Reencuentro
Me senté en el ventanal a ver y no ver a la vez.
Cualquiera que me viese podría deducir que solo estaba aburrida y/o deprimida por alguna circunstancia insustancial. Como cualquier adolescente de mi edad que, sin razón alguna, se pone a ver llover con el solo propósito de llamar la atención de alguien y pedir por compañía, consuelo y cariño. Que esa misma persona la separase de la ventana gélida impregnada por la temperatura otoñal y las gotas heladas del cielo. Sentarse en el sofá y quedarse ahí mismo, absorta de cualquier preocupación o congoja real en este mundo.
Por desgracia, yo no era ese tipo de adolescentes, hago esto cuando estoy sola. No llamo la atención porque no hay nadie en mi habitación a quien impresionar….
Ser diferente no conllevaba el pro de ser especial
…Al menos para mí, que; ahora más que en cualquier momento en toda mi vida deseaba la normalidad. No por mí, no busco me saquen y me alejen de la ventana con vista a la precipitación. He crecido sola y sola he aprendido a sostenerme… Simplemente, No quiero que alguien más este a mi lado y se congele, renunciando al sillón cálido para quedarse conmigo en la ventana. No. Suficiente tengo conmigo misma. No soportaría hundir a alguien más.
Respiré hondo y seguí las gotas cayendo en la ventana con las yemas de mis dedos. Me pregunté si Edward ya habría llegado a su casa. Si así era, mucho mejor… Entre más lejos estuviese, más sencillo sería. O al menos de eso trataba de convencerme, puesto que… no importara que situación fuera; mi yo egoísta siempre lo querría conmigo. Incluso los momentos que también lo derrumban….. Analizando que ahora ya no existían secretos entre nosotros, a pesar de presenciar las situaciones que durante días temía que ocurrieran, sin importar cuan profundo dolor y decepción me carcomiera por dentro al verlo caer a mi lado, desmoronándose junto a mí…. A pesar de todo. Yo lo quería conmigo.
Eso estaba mal, muy mal.
Sola, tienes que hacerlo sola. – Me repetí una y otra vez para darme el valor suficiente. Era inútil, no importaba cuantas veces me convenciera de que podría ser lo suficientemente fuerte y decidida. Descartando los fervientes deseos de realizar mi encomienda, la espera de los años y la desesperación por terminar por fín con la sobra que me persigue…. El miedo terminaba siempre consumiéndome; Gritándome a todo pulmón por quedarme con él y olvidarlo todo.
Oferta peligrosamente tentadora. Casi caigo.
El diario de mi Madre me pesa en las rodillas como cruel advertencia. Ya debería haber sabido que uno no puede escapar de su destino, de los juramentos inquebrantables que se recitan en una tumba… El sueño fue lindo mientras duró- He de decir que, más que un alivio temporal, me resultó ser la gloria…..Pero, Yo tengo una obligación. Ahora lo sé, y le doy gracias a la persona que me brindó la oportunidad de ser feliz una vez más… Eso me da mucho más fuerza y motivación para regresar
Volver; Bueno, en ese caso, ya será lo que la vida quiera…
Mientras tanto…
Isabella sacó la hurtada y vieja pistola de su padre del amplio bolsillo de su chamarra negra. Tomándola entre manos temblorosas, palpo el cañón y luego la cargó, resonando el sonido metálico y rechinando en sus oídos. Aquella arma le provocaba escozor y malestar en la mano. Volvió a guardarla después de permitirse derramar tres lágrimas impregnadas del miedo que no permitiría relucir en un futuro no tan lejano.
Se puso en pie, dejando involuntariamente el celular encendido. En la pequeña pantalla; el mensaje de hace a penas unos minutos informándole sobre un punto de encuentro.
Cubriendo su cabeza con la capucha. Salió a la tormenta de la que solo Dios sabía si regresaría.
Adiós, Edward.
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—Tú lo sabías. —No lo preguntó. Simplemente fue un hecho real siendo sentenciado. Su voz no mostró atisbo de reclamación, frustración y enfado. Sino una mezcla homogénea de dolor, incertidumbre y seriedad.
