¡Hola a todos! Aquí llega el capítulo 9 al cual le he metido un poquito de drama con tal de hacer la historia más interesante ;), ojalá les guste y tengo q decir algo:
La escena por la que tanto han querido matarme, ya esta MUY cerca XP; así que ¡paciencia!.
Y ¡Muchas gracias por todos sus reviews, prometo darles a cambio una sorpresita en el siguiente capítulo, si quieren saber de que se trata; revisen el avance del siguiente capítulo al final del capítulo ;).
Un saludo a todos,
Cloe.
-Línea Enemiga-
Capítulo 9
Xiang Lei tenía entre sus manos la primera plana del periódico de hoy. Él suspiró aliviado después de que sus ojos se encontraron con la figura de la persona a la que había estado buscando desde hace un rato.
El príncipe Xiao Lang, estaba bajando las escaleras una a una con un paso aligerado. Se acomodaba el saco de su uniforme color verde; cuando divisó los ojos negros de su asesor. Así que como un saludo, el príncipe levantó las cejas mientras lo miraba y se detenía en el último escalón en el momento en el notó que Xiang Lei parecía incapaz de quitarle los ojos de encima.
"Todavía no es la hora de entrada de la señorita Sakura." Dijo Xiang Lei, mostrándole al príncipe el reloj que tenía puesto en la muñeca.
Y él miró confundido a su asesor. "¿Qué hay con eso?."
"Vas por ella¿Cierto?. De otro modo no estarías vestido a ésta hora. Mucho menos hoy que sabes que tenemos que asistir a una reunión con el parlamento." Aclaró el asesor. El hombre de ojos cafés asintió con la cabeza dándole una respuesta afirmativa; sin que se le pegara la gana de mentirle a Xiang Lei. "Voy a tener que negarte el salir del palacio en éste momento." La negativa del asesor; no le pareció en absoluto al millonario heredero. Por eso él rodó los ojos. "Tengo que hablar contigo, Xiao Lang."
"¿Acerca de qué?."
Provocado por la pregunta del hombre, él suspiró; sabiendo que ésta conversación iba a desembocar en un dolor de cabeza. "Acerca de tu relación con la señorita Sakura."
El príncipe sonrió traviesamente, escuchando lo que el hombre le decía. "Aconsejarme en las decisiones personales que tenga; no es tu trabajo, Xiang Lei."
Sorprendido, el aludido negó con la cabeza. "Pero sí es mi deber protegerte de cualquier tontería que hagas." Los ojos castaños del heredero se abrieron grandemente, como un ademán de sorpresa por parte de su dueño. "Tal y como dices, no está en mi lugar entrometerme en tu vida personal." Continuó. "Pero eso es sólo hasta cierto grado, porque si tu privacidad empieza a infiltrarse al exterior y comienza a afectarte de manera peligrosa a ti y al parlamento; entonces tengo el deber indiscutible de meterme en tu vida personal."
"Si estás preocupado porque piensas que no llegaré a tiempo para la junta de hoy, mírame bien; me he vestido ya y si lo que quieres es estar más tranquilo, te prometo que estaré aquí media hora antes de que salgamos para…"
"No, Xiao Lang." Interrumpió el asesor, entregándole al príncipe el periódico que antes tenía en sus manos. El aludido estaba tremendamente extrañado con la actitud que su asesor tenía con él, en ese momento. "Estoy seguro de que estarás de regreso a tiempo para asistir a la reunión. En cuanto a tus deberes siempre has sido responsable. Pero como te dije, no quiero hablarte de esto sino que he de referirme a ti y a la señorita Sakura." Todavía escuchándolo, Xiao Lang contempló espantado el periódico que tenía entre sus manos. Y Xiang Lei interpretó la mirada del príncipe. "Con lo que el periódico revela de ella, el parlamento no la quiere; Su alteza." Confesó el asesor, con respeto.
"¿A qué hora salió esto?." Preguntó el hombre de ojos castaños, al saber que el papel que tenía en sus manos había salido la mañana de hoy, a juzgar por la información en el fechario del periódico.
"Hace unas horas. Los primeros ejemplares comenzaron a venderse a penas el sol salía y por supuesto; al hablar de ti, la señorita Sakura y de la oposición del parlamento ante la exagerada publicidad que has causado junto a ella; el tiraje a aumentado como consecuencia de la frenética venta que el periódico ha tenido ésta mañana."
"¿Has hecho algo por detenerlo?." Inquirió el heredero, frenético.
"Llamé a las editoriales pidiendo que detuvieran las impresiones. Pero pidieron a cambio una cantidad exagerada de dinero." Le explicó. "No fueron razonables."
"Por supuesto que no iban a ser razonables." Aseguró él, leyendo entre líneas los párrafos que formaban la primera plana del diario. "¡Xiang Lei, debiste despertarme en el momento en el que supiste que esto se estaba vendiendo por todo el país!." Reclamó.
"No tiene mucho rato que me enteré. Quizás no lo hubiera hecho hasta que las llamadas por parte del parlamento comenzaran a llegar al palacio."
"¿Cómo te enteraste?." Preguntó el príncipe.
"Porque fue mi marido el que llevó el periódico que tienes entre tus manos a mi casa, Xiao Lang." Interrumpió Mai Yu, descendiendo de las escaleras y provocando que tras el sonido de su voz; el heredero y su asesor la miraran. "Él estaba yendo al hospital donde trabaja cuando vio el diario y regresó a la casa; para llevármelo. Luego vine para acá. Para hablarte de esto junto con Xiang Lei."
El príncipe contempló a su empleada por unos minutos, sabiendo que aún no era la hora de su entrada y que aún así; ella ya estaba en el palacio por él.
"El primero en llamar ha sido Ling Fa." Comentó el asesor.
El hombre de mirada y melena castaña; suspiró tras la mención de ese nombre. Sabía que esa horrible persona lo detestaba, que buscaba apasionadamente la oportunidad para echarle en cara las cosas que pasaban a causa suya, sus errores, y hasta hablaba barbaridades acerca de lo inexperto que era para heredar el título de rey y con ello; la enorme riqueza e influencia política que ese título significaba.
"Con fortuna, contamos con la ventaja de que Kai conoce a Sakura y de que le agrade." Murmuró Mai Yu.
El príncipe se mordió el labio inferior, mirando de reojo y una vez más la primera plana del periódico. "¿Quién escribió esto?."
"Un cronista japonés que reside aquí, en Hong Kong." Respondió Xiang Lei.
"Voy a buscar a Sakura." Dijo el heredero, con una determinación que hizo sonreír internamente a Mai Yu y que por otra parte; provocó sobresalto en el asesor. "Y luego voy a llevarla con nosotros al parlamento para arreglar este ridículo asunto hoy mismo."
"Xiao Lang, te recomendaría que te quedaras en el palacio hasta que…"
"A mí me parece buena idea, Su alteza." Dijo Mai Yu, interrumpiendo intencionalmente el comentario de Xiang Lei. "Pero tienes que saber, que no voy a dejarte salir a menos de que vayas con un guardaespaldas y que permitas que el cochero te lleve en la limosina." Continuó. "Porque con éste incidente recorriendo los labios de toda China; los reporteros van a estar completamente alborotados. Y sería terrible que te encontraran a solas con Sakura."
El príncipe asintió, mirando que Mai Yu le sonreía por haber aceptado obedientemente lo que le decía. Mientras la mujer hablaba por el walkie-talkie que antes traía en la cintura; Xiang Lei palmeó el hombro del millonario. El asesor parecía más tranquilo después de saber que el príncipe saldría del palacio acompañado de un personal capacitado y eficiente.
"Por alguna razón, los periodistas tienen preferencia por uno y no por los dos, si de narrar tonterías se trata." Comentó el asesor, refiriéndose a él y a la hermana menor del príncipe. "Es terrible verte pasar siempre por ésta clase de problemas, pero tengo que agradecer que únicamente seas tú el que está metido en estos líos y no también Mei Ling."
El uniformado deslizó una de sus manos sobre su cabello castaño, revolviéndolo sin querer. "Son horribles, Xiang Lei." Aseguró él, hablando de los reporteros.
Y el asesor suspiró nuevamente. "Tienes una muy buena empleada en la señorita Sakura. Y por lo visto, a una buena amiga." Le dijo, conciente del tiempo que el príncipe pasaba al lado de su empleada. "A diferencia de lo que la prensa piense, todos aquí nos sentimos confortados por el trabajo que ella desempeña. El problema es que los medios no pueden estar en el palacio para verla laborar, y tú; llevándola de un lado a otro, has dado de qué hablar."
"Te esperan afuera, Xiao Lang." Dijo Mai Yu, interviniendo.
Y el hombre uniformado se puso el gorro; que hasta ahora tenía sujetado en una de sus manos junto con la sección principal del periódico.
