Los personajes pertenecen a Kishimoto-sama
Capítulo 10: Siempre.
Las risas acabaron en cuanto entró en la cocina de la que era su casa. Con su rostro imperturbable observó a las dos personas que segundos antes parecían disfrutar de la mutua compañía.
_ Buenos días Gaara_ lo saludó su hermana sirviéndole el desayuno sin perder la sonrisa_ ¿has dormido bien?
_ Si_ respondió sentándose y sin dejar de mirar a la otra persona que habitaba la cocina.
_ Kazekage_ lo saludó, para después salir de la estancia sin siquiera mirarle.
Temari vio marcharse a su sobrino con un poco de lástima, hacía cinco meses que se habían ido de Konoha llevándose a Kaji con ellos, pero éste todavía trataba a Gaara con la misma frialdad del primer día de su llegada.
_ Sólo necesita más tiempo_ dijo mirando a su hermano pequeño.
_ Supongo_respondió el pelirrojo_ pero no puedo evitar pensar que sobro. Hasta el momento de mi entrada, él disfrutaba de tu compañía.
_ Hinata te dijo que le dieras tiempo.
Gaara no comentó nada más. Oír el nombre de la Hyuuga le hizo sentir un pequeño pinchazo en el corazón, desde su marcha no dejaba de preguntarse si estaría bien, donde estaría y si lo echaría de menos tanto como él a ella. ¿Cómo había sido tan idiota para dejarla ir?. Suspiró. Recordó que ella necesitaba aquello, que él no podía evitarlo. Pero él la necesitaba a ella. Era tan egoísta.
Acabó de desayunar sin darse cuenta de en que momento Temari se había ido. Se levantó sin ganas para ir a la torre del Kazekage.
Mientras caminaba despacio recordó los últimos meses. Su hijo mantenía esa frialdad ante él, marcaba siempre una distancia entre los dos y jamás le miraba a los ojos cuando se cruzaban. Y él, aunque odiase admitirlo, se sentía vulnerable ante el pequeño. Sabía que se merecía ese trato y que no podía esperar de él una relación padre-hijo desde el primer momento, pero tenerle tan cerca y sentirlo tan lejos era demasiado doloroso.
En Konoha, Nara Shikamaru se encontraba en su despacho ANBU leyendo la última carta que su novia le había enviado.
Al terminar cerró los ojos y chasqueó la lengua fastidiado.
_ ¿Una mala mañana?_ preguntó alguien desde la puerta.
_ Buenos días Naruto_ dijo sin moverse ni cambiar la postura_ es una carta de Temari.
El rubio se acercó hacia la única ventana de la estancia y miró el exterior. Hacía mal día. En realidad, hacía unos meses que el tiempo estaba bastante revuelto. Naruto bromeaba a menudo con que podía cambiar el tiempo, ya que se parecía bastante a su estado de ánimo de los últimos meses. Observó las nubes oscuras que se cernían sobre la aldea y como una mala costumbre adquirida en los últimos tiempos, recordó la despedida de Hinata. Una carta. Unas líneas. El final.
" Lo siento mucho Naruto-kun. Entenderé tu odio, porque soy digna de él. Aunque suene cruel, te echaré de menos. Sé feliz Naruto.
Hinata.
PD: Aún así, te quiero. Siento que no sea de la misma forma que tú a mí, eso es lo que no me hace merecedora de tu amor."
.
Cerró los ojos volviendo al presente y miró a su amigo, que no se había movido.
_ ¿Alguna novedad en Suna? _ le preguntó.
_ Ninguna. Temari está preocupada. Kaji no cambia su actitud ante Gaara y está empezando a dudar de que lo haga_ miró a Naruto antes de pronunciar el nombre de su amiga, al verlo sereno continuó _ no sé que pasó por la cabeza de Hinata al enviar al niño a Suna.
_ Bueno, Gaara es su padre ¿no?_ alzó los hombros Naruto _ si Hinata creía que acabarían llevándose bien, lo harán. Hinata-chan siempre tuvo buen ojo para las personas.
Kaji paseaba por la aldea que era ahora su hogar. Aunque jamás lo admitiría, le gustaba el sitio; el clima era agradable y la gente lo trataba bien, suponía que aquello era porque era el hijo del Kazekage, pero no le importaba. El cariño y respeto que parecían profesarle era auténtico, no pudo evitar compararlo con la forma que tenían de tratarlo los miembros del consejo Hyuuga. Respeto y aprecio fingido, y eso le repugnaba.