El licántropo no contesto. ¿Qué podría contestarle?, ¿Qué lo sentía?... Eso el vampiro ya lo sabía mejor que él mismo. Ambas criaturas tenían la plena conciencia de que la bomba algún día estallaría… Aunque la reacción ante la verdad fue diferente para cada uno, los unía la misma punzada de dolor…. Jacob Black recordó el modo en el que él mismo se enteró de la verdad…. Se preguntó; Si había sido tan duro para él, quien consideraba a Bella como la hermana pequeña que nunca tuvo. ¿Cómo sería para Edward?, quien consideraba a Bella como el sostén de toda su existencia. O al menos era eso lo que aseguraba el Vampiro.
—Terrible —contestó a sus preguntas mentales— NO tengo palabras para describir como me siento.
Jacob exhaló, y su aliento dibujo el vapor sobre la lluvia que caía sobre él…. No observaba a Edward. Se hallaba trepado en una rama de un pino cercano. Su acompañante permanecía abajo; se pie mirando hacia la nada; —Leíste la carta de Reneé Swan ¿No es así? — Preguntó —Fue por eso que te mantuviste con ella hasta que yo llegara. Por eso eres su amigo.
—Soy su amigo porque a mi se me da la gana —fue lo que contestó Black., deseando que los recuerdos de aquella maldita carta no acosaran su mente una vez más — Reneé Swan solo me dejó claro lo que yo ya sabía. No hay diferencia.
—También es la razón de tu renuencia hacia tu manada.
Chupasangre estúpido- Jacob gruñó sin ganas al verse descubierto de nuevo
—Regla numero dos del clan: A los lobos no se nos deja intervenir en el destino de la gente. Descartando el hecho de que aun soy un inútil —rió sin gracia — Pensaba ayudarle un poco más. Como Jacob o como la bola de pelos…
— ¿Cuál es la regla numero uno del clan?
No fraternizar con vampiros.
—Me lo imaginaba…—Respingó durante un leve segundo, casi imperceptible— Charlie Swan. No he tenido la oportunidad de leer su mente despierta. Durmiendo solo sueña acontecimientos triviales se del trabajo…
—No le sacarás más información a él de la que ya sabes hoy…—le interrumpió— El jefe Swan no permite que se mencione palabra del acontecimiento. Quemó todas las cosas de Renée; ropa, joyas, cartas. El diario que encontraste fue la única cosa que Bella logró rescatar. Charlie no se involucra jamás con cosas que le recuerden a su esposa. Y eso incluye a…
—Su hija….
El licántropo asintió la cabeza, a pesar de que ese gesto no podría ser contemplado por nadie. Edward seguía debajo, inescrutable. Había algo dentro de Jacob, una voz susurrante diciéndole que no le mirará, a menos de que quisiera arrepentirse y llevarse el rostro destrozado del vampiro en su mente hasta el fin de sus días.
—La noche en que volví a ver a Bella después del secuestro fue la misma que leí la carta de Renée Swan. — le contó. Si, ahora tenía la libertad de abrir su mente y contar las cosas que se guardaba para si mismo— Ella estaba a las afueras de la Push. Ese día se desataba una tormenta. Se estaba mojando mucho, así que decidí ir con ella. Tendría yo unos 12 años, no lo recuerdo…..
Edward lo vió claro en la mente de Jacob mientras el lo relataba con palabras: Vio a la pequeña niña sentada y hecha un ovillo bajo la lluvia, abrazando un pequeño paquete contra su pecho, tal y como se abrazaría el más valioso de los tesoros. Vió al niño moreno acercándose. Ella ya era su amiga del colegio antes del incidente…Verle de nuevo, en ese estado de devastación fue el primer golpe para el licántropo; —Bella. ¡Dios, Bella!, te estas mojando mucho. Ven conmigo— le había dicho. Y el Jacob del pasado tuvo que insistir durante más de media hora para poder moverla y llevarla a su casa…. A pesar de cuantas veces Billy Black preguntó por el número de su residencia o el modo de llevarla de vuelta a Forks. Bella nunca respondió.
Jacob se mantuvo a su lado hasta que el sueño la venció. Al final, la curiosidad pudo más que cualquier cosa y escrutó en el paquete, esperando encontrar dentro de él las razones del cambio drástico de su compañera y amiga del colegio.
—….No permitas que el rencor la consuma. Ayúdala, Cuídala, Quiérela—Citó cuando su relato terminó— Cuando descubrí que la seguías y supe lo que eras. Lo que de verdad esperabas. Entonces me pregunté si debía hablarte de esa hoja de papel. A final, La misma Renée terminó encontrándote.
