Capítulo 10:
Quiero conocer al Caballero Negro.
Abrió la puerta sin convencerse exactamente de por qué de pronto, tenía curiosidad. "Está en mi casa, por eso... Debo saber quién está aquí conmigo" ¿Y si fuera algún delincuente y está escondido en mi casa?" Eran sus excusas para apoyar su decisión de entrar como fisgona, a pesar de que cada cinco segundos se arrepentía de lo que estaba haciendo.
-No, no está bien.
Miraba a la puerta. Tenía un terror de que se abriera repentinamente. Ya estaba en mitad de su habitación. El futón estaba correctamente puesto. Así como sus libros. Había una laptop en una esquina, con su correspondiente mueble de apoyo.
También vio cajas. Contó siete. Siete cajas apiladas en una esquina en forma de pirámide. Se animó a asomarse a una. Abrió una que estaba a su alcance. Encontró ropa. Pantalones y camisetas, poleras, sweaters, todos de color negro, o diferentes tonalidades de gris oscuro. Le parecía extraño, y no tanto. Siempre lo veía con prendas negras. Una sola vez usó un sweater verde que estaba doblado en otro rincón de su habitación.
-Viste de negro. ¿Será que es para no se noten las manchas o el polvo al trabajar? ¿O para que no lo noten si entra a robar como ladrón? ¿Habrá todo un botín en sus cajas? ¿Y si hay objetos robados? ¿O si distribuye drogas? -Más especulaciones para excusarse de lo lejos que estaba llegando. Lo quiso stalkear y ahora estaba revisando su habitación.
Entre su ropa, notó un frasco de perfume. Sólo quedaba poco menos de la mitad. Lo olió y quedó enamorada de la fragancia. Miró la etiqueta "Allure" de Chanel. "Relativamente caro para quien no tiene dinero" pensó. Metió a ciegas la mano en otra caja más pequeña. Al tocar más tela la abrió con cuidado, se encontró con una docena de "¡boxers!..(todos de color negro) ¡qué vergüenza Oscar! ¡Lo bajo que has caído!" -Se dijo a sí misma.
En otra caja, vio más libros, y algunos viejos CD's de música clásica y otros con bandas de los 90's. Había también muchos apuntes, y algunos bocetos de dibujo y otros con pentagramas. "¿Qué es? Ahora sí, quiero conocerlo, quiero saber quién es."
Había una agenda. Abrió y encontró más dibujos, poemas, ensayos amorosos. ¿Era su diario? En una página, había una canción traducida del inglés, (varias páginas, de hecho, tenían canciones traducidas o canciones en francés) pero una le llamó la atención, pues debajo de las letras, había dos iniciales enlazadas con un corazón, tachadas al punto de apenas distinguirse más de la A. "André, obviamente" pensó Oscar, pero no había forma de distinguir la otra inicial. Alzó la agenda para ver a contraluz, y cayó una foto de la misma. O más bien, la mitad de una foto. Se veía a André sonriente. Llevaba el pelo corto. Estaba abrazado a alguien por la espalda, pero no se distinguía más que un brazo apoyándose en él. Tenía una camisa blanca y corbata. Se notaba más radiante. De la otra persona, solo quedaba la parte rasgada de la fotografía. Oscar dedujo que era de menos estatura que André. Cualquiera lo sería. Pero le intrigaba la violencia de los trazos en aquel corazón. "Tipico de gays. Rompieron y de verdad que lo quiso olvidar".
Un sonido la sacó de sus pensamientos. En el pasillo, escuchó pasos. Subían o bajaban las escaleras. Nadie las usaba, le fue raro. Puso de nuevo la agenda con la foto en su lugar, y salió a mirar afuera. No vio nada. Ordenó el cuarto de André y fue a recostarse de nuevo en su habitación.
Estaba intrigada con este extraño que ella dejó que se quedara a vivir con ella. Volvió a mirar en el celular el perfil de Whatsapp y seguía el león multicolor.
Recibió un mensaje de Fersen
-Hola. ¿Todo bien?
-Si. Gracias.
-Es raro verte en línea un sábado de tarde.
-¿Sonará a acoso si te invito a tomar un café ahora? Estoy en tu área.
Le envió el emoticón con los ojos en blanco.
-Si suena a acoso. Estoy de reposo y cuidándome la alimentación para que no llegue a una crisis de presión alta.
-Estoy en tu casa en 10 minutos.
-Fersen, no. Gracias.
