Amanece en la época actual, para mala suerte de muchos, bajo una infernal lluvia torrencial, que vencía el denso follaje de muchos árboles, abriéndose paso hasta el suelo. Cualquiera que descansare tranquilamente bajo uno, hubiera terminado empapado, y el Goshimboku no fue la excepción.
Al resguardo del imponente y antiguo árbol, se hallaría Sesshomaru seguramente con su aire de superioridad y toda la cosa, claro, si es que la violenta lluvia no hubiera vencido a ese árbol y por ende, terminándolo mojando. Pero el orgullo no le obligaría a pedir refugio en esa casa, o mucho menos, a decir ni pío sobre su situación. Ahora con el tazón del día anterior rebalsando en agua.
Dentro de la acogedora casa, se hallaban todos con una cálida manta cada uno sobre sus hombros disfrutando de una caliente y reconfortante taza de chocolate, cortesía de la señora Higurashi mientras veían las noticias. Según el noticiero llovería toda la mañana y tal vez parte de la tarde.
-Llévale esto a tu invitado
¿Invitado? Sí…claro
A regañadientes tomó la taza entre sus manos, junto con la manta, ¿Su madre no veía el riesgo de siquiera acercársele?, si supiera que su vida peligró a manos del "invitado".
Cogió una sombrilla y, tomando fuerza vamos Kagome, se animó en su mente, resopló y salió de su casa y el frio que hacia le caló los huesos, terminando poniéndose la manta destinada al hombre/demonio bajo el árbol. Cuando llegó lo descubrió aún bajo la protección de ese árbol. Cubierto por… ¿Un peluche? No, era eso que siempre traía sobre el hombro ¿Cómo se llamaba? ¿Cola?, Estola, esa cosa peludita se movía como si tuviera vida propia, aunque parecía un simple adorno, ahora le servía de abrigo ¿Cómo se sentiría esa estola?...desechó al instante su duda y se acercó al árbol.
-¿Qué quieres?
-Mi madre te manda esto- Dejando la taza libre de las gruesas gotas que salían de entre las hojas, logró divisar el tazón-ahora vacío-que había dejado- Vaya, tenias hambre
-Hmp
-Ah sí, también esto- Se sacó la manta que traía puesta y se la tendió, esperando que la agarrase, pero nada, seguía la manta sujetada por una sola mano, de nuevo la pregunta de cómo se sentiría la estola la invadió, pero se reprimió y le desafío con la mirada. Recibiría esa manta lo quisiese o no, enserio tenía una forma de ver muy fría, que la hizo temblar pero resistió ¿Siempre fue así de frio?, y…no, no aguantó. Era como ver la misma crueldad reflejada en el dorado.
-¿La vas a aceptar o no?
-No- Se esperaba esa respuesta
-¿Porqué?
Paciencia bajando
-…
Paciencia agotándose
-¿Por qué no aceptas la manta?
-…- Cerró los ojos, dando fin a ese intento de conversación
Paciencia al límite
-¡¿Qué es lo que tienes?!- Le encaró, ya hastiada, sin respuesta
-…
-¡Responde! ¡¿Qué tienes contra los humanos?!-Atención captada, de mala manera, ahora parecía querer averiguar algo mirándola.
Normalmente si un humano siquiera le levantaba la voz hubiera terminado muerto en lo canta un gallo, pero ahora esta mujer le encaraba con determinación, cosa que carecían varios humanos, firme y dispuesta a seguir "regañándole".
-¡Al menos dígnate a contestar!
-No tengo porque hablar contigo
¡Aleluya! ¡Habló!
-¿Qué es lo que te hace repudiarnos?
-Son seres inútiles, débiles, sin razón de existencia
Paciencia llegando a límites desconocidos
Enojo tomando control de sus movimientos
Tazón en mala posición
Tropieza con el tazón
Equilibrio perdido
…May day…May day… cayendo sobre objeto desconocido y cómodo, objeto levantándose… ¿Objeto moviéndose?
Abre los ojos, dándose cuenta de lo que pasó, topándose con objeto suave no identificado, ¿Suave? ¿Peludo? Cayó en la estola.
O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O
Las maldiciones estaban de moda en el otro lado del pozo, al menos para InuYasha sí, ya que las mencionaba a menudo.
-InuYasha tranquilízate
-Miroku como puedo estar tranquilo, Kagome está atrapada con ese infeliz
-Pero Rin también está, todo debe estar bien- Sango también comenzaba a impacientarse.
