Hola, tenía pensado subir este capitulo el domingo pasado, pero me distraje mucho con mi otra historia XD así que ahora es que estoy actualizando.

AVERTENCIA:

La personalidad de los personajes serán Ooc si no les gusta, ¿Qué esperan para salir de la página? no están obligados a leer algo que no les gusta.

La historia Tendrá mucho Romance y Humor. Se tocarán muchos temas sobre celebridades que quizás conozcan, así que si escuchan el nombre de un actor o cantante reconocido no se preocupen es muy importante para el Drama. Ah y pues claro que tendrá su parte erótica y sensual entre los protagonista.

Esta historia es una adaptación, por lo tanto ninguno de los personajes me pertenecen. Sin más que decir, espero y disfruten la lectura.


10. A PRUEBA DE TI

Los días pasaron y Hinata y Sasuke no se volvieron a encontrar. Fugaku se marchó a Puerto Rico y, sin si padre en casa, la vida del joven compositor volvió a la rutina. Le encantaba su existencia serena y sosegada, que le permitía escribir sus canciones con total tranquilidad.

El martes, cuando Hinata salió de trabajar tras su turno de mañana en el restaurante, mientras esperaba el autobús se fijó en una mujer que iba con una niña y un niño. Parecían felices y eso la hizo sonreír. Cuando tenía la edad de aquellos niños, ella también era feliz con su madre y recordarla de pronto la entristeció.

Los niños estaban en el colegio y en casa solo estaba Akamaru. Hinata buscó un cedé antiguo que era de su madre y se lo puso. Sonó la voz de Barbra Streisand cantando The Way We Were, de la banda sonora de una preciosa película llamada Tal como éramos. Una película con la que acababa llorando cada vez que la veía.

Abrazó a Akamaru y lo beso, mientras escuchaba aquella canción que hablaba de recuerdos que iluminaban los rincones de la mente y de imágenes dispersas y sonrisas que habían quedado en el olvido. Escucharla era evocar a su madre, a su padre y a su primo. Llevar los fantasmas de su pasado a su presente y convivir con ellos unos minutos. Solo mientras duraba la canción. Algo que se permitía de vez en cuando, en soledad, para no olvidar y rememorar otro tiempo de su vida, cuando había sido una niña feliz. También pensó en Toneri, el padre de sus maravillosos gemelos. Su recuerdo le atenazó la garganta. Si había algo que temía era volver a encontrarse con él. Hasta el momento no había ocurrido y esperaba que nunca ocurriera, ni que supiera de la existencia de los niños. Solo imaginar que se los pudiera arrebatar hacía que se volviera loca.

Cuando la canción acabó, dejó de abrazar a Akamaru y el perro se marchó a su cesto. Sacó el cedé y lo guardó. Por el momento, se había acabado el recordar. Dispuesta a no amargarse el día, decidió darse un baño de espuma para estar perfecta esa noche, que era la fiesta de aniversario de Kiba y Shino. Lo necesitaba.

Mientras se llenaba la bañera, se encendió un par de velas aromáticas y, tras mirar de nuevo varios cedés de música, se decidió por uno relajante. Luis Miguel y sus boleros de siempre la calmaban y cuando comenzó a sonar Sin ti, suspiró.

Cantándola, llegó hasta el cuarto de baño, donde se desnudó, cogió una caja metálica y la dejó en un lateral de la bañera. Sin perder el compás, a pesar de que su voz no era lo más prodigioso del mundo, se miró al espejo y se tocó la fea cicatriz del vientre. Los niños habían nacido con una cesárea de urgencia y los médicos no se habían andado con remilgos, por lo que la cicatriz era grande y fea. Algo de lo que siempre se avergonzaba cuando se acostaba con un hombre, y que prefería ocultar con la luz apagada. No era una santa, había mantenido una vida sexual activa después de que los niños cumplieron dos años, aunque los hombre con los que se acostaba, solo era para relajarse y olvidarse de todo, una noche y nada más. Enamorarse no estaba en su mente, después de todo nadie la tomaría en serio con tres niños los cuales mantener.

Suspiró resignada y se llevó una mano a aquella marca que permanecería allí toda su vida, se metió en la bañera y comenzó a cantar.

Sin ti,

es inútil vivir.

Como inútil será,

el quererte olvidar...

Cuando la canción acabó, comenzó Delirio, de la hermosa voz de Izumi, y cerrando los ojos, se relajó, mientras la música sonaba en toda la casa. Durante un rato disfrutó de aquella paz y luego abrió la caja metálica y sonrió sonrojada al ver su pato masturbador.

Fue un regalo de su amiga Ino un día que salieron juntas de compras. Entraron en un Sex Shop y después de que Ino se comprase lo que había ido a buscar, a ella le regaló aquel pato vestido de diablo, resistente al agua y al que si se le tocaba la espalda vibraba.

Con vergüenza, lo cogió, ya lo había utilizado en varias ocasiones, pero aun había una parte de ella que no se acostumbraba a utilizar aquellos juguetes sexuales, pero lo necesitaba, y ¡vaya que disfrutaba los momentos en que se satisfacía con el!

