Rachel abrió los ojos en comprensión. Sus visiones, la moneda y la estatua que había visto en sus sueños. El peligro en el que estaba Nico. Los dos gigantes gemelos. Un gigante con una extraña mascara. Leo y una galleta de la fortuna junto con una especie de pelota extraña. Percy y Annabeth cayendo…
-Señor Apolo, podría mostrarme todo lo que ha pasado desde que llego el libro
Apolo le sonrió a su oráculo antes de colocar su mano sobre ella. Suavemente emitió un brillo, permitiéndole ver todo lo ocurrido desde la aparición de los Destinos.
-Gracias-susurro Rachel con un brillo extraño en los ojos
Ella pudo verlo. Supo la razón verdadera de los Destinos. Sabía lo que querían y se alegraba de que le dieran la oportunidad de poder verlo…de ver el orden nuevamente restaurado, la balanza equilibrada…la forma en la que siempre debió ser…
-Mocosa, siéntate de una vez para que pueda leer-gruño molesto Ares
Rachel rápidamente se sentó junto con Will al lado derecho de Apolo, procurando estar lo más lejos posible de Octavio.
PIPER XI
Si no hubiera sido por los caballos, Piper podría haber muerto. Jasón y Percy se atacaron el uno al otro, pero Tempestad y Blackjack se resistieron lo suficiente como para que Piper pudiera salir de la carretera.
-¿No te llegamos a lastimar verdad?-la preocupación en la voz de Jasón era evidente
-Ni un solo rasguño-respondió Piper mientras le daba un pequeño beso en la mejilla
Piper estaba dispuesta a disfrutar todo el tiempo que le fuera posible junto con Jasón. Ella no podía estar segura de que su novio quiera seguir a su lado una vez descubra todas las inseguridades que la poseen, es decir, ¿qué chico quiere tener una novia que la mayor parte del tiempo se siente insegura de su relación?
Se arrastró por el arcén y miró atrás, sorprendida y aterrorizada, mientras los chicos chocaban espadas: oro contra bronce. Volaron chispas. Sus hojas se volvieron borrosas: atacando y esquivando, y la carretera tembló. El primer intercambio apenas duró un segundo, pero Piper no podía creerse la velocidad que tomaron las espadas. Los caballos se apartaron el uno del otro, Tempestad tronando en protesta y Blackjack agitando sus alas.
-Percy va a acabar contigo-Nico sonreía con malicia mientras miraba a Jasón
-Pueda que Percy sea muy bueno, pero Jasón también lo es-dijo Leo en defensa de su amigo
-Nadie puede ganarle a Percy-Will miro con molestia a Leo mientras recalcaba el "nadie"
-Los romanos estamos mejor entrenados, somos mejores en la batalla y nunca perdemos. No hay forma de que un griego le gane a un romano entrenado por Lady Lupa desde los 3 años-señalo Octavio, pueda que él no le tenga aprecio a Jasón, pero es un romano y los romanos no pueden dejarse ganar…sobre todo con los griegos.
-Yo he visto pelear a Percy, es endemoniadamente bueno-añadió un pensativo Frank-pero aun así, Jasón fue entrenado por la misma Lupa para ser Pretor. Aun cuando Percy sea bueno, no recibió el entrenamiento de un líder
-Yo creo que Percy no necesita todo el entrenamiento de Lupa. Percy ya es bueno y seguramente no tendría problemas para ganarle a Jasón-Hazel no iba a permitir que sobre estimaran a Percy, porque a pesar de todo Percy había cuidado de ella, la había tratado con normalidad, no se espanto ni asusto cuando supo su origen. Nunca la juzgo. Percy siempre le ofreció una mano para ayudarla e hizo hasta lo imposible por salvar a su hermano aun cuando este fingió que no lo conocía. Percy los quería, a ella y a su hermano, era como el hermano mayor que ambos necesitaban. Percy era muy importante para Nico, sin él Nico hubiera muerto o caído en desgracia hace mucho tiempo. Lo mismo pasaba con ella, sin Percy, ella nunca hubiera obtenido la confianza que tiene ahora.
-Chicos…-intento hablar Piper antes de ser interrumpida por Rachel
-No Piper, tú no puedes opinar ya que estuviste ahí y sabes quien ganara-Rachel sonrió misteriosamente antes de continua-como el Oráculo, yo tampoco opinare, pero sería interesante que Thalía nos diga a quién apoya
-Soy una cazadora-se apresuro en responder-no importa quién gane, ninguno podría contra mi-al ver las miradas insistentes de los demás dijo la última opción que tenia para librarse de contestar-apoyare a quién mi Lady apoye
-Percy-se limito a decir Artemisa desde el regazo de Poseidón
Thalía la miro sorprendida, ella sabía que su señora tenía una debilidad por el hijo de Poseidón desde que él tomo el cielo en su lugar. Pero nunca creyó que lo apoyaría abiertamente frente a los demás. Thalía se había negado a responder porque no quería decidir por alguno de los dos. Ambos eran importantes para ella, ambos eran SUS hermanos, simplemente le es imposible elegir a uno sobre el otro. Aun así, Thalía no conoce mucho a Jasón, ella no sabe qué tan buen guerrero es. A diferencia de Percy, porque ella sabe que Percy es una maldita maquina asesina cuando está luchando.
-Por obvia razones yo apoyare al novio de mi hija-menciono una sonriente Afrodita.
-Yo también apoyare al amigo de mi hijo-le siguió Hefestos
-bien-dijo Ares sin querer quedarse atrás-el muchacho se consagro a mí, así que tendré que apoyarlo
-No suenas como si quisieras eso, yo lo apoyare solo porque Leo lo apoya-dejo Deméter
-El mocoso me ha hablado con el respeto suficiente para ganarse mi apoyo…al contrario de Johnson-mascullo Dionisio
-Es Jackson-corrigió Apolo -yo apoyo al hijo del tío P
-Yo también estoy con Percy-dijo Hermes sonriendo
-Ya que mis dos hijos están a favor del hijo de Poseidón no me queda de otra más que apoyarlo -señalo un Hades con fingida desgana
-Yo apoyare a mi hijo-medio grito Poseidón
-No hace falta que lo digas aliento de pez-le dijo Atenea, quien ya estaba sintiéndose mejor-muy a mi pesar debo decir que estoy a favor de tu hijo-Atenea reconoce que su odio a Poseidón no se compara con el que le tiene a los romanos.