Edward no respondió.
En realidad. A Jacob nunca le molestó el carácter con temple y paciencia de Edward. De hecho, algunas veces, y vaya que era una vergüenza para él, le resultaba inevitablemente envidiable. Una persona siempre desearía reaccionar con calma ante los retazos y malas jugadas que la vida te ofrece. ¿A que se debía su repentina reacción furica después de oír el simple silencio?
—Escucha, chupasangre— Entonces Jake si se atrevió a bajar del árbol de un solo salto para colocarse frente a frente contra el Vampiro— Entiendo que es duro, ¡Carajo!, claro que lo es… Pero no te desvíes…. Recuerda cual es la única razón por la que permito que mi mejor amiga frecuente a mi enemigo natural. Ya no solo tienes un deber con ella o conmigo. ¡Cúmplelo y no empieces a encogerte como una tortuguita dentro de tu ridículo caparazón de dolor! No eres tu el sufrido en esta historia....
Las palabras se estancaron en su boca. Pues no fue capaz de pronunciar ni una sola más cuando en calor comenzó a arremeter dentro de su cuerpo. Subiendo desde sus pies hasta la espina dorsal… Los temblores invadieron su ser cuando la sangre le hirvió y la cabeza estuvo a punto de estallar de un momento a otro; — ¡Maldita sea!, ¡Ahora No! —gritó cuando el fuego se hizo presente en cada poro de su piel.
Edward contempló impresionado cada movimiento de Jacob; retorciendo su cuerpo, empuñando sus manos hasta que la venas de muñecas y antebrazos fueran perfectamente marcadas en la piel, y gruñendo con la sola esperanza de recuperar el control. No le asustaba el hecho de que pudiese entrar en fase delante de él. Era lo suficientemente rápido como para huir de un novato.
Lo que lo mantuvo apacible fue, más bien, el hecho de que fuera exclusivamente su comportamiento el que provocara esa pre-transformación. Se cuestionó así mismo cuanto realmente tendría que ver Bella o él mismo en las reacciones de Jacob….
Finalmente, el chico logró recuperar parte de su paz en varias respiraciones monocordes y recuerdos relativamente agradables…. El vampiro se tomó la libertad de posar una gélida mano el hombro del agitado muchacho.
—¿Qué…rayos…?—intentó preguntar Jacob en jadeos.
—Suponiendo que mis conocimientos sobre tu especie no sean erróneos; Estas llegando a la madurez— La cabeza de Jake se alzó hacia los ojos de Edward en un acto reflejo, procesando la noticia con incredulidad— Deberías cuidarte. Ahora, cualquier disgusto puede significar una transformación no deseada.
—Genial…oportuna…pubertad…
Edward sonrió por primera vez en aquel día. Era evidente, después de tantos años de vagar por la tierra, nunca había conocido una personalidad que pudiese igualar a la del Licántropo Jacob…. Supuso que entre todas las ventajas que acarreaban conocer a Bella; tratar con Black era una de ellas. Ridículo, ¿No es así? Que fuera precisamente un hombre lobo quien atendía sus dudas y descubrimientos respecto a la humana, que fuera Jacob quien constantemente lo pusiera en su lugar cuando pocas criaturas se atrevían a corregirle… Absurdo; que siendo el un vampiro, sea quien abogue por sus problemas de metamorfosis y no su respectiva manada.
Por más idiota que sonará. El temporal exilio le había provisto mucho más que una razón de existencia; Una familia y….. ¿Un amigo? Si es que de ese modo se le puede llamar.
El teléfono sonó de repente en varias repicadas…. Edward no estuvo dispuesto a contestarlo- No se encontraba con el humor de tomar llamadas del celular que, solo Alice sabría para que tontería se le habría ocurrido obsequiárselo. No se molestó en si quiera ver quien llamaba- Pasaron los segundos y el repique fastidioso del aparato no cesó de hacer ruido dentro del bolsillo de su chaqueta.
—Puedes… Puedes hacerme el favor de contestar esa…cosa—Gruñó Jacob, aun en un intento patético de controlar su temperamento— No me ayuda…para nada…
Rendido, sacó el celular y abrió la tapa de este, ni siquiera se tomó la molestia de poner el auricular en su oído. Escuchaba perfectamente la voz desde la palma de su mano…… Lo que pasó después fue en cuestión de unos pocos segundos.