"Así que el apuesto príncipe salió a toda prisa de su enorme palacio, para ir tras la hermosa plebeya que sin que él fuera lo suficientemente conciente como para darse cuenta; le provocaba bajar las estrellas mientras su corazón palpitaba desesperado por ella." Murmuró Mai Yu, por lo bajo y mirando al uniformado salir rápidamente del salón principal, en el cual había permanecido durante todo ese tiempo.
"Si mi hijo adolescente te escuchara, diría que eres la persona más cursi que ha conocido." Le dijo Xiang Lei, quien era el único que había escuchado a Mai Yu.
"¿Qué edad tiene tu hijo?."
"Doce años."
Mai Yu le sonrió, porque Xiang Lei empleaba una sonrisa al hablar de su hijo; muy parecida a la que ponía cuando mencionaba al príncipe para el que trabajaba. "¿Qué es lo que tú dirías?." Preguntó ella, interesada.
"Que eres mujer y que tienes una visión muy diferente a la que yo tengo del romance."
"¿Acaso no piensas que Xiao Lang se ve radiante a causa de Sakura?."
Dirigiéndose a la cocina del palacio y seguido por la mujer; el asesor se rió un poco. "Lo que pienso es que Xiao Lang está obsesionado con la señorita Sakura."
Mai Yu rompió a reír. "Eso no es peor que lo que yo pienso."
"¿Ah, sí?." Preguntó el hombre. "¿Qué piensas tú?."
"Que el principito va a caer enamorado en cualquier momento y por primera vez; a los treinta años." Comentó la mujer, con una seguridad exagerada. "Y siéndote sincera, pienso que ya era tiempo. Porque a su edad él ya debería tranquilizarse y comprometerse con algo serio."
El asesor no pudo contener las ganas de estallar en una carcajada. "Me estás haciendo reír, Mai Yu." Le advirtió. "Y no debería de reírme, más tarde voy a enfrentarme a una enorme discusión y a un terrible problema con los miembros del parlamento a causa de este incidente."
"Es bueno verte reír, Xiang Lei. Si me permites el comentario, para tu edad lo haces muy poco."
"Y tú te comportas como una adolescente enamorada cuando Xiao Lang y Mei Ling se relacionan con alguien."
"Eso es porque aunque no soy una adolescente, sí estoy enamorada." Aseguró, hablándole de su esposo. "Y no somos tan grandes, hombre. Tú tienes quince años más que Xiao Lang y yo tengo su misma edad."
El asesor puso una cara sarcástica. "Tienes cinco años más, Mai Yu."
Y la aludida tapó la boca del hombre con una de sus manos, en el momento en que ambos ingresaban a la cocina.
La mujer salió de su cuarto, vistiendo pantalones negros y una camisa de color blanco con las mangas cortas y el cuello alto. Se veía elegante e informal al mismo tiempo, y sus botas negras con los tacones delgados y altos; le aumentaban un poco la estatura. Ella estaba encendiendo su teléfono móvil, después de que la noche de ayer había tenido que apagarlo. Porque Syaoran no paraba de mandarle mensajes pasionales, a los que para ella; era imposible no contestar.
Con uno de sus dedos, oprimió la tecla que la llevó directamente a la bandeja de entrada de sus mensajes. Y miró el primero de los catorce mensajes que él le había enviado exactamente a las dos de la mañana.
'Tengo planeada una travesura para el día de mañana en la cual me encantaría que fueras la protagonista. Si aceptas, no te vistas; la ropa va a estorbarnos.'
Sakura sonrió después de leer el mensaje y mientras se dirigía a la cocina dispuesta a comer algo; porque el agradable olor a café que había en el lugar, le había despertado el apetito.
"¡Ah, Sakura!." Dijo Kero, efusivamente y con una enorme sonrisa en los labios; en el momento en que sus ojos contemplaron la delgada figura de la mujer de cabello rizado. "Buenos días."
Ella parpadeó, escuchando el saludo y mirando que el rubio se encontraba sentado junto a la mesa; al lado de Eriol, quien le sonrió saludándola cuando ella entró a la cocina de la suite del hotel. Por supuesto que para Sakura, fue una enorme sorpresa mirar que Eriol se encontraba a esa hora de la mañana en el hotel, así que estuvo apunto de preguntarle la razón de su visita; hasta que dos personas más ingresaron a la cocina apenas unos segundos después de que ella lo había hecho.
Tomoyo sonrió, mirando a Sakura y el semblante confundido que se dibujó en su bonita cara; cuando la vio entrar junto con Mei Ling a la cocina. "¿Van a algún lado?." Preguntó Sakura, dejando su brillante teléfono móvil sobre la barra de la cocina.
"Iremos a desayunar." Dijo Kero, dándole un bocado a las crepas cubiertas de miel que tenía sobre el plato. Y Eriol asintió, comiendo una gruesa rebanada de la tarta de manzana que estaba encima de la mesa.
"Debo suponer que lo que están comiendo ahora es un simple entremés." Comentó Sakura, cogiendo la cafetera de cristal y vertiendo un poco de café dentro de su taza blanca.
"Eriol come siete veces al día." Murmuró Mei Ling, explicando que para ella no era novedad ver que el inglés comía antes del desayuno.
Tomoyo le arrebató la taza a Sakura, para tomar un sorbo de café. "Kero come nueve veces al día." Dijo ella, viendo que la princesa se reía.
Y Sakura suspiró, cuando repentinamente la cocina permaneció en silencio; al mismo tiempo que las miradas de las otras cuatro personas se dirigían a ella. La reportera alzó las cejas, fingiendo que no entendía el significado de todas esas miradas.
"Aquí falta un nombre por mencionar." Comentó Mei Ling, viendo a Sakura de una manera traviesa.
La mujer de ojos verdes se mordió el labio inferior, sintiéndose incómoda al percatarse de que todos la miraban a excepción de Kero quien estaba demasiado entretenido con las crepas que comía como para prestarle atención a su animada plática. Así que Sakura suspiró nuevamente, un poco apenada. "No sé cuantas veces al día come Syaoran." Mintió, fingiendo que no conocía demasiado bien a su jefe.
"Pero él, sí que sabe cuantas veces al día exhalas para respirar." Interrumpió Eriol, haciendo que Mei Ling riera y que el rubio mirara de manera mecánica a la preciosa princesa; escuchando su encantadora risa.
A Tomoyo no le hizo gracia alguna lo que el apuesto inglés había dicho, y Sakura se sentía tan repentinamente apenada que sin percatarse, se estaba mordiendo una de sus uñas. "Acompáñanos a desayunar." Le pidió la mujer de ojos azules a Sakura.
La aludida negó con la cabeza, resignada. "Tengo trabajo, Tomoyo. Syaoran y Mei Ling se van de viaje mañana y por eso Xiang Lei y Mai Yu necesitan mi ayuda hoy; para dejar todo en orden en el palacio tras la salida de los 'hermanitos Li'."
Tomoyo sonrió divertida, escuchando la manera en que Sakura se había dirigido a Mei Ling y su hermano sin que supiera que esa era la forma en que todo el personal de los príncipes, se dirigía hacia los hermanos cuando tenían que mencionar a ambos. "Cuando Xiao Lang y Mei Ling se vayan¿Tendrás días libres?." Preguntó, ingenua.
Sakura movió la cabeza de forma negativa una vez más. "En contra de lo que parece, Syaoran no me paga por hacerle compañía. Cuando él y su hermana partan a París, tengo que ir a trabajar al palacio como normalmente lo hago." La mujer de ojos azules hizo una mueca de resignación al saber que le sería imposible pasar tiempo con su amiga. "Ni siquiera he podido estar con Kero un rato. Se supone que venido a Hong Kong por mí y hasta hoy; Syaoran no me ha dado tiempo para estar ni con él, ni contigo." Continuó Sakura, mirando a Kero; quien estaba conversando animadamente con Eriol y Mei Ling.
"Ya habrá tiempo." Dijo Tomoyo, alentando a la reportera.
Sakura le sonrió, amarrándose el cabello con un listón negro; al mismo tiempo que miraba la hora en el reloj de la cocina. Éste le decía que eran ya las ocho y cuarto; lo que le hizo saber que ya llevaba quince minutos de retraso para ingresar al trabajo. En el momento en el que ella estuvo a punto de despedirse de sus conocidos; su teléfono móvil, el cual estaba encima de la mesa; hizo un ruido que demostró que tenía un mensaje nuevo en la bandeja de entrada. La sonrisa de Sakura aumentó un poco más su intensidad, porque cuando ese timbre en específico sonaba; significaba que era un millonario heredero el que le enviaba el mensaje.
Por eso cogió el teléfono móvil y después de despedirse de las personas que estaban en la cocina, ella salió de ésta; dispuesta a asistir a su trabajo.
Cuando sus ojos se fijaron el la pantalla a color del sofisticado teléfono, comenzó a leer el mensaje que estaba en éste mientras caminaba hacia el elevador que la llevaría a la planta baja del hotel.