Hestia sonrió levemente pero se negó a elegir un bando. Por otra parte Zeus y Hera miraban aburridos e irritados todo lo que sucedía. Ninguno de los dos entendía el porqué le daban tanta importancia a lo que pasaba entre esos semidioses.
— ¡Basta! —gritó Piper.
Por un momento, Jasón prestó atención a su voz. Sus ojos dorados se volvieron hacia ella, y Percy atacó, haciendo chocar su hoja contra Jasón. Gracias a los dioses, Percy giró su espada, quizá a propósito o quizá accidentalmente, para que el mango golpeara el pecho de Jasón; pero el impacto fue lo suficientemente fuerte como para derribarlo de la silla.
-Entonces fue a propósito-sentencio Nico
-¿cómo puedes saberlo? No era consciente de lo que hacía-pregunto Jasón pensando que Nico solo quería hacer que Percy se vea mejor que él
-Porque de lo contrario no te habrían golpeado con el mango, sino te hubieran atravesado con la espada-respondió Nico y Jasón no tenia como refutar eso.
Blackjack retrocedió a medio galope mientras Tempestad se encabritó, confuso. El espíritu equino corrió hacia los girasoles y se disipó en un halo de vapor.
-Muy leal tu caballo-menciono sarcásticamente Will
Jasón no pudo evitar fruncir el ceño. Will y Nico se reían, ninguno tenía problemas con Jasón en realidad pero aun sentían una pequeña molestia en su interior al pensar que el hijo de Júpiter había llegado al campamento para ocupar el puesto de Percy. Nunca lo logro, Jasón era visto como un hijo de Zeus, hijo del rey de los dioses, pero nunca logro ocupar el puesto de Líder como Percy y el que llegara al campamento con ese propósito (aun cuando todo era obra de Hera) no era algo que vayan a perdonar tan fácilmente.
Percy espoleó a su Pegaso para que se girara.
—¡Percy! —gritó Piper—. Jasón es tu amigo. ¡Baja tu arma!
Percy bajó el brazo con el que llevaba el arma. Piper quizá pudiera ser capaz de ponerlos bajo control, pero por desgracia, Jasón se puso de pie. Jasón rugió. Un relámpago brilló por el cielo azul. Rebotó en su gladius y derribó a Percy de su caballo.
Blackjack relinchó y salió volando hasta los campos de trigo. Jasón atacó a Percy, que estaba de espaldas, con sus ropas humeando del impacto con el relámpago.
-JASÓN-grito Thalía-no debes atacar a nadie cuando está de espaldas, eso no es leal
-la mocosa tiene razón, un ataque así es de cobardes-indico Ares
-Estaba siendo controlado -se defendió Jasón-no era consciente de lo que hacia
-Oh, por amor a mí. Quieren dejar este estúpido melodrama y terminar de leer como el muchacho elimina al hijo de Poseidón-gruño un molesto Zeus que estaba casi al límite de su paciencia.
Todos los otros dioses miraron molestos a Zeus pero este ni se inmuto. Zeus ya se había cansado de todo el "teatrito" que andaban haciendo. Él iba a encargarse de que todo vuelva a la normalidad.
Durante un terrible momento, Piper no tuvo voz. Gea parecía estar susurrándole:
—Debes escoger uno. ¿Por qué no dejas que Jasón le mate?
— ¡No! —gritó—. ¡Jasón, para!
Se congeló, con su espada a escasos centímetros de la cara de Percy. Jasón se giró, y la luz dorada de sus ojos parpadeó, extrañada.
—No puedo parar. Uno debe morir.
Había algo en su voz… no era la de Gea. No era Jasón. Fuera el que fuera estaba hablando con voz entrecortada, como si el castellano fuera su segunda lengua.
-Podrían ser los Eidolones-susurro Hades
-Imposible, tienen prohibido salir de tu reino -menciono Deméter
-Gea podría haberles hecho una muy sugerente propuesta para que se conviertan en sus esbirros-contesto el rey del inframundo algo preocupado al pensar en la clase de esbirros que pueda haber adquirido Gea.
— ¿Quién eres? —preguntó Piper.
La boca de Jasón se torció en una extraña sonrisa.
—Somos los eidolones. Volveremos a vivir de nuevo.
-Volver a vivir, eso no suena bien-murmuro Hestia mientras atizaba más su fuego.
— ¿Eidolones? —la mente de Piper se aceleró. Había estado estudiando todo tipo de monstruos en el Campamento Mestizo, pero aquél nombre no le era familiar— ¿Sois… sois algún tipo de fantasma?
—Él debe morir —Jasón devolvió su atención a Percy, pero Percy se había recuperado mientras ellos hablaban. Le pegó una patada que hizo que Jasón cayera en redondo. La cabeza de Jasón golpeó el asfalto con un sonido nauseabundo. Percy se levantó
— ¡Basta! —gritó Piper de nuevo, pero no había ningún hechizo oral en su voz.
Estaba gritando de pura desesperación.
Percy levantó a Contracorriente por encima del pecho de Jasón. El pánico taponó la garganta de Piper. Quería atacar a Percy con su daga, pero sabía que aquello no ayudaría.
-Eso solo hubiera conseguido que te mataran-comento Rachel-ambos están siendo controlados, ninguno se detendría si te pones en medio
Fuera lo que fuera lo que estaba controlándole, le controlaba con todas sus habilidades. No habría forma de que pudiera vencerle en un combate. Se obligó a centrarse. Vertió toda su furia en su voz:
—Eidolón, detente.
Percy se congeló.