La voz de Alice; claramente desesperada fue reducida a palabras rápidas y chillantes con el único fin de no perder tiempo en una conversación; Pues el tiempo era con lo que menos contaban en ese preciso instante. Los músculos del vampiro se contrajeron y su rostro reveló la imagen del terror y la furia.
Las palabras llegaron a los oídos de Jacob de igual modo; Peligro, Bella, James… Jacob imaginó la imagen del rubio, dueño del más ferviente de sus odios... El control sobre su propio cuerpo y carácter desapareció tras una oleada de fuego consumiendo sus venas.
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La camioneta permanecía atracada en las bodegas abandonadas a las afueras de Forks. James se mantenía recargado en el asiento del conductor, fumándose una colilla de marihuana con la sonrisa más desvergonzada y sagaz desde su último encuentro con Bella… Rió cuando dio la tercera bocanada de humo, regocijándose de si mismo; ¡Vaya!, ¿Quién lo creería? Mataría a dos pájaros de un solo tiro; No solo conseguiría un notable aumento por su dedicación y trabajo encaminado a complacer los placeres de sus superiores. Sino que también, y vaya premio tan regocijante, tendría parte considerable del botín…..
Cierto era que, al principio James mostró renuencia de reunir a asesinos y vengadora en el mismo lugar; Le resultaba un tremendo desperdicio, pues no era Bella quien tendría las de ganar no lo que, sin duda no podría llamársele enfrentamiento…
Fueron sus jefes los que le aseguraron no atentar, del todo, con la vida de su visitante. Aseguraron tratar asuntos pendientes con ella y después James podría disponer de lo que quisiese.
Solo existía una sola condición en todo esto; James no tiene permitido tocarle ni un solo pelo hasta que la reunión concluyera.
Bueno, ya había esperado por meses; ¿Qué serían unas cuantas horas?
Su semblante denotó mucho más alegría cuando atisbó la figura de Bella, levemente difusa, caminando bajo la tormenta, hacia su dirección. Abrió la puerta del copiloto para cederle el lugar y, de paso, tirar la colilla de marihuana…. Bella entró lentamente al auto, sin importar lo empapada que se encontrara. No miró a James y se limitó a cerrar tras de si la puerta en un fuerte azotón.
—Apestas…—le dijo a James, sin quitar la vista del parabrisas.
El rió sin ganas y encendió el auto para ponerlo en marcha. A la carretera, saliendo de Forks. Bella se detuvo a mirar por el reto retrovisor y mirar hacia el pueblo que dejaba atrás. Permaneció seria y apacible por fuera, no demostraría jamás lo difícil que significaba ahora para ella consumar su venganza. Si hay alguien al que nunca le mostraría ni un solo indicio de flaqueo, ese sería James.
—Es una lastima. Te ofrecería un churro para no nervios. Pero me temo que se me han terminado.
—Menos mal— respondió tajante— Todo aquello que frecuentes me da asco.
—Eso no es muy educado de tu parte. ¿Es así como le hablas a tu gallardo noviecito?
Una fuerte punzada irrumpió su pecho cuando el recuerdo de Edward fue mencionado por los labios de James. ¿Se habría ya percatado de su ausencia? ¿La perdonaría si todo saldría mal? Tal vez no. No lo culpaba de ser así. Intento atraer el recuerdo de su último encuentro para hacer la situación un poco más soportable. Gran error; Se forzó a convertir un sollozo en un fallido gruñido de furia.
—Ups…—se mofó el conductor captado su fallido intento— Querida Bella. No sabía que lo quisiera tanto. Dime; sabe algo él de tus planes de revancha—El silencio respondió por ella— Jaja, Lo imaginé. Bella, Bella… no te ofendas cariño, pero creo que haces lo mejor acudiendo a mí. ¿Para que le damos a Cullen la decepción de su vida?
La decepción de su vida. Repitió ella tortuosamente.
—Tú ya bien lo sabes. No eres que digamos el prototipo perfecto de pareja perfecta para alguien como él. Hay que dejarlo con la alegría cursi y momentánea de la aventura de su vida— James volteó a verla con la burla más cruel que su faz pudo denotar— Es mejor así. No digo que no seas linda, cariño. Simplemente no deseo ver tu congoja cuando, después de varios meses, Cullen se aburra de ti y busque verdaderos partidos para él.
