Ni la historia ni los personajes me pertenecen, la historia es de Abbie Glines y los personajes de la gran Stephanie Meyer (Aunque tome prestado a Emmet y a Eddie, para que pasaran navidad conmigo =0P), yo solo juego con ellos para divertirme un rato. Disfruten..

#####################################################################################

Capítulo 18

Bella

—No creo que se vaya, Bella. Ustedes necesitan hablar —dijo Seth una vez que escuchamos el sonido de la camioneta dando reversa afuera.

—Pero… él tiene escuela. El beisbol empieza pronto. ¿Qué… ha perdido la cabeza? No tiene ningún sentido. —Puse mi tenedor en el plato. Había tenido que forzarme a comer porque quería que Edward comiera.

—Él no se irá. —Repitió Seth—. No pensé en esto todavía, pero sé que no se ira.

Me puse de pie y lleve mi comida sin comer a la basura y raspé mi plato limpiándolo antes de caminar hacia el fregadero para ver su estruendoso camión en la parte trasera de la propiedad como si perteneciera ahí. —Pensé que se estaría dirigiendo de nuevo a la escuela hoy. Tiene que tener exámenes por venir. —Esta era su manera de decirme que estaba bien conmigo y Seth. Iba a ser una parte de la vida de Vanessa lo mejor que podía. No sabía cómo decírmelo, así que me lo estaba mostrando—. Él no va a estar mañana. Tiene que regresar para entonces.

—Creo que estás equivocada —dijo Seth mientras dejaba su plato en el fregadero y se dirigió a la puerta—. Yo no creo que él vaya a ninguna parte, Bella.

Me quedé mirando el granero, preguntándome qué estaba pensando Edward. La puerta de tela metálica golpeó al cerrarse detrás de Seth. Él pensaba que Edward se estaba quedando... Pero ¿por qué? ¿Para qué? Él tendría que irse eventualmente.

Tres días más tarde, y Edward seguía apareciendo a las seis de la mañana y todavía actuaba como si perteneciera allí. Seguí preparando el desayuno. Él continuó comiendo y hablando como si estuviera aquí para quedarse. De alguna manera siempre se las arreglaba para salir antes de que pudiera detenerlo y hablar con él. Era como si esquivara mis preguntas. Si no tuviera miedo de llamar a Al después de todo este tiempo, la llamaría y le preguntaría si ella sabía qué diablos estaba haciendo.

Seth se detuvo en el pórtico, poniendo otro tabaco en sus labios tres horas después de que hubiéramos comido el desayuno. Era su tiempo normal de descanso. Caminé fuera para hablar con él. No habíamos hablado mucho esta semana. Edward había consumido mi atención.

—¿Me pregunto si él planea irse este fin de semana? —le pregunté, dándome cuenta de que tenía miedo de que eso fuera exactamente lo que hiciera. En tres cortos días me había acostumbrado a él estando allí de nuevo.

—Nop. Su culo no se va —dijo Seth, empujando su tabaco en el bolsillo de atrás.

—¿Qué pasa con sus clases?

—No creo que le importen una mierda sus clases.

—¿Por qué?

Seth me miró y sonrió. —Porque, Bella, se está probando a sí mismo para ti. No está poniendo excusas y explicando lo que hizo. Lo está manejando como un hombre. Eso es lo que está haciendo. —Negó con la cabeza y bajó las escaleras, entonces se detuvo—. Maldita sea si no me hace respetar su lamentable culo —dijo, y luego se alejó.

¿Él estaba probándose a sí mismo? ¿Ahora? ¿Por qué? Me senté en las escaleras y estudié mi desnuda mano izquierda. No había sido capaz de ponerme mi anillo en dos días. Normalmente, sólo necesitaba un descanso de un día, pero sólo cogerlo se sentía mal. Como si estuviera siendo intencionalmente cruel si me lo pusiera. Para Seth, porque me amaba de una manera que nunca iba a amarlo a él, y para Edward, porque era un símbolo de que nosotros habíamos terminado.

—Sigo esperando a que nuestra chica se mueve. ¿Es que alguna vez se va a mover por mí? —dijo Edward mientras su sombra cayó sobre mí. Levanté la mirada, y sus centelleantes esmeraldas sonreían hacia mí.

