Marinette enrojeció cuando encontró a Chat Noir en cuclillas frente a la trampilla de su habitación, buscándola un fin de semana.

-¿Qué haces aquí? -Se obligó a preguntar, aferrándose al perfil metálico de la trampilla que le llegaba a la cintura.

No estaba segura de querer verlo. No tan pronto.

-Hola, Marinette. Yo... necesito un favor.

-¿Un favor? -El chico se rascó la nuca, sonriendo de lado. Acción que derribó las pocas defensas que Marinette tenía -Pasa.

La azabache se sentó al filo de su cama, acción que el héroe imitó, tomando un paquete que tenía afianzado al filo de su cinturón.

-¿Recuerdas a mi pequeño amigo? -Preguntó, jugando con la bolsa entre sus garras.

-C-claro, al que le encanta el queso.

-Sí, él... nadie debería saber de su existencia -Le aseguró -Es peligroso que cualquier persona sepa el modo en el que me transformo.

-Tranquilo, Chat Noir. No se lo diré a nadie -Dijo, pensando que el favor que su compañero quería era su silencio al respecto.

Pero el rubio empezó a reír, antes de mover la cabeza negativamente.

-Ese no es el favor que iba a pedirte, confío en ti -La confesión prococó que Marinette se sonrojara -Yo decidí comprar algunos artículos para mascotas, sólo para molestar a mi amigo por hablar cuando no debía hacerlo. Pero las cosas no salieron como yo quería.

-¿A qué te refieres?

-Pensé que iban a molestarle, ¡pero le encantan! -Se limitó a decir, sin saber cómo explicar todo lo que Plagg había hecho en la mansión -Y yo... le compré esto.

Chat Noir extendió el paquete a la chica, que lo observó curiosa.

-¿Hierba gatera?

-Estuve viendo vídeos en Internet, a los gatos les encanta. Pensé que sería mi mejor "arma" para insultarlo, pero no fue así.

-Yo... No entiendo qué quieres que haga.

-Tal parece que la hierba puede volverse adictiva fácilmente y mi amigo es algo... testarudo. Ya intenté esconderla en diferentes partes de mi habitación, pero siempre la encuentra. No quisiera dejar de dársela y si la escondo en otro lado...

-Terminará buscándola -Razonó Marinette, imaginando a un kwami negro parecido a Tikki merodeando la habitación de sus padres -¿Quieres que la guarde por ti?

-Esa es la idea; bueno, si no te molesta. Como te dije, nadie debería saber de él, ya sabes, cosas de súper héroes. Pero tu ya lo escuchaste y... confío en ti.

Marinette observó el paquete de hierba seca que su compañero tenía entre las manos, pensando.

Si aceptaba guardar el paquete, él iría con cierta regularidad a su casa.

Lo cual era una muy mala idea.

Muy mala.

Después de todo él es un súper héroe y ella (al menos en ese momento) una ciudadana cualquiera, a la cual ya habían vinculado con él. Y si Hawk Moth notaba que ellos tenían una relación cercana y que su relación no eran sólo habladurías, entonces...

En definitiva, no podía aceptar ese pedido.

Pero la razón no podía combatir contra el deseo, no importaban los fundamentos.

Ella realmente quería verlo, a pesar de todo.

Tomó la bolsa y la puso en la comoda de su cama.

Había aceptado.

Día diez: catnip

Yo sé que parece no tener mucha importancia. Pero ustedes siganme la corriente. ;)

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