—Mírame —le ordenó Piper.
El hijo del dios del mar se giró. Sus ojos eran dorados y no verdes y su cara era pálida y cruel, no como la de Percy.
-Percy puede ser muy cruel si es necesario-mascullo Nico por lo bajo recordando el cómo lo miro su primo cuando lo libero de la prisión de su padre.
—Tú no has escogido —dijo—. Así que este morirá.
—Eres un espíritu del Inframundo —supuso Piper—. Estás poseyendo a Percy Jackson, ¿es eso cierto?
Percy soltó una risotada.
Will se estremeció ligeramente al recordar la risa desquiciada que Percy había soltado en la batalla de Manhattan cuando había eliminado a medio ejército titán él solo. Will no apoyaba a Percy solo por ser griego o por ser como su hermano, no, él apoyaba a Percy porque sabía de lo que era capaz y también sabía que "rendirse" es una palabra que no existe en el vocabulario del hijo de Poseidón.
—Viviré de nuevo en este cuerpo. La Madre Tierra me lo ha prometido. Yo iré dónde me plazca, poseyendo a quién quiera.
Una ola de frío recorrió a Piper.
—Leo… eso es lo que he pasado a Leo. Ha sido poseído por un eidolón.
Lo que había dentro de Percy rió de nuevo.
—Demasiado tarde para darse cuenta. No puedes fiarte de nadie.
Jasón seguía sin moverse. Piper no tenía ayuda, ninguna forma de protegerle. Detrás de Percy, algo se removió entre el trigo. Piper vio la punta de un ala oscura, y Percy comenzó a girarse hacia el sonido.
—¡Ignóralo! —gritó—. ¡Mírame!
Percy obedeció.
—No puedes detenerme. Mataré a Jasón Grace.
Detrás de él, Blackjack salió de los campos de trigo, moviéndose con una velocidad sorprendente para un animal tan grande.
-Y ahí va, Blackjack al rescate-canturreo divertida Thalía
—No le matarás —ordenó a Piper. Pero no estaba mirando a Percy. Miraba fijamente al Pegaso, vertiendo todo su poder en sus palabras y esperando que Blackjack le entendiera—. Le dejarás sin sentido.
El hechizo oral barrió a Percy. Cambió de peso, indeciso.
—¿Le dejaré sin sentido?
—Oh, perdón —sonrió Piper—. No estaba hablando contigo.
Blackjack se encabritó y le pegó un golpe de pezuña en su cabeza. Percy se derrumbó en la carretera junto a Jasón.
—¡Oh, dioses! —Piper corrió hacia los chicos—. Blackjack, ¿no le habrás matado?
-Blackjack nunca le haría daño a Percy-salto Nico en defensa del purasangre negro
-Lo siento, parecía que lo había matado-se defendió la hija de Afrodita temblando ante la mirada que Nico le dada
El Pegaso resopló. Piper no podía hablar su idioma, pero creyó que debía de haber dicho algo como "Por favor, mido mi propia fuerza".
Tempestad no estaba a la visa. Aparentemente el caballo de relámpago había vuelto del lugar en el que los espíritus de las tormentas vivieran en los días claros.
-Por eso Blackjack es el mejor caballo-afirmo Nico
Para los dioses el comportamiento de Nico era normal, después de todo no debía tener más de trece años. Pero para los mestizos, Nico estaba actuando raro. Solo Thalía y Will habían llegado a conocer ese lado de Nico. Así actuaba cuando llego al campamento, antes de la muerte de Bianca, antes de enterarse que era un hijo de Hades, antes de reprimirse en sí mismo y no confiar en nadie más que en él mismo o en Percy. Solo Percy había podido a travesar el duro caparazón que Nico puso a su alrededor para protegerse. Thalía no podía evitar pensar que si Percy no sobrevivía no solo iba a perder a uno de sus primos, sino a dos, Nico no soportaría perder a Percy, a duras penas soporto lo de Bianca, si perdiera a Percy también…Nico simplemente se dejaría morir.
Piper miró a Jasón. Respiraba entrecortadamente, pero los dos golpes en la cabeza en dos días no podían ser buenos para él. Entonces examinó la cabeza de Percy. No vio ningún rastro de sangre, pero un gran chichón estaba creciendo donde el caballo le había golpeado.
—Tenemos que llevarlos de vuelta al barco —le dijo a Blackjack.
-Un segundo-dijo Ares-eso fue toda la batalla. ¿Dónde está la sangre? ¿Las mutilaciones?
-No tienes que preocuparte papá-le respondió Frank soltando un suspiro derrotado-aun quedan muchas batallas y podrás leerlas todas
Frank intento evitar el girar los ojos al ver la gran sonrisa que se había adueñado del rostro de su padre.
El Pegaso movió su cabeza, asintiendo. Se arrodilló para que Piper pudiera poner a Percy y a Jasón en su espalda. Después de un duro trabajo (los chicos inconscientes eran muy pesados), y después de haberlos asegurado, se subió a la espalda de Blackjack y despegaron hacia el barco.
Los demás estaban un tanto sorprendidos cuando Piper volvió en un Pegaso con dos semidioses inconscientes. Mientras Frank y Hazel atendían a Blackjack, Annabeth y Leo ayudaron a Piper a llevar a los chicos a la enfermería.
—Con este panorama, se nos va a acabar la ambrosía en nada —gruñó el entrenador Hedge mientras les vendaba las heridas—. ¿Por qué resulta que nunca me invitan a los viajes violentos?
Deméter murmura maldiciones por lo bajo en contra del viejo sátiro. Aun no podía creer que lo mandaran a cuidar del grupo de niños en esa misión altamente peligrosa.
Piper se sentó al lado de Jasón. Ella misma se sintió mejor después de un sorbo de néctar y un poco de agua, aunque aún seguía preocupada por los chicos.
—Leo —dijo Piper—, ¿estamos listos para zarpar?
—Sí, pero…
—Pon rumbo a Atlanta. Te lo explicaré después.
