obligación de obedecerte! Separala de Potter y hazle ver su suerte. No permitas que vea al bebé, que se acerque a tu hermana. Partele la cara, si tienes que hacerlo. Protegete diciendo que eres el tío ...

-¡Pero él es el padre! –Dijo, con toda razón.

-¿Y? Recuerdale como se creó ese muchachito. A base de qué. Se sentirá tan herido que no se atreverá a repelar. Pero es su hijo, e insistirá. ¡Allí es en cuanto a Ginevra, tienes que manipular!

Ron le miró, dudoso. Neville le regaló una sonrisa, llena de muchos sentimientos encontrados. Estaba alimentando el odio de Ron hacia Potter. Los problemas no iban a terminar tan fácilmente para él ...

Cerró la puerta de un portazo, haciendo que Ginevra se sobresaltara. Estaba mirando, ída, a través de la ventana. Estaba llorando, se sentía vacía. Y él, Ron, la vió acariciándose la barriga con melancolía.

-Y a ti ¿Qué te pasa? –Preguntó de mala gana, enojado. Mirándole con odio-. ¿Y esa pinta de muerta que traes?

-¡Dejame tranquila, Ron! –Pidió débilmente, sin siquiera voltearle a ver.

Tal petición hizo que la furia de Ron aumentara. La miró con deseos de matarla, y se acercó a grandes zancadas hacia ella. Peligrosamente.

Se dió cuenta. Sus pasos agigantados destilaban advertencia. Le miró, espantada. Sintió un fuerte jalón de brazo.

-¡Escuchame, mujerzuela! –Le insultó-. No creas que porque tengas la cara quemada te vas a librar de tus responsabilidades.

-Ron, por Dios –Pidió, asustada-. ¡Sueltame¿Qué te pasa?

-Escuchame con atención. Tu historia de amor con Potter se acabó ...

-¿Qué?

-¡Cállate! Aún tengo mucho para tí. ¡A ésta hora estarías en la obligación de contarme el secretito que te guarda la rata inmunda de Malfoy! Pero, tengo un asunto pendiente contigo, aún. Así que vamos por parte ¿No¡Bien!

-¡Ron! –Sollozó-. ¡Sueltame¿Qué diantres te ocurre?

-¡Tu relación con Potter que me tiene podrido! Lo que vas a hacer ahora es vivir el resto de tu embarazo aquí, encerrada. Así pagarás lo que hiciste. ¡No más caricias con el asqueroso de Potter! Yo te mantendrá encerrada de por vida aquí, sin derecho a salir.

-¡Tu no me puedes hacer eso! –Gritó, luchando por zafarse de su hermano-. ¡No tienes derecho!

-¡Eres mi hermana menor y estás en la obligación de hacer lo que te exijo¡Voy a tomar medidas drásticas contigo, muchachita!

-¡No! –Gritó, horrorizada-. ¡Sueltame, me haces daño!

-Potter y tu se arrepentirán de lo que hicieron. Él no podrá ver a su hijo y ese será su final. El final de su historia de amor –Comentó, fuera de sí. Estaba poseído por una fuerza oculta.

Ginevra lo volvió a ver. Estaba allí, en la puerta, sonriéndole enigmáticamente. El fantasma que había visto la noche anterior. En ese momento no estaba para delirios. Debía de estar loca.

-¡Eso no podrá ser! –Declaró, desafiante y subiendo el tono de su voz para hacerse escuchar, aún sin dejar atrás el llanto-. No podrá ser, porque ya no estoy embarazada ...

La confesión dejó a Ron petrificado y boquiabierto.

-¿Qué Diablos? –Preguntó en un susurro, no queriendo despertar las malas noticias.

-¡Que ya no estoy embarazada! –Volvió a repetir. Era su única opción para que su hermano la soltara y dejara de hablar sandeces-. Mi embarazo lo carga, ahora, Hermione ...

-¿Qué¿Hermione? –Preguntó, alarmado.

-Hicimos un traslado ... ¡Y ya no podrás hacer nada! Enterate de una vez que fue Harry quien me convenció ... –Mientras más hablaba, más paralizado dejaba a su hermano-. ¡Si, fue él¿Y te digo por qué te lo confieso¡Para que sepas de lo que él es capaz de hacer por mí! No creas que él tiene miedo de enfrentarte, porque en contra de tu voluntad me llevará con él hasta que nuestro hijo nasca ...