La manera repentina en la que Syaoran le había dicho, por medio de su mensaje; que la estaba esperando en la entrada principal del hotel, le hizo pensar que seguramente él querría salir de nuevo. Pero esa opinión suya, cambió en el momento en que se encontró con uno de los guardaespaldas del príncipe; a un lado de la enorme puerta por la que se tenía acceso y salida del hotel. Claro que para Sakura no pasó desapercibido el resplandor de las cámaras fotográficas y la alharaca que las centenas de periodistas y paparazos comenzaron a hacer; en el momento en el que salió del edificio.
El guardaespaldas que la estaba esperando en la puerta, la cogió del antebrazo respetuosamente y la llevó consigo; haciéndose paso entre los fotógrafos que habían invadido la entrada del hotel y a los cuales no se les permitía ingresar a éste.
La mujer jadeó adolorida a consecuencia del jaloneo que una camarógrafa le había dado para obligarla a hablar con ella. "Señorita Sakura, ahora que sabe que el parlamento no la acepta¿Qué tiene pensado hacer para ganarse a los miembros de éste?." Preguntó la reportera, y Sakura arrugó el entrecejo sin entender de lo que la mujer hablaba.
"Señorita Kinomoto." Interrumpió un hombre, después de tomarle varias fotografías a la asediada empleada del príncipe chino. "¿Qué opinión tiene acerca de la crónica que se publicó acerca de usted, ésta mañana, Después de éste incidente; ¿Continuará laborando para el Palacio Real de China?."
Y un tercer reportero, saltó frente a la japonesa para entrevistarla mientras el ruido de cámaras fotográficas y el estruendo de las voces; no terminaba. "Sakura¿Cuál es la verdadera relación que mantiene con Su alteza Xiao Lang?." Interrogó el hombre, descaradamente. "¿Qué es lo que ha motivado al príncipe para relacionarse con una reportera?."
"¿Cómo me han encontrado aquí?." Preguntó Sakura, interrumpiendo al reportero. Y ella tenía un gesto asustado en su rostro porque todavía no lograba entender lo que había desembocado la visita de los medios masivos al lugar donde residía.
Y el guardaespaldas terminó por interponerse entre ella y los periodistas que le gritaban sus preguntas, sin que la mujer les contestara. "No hable con ellos, señorita." Pidió el fornido hombre que la protegía.
"Cómo saben que estoy aquí?." Le interrogó la mujer de ojos verdes. "Se supone que ellos no sabían que he estado residiendo aquí."
"Xiao Lang le explicará adentro." Le dijo el guardaespaldas, quien era ya conocido por Sakura.
El hombre la trató amablemente, incluso cuando ella ingresó a la limosina donde se encontró con la figura atractiva de su jefe; quien veía el periódico sin poder quitarle la mirada de encima. El guardaespaldas había dado la vuelta al lujoso y negro automóvil, para entrar a éste en el asiento del copiloto.
Y el entrecejo de ella, se arrugó un poco más al ver el semblante preocupado que el príncipe uniformado tenía. El automóvil había comenzado a avanzar cuando Sakura se mordió el labio inferior, sintiéndose confundida. La mujer puso su mano sobre una de las piernas del hombre, bajando un poco la cabeza para poder ver los ojos castaños de él. "Syaoran…" Dijo ella, apunto de continuar hablando hasta que él no se lo permitió. Porque le había plantado un beso en los labios tan lleno de violencia; que terminó por confundirla todavía más.
Él le cogía las sienes, comiéndose los labios de Sakura; sabiendo el horrible disgusto que ella iba a pasar cuando le enseñara la noticia que formaba la cabeza del periódico. "¿Porqué escogiste ser reportera, Sakura?." Le preguntó él, con una voz ronca mientras le acariciaba la mejilla izquierda y la miraba a los ojos. "Son las personas más horribles que hay. No les importa destrozar con sus asquerosas palabras a la gente que tiene la infortuna de ser su blanco, no les importa decir mentiras acerca de la gente a la que enjuician y…"
La mujer puso una de sus manos sobre los labios del príncipe. "¿Qué está pasando?."
Syaoran suspiró, entregándole el periódico a la japonesa; quien lo cogió sin entender. Cuando los ojos verdes de la preciosa mujer chocaron con las fotografías suyas que estaban impresas en el papel y leyeron el encabezado de la noticia; el entrecejo de ella se arrugó por completo.
"Introducción a la verdad que entrelaza al 'príncipe casanova'; con su 'dama de compañía'"
La preciosa empleada del heredero a la corona de China, ha salido en la primera plana de varios periódicos tanto locales como nacionales y hasta mundiales como una nueva imagen de la moda juvenil; desde que comenzó a verse junto al símbolo sexual del momento, el cual compite de cerca con Su alteza; el príncipe de Inglaterra. China parece contenta con la llevadera amistad que une la señorita Sakura Kinomoto con el millonario príncipe chino; Su alteza Xiao Lang.
Por supuesto, se sabe que la empleada de Su alteza trabajaba como reportera en un noticiero local de Tokio, Japón. Así mismo, se sabe que ella desempeña un cargo importante en el Palacio Real de China, con cede en Hong Kong; y que ha sido aceptada por la aristocracia y la alta sociedad, por sus modales y su manera alegre de comportarse.
Yo mismo pienso que es encantadora. Ésta mujer parece una modelo y el príncipe chino parece haberse percatado de eso demasiado bien. Porque no puede separarse de ella ni por un minuto. Día a día se escribe una nueva noticia que hable sobre ésta 'gran amistad'. A diario se hace una nueva grabación donde la pareja salga recorriendo las calles más decorosas de la ciudad, pasando un rato en un lujoso restaurante o caminando juntos en el parque central.
Me parece curioso que la adorable empleada de Xiao Lang, tenga casi su misma edad y que además se trate de una ex-reportera; cuando los periodistas, sabemos la fobia que Su alteza siente hacia la mayor parte de nosotros.
Es tras notar todo esto; que no puedo dejar de preguntarme cuál es el verdadero trabajo que la señorita Sakura desempeña en el palacio. Tengo varias dudas, pero como cronista; estoy encantado de compartirlas con ustedes en este pequeño espacio.
Mi primera pregunta, es quizás algo que todos los seguidores de éste par, sea por trabajo o por fanatismo; nos hemos cuestionado alguna vez. ¿Qué es lo que hace el millonario heredero en compañía de una reportera?. Me atrevo a decir que es una disculpa del príncipe hacia los medios masivos. Es casi como explicarnos que no nos detesta tanto como lo pensábamos, que tiene de amante a uno de nosotros; para hacernos entender que él sabe que somos de su misma especie.
Está claro que muy diferentemente a lo que Su alteza piensa de su empleada, el parlamento del país; no quiere a la ex-reportera. O talvez es que no le tiene suficiente aceptación. Porque en el momento en el que tuve que recopilar información para narrar ésta crónica; el licenciado chino Ling Fa, mostró una indiferencia total a la mención de la señorita mientras hablaba de la irresponsabilidad que ella, en compañía del personal del palacio de China; tienen al permitir la enorme cantidad de publicidad que habla de ambos y que circula el país entero, diariamente.
Otra duda mía es; ¿Ésta bonita mujer, es empleada del palacio o su 'dama de compañía'?. Se les puede ver juntos en el café, en el restaurante, en el club nocturno; de compras por la ciudad y hasta en los mismos eventos sociales. De ser una empleada suya¿En qué momento desempeña su trabajo cuando se la pasa todo el día cogida de la mano de Su alteza, divirtiéndose?.
Por confiables fuentes, todos sabemos que las relaciones del millonario no tardan demasiado. Quiero suponer que la empleada está enterada de esto, porque con esa cara inocente que tiene; sería terrible verla tras lágrimas en el momento en que el 'príncipe-casanova' decida que quiere a una nueva y refinada 'dama de compañía'.
De todo corazón, sólo en caso de que a los aludidos se les ocurra leer mi humilde artículo; tengo que pedirles de la manera más atenta, que no me vean como su enemigo.
Porque ciertamente, no lo soy.
Más información en la página 8.
Sakura dejó que el papel cayera al suelo alfombrado de la lujosa limosina. "En Japón, y también en Francia, donde con dedicación estudié mi carrera durante varios años; la frase 'dama de compañía', se refiere a una mujer que es remunerada por un hombre a cambio de ser su marioneta y de acostarse con él. En esos países, 'dama de compañía' es una manera amable de degradar a una mujer que pese a que tiene clase y belleza; ha preferido ganarse la vida vendiendo su cuerpo." Continuó, cubriendo su rostro con una de sus manos. "Syaoran." Dijo ella. Y el hombre la miró, escuchando el tono serio de su voz mientras el cuerpo se le tensaba. "En éste país¿También se le considera a una 'dama de compañía'; como una prostituta?."
"Sí." Aseguró él, después de guardar silencio por un rato.