—Pero… vale. —salió corriendo.
Annabeth tampoco discutió con Piper. Estaba demasiado ocupada examinando el golpe con forma de pezuña en la cabeza de Percy.
—¿Qué le ha golpeado? —preguntó.
—Blackjack —dijo Piper.
—¿Qué?
Piper intentó explicarlo todo mientras el entrenador Hedge aplicaba poción curadora en las cabezas de los chicos. Nunca había estado demasiado impresionada con las artes curativas de Hedge, pero debía de estar haciendo algo bien. Además de eso, los espíritus que les habían poseído también les habían hecho más fuertes. Ambos gruñeron y abrieron los ojos de golpe.
En unos cuantos minutos, Jasón y Percy estaban incorporados en sus camillas y eran capaces de decir frases completas. Ambos tenían recuerdos difusos sobre lo que había pasado. Cuando Piper describió su duelo en la autopista, Jasón parpadeó.
—Me han dejado inconsciente dos veces en dos días —murmuró—. Vaya semidiós —miró, adormilado a Percy—. Lo siento, tío. No quería hacerte explotar.
-¡bah! No es la primera vez que le sucede-menciono una despreocupada Thalía sonriendo inocentemente cuando Poseidón la miro.
La camiseta de Percy estaba llena de quemazos. Su pelo estaba aún más despeinado de lo normal. A pesar de eso, se las apañó para soltar una risita débil.
-Lo rostizan y se ríe -Will no podía evitar sonreír, solo Percy se reiría de algo así
—No sería la primera vez. Tu hermana mayor ya me dio una buena en el campamento.
—Sí, pero… podría haberte matado.
—O yo podría haberte matado a ti. —dijo Percy.
Jasón se encogió de hombros.
—Si hubiera habido un océano en Kansas, quizás.
—No necesito un océano para…
Jasón estaba acostumbrado a que se le quedaran mirando. En el campamento Júpiter siempre estaba recibiendo miradas por ser un hijo del rey de los dioses, el primero en décadas. En el campamento griego tan bien había recibido muchas miradas. Pero, ahora tenía ganas de esconderse para que su hermana y los demás dejaran de mirarlo. Se sentía como alguna especie de rata de laboratorio a la que miran analíticamente para ver que está mal.
-Percy mato a Alecto, medusa y al minotauro sin formación-comenzó Will
-Derroto a Ares a la edad de 12 años-continuo Thalía e ignoro la mirada que le dedico el dios de la guerra
-Se enfrento a Polifemo y rescato el vellocino de oro-siguió Nico
-Derroto al León de Nemea
-Lucho contra Atlas
-Salvo a Lady Artemisa y sostuvo el cielo hasta que volvieron a encerrar a Atlas debajo de él
-Venció a Anteo
-Mato a Gerión de un flechazo en sus tres corazones
-Exploto el monte Saint Helens
-Elimino a la mayor parte del ejército Titán que incluía dracanes, Telkineses y todo tipo de mostrusos…oh y nuevamente mato al minotauro
-También derroto a todo el ejército de Hades sin problema alguno.
-Se enfrento con Jápeto y Hiperión
-Sin contar que derroto a Kronos
-Y casi en ninguno de esos momentos necesito de un río o algún cuerpo acuático a su alrededor -finalizo Thalía
Los dioses estaban asombrados. Nunca en toda su vida había existido un semidiós que obtuviera todos esos logros. Poseidón se sentía orgulloso, pero también se sentía un bastardo por la vida a la que condeno a su hijo.
Zeus no podía soportar su cólera al ver como todos alababan al hijo de su hermano.
-Esta bien, podría haberme matado-dijo Jasón-me HUBIERA matado-se rectifico ante la insistente mirada de su hermana.
—Chicos —les interrumpió Annabeth—. Estoy segura de que habríais estado geniales matándoos el uno al otro, pero ahora mismo, necesitáis descansar.
—Primero quiero comer —dijo Percy—. ¿Por favor? Ah, y tenemos que hablar. Baco ha dicho cosas que no…
—¿Baco? —Annabeth levantó la mano—. Vale, bien. Tenemos que hablar. En el comedor en diez minutos. Se lo diré a los demás. Y por favor, Percy, cámbiate la ropa. Hueles como si te hubiera aplastado un caballo eléctrico.
Leo le dio el timón de nuevo al entrenador Hedge, después de hacerle prometer al sátiro que no les condujera hasta la base militar más cercana "por diversión".
Se reunieron alrededor de la mesa, y Piper explicó qué había pasado a 50 kilómetros de Topeka, su conversación con Baco, la trampa que le había puesto Gea y los eidolones que habían poseído a los chicos.
—¡Por supuesto! —Hazel golpeó la mesa, lo que asustó a Frank tanto que dejó caer a su burrito sobre la mesa—. Eso es lo que le ha pasado a Leo.
-Awwww, lo defiende-canturreo Afrodita al darse cuenta que habían dejado de molestarlos en un buen rato
—Así que no fue culpa mía —respiró Leo—. Yo no comencé la Tercera Guerra Mundial. Sólo me ha poseído un espíritu malvado. ¡Eso es un alivio!
—Pero los romanos no saben eso —dijo Annabeth—. ¿Y porqué deberían creernos?
—Deberíamos contactar con Reyna —sugirió Jasón—. Ella puede que nos crea.
Al oír cómo Jasón pronunciaba su nombre, como si un sustento de su antigua vida, hizo que el corazón de Piper diera un vuelco. Jasón se giró hacia ella un con un brillo esperanzador en sus ojos:
—Podrías convencerla, Pipes. Sé que podrías.
-Chicos-bufaron todas las mujeres en la sala
-Hey, no todos somos tan densos como Jasón-se defendió Apolo
-Seguramente él heredo el cerebro de roca -murmuro por lo bajo Hermes para que Zeus no lo escuchara. Para su suerte solo Apolo y Atenea lo escucharon. Mientras que Apolo se retorcía de risa, Atenea intentaba ocultar una sonrisa.
