Capítulo 10: "Nada más que un arma"
(Fenrice) La mansión estaba en silencio, poco ruido en realidad había. Solo el suave hecho de la presencia de elfos le daban algo de vida a aquella increíble casa, su presencia ya había sido avistada y habían mandado a llamar al señor. Lucius luego de escapar de Azkaban había logrado hacer los hechizos suficientes para que su casa quedara bajo el hechizo de un Fidelius. En su casa el estaba seguro; poco movible, pero seguro,
Observaba poco interesado las fotos familiares una al parecer por años, allí estaba Lucius Malfoy tan aristócrata como siempre, su cabello bien peinado y rubio platinado le caía por los lados dándole esa seguridad tan característica de su familia, la hermosa pero poco necesaria Narcisa Malfoy o su nombre de pila, Narcisa Black, hermana de la sádica Bellatrix y la carismática Andrómeda, esta ultima solo por los comentarios de desprecio de Bella, la verdad por como la describía deba ser una persona de muy buen fiar. Y el tercero, aquel chico tan parecido a su padre, tan orgulloso, tan efímero de sentimientos, Draco Malfoy, él que sería un buen servidor en un par de años o meses más.
-. Fenrice- la voz vino de atrás y la puerta de caoba se cerro
-. Lucius- contesto- bonita familia- comento. Lucius miro al vampiro con algo de desdén- no me mires así que no te vengo a comer- mostrando sus colmillos en una suave sonrisa
-. Sabes que tú presencia es signo de que el señor esta algo enojado- el hizo un gesto con la mano ante esas palabras
-. Vengo por algo más personal, el "Lord" no sabe que estoy por aquí y no creo que le interese de todos modos
-. ¿Quieres hablar de la familia entonces?- pregunto sardónicamente mientras daba un suave golpe al suelo y un elfo aparecía detrás con una reverencia que al parecer su puntuada nariz tocara el suelo- tráeme un poco de Vodka, ¿Quieres algo?
-. No creo que tengas sangre
-. No, creo que no- negó el rubio y los dos presenciaron como el elfo tembló- ¿Un elfo?- el de ahí casi se desmaya y comenzó a temblar mucho más, gimiendo suavecito
-. No comí uno en la mañana- se burlo Fenrice, mientras los gemidos sonaron más fuerte
-. Vete de aquí, alimaña, y traedme mi trago- el elfo desapareció con más reverencias- ¿Y bien?- pregunto mientras se corría su cabello hacía atrás en un gesto elegante
-. ¿Conociste a Potter y familia cuando estabas en Hogwarts no es así?- pregunto girándose y siguió observando las fotos
-. me libere de su presencia, dos años antes que ellos lograran su licencia
-. ¿Y conociste a Remus, Remus Lupin?- pregunto
-. ¿El hombre-lobo?- pregunto y luego sonrió con burla- sí, si lo conocí. El más tranquilo y más cuerdo de los llamados Merodeadores, podía decirse que el colegio en pleno se había enamorado de su forma de ser, nada que un Slytherin pudiera abnegarse
-. ¿Sabías si tuvo familia?¿Esposa?¿Padres?¿Hermanos?¿Familia?
-. Algo sabía de que sus padres murieron, familia más haya de eso, no lo creo- comento. El vampiro se quedo en silencio sopesando la información- hubo rumores de que se caso, con aquella chica de sangre limpia Alemana, Ielf, en realidad sería muy acertado ya que esta era una buena científica en los ámbitos de los genes mágicos, pero más de rumores nada se
Así que nadie en plenitud conocía a Febrix, eso era un punto a su favor, nadie sabía que era hija de un hombre-lobo, la podía sacar del colegio con una sola palabra de propagación y sería de él. Se lamió los labios y se giro.
-. gracias Lucius- le agradeció mientras una suave niebla comenzaba a formarse a su alrededor
-. ¿Por qué me preguntas por el licántropo?¿Tendrá algo que ver con la leyenda de ti y el otro ser?- pregunto con una nota curiosa muy bien camuflada
-. Creo que me he equivocado tan solo eso- contesto y desapareció por completo con aquella sonrisa, que al momento en que este desapareció, al rubio le surco un escalofrió, la presencia de aquel ser le daba escalofríos.
(Harry) La clase de aquel día estaba realmente vacía, 4 puestos de Gryffindor estaban vacíos. El trío dorado no estaba y Febrix tan poco. Amy y, Taylor miraban intrigados los puestos, mientras sacaban conclusiones en silencio. Cuando toco para la próxima clase se reunieron a charlar, se encontraron con Andrus a quien le comentaron lo que pasaba, este tan poco duro demasiado en sacar rápidas conclusiones
-. Yo los vi bajar, a Potter y compañía a la que no vi fue a Febrix- comento Amy con una mano en la barbilla
-. no la puedes culpar ya la hemos visto bajar bien temprano, mucho antes que nosotros- siguió Taylor
-. ¿Pero y los demás?- pregunto Andrus mientras sacaba su varita y comenzaba a juguetear con ella. Habia aprendido un nuevo hechizo en defensa.