La mano de su hermano estampó su mejilla a sobre la funda de almohada. El dolor al sentir el contacto con la carne quemada la hizo retorcerse. Dolor no más grande que el que sentía Ron.

-¡Perra! Así que Potter se atrevió a tanto ¿No? –Gritó, enojado-. ¡Pues ya va ver de lo que soy capaz! Y tu, desgraciada ¿Cómo pudiste¡No merecen otra cosa que la muerte! Enterate de una vez que si te mueres serás una carga menos ...

Salió echo una furia, en busca de Harry para matarlo.

Hubiera tocado inmediatamente la puerta de Pansy para avisarle de su llegada, pero la conversación extraña que ésta mantenía con Cameron le hizo comportarse indiscretamente y escuchar atentamente, a penas, lo que decían.

-Nadie puede enterarse de ésto, Pansy, nadie. Ni siquiera tu sombra puede enterarse de que estamos aliadas en ésto. Tenemos que actuar inmediatamente. La mataperros pronto volverá a atacarme ... Y nadie puede enterarse, Pansy, recuerdalo, que estamos unidas en ésto.

-Si, si –Su voz sonó ída. Al parecer no salía de un profundo letargo. Esa afirmación más bien parecía la aceptación que el jefe esperaba del sirviente.

-Y cuando la historia termine, no te olvides del vídeo –Hubo una pausa, en la cual lo más seguro Cameron estudiaba el perfíl de Pansy, captando que había entendido todo lo que le estaba ordenando-. Muestrale el vídeo a los dos. A los dos –Recalcó. ¿A quienes? Se preguntó Blaise-. Justamente hoy estaba escribiendo un trozo del diario cuando llegó La mataperros –Dijo, recordando como había dejado guardado en uno de los libros lo que había escrito. Había cierto tono enigmático en su tono de voz-. ¡No pueden salir de ésta isla sin esas hojas!

¿Acaso sabían algo Cameron y Pansy sobre por qué no podían salir de la isla¿Qué plan ocultaban¿Eran complices en qué¿Qué vídeo¿Había un vídeo¿Quiénes eran esos dos que debían verlo¿Qué estaba escribiendo Cameron cuando La mataperros la atacó? No supo, pero por alguna razón aquello le inquietaba.

Casi fue descubierto de imprudente escuchando detrás de la puerta, pues Cameron abandonaría la habitación, así que con un plan en mano, tocó la puerta, simulando que acababa de llegar.

-¡Hola! –Fue lo único que pudo decir. Cameron le miró, extrañada.

-¿Qué te pasa, Blaise?

-Nada, nada –Explicó, haciendo su mejor actuación-. Vine a ver como está Pansy, pues Draco me acaba de enterar de lo que pasó ... –La chica le regaló una pequeña sonrisa en signo de aprobación-. ¡Suerte! –Se fue, con Dimitri en brazos.

Entró a la habitación, cerrando la puerta detrás de él.

-¿Qué haces aquí? –Le preguntó Pansy, como quien no quiere la cosa.

-Apenas me acabo de enterar de lo que te pasó ... ¡A ti y a Cameron! Bueno, vine a ver como estabas –Por un momento quedaron callados, quedando en un incómodo silencio. Se miraron a los ojos, y Blaise se vió en la necesidad de esquivarla un par de veces.

-Gracias –Fue su simple respuesta, frunciendo los labios-. Estoy bien. No me pasó nada.

-Menos mal –Pansy se vió forzada a regalarle una sonrisa ligera.

-Blaise, mira, no es por nada ¿Ves? Pero ¿Podrías dejarme sola? –La pregunta le tomó desprevenido-. Necesito pensar en muchas cosas ...

-Está bien –Respondió. Lo más seguro analizaría la conversación que había tenido con Cameron. La curiosidad, también, le carcomía-. Pero con una condición –Advirtió.

-¿Qué? –Quiso saber, sin imaginar sus intenciones. Estaba ída, pensando en otra cosa, alistándose para un plan que solo ella conocía.