Cada palabra taladró la cabeza de Bella, volviéndola un completo desastre en donde solo se armaba las ideas que James había complementado con las propias. Si, era cierto…. Aunque fuese indudable el afecto que Edward demostraba por ella, a la larga… el siempre se merecería algo mucho mejor…. ¿Por qué una persona como el tendría que vivir encadenado a los traumas y problemas patéticos de alguien como ella? No. En definitiva, jamás permitiría que Edward quedara estancado a su lado. El debería…debe continuar sin ella….
La esperanza de regresar a su lado de consumió en menos de un segundo. Ahora todo daba igual.
—Si, es mejor así— susurró lo suficientemente bajo como para que James no pudiese oírla.
Ah, que delicioso era el aura de un corazón herido. Eso solo hacía mucho más deseable el de Bella a James.
El caminó perdió la carretera cuando la camioneta se adentró a un sendero irregular, adentrándose en espeso bosque de algún kilometro camino a Seattle. El corazón de Bella comenzó a palpitar de forma irregular conforme más tiempo trascurría y el camino profundo entre vegetación y tierra no cesaba. Lo suficientemente lejos para que nadie pudiese encontrarla si quiera muerta. Finalmente, la camioneta entró a lo que parecía un campamento en medio del bosque… Varios camiones y tiendas se concentraban alrededor de lo que era una péquela cabaña de madera. …Los hombres que ahí congregaban posaron la mirada en ella cuando el vehículo atracó a lado de otros muchos vehículos de todo terreno ahí estacionados…. Abrió la puerta cuando James lo hizo. Sus piernas temblaron cuando tocó el suelo terroso del lugar. Listo, estaba hecho. Ya no podría echar rienda a tras.
Con una señal, James la hizo caminar hacia la pequeña y tenebrosa Cabaña. La lluvia aun no había cesado, pero no fue hasta ese momento que sintió el verdadero frío el agua carcomer sus entrañas….. Se le abrió la puerta con apremió y James hizo una reverencia burlona, invitándola a pasar. Bella temblaba de pies a cabeza. Tomó un leve suspiro para infundirse aunque fuese un poco de valor y luego penetró dentro de ella con la puerta cerrándose tras ella.
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Un aullido estridente resonó mucho más fuerte que el relámpago que hacia pocos segundo había hecho estremecer los bosques del lugar. Luego de unos segundos, muchos más sonidos lobunos corearon el principal, creando una melodía llena de gruñidos y ladridos conforme el tiempo transcurría.
El lobo de pelo rojizo corría por los bosques, respondiendo y liderando la canción bestial que hacia eco por todo el lugar. A su costado, otro animal con apariencia más humana pero con comportamiento más fiero y hostil; corría en busca de algún indicio, aunque fuera el más mínimo… de la humana perdida. Así continuaron durante varios minutos, escrutando cada sitio del bosque, intentado encontrar aunque fuera un pequeño rastro de su aroma entre los árboles y tierra.
No está en la Push. Sam asegura que no hay rastro de ella - Piensa el lobo, sabiendo que el vampiro lo escucha Tal vez se encuentra en el pueblo.
—Mis hermanos la buscan ahí. No se encuentra en Forks.
Las palabras salieron secas y mezquinas de su boca. ¡Fue tan estúpido! No debió separarse de ella ni un solo momento. Y ahora las consecuencias de su descuido iban a costarle caras. Un precio tan tortuoso de pagar. Iba a perderla… lo haría si no se daba prisa. ¿Qué iba a ser de él sin ella?; No quiso si quiera figurarlo…. Nunca tuvo el miedo más presente en su vida. Si Bella desaparecía, si ella no regresase; Todo quedaría en nada, tan simple como eso.
La encontraremos- Alentó Jacob, acelerando aun más la carrera y explotando sus sentidos al máximo.
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Bella cerró la mano fuertemente contra el mango de la pistola escondida en su chaqueta conforme el odio surgía por si solo de sus entrañas. Las sonrientes figuras delante de ella la miraban con cruel curiosidad… ¿Quién se lo hubiera imaginado?, quedaba tan poco del Félix Y Demetri de sus pesadillas; de los andrajosos y asqueroso hombres que mataron a su madre.