—Nunca estas cerca cuando lo hace —respondí, moviendo ambas manos por encima de mi estómago.

Edward asintió al lugar junto a mí. —¿Puedo sentarme?

¿Podía sentarse? Sí, podía, pero, ¿podría soportar estar tan cerca de él? Me las arreglé para asentir, él se quitó el sombrero y tomó el lugar junto a mí, sin dejar espacio entre nosotros dos. Nuestros cuerpos se tocaron de la cadera a la rodilla.

—¿Puedo hablar con ella? —preguntó, estudiando mi estómago. A menudo me quedaba desnuda frente al espejo y me preguntaba qué pensaría Edward de mi cuerpo ahora. Me veía tan diferente desde la última vez que me había visto desnuda. Verlo estudiar mi estómago hinchado tan cuidadosamente me puso nerviosa.

—Supongo —dije, no muy segura de que lo quería, pero ¿cómo iba a decirle que no?

Movió su cuerpo para que pudiera tomar mi estómago con las dos manos. No pude evitar el escalofrío que me recorrió el cuerpo. Había pasado tanto tiempo desde que Edward me había tocado así. Sus pulgares se movían suavemente sobre mi estómago en una caricia. No había ninguna duda del temblor en mi cuerpo. Sabía que él lo sentía, pero no me estaba molestando o mencionándolo.

—Es hora de que te muevas para mí, nena. He estado esperando toda la semana. Te quiero sentir dentro de tu mami. —Estaba hablando con mi estómago. Iba a llorar. Me mordí el labio inferior tan fuerte como pude para distraer mis emociones hormonales de la dulzura que estaba presenciando.

—¿Qué haces normalmente para hacer que se mueva? —preguntó Edward, mirándome.

—Canto para ella. —Admití, deseando haber mantenido mi boca cerrada. Emoción brilló en sus ojos tan rápido que casi no me di cuenta.

—¿Qué cantas?

—Canciones de cuna, en su mayoría. Tal vez un poco de Adele. A ella le gusta Adele.

Los labios de Edward se curvaron lentamente y luego se echó a reír. —A ella le gusta Adele, ¿eh?

Asentí, y él rio un poco más fuerte.

Entonces Vanessa pateó. Sus ojos se abrieron antes de poner de nuevo su atención en mi estómago. Ella me dio otra patada, y sus manos se movieron sobre mí.

—Está ahí —dijo con admiración. Sus ojos se levantaron de nuevo hasta mí, mirándome con una mezcla de adoración y asombro—. Nuestro bebé está ahí —repitió.

Todo lo que pude hacer fue asentir.

Vanessa decidió lucirse como si ella supiera que tenía la completa atención de este hermoso hombre. Ella se movió y empujó contra sus manos, lo que le hizo sonreír aún más grande.

Él tocó el borde de mi camiseta y me miró. —¿Puedo? —preguntó. Quería tocar mi piel desnuda. No estaba segura de que quería que me viera. Tenía estrías—. ¿Por favor, Bella? —me suplicó.

Cerré los ojos con fuerza y asentí. Mi sudadera subió por encima de mi estómago y sus manos se deslizaron sobre mi piel desnuda, haciéndome saltar por el calor de su toque. Mi piel se sentía como si estuviera echando chispas donde me estaba tocando. Él mantuvo sus manos en mi estómago y no se movió durante un minuto. No podía mirarlo. No sabía lo que estaba pensando.

Luego, sus manos empezaron a correr por encima de mi estómago lentamente. Estaba muy cerca de avergonzarme a mí misma. Esto era sobre él y Vanessa, no mis hormonas locas. Vanessa le dio otra patada y él se rio entre dientes, haciendo que se moviera de nuevo. Tenía que prepararme. Puse ambas manos detrás de mí y me apoyé en ellas, dándole a Edward más acceso a mi estómago. Cuando sentí su cuerpo mover mi rodilla para abrir mis piernas, abrí de golpe mis ojos para verlo arrodillarse entre ellas.

Sus ojos estaban fijos en mi rostro mientras él descansaba entre mis piernas y mantenía mi estómago en sus manos. Esto no era una posición en la que deberíamos estar. Estaba comprometida. Estaba mal. Pero me estremecí. Los ojos de Edward se cerraron y su nariz se dilató mientras tomaba una respiración fuerte. Demasiado. Esto fue demasiado.