A la japonesa se le enfrió la piel después de escuchar la respuesta del hombre. "Y ésta nota dice que ni siquiera siendo tu prostituta soy buena. Porque las horribles personas que están tras los estrados del parlamento de éste país; piensan que es irresponsabilidad mía que los medios exploten ésta clase de… 'información'." Murmuró, humillada. "¿Qué hora es?."
"Nueve de la mañana."
Sakura se cubrió el rostro un poco más, lo que permitió al príncipe advertir que ella estaba escondiéndole la cara. "Para ésta hora, millones de personas habrán leído este artículo que yo misma ni siquiera he terminado de leer." Comentó. "¿Adónde vamos?." La voz quebrada que Sakura empleó para hacer esa pregunta, estremeció al apuesto hombre de ojos castaños. Por eso él intentó coger la mano de Sakura, con la que estaba cubriéndose el rostro; hasta que ella se movió sin permitirle que le descubriera la cara. "¿Adónde estamos yendo?."
"Al mismo edificio al que te llevé el día en que te pedí que trabajaras para mí."
"Donde se reúne el parlamento." Supuso ella.
"Sí, pero;"
"No quiero ir ahí." Interrumpió la mujer.
"Perdóname, Sakura. Pero tengo que llevarte."
Sakura se mordió el labio inferior, escuchando la negativa del príncipe. "Supongo que más adelante, ésta cosa dice el nombre del hotel en donde me he quedado; porque los periodistas me han encontrado con facilidad."
"Incluso dice la cantidad exacta que he pagado por ti desde el primer día en que te hospedaste ahí." Confesó.
"¿Porqué tienes que llevarme a un lugar en donde piensan que estás pagándome por acostarme contigo?." Le preguntó.
"Porque quiero ayudarte a terminar con este horrible incidente, antes de que tenga que abordar un avión hacia París; mañana."
La respuesta del millonario hizo que la mujer se sintiera peor. Porque recordar que él tenía que irse mañana, aunque no fuera por demasiado tiempo; provocaba que ella tuviera que superar sola esa denigrante y vergonzosa situación. Así que la mujer cerró sus ojos verdes, oprimiendo los párpados. Eso provocó que unas lágrimas se le cayeran de los ojos; mojando el pantalón negro que traía puesto.
Por supuesto, Syaoran vio con demasiada atención que algunas lagrimas de ella; caían sobre su ropa. Y sin embargo, el hombre no hizo nada. Él se quedo quieto, fingiendo que no la estaba viendo llorar; tal y como ella parecía querer dar a entender porque era incapaz de quitarse las manos del rostro.
Para cuando la limosina se detuvo en el edificio que el príncipe le había mencionado, Sakura había dejado de llorar. Afortunadamente, según ella pensaba; había logrado contenerse. Darse la tarea de tranquilizarse había sido difícil para ella porque la humillación que estaba sintiendo, era tanta que incluso le estaba calando la sangre.
En el momento en el que el príncipe le tendió la mano para ayudarla a bajar del automóvil; la mujer no la aceptó. Ella bajó del auto sola. Exactamente y de la misma manera cruel, en la que había tenido que tranquilizarse durante el camino. Porque Sakura tenía el presentimiento de que Syaoran era conciente del llanto que sostuvo por unos minutos dentro del auto y que sin embargo él; no había hecho o dicho nada para intentar alentarla.
Así que cuando Sakura se encontró con la figura de Mai Yu junto a la entrada del edificio; ella corrió a abrazarla, desconsolada.
La mujer de ojos verdes no lloraba mientras la abrazaba y tampoco lo hizo cuando sintió que Mai Yu le rodeaba el cuerpo con sus brazos; cariñosa y comprensivamente. "Sé lo que sientes, Sakura. Todos los empleados del palacio hemos tenido que pasar por algo similar en algún momento." Le dijo, sosteniendo su abrazo y viendo que la mirada castaña de su jefe se mantenía lejos de ambas. "No importa la manera en que cruelmente nos juzguen, siempre es igual de humillante." Aseguró. "Pero depende de uno mismo darse cuenta de que las palabras que diga la gente que no nos conoce; no tienen más valor sobre nosotros mismos del que les queramos dar."
Sakura le sonrió. Sintiéndose confortada por las alentadoras frases de la mujer; aunque no completamente.
Xiang Lei salió del edificio con un paso apresurado y mirando aliviado que el príncipe y Sakura ya habían llegado. "Nos esperan adentro." Dijo él, sonriéndole a la mujer de ojos verdes y siendo alcanzado de manera inmediata por Syaoran.
"¿Qué estamos haciendo aquí?." Preguntó Sakura, por lo bajo y queriendo ser escuchada únicamente por Mai Yu.
"Originalmente, Xiao Lang tenía que asistir a una junta con ésta gente el día de hoy." Explicó ella. "Pero lo que ha pasado hoy, ha pospuesto la junta de Xiao Lang para otro día y por lo tanto; vamos a tener que hablar con ellos acerca de lo ocurrido." Continuó. "Esto es porque cuando un miembro de la nobleza es agraviado de alguna manera; la humillación y degradación que le hacen pasar al noble también repercute en el poder del parlamento ya que políticamente, el aristocrático está vinculado de manera completa con éstas personas." Sakura asintió, entendiendo lo que ella le decía. "La tremenda cantidad de ejemplares que se han impreso hoy con las notas que a interpretar por tu semblante serio, ya leíste; no sólo te agravian a ti sino también a Xiao Lang y a todos los que estamos aunados a él."
"No tengo ni idea de que voy a decirles." Masculló la mujer de ojos verdes.
"Puedo asegurarte que tampoco Xiao Lang. Y él ya ha pasado por esto mismo millones de veces." Le dijo. "No sé si lo has notado, pero él le tiene una fobia exagerada a los reporteros, a los paparazos, y a los periodistas. Y una de las razones que los hace detestarlos es exactamente ésta." Explicó, notando que Sakura se jactaba ligeramente en el momento en el que estaban ingresando al mismo salón circular y rodeado de gradas; al que había entrado la primera vez que su jefe le ofreció empleo. "Podrías pensar que la vida de un príncipe o un heredero a rey; es fascinante. Que está llena de momentos divinos y que carece de problemas. Bien, Sakura; si eres de los que piensan así, date cuenta de una buena vez de que la vida de Xiao Lang y de su hermana no es para nada de la manera en que la imaginaste." Le advirtió. "Lo que tú estas sintiendo en éste preciso momento; es lo mismo que él ha sentido en centenas de ocasiones anteriores y que seguirá sintiendo durante toda su vida."
Los ojos verdes de Sakura, chocaron repentina y momentáneamente con la mirada castaña del apuesto príncipe. La mujer suspiró aliviada cuando el heredero volteó a ver hacia otra parte; queriendo fingir que no notaba las miradas de todas las personas dentro del aula. Sakura también se percató de eso. Ella también sintió los ojos de toda esa gente importante clavados en ella y en Syaoran.
Sakura colgó la llamada que antes sostenía con Kero desde su teléfono móvil. Él y Tomoyo la habían llamado al móvil en cuanto supieron las destructivas noticias que circulaban aún en toda la ciudad y en general; en China. Ambos estuvieron preocupados por ella hasta que les explicó que ya estaba más tranquila.
Y en efecto, aunque no totalmente; Sakura había logrado calmarse mucho más, después de salir del edificio donde estuvo encerrada por largas horas.
Las opiniones que varias personas confesaron acerca de ella; no habían sido agradables. Mucha gente en ese medio, no iba a aceptarla tan fácilmente. Afortunada y sorpresivamente; otras personas compartieron opiniones agradables en materia a sí misma.
La larga plática que mantuvo con la gente que estaba en esa aula; le había traído buenas y malas noticias. Porque ahora, Sakura ya sabía quienes la aceptaban y quienes eran los que la reprobaban. Así como también le había hecho saber que durante el tiempo que estuviera cerca del príncipe; comentarios como el que no había terminado de leer por falta de valor, seguirían existiendo.
Eran las seis de la tarde del día más largo de toda su vida. El trabajo en el palacio se le había amontonado a consecuencia de las salidas que había tenido con Syaoran y también porque los príncipes salían de viaje mañana. Normalmente, ella salía del trabajo a las ocho de la noche. Pero con la cantidad de trabajo que tenía, probablemente no terminaría de laborar sino hasta muy tarde.
Sakura suspiró preocupada. Ahora que el lugar en donde residía fue revelado, tendría que buscar un nuevo sitio en donde quedarse. Por lo pronto, ésta noche permanecería en el palacio porque tal y como Xiang Lei le había dicho; seguramente el hotel estaría rodeado de camarógrafos durante un largo tiempo. Por supuesto, ella le había pedido a un empleado del palacio que pasara por sus cosas al hotel. Porque Tomoyo le había hecho una maleta con algunas prendas de ropa para que ella tuviera que ponerse mientras se quedaba en el palacio.