Sabaku No Kaji.
Así lo conocían en Suna. No sonaba mal, aunque le había costado acostumbrarse al principio. Dejó de caminar al ver la torre del Kazekage, donde su padre tenía hoy una importante reunión con el consejo de ancianos de la aldea. No sabía porque había ido hasta allí, pero por la forma tensa en la que Gaara y sus tíos habían hablado de esa junta, sabía que algo ocurría, y él estaba seguro de que tenía que ver con su estancia allí.
Gaara entró en la gran sala de reuniones, en el centro había una mesa ocupada por el consejo de ancianos de la aldea, tuvo que admitir que aquella no le era grata compañía. Sus hermanos ocupaban las sillas que estaban a los dos lados de la suya. Se sentó, apoyó los codos sobre la mesa y su cabeza en las manos; y mirando neutral a todos los presentes dijo:
_ Comencemos.
El mayor de los ancianos, que siempre ejercía de portavoz se aclaró la voz.
_ Gaara-sama_ comenzó calmadamente _ ha estado usted aplazando el tema de esta reunión durante los últimos meses, pero ya es hora de que hablemos de ello.
_ He tenido mucho trabajo_ respondió frío_ adelante, hable.
El anciano miró a sus compañeros y sin inmutarse comenzó.
_ Como todos sabemos, el tema a tratar es la reciente noticia de que nuestro Kazekage tiene un hijo _ los presentes asintieron y se pudo oír un bufido por parte de Temari_ un hijo de seis años del que desconocíamos la existencia, y sobra de decir, de madre desconocida.
_ Desconocida pero con sangre Hyuuga_ apuntó otro hombre emocionado.
_ Así es_ respondió con una sonrisa el primero_ el hijo de Gaara-sama es también un Hyuuga. Lo que nos aporta_ hizo una pausa dramática y ensanchó aún más su perversa sonrisa_ un grandísimo beneficio.
Gaara continuaba impasible escuchando la conversación de los hombres, sin mover ningún músculo de su cuerpo desvió la vista hacia la puerta de entrada y sonrió.
_ ¿Eso es de lo que quieren hablar?_ preguntó_ De la procedencia de Kaji.
_ Por supuesto señor_ dijo una de las mujeres mayores_ como sabrá los Hyuuga son el clan más poderoso de Konoha y uno de los clanes más antiguos y fuertes que existen en todo el mundo ninja. Su línea sucesoria está férreamente protegida para que no salga de la familia_ se hizo el silencio por un momento_ hasta ahora.
_ La despistada Hyuuga con la que ha tenido ese niño, sea quien sea_ comentó el portavoz_ nos ha hecho un gran regalo. Nos ha regalado el Byakugan, a nosotros, la aldea de Suna. Su hijo es también un Hyuuga Kazekage-sama, pediremos la constitución de una rama del clan aquí, con su línea succesoria al servicio de nuestra aldea. ¿Quién diría que los Hyuuga tendrían entre los suyos una cualquiera?
Gaara cerró los ojos y esperó a lo que se avecinaba.
_ No se atreva a insultar a mi madre_ Kaji entró dando zancadas en la sala mirando con furia al hombre que hablaba_ mi madre no es una cualquiera, mantenga un poco de respeto por la líder del clan Hyuuga.
Los ancianos se miraron sorprendidos. Nadie podía creer que aquel niño fuese hijo del KAzekage de Suna y la líder Hyuuga.
_ Eso no importa_ comentó uno de los pocos que se mantenía sereno _ por derecho, ahora el Byakugan también es nuestro.
_ Mi madre jamás aceptará eso_ respondió el niño lleno de rabia.
_ Silencio Kaji_ habló Gaara, su hijo le mandó una mirada de llena de reproche pero no dijo nada_ bien, ustedes ya han dicho todo lo que tenían que decir, ahora me toca hablar a mí_ todos miraron al pelirrojo que clavaba sus pupilas aguamarina en ellos_ mi familia no es un objeto con el que puedan negociar_ esta vez el pequeño lo miró sorprendido por la expresión, su familia_ no permitiré que usen las habilidades de mi hijo como un arma, para eso ya me tuvieron a mí en el pasado. No permitiré que insulten a su madre. No permitiré que intenten negociar usando a cualquiera de los dos, y sobretodo, no permitiré que ninguno de ustedes les haga daño de alguna manera a ninguno de ellos, porque les mataré. ¿Está claro?