-Estás sola. ¿Quien te cuida? ¿Cómo vas a estar sola así?
-Es en serio. Estoy con un… una amiga.
-Tú no tienes amigos. Me estás mintiendo.
-Es mi roommate. Por favor, no vengas. Ahora ya estoy mejor. Te aviso si preciso ayuda.
-Sabes que cuentas conmigo en todo.
-Lo sé. Somos amigos. No arruines nuestra amistad con tu acoso. Bye.
No lo soportó más. Buscó a André en esa app.
-Hola. ¿Te quedas con Cata toda la noche? Eso es explotación laboral.
-¿Precisas de mí? -Contestó demasiado rápido para Oscar.
-No. ….
…..Si. ….
…… Es que creo que debes descansar :)
Tres golpes en la puerta de su habitación la distrajeron de su chat. Del otro lado escuchó:
-¿Quieres pastel de chocolate?
Sin dudarlo se incorporó como pudo lo más rápido posible de su cama y le abrió la puerta.
-Si. ¡Si quiero!
André depositó el pastel en la mesa y Oscar tomó una cuchara para someter al pastel.
Decía, masticando un trozo del mismo, que era una delicia y que le encantaba el chocolate.
André se sentó a mirarla divertido. Un mechón de cabello rubio amenazaba con rozar el plato y él tuvo la precaución de colocárselo detrás de la oreja.
Oscar se ruborizó ante este gesto y André evadió su mirada porque notó que la perturbó.
-Disculpa.
-No, no es nada. -"Es gay" se repetía ella misma para no tener ningún cargo de conciencia por los latidos de su corazón que amenazaron con sacar el pastel de su garganta.
-Estuviste más tiempo, ¿verdad?
-¿Te molesta? Disculpa. No tardaré la próxima.
-No, no me molesta. Es que... te pagó los 150 euros que te prometió?
-Me pagó 500 euros y varios trozos de pastel
-¡Ey! Eso es muchísimo dinero para una tarde de sábado. -Puso una mirada traviesa y le señaló con la cuchara -Dime que no te hizo hacer nada inapropiado.
-No, es que además de limpiar y ordenar había un gran mueble que amenazaba con venírsele encima. Trabajé un poco en él y quedó bien. -André hizo un guiño y levantó el pulgar, en un gesto masculino más propio de adolescente satisfecho.
-Y te pagó eso. Ya veo. -Oscar lo miró con algo de suspicacia. Estaba sonriendo. Raro en él. Vio su dentadura tal como en la foto.
André, notó que Oscar pilló algo, y se tapó los ojos con ambas manos para sollozar un poco. Luego él se cruzó de brazos y se recostó en la mesa. Apesadumbrado.
-¿Qué te aflige? -Observó Oscar.
-Es que, tuve que eliminar termitas. Tuve que decidir eliminarlas por la seguridad de Cata. Tratar de hacerlo por medios naturales hubiera sido esperar mucho tiempo y creo que la hubiera puesto en peligro. Fue lo mejor -Concluyó él mismo, como consuelo.
"Se siente mal por matar ¿termitas? Mon Dieu! Por favor que no llore frente a mí, porque a mí me dará un ataque de risa" -Pensaba ella.
-¿Quieres hacer algo esta noche, André?
-¿Cómo te sientes?, digo… ¿ya no te duele la cabeza? El pastel ¿cómo te cayó?
-Bien. No, no siento ninguna molestia. Me gustaría salir al aire libre, un poco.
André recordó que debió devolver el insecticida al chico de la tienda. Hacía algo de frío para ser las 8 de la noche, creía que no era apropiado salir a vagar, sólo por no saber donde ir, dónde llevar a una chica.
-Podemos dar una vuelta. Debo devolver algo abajo.
Bajaron por el ascensor. Solos. En silencio. Oscar se sentía incómoda. Salir un sábado por la noche con un chico guapo, gay pero guapo, por más que fuera a dar una vuelta, era exactamente lo contrario a lo que planificó semanas atrás al mudarse a ese departamento.
Llegaron a la tienda de conveniencia y los atendió el mismo chico que había prestado la lata de veneno a André.
-Buenas noches, vengo a devolver tu lata.
-¡Gracias! André. Hola Milady. ¿Viene con él?
"Son novios" pensó apesadumbrado el joven que tenia recogido su brilloso pelo castaño en una coleta.
-Hola. Sí. Vengo con él.
-¿Va a querer la lata de Pepsi Twist como siempre?