Piper se sintió como si toda la sangre de su cuerpo estuviera huyéndole hacia los pies. Annabeth la miró, empáticamente como diciendo: Los chicos están ciegos. Incluso Hazel se estremeció.
—Podría intentarlo —dijo, con poco entusiasmo—. Pero Octavian es por el que nos tenemos que preocupar. En la hoja de mi daga, le vi tomando control de la multitud romana. No estoy seguro de que Reyna pueda detenerles.
-Reyna igual no te hubiera escuchado-salto Octavio en defensa propia-está molesta porque Jasón te hizo su novia cuando a ella ni la hora le daba
-No seas malicioso -le dijo Rachel-dices eso solo para salvar tu pellejo
-Sí, admitiré que lo hago para salvarme. Pero tampoco he mentido, Reyna realmente quiere atravesarla con su espada y le haría lo mismo a la hija de Atenea si no fuera porque Percy le dejo claro desde el principio que tenia novia
-¿Y tú como sabes eso? -pregunto Hazel
-Porque aun cuando Reyna me odie, no puede evitar soltar todo cuando está molesta. Y realmente le molesto ser rechazada por el griego.
La expresión de Jasón se oscureció. Piper no obtenía nada por romperle su burbuja, pero los otros romanos, Hazel y Frank, asintieron, estando de acuerdo.
—Tiene razón —dijo Frank—. Esta tarde mientras estábamos vigilando, hemos visto águilas de nuevo. Están muy lejos, pero se acercan rápidamente. Octavian está de camino.
Hazel hizo una mueca.
—Esto es exactamente el tipo de oportunidad que Octavian siempre ha querido. Intentará apoderarse del poder. Si Reyna objeta algo, le dirá que es una blandengue con los griegos. Y en cuanto a esas águilas… es como si nos pudieran oler.
—Pueden —dijo Jasón—. Las águilas romanas pueden cazar semidioses por su esencia mágica mejor que los monstruos. Este barco puede protegernos de alguna manera, pero no completamente, al menos no de ellas.
Leo repiqueteó sus dedos contra la mesa.
—Genial. Debería haber instalado una pantalla de humo que hiciera al barco oler como un nugget gigantesco de pollo. Recordadme que la próxima vez lo invente.
Hazel frunció el ceño.
—¿Qué es un nugget de pollo?
—Oh, tío…—Leo negó con la cabeza, sorprendido—. Es cierto. Te has perdido unos… setenta años. Bueno, mi joven aprendiz, un nugget de pollo es…
—No importa —le interrumpió Annabeth—. La cosa es, tendremos dificultades intentando explicárselo a los romanos. Aunque nos creyeran…
—Tienes razón —Jasón se inclinó hacia adelante—. Deberíamos seguir adelante. Una vez estemos en el Atlántico, estaremos a salvo… al menos de la legión.
Sonaba tan deprimido, que Piper no estaba segura de si sentirse compadecida o resentida:
-Resentida-volvieron a corear las chicas
Piper entorno los ojos mientras se apoyaba en el pecho de Jasón mientras este la abrazaba.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —preguntó—. ¿Por qué no nos seguirán?
Negó con la cabeza.
—Ya oíste a Reyna hablar de las tierras ancestrales. Son muy peligrosas. Los semidioses romanos tienen prohibido ir allí durante generaciones. Incluso Octavian no puede romper esa norma.
Frank tragó un mordisco del burrito como si su boca se hubiera convertido en una caja de cartón:
—Así que, si vamos allí…
—Seremos forajidos y traidores —confirmó Jasón—. Cualquier semidiós romano tiene el derecho de matarnos en cuanto nos vean. Pero no me preocuparía por ello. Si cruzamos el Atlántico, dejarán de perseguirnos. Asumirán que moriremos en el Mediterráneo, el Mare Nostrum.
-Vaya chico, no los alientes tanto-menciono un sarcástico Ares-si así hablas, no quiero saber cómo das discursos en plena batalla
Percy señaló a Jasón con su pedazo de pizza.
—Tú, caballero, eres todo un rayo de sol.
-Hasta el hijo de Poseidón se ha dado cuenta-continuo Ares.
-No intentaba darles aliento, solo quería decirles la verdad de lo que podía suceder-intento defenderse Jasón rogando porque el capitulo termine rápido porque al parecer estaba diseñado para dejarlo mal.
Jasón no discutió. Los demás semidioses miraban sus platos, excepto Percy, que seguía disfrutando de su pizza. ¿Dónde ponía toda su comida? Piper no lo sabía. El chico comía como un sátiro.
-mi querida hija, ¿te estás fijando en la figura de nuestro Percy?-pregunto Afrodita con ganas de hacer rabiar al hijo de Júpiter por hacer sufrir levemente a su hija.
-Eso no es cierto-se apresuro en decir Piper, aunque el sonrojo que adornaba su cara no ayudaba a sus palabras
—Así que el plan es —sugirió Percy— asegurarnos de que no nos muramos. El señor D, Baco, eh, ¿tengo que llamarle señor B ahora? Bueno, da igual, mencionó a los gemelos en la profecía de Ella. Dos gigantes. Otis y, eh, ¿algo que comenzaba por E?
—Efíaltes —dijo Jasón.
—Gemelos gigantes, como los que vio Piper en la hoja —Annabeth recorría su dedo por el borde de su copa—. Recuerdo una historia sobre gigantes gemelos. Intentaron alcanzar el Monte Olimpo juntando un montón de montañas.
-Como un par de bebes amontonando juguetes-mascullo Deméter
Frank casi se atragantó.
—Bueno, eso es genial. Gigantes que pueden usar montañas como bloques de construcción. ¿Y decís que Baco mató a esos tipos con un palo y una piña?
—Algo así —dijo Percy—. No creo que debamos contar con su ayuda esta vez. Quería honores, y nos dejó bastante claro que sería algo que no podríamos manejar.