-¿Podremos hablar ésta noche, a solas? –Pansy distorsionó la cara, muy propensa a contestar un rotundo no-. Es muy importante, por favor ...

-Tengo que hacer algo ésta noche ...

-¿Como qué, haber¿Qué podrías hacer en ésta isla mágica y abandonada¡No estamos en la obligación de hacer otra cosa que luchar por salir de aquí! Pero dudo que vayas a hacer eso, de noche y sola...

-No, no es eso. ¡Olvidalo! –Dijo rápidamente-. Está bien. Ésta noche, después de la cena, aquí te veo.

No deseó que le hubiera regalado esa sonrisa tan blanca que solían tener las personas de su tez.

Giraba lentamente el pomo de la puerta, tratando de evitar que las garras metálicas de los guantes hicieran algún ruido y pusiera en sobre alerta a su próxima víctima. Miraba por la ventana, luciendo triste. Lloriqueaba casi inaudiblemente y sus manos cubrían su barriga, aferrándose con fuerza. Asegurándose de que nadie le robara lo que le pertenecía.

Ella, de espaldas a su verdugo no se daba cuenta de la situación, y justo cuando sintió la extraña presencia en su habitación ya era demasiado tarde. Sintió el alambre enroscándose en su cuello y como poco a poco el nudo en la garganta le robaba el aire.

Su corazón comenzó a latir rápidamente. Asustada. Abrió la boca, dejando escapar un gemido y tratando de recuperar el aire perdido. La funda de almohada se pegaba a su cara descaradamente como burlándose de ella. Llevó sus manos al alambre, tratando de aflojarlo, pero era imposible. Ni siquiera pudo voltear a ver a su atacante. Desesperada, comenzó un agitado vaivén de diestra a siniestra, tratando de liberarse de esas garras asesinas, pero ese personaje misterioso que apretaba con ganas y fuerza, seguía sus movimientos, sin aflojar ni un centímetro.

Su mirada se nublaba y se encontró ella misma en la sensación de estar como un pez fuera del agua, y delante de ella, otra vez, ese fantasma burlándose de su suerte. Riéndose malignamente, de brazos cruzados, como observando una obra de teatro en primera fila. El boleto a la muerte.

En ese momento, por su cabeza pasaron muchas preguntas y analizasiones. ¿Quién querría matarla? Su único enemigo era Draco y bueno ... Neville ya la odiaba, para su mala suerte. No podía ser él o ella no quería que fuera él.

Pero más sorprendida quedó cuando sacó fuerzas de donde no las tenía y dijo, entrecortadamente y como pudo, haciéndose de aire para sacar las palabras que petrificaban y sorprendían al susodicho.

-¡Eres tu, Draco! Lo sé. ¡Cobarde! Pero aprovecha y matame. Que lo que pasó entre ambos, tiempo atrás quede en el fango como acordamos –La cuerda se aflojó. Tenía que ser Draco, solo él reaccionaría así. Sorprendido por aquello.

Pero la chica estaba en tremendo error. Más podría facilmente ser otro.

-¡Matame, porque si me dejas viva juro que te mato yo a ti, desgraciado! –Y nuevamente sintió la cuerda apretar su cuello.

Intentó deshacerse de ellas, pero era imposible. Moriría allí mismo.

-¡Auxilio, Harry, ayudame!

Y sus suplicas fueron escuchadas. En ese momento, alguien tocó la puerta, sobresaltando, nuevamente, a La mataperros.

-¡Ron, abreme! Soy yo, Padma –Avisó vivazmente.

Ginevra sintió la cuerda abandonar su cuello e intuitivamente volteó hacia su verdugo. No tuvo tiempo de verlo perfectamente bien. Lo único que pudo ver delante de ella era a una persona sumamente alta y fuerte, vestido de negro y figuras doradas, con una máscara, peluca y guantes con garras.

Fue lanzada al piso y cayó sin siquiera darse cuenta. Debía ser La mataperros, pensó.

Tomó ambas manos, de la chica, las juntó, justo como los "policías" le hacían a los criminales, lanzándolos al piso, boca abajo y con las manos detrás, atándolas.