—No puedo —dije, y lo empuje lejos mientras luchaba por levantarme. Quería estar cerca de Vanessa, pero se acercaba a mí. Había estado entre mis piernas así en más de una ocasión, y eso es en todo lo que mi cuerpo podía pensar cuando él estaba arrodillado allí de nuevo. Él no podría haber estado imaginando su cabeza entre mis piernas, pero yo sí.

—Estoy comprometida. No puedo… Mi cuerpo… yo s… simplemente no puedo —balbucié, y corrí a la casa, dejando que la puerta se cerrara de golpe detrás de mí.

Edward

Abrí la puerta del camión con más fuerza de lo que necesitaba y apreté los puños a mis lados, tratando de mantener la calma. No estaba funcionando. Seth dejó de revisar la vaca que ambos habíamos notado que actuaba rara toda la semana. Incluso no parecía alarmado de que yo comenzaba a entrar en cólera.

—¿Crees que las estás salvando? ¿Es eso de lo que se trata? Porque ustedes no se tocan. Ustedes, seguro como el infierno, no se besan, y ella apenas utiliza ese maldito anillo. Ese bebé es mío. ¡Bella es mía! —había comenzado a hablar con calma y termine mi diatriba en un rugido.

Seth caminó alrededor de la vaca y me miró. —Tú no estabas aquí. Ella estaba embarazada y viendo morir a su papá, y tú no estabas aquí. Yo sí lo estaba —respondió Seth en un frío tono uniforme. Él tenía toda la razón.

—La cagué. El mayor maldito error de mi vida. Pero voy a demostrarle que no me iré. No voy a dejar que mi bebé crezca sin mí, y voy a pasar el resto de mi vida cuidando de Bella. Incluso si te casas con ella. Dices que estás enamorado de ella, pero ¿cómo puede ser? Sólo conoces la Bella que ha sido tu amiga de toda la vida. No la conoces de otra manera. No sabes la manera adorable en que sonríe cuando la tocas en lugares que no debes en el momento. No sabes cómo su cara se ve cuando se despierta por la mañana y se da la vuelta para mirarte. No sabes cómo me siento completo cuando estoy en ella. Nunca la has tocado y sentido el loco zumbido de electricidad por tu cuerpo encendido hasta que no puedes recuperar el aliento. Un matrimonio es algo más que una amistad. Es físico, también. Tienen que quererse mutuamente. Ustedes dos no lo hacen. Yo fui su amigo primero también. Pero siempre había esa atracción que chisporroteaba debajo de la superficie. No te engañes. Tú no puedes hacerla feliz. Puedes ser todo para ella, pero no lo que necesita una mujer en la noche. —El borde enojado me dejó mientras estaba allí, viendo como mis palabras se hundían en él.

Lo pude ver en su rostro. Él sabía que yo estaba en lo cierto. Tal vez no quería admitirlo, pero él lo sabía. —¿Alguna vez la has besado? —le pregunté.

Seth frunció el ceño. —No. No me ve así todavía.

—¿Todavía? ¿En serio? ¿Vas a jodidamente casarte con ella, y ella no te ve como alguien que puede besar? Demonios, ella me beso mucho antes de que le gustara ¿Quieres eso? No es una vida, hombre. He tenido la cosa real, y lo que estás arreglando no va a ser suficiente. Vas a querer a una mujer que se llene de vida debajo de ti y haga tu mundo completo.

—El sexo no lo es todo —dijo con un gruñido de frustración, pasándose la mano por el pelo corto.

—No. No lo es. Pero es algo. Es un gran algo. No te equivoques. Adoro el suelo que Bella camina. Me encanta su sonrisa. La forma en que ella se pone irritada y sus labios se fruncen. La manera en que ella piensa que tiene que cocinar para mí. Me encanta el hecho de que ella me deja ponerle mantequilla a su galleta. El modo en que se enrosca en mí por la noche y me permite sostenerla. También me encanta lo perfecto que es cuando estoy haciendo el amor con ella. Cómo me siento completo. Tú no puedes tener uno sin el otro.

Seth miró de nuevo a la casa. Ella se alejó de mí porque me había acercado demasiado y ella estaba comprometida. Odiaba no poder acercarme a ella ahora.

—Ella nunca me va a amar como te ama. Sabía eso cuando le pedí que se casara conmigo.