-¡bah! No he recibido un buen sacrificio desde hace siglos, ya no nos rinden homenajes como antes-murmuro Dionisio
El silencio se extendió por la mesa. Piper podía oír al entrenador Hedge en cubierta cantando una saloma como era la de Blow the Man Down, aunque no se sabía la letra, por lo que cantaba algo así como Tatatarataatataaatataratataa.
Piper no podía sacarse de la cabeza la sensación de que Baco quería ayudarles. Los gigantes gemelos estaban en Roma. Tenían algo que los semidioses necesitaban, algo que estaba en una vasija de bronce. Fuera lo que fuera, tenía la sensación de que guardaba la respuesta para sellar las Puertas de la Muerte, "la llave a la muerte infinita". También estaba segura de que nunca podrían vencer a los gigantes sin la ayuda de Baco. Y si no lo podían hacer en cinco días, Roma sería destruida y el hermano de Hazel, Nico, moriría.
-La chiquilla tiene razón, sin mi ayuda no pueden derrotar a los gigantes-mascullo Dionisio
-Sí, gran ayuda que nos brindo-murmuro por lo bajo Jasón
Por otro lado, si la visión de Baco ofreciéndole una copa de plata era falsa, quizá las otras visiones tampoco tenían que ser ciertas, especialmente la que ella, Percy y Jasón se ahogaban. Quizá fuera simbólico. "La sangre de una semidiosa" había dicho Gea, "y la sangre de un semidiós. Piper, cariño, escoge qué héroe muere contigo".
—Quiere a dos de nosotros —murmuró Piper.
Todo el mundo se giró hacia ella. Piper odiaba ser el centro de atención. Quizá fuera extraño para una hija de Afrodita, pero había visto a su padre, la estrella de cine, tener que sobrellevar la fama durante años. Recordaba cuando Afrodita la había reclamado en la hoguera delante del campamento entero, bañándola con su maquilla de reina de la belleza.
Había sido casi el momento más vergonzoso de su vida. Incluso allí, con sólo seis semidioses, Piper se sintió observada. Son mis amigos, se dijo a sí misma. Está todo bien.
Pero tenía aquella extraña sensación… como si más de seis pares de ojos la estuvieran observando.
-Tienes los sentidos muy abiertos-señalo de manera aprobatoria Ares
-Debe ser su sangre Cherockee-afirmo Atenea
Afrodita sonrió. No era la parte Cherockee lo que hacía que Piper fuera tan perceptiva. Eso era algo de Afrodita, el estar al tanto de las emociones, las sensaciones y las entidades que los rodean. Sus hijos constantemente están siendo el centro de atención, es por eso que pueden reconocer fácilmente cuando hay "seres" extra que los miran.
—Hoy en la autopista —dijo—. Gea me dijo que necesitaba la sangre de sólo dos semidioses, una chica y un chico. Ella… ella me pidió que escogiera qué chico moriría.
Jasón apretó su mano.
—Pero ninguno de los dos murió. Nos salvaste.
—Lo sé. Es sólo que… ¿por qué querría eso?
Leo silbó.
—Chicos, ¿recordáis en la Casa del Lobo? ¿A nuestra princesa del hielo preferida, Quíone? Habló de derramar la sangre de Jasón y de cómo contaminaría aquél lugar durante generaciones. Quizá la sangre de los semidioses tengan algún tipo de poder.
—Oh…—Percy comenzó su tercer pedazo de pizza. Se reclinó y se quedó mirando a la nada, como si el golpe del caballo en su cabeza se lo acabaran de dar.
-Su tercer pedazo de pizza-río Thalía-estas muy atenta a Percy al parecer
Piper se sonrojo y se acurruco más en Jasón cuando lo sintió tensarse. Los demás semidioses sonreían con malicia.
-bueno Thals, no puedes negar que Percy es encantador-dijo Rachel con una enorme sonrisa
-¿Incluso para el Oráculo?-pregunto Thalía maliciosamente
-Incluso para el oráculo-afirmo Rachel-lástima que tenga que ser virgen por siempre
-Creí que lo tuyo con Percy fue algo pasajero-Will no parecía muy contento
-Fue algo pasajero, como un amor de verano-menciono Rachel de forma soñadora-aun así el primer beso nunca se olvida
-¡Percy te beso!-salto Thalía
-bien, técnicamente yo lo bese cuando se iba a esa misión en "la princesa Andrómeda"
-¿Y aun así pudiste ser el oráculo?-le pregunto Thalía
-Claro, es como si tu hubieras besado a alguien, sigues siendo una doncella por lo tanto puedes convertirte en cazadora
Thalía empezó a soltar maldiciones por lo bajo al darse cuenta de eso. No es como si lo fuera hacer (de cualquier forma ya no podía) pero aun así, era la única chica en la caza que no había besado a nadie, con la excepción de su señora, aunque su señora tuvo algo con Orión y realmente nunca le ha pregunto si llegaron a besarse, pero por obvias razones dudaba que simplemente jugaran cartas durante todo el tiempo que estuvieron juntos.
—¿Percy? —Annabeth agarró su brazo.
—Oh, eso es malo —murmuró—. Malo, malo, malo—miró a través de la mesa a Frank y a Hazel—. ¿Chicos, recordáis a Polibotes?
—El gigante que invadió el Campamento Júpiter —dijo Hazel—. La némesis de Poseidón que golpeaste en la cabeza con una estatua de Término. Sí, creo que me suena de algo.
-Y podemos añadir a Polibotes a la lista de los caídos a manos de Percy-canturreo un feliz Nico
—Tuve un sueño —dijo Percy—, cuando estábamos volando hacia Alaska. Polibotes estaba hablando con las gorgonas, y dijo… dijo que quería que me hicieran prisionero, no que me mataran. Dijo: "Le quiero encadenado a mis pies, para que pueda matarlo cuando sea necesario. ¡Su sangre bañará las piedras del Monte Olimpo y despertará a la Madre Tierra!"