No pudo clamar por ayuda, en ese momento se encontraba ocupada, en esa difícil posición, recuperando el aire perdido, intercalándolo con toses que dolían hasta sus pulmones. Aún sentía la cuerda apretando en su cuello, palpitante. Exigencia y fuerza que ahora ejercían en sus manos. Quedó tirada, como muerta y solo sintió la puerta abrirse. ¿Se habría ido Padma?

-¡Ginevra, por Dios! –La escuchó, cerca, socorriéndola-. ¿Qué te ha pasado? –La giró cuidadosamente, colocándola boca arriba y desatando sus manos.

Pero incluso antes de recibir una respuesta o seguir en la tarea de acomodar o liberar a la ex-pelirroja de su claustro, se percató de los pasos detrás de ellas. Volteó y de su cara lo único que no se paralizó fue su boca, la cual abrió totalmente para dejar escapar un sonoro grito de ayuda.

Alarmada por los gritos y al ser casi descubierta, el extraño personaje disfrazado salió corriendo, perdiéndose de vista en el corredor.

-¡Era La mataperros! –Avisó agonizantemente, Ginevra, desplomada en el piso, a tan solo pequeños centímetros de Padma-. Y me quería matar ...

Para ella era Draco. Estaba segura. Pero para los demás sería La mataperros.

Cuando los rayos del sol habían desistido de seguir alumbrando aquel maldito lugar donde el plato frío estaba a la orden del día, la noche reinó, dando paso a otro oscuro enfrentamiento en la mesa donde todos compartían el mismo apetito: El hambre. Y si para aquello había que matar, para así comer y sobrevivir ... ¿Qué costaba no hacerlo? Total, allí no había más que cuervos y gavilanes ... Y tan solo uno triunfaría.

-¡Esto es inaudito! –Explotó Cameron, lanzando a la mesa los papeles rotos-. ¡Exijo, ahora mismo, que el responsable de ésto se levante y de la cara!

-El atentado contra la vida de Ginevra no se puede quedar así –Dijo Padma, haciendo que muchos se enteraran de la noticia. Neville puso atención, sonriente.

-¿Y qué crees? –Dijo- ¿Qué La mataperros se va a levantar y decir: Si, soy yo la que intento matar a la Weasley y la que manda mensajes a Draco? –Su tono irónico hizo que Cameron no se contuviera y le lanzara una mirada feroz, al igual que Draco.

-Es evidente que La mataperros está sentada en esta mesa –Habló el rubio-. Hizo lo que hizo por algo y evidentemente se sintió acorralada. No le importó si para ello tenía que quitar de su camino a mi esposa ...

-¡Pero yo la veo viva! –Defendió Harry, en tono irónico, haciendo un bufido y mirando hacia Seamus, quien lo miró, comentando lo mismo con la mirada.

-¡Cállate, Potter y no me interrumpas! –Ordenó Draco, y por alguna extraña razón de la vida Harry obedecía-. Cameron espera un hijo mío, así que espero que a La mataperros no se le ocurra la brillante idea de volverla a tocar, porque si por lo que hizo hoy y cuando la encuentre la quemaré, no se imaginen que haré si se atreve a hacerle otra cosa ...

Coralia observó a su hermana Candela, enojada por la actitud de Draco.

-¡Dejate de amenazas, Malfoy! –Soltó Seamus, desde su asiento-. La mataperros atacó a Ginevra por equis razón. Ninguno de nosotros atacaría a uno de su propio grupo ...

-¿Qué dices, grandisimo majadero¿Neville, qué opinas? –Preguntó de pronto, mirando hacia su nuevo amigo con una sonrisa.

-Estoy de acuerdo, Draco. Eso de que somos del mismo bando, aquí, no funciona. ¿O ya se les olvidó lo que me hicieron? –Vio a Ginevra agachar la mirada y a Harry rodar los ojos, molesto e incómodo.

Hermione observó, triste, la situación que se manejaba. Negó lentamente con la cabeza, incluso, como su amiga Luna miraba con admiración hacia Neville. Apoyando su comportamiento. Ron no estaba. Eso era raro. Su asiento estaba desolado.

-Y –Siguió Draco-. Te recuerdo que a mi me están mandando mensajitos y no son de amor, precisamente –Neville explotó de risa, causando gran conmoción. Como si lo hubiera hecho en un velorio. Draco siguió-. Mira –Le lanzó el último mensaje que La mataperros le había mandado-. Comprueba, animal, que no miento. Así que yo dudo que, también, sea de mi grupo. ¡Dejemonos de mierdas! Puede ser cualquiera ¡Entre uno de nosotros hay un loco suelto en busca de sangre!