La mujer dejó el bolígrafo a un lado de la mesa y luego llevó sus manos sobre su rostro. Estaba pensando en el cargo que los empleados más cercanos al príncipe tenían.
Xiang Lei tenía aparentemente el cargo más importante. Él tenía que llevar de manera perfecta, la cuenta de las finanzas de Syaoran y estudiaba cada una de las transacciones monetarias del príncipe; de una forma detallada. Además era su deber aconsejarlo en las decisiones que tomara y obligar al príncipe a que cumpliera con sus deberes de manera correcta. Era su responsabilidad cuidar del heredero y en ocasiones; también se encargaba de Mei Ling, quien tenía sus propios empleados. Como asesor del príncipe, Xiang Lei tenía toda la autoridad de negarle o de permitirle a éste; llevar a cabo sus salidas del palacio, sus viajes, e incluso de aprobar o reprobar las amistades que Syaoran tenía.
Mai Yu era su coordinadora de eventos y representante. Así que ella se encargaba de organizar y de dirigir cada una de las actividades que Syaoran tenía. Era su deber revisar la ajetreada agenda del príncipe y de informarle de las cosas que tenía que hacer; así como de hacerle saber a Xiang Lei de las reuniones, asambleas y eventos sociales o parlamentarios; a los que el príncipe debía asistir obligatoriamente.
En cuestión de Sakura, ella tenía tres papeles trascendentales en el palacio. Claramente; uno de ellos le estaba trayendo serios problemas. El primer rol que desempeñaba, era ser la suplente directa de Xiang Lei. De modo que también era la tutora de un importante hombre que era mayor que ella; algo que en muchas ocasiones era imposible de creer. Eso se debía a que Sakura era bastante más seria que el príncipe para el que trabajaba.
A Syaoran le gustaba salir, le encantaba divertirse y le fascinaban las mujeres y el sexo. Le gustaba tanto el desenfreno y el relajo; que a veces tenía que obligársele a cumplir con sus deberes como si fuera un niño. Era un hombre juguetón y también bastante travieso.
Pese a llevarse las cosas tranquilamente, Syaoran era responsable de sus actividades y de las obligaciones que tenía que cumplir una vez que se le hablaba de lo que tenía que hacer.
Sakura no era así. A ella también le gustaba divertirse y pasarla bien, pero era más dedicada a sus obligaciones de lo que el príncipe lo era. Por eso no sabía exactamente lo que le había pasado durante los últimos días. Había aceptado todo lo que Syaoran le pedía sin pensar en sus deberes y en su verdadero trabajo. Pensaba que muy probable esa situación no hubiera cambiado por un tiempo, de no ser por los terribles comentarios que había leído acerca de sí misma; durante la mañana.
Cogió el bolígrafo que había dejado sobre la mesa mientras seguía pensativa. Como segundo cargo, ella era la asistenta de Mai Yu. Así que tenía que concordar con ella para preparar los eventos que se hicieran en el palacio y de planear cada actividad suya, detalladamente. Y en tercera; Sakura era la encargada de la vestimenta del príncipe. Parecía fácil, pero antes de asignarle un determinado vestuario al hombre; ella tenía que pensar también la manera en la que las personas que acudieran a los eventos a los que él asistía, irían vestidas. Tenía la obligación de ver que el hombre castaño estuviera complacido con los gustos de ella y que se sintiera cómodo con la ropa que le asignara.
Incluso había salido de compras en su nombre en varias ocasiones. Y había visitado a los magníficos diseñadores del heredero y a los de Mei Ling, para explicarles los gustos del príncipe y la clase de evento a la que él tenía que asistir; a modo de que acertaran en las confecciones de los trajes de Syaoran.
Ese último cargo suyo, que comparado con los dos anteriores era irrelevante, la había hecho conocer mejor al multimillonario.
Estar sola durante todo ese rato, le había hecho recordar la crónica que había leído en la mañana. Sakura resopló. Así que finalmente, China la miraba como la prostituta de su príncipe.
No podría haber nada que la hiciera sentir más humillada que el hecho de que un país entero la tachara como la marioneta de un hombre al que supuestamente le era útil sólo para hacerle sentir placer.
Ella no estaba segura, pero la humillación que sentía parecía verse influenciada por el hecho de que Syaoran la había visto por un poco más; completamente desnuda. Saber que casi se había acostado con él, la hacía sentir un pudor tan grande; que le provocaba estar avergonzada.
Sakura se mordió el labio inferior, maldiciendo internamente que esos comentarios por parte de los medios masivos hubieran salido. Estaba segura de que hasta éste día; ella no había sentido ni el mínimo grado de vergüenza al estar entre los brazos de ese hombre. Que estar junto a él, y que seguirle el juego pasional que muchas veces él comenzaba; no le había producido ningún remordimiento hasta hoy.
Porque ahora ya no estaba segura de querer estar a su lado de una manera más intima de la que ya habían estado los dos. No estaba segura de si iba a permitir que él volviera a tocarla de la forma en la que antes lo había hecho.
La mujer cerró los ojos y luego escondió la cabeza entre sus brazos, apoyándose en el escritorio frente al que estaba sentada. Ahora que estaba tratando de olvidar las formas en las que Syaoran la había acariciado anteriormente; recordó el momento en el que había llorado dentro del automóvil. Y también recordó que él se había mantenido quieto y callado; sin dirigirle ni una sola palabra que la ayudara a calmarse. No estaba segura de que el hombre la hubiera visto llorar, pero tenía el presentimiento de que sí. De que él se había percatado de eso durante el camino.
Y si él la había visto de esa forma, Sakura se preguntaba la razón por la cual aquel príncipe no había intentado persuadirla de la asquerosa humillación que había sentido en ese momento.
Afortunadamente para ella; no lo había visto desde la mañana y ya estaba anocheciendo. No quería verlo, porque no sabía si en el momento en que tuviera que enfrentarse a sus ojos; iba a romper en llanto por el tremendo pudor que repentinamente él le hacía sentir, si iba a derretirse enfrente de él por haberla defendido ciegamente durante el tiempo que estuvieron en aquella junta de la mañana; o si iba a romper en rabia, en el momento en que él le dijera que en efecto; la había visto llorar sin que hiciera nada al respecto.
Con un presentimiento de la persona de la que se trataba; Sakura apretó los párpados en el momento en que alguien tocó la puerta cerrada del recinto en donde estaba encerrada desde la mañana. Ella levantó la cabeza al escuchar que la persona había ingresado al cuarto y luego suspiró aliviada al contemplar a Mei Ling.
La princesa le sonrió mientras caminaba hacia el otro lado del escritorio, para sentarse sobre éste; exactamente junto a Sakura. Los ojos verdes sostuvieron la mirada de la mujer por unos segundos, hasta que la voz de la recién ingresada rompió el silencio. "El año pasado; la cabecilla del periódico, es decir; la noticia principal del diario nacional y más importante de la ciudad, decía: 'Las dos caras de la princesa china; hermosa y terriblemente libertina'." Le dijo y a consecuencia de su comentario, Sakura alzó las cejas. "Por supuesto, ese título traía de regalo nueve artículos exageradamente largos; que se dedicaron a describir las supuestas dos personalidades que tengo. Lo que es curioso, porque hasta ese día; ni yo misma sabía que tenía problemas de actitud y que era por eso que había desarrollado una segunda personalidad." Continuó, bromeando un poco con lo último que había dicho. Y Sakura sonrió, porque era absurdo pensar que Mei Ling, tan segura de sí misma como su hermano lo era; tuviera una doble personalidad.
"¿Qué fue lo que hiciste?."
"Encerrarme en mi cuarto y llorar toda la tarde a causa de lo que había leído en el periódico." Confesó mientras se reía. "Y luego hice lo peor que se me pudo haber ocurrido. Fui a la editorial a pedir que se retractaran públicamente de lo que habían escrito acerca de mí."
Sakura suspiró. "Con eso les aseguraste lo que habían dicho."
La princesa asintió. "Por eso fue que volvieron a reiterar lo que habían dicho, en el tiraje del día siguiente." Recordó, sin remordimiento. "Con fortuna, la gente que realmente me conoce; jamás mencionó nada acerca de la crítica destructiva que varios periodistas habían hecho de mí. Y de una manera curiosa, unos meses después; el mismo periódico que me había humillado y galardonado con el adjetivo 'libertina', publicó en su primera plana un encabezado que decía: 'La princesa china que tiene todo; una buena actitud, una personalidad encantadora y el poder de cautivarnos a todos'." La japonesa se rió un poco, después de que Mei Ling terminó de hablar. "Así que después de analizar detalladamente tu caso, te diría que les des cuanto mucho tres meses." Aseguró, guiñándole un ojo.
"Espero que sea así, porque 'prostituta' no es realmente algo que me gustaría ser."
