¡Hola! Primero, quería deciros que siento que el capítulo sea tan corto, pero pronto empezará la acción. Segundo, quería deciros que tengo una cuenta en FictionPress, así que si os interesa, buscadme allí como Alleina.
Que disfrutéis del capítulo.
8
Historias
- Estoy muy feliz-canturreó Alice en cuanto entró en la habitación de Bella. Habían pasado dos días desde que Bella se había acordado de Edward y de su primo, y aquella tarde le contarían a Carlisle que Bella ya los había recordado. Aunque todavía no recordara lo que ocurrió con Henry.
- Yo también-contestó Bella-, aunque desde luego, no por lo mismo.
- Es el mejor día del año. ¡Rebajas!
- ¡Acabo de acordarme de la persona a la que amo y de mi primo!
- Sí, hay que aceptar que eso también es importante.
Estaban las dos en el jardín, sentadas en un banco al lado de la fuente. Aunque, la verdad, sentada sólo estaba Bella. Alice estaba de pie, y no podía parar de dar saltitos alrededor de ella. La mayoría de la gente los miraba sorprendida. Pero a ellas no les importaba. Los acontecimientos que habían ocurrido en los últimos dos días había puesto muy felices a las dos chicas, y se habían pasado todo el día anterior y aquella mañana muy sonrientes, hablando sin parar.
Bueno, la verdad, no habían estado