Este es el primer fanfic que escribo de Dark Shadows, sed compasivos.

Dark Shadows pertenece a Tim Burton, al igual que sus personajes. No saco ningún dinero con esto, lo hago porque me gusta.


Julia abrió los ojos lentamente y sintió un ligero peso encima de ella. Se dio la vuelta y comprobó que se trataba de Barnabas, la estaba rodeando con sus brazos. Julia sonrió, dio un profundo suspiro de satisfacción y se acurrucó en su pecho desnudo, disfrutando del ligero calor que desprendía…a pesar de que era un vampiro. Notó que él se movía y se incorporó para observar cómo se despertaba.

-Buenos días…-susurró.

Barnabas se sorprendió al verla, por unos segundos, no recordó lo que había pasado la noche anterior. Después sonrió y estiró el cuello para poder besarla. Luego la agarró del brazo e hizo que se echara junto a él.

-¿Has dormido bien?-preguntó Julia.

-Bueno…estoy acostumbrado a dormir en mi ataúd.

Julia rió. Sabía lo que le había costado a Barnabas quedarse a dormir con ella en su cama, acostumbrado a aquel viejo cajón de madera, le habría resultado incómodo.

-Eres un exagerado…-dijo Julia, con una sonrisa.-Dónde se duerme mejor es en una cama.

Barnabas rió y se echó encima de Julia, aprisionándola con fuerza.

-Donde se duerme mejor y donde se hacen con más eficiencia otras cosas.-dijo, pícaramente.

Julia soltó una alegre carcajada.

-Pero Barnabas… ¿tú no duermes con Victoria? Bueno…a no ser que compartáis ataúd.

Barnabas guardó silencio, pensando bien la respuesta.

-Hemos…dormido un par de veces juntos, ya sabes a lo que me refiero. Pero la verdad es que hace tiempo que dormimos separados.

Julia calló, le parecía mentira que después de todo lo que había pasado, los dos se hubieran separado de esa forma.

-¿Y tú?-preguntó Barnabas de pronto.

-¿Yo qué?

-Jack y tú estabais medio liados.

Julia recordó a Jack, ya apenas pensaba en él después de sus pequeños escarceos con Barnabas.

-La verdad…es que no es para tanto. Quiero decir, Jack es un buen hombre, pero no tenemos ese tipo de relación.-explicó ella.

-Os vi a los dos en actitud cariñosa, todo el mundo pensaba que terminaríais juntos.-dijo Barnabas, sorprendido.

-Pues las cosas no son como parecen. Él en realidad me quiere como amiga.

-¿Cómo sabes eso?

-Lo sé porque me pidió consejo hace dos días sobre una compañera de su trabajo. Le atrae desde mucho tiempo y no sabía cómo pedirle salir. Como yo soy psicóloga y su amiga, pensó que sería buena idea preguntarme.

Julia lo contaba todo como muy molesta, Barnabas lo notó.

-¿Te molestó aquello?

-No…bueno…sí…no lo se. Al principio sí me importaba.

Julia miró intensamente a Barnabas.

-Pero ahora no…-susurró, suavemente.

Julia besó a Barnabas de nuevo.

-Tengo que irme.-dijo Barnabas, separándose de ella.

Julia asintió con la cabeza, quería seguir con él, pero comprendía que se tenía que ir, si no sospecharían.

Barnabas se levantó y buscó sus ropas, que estaban desperdigadas por la habitación mientras Julia le miraba tumbada desde la cama.

-¿Se puede saber qué miras tanto?-preguntó él, con curiosidad.

-Tengo a un hombre desnudo en mi habitación, no es algo que vea todos los días.-contestó, riéndose.

-Pues vete acostumbrando.-respondió Barnabas, sensualmente.

Finalmente, terminó de vestirse y se dirigió a la puerta. Antes de abrirla, Julia se levantó rápidamente, cubierta sólo con una sábana.

-Hasta luego.- se despidió, con cariño.

Barnabas esbozó una sonrisa y cerró la puerta con cuidado de no hacer ruido.

Julia miró la hora, eran las ocho y media de la mañana. Dentro de media hora la familia bajaría a desayunar, a si que abrió el armario y buscó algo que ponerse. Aquella mañana, se puso un vestido y se maquilló con mucha delicadeza. Estaba feliz y quería estar radiante.

Julia bajó al comedor, todos estaban allí, incluso Barnabas; que se quedó mirándola fijamente cuando la vio tan guapa y bien vestida.

El desayuno transcurrió con normalidad. Barnabas se quedó el último por alguna extraña razón. Se levantó y fue a su habitación.

Entró y vio a Victoria, de pie e inmóvil.

-Victoria, ¿qué haces aquí?-preguntó él, alegre.

-¿Dónde estuviste anoche?-preguntó ella, con seriedad.

Barnabas tragó saliva, Victoria se había dado cuenta de que no había dormido en su cuarto y parecía molesta.

-Esto…anoche salí.-contestó.

-¿A dónde?

-Pues…me desperté en mitad de la noche. Me entró una sed horrible…sabes cuando me pasa eso le pongo remedio en seguida. –explicó.

-¿Y se supone que fuiste al bosque?-preguntó Victoria, de mala gana.

-Sí, fui al bosque, y maté a un peregrino que se había perdido.-Mintió Barnabas.

Victoria se acercó a Barnabas y le miró fijamente.

-Más vale que no estés mintiéndome, no te gustará verme enfadada.

Barnabas no dijo nada, se quedó en silencio. Victoria le dio un beso en la mejilla y le dedicó una mirada amenazante antes de irse.

"Maldita sea" pensó el vampiro.