Y Mei Ling se rió unos segundos. "Ya se les olvidará, Sakura." Le dijo, levantándose del escritorio. "¡Ah!." Gritó, efusivamente y provocando que Sakura saltara un poco, asustada por el repentino grito de la princesa. "Ahora que lo recuerdo, tengo que pedirte un favor." Continuó la princesa, inclinando un poco el cuerpo.
"Tú dirás…"
"Como sabes, mañana tengo que irme de viaje con Xiao Lang; en punto de las nueve de la mañana." Como respuesta, Sakura asintió. "Lo que iba a pedirte es que distraigas a Eriol; por favor, no lo dejes pensar en mí." Después de que ella dijo eso, la mujer de ojos verdes se asombró un poco. "Prometo explicarte después. Me gustaría que le presentaras mejor a Daidouji, a Eriol le agrada y ella es muy bonita. Serían una linda pareja."
"¿Estás preocupada por Eriol?." Preguntó Sakura, mirando los brillantes ojos de la princesa; quien asintió con sinceridad. Notando la franqueza de Mei Ling, la japonesa se jactó un poco. Porque era esa sinceridad, la misma característica que hacía de su hermano un hombre irresistible. "¿Estás segura de que quieres que Eriol y Tomoyo se conozcan mejor?."
"Eriol me encanta, Sakura." Reveló. "Me ha pedido ser la madre adoptiva de su hijo pequeño más veces de las que puedo contar."
Sakura se levantó de su asiento, impresionada. "¿Han terminado con su divorcio?." Interrogó, a sabiendas de que la princesa estaba trabajando en el caso del inglés.
Como respuesta, Mei Ling negó con la cabeza. "No, pero él es muy terco y continúa insistiéndome. No importa cuántas veces le haya dicho que no, él continúa buscándome y aunque me fascina; jamás he podido amarlo."
La mujer de ojos verdes pestañó un par de veces. "Parece que tú y yo vamos a tener que hablar en cuanto regreses de ese viaje."
Mei Ling asintió, con una sonrisa preciosa que dejó sin habla a Sakura y que le provocó un repentino estremecimiento. «¡Joder!» Pensó ella, contemplando esa sonrisa y lo bella que Mei Ling era. «Parece que estoy viendo la personificación femenina de Syaoran»
La princesa no se percató del efecto que había tenido en la mujer de mirada verde, de modo que se extrañó al escuchar su silencio. "Te dejo sola por el momento, Sakura. Debo ir a ver cómo va Yumi con mi equipaje." Le dijo, refiriéndose a su asesora de modas personal; que también era japonesa.
Y cuando Mei Ling cerró la puerta después de que salió del cuarto, Sakura volvió a esconder la cabeza entre sus brazos. "Equipaje." Murmuró, como un quejido mientras recordaba que todavía tenía que administrar las cosas que su jefe llevaría a su viaje.
Así que cuando las manecillas del reloj marcaron las nueve de la noche; Sakura salió del recinto, encaminándose a su asignada recámara. Se daría un tercer baño el día de hoy, con el propósito de deshacerse del estrés que le había dejado el día y luego se encargaría de ver el equipaje de Syaoran; el cual esperaba terminar antes de que él volviera al palacio. Ella, quien no podía evitar pensar en la localización desconocida del príncipe durante todo el día; lo había planeado así para evitar verlo.
De manera que realmente deseaba haber salido del armario del heredero; antes de que él ingresara a su cuarto.
Los ojos castaños estaban completamente fijos en la bonita figura de Sakura, de la cual parecían incapaces de separarse. Absorto con la vista que ella le ofrecía; él la estaba mirando vestir ese pijama de seda, a sabiendas de que la mujer se quedaría en el palacio ésta noche. Así que ella estaba vistiendo las dos prendas fascinantes que componían su pijama de color rojo. La mujer tenía puestos unos sedosos y bastante cortos shorts, y una camisola con encajes que tenía los tirantes delgadísimos y un escote picado que terminaba al comienzo de sus pechos.
Sakura cerró una de las puertas de madera; saliendo así de una de las variadas secciones que formaban el armario de su jefe. Ella tarareaba la letra de una canción mientras escogía la ropa que pondría en la maleta del príncipe. Y le parecía curioso que ya era mitad del invierno y en Hong Kong el aire estuviera fresco y agradable, muy diferentemente de Tokio; donde seguramente habría un frío terrible.
Cuando avanzó dos pasos hacia delante, con varias prendas masculinas entre sus brazos y con el propósito de salir del armario e ir hacia el dormitorio del hombre para el que trabajaba; ella no pudo contener un jadeo en el momento en que sus ojos verdes contemplaron el rostro apuesto del uniformado príncipe. Mecánicamente, Sakura retrocedió los dos pasos que había dado antes. "¿Cuánto tiempo tienes aquí?." Le preguntó, reuniendo un poco de aire después de que se había quedado sin aliento al verlo.
"Lo suficiente para escucharte cantar por completo 'She', de Elvis Costello." Dijo él, mirando hacia cualquier lado; donde esa mujer no estuviera.
"Ah." Fue todo lo que Sakura dijo, apenada al saber que Syaoran la había escuchado cantar. "'Nothing Hill' es una de mis películas favoritas." Comentó, después de unos segundos y rompiendo el molesto silencio que repentinamente se había formado.
Y Syaoran suspiró, sarcástico. "Mei Ling se pone como loca cada vez que la ve, pero; ¿No es esa película en donde los periodistas, después de destrozar a la protagonista con los artículos y las fotografías que publicaron de ella en el periódico; casi acaban con la relación que estaba comenzando entre ella y el vendedor de libros?."
Sakura apretó los párpados, maldiciendo mentalmente por haber dicho que ésa era una de sus películas favoritas. "Sí, bien; esa es una sinopsis muy buena de la película." Aseguró, saliendo del armario y caminando hacia la cama de Syaoran; donde ella había dejado la maleta. "¿Dónde estuviste todo el día, ni siquiera has regresado para cambiarte."
"Voy a atreverme a contestarte esa pregunta, con dos respuestas que pueden hacer que termines odiándome." Y provocada por el comentario de Syaoran, ella volteó a mirarlo para encontrarse con que estaba a unos pasos de ella; vistiendo su uniforme completo en compañía de su gorro. Ella tuvo que contener un suspiro, porque él se veía increíble con su uniforme puesto. "Pasé el día en compañía de un hombre que resultó conocerte mucho más de lo que yo lo hago." Y la mujer miró al castaño, sin lograr entenderlo. "Estuve con Asahara."
Por supuesto que al escuchar la confesión exageradamente sorpresiva del príncipe; Sakura tuvo que sentarse sobre la cama, para analizar lo que él le había dicho. "Ese 'Asahara' del que tú me hablas¿Es el mismo al que conozco?." Contestando a su pregunta, él asintió con la cabeza. "Syaoran¿Qué estabas haciendo con Kero Asahara?."
"Necesitaba que me acompañara a ver a otra persona."
"¿Debía ser específicamente Kero?." Inquirió, a sabiendas de que a Syaoran no simpatizaba con su rubio amigo.
El príncipe asintió, nuevamente. "Tenía que ser reportero."
Sakura suspiró, todavía asombrada al saber que Syaoran había estado con Kero durante el día. "Hablé con él hace unas horas y no me dijo que…"
"Porque cuando estabas hablando con él, todavía estaba conmigo. Y le pedí que no te dijera nada." Interrumpió el millonario. "Que sería yo mismo quien te dijera acerca de todo esto."
La mujer parpadeó, confundida. "Todavía no logro entenderte."
"Porque no he terminado de hablar." Aseguró. "Necesitaba que fuera un reportero porque había hecho una cita con un hombre que tiene casi sus mismos estudios." Le dijo, sentándose sobre la cama, exactamente frente a Sakura. "Cuando salimos de la junta y tú regresaste con Mai Yu al palacio; Xiang Lei me dijo que ya había localizado a la persona que le exigí que buscara. Así que tuve que hacer una llamada al hotel donde antes te quedabas, para hablar con Asahara." Continuó, mirando los ojos verdes. "Me cité con él en el restaurante del hotel In Palace y le pedí que he me hiciera dos favores; el primero fue que trabajara para mí."
"¿Le ofreciste empleo a Kero!." Alborotó Sakura, incrédula.
"Por hoy."
"¿Qué es lo que le pediste que hiciera?."
"Que desempeñara su trabajo de la misma forma en que lo hace a diario, pero con la diferencia de que hoy yo sería su jefe." Le explico. "La segunda cosa que le pedí, fue que me acompañara hasta la editorial donde trabaja el periodista que fue el responsable de elaborar la primera plana del periódico de hoy."
Sakura se levantó precipitadamente, arrugando el entrecejo y demasiado impresionada como para hablar. Pero el silencio que Syaoran había hecho, por temor a lo que ella estuviera pensando; la obligó a hablar. "¿Porqué fuiste a ver a ese hombre?."