—Una vez más, ¿por qué quieres eso?

—Yo… infierno, no lo sé. Simplemente lo hice. Ella estaba muy asustada y tenía que decirle a su padre sobre el bebé. Quería que él lo supiera. Quería hacerlo más fácil para ella. Pensé que si le decía que estaba enamorado de ella entonces iba a cambiar a mí alrededor. Pero nada cambió. No me quiere, y tienes razón. Quiero más que eso. Quiero a alguien que quiera tocarme. Que quiera besarme. Que se ilumine cuando entro en la habitación. Siempre lo he visto, pero nunca lo he tenido.

—Yo no lo tuve tampoco hasta Bella. Encontrarás la tuya. Pero Bella no es para ti. Ella es mía.

Seth se sentó en la puerta trasera y dejó escapar un suspiro de cansancio. —¿Qué quieres que haga? No puedo romper con ella. Ella está esperando que tú salgas corriendo a Tennessee en cualquier momento. La veo prepararse a sí misma mentalmente cada día que tú has a conducir fuera. Se está diciendo que no vas a volver.

—Yo no me voy.

Me miró de nuevo. —¿Qué hay de tus clases? ¿Tu beca? ¿El béisbol?

—Tomé mis exámenes en línea. Renuncié a mi beca. Odiaba ese lugar. Bella no estaba allí. Ella está aquí, así que esta es mi casa. Dondequiera que ella este.

Dejó salir una breve carcajada y sacudió la cabeza. —¿Renunciaste a una beca completa para jugar al béisbol? Estás jodidamente loco.

—Lo estaba. Estoy tratando de cambiar eso.

Él sonrió. —Sí, lo he notado. ¿Vas a terminar la escuela? Ella se va a molestar si piensa que no puedes terminar la universidad ahora.

—Ya solicite un préstamo estudiantil al Sur. Voy a empezar el próximo otoño.

Asintió. —Ya veo. Lo tienes todo resuelto.

—Vine a casa por Bella. No me voy de nuevo.

Seth se volvió hacia mí y me estudio un momento. —¿Algunas de esas fotos eran verdaderas? ¿Hiciste esa mierda?

Negué con la cabeza. —No. Todo era una trampa. Yo estaba allí para tomar el puesto del lanzador, y él me veía como una amenaza. Pensó que me arruinaría y enviaría corriendo a casa si jodía mi relación con Bella.

Le expliqué cada foto y luego el vídeo. Cuando terminé, nos sentamos en silencio por un largo tiempo.

Finalmente, Seth se puso de pie. —Trátala bien —dijo, poniéndose su sombrero, dio media vuelta y regresó a la vaca que parecía enferma.

Capítulo 19

Bella

Desde la ventana de la sala vi el coche de Edward alejarse. Era viernes. No regresaría. Se iría a la escuela este fin de semana. No habló conmigo sobre Vanessa y de cuando quería verla o si tenía la intención de ser una parte de su vida. Ni siquiera había preguntado cuándo era la próxima cita con el doctor o cuando nacería.

En el desayuno había actuado igual que durante toda la semana. Untando mantequilla en mi galleta de nuevo. Sin siquiera preguntarme. Solo arreglando mi plato. Y lo dejé mientras Seth se sentaba y miraba. Era débil. Estaba tan malditamente confundida. ¿Qué había significado esta semana? ¿Me estaba demostrando que lo que tenía con Seth era una broma? ¿Qué yo fingía otra vez? Porque ya sabía eso. No necesitaba que me mostrara lo equivocada que estaba.

No podía casarme con Seth. Tenía que hablar con él. Incluso con Edward ausente, tenía que solucionar esto por mi cuenta. Seth tenía que volver a la escuela. No era pobre. Tenía esta casa, el terreno y papá me había dejado un montón de dinero en el banco. Por no mencionar todas las acciones en que tenía dinero invertido. Era la hora de que dejara de depender de alguien más para salvarme. Vanessa me necesitaba para ser fuerte.

La puerta de la cocina se abrió, y giré mi cabeza hacia el sonido —Toc, toc —gritó Seth.

—Estoy en la sala —contesté, alejándome de la ventana. No necesitaba verme enojada por la partida de Edward.

Cuando entró a la habitación, sabía que esto era todo. Tenía que terminarlo. Tenía que darle su libertad.