-. ¿Estarán bien?- pregunto Amy más preocupada por la chica
-. Tienen fama de problemáticos, deben estar haciendo algo que nosotros no sabemos.
La sala de los menesteres estaba transformada en una exquisita sala de estar, cómoda y tranquila, mientras los tres chicos ya hacían desparramados por los asientos mullidos que habían pedido, Ron miraba el techo sin ningún otro movimiento que su respiración pausada, sumido en sus pensamientos. Hermione tenia un libro sobre su regazo que no parecía estar leyendo, y él, él miraba por la ventana hacía los terrenos, tenia una espectacular vista al sauce boxeador, por donde debería llegar mañana Febrix.
Los tres habían decidido pasarse la primeras horas de clase, la noticia de Harry los había dejado a los tres bastante decaídos y aunque hubieran ido a clases, se hubieran quedado en la misma posiciones pensativas.
Escucho el sonido del timbre, pero en ese mismo momento se quedo observando la salida del sauce aparecieron dos figuras pequeñas, parecían perros, pero no...
-. ¡chicos!- llamo pero en aquel momento, una de las ramas enfurecidas del sauce le pego a uno de esos lobos y lo mando a volar- Merlín!- susurro y salió corriendo de la habitación. Hermione y Ron medio atontados habían llegado a ver el asunto y salieron rápidamente detrás del chico.
-. Maldita sea, Ascar, te dije que no te apuraras- le reto Orion, mientras se sentaba a su lado.
Este mismo dramáticamente tirado hacía atrás gemía suavecito- ¿Estas bien?- pregunto preocupado
-. no, estoy cómodamente agonizando- le contesto sarcásticamente
-. te hablo en serio idiota- le pego con el hocico y comenzó a olerlo al parecer no poseía ningún herida externa- con que Emil se entere
-. creo que me torcí algo- le cortó antes de que siguiera
-. ¿Algo quebrado?- pregunto sentándose nuevamente, observando el gran tramo del golpe que había recibido el lobo desde el sauce allí
-. Creo- se intento mover, pero aulló
-. Wolfblood os va a matar, voy a ir por él- pero al levantarse se quedo observando hacia el lado del castillo, tres figuras se acercaban una de ellas, ya le conocían por el olor- ¿Qué hace aquí?- pregunto suavemente mientras Ascar se intentaba levantar- quédate quieto
Los vio, eran dos enormes lobos uno negro que le trajo vanamente el recuerdo de Sirius y el otro, el que estaba tirado, al parecer quien había sido expulsado por el sauce de un color marrón claro, al parecer y si no se estaba volviendo más paranoico estos estaba hablando entre ellos, pero hablando se refería a su lengua. Llevaban varita en mano, pero no con el deseo de usarla.
-. Harry ¿Qué estamos haciendo?- pregunto Ron desde atrás realmente no sabían que estaban haciendo. Este no contesto
-. Harry- siguió Hermione más alterada
-. ¿Qué hace aquí, Harry Potter?- pregunto el lobo negro acercándose. Los tres se quedaron quietos, tratando de procesar el hecho de que un lobo les estaba hablando. SI un lobo
-. ¿Esta-esta bien?- pregunto él sintiendo una leve cosquilla en su mano, y se enderezo para hablar con el licano, sin parecer un idiota, cosa que Ron al parecer no entendió, tenia la boca abierta y los ojos como plato
-. ¿Yo?- pregunto Ascar- de lo mejor!- gruño luego incapaz de moverse
-. cállate Ascar, mantén respeto- le gruño. El otro se removió adolorido
-. ¿Usted esta bien?- pregunto el perro negro. ¿Por qué le traía recuerdos de Sirius?¿Por qué preguntaba por él?
-. ¿Yo? Si de lo mejor- contesto no entendiendo- ¿Podemos hacer algo por vosotros?¿venís de la casa de los gritos no es cierto?
-. Sí- el lobo negro se giro y al parecer en gruñido u otro idioma comenzó a hablar con Ascar- ¿Podéis quedaros con él? Mientras voy por nuestro superior- pregunto Orión haciendo una reverencia- por favor- les pidió
-. Claro- la voz fue de la chica. Hermione había hablado
-. Gracias señores- el lobo a una velocidad digna se introdujo en el hueco del sauce, antes de que este intentara lanzarlo varios metros más allá
Ellos se acercaron a su lado, algo temerosos como si jamás habían visto a un lobo. Tal vez por ello mismo jamás habían visto a uno, se referían a uno como animal, no como profesor de defensa. Ya habían tenido el placer de conocer a un licántropo en todo su esplendor
-. se que no me creería si les digo no muerdo, pero en realidad no muerdo- comento el lobo
-. ¿Te golpearon en las costillas?- pregunto Hermione, tendiendo una mano suavemente. Se quedo quieta al ver que los ojos de este se posaron sobre ella- lo lamento- retiro la mano
-. no, no te preocupes, es que no estamos acostumbrados al contacto "limpio" de un humano, puedes tocar, ¡no muy fuerte! Si lo deseas- la chica parecía haber recibido un nuevo libro, porque suavemente acaricio el suave pelaje del lobo
-. ¿Tú estabas con Febrix?- pregunto Harry. Los ojos del lobo dejaron a Hermione y se conectaron con él
-. ¿con la dama?, sí
-. ¿Esta bien?