La frase azarosa. Nadie quiso escucharla, porque su efecto era el justamente actuado por los integrantes de la casa. Miedo, nerviosismo, desesperasión, angustia. ¿Quién sería¿El nervioso? Pero ¿Estaría nervioso de ser descubierto o nervioso de que hubiera un asesino entre ellos? Era el rompecabezas que debían formar pieza por pieza.

-¿Cómo saben que era La mataperros? –Preguntó Cameron a Padma, sin mirar a Ginevra, pero era obvio que la pregunta íba, también, para ella. No la podía ver. Soportar-. ¿Cómo vestía?

La palabra causó que los cuatro hermanos De Cabot se vieran complicemente. Asustados.

-No la pude ver bien –Contestó Padma, cohibida de dirigirle la palabra. Pero, si querían desenmascarar al culpable de todo, tendrían que unirse poco a poco e ir reuniendo pistas-. Estaba disfrazada de negro. Tenía una máscara y una peluca negra y larga ...

-¡Justamente la misma que me obligó a romper las escrituras! –Dejó escapar, haciendo que todos la miraran, atentos-. ¡La mataperros está detrás de todo!

-Yo me pregunto –Comenzó Draco, mirando complicemente a Blaise. Ambos comenzaron a levantarse de sus respectivos asientos, lentamente-. ¿Dónde consiguió esa perra de La mataperros, un traje? En todo caso, si La mataperros es uno de nosotros ¿Cómo supo donde estaban, si apenas conocemos las cuatro paredes de ésta casona? –Se colocó detrás de Chase, quien se mostró tenso y molesto. Rodó los ojos y Draco colocó ambas manos a cada lado del plato del chico, mirándole desde atrás. Tan solo centímetros lo separaban. Chase podía sentir su respiración sobre él-. ¿Tu qué opinas, Chase?

-¡Que no sabemos nada! Ni de disfraces ni de nada –Se limitó a decir, molesto por su presencia. Draco rió con ganas.

-No, si no eres bruto –Aseguró-. Eres un muchachito bien bravo, pero conmigo no te la quieras dar.

-¡Ya te explicó! –Exclamó Coralia, clamando por atención. Atención que Draco le negó. Ganando solo la mirada enojada de Chase.

-¿Entonces de donde sacó La mataperros un disfraz?

-Nunca supimos que aquí hubiera disfraces, de lo contrario, no anduvieramos en hojas –Explicó. Draco escuchó, viendo que tenía razón. ¡Demonios!

Pierre parecía que contenía la respiración, listo para dejarlo escapar en el momento indicado.

-Ésta casa se ha vuelto un manicomio desde que ustedes llegaron. Ustedes son los locos, así que no dudo que ya hayan descubierto algún pasadizo secreto del cual nosotros ni enterados. ¡Tienen el tiempo y toda la libertad del mundo!

Un silencio incómodo y lleno de tensión.

El viento frío y embriagador que los volvía débil a todos. El tiempo detenido. Ginevra volviendo a ver al fantasma, sin expresión desde la entrada.

Hary, Draco, Hermione ... Levantaron la mirada, mirando en derredor, recordando esa brisa fría y extraña días atrás. Justo en momentos de tensión. La cereza al helado. La gota que derrama el vaso. La melodía que junto al discurso hace la música. La puñalada que desangra y mata a la víctima.

Unos pasos apróximandose y el rugido del león enfurecido.

-¡Potter, desgraciado, te voy a matar! –Ron había hecho entrada, robándose el show. Todos voltearon a ver hacia la entrada del comedor. Para Ginevra, el fantasma había desaparecido.

Intuitivamente, Harry se había levantado, sobresaltado y desconcertado. Y de paso, el puño de su mejor amigo le dió la bienvenida, haciéndolo rodar por encima de la mesa. Neville se levantó de un salto, contento. Ahh, ese condenado de Neville.

Draco olvidó su conversación con Chase. Todos olvidaron sus quehaceres, dedicándose a observar como Ron se lanzaba sobre Harry, encima de la mesa y comenzaban una pelea.