—Tenemos que hablar —dijimos los dos al mismo tiempo.

Seth sonrió y su sonrisa torcida apareció. —Supongo que tenemos que hablar de lo mismo —dijo.

No estaba tan segura. Espere a que dijera algo más.

—Esto… nosotros no somos esto, Bella. Nunca lo fuimos. Y ahora que hemos tenido una semana para hacer frente a la muerte de tu papá, y que ya nos estamos acostumbrando, los dos sabemos que esto no lo… es.

Oh, gracias a Dios. Quería hundirme en el sofá y dejar escapar un suspiro de alivio. Sin embargo, no lo hice. No estaba segura de que era lo que él quería ver en ese momento. Estuvo dispuesto a sacrificar su felicidad por mí y nunca olvidaría eso. —Realmente te quiero, Seth.

Asintió. —Sé que lo haces, te quiero, también. Pero no tenemos esa atracción, esa química que va con amar a alguien con quien vas a pasar la eternidad.

Nunca hubiera sido capaz de tocarlo de cualquier otra forma que no fuera con un abrazo o una palmada amistosa. —Lo sé —estuve de acuerdo.

—Yo quiero eso. Lo que tú has tenido. Lo he visto y lo quiero demasiado. Eres increíble. Encontrar a alguien que pueda compararse a ti va a ser difícil, pero quiero esa pasión. Quiero ese deseo. Alguien me dijo una vez que tenía que encontrar a la chica que me hiciera sentir completo… en todos los sentidos.

Quería eso para él también. —Lo harás.

Metí la mano en mi bolsillo y saqué el anillo que traté de ponerme todo el día y no pude. —Yo lo vendería y guardaría mi dinero para esa chica. Pero hagas lo que hagas, no le des este anillo. Si alguna vez se entera de que lo tuve primero, podría patear tu culo —bromeé mientras se lo devolvía.

Se echó a reír mientras lo cogía. —Sí. Buena idea. Lo recordare.

Nos quedamos allí un momento y nos miramos el uno al otro, sin saber que decir a continuación.

—Tengo helado con trocitos de galleta en la nevera. ¿Quieres un tazón? —pregunte—. Podemos ir a los columpios y comerlo —Quería esta amistad de vuelta. No iba a dejar que la torpeza se instalara entre nosotros.

—¿Un tazón? Demonios, chica, trae el bote y dos cucharas. No necesitamos ningún apestoso tazón.

Estaríamos bien. Sonreí mientras el peso se aligeraba de mi pecho. Esto era lo correcto.

Seth trajo una colcha que yo había dejado doblada sobre el sofá. Nos abrigamos en el columpio, y dejé que sostuviera el bote porque estaba demasiado frio para mí. Mis manos no podían mantenerlo.

—¿Ya pensaste en algo para navidad? Si quieres un árbol, cortaré uno. Solo di la palabra.

No había pensado demasiado en la navidad. El año pasado Edward y yo vinimos y almorzamos con papá. Él no había decorado mucho. Yo siempre hacia la decoración. Este año estaría sin papá y sin Edward. Mi corazón no estaba realmente con el espíritu. —No lo sé. Ya te lo diré.

Seth tomó otra cucharada de helado del bote. —Siempre amaste la navidad, Bella. Me apena que dejes de amarla ahora.

Era cierto. El próximo año tendría a Vanessa. Querría hacer algo especial para ella. Pero este año… no estaba segura de que pudiera. Estaba solo yo. —No voy a dejar de amarla. Puede que solo tome un año de descanso.

Seth me lanzo una sonrisa divertida. —No puedes tomar un descanso de la navidad. Llegará con o sin ti.

Quería verme feliz otra vez y entendía eso. Solo que no estaba realmente preparada para ser feliz por el momento. —Mírame —repliqué, y puse otra cucharada en mi boca.

Nos quedamos sentados allí unos minutos sin hablar. Mis pensamientos iban a Edward y me preguntaba si se dirigía a casa este fin de semana. Me preguntaba si llamaría y preguntaría sobre Vanessa.

—¿Crees que pueden vernos? —preguntó Seth, y mire a mí alrededor para ver a quien se refería—. Hablo de tus padres y de Jacob. ¿Crees que todavía pueden vernos? ¿Los haría felices vernos así? Aun viviendo la vida.