-Percy fue su elección, desde el principio fue su elección-señalo una aterrada Thalía al darse cuenta del peligro en el que estaba su primo
-Nunca quiso a los demás-continuo Nico-siempre fue Percy
-Siempre ES Percy-corrigió Will con pesadumbre
Piper se preguntó si los controles de temperatura de la habitación estaban rotos, porque de repente no podía dejar de tiritar. Era la misma forma en la que se había sentido en la autopista en las afueras de Topeka.
—Crees que los gigantes podrían usar nuestra sangre… la sangre de dos de nosotros…
—No lo sé —dijo Percy—. Pero hasta que lo sepamos, sugiero que intentemos evitar ser capturados.
Jasón gruñó.
—Estoy de acuerdo con ello.
—¿Pero cómo lo averiguamos? —preguntó Hazel—. La Marca de Atenea, los gemelos, la profecía de Ella… ¿cómo encaja todo?
Annabeth apretó sus manos contra los bordes de la mesa.
—Piper, le has dicho a Leo que pongamos rumbo a Atlanta.
—Sí —dijo Piper—. Baco nos ha dicho que tenemos que buscar a… ¿cómo se llamaba?
—Forcis —dijo Percy.
Annabeth parecía sorprendida, como si no estuviera acostumbrado a que su novio tuviera las respuestas.
—¿Le conoces?
-Annie, Annie, Annie-murmuro Will moviendo la cabeza de forma negativa-no debería subestimar tanto a Percy
-Annabeth está acostumbrada a ser ella la que le da las respuestas a Percy-menciono Thalía en defensa de su amiga
Percy se encogió de hombros.
—No reconocí su nombre al principio. Entonces Baco mencionó agua salada y se encendió una bombilla. Forcis es un viejo dios del mar de antes de los tiempos de mi padre. Nunca le he conocido, pero supongo que es hijo de Gea. Sigo sin entender qué hace un dios del mar en Atlanta.
Leo soltó una risita.
—¿Qué hacía un dios del vino en Kansas? Los dioses son raros. De todas formas, llegaremos a Atlanta mañana al mediodía, a no ser que algo más vaya mal.
—No digas eso —murmuró Annabeth—. Se está haciendo tarde. Deberíamos ir a dormir.
—Esperad —dijo Piper.
Una vez más, todo el mundo la miró. Estaba perdiendo su coraje rápidamente, preguntándose si sus instintos estaban mal, pero se obligó a hablar.
—Hay una última cosa —dijo—. Los eidolones, los espíritus poseedores. Siguen aquí, en esta habitación.
-Eso es todo-finalizo Ares
-Vaya forma más espeluznante para finalizar un capitulo-dijo Apolo sonriendo
-El siguiente debería leerlo Hades ya que hablaran de fantasmas-sugirió Hestia. Hades solo cabeceo, el no se opondría a su hermana.
Nuevamente una inmensa luz blanca ilumino la sala. Cuando la luz se disipo había dos chicas. Una tenía el pelo negro con una trenza casi desecha, traía puesta una armadura romana con una capa morada, sujetaba firmemente su espada, sus ojos oscuros tenían una mirada salvaje, la cual se veía sumamente terrorífica debido a toda la sangre y barro que la cubría.
La otra chica tenía el cabello castaño rojizo sujetado por una pañoleta roja atada en su cabeza. Traía la típica camiseta naranja del campamento, unos pantalones de camuflaje y botas de combate. Sujetaba una enorme lanza que soltaba leves chispas. Sus ojos eran negros como el carbón y parecían tener un brillo rojizo que destellaba peligrosamente.
Zeus no estaba dispuesto a soportar ninguna tontería más, así que llamo la atención de ambas chicas.
-Ustedes, inclínense y preséntense como se debe-rugió el rey
-Mi señor-dijo la romana-soy Reyna, hija de Bellona, Pretor de Nueva Roma-en todo momento Reyna estuvo inclinada y no alzo la vista en ningún momento.
-Bien muchacha, levántate y siéntate con Hestia-Reyna se levanto miro a su alrededor, le dirigió miradas de odio a los semidioses y fue a sentarse junto al fuego. Si no se equivocaba el nombre romano de Hestia era Vesta, la diosa del fuego del Hogar.
-Tú, porque no estás haciendo lo que ordene- gruño Zeus
-Soy Clarrise la Rue-menciono la chica de la pañoleta-soy una hija de Ares-finalizo aunque en ningún momento se inclino
-Porque no muestras respeto muchacha-le pregunto Zeus sumamente enojado
-¿Por qué tendría que hacerlo? ¿Por qué usted es el rey?-pregunto con sorna -No pienso inclinarme ante los que nos abandonaron a nuestra suerte. No voy a rendirle respeto a quien se encierra en su palacio y obliga a los demás a cortar todo contacto con nosotros. Nos abandonaron sin siquiera decirnos que pasa. Nos dejaron sin advertirnos que no importaba cuanto matáramos a los monstruos ellos seguirían volviendo, no nos dijeron que Gea estaba despertando. Tuvimos que averiguarlo nosotros. La única vez que mi padre se comunico conmigo fue para decirme "Mocosa, Zeus nos ha ordenado cortar todo lazo con ustedes, mantente viva"-con cada palabra la ira de Zeus iba creciendo al igual que un aura roja empezaba a rodear a Clarisse-Ahora tenemos que luchar una nueva guerra…tenemos que soportar seguir perdiendo a nuestros hermanos y ya no está Jackson para ayudarnos. CON UN CARAJO, SE LLEVARON A JACKSON Y LO HAN TIRADO DONDE SEA COMO AUN PERRO SIN IMPORTARLES TODO LO QUE SACRIFICO POR USTEDES. NO SOMOS SUS PUTOS TITERES PARA QUE NOS MANEJEN A SU ANTOJO. SI HUBIERA SABIDO QUE ESTO IBA A OCURRIR ME HUBIERA UNIDO AL JODIDO EJERCITO DE KRONOS PARA DESTROZAR SUS PUTOS TRONOS Y HUBIERA BAILADO SOBRE LA PUTA PILA DE ESCOMBROS QUE SERIAN. NOS DEJARON A NUESTRA SUERTE FRENTE A KRONOS PORQUE USTEDES QUERIAN DESACERCE PRIMERO DEL TIFON Y NOS DEJARON FRENTE A KRONOS, SOLO ERAMOS 40 SEMIDIOSES, SOLO 40 Y LA MAYORIA ERAN NIÑOS DE 14 AÑOS QUE ESTABAN PERDIENDO SU INOCENCIA AL TENER QUE MATAR A OTROS SEMIDIOSES QUE SE HABIAN UNIDO AL EJERCITO ENEMIGO. YA LUCHAMOS SU PUTA GUERRA CONTRA KRONOS, AHORA QUIEREN QUE LUCHEMOS CONTRA GEA. POR MI PUEDEN IRSE A LA MISMISIMA MIERDA Y METERSE SU PUTA GUERRA CONTRA GEA POR EL CULO.