Pansy alejó a Cameron de la multitud. Seamus y Dean se acercaban, separándolos.

De la misma forma, Luna apartó a Hermione.

Ginevra aprovechó el momento para escapar.

-¡Eres un desgenerado, Potter! –Le propinó otro puñetazo, haciendo que Harry se viera en la obligación de devolverle el golpe.

-¡Ron, ya basta! –Gritaban Seamus y Dean, internándose en la pelea-. ¡Harry, dejalo!

-¡Ronnie, Ronnie, ya! –Pidió Padma, a un lado de su hermana, abrazadas y deseosas de que todo acabara.

-Esto se pone bueno –Susurró para sí, Neville, observando, entretenido.

Seamus pudo desapartar a los muchachos, cargando, él, con Ron.

-¡No puedes actuar así cada vez que ves a Harry, Ron! –Se quejó-. ¡Ésto se está saliendo de sus límites!

-¡Tu lo haz dicho! –Respondió, exaltado-. Ese desgraciado siempre hace algo para que le parta la cara y se la deje desfigurada ...

-¡Cuentanos, Ron! –Aupó Neville, sonriente-. ¿Qué fue lo que paso, ahora?

Tal pareciera que Ron no le escuchó o no le hizo caso.

-¡Estoy harto de esta situación! No puedo seguir cargando con las putadas de mi hermana. Así que como a Neville ya no le importa esa maldita loca y tu te mueres por ella, Potter ... ¡Quedate con ella!

-¿Qué fue lo que pasó? –Demandó Neville, ansioso. Draco le observó desde su lugar con una sonrisa.

-¡Casi nada! –Dijo sarcásticamente-. Resulta que porque mi hermana le dará un hijo al perro, este, se cree con derecho de hacer y deshacer –Buscó como loco entre la multitud, y en busca de su hermana, encontró a Hermione, quien le miró, asustada, sospechando que él ya se había enterado-. Y tu ... Te haz convertido en lo mismo que son ellos dos. Te haz convertido en sus complice. ¿Cómo pudiste aceptar cargar con el hijo de Ginny y solo por que el bruto de Potter así lo quisiera?

La declaración sacó a todos un gran gemido de sorpresa. Neville cayó en su asiento, perplejo.

-Y así como los odio a ellos ... Te estoy empezando a odiar, Granger –Hermione lució pálida y conmovida por todo aquello. Era duro escuchar a la persona a la que se amaba hablarte de esa manera delante de todos y tan despectivamente.

Blaise observó atentamente. No se atrevió a intervenir, no por cobardía, sino porque en su mente se comenzaba a aclarar esa duda. Ella, realmente, estaba enamorada del Weasley.

Momentos más tarde se encontraba en la habitación de Pansy, listo para plantearle el asunto. Aunque tenía cierta curiosidad por saber de que hablaba con Cameron, no era el momento indicado.

-Eso de allá abajo estuvo fuerte –Dijo por decir. Para romper el hielo. Pansy asintió, ída, por hacerlo-. ¿Qué tienes?

-Nada, nada –Dijo, como quien no quiere la cosa-. ¿De qué me querías hablar? –Preguntó, poniéndose inquieta-. ¡Sueltalo, que tengo que hacer algo!

-¡No entiendo! –Blaise se tornó un poco molesto-. ¿Cuál es tu atareo a ésta hora¿Qué estás planeando?

Planeando. Eso la puso nerviosa.

-Olvidate, Blaise. Dime que es lo que pasa.

-¿Qué es lo que te preocupa? –Para Pansy era una testarudez del chico, para Blaise era el camino hacia su propósito-. ¿Acaso temes a La mataperros¿Temes que te vuelva a atacar de alguna otra forma?

Pansy le miró, seria, y tomo par segundos analizando su respuesta para tan solo contestar un simple: Quizás.

-¡Perfecto! –Exclamó Blaise, haciéndola sobresaltar-. En vista de eso me veré en la obligación de quedarme a dormir aquí ...

-¿Qué? –La había tomado de sorpresa.

-¡No te dejaré sola ni un momento! Yo te protegeré de La mataperros, así que no tienes de qué preocuparte ...