-¡waaa! Kagome no vuelve
-Shippo mantén la calma
-Pero monje Miroku…Kagome…
-Ella va a estar bien
-Pobre del amito, encerrado junto a esos despreciables humanos en ese pozo- Dijo Jaken en su mente mientras veía como el kitsune seguía haciendo su berrinche espero que ese monje llegue pronto
O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O
…Uno…
…Dos…
…Tres…
¡Ah sí! Está sobre la estola.
-Lo siento- Se disculpó mientras se paraba rápidamente, un ligero temblor sacudió su cuerpo al ver que la miraba con el ceño fruncido.
¡Genial! Ahora ya tenía otra prueba que los humanos son inútiles, hasta para mantener el equilibrio.
-Humana estúpida- (Esa respuesta es un clásico ¿No?)
-Ya me disculpé no tienes porque insultarme- Refutó Kagome, el sonrojo que le da a uno cuando pasa un momento incómodo se había borrado de su rostro, para dar paso a un deje de molestia.
Gota, gota, gota…
Y cuando se dio cuenta ya estaba bien, pero bien, mojada, tiritando de frío, bajo esa gran lluvia, a unos centímetros del árbol.
Ni la gruesa chompa que llevaba pudo con la lluvia, toda empapada, ¿No sería bueno caerse de nuevo en la estola?
O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O
De nuevo en el Sengoku, a salvo de lluvias torrenciales.
El mencionado monje llegò provocando duda en los viajeros, ya que era muy extraño y hasta podía infundir temor.
-Por fin llego- Reclamó Jaken incorporándose
-¿Quién es usted?- Preguntó Miroku acercándose al recién llegado
Pero ese misterioso monje le ignoró y se dirigió al demonio verde y chiquito.
-¿A que me has llamado?- Le cuestionó al llegar, sin mirarle y con un sombrero cubriéndole el rostro.
-Para que me diga que tiene ese pozo- Explicó señalando con su báculo el pozo
-El pozo devorador de huesos, pero…ese pozo no es normal
Todos seguían escuchando atentamente, e Inuyasha aún no llegaba.
-Explíquese monje
-A ese pozo lo cubre una energía extraña- Después de cavilar un momento- Ese pozo tiene una conexión con el futuro, el pozo de la leyenda
-¿Qué leyenda?- Pregunta Inuyasha apareciendo todo mojado de unos árboles, hasta los perros-demonios deben bañarse.
-…
-¡Viejo hable!
-Déjame recordar, medio demonio
Ni siquiera lo vio.
-Ah, la leyenda decía que ese pozo desafiaría al tiempo y traería a un viajero, que luego debería enfrentar a un demonio poderoso que debería su poder a una joya, pero que no lo haría solo, tendría un acompañante
-¿Uno?- Preguntó Sango, pero ahí eran más ¿Se referiría a Inuyasha?
-Sí, ese sería su compañero, por toda su vida
-Se refiere a que…- Seguía Sango
-A que sería su pareja
Y todos miraron al hanyou instintivamente, ¿Quién mas podría ser?, y éste se puso un poco rojo.
-Pero sería un demonio
Una pregunta llenó el pacífico ambiente: ¡¿Qué?!
-¿Algo más?- El monje se dirigió a Jaken
-Si es que puede sacar el sello de ese pozo
-¿Ya se ah sellado?, bueno, claro que puedo- Y el monje se preparó para quitarle el sello al pozo.
Mientras los demás seguían con la impresión.
¿Enserio? ¿Un demonio?
O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O- O_o-o_O
Maldita lluvia, ahora estaba estornudando, de seguro se resfriaría.
Había corrido al refugio de su casa lo más rápido que pudo, aun estaba helada, y encima había olvidado la sombrilla.
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Se encontraba mirando la taza de "chocolate" que se había salvado de caerse junto con la humana, un aroma agradable venia de ese objeto. Esa distraída mujer había salido corriendo y había dejado esa extraña cosa que la protegía de la lluvia y esa manta, ahora el olor de Kagome tenía inundado todo el perímetro del Goshimboku.
…
Ahora había un tazón vacío, junto a una taza en iguales condiciones, con el cálido olor que aún cubría ese lugar, ese aroma era dulce y embriagante, particularidad que no poseía otro humano, y maldijo el estar pensando esas tonterías.
¡¿Qué demonios le estaba pasando?!
Continuará…