Con lentitud abrió las piernas, y lo puso sobre su clítoris y mordiéndose el labio apretó la espalda.

La música, el romanticismo de las letras del la cantante, las velas, la soledad y el pato diablillo la hicieron jadear instantes después. El placer que sentía mientras acariciaba su botón era inigualable y, de pronto, los ojos de Sasuke, aquel morenazo, aparecieron en su mente, haciendo gemir sorprendida. Recordó haber escuchado aquella canción la primera vez que lo vio.

Se mordió el labio indecisa, si debía continuar o no. Imaginar a aquel pibón, con más morbo que la propia palabra, era de las cosas más locas que se había permitido y con un suspiro se decidió dar rienda suelta a su fantasía e imaginación.

Imaginó sus manos recorriendola, y que debes de su vibrador, era sus dedos la que la penetraban. Llevó una de sus manos a su seno izquierdo, y lo apretó, acariciando su pezón con su dedo. Abrió un poco más las piernas y apretó más la espalda del pato, gimió gustosa, imaginando a aquel hombre, acariciándola, besándola, susurrándole en el oído... era tan morboso pero excitante a la vez.

Durante varios minutos, se entregó al placer que estaba sintiendo y cuando el orgasmo le hizo cerrar las piernas y gritar aliviada, abrió los ojos y supo que la fantasía se había acabado. Estaba sola en la bañera, escuchaba música, y aquel hombre que le producía morbo no estaba allí.

Dispuesta a disfrutar un ratito más del baño, soltó el pato, que se quedó flotando en la bañera, cerró los ojos de nuevo y recordó los ojos negros de Sasuke y, sin darse cuenta, se durmió.


No sabía cuánto tiempo había pasado cuando oyó la voz de su amigo Kiba.

—Cachorrita mía, ¡Despierta!

Hinata abrió los ojos sobresaltada y vio que su amigo tenía el pato diablillo en la mano.

—Vaya... vaya... música romántica, bañito y patito diablillo —Dijo él divertido—, eso me hace intuir que hoy has sido una chica malota, ¿Verdad?

Hinata enrojeció, y no supo qué contestar. Entonces, con una sonrisa, Kiba añadió, enseñándole el pato:

—Que sepas que se lo acabo de quitar a tu hijo Hiashi de las manos. Estaba jugando con él en el salón.

—¡Oh, Dios!

—Eso mismo digo yo, ¡Oh, Dios! Mira Hina... necesitas desahogarte. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste salseo con un hombre? Ah, si... Hace seis meses, con el tipo aquel que...

—¿Qué hora es? —Preguntó ella cortándolo. Y al ver que eran las cinco y media, se quejó—: Me he quedado mucho rato dormida.

—Ya lo creo. Es más, si te miras los dedos de las manos, parecen garbanzos de lo arrugados que los tienes. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

Al pensarlo, Hinata blasfemó. Se levantó de la bañera sin ningún pudor, Kiba era como su Hermana mayor, con cuerpo de hombre, pero su hermana al fin de cuenta. Después de muchos años juntos, la vergüenza había desaparecido. Miró dónde miraba Kiba, y dijo:

—¿Quieres dejar de mirarme la puñetera cicatriz?

—Hina... eso lo tenemos que solucionar.

Hinata asintió. El problema era el dinero, como siempre.

—Dame el albornoz —Dijo.

Una vez se lo hubo puesto, le quitó el patito diablillo de las manos a Kiba y, tras lavarlo, lo metió en la caja. Al mirar a su amigo y ver su sonrisa guasona, amenazó:

—Como se te ocurra decir algo más en referencia a esto, te las cargas.

De buen humor, él sonrió y explicó:

—Han llamado del taller. El arreglo de Rojo no es muy caro, pero Shino y yo creemos que...

—Que lo arreglen. No tengo dinero para otro coche y no se hable más.

Dandose por vencido, Kiba cambió de tema.

—La señora Chiyo llegara a las seis y media para quedarse con las fieras. Ponte irresistiblemente guapa, porque a las ocho te recogeremos Shino y yo, ¿Entendido?

—Entendido.

Kiba se dio la vuelta para irse, pero antes de cerrar la puerta añadió:

—Escuchar música es un buen condimento para disfrutar en cualquier parte.

Divertida, cogió una zapatilla y la tiró contra la puerta, mientras se reía de las ocurrencias de aquel loco.

Poco después recibió una llamada de Kurenai. Habló un rato con ella, que sonaba decaída. Intentó animarla y, una hora después, cuando colgaron, ya se la oía diferente. Eso alegró a Hinata.

Tras pasar unas horas con los niños, llegó el momento de vestirse para salir. Los pequeños se quedaron en el salón con Chiyo, mientras Hanabi se sentaba sobre la cama, con Akamaru, y opinaba sobre su ropa. Cuando Hinata terminó de maquillarse y alisarse su melena multicolor con la plancha, dijo:

—La verdad es que no me apetece salir.