-¡No, Blaise! –Le cortó. El chico lució desilusionado-. No tienes por qué sentirte en la obligación de hacerlo ...

-¡Pero me apetece estar contigo, esta noche!

-¿Ésta noche te apetece estar conmigo? –Su tono de voz no sonó fantasioso o alegre, más bien desilusionador y triste-. ¿Qué hay de las demás¿No piensas que lo único que vas a lograr es hacerme daño en lugar de protegerme?

Blaise le vió, conmovido. Se acercó y la abrazó de la cintura, con esa confianza de amigos. Siempre pensando sin medir las consecuencias o qué sería de los sentimientos de Pansy.

-Pero –Interrumpió-. Si tu me dejas –Listo para decirlo, dispuesto a hacerle caso a su amigo y deshacer esa idea de conquistar a Hermione. Lo mejor era que siguieran como amigos y no peleados por él ser tan inmaduro y no entender que ella no le amaba-. Podría, yo, quedarme ésta noche y todas las noche que quieras ...

Y sin previo aviso, le besó intensamente, dejando cuadriplejica a su víctima.

-¿Ya te sientes mejor? –Preguntó Luna a Hermione. Ambas ya estaban a solas en la recámara que compartían.

-Si, solo fue un mareo. Lo más seguro por la pelea de los chicos –Explicó.

-No –Se opuso Luna-. Son los efectos del embarazo, amiga –Hermione agachó la mirada, no queriendo hablar del tema.

-No debí aceptar la propuesta de Harry y Ginny. Por ésto Ron me odiará de por vida y ...

-El amor es primero, amiga. Sabías que con eso lastimarías los sentimientos de Ron, pero al parecer no te importó –Así de regia y soberbia llegaba a ser Luna cuando lo quería-. ¡Pero lo hecho, hecho está! Así que ya olvida eso y confronta el destino que te depara ésta historia tan dramática y llena de peligros ...

-Ya estoy bien –Informó, deseando estar sola-. Así que ya puedes irte a ver a Neville ... Quedaste de verte con él –Le recordó.

-No iré. No te dejará sola ...

-¡Anda y ve! –Le dijo-. Yo estaré perfectamente...

-¿Segura?

-Segura ...

-¿Las nauseas y ...?

-Ya mejoran los síntomas, descuida.

Draco acababa de salir para encontrarse con Coralia. A pesar de que ella, Cameron le había advertido de que no lo hiciera, el chico no le hizo caso. Se había ido, dejándola sola. Debía ir con él, pero estaba Dimitri. No podía dejarlo solo y bajar con él para resolver el problema de La mataperros era inadecuado. ¿Qué hacer¡Por lo menos Blaise debía estar con él! Pero, bueno, Blaise debía de estar con Pansy ... ¡No! Pansy debía estar haciendo lo que ella le había pedido, por lo tanto, Blaise no debía estar con ella. Perfectamente solo para que acompañara a Draco.

¿Qué estaba pensando¡Era estúpido! Draco ya había salido y si le harían algo, en éstos momentos ya estaría bajo ataque. Un extraño presentimiento que le oprimía el pecho le decía que algo le iría a pasar. Que la Coralia había inventado todo aquello con algún fin y Draco, desesperado por información, había caído.

La risa de Dimitri, acostado en la cama, llamó su atención.

Para el pequeño, una niña de más o menos doce años, vestida al puro estilo del siglo XVlll jugaba con la pulsera que Harry le había regalado. Para Cameron, que no veía nada, era algo aterrador. No todos los días los objetos se movían solos y sin tocarlos. Lo que más impresionada la dejó era que su hijo miraba fijamente la nada frente a él, como si alguien estuviera allí.

Sonreía, mientras la chica le miraba, seria y triste. Sus ojos marrones claros estaban llenos de agua, a punto de llorar.

Cuando entró a la sala en penumbra, tan solo iluminaba vagamente por la luz de la luna que se colaba a través de las ventanas, se detuvo inmediatamente sobre sí. Frente a él, de espaldas, se encontraba cierto personaje misterioso, manipulando ve tu a saber qué cosa en la mano. Y al sentir su presencia, se llevó algo a la cara y volteó. Justo lo que pensó.