"Para que Asahara pudiera hacerle una entrevista que saldrá mañana a primera hora del día en la plana principal de la prensa de Japón y de China."
"Eso no puede pasar, Syaoran. Kero no puede publicar artículos en la prensa porque es reportero, no periodista. Además, en caso de que lograran publicar el artículo que me estás diciendo; ¿Porqué en Japón?."
El hombre apuesto, negó con la cabeza. "Puede pasar. No voy a alardear acerca de la influencia que mi título y mi futura herencia me da, Sakura; porque no me interesa. Pero para alguien como yo, para una persona que tiene el dinero, el poder, y la importancia política que tengo yo; todo puede ser. Una persona de mi posición, es capaz de comprar un cohete e ir a la Luna en él." La mujer se mordió el labio inferior de la boca, casi temblando al escuchar lo que él le decía y al recapacitar en que si ese hombre de por sí ya era inenarrablemente millonario; lo sería todavía más al ascender de título y al recibir de ésa manera la herencia universal que sus padres le habían dejado. "Asahara me dijo cómo podía localizar al señor Miyamoto, tu anterior jefe. Y cuando hablé con él; quien bien sabes que es el dueño de una casa editorial que también imprime millones de ejemplares de periódicos, le dije que necesitaba un favor."
"¿Cuánto le ofreciste porque publicara el reportaje que hizo Kero en la prensa de mañana?." Preguntó, suponiendo correctamente que eso era lo que Syaoran le había pedido de favor al millonario empresario.
"Noventa y siete millones de dólares." Confesó él.
Y los ojos de Sakura se abrieron enormemente, después de que escuchó la cantidad que el príncipe había pagado por publicar su artículo; únicamente en Japón. Pensar en eso, le hizo recordar la pregunta que le había hecho antes al hombre. "¿Porqué quieres publicar el artículo de Kero en Japón?." Lo interrogó, levantándose y continuando con lo que antes estaba haciendo; acomodando la ropa del hombre dentro de su maleta.
"Porque el reportero es de Osaka, Japón." Dijo el hombre, todavía sentado sobre la cama; exactamente a un lado de la maleta donde Sakura estaba colocando sus cosas.
"¿Cuánto vas a pagar por publicarlo aquí en China?."
Él sonrió, juzgando que por el tono de voz que ella había usado para hacer su pregunta; no le había gustado nada su respuesta. "Mucho más que la cantidad que tuve que pagar porque lo publicaran en Japón, ya que China es más grande."
La mujer que tenía la cabeza baja, metiendo la ropa de Syaoran en la maleta; entrecerró la mirada. Sin querer sacar la cuenta horrorosa que él había tenido que pagar por ella. "Debiste haberme dicho acerca de esto antes de pagar todo ese dinero por algo que no te pedí que hicieras."
"Esa fue la razón por la que no te dije absolutamente nada." Confesó. "Ibas a decirme que no lo hiciera."
"¡Claro que iba a decirte que no lo hicieras, cuando Xiang Lei se entere de la espantosa cantidad que pagaste por mí…"
"Sakura," Dijo él, levantando la cabeza para ver los ojos verdes e interrumpiéndola. "De los noventa y siete millones que le ofrecí a Miyamoto por publicar el artículo de Asahara; no aceptó ni un solo dólar." La mujer se despegó de la maleta, escuchando asombrada lo que él le decía. "Y aquí en China voy a pagar la misma cantidad que en Japón. Nada; tampoco aceptaron mi dinero."
"¿Qué?." Preguntó, incrédula.
"Miyamoto y el dueño de la editorial más importante de China, me dijeron que saber que el artículo iba a ser patrocinado por mí; era suficiente, que no les importaba el dinero porque la publicidad que mi nombre va a darle a sus periódicos mañana; es todo lo que querían de mí."
La mujer cogió un mechón de su cabello, enredándolo en sus dedos como un ademán de nerviosismo. "Aunque agradezco lo que has hecho por mí, Syaoran; cometiste un error. Si le pediste al reportero que retractara lo que escribió; él pronto volverá a publicar un artículo todavía peor. Me extraña que Kero no te haya dicho nada acerca de esto, que él no te haya detenido."
"Estás subestimándome." Y Syaoran volvió a sonreír ligeramente, pero ésta vez; ella sí había notado su sonrisa. "No soy reportero, o periodista y tampoco camarógrafo. Pero sí soy un egresado en filosofía y relaciones públicas. Si no lo recuerdas, también un príncipe; por eso sé la manera en la que la prensa funciona, estoy demasiado familiarizado con ella como para no saberlo. Sé que hubiera sido incorrecto pedirle a ese periodista que se retractara."
Sakura asintió, aceptando lo que él decía. "¿De qué trata el artículo de Kero?."
"Asahara le hizo una entrevista al periodista, con el fin de que supiéramos de dónde había extraído la información que supuestamente ha investigado para hacer su crónica." Explicó. "Y claro está, que ha la sacado de su propia imaginación. A excepción de la opinión que Ling Fa tiene hacia ti y generalmente con todo lo que se relacione conmigo; la editorial permitió que su artículo se publicara en la primera plana porque el simple encabezado que éste hombre utilizó para nombrar a su crónica, llama la atención de la gente. Y si las personas compran; hay ganancias para la empresa. Asahara hizo un magnífico trabajo, Sakura. Iba a pagarle, pero él sabía que trabajando para mí; estaba ayudándote. Cuando le pregunté la cantidad que iba a cobrarme, se negó diciéndome que si me pedía dinero por lo que había hecho; era como cobrarte a ti."
"¿Planeaste todo esto mientras estábamos en el estrado, frente a los miembros del parlamento?."
El hombre negó con la cabeza. "Planeé todo esto mientras te veía llorar ésta mañana."
La mujer desvió la mirada de una forma inmediata, escapando de los ojos castaños; después de que él había dicho. "Entonces, sí te diste cuenta." Murmuró, por lo bajo.
"Claro que sí, Sakura."
"¿Porqué no hiciste o porqué no me dijiste nada para alentarme?."
En el momento en que la mujer se quedó parada exactamente frente al príncipe; él la cogió de la cintura con ambas manos. Y Sakura estuvo apunto de retroceder algunos pasos, para que él la soltara; porque la manera en que Syaoran la había cogido entre sus manos, le había resultado inoportuna. "Porque no tenía idea de qué decirte."
"Siempre tienes algo que decir, Syaoran."
"No hoy." Confesó, recargando la cabeza sobre el abdomen de ella, mientras miraba hacia su costado derecho. Y los ojos verdes de Sakura delataron que repentinamente no le estaba agradando la exagerada cercanía de él. No porque estuviera molesta o decepcionada de lo que le estaba diciendo. La mujer era conciente de que tenía que estar loca si después de todo lo que ese hombre había hecho por ella, estuviera enojada. Pero lo que había ocurrido el día de hoy, la había hecho sentir tan humillada que prefería mantener una cierta distancia con él. "Ser conciente de lo que estabas sintiendo sólo me provocó pensar en buscar una solución."
Cuando el apuesto príncipe levantó ligeramente la blusa del pijama de Sakura, besó suavemente la piel del firme abdomen de la mujer. Eso hizo que ella no pudiera soportarlo más y se separó inmediatamente de él, provocando que Syaoran la mirara a los ojos; con el semblante inexpresivo.
Como el uniformado no había interpretado que la acción que ella había hecho, era un rechazo hacia él; se levantó de la cama para abrazarla, escondiendo su rostro ente los cabellos de la preciosa mujer que ahora estaba entre sus brazos.
"Es tarde." Le dijo ella, conciente de que eran las once de la noche y buscando un pretexto que la hiciera alejarse del príncipe. "Ya he terminado de empacar tus cosas. Deberías tratar de dormir un poco, mañana te espera un día largo." Sakura comenzó a soltarse lentamente, pero él la cogió un tanto más fuerte; impidiendo que se fuera. "Voy a mi cuarto para que descanses."
"No, Sakura." Dijo él, mirándola a los ojos de una manera seria. Ella se sorprendió bastante por la manera en que él la estaba viendo. "No he tenido oportunidad de estar junto a ti el día de hoy. Prefiero desvelarme para estar contigo, que saber que tengo que irme mañana sin haber pasado el día anterior de mi partida a tu lado." Masculló, suavemente.
"No tengo una razón para permanecer aquí." Se excusó, maldiciendo mentalmente la tonta evasiva que le había dado.
Y Syaoran sonrió, deslizando con lentitud una de sus manos sobre la cintura de ella. "Podría darte una." Le dijo al oído, zalameramente y empezando con su fascinante juego de seducción. Como resultado de lo que él hacía, Sakura se separó de su cuerpo enseguida y con una rapidez que hizo que el príncipe entendiera que lo estaba evadiendo. "¿Porqué no estas feliz de verme?."
