Quiero agradecer a tods los que leen esta y otras de mis historias sus rewiews. Lo prometo, los miro todos y cada uno de ellos.
Así que gracias a:
NIBYNEKOMATA, Murtilla, Casiopea Giena Black (nombre de estrella, ya veo que honras la tradición Black) , AlmaRosa NS, Ginebra 216 (Reina y señora, siempre atenta) Sephiroth Malfoy, Simon de Escorpiao ¿Te importaría contarme la historia de tu nombre?, Olimka, Ginna0, Banshee87 (Espero que tu voz no haga honor a tu nombre) , L. Malfoy, Liglas, Flor, Ahgness Black, Reykou Higurashi, Paola Mercury, Lilipotter, Eldhewen33, SetsunaGW, Alexander Malfoy Black ( un placer, como siempre) , Adicta, Isis89, Murtilla, DVMAlfoy, Erinias, Alexia Cullen Black (Te gusta Crepúsculo?) , La Sonrisa de Chesire (Bonito nombre!), Ank-Sunamuhn80 (¿Hay una historia detrás de ese nombre??), Potter de Snape, Leontina, Martes, Turi, Minerva Potter, Zhian Shiory, Noriko-leo, Veroboned, Abril Dark Angel, Polares, SArissLoveless, Basicidea, Amia Snape, El Furio (Guau!!) JoeyCob, Anaerin, Miru yumi, Arau, Rianne Black, Yume963, SusiGabi, Maaura, Drix Potter Malfoy, Maruveth, Lurovia, Luadica,
CONFLICTOS FAMILIARES
Narcisa había reaccionado muy negativamente a la presencia del Griffindor en Malfoy Manor la primera vez que acudió de visita tras su traslado. La Sra. Malfoy se sorprendió de que los elfos la instalasen en unas habitaciones que no eran las suyas, aunque todas sus pertenencias, muebles incluidos, habían sido trasladadas a ellas.
Su hijo se encontraba trabajando, y los elfos no pudieron darle más explicaciones salvo que eran órdenes del amo. Las antiguas habitaciones de su hijo estaban cerradas, al igual que los otros dormitorios, y los elfos tampoco los abrieron para ella. Irritada y malhumorada, Narcisa recorrió la mansión, apreciando otros cambios en varias estancias. La casa parecía más luminosa, y el despacho que antaño fuera de su esposo, había sido remodelado parcialmente.
Una gruesa alfombra rojo Burdeos, a juego con la nueva tapicería de los sillones, cubría la mayor parte del suelo de madera de roble envejecido por los años. El retrato de su esposo había sido sustituido por el de su hijo, actual cabeza de familia. Aunque el ornado escritorio de raíz de nogal era el mismo, las paredes lucían nuevos cuadros de paisajes donde se veían ríos, lagos, prados alfombrados de flores, bellos bosques y pequeños cottages. Lo que Narcisa no apreció fue la pequeña fiera negra que se deslizaba en la espesura, siempre demasiado lejos para ser identificable.
La sonrisa fría y distante de su hijo lo saludó desde el retrato y molesta, no pudo evitar una reprimenda.
Espero que haya buenas razones para todo esto, Draco!
Con la misma sonrisa, el retrato del rubio contestó en un susurro:
Por supuesto, madre.
Y desapreció por el borde del marco, uniéndose a la casi invisible figura en los árboles, dejando a su madre indignada.
A la hora de la cena, una malhumorada bruja estaba esperando la llegada de su hijo frente a la chimenea. Cuando este surgió de las verdes llamas, ni siquiera tuvo tiempo para saludarle, cuando entre una nueva llamarada, la silenciosa figura del Griffindor emergió frente a ella.
El moreno sonrió tímidamente, y Narcisa, recobrándose, se dirigió a su hijo con voz helada:
No sabía que tuviéramos invitados para cenar, hijo. Les hubiera ordenado a los elfos preparar algo mas…adecuado.
Harry había besado la mano que Narcisa le tendió y esta se giró para besar brevemente a su hijo en la mejilla. Este, con parsimonia y determinación puntualizó:
Harry no es un invitado, madre. Vive permanentemente aquí, conmigo.
La mirada de zafiro de Narcisa se endureció y su gesto se volvió impenetrable, mientras sus ojos volvían a escrutar al joven, silencioso y elegante que permanecía junto a su hijo. Indudablemente el moreno era atractivo, pero había algo más. El poder que siempre emanaba del joven, aunque oculto, se había…refinado y acentuado en cierta manera.