Seth normalmente no era muy profundo. Me sorprendió que pensara en eso o incluso que me lo preguntara. Lo había pensado muchas veces en el pasado. Me gustaba pensar que mi mamá me miraba mientras crecía. Luego Jacob cuando encontré a Edward. Esperaba que hubiera visto que encontré la felicidad de nuevo. Pero ahora, no estaba segura de querer que me vieran. No hacía nada para que ellos estuvieran orgullosos. No estaba en la escuela. No estaba casada ni me casaría, y sería una madre soltera. También había usado a mi mejor amigo como una muleta.

—En este momento, Seth, realmente espero que no puedan. No creo que estuvieran contentos con mis elecciones.

Seth se acercó y me dio unas palmaditas en la rodilla. —Creo que te equivocas. Creo que estarían orgullosos de la persona fuerte en la que te has convertido. Creo que estarían orgullosos de que, a pesar de que has pasado más dolor y perdida de lo que una persona merece, todavía encuentras razones para sonreír. También creo que vas a ser la mejor maldita mamá que el mundo haya conocido. Y estarán muy orgullosos de eso. Una lágrima rodó por mi mejilla y me pregunté si él tenía razón. Realmente esperaba que la tuviera.

Edward

Casi me rindo y voy a su casa el sábado después de que Seth me llamara para decirme que había hablado con ella y que habían terminado las cosas. Pero no lo hice. Le daba tiempo para adaptarse. Tiempo para pensar antes de mostrarle mi apoyo el lunes por la mañana. Seth también me informo que ella no me esperaba el lunes. Estaba segura de que había regresado a la escuela.

Cuando entré en su camino de entrada el lunes a las seis de la mañana, no pude evitar sonreír. Ella era libre. No tenía nada por lo que sentirse culpable la próxima vez que la tocara. Y no me esperaba. Este sería un buen día.

Mi teléfono sonó en mi regazo y bajé la mirada para ver un mensaje de texto de Seth.

No volveré por los próximos tres días. Me dirijo al campamento de caza. Nos vemos el jueves.

O nos daba tiempo a solas, por lo cual tendría que agradecerle, o me estaba probando para ver si realmente estaba en esto. Aún estaba probándome a mí mismo, pero solo había pasado una semana. No esperaba menos.

Caminé por el pórtico y miré hacia la puerta. Entonces me detuve. Bella estaba de pie detrás de la pantalla, mirándome. Tenía puestos un par de mis bóxers y una camiseta térmica de manga larga. Su cabello desordenado. Acababa de despertarse.

—Buenos días, cariño.

Abrió la puerta y salió, y vi los calcetines hasta la rodilla que tenía en sus pies. Maldición, lucia linda —Regresaste —dijo, mirándome como si no estuviera segura todavía de si estaba despierta.

—Sí. Lo hice. ¿Dónde más podría estar? —respondí con un guiño—. ¿Tienes algo de café ya preparado? —pregunté, haciendo una señal hacia los escalones.

—Yo puedo… puedo hacer un poco realmente rápido —dijo lentamente mientras aun me estudiaba cuidadosamente.

—Eso sería genial, si no te importa. Hace frio aquí afuera, y aunque te ves sexy como el infierno en mi ropa interior, tus piernas tienen que estar enfriándose.

—Oh —dijo, retrocediendo mientras yo caminaba hacia ella lenta y cuidadosamente. Cuando mis piernas rozaron las suyas, se estremeció un poco y luche para no extender mi mano y agarrarla. Tenía que tomar esto lento. Ella necesitaba saber que estaba allí a largo plazo.

Entré a la oscura cocina y encendí la luz. —Espero no haberte despertado —dije mientras me volteaba para mirarla. Todavía me miraba, pero cerró la puerta y corrió hacia la cafetera cuando la cogí.

—No, estaba despierta. No dormí bien anoche —explicó.

—¿Por qué? No estabas asustada de estar aquí sola, ¿verdad? Voy a dormir en el granero si eso te hace sentir mejor por la noche —No me gustaba que no fuera capaz de dormir.

Parpadeó varias veces como si yo fuera a desaparecer si seguía parpadeando. Tan divertido como era verla tratar de comprender esto, empezaba a sentir lastima por ella. No me gustaba jugar con su cabeza.