Todos miraron entre furiosos y asustados al máximo mandatario de la aldea, que continuó hablando.
_ Mi hijo se queda en la aldea. Mis hermanos, un Hyuuga que ha sido enviado para ayudarlo con las técnicas de su clan, y yo, cuidaremos de él. Ustedes limítense a otros temas.
Dicho eso se levantó y abandonó la estancia. Kaji vio como salía y segundos después corrió tras él.
_ No le entiendo_ le dijo el niño jadeando al llegar a su encuentro_ yo…no te entiendo.
_ ¿A qué te refieres? _ preguntó Gaara girándose para verle.
El niño lo miró y luchó por no llorar, no quería sentir nada más que indiferencia por ese hombre, entonces ¿por qué su corazón había palpitado con fuerza al oírle decir "mi familia"?
"En el fondo de tu corazón, hay un hueco dedicado a él. Un hueco que alberga la esperanza de que tu padre te ame tanto como tú le amas a él." Las palabras dichas por su madre se repitieron en su mente altas y claras, como si la misma Hinata estuviese ante él recordándoselas.
_ Tú no nos quieres_ dijo dejando escapar su rabia_ jamás lo hiciste. ¡La abandonaste! ¡Nos abandonaste! Me da igual que mamá diga que tú nunca supiste que estaba embarazada. ¿Si no la querías porque estuviste con ella? ¿Por qué simplemente no te alejaste? Ahora yo no existiría, no habría sido un problema para ella y jamás, jamás te hubiese conocido_ el niño iba alzando la voz conforme hablaba_ ¡quiero odiarte! ¡quiero hacerlo!_ se acercó más a Gaara y comenzó a pegarle con sus pequeños puños contra sus piernas, liberando su furia, su dolor_ ¡¿por qué no puedo hacerlo?! Es tu culpa, ¡tu culpa!_ dejó de golpearle y con los ojos hinchados de llorar le miró_ no quiero quererte porque…porque_ bajó la cabeza de nuevo y retrocedió un paso_ porque si lo hago no soportaré que desaparezcas de nuevo.
Gaara miró al pequeño que mantenía la vista fija en el suelo.
_ No me iré_ adelantó un paso y se agachó quedando a su altura, con un suave movimiento de mano alzó la cabeza de Kaji y mirándole a los ojos repitió_ no me iré
_ No te creo.
_ Te prometo que permaneceré a tu lado, no volveré a irme, no ahora que te he encontrado.
_ ¿Y mamá?_ preguntó_ ¿Estarás a su lado también?
Esta vez Gaara tragó saliva, para esa pregunta no tenía una respuesta.
_ Sólo si ella lo desea_ dijo al fin.
_ ¿Y tú?_ el niño había dejado de llorar y hablaba con confianza y algo de frialdad, a Gaara le recordó un poco a sí mismo_ ¿tú quieres estar a su lado?
_ Si_ fue todo lo que dijo.
El niño meditó la respuesta mientras mantenía sus blancos ojos fijos en los de su padre.
_ Bien. Si mamá te permite estar a su lado de nuevo no vuelvas a hacerle daño.
Aquella frase a pesar de estar dicha por un niño de algo más de seis años sonó claramente como una amenaza.
_ Me mataría a mí mismo antes de volver a hacerlo_ respondió.
El niño asintió y titubeante pasó sus brazos alrededor del cuello de Gaara que continuaba a su altura.
_ Te he echado de menos siempre, papá.
En un lugar perdido en el mapa, donde la noche había caído hace rato, una mujer observó el cielo en el cual, después de largas noches sin verla, se apreciaba una luna llena y hermosa, pero que en aquel lugar del mundo exhibía una particularidad alguna vez cada miles de años. Esa noche, aquella luna, parecía brillar con un tono rojizo.
Una sonrisa asomó a los labios de la mujer, cubierta con una enorme capa y escondida entre la oscuridad para no ser vista.
Lo conseguiste Kaji-kun. Al fin lo has dejado entrar en tu corazón.
Y con energías renovadas, aquella mujer de larga melena oscura y ojos blancos, continuó su camino.
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