"Lo estoy." Aseguró, sin mirarlo. "Pero también estoy cansada."
El irresistible hombre trató de no reírse. "El día de hoy me dieron la noticia de que alguien importante para mí había sido agredida al igual que yo. Al enterarme, salí corriendo a buscarte. Estuve medio día encerrado en una sala con miles de personas que estaban furiosas por lo que había pasado, mismas a las que tuve que darles centenas de explicaciones que no deberían de interesarles; con tal de que entendieran que lo que estaba sucediendo era un mal entendido. Después fui tras un reportero, enfrente del que tuve que rebajar y hasta sobajar mi orgullo; para decirle que lo necesitaba. En su compañía, acudí con el autor de éste incidente; conteniendo las ganas de no tirarme sobre él porque me había arruinado el día de hoy, en el que tenia planeado hacer algo importante con la persona a la que agredieron." Continuó, sin explicar qué era lo que en verdad tenía planeado hacer junto a ella el día de hoy. "Y luego tuve que llamar a varias personas, con tal de que accedieran a publicar el artículo de un reportero con el que no podía creer que hubiera pasado toda la tarde y parte de la noche." Continuó, refiriéndose a la rivalidad inconciente que sentía hacia Kero. "No sé si eso sea suficiente, pero también me siento cansado."
"Syaoran…" Dijo ella.
"¡Ah!." Interrumpió él. "Se me olvidaba decir que también he tenido que escapar del millar de periodistas y camarógrafos que se entrometían en mi camino a cada exhalación que daba."
"Syaoran," Insistió Sakura. "Agradezco lo que has hecho por mí el día de hoy. Realmente me has dejado sin palabras y me es casi imposible de creer que estuvieras apunto de pagar millones de dólares por mí." Certificó. "No es que no quiera estar contigo. Pero quiero ir a mi cuarto."
El príncipe la miró sin entender porqué ella quería hacer eso. "Quédate aquí." Le pidió, casi suplicándole; en el momento en que la cogió por las sienes de su hermoso rostro. "Te deseo demasiado." Susurró el hombre. "Compláceme hoy, por favor. Permíteme obtener lo que quiero de ti."
Sakura parpadeó un par de veces, alarmada por lo que él le había dicho. Y el entrecejo de su rostro, terminó por arrugarse ligeramente. "¿Qué estas queriendo decirme?."
"Que después de haber estado sin ti todo el día, después de desear tocarte sin poder obtenerlo; dejarte salir de ésta habitación no es algo que se me de la gana de hacer."
Sakura negó con la cabeza. "No es eso a lo que me refiero." Y ella miró que él levantaba una ceja, exponiéndole que no entendía lo que decía. "'Permíteme obtener lo que quiero de ti'." Le explicó, citando lo que él había dicho antes.
Syaoran sonrió. "Sabes lo que quiero decir." Aseguró él, dejando a la reportera exageradamente sorprendida. Como una respuesta al comentario del hombre, uno que a ella le pareció exageradamente pretencioso; Sakura le dio un violento y fuerte empujón, haciendo que él la soltara.
El hombre la cogió con fuerza del brazo, impidiendo que ella saliera cuando ya estaba junto a la puerta de su dormitorio. "¿Qué estás haciendo?." Le preguntó, confundido por su conducta.
"Me voy a mi cuarto."
Y el gesto del hombre cambió un poco. "No." Insistió.
"No voy a pedirte permiso, Xiao Lang."
"¿Qué pasa contigo?." Preguntó él, incapaz de entender el comportamiento explosivo de la mujer.
"¿Qué pasa conmigo," Dijo Sakura, incrédula y repitiendo lo que él le decía. "No puedo creer que me estés exigiendo que me acueste contigo después de lo que ha pasado hoy, Xiao Lang; es eso lo que me pasa."
Syaoran terminó frunciendo el ceño, ofendido por el rechazo de ella. "No estoy exigiéndote que..."
"Escucha bien," Interrumpió Sakura. "Puedo haber permitido que me tocaras ya varias veces y pasar horas junto a ti, mas no te confundas porque trabajo para ti, pero no como una 'dama de compañía'." Le explicó, levantando la voz como resultado del repentino pudor que estaba sintiendo. "Si estuvimos apunto de hacerlo, ha sido porque he decidido que quería; no porque me pagaras por eso."
"Sakura, nunca he pensado que estuviera pagándote para que te acostaras conmigo." Aseguró él, impresionado por la manera frenética en la que la mujer estaba comportándose.
"No es eso lo que parece."
"Pero es así." Dijo el príncipe, enojado y ofendido por lo que esa mujer parecía creer que él pensaba de ella. "Si lo que quisiera es acostarme con una mujer¿Porqué iba a pagar doscientos mil millones por ti?; podría llamar a alguna de las que conozco y que seguramente aceptarían, o contratar alguien; ¡Porque ciertamente una prostituta sería menos costosa que tú!."
Syaoran había levantado la voz en su última exclamación; arrepintiéndose tremendamente y hasta maldiciendo por haber dicho eso último.
La mujer lo miró humillada. "Xiao Lang." Murmuró. "Si quieres que siga trabajando para ti, vas a tener que dejar de buscarme." Ante lo que él estaba escuchando, sus ojos castaños la vieron sorprendidos. "Deja de llamarme a las cuatro de la mañana, no me pidas salir contigo y olvida el deseo que sientes por mí."
"¿Porqué estás pidiéndome esto?."
"Porque soy tu empleada, no la 'nueva amiga del príncipe de China', no una enamorada tuya y mucho menos tu 'dama de compañía'."
"Estás comportándote como una niña, Sakura. Y también estás mal entendiéndome, nunca te he visto como…"
"Entonces prométeme que vas a aceptar lo que te estoy pidiendo." Interrumpió.
"No voy a hacerlo." Le dijo, seguro.
"Entonces no voy a seguir siendo una empleada tuya."
"No puedes hacer eso, firmaste un contrato el día en que aceptaste trabajar para mí."
"Pues deshazlo. Tal y como dijiste antes, eres poderoso; puedes deshacer el contrato."
"Absolutamente no." El príncipe no podía separar su mirada castaña de los ojos verdes de ella. "Ve a tu cuarto, Sakura." Dijo él, con un tono de voz indefinible. Y Sakura lo miró, ahora incrédula. Ella parecía no moverse y por eso él aporreó las manos en una de las paredes de su dormitorio. "¿Qué esperas!." Le preguntó, impacientado porque esa mujer saliera de su vista.
Sakura dio unos pasos torpes hacia atrás, hasta que sacudió la cabeza y prefirió largarse de ese lugar. Después de escuchar el estruendo que Sakura hizo al cerrar la puerta al salir, Syaoran maldijo mentalmente; golpeando con fuerza la pared junto a la que estaba de pie. Ella salió de la habitación del príncipe con un paso rápido, a diferencia de la velocidad que utilizó para dirigirse hacia su recamara. Porque para llegar hasta ahí, ella caminó lentamente. Y fue dentro del enorme recinto, donde cerró la puerta y sin fuerza para caminar un paso más; se sentó sobre el piso. La bonita y atónita mujer, colocó una de sus manos sobre su rostro. Cuando ella bajó un la cabeza, hasta recargarla sobre una de sus rodillas, la de la pierna que tenía flexionada; los rizos de su cabellera castaña cayeron sobre su rostro, escondiendo el semblante aturdido que tenía.
N/E¡Ah, la prensa les ha causado un problema grave a esos dos :(
Vale, pero las cosas se arreglaran bien más adelante o al menos eso es lo que el siguiente avance que me ha pasado cloe:
Y se sentó de golpe sobre la cama mientras abría los ojos por completo. "¡No!" Se dijo a sí misma, estremecida. No como una negación, sino como una expresión de exagerada incredulidad. Y ella miró a su alrededor, sintiéndose completamente sorprendida. En efecto, ella todavía estaba en el dormitorio de Syaoran. En el recinto de aquel hombre, con el que había hecho el amor de una manera salvaje y adictiva hasta que ambos terminaron tan agotados que cayeron sobre la cama, rendidos. Y lo que acababa de ver, era al mismísimo Xiao Lang Li salir de su habitación para asistir a un viaje del cual no regresaría sino hasta el viernes. «No, no, no» pensó todavía incrédula, mientras llevaba una de sus manos sobre su precioso rostro. «¡Oh por Dios, Sakura!; Te has acostado con un príncipe» Pensó, cubriendo su desnudo cuerpo con las finas y suaves sábanas de la cama; las cuales tenían impregnado el delicioso aroma del millonario príncipe.
Le rogué a Cloe que si ya había terminado ese capítulo que me lo pasara para que lo subiera de una vez, pero prefiere torturarnos esperando a la siguiente actualización TT. Así que, si quieren una actualización rápida tanto como yo, esperamos sus reviews; ya que mientras más manden y mientras más pronto lo hagan, más rápido actualizaremos ;).
HayLey.