-. Tan bien como puede estar después de una transformación, aunque con la nueva noticia, no en realidad no esta tan bien- comenzó a hablar más para el que para ellos- yo no estaría bien con semejante noticia...
-. ¿Qué noticia?- pregunto Ron
-. Va a ser...
-. Por el amor de William, Ascar- la voz vino de nuevo del interior del sauce. Los chicos se congelaron al ver a semejante y tan hermoso lobo negro ceniza, unos ojos grises tan perforantes y hermosos que no pudieron más que admirarlo y en su frente una marca
-. La cruz de la eternidad- susurro Hermione. Pero este se acerco. El sauce en completa tranquilidad, detrás del venia el lobo negro
Ninguno concibió bien, cuando el lobo, el recién llegado, llego frente ellos e hizo una reverencia
-. un placer es conocer a Harry Potter- susurro- mi nombre es Wolfblood y mi trabajo es cuidar a Febrix
-. ¿Ella esta bien?- pregunto Harry
-. esta... bien- comunico y se levanto para acercarse a Ascar. Él se quedo con la mala espina, porque ninguno le decía que Fe, estaba bien, BIEN con seguridad
-. ¿Qué le sucede a Febrix?- pregunto nuevamente
-. ella esta bien, esta descansando y con su seguridad oportuna
-. ¿la puedo ver?
-. Creo que no es preciso señor... No, no la puede ver- al ver que el chico estaba muy a seguidas de no dejarse convencer- ¿Te puedes levantar Ascar o tendré que levantarte?- pregunto este al lobo, que se intento levantar pero aun así no lo logro
-. No puedo señor
-. Esta bien- se giro a ver al lobo negro- Orión lleva a los señores hasta el colegio
-. ¿Pero...-comenzó Harry
-. por favor señores, volved al colegio, somos muy pocos para ayudar si es así algún problema grave, marchaos- ordeno mientras Orión se colocaba detrás para comenzar a llevárselos
Él en un caso perdido tuvo que caminar en contra. No quería problemas, pero no estaba seguro con Febrix, ¿En realidad estaría bien?. De repente sintió un golpe en las costillas, en la lejanía cerca de donde habían salido, estaba la figura erguida de su profesora, al parecer esperándolos con el ceño fruncido. Se giro levemente a ver a los lobos, cuando algo extraño le llamo la atención, vio claramente la forma humana de alguien llevándose el cuerpo del lobo.
-. Hasta aquí señores, no quiero problemas con la sangre de allí- mientras el lobo se giraba y comenzaba a correr
-. ¿la sangre de allí?- pregunto Ron no entendiendo
-. ¡aquí están! Espero que hayan pasando una tranquila mañana- la voz de la profesora sonó más fría de lo normal. Él se crispo, la vampira clavos sus ojos en él.
(Febrix) Escucho ruido y alguien gimiendo suavemente, se levanto suavemente. Y Neil se acerco a la puerta para luego dejar pasar a Wolfblood quien en brazos llevaba a Ascar. Ella se crispo y con algo de dificultad se levanto. El hombre lo recostó en el suelo
-. ¿Por qué no lo dejas en la cama?- pregunto a Wolfblood, este le miro algo sorprendido por verle levantada y asintió
-. pero...-comenzó Ascar, mientras era levantando y acostado en la cama
-. ¿Qué le paso?- pregunto suavemente, mientras se afirmaba en el piano
-. Eran como 20 ó 30, no lo se, solo escucho como corrían y me dejaban mal herido, los cobardes...-comenzó dramáticamente, mientras Wolfblood comenzó a tocarle las costillas, revisándolo
-. Cállate Ascar, ni en tus sueños haz peleado con más de 3- contesto Orion, entrando en la sala, y sentándose un poco más lejano. Neil al lado del herido lamiéndole la cara- una de las ramas del sauce boxeador lo golpe
-. ¿Cómo le quitas dramatismo a mi vida, no? Ahh!- aulló al sentir como el sujeto le apretaba una dolorosa parte de su cuerpo
-. te quebraste 4 costillas, no podrás moverte. Orión cambia la guardia, este no podrá salir de aquí
-. ¿Pero señor...-comenzó lastimeramente el lobo
-. donun ad curatio? (¿Don de curación?)- pregunto repentinamente la chica, las miradas fueron a ella, sin querer se azoro bastante
-. ¿leíste el libro?- pregunto Wolfblood, ella no contesto- no, aun no lo tienes, no lo haz entrenado
-. ¿Y que tan difícil puede ser?