—¡No puedo creerlo!, ¡de verdad que no puedo!— exclamó Félix con entusiasmo— ¡Isabella!, Los años caen como pétalos sobre ti— Se acercó a ella, rodeándola con lentos pasos. Sintiéndose asqueada y desnudaba con su mirada borgoña— Mira nada mas. Pero si estas empapada. Acércate a la chimenea, linda. No queremos que pesques un resfriado. ¡Ya la viste, hermano!, ¡Solo mírala!
Demetri permanecía recargado a la pared. Los recuerdos de Bella la inundaron. ¿Cómo olvidar a la mente siniestra? Si existía alguien de los dos hermanos a quien dedicarle más odio y grima. Ese sin duda era el hombre que respondía al nombre de Demetri; —La veo, Félix— una media sonrisa fue dibujándose en su rostro. Demetri abandonó su posición para encontrarse frente a frente con Bella, quien se mantuvo estática cuando los dedos de él se pasearon por las fibras mojadas de su cabello—Te he extrañado, Isabella. Esa mirada fiera tuya es la única que hace que el insufrible mundo se pinte más interesante.
La mano le tembló colérica cerca del gatillo.
Los dedos de Demetri recorrieron sus mejillas en delicados roces gélidos. Las nauseas a causa del cólera comenzaron a ser casi intolerables. Sus dedos se cerraron en torno a su barbilla y mejillas, obligándole a mirar la expresión de burlona satisfacción de Demetri; —Te pareces a tu madre— Murmuró con descarada sonrisa.
Bella no lo soportó más.
Su manó apretó el gatillo del revolver contra Demetri en un rápido movimiento. El estruendo sonó peor que cualquier trueno de tormenta. Un disparo, dos, tres… El arma tembló en su mano cuando las balas salieron continuas del cañón hacia el estomago de Demetri…. Un crujido extraño sonó cuando estas chocaron contra su cuerpo. Luego… un golpe sordo que la dejó sin aliento. Completamente aturdida, abrió los ojos para darse cuenta de que yacía en el suelo del otro extremo de la cabaña de donde originalmente se encontraba. Un terrible dolor agudo apareció en su cabeza junto con el calor líquido de la sangre correr desde nacimiento de su frente. La vista volvió a borrarse cuando su cuello fue aprisionado por la mano del mismo Demtri, ileso… contra la pared junto a la chimenea.
¿Qué estaba pasando? ¿Cómo era aquello posible?... Visualizó la pistola tirada en el suelo. Ni una mancha de sangre más que las propias. Y Demetri, aprisionándola con el costado completamente intacto…. Con los pequeños agujerillos impresos en su camisa.
—Estoy orgulloso de ti, Isabella—ronroneó, ejerciendo más presión en su frágil cuello— Era de esperarse. Nunca fuiste de las que se quedan paradas sin actuar. No cabe duda, sigues siendo mi orgullo.
—¿Qué…de-demonios eres? —jadeó con el poco aíre que se le permitió llegar a sus pulmones.
Demetri se limitó a saborear con la lengua la sangre que corría ahora pos su mejilla; Luego, limpiándose los labios con rastros del liquido espeso y rojo. Posó sus ojos sobre ella, de la misma tonalidad que su sangre.
—Tu sangre es como agua en el desierto— Contestó Y Bella no necesitó más aclaración.
¡Imposible!, Esto tendría que ser un sueño. Una de sus peores pesadillas. No podía ser, simplemente, era Inadmisible.
—Vampiro…—susurró cuando todas las piezas cobraron su lugar.
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Y ahí lo tienen. La verdad descubierta ante los ojos de Bella. Hoy comí drama también XD. ¿Qué les pareció?. Bueno… y no encontramos al inicio de los problemas. ¬¬ Si, si creen que esto es grave, esperen un poco más… Uff… por fín, un poco de acción no le caería mal a este ficc wuajaja. Ejem…
Espero que lo disfruten. Es el ultimo cap de Corazón d Fiera que escribo a la una de la mañana. El siguiente será en mis horarios de descanso después de la Universidad T_T ah… ¡Adiós vacaciones! Deséenme suerte T_T
Un abrazo a todas y gracias por sus reviews. De verdad, me motivan a continuar.
Mariiz