Los dioses quedaron impactados ante el discurso soltado por Clarisse. Los semidioses simplemente bajaron la cabeza, ninguno había tenido el coraje de Clarisse para decir todo eso, pero eso no significaba que no lo pensara,
Zeus hervía de rabia. Sin siquiera pensarlo cogió su cerrojo maestro y lo lanzo sobre Clarisse, la hija de Ares parecía preparada para recibir el impacto pero este nunca llego.
De todos los panoramas que pudo haber pensado, Clarisse nunca estuvo preparada para el que sucedió. Zeus había lanzado su cerrojo contra ella y él…su padre se había interpuesto. Totalmente sorprendida y aterrada pudo ver como el potente rayo atravesaba a su padre dándole una potente descarga. Pudo escuchar varios gritos en la sala, pero no veía nada, solo tenía ojos para ver como el icor empezaba a caer de su herida, escupió un poco de su sangre dorada por su boca. Sus ojos nunca se apartaron de los de ella, al igual que sus brazos nunca dejaron de alzarse protegiéndola de la furia del rey de los dioses. Clarisse no entendía, no podía comprender porque el ser que la aterrorizo desde que era una niña, aquel que siempre le decía que no servía para nada que debería quedarse dentro del campamento y no salir, aquel ser que más de una vez le dijo que no era más que una inútil. Y aun así…era el mismo ser que la saco de su casa cuando su padrastro iba a darle una paliza, era quien la llevo al campamento y le dio su primera lanza, era quien la arropo la primera noche al pensar que ella ya estaba dormida, era quien siempre le decía inútil y aun así siempre estaba ahí para ella brindándole su apoyo, era quien se arriesgó a la furia de Zeus para advertirle que no podían comunicarse, era el mismo que había recibido el rayo por ella.
-¿Por qué?-es todo lo que puede preguntar mientras sostiene el cuerpo de su padre
-Porque eres mi hija mocosa, no andes preguntando idioteces -a pesar de lo rudo de las palabras, Clarisse pudo notar el tono de preocupación que había en la voz de su padre
Por otra parte, los demás dioses se pararon rápidamente. Afrodita y Apolo corrieron donde Ares para verificar su estado.
Una furiosa Hestia se lanzó sobre Zeus. Cadenas de fuegos salían de sus manos he intentaban dañar al rey de los dioses. Sin embargo una ráfaga entre rosada y morado la mando a volar hasta el otro extremo de la sala. Hermes y Atenea fueron a socorrer a la diosa del hogar. Artemisa había juntado a los semidioses y estaba parada frente a ellos protegiéndolos. Dionisio había creado una especie de escudo alrededor de Ares, Afrodita y Apolo para que puedan seguir con lo suyo.
Hera se disponía a lanzar otra ráfaga cuando un grupo de plantas empezaron a sujetarla. Deméter estaba frente a ella, totalmente furiosa. Hera intento liberarse pero para su horror vio como cadenas de sombras cubrían las plantas y la sujetaban con fuerza.
-Me temo, querida hermana, que no podrás salir de esto-murmuro Hades totalmente molesto.
-Cómo pudiste atreverte a atacar a Hestia-chillo una furiosa Deméter
-Ella estaba atacando a Zeus-se intentaba defender Hera
-Tu estúpido marido acaba de atravesar a TU hijo con su rayo-acuso Deméter
-El rayo era para esa insignificante semidiós, Ares no tenía por qué meterse
-Sabía que eras una perra con los hijos de tu marido, pero nunca pensé que lo serias incluso con tus propios hijos y nietos-comento la diosa de la cosecha-nosotros no te criamos así Hera, eras la menor y siempre intentamos darte todo lo que podíamos en el estómago del padre.
Al otro lado de la sala, Poseidón se enfrentaba a Zeus. Ambas armas de poder brillaban al chocar entre sí. Pero todos podían ver quien iba ganando. Poseidón se había dejado de juegos y estaba atacando con fuerza a Zeus. El despliegue de poder del dios del mar dejaba perplejo a su hermano. Nunca se había dado cuenta de lo poderoso que era su hermano. Zeus no tenía oportunidad contra él.
-TÍO P- grito Hefestos-CONTRA SU TRONO, TIRALO CONTRA SU TRONO
Poseidón no perdió el tiempo y lanzo a su hermano a su trono. Cuando Zeus cayo cadenas doradas salieron de todas partes del trono sujetando a Zeus impidiéndole soltare.
-QUÉ RAYOS ES ESTO-rugió el rey de los dioses
-Eso mi estimado padre-comento sarcásticamente Hefestos-es una versión mejorada del trono en que capture a Hera hace mucho tiempo. Altere tu trono y el de ella pensando que algún día nos sería útil.
Entre Deméter y Hades pusieron a Hera en su trono y las mismas cadenas que estaban en el trono de Zeus, salieron del de ella rodeándola y tomándola prisionera.
Y ahí estaban, después de eones. Zeus y Hera nuevamente atrapados y esta vez no van a ser liberados por simples promesas que no cumplirán.