-. Acabas de salir de una transformación, no lo puedes realizar- le corto. Ella bufo, cuando quería ayudar no se le permitía
-. Como quieras- se sentó en el piano, mientras se aforraba bien.
-. La vampira estaba vigilando- comento Orión de repente- me parece que estaba al corriente de todo, estaba vigilando a Potter- ella se crispo que hacía Potter hay en la conversación
-. ¿vampira?- pregunto Neil- ¿Hay un vampiro en Hogwarts?
-. La profesora de Defensa- contesto ella con el ceño fruncido
-. ¿Y de profesora?!- pregunto más alterada la loba. Observando con reproche a Wolfblood quien parecía al corriente de esto, pero ahora estaba más preocupado de curar a el respectivo lobo
-. es media vampira, a sí como yo, medio licántropo, me parece que uno de sus padres fue un vampiro, bueno en realidad no me interesa
-. ¿No te llevas bien con ella? al parecer- comento el hombre
-. ¿Debería?- le pregunto con sarcasmo- aun no se como se le permitió estar en Hogwarts
-. igual como estas tú, el director tiene, cierto fetiche por romper sus propias normas de seguridad, además el mismo me comentos que al parecer la vampira abnegó sus raíces
-. ¿Habéis hablado con el director?- pregunto la chica
-. claro, como entonces sabría que te quedarías aquí- contesto Wolfblood
-. pero yo llegue aquí por casualidad
-. pero el hecho de que tu padre haya dejado el aroma por este lugar, te trajo innatamente hasta aquí
-. ¿O sea que sabía que llegaría de todas formas?
-. Sí o si no, te seguiríamos, no podemos permitir que estés sola en este bosque, por lo menos hasta que sepas colocar los respectivos hechizos de seguridad
-. ¿va estar todo el santo día detrás mío?
-. En el colegio, como bien debe estar haciéndolo la profesora os cuidara- la loba gruño- y cuando vengas acá, un grupo de nosotros os ira a buscar
-. Un vampiro cuidando a un licántropo, es completamente inverosímil
-. Hemos dejado lo inverosímil para aquello que realmente le importe ello, Neil, no te dejes llevar por el pasado, esta vampira tendrá que ayudarnos, por lo menos daño a ti no te va hacer- ella se llevo la mano al cuello recordando vanamente las pequeñas peleas, una en la biblioteca, otra afuera, cuando la había colgado contra el árbol.
Pero no dijo nada, y se bajo del piano acercándose a la puerta
-. ¿A dónde vas?- pregunto Wolfblood levantándose
-. quiero caminar un rato- mientras seguía el trascurso de la puerta
-. estas débil, te puedes desmayar en cualquier momento
-. no me importa, no pienso quedarme todo el día acostada- siguió su camino, comenzando a bajar las escaleras uno, a otro lobo estaba recostado y se levanto al verla
-. Neil, Orión vayan con ella- ordeno mientras los lobos bajaban a su lado.
(Remus) Estaba sentado en la mesa, ahí donde todos los alfas comían de vez en cuando, con uno a otro personaje de la ciudadela, había una ensoñación extraña, una sumisión y una sonrisa esporádica en cada rostro. William y sus dos acompañantes le hablaban en murmullo, y el rostro del se enanchaba y fruncía de vez en cuando. De improviso su mirada se queda en él y sonrió. El se sintió extrañamente vació y recordó a su hija. ¿Cómo habría pasado su primera transformación? Esperaba que Anari no se hubiera colocado muy ruda con ella, solo esperaba que estuviera bien.
-. ¿A que se debe ese rostro?- pregunto una voz femenina a su lado.
Él le mira sonriente. Emil D'pua, una joven licántropa, Alfa y guardiana de uno de los sectores de la comarca. Estaba encargada del hospital, pociones y curaciones. Era joven, no tendría más de 30 años o menos, era alta, esbelta, su rostro tenía un extraño y fugaz semblante salvaje, ojos negros y cabello rubio oscuro, su tez morena suave y una sonrisa muy tierna. Durante su estadía en el castillo, esta había sido una buena compañera, le había dado sus papeles, ya durante su estancia se había encargado de lo que era la biblioteca del lugar. Un trabajo apacible e interesante, había libros que jamás había visto antes. Su rubro.
-. nada, solo pensaba
-. ¿En tu hija?- pregunto suavemente. Él sonrió, la licántropa le había pillado enviando la carta a su hija
-. casi nunca pasamos transformaciones separados y ahora me preocupa, a veces creo que no aguantare mucho aquí y tendré que irme
-. No lo creas- musito. Él le miro, ¿A que se refería?, por lo mismo entrecerró un poco el ceño, pero no logro seguir con la conversación porque todos callaron y William se levanto de su asiento.