Hanabi le entregó un top blanco y contestó:

—Mamita, tienes que salir y pasarlo bien. Además, ¡Quizá hoy encuentres novio!

—Cariño —Respondió ella divertida—, me lo paso mejor con vosotros en casa.

—Que no, mamita, que no —Insistió la pequeña—. Tienes que salir. Te pasas todo el día trabajando y mereces divertirte.

La madurez de Hanabi para tantas cosas la hacía sonreír, se sentó junto a ella, la abrazó y murmuró:

—¿Cuándo has crecido tanto y yo no me he dado cuenta?

Su hermana sonrió y, cambiando su tono de voz, soltó:

—Esta noche estarás relinda, chamaquita hermosa.

Hinata soltó una carcajada y dijó:

—Les he dicho a Chiyo y a Shino que no me gusta que veas tantas telenovelas mexicanas.

—Pero, mamita linda, yo quiero ser actriz de culebrones que suceden en Acapulco. ¿Por qué no te gusta que las vea?

Sentándose a su lado, Hinata imitó el acento de la niña y contestó:

—Porque eres muy bebé, mi reina, para ver esas telenovelas de mayores.

La cría sonrió y respondió con picardía:

—Juro por mi vida que conseguiré mi propósito y cuando sea una bella y lozana joven de cabello negro, y ojos como las perlas del mar, ¡Me convertiré en una gran actriz de telenovelas!

Hinata sonrió al escucharla y Hinata añadió:

—Mamita... ¿Sabes lo que dijo el otro día uno de los personajes a la pobre Dulce Anaís Pérez Menéndez? —Ella negó con la cabeza y la niña soltó de carrerilla—: "Maldita perra piruja desgraciada, eres una cualquiera, puerca infeliz. Tú te le resbalaste, lo sedujiste, te le ofreciste, ¡Zorra!".

—¡Hanabi! —Exclamó Hinata—. Pero ¿Qué manera de hablar es esa?

Su hermana la miró sonriendo y Hinata, intentando no reírse, murmuró para sí:

—Creo que tendré que hablar muy seriamente con Shino y Chiyo.

Dos segundos después, la niña cogió un pantalón y, mientras se lo tendía, dijo:

—Ponte este pantalón blanco de purpurina con el top y la camisa blanca abierta, estarás muy guapa con este conjunto.

Hinata miró lo que la pequeña le daba y murmuró, señalándose la cicatriz de la barriga:

—De lo que se trata es de no enseñarla, ya lo sabes.

Hanabi asintió, se levantó, fue hasta el armario con Akamaru siguiéndola y sacó una camiseta de lentejuela plateadas.

—Entonces no te pongas el top ni la camisa blanca, pero sí esta camiseta plateada que te regaló Kiba para tu cumple. Te quedará fantástica con el pantalón y los zapatos purpurina de tacón.

—¿Tú crees? —Su hermana asintió y ella dijo—: De acuerdo, me la pondré.

—¿Qué tal? —Preguntó cuando se hubo vestido.

—Mamita, Akamaru y yo creemos que estás relinda —Contesto la niña.

Ella sonrió, encantada con la respuesta, y cuando salieron al salón, sus pequeños aplaudieron al verla y corrieron a abrazarla. Chiyo, la niñera, una señora que conocía desde que los gemelos nacieron y a la que llamaba siempre que lo necesitaba, la miró también, y Hinata preguntó:

—¿Qué te parece?

La señora, que siempre era parca en palabras, se encogió de hombros y respondió:

—Bien.

Su poca efusividad hizo que Hinata y Hanabi se miraran y sonrieran, justo en el momento en que llamaron a la puerta. Era Shino y Kiba, que al verla dieron un silbido de satisfacción.

Cinco minutos después, tras recordarle a Chiyo que los podía llamar a cualquier hora, los tres amigos se marcharon, dispuestos a pasarlo bien.


Notas finales del capitulo;

Esta Hinata es muy mala XD pero disfrutó su juguetito pensando en Sasuke. como se dieron cuenta hinata también tiene una vida sexual activa, no sería justo que después de Toneri no haya ningún otro hombre en su vida. Ella no quiero una pareja, pero sé vale disfrutar XD

¿Les gusta esta nueva Hinata?

Agradecimiento por su reviews a; Sia, Nana, Akime Maxwell .

-Sia: Hola! Me encanta tu critica sobre la historia, es bueno saber lo que opinan. Estoy de acuerdo contigo, Hinata no quiere enamorarse por esas mismas razones, no quiere que sus hijos sean una carga, para su pareja. Sasuke puede verse muy pica flor, pero es un romántico en el fondo, el mismo lo ha dicho, "No ha encontrado la chica ideal" su personalidad y su vida Entera ira cambiando mediante avance la historia, así que no te preocupes. Cuando se enamore de Hinata, solo tendrá ojos para ella. Gracias por comentar, espero que mi respuesta sea de tu agrado.

En el siguiente capitulo habrá un giro inesperado y Muy esperado para todos. XD

Dejen su reviews por favor.