-No. No -Oscar agitó las manos- Hoy no. Gracias. -Contestó sonrojada y agitada.
-¿Quisiera probar la otra marca de gaseosa en lata? -Insistió.
-Amigo -Intervino André – Por unos días ya no tomará gaseosas.
-¿Puedo preguntar algo personal? -Dijo Víctor un poco apenado, y al ver que ambos se miraron y luego asintieron prosiguió -¿Ustedes son novios?
-Eh… uh… ¿nosotros?
-No – dijo de forma categórica Oscar. -Somos amigos.
-Ah… que alivio. -Suspiró Víctor alertando unas largas pestañas de pavo real que a Oscar le parecieron extrañas- ¿Quieres ser mi amigo? ¿Cuantos años tienes? Siempre te veo trotando en las mañanas. ¿Te gusta hacer deportes? ¿Como tuviste esos músculos? ¿Fuiste al servicio militar? ¿Donde estudiaste? ¿Trabajas? ¿Dónde? ¿De dónde es tu familia? ¿Te gustan las chicas? ¿O te gustan los chicos? ¿Que tipo de música escuchas? ¿Te gustan las series o prefieres el cine? ¿Cuál es tu actor preferido?
Los nervios de Oscar iban incrementándose con cada pregunta. André sólo miraba al chico y trataba de contestar con calma la primera pregunta. Oscar llevaba días tratando de saber detalles de André y aquí estaba el dependiente de la tienda averiguando su vida y obra en un ping pong de preguntas y respuestas. "¿Acaso también es gay? Por favor… Dios los crea y el diablo los junta"
-¿Qué te gusta hacer los sábados por la noche? ¿Y los domingos? ¿Cuándo es tu cumple…
-¡Basta! -Oscar reventó por fin. -¡Cómo haces tantas preguntas! Dale tiempo siquiera de pensar.
-Perdón Milady. Trabajar aquí todo el día me da un poco de ansiedad.
-Deberías hacer un poco de ejercicio – Dijo André complacido- Si quieres mañana salimos a trotar bien temprano.
-¿Es en serio? -Preguntó Víctor entusiasmado. Más pestañas de pavo real.
-¡¿Es en serio?! -Preguntó molesta Oscar.
-Si, puedes venir también mañana si quieres, Oscar. Te hará bien.
-Paso. -Dijo ella cruzando los brazos y mirando hacia otro lado.- Odio hacer ejercicios.
Se despidieron de Víctor y salieron a caminar por las calles iluminadas. Muchos negocios todavia tenían sus fachadas con luces puestas de la navidad anterior, lo que le daba un aspecto alegre a la zona.
-Por cierto, ¿cuando es tu cumpleaños? -Preguntó André un poco cabizbajo -Fue la última pregunta de Víctor.
-El 25 de diciembre. ¿Y el tuyo?
-Pues el 26 de agosto.
-¿Tienes hambre? Vamos a un lugar que suelo ver en las mañanas. No pasan autos por ahí.
"¿Me está invitando a salir? ¿Cómo en una cita?"
-Si. Sí. Eh… ¿dónde?
-¿Conoces el Planet Sushi? ¿Te gusta el sushi? Perdón por no preguntar antes. Es que tiene menú vegano.
-Si.. pero no traje mi billetera -Dijo Oscar revisándose los bolsillos. -Volvamos al departamento.
-Por favor, déjame invitarte al menos eso. Tengo un poco de dinero y me gustaría retribuir en algo siquiera lo que estás haciendo por mí.
Un leve tono rosa subió a sus mejillas, intensificando sus ojos azules. André le tomó del brazo y ella apoyó su cabeza en su hombro.
-Está bien. Me gusta el sushi.
Entraron al local y pidieron varios sushis que no contenían animales en sus preparados.
Cuando les sirvieron, André separó apropiadamente la salsa de soya para que Oscar no caiga en la tentación de probarla ya que eso seria contraproducente para su presión arterial.
Los palillos también representaban la mayor dificultad para Oscar, que al verlos pidió cuchillo y tenedor.
-Si, en seguida -Dijo el mozo.
-¿No me digas que no harás el intento siquiera?
-Es que no sé, de veras.
André se acercó a ella y tomó sus manos y puso los palillos entre los dedos de ella. Luego los presionó para que intente tomar una pieza.
-¿Ves? Así.
Oscar lo intentaba a pesar de sentirse intranquila ante su cálido tacto. No se iba a dejar intimidar por una simple coordinación mental para desistir de algo tan simple.