-. Entristecidos estamos por el fallecimiento de 3 de nuestros amigos, que libremente accedieron a la lucha por nuestra comunidad protegiéndola de las alimañas chupa-sangre y con ellos se llevaron a 4 de ellos, por esto. ¡alma! (¡salud!)- toda la mesa grito en común
Hubo otro instante en silencio, él sin querer sintió su corazón desbocarse, un extraño presentimiento, uno que no recordaba hacía mucho, uno que le trajo el peligro de su esposa, aquella fatídica noche, pero este era algo más disminuido, como si perdía algo muy lentamente. Los ojos de William, llegaron a él, su cuerpo se crispo al ser el centro de atención.
-. Alegría trae a nuestros corazones..- se quedo un instante en silencio como evaluando sus palabras- que tenemos de vuelta a nuestra pequeña guerrera- nuevamente se crispo "pequeña guerrera" y palideció- tenemos a la joven Lupin de nuestro lado- él se sintió desfallecer, su hija- que esta noche pasada a conocido a su maestro, a su guardián, a su servidor para que esta luche por nuestra alianza, por vuestra hija Remus Lupin, que a accedido luchar en nuestro bando- él se levanto se sopetón
-. ¿Qué?- pregunto llamando la atención de todos, su rostro no reflejaba nada más que la pura angustia, Su hija no, no, él creía que la había sacado de ello, el director le dijo que la mantendría alejada de problemas de la... Orden. Se sintió sofocado de un momento a otro, no había pensado en eso
-. sabemos a que haz venido aquí joven Lupin, sabemos quien eres, que haces y para quien luchas, no es para nadie un secreto. Pero no podíamos permitir que mantuvieras más oculta a la pequeña que nos ayudara a librarnos de los sucios vampiros, la lucha de la luna llena esta en pie, no los retractaremos y ella accedió a la lucha
-. ¡mi hija no debe porque luchar para nada, ni para nadie!- su voz sonó profunda, peligrosa y todos sintieron como aquellos halos de magia se desbocaban del tranquilo licántropo- no es un ningún objeto para que ustedes le utilicen
-. ella accedió y su palabra, como para todo licántropo es ley, por seguridad, tú Remus Lupin no saldrás de la comarca por ningún motivo. La chica es, desde su nacimiento un arma, si no querías entrometerla no debiste relacionarte desde un principio con una humana, lamento que las cosas sean así, Remus, en verdad, pero ella esta marcada al igual que Potter que tendrán que batallar y luchar por su vida, nosotros solo le daremos la seguridad, las armas y el entrenamiento, ¡nada! que no hayas sabido tú desde un principio
Su corazón se encogió en el momento de que sus palabras comenzaron a cobrar sentido, desde el momento en que Sam le había dicho que su hija sería especial, poderosa y única, pero nunca creyó que se refería a algo así. Es verdad, él siempre había mantenido a su hija escondida protegida a más no poder por miedo, no la había enviado a Hogwarts cuando tenia todas las expectativas de poder entrar sin ningún problema. El director le había dicho que la chica podía ingresar, que sería educada y resguardada, pero él tenia miedo de dejarla, de abandonarla y que se afianzara a alianzas que ellas no debía porque inmiscuirse, por miedo a una leyenda que jamás termino de leer por completo. La había sobreprotegido, SÍ, solo porque no quería perderla, pero estas palabras, las que ahora William le decía con tal descaro que su hija no era más que un arma, lo mataban, lo hacían caer derrotado en lo más horrible que había sentido. Sus ojos se cristalizaron, su niña, ¡no la podían utilizar! Ellos no tenían el derecho de hacerlo, no podían
-. se que es difícil Remus, sabemos cuanto haz perdido, cuantos te han traicionado, tus padres, tus amigos, tu esposa, pero debes entender: Tu hija a sobrevivido por algo, y es para mantener la esperanza de mucho de nosotros. No nos puedes quitar eso- el hombre sonrió vanamente y se levanto. Él sintió como un par de manos se apoyaban en sus hombros, y luego vio los sirvientes de William esperándolo tal vez para llevarlo a su habitación. Él hizo un movimiento y negó su contacto
-. Remus- la voz fue de Emil, quien le sostuvo un brazo. El se lo retiro de un movimiento
-. No me toques- sus ojos estaban apañados, estaba haciendo esfuerzos por no derramarse en lagrimas
-. Por favor... -musita ella. Pero él se giro y sin más se marcho hacia su habitación, le acaban de robar lo ultimo que le quedaba, solo pedía que no lo molestaran más.
(Febrix) Ella se sentó y observo a la lejanía como el humo de Hogsmeade se levantaba sobre la copa de los árboles, ya se iba a cumplir el medio día y aun estaba cansada, pero no quería estar allí dentro. Había lobos rondando la casa y otros más a la lejanía, a su lado tenia a Neil y Orión, cuidándola. Ella se abrazo las piernas y su mirada se perdió en el horizonte.
