A veces la curiosidad no mata, Zoro

-Porque mi otro padre es un bastardo que lo abandonó, y tanto él como yo somos, monstruos similares.

-¿No eres muy joven para hablar así de ti misma? Además, ya te he dicho que tu no te pareces a un monstruo ni de lejos.-Zoro intentaba animarla de todas las maneras que conocía, muy pocas realmente.

-Tu no me conoces-respondió Nova evitando mirar aquellos ojos ámbar que eran tan parecidos a los propios que la descolocaban.

-Ni tu a tu padre ¿no?

-Eso es un golpe tan bajo…que si fuera hombre me quedaría sin descendencia-bromeó la chica.-Supongo que me iré a dar una vuelta por ahí. ¿Me acompañas? Tengo muy mal sentido de la orientación.

-Paso de acompañar niñas de paseo, yo voy a beber ron en algún bar.-contestó el espadachín sin saber como comportarse con una infante.

-Entonces te acompaño yo, quizás el ron me siente mejor que caminar.

-Las niñas no pueden beber alcohol.

-No soy una niña-gruñó Nova, sonrojada y habiendo olvidado por completo la escaramuza con su padre-Además, bebo y fumo si quiero, no si alguien me lo dice.

Entraron al primer bar que encontraron abierto, tenía el mismo aspecto que un Saloon de las películas de vaqueros y por las puertas el humo intentaba escapar de la pestilencia a alcohol, tabaco y sexo barato. Las mesas separadas, ocultas y una barra vacía. Nova entró primero, se hizo el absoluto silencio, las personas que estaban allí se preguntaban que hacia allí una joven tan atractiva y refinada. Tras ella, Zoro la cuidaba con su sola presencia. Espantando las miradas. Ambos se acercaron a la barra.

-Buenas noches, ¿puedes ponerme vodka negro, por favor?-pidió la chica con una encantadora sonrisa ante el desconcierto del tabernero-Para él ron, gracias.

Disfrutaron de unos momentos de silencio juntos, Nova iba alternando su propia cadena de alcohol sin que pareciese afectarla, aunque fuese vodka, tequila y ron, combinaciones de lo más extrañas y explosivas de nombres impronunciables pero reconocidos. Zoro se limitaba a tomar su ron con calma, pero tampoco parecía afectarle.

-¿Y por qué viniste a buscar a Sanji?-Zoro necesitaba saber porque Nova había ido tras mucho tiempo a solicitar la atención de su padre-No creo que fuese porque necesitases que te arropasen.

-Estoy a la caza de mi otro padre-el gesto tranquilo que la menor había tenido durante algún tiempo se tornó burlón-Necesito saber que tipo de ser, deja una familia perdida por el mundo y ni se preocupa por ello.

-Supongo que estás aquí todavía porque el ero-cook no te dirá el nombre.

-Puedo sacarle información sobre su aspecto y su personalidad, además de lo que puedo adivinar por mi propia cuenta.

-¿Y que tienes hasta ahora?-el peliverde tenía que reconocerlo, le picaba la curiosidad.

-Que tiene pelo de lechuga, ojos ámbar, muy mal sentido de la orientación, es poco hombre, mentiroso y rastrero, que duerme más que una marmota, se olvida de todo pero no de las promesas y es un espadachín excepcional-contó Nova, orgullosa de sus descubrimientos-Pero me sería más fácil si consigo aunque sea el nombre de la isla donde se conocieron mis padres, sé que estuvieron juntos poco tiempo, pero alguien tiene que recordarlo.

-¿Y cómo es que tienes dos padres?-ahora que podía sacarle información, Roronoa planeaba aprovecharlo, aunque no pareciese que la hija de su nakama se fuese a resistir a hablar ni aunque fuese de la marina.

-Sanji puede quedar en cinta, es un varón fértil, el único en el mundo. Mira, este es Sanji cuando estaba esperándome-de un bolsillo oculto de las botas, de diseño único, sacó una pequeña foto, donde se veía una bella rubia con un ligero vientre, ella se veía feliz ante la cámara, los ojos azules brillaban emocionados y competían con el mar a sus espaldas. Si no hubiese sido por las cejas de remolino, aunque un tanto más desenroscadas, posiblemente, no se sabría que realmente era el cocinero-Cuando está en estado su cuerpo cambia para poder traer al mundo a la nueva vida.

-¿Cuántos años tenía?-la ronda de preguntas todavía no había acabado.

-Once años.

-¿Por qué discutías con él antes? Si puede saberse, claro.

-Estuve de manera íntima con alguien que podría ser mi abuelo-la respuesta dejó patidifuso a Zoro-Si, no me mires así, el puede tener cuarenta y tantos y yo tengo doce. Así que se enfadó, yo me enfadé y discutimos.

-Si fueses mi hija, a mi tampoco me haría mucha gracia eso de que mi hija se fuera liando con gente mayor. Al menos sabrás quien era ¿no?

Nova solo negó, encogiéndose de hombros, ya bastante tenía ella con qué su padre fuese rondándola por todos lados para que ningún sexy pelirrojo se le acercara en mucho tiempo. Tampoco es como si ella ventilase los nombres de los hombres con los que había pasado alguna que otra noche, y eso que la lista era extensa.

-Me da igual los nombres, las edades o los fetiches de las personas con las que me acuesto-reconoció sin pudor alguno.

-Supongo que en eso sí que te pareces a Sanji-ella negó su afirmación-¿no?

-Sanji busca mujeres guapas sí, pero es mucho más selectivo de lo que crees a la hora de llevárselas al huerto.

Zoro estaba sorprendido, pero todavía le quedaba algo más por saber.

-¿Y hombres? ¿También los selecciona?

-Por lo que sé solo ha estado con un hombre y es mi padre, aunque hubiese preferido que no le gustasen ese tipo de cosas.-la respuesta sonó amarga, triste y furiosa.-Supongo que es hora de que volvamos a irnos, ¿o tienes alguna pregunta más?

-No por ahora-se levantaron y pagaron la cuenta a medias, sin palabras de por medio, pura casualidad-Supongo que no sabrás por donde se va.

Genial, perdidos y solos, ¿por donde iban ahora?

-Bueno, es casi hora de abrir los mercados, simplemente podemos preguntar o vagar por ahí hasta dar con el dichoso barquito, ¿no?-razonó Nova, colgándose del brazo de Zoro-Parece que vas a terminar acompañando a una niña a pasear por ahí, Roronoa-sama.