Cuando André pensó que ella podía arreglárselas sola, tomó sus palillos y probó un maki con una elegancia principesca. En cambio Oscar…
-Oh oh oh… ¡merde! -Deshizo un roll con sus palillos, salpicando su blusa con todo el arroz y las semillas.
-¡Allez!, tú puedes.
-¡Por qué se tardarán tanto en traer un simple tenedor! -Susurró molesta mientras se quitaba todo lo que se echó encima.
-Tal vez para que intentes lograrlo con los palillos. Recuerda, es su cultura.
Intentó una vez más. "Si no, me voy a quedar sin comer y tengo hambre". La siguiente vez sí logró el objetivo. Se sintió satisfecha con esa conquista. Lo mismo con el tercero.
-¡Estoy orgulloso de ti! -Dijo André dando aplausos cortitos en su silla, en un gesto poco masculino.
Hasta que apareció el mozo oriental con un par de cuchillo un tenedor.
-Madame, aquí tiene sus cubiertos.
-Gracias.- lo miró furibunda.
El hombre le sonrió de todas formas e hizo una leve reverencia. -¿Algo para tomar?-Preguntó ofreciéndoles la carta.
- Si – Dijo ella rápido -Vino blanco por favor – olvidándose por completo que no era ella quien pagaría y que un poco de alcohol podria echar por tierra a su "tratamiento".
-¿Luego iremos a una farmacia a comprar algún medicamento? -Le preguntó André algo serio- No debes beber alcohol.- Con su mejor sonrisa, se dirigió al mozo- Vamos a cambiar el vino por té verde para la señorita y a mí me puede traer un vaso pequeño de sake amakuchi.
-Con gusto Monsieur.
-A mi me haces beber un té y mientras, te permites alcohol.
-Si -André le sonrió de nuevo -No te preocupes, no cargarás conmigo borracho a tus espaldas.
-Comes arroz y bebes arroz.
André se sirvió otro maki y miró divertido como ella también lo hacia con su tenedor, ya mas elegante.
Cada uno bebió su bebida y luego pidieron la cuenta. Oscar se decía que si aquello costaba una fortuna, iba a pagarle su parte a André en el departamento.
-Son 25.
-¿Sólo costó 25 euros todo lo que comimos? -Dijo Oscar sorprendida - Se puso a sacar cuentas… fue como comerse 4 Whoppers entre los dos. Pensaba que costaría como 60, que suele ser el promedio en un restaurant francés.
-Si. Voy a pagar 30. Hay que dejar una propina por los cubiertos -Dijo un poco divertido.
"Si el sake te sacara lo gay"… pensaba ella al ver cada vez más sonrisas en su boca.
Pagaron la cuenta y emprendieron de nuevo rumbo al departamento.
Al llegar al mismo, faltaba poco para las 10.
-Veamos TV. Seguro que hay una película interesante. -Sugirió ella tomando el control remoto.-¿O qué prefieres ver?
-A ti – Oscar lo miró consternada y de nuevo se ruborizó en esas décimas de segundo. Él lo notó y se tapó la boca como gesto de que la comida estaba siendo digerida y continuó -¿A ti te molestaría ver un documental sobre comida saludable en Netflix?
-Para nada… se sentaron de nuevo con un cuerpo de distancia y él buscó el famoso documental "What the Health" de moda por el auge vegano-vegetariano.
Oscar lo miraba con atención y curiosidad. Hacía preguntas e iba acortando de forma inconsciente la distancia entre ellos. André también extendió un brazo por encima del sofá para no estar tan tieso, pero no avanzó hacia ella.
A mitad del documental, la notó cabeceando un poco.
-Tienes sueño. Lo dejamos para mañana, Oscar.
- No, está interesante. Quiero ver. – Sostuvo con terquedad.
No pasaron quince minutos más cuando él sintió como cayó dormida sobre su regazo como un bulto pesado.
André suspiró y acarició el pelo rubio, quitándole algunos mechones que cubrían su frente.
"Espero que estés comprando esto de que soy gay, porque el día que sepas la verdad me echarás a patadas de tu departamento y de tu vida".
Apagó el televisor y en un solo movimiento la cargó y llevó a su cama.
¡Gracias por leer!
Llegamos al Capitulo 10 en 10 días. Para mí ha sido un récord. Agradezco el seguimiento y sus comentarios en los reviews. Y tranquilos todos... "Nada es lo que parece ".