—Realmente estoy aquí. No me voy. Volveré el día siguiente y el siguiente. Así que deja de esperar que desaparezca. Estás muy despierta.

Sus mejillas se pusieron de un color rosa brillante, agachó la cabeza y volvió a centrarse en el café. —¿Qué quieres decir con que vas a volver? ¿Cuándo te iras a la escuela? —preguntó sin mirarme. Manteniendo su atención en hacer el café.

—La odio. Estoy en casa para quedarme —Eso era todo lo que necesitaba saber en estos momentos.

Se dio la vuelta y cruzó los brazos sobre su pecho, y agradecí en silencio que no llevara sujetador y pudiera ver sus pezones malditamente bien a través de esa camisa blanca. La cual estaba demasiado ajustada. —¿La odias? Ese era tu sueño.

—Sí, lo fue una vez. Pero los sueños cambian. El destino tiene la forma de mostrar otros caminos que quieres más.

Bella todavía tenía el ceño fruncido. —Pero tienes una beca.

—Y conseguiré un préstamo para la universidad. Prefiero tener un préstamo que joder mi vida.

Bella levantó el brazo y colocó un mechón de cabello detrás de su oreja. Pude ver el momento en que se dio cuenta de que su cabello aún era un desastre. Había estado disfrutando de verla así, pero podía decir por la mirada en sus ojos que no estaba feliz por eso.

—Estás preciosa. Siempre te ves hermosa.

No respondió. Se dio la vuelta, alcanzó un termo del armario y lo puso sobre el mostrador. —¿Vas… vas a trabajar aquí entonces? Quiero decir, ¿Seth te contrató la semana pasada y no me lo dijo? Porque él… no sé si seguirá trabajando aquí mucho tiempo. Buscaré más ayuda pronto. Pero si quieres un trabajo y quieres trabajar aquí, no me importa. Es solo que, no sé lo que estás pensando —dejó de divagar. Yo estaba disfrutándolo.

—Me encantaría un trabajo. Necesito uno. Aunque iba a trabajar sin sueldo. Solo quiero estar cerca de ti.

Enderezó los hombros y dejó caer las manos, lo cual fue una mala idea porque sus pechos estaban ahí de nuevo y, maldita sea, ¿Se habían hecho más grandes? —¿Por qué?

—¿Por qué? —repetí, asustado de que me hubiera perdido algo que dijo. Tenía problemas para concentrarme. Sus pechos eran más grandes. Santo infierno. ¿Era cosa del embarazo?

—Sí, ¿Por qué quieres estar cerca de mí? —preguntó.

Sabía que tenía que tomar las cosas con calma. Aparté los ojos de sus pechos y miré a su cara perpleja ¿Cómo podría no saberlo? La amaba por completo. —Estar cerca de ti me complementa. Me hace feliz. La embarré y te perdí. No espero que alguna vez vuelvas. No te merezco. Pero quiero estar cerca de ti. Por eso.

Parpadeó varias veces y tomó una profunda respiración, lo cual realmente no ayudo al hecho de que estaba sin sujetador con una camisa blanca ajustada al cuerpo. —Oh. Voy a… tengo que irme. Sírvete el café —dijo, corrió junto a mí y hacia las escaleras que conducían a su habitación. Me quedé allí mientras escuchaba sus pies subir por las escaleras antes de que me acercara a la cafetera.

No estaba seguro de si conseguiría ese desayuno, pero estaba bien. Ella necesitaba tiempo. Acababa de decir algo para lo que no había estado preparada. Quería que pensara en ello. También quería que se pusiera un sujetador.

#####################################################################################

¿Qué les pareció la interacción entre Edward y Vanessa? ¿No fue tierna?

Ya por fin Seth reaccionó y salió de la imagen…

Les debo una disculpa, este capítulo, se supone que lo subiera el martes, pero la luz se fue el 25 y no regreso hasta hoy a las 12:00 am; y mi compu tiene problemas con la batería, si no está conectada no prende…

En compensación, además del capitulo de hoy, voy a subir otro mañana, y tal vez el domingo (pero no estoy segura) …

Así que ya saben, cualquier comentario, queja, malestar, cartas de odio (a cualquiera de los personajes), solo y tienen que darle a comentar y listo. ;P

Un abrazo y hasta el próximo capitulo

Elisse CG