"...estaba atardeciendo, la casa se llenaba del ruido de dos personajes que estaban en medio de una lección, un hombre alto, tan alto como su padre, (quien ya hacia sentado en una butaca con un libro en mano) su cabello negro-azulado le caía por la espalda algo desarreglado, sus ojos grises con una felicidad que no recibía hacía mucho y la ropa casi nueva que el perro había enviado a Remus a comprar para todos luego de amenazar a su padre de que sacara dinero de su cámara y que si no lo hacia estaba con todo el descaro de convertirse en perro e ir hasta Gringotts y sacar él, su propio dinero. Ella estaba con varita en mano, los tres en la sala de la casa
-. mira... concéntrate fijamente y piensa en algo lindo, puedes pensar en mi, siempre soy una buena opción- solo se escucha el bufido de parte del lobo
-. lo bueno es que lo ególatra le esta volviendo- susurro el licántropo mientras sonreía sin quitar la mirada del libro
-. no le tomes atención, esta celoso y recita: "Musmera"- de su varita (Tan bien comprada por el lobo) salió una tenue y casi inteligible luz que llego hasta los pies de la chica y de estos comenzaron a salir varias hermosas rosas rojas, pero dio un salto, cuando estas comenzaron a trasformarse en horribles serpientes- "Finite"- recito con una sonrisa- excelente hechizo para las estudiantes de Slytherin, ahh!! Jajaja! Que buenos tiempos- susurro dando un recuerdos a su pasado
-. no le enseñes hechizos odioso a mi hija, ¿Quieres Padfoot?
-. Pero si le pueden servir, puede ser de lo más encantador y luego Plam, serpientes para serpientes. Jajaja, me acuerdo cuando jajaja, Narcisa jajaja, así! Que buenos tiempos- los dos Lupin le miraron medio raro- ya ya... haber inténtalo- ella miro a su padre, este le dio permiso
-. "Musmera"- recito y la misma luz, las misma rosas y la mismas serpientes aparecieron- Finite- Sirius silbo asombrado
-. a la primera, en verdad Moony tienes aquí a un tesoro, aun creo que deberías enviarla a Hogwarts, con Harry se haría de migas y pan, te lo apuesto
-. como quieras Sirius- siguió sin tomarle importancia
-. pero si...- el lobo no le estaba tomando atención- bueno, como quieras ¿Y?¿Puedes hacer un Patronus?- ambos licántropos le miraron. Ella cabeceo
-. Papá ¿Puedo? -pregunto con cierto brillo en los ojos
-. Esta bien
-. "Especto Patronun"- la hermosa e increíble semblante del lobo plateado salió de la varita de la chica
-. igualito a ti Moony, igualito- susurro Padfoot mientras intentaba acariciar al lobo que lo olisqueaba
Jamás olvidaría la mirada de sorpresa de Sirius y la de orgullo de su padre, cuando el perfecto e indómito lobo salió de su varita, un lobo macho, poderoso e hermoso... en realidad jamás lo olvidaría."
Alguien se sentó a su lado, pero ella no se movió, solo observo los dos lobos que comenzaban a caminar hacía delante dejándole solo con el
-. ¿En que piensas?- pregunto Wolfblood
-. un amigo...-susurro y poso su cara en sus brazos.
En esos momentos, después de casi un mes que había recibido la noticia de que Sirius estaba muerto, sintió una tristeza enloquecedora, como si ahora, en esos momentos lo que necesitaba era un poco de su humor o sus comentario para salir de este dilema. Nunca había pensando en si la palabra Sirius y muerte en una misma frase de realidad, y ahora era doloroso saber que no tendría más "entrenamiento para fastidiar Slytherin" o "comida rica, suculenta y barata" (cuando ella se pasaba buena parte de la mañana haciendo comida para los dos, cuando su padre salía y Sirius en dos minutos hacia algún desastre de comida pero era muy apetecible). Lo echaría mucho de menos, ya no habrían clases a escondidas para aprender a convertirse en Animaga, ya no habrían made in Sirius, ya no habría más él...
Sus ojos lagrimearon, escondió su cara entre el dobles del codo de su brazos y se acurruco más, se sentía tan perdida...
(Fenrice) Su presencia hizo que los guardias se sobresaltaran de un momento a otro y se colocaron rígidos como si acabaran de ver un fantasma, él sonrió seductor y se acerco a lentamente hacia uno de ellos para mosquearlo, puso su cara a centímetros de la suya y él fue capaz de sentir el miedo en cada poro de su piel y como el sudor comenzaba a azotarlo al tenerlo tan cerca.
-. ¿Sabes?- pregunto lamiéndose los labios y mostrando disimulado sus incisos- si te sigues asustado la sangre se te amarga, y- pausa dramática para ver como los ojos del sujeto se dilataban- ¿Nadie quiere eso o si?- pregunto suavemente mientras luego levanto elegantemente una mano y rozo su barbilla.
Sonrió malignamente y se giro, antes de salir del vestíbulo, escucho el golpe seco del sujeto luego del desmayo. Se rió para dentro, pero su sonrisa se desvanecido cuando vio la sombra al final de la escalera, Voldemort estaba parado ahí, sus ojos rojos pegados en él.
-. vas a ser que ni uno de mis mortifagos quede en pie si los sigues desmayando- comento y siguió caminando hacia su salón especial. Su voz sonó casual
-. el miedo es bueno, hace que te respeten- contesto siguiéndolo
-. a mi me respetan y tu eres mi mejor aliado, ellos te respetaran tan solo con nombrarte- al entrar en la sala, se percato de tres figuras que se encontraban agazapadas contra la pared, Cefeida, Agamenón apoyados cómodamente, Silfrid sentado mientras parecía lustrar sus armas
-. buenos días señor- musitaron los tres e hicieron sus respetivas reverencias
-. ¿Cómo les ha ido?- pregunto
-. atrapamos a tres señor, están en sus calabozos siendo receptivamente torturados- siseo Cefeida, sus ojos pasaron a él. Y él mismo se crispo, "tres", debían ser licántropos que no estaban bajo el mando de alguna comarca, casi siempre eran ellos, nunca atrapaban a uno de la comarca del bosque, o este moría antes de darle alguna pista valiosa
-. torturadlos pero intentad no matarlos tan rápido, necesitamos información no gritos
-. Sí señor- pero estos no se movieron. Hasta que Cefeida dio un paso y llamo la atención del sujeto
-. ¿Qué ocurre?- siseo la pregunta, mientras la serpiente Nagini comenzaba a subir
-. Señor, anoche tuvimos un charla constructiva con vuestro lacayo Wortmail, él nos hablo de la casa de los Lupin, que quedaba en la parte más lejana del valle Godric, nos preguntábamos si nos dejaría ir a dar un vistazo esta noche
-. Iréis con Fenrice, le debo pedir una misión justamente a esa casa- él le miro no sorprendido, pero otro escalofrió le surco la espina, la casa de Febrix, estaría pasado a su aroma... otro escalofrió- sí, podéis ir
-. Gracias señor- los tres desaparecieron como tres sombras por la puerta
-. ¿Misión a la casa de los Lupin?- pregunto curioso. Este sonrió sirviéndose vino de una botella
-. necesito algo de casa- siseo y se quedo unos segundos en silencio- la madre de la chiquilla, era una excelente maga y con la sangre-sucia Potter, eran buenas en Transformaciones y pociones, ella debe tener un diario o algo del estilo en que sus apuntes hablen de la separación de la sangre humana y mágica
-. ¿Separación?- pregunto algo extrañado jamás había escuchado algo por el estilo
-. Sí, imaginaos- se levanto tranquilamente- si a los cientos de hombres-lobo que en un tiempo más tendremos a nuestro alrededor, los "desinfectáramos de su gen" no serían más que inofensivos humanos sin fuerzas para dar batalla, un punto a nuestro favor y ahora imaginaos, a la chiquilla desvaliéndose de su gen, tú teniendo todo el control sobre una pobre humana inofensiva y desvalida- él sonrió sin querer imaginándose a Febrix entre sus brazos, completamente a su merced, una sonrisa maligna e inquieta salió de sus labios
-. me parecería excelente- susurro con la misma sonrisa que su protegido
-. entonces, encuéntralo a como de...
(Febrix) Ya se iban a cumplir las doce de la noche. Y ella buscaba su varita por todos lados, no la encontraba y ni uno de los lobos estaba con la vena de ayudarla, ya que "todos" querían que se marchara mañana en la mañana, pero ella no estaba de acuerdo con ello, quería llegar a su mullida cama en Hogwarts, con sus comidas humeantes y los molestosos seres de su interior.
-. ¿Me pueden ayudar o no?- pregunto luego de que veía por 5° vez debajo de la cama
-. no- contesto Wolfblood sentándose en su forma loba en una esquina y miraba como esta andaba de un lado a otro. De repente esta se detuvo
-. Wolfblood muévete- mientras se acercaba a él. El mismo se hizo cuerpo piedra, para que esta aunque le empujara no se moviera, así como la chica estaba aun débil y el hecho de no haber comido nada en todo el día, no lo logro- entrégame mi varita
-. Yo no la tengo- negó sin mirarle, ella se sentó delante de él
-. No tengo toda la noche
-. Pero tienes hasta la mañana
-. No me hagas rabiar- mientras intentaba empujarlo, este tampoco se movió- ¡muévete!- le alego intentando empujarlo, cansada y afligida y con una idea en mente, comenzó a hacerlo.
Levanto una mano cariñosa y suavemente empezó a acariciarle detrás de las orejas. Este gimió suavecito mientras los ojos se le iban cerrando. Luego un gruñido atrapado de dentro de él y se movió incomodo, al mismo momento en que ella logro sacar su varita de debajo de él.
-. ¡tramposa!- se transformo en humano y su cara mostró un suave rubor. Mientras la chica guardaba su varita
-. ¿Qué?¿Yo? ¿Y porque yo?¿Ah? debería estar en camino a Hogwarts
-. ¿A sí? Y con esa facha
-. yo sabré como arreglármela- era un hecho que salir de una transformación no poseía suficiente fuerza para remendarse sola la ropa, es por ello que aun se agazapaba a su bufanda y la capa del lobo- te la entrego la capa otro día
-. ¿Y si la quiero ahora?- pregunto
-. sería un pervertido y al menos que lo seas, me dejaras la capa- mientras iba al lado de Ascar, para tomar el libro y de paso rozarle levemente la cabeza para darle fuerzas mudas. El lobo le miro con ojos brillantes, feliz de recibir un mimo de vez en cuando ya que Wolfblood y los otros dos se la pasaban regañándole
-. ¿Y si tengo frió?- pregunto mientras seguía a la chica escalera abajo. Orion y Neil se levantaron en el momento y comenzaron a seguirlos, mientras esta se giraba y veía la plataforma que le llevaría por debajo del sauce boxeador
-. tienes tu pelaje- forrándose y se lanzaba. Wolfblood se detuvo, esta saco la cabeza
-. nos vemos
-. mañana!
-. ¿Mañana que?- pregunto mientras se iba retirando
-. mañana aquí, comenzaras a entrenar
-. ¿Qué? tengo que colocarme al día
-. ¡mañana!- volvió a repetir esta vez sin el tono que estaba utilizando, si no aquel mismo en que se conocieron- ¡y no faltes! Si lo haces te iré a buscar y te digo que una manadas de lobos en el colegio no le va a traer popularidad a tu vida, aquí a las 10.30 en punto- se marcho- ¡y tráeme mi capa!
-. Que bipolar- susurro y se encamino por la oscura cueva, detrás suyo, venían los dos lobos.
(Harry) Estaba recostado contra la muralla, el sudor le caía por la cara y su cuerpo temblaba levemente. La espada caía suelta por su mano, estaba agotadísimo y Anari no le había hablado en todo el día con una conversación decente. Le daba ordenes y de mases, nada interesante.
Cuando habían llegado a su lado luego de ser llevados por el lobo, esta les había dado una pequeña nota para que en su clase siguiente no le quitaran puntos por retraso y a él le notifico de su entrenamiento sin falta ya que se el día anterior no había tenido.
-. Sigamos- susurro mientras la mujer se levantaba suavemente y hacia girar su hermosa espada y la levantaba sobre su cabeza. Él se acerco medio lento, le dolían los brazos, por el esfuerzo de sopesar la espada y recibir los golpes
-. ¿Estas enojada?- pregunto de repente mientras lograba moverse en un golpe a las costillas
-. No -negó autónomamente
-. ¿Entonces?
-. ¿No puedo tener días malos?- pregunto girándose y sin más le dio una patada en la muñeca que hizo que la espada golpeara contra un muro- ¡ponte más atento!- la espada nuevamente llego a sus manos
-. ¿Hoy llega Febrix?- pregunto mientras nuevamente se colocaba en posición
-. debería
-. ¡¿Qué te pasa?!- pregunto ya harto de las respuestas cortantes de la vampira. Esta se detuvo, luego se llevo una mano a la cara y bufo cansada
-. tiene atrapado a Remus- susurro. Él sintió como el frió le cruzo el cuerpo, miles de cosas le pasaron por la cabeza en un solo segundo, hasta que la mujer volvió a soltar otro bufido
-. ¿Qué?¿Quién?¿Dónde?¿Voldemort?- pregunto, su corazón arranco de manera dolorosa. A Remus No, por favor, a Remus No
-. no, no es Voldemort ni nadie que le vaya a ser daño, ¿Cierto que te dije que Remus estaba en una comarca de licántropos?- él asintió- ¿Y que Febrix sería chantajeada?- otro asentimiento- no puede salir de la Comarca, le dieron la noticia de Febrix ya estaba aliada a ti, y que tendrá que luchar a la buena o a la mala, lo tienen con constante vigilancia y si la chica no coloca de su parte, los mantendrán aislado para presionarla
-. ¿Pero? ¿No hay ninguna forma de traerlo?¿Algo?
-. no, hasta el momento me pidió que no le diera pistas a Febrix, no quiere que se altere y por cosas se le ocurra dejar el colegio, así que no se te ocurra decirle algo- le amenazo suavemente- además que hay algo que me tiene conmocionada
-. ¿Qué cosa?
-. No es de vuestra incumbencia... aun- le negó. Iba a preguntar nuevamente, pero se le vino a la mente otra cosa, nada que ver, pero aun estaba preocupado por el licántropo
-. ¿Cómo te conectas con Remus? O sea, él esta lejos de aquí y en una comarca...
-.Tenemos nuestros métodos...bien sigamos, no quiero interrumpir tu entrenamiento por esto.