Su forma de moverse, casi felina, sus gestos, irradiaban una sensualidad que la dama no recordaba, tan inconsciente como innegable cuando avanzó y se colocó serenamente junto a Draco, haciendo que este se volviese hacia él y le dedicase una fugaz y cálida mirada, correspondida con una sonrisa por el moreno, antes de abandonar la habitación, inclinando levemente la cabeza ante ella.
Abandonando toda pretensión apenas los pasos del joven Griffindor se desvanecieron en la distancia, una furiosa Narcisa arremetió contra su hijo.
¡¿Cómo te has atrevido Draco?!
Sus ojos eran puñales que asaetearon a su hijo, mientras la ira dominaba y deformaba sus facciones.
¿Qué bruja de buena familia aceptará esta aberración?!
Draco la cortó secamente y susurró con voz helada:
No me importa en absoluto "Madre". Ese, es tú problema. ¡Encontrarla! Porque yo no tengo el mas mínimo interés en ello. Y recuerda mis condiciones madre. No más de 19 o 20 años, hermosa, nada de ojos verdes ni cabello oscuro.
Con una pausa añadió, mientras avanzaba hacia la puerta:
Por si lo has olvidado, madre, el único objeto de este matrimonio es producir un heredero, nada más. Después de eso, una separación amistosa y un divorcio al cabo de un tiempo serán lo mejor. Recuérdalo siempre, madre.
La cena fue muy tensa, Narcisa asaeteando silenciosamente con los ojos a Harry, que llegó a sentirse verdaderamente muy incomodo ante tanta presión. Draco le había puesto al corriente de su conversación, preparándole para la reacción de su madre, que insistió durante toda la cena en hablarle de las numerosas jóvenes que deseaban conocerle con fines matrimoniales. Ante el mutismo de su hijo, la dama comenzó a insinuar que debían dar una recepción para que Draco pudiera conocerlas.
Alzando los ojos del plato y mirándola a la cara por primera vez en toda la cena, Draco, con voz cercana a la indiferencia, pero teñida de enojo contenido murmuró:
De ninguna manera. Rotundamente, no.
Su madre abrió la boca para replicar, pero su hijo la interrumpió:
Una foto, eso es todo lo que entrará de esa mujer en esta casa, madre. No me interesa conocerla…ni tocarla.
Con una mirada furibunda, Narcisa volcó su rabia en Harry, que había escuchado atentamente la conversación, secretamente esperanzado.
¡Es culpa tuya! Antes, hubiera accedido a tomar una esposa adecuada, pero le has… pervertido!
Los ojos verdes del Griffindor acusaron el golpe y se humedecieron y tras una mirada triste a Narcisa, hizo ademán de levantarse. Los ojos grises de Draco conectaron con los suyos y por un momento, en mudo intercambio, el moreno suplico que le dejase retirarse. Pero el Slytherin se negó en rotundo y con un gesto imperceptible de resignación, Harry se relajó de nuevo en su silla.
Con deliberación, el rubio se levantó de su silla y colocó las manos sobre los hombros del Griffindor, que se sonrojó ligeramente. Era la primera vez que Draco le tocaba de esa manera en público.
Nunca vuelvas a decir eso madre.
Una sonrisa irónica animó sus facciones mientras sus dedos se enredaban en las ondas de azabache de su amante. Se inclinó hacia él y le mordisqueó la oreja, haciéndole enrojecer intensamente.
Harry es la única persona pura y limpia que he tenido en mi vida.
Sus ojos centellearon cuando conectaron con los de su madre y esta, entendió el mensaje. Una de las normas no escritas de conducta que habían inculcado a su hijo era la de no tomar como amante a vírgenes. "Demasiada implicación emocional" Una esposa virgen era deseable, pero no un amante. Narcisa le estudió durante unos momentos y añadió con enojo:
Ya veo. Pero eso no cambia nada para mí, Draco. El no te conviene.
Con un gesto, Draco indicó a su amante que se levantara y capturó sus labios con suavidad.
MI vida privada es mía y solo mía. Y Harry es todo lo que quiero.
Salió del comedor, dejando a su madre perpleja, seguido del moreno, que dedicó una mirada, dulce y tímida, casi arrepentida, a Narcisa al pasar junto a ella, feliz por las palabras de Draco.