La mataperros. Sonrió, imaginándose que ésto podía pasar. Y como no era nada tonto, comenzó a palpar su bolsillo, listo para tomar el cuchillo que había tomado del comedor aquella noche. Observando al misterioso personaje se dió cuenta de que no era para nada como lo había descrito Cameron. Más bien parecía el Doctor Peste.

¿Quién nunca escuchó hablar sobre el doctor peste y su vestimenta? Siglos atrás, cuando la epidemia de la peste sobrecogía a los pueblos, los doctores –Quizás uno por cada pueblo- se veían en la obligación de portar un disfraz estrambótico: Las botas de tacón de baquero, la gabardina negra de leather, los guantes largos y negros y la famosa máscara blanca con un largo pico que daba la impresión de ser los restos de un pájaro. Como toque, el sombrero circular y negro que al parecer no hacía bien su trabajo, ya que el misterioso personaje se vió en la obligación de usar la peluca negra que Cameron y Padma habían descrito. La larga cabellera le caía en ambos lados de la máscara, dándole un aspecto super gótico.

-¿Cambiando de disfraz, Coralia? –Preguntó Draco, burlonamente-. ¿Por qué no fuiste más original y menos obvia?

Como respuesta, La mataperros negó con la cabeza, lentamente, dejándole dicho que no era Coralia.

-¿Y pretendes que te crea?

Sencillamente respondió que sí, con un asentimiento de su parte.

-Veo que no me hablas ... ¿Me tienes miedo?

Otra vez La mataperros volvió a asentir. Draco sonrió, sacando el cuchillo.

-¡Me gusta, carajo, me gusta! –Se jactó-. Ahora que te tengo en frente tu y yo ajustaremos cuentas. Porque ese es mi defecto ¿Sabes? Es un defecto que poseo desde más allá del vientre de mi madre, y es que nunca olvido. Escondiéndote bajo de ese disfraz o hasta debajo de las piedras siempre te llegarán facturas mías. Lo que estás haciendo no te lo perdono y cuando te quite esa máscara tan horrenda me será más fácil apuñalarte sin siquiera una pizca de remordimiento. Estoy seguro que si el Diablo existe ... Tiene cara de mujer.

La mataperros volvió a asentir, de acuerdo con él.

Enojado por su actitud, Draco se acercó rápidamente, con pasos amenazantes y listo para quitarle violentamente esa máscara. Y justo cuando tocó la mascara, sintió un dolor en su pecho.

Se había confiado demasiado.

Llevó su mirada hacia su corazón, y vio como comenzaba a sangrar. Quizás estaba exagerando. ¡No, estaba sangrando¡La perra le había dado!

Le vió, sorprendido de que se atreviera a tanto. Trató de verle a los ojos a través de esos huecos negros, pero lamentablemente no encontró una mirada que le consolara de saber quién era. Y ella se burló, asintiendo lentamente, como diciendo: Te lo buscaste ...

Incapaz de creerlo. Sintiendo el dolor, la debilidad y el enojo, sacó fuerzas de donde no las tenía y le arrebató la máscara a esa perra. Y se sorprendió.

No había un rostro. Debajo de la máscara blanca con pico largo tan solo había un gorro negro que cubría la cara de la persona responsable de su estado.

Le empujó violentamente, y Draco maldijo hasta su forma de caer al piso. El dolor aumentó y sintió la sangre fluir rápidamente, manchando el piso.

Quizás estaba cortado en el pecho y no el corazón. Podía ser, pues ya hubiera muerto. Aunque creyó ya estarlo. Mientras su vista se nublaba, tan solo distinguió como La mataperros observaba con triunfo el plato frío que acababa de devorar ...

Ahora, lo único que faltaba era dar el golpe final y matarlo de una vez por todas. Ella ... Tenía hambre y sed de venganza. Ella era, ja, la perra.

Continuará.

No se ahoguen en un vaso de agua. Si no entendieron los disfraces de La mataperros les recomiendo que busquen en Google, imagines y esciban: Carnaval de Venecia. Alli veran disfraces y mascaras. Mas o menos asi es el de La mataperros.

El otro disfraz, el de Doctor Peste es genial. En Google, escriban: Doctor Peste y les saldran imagenes! Verdad que es aterrador? Jajaja Que susto se llevaran muchos de mis personajes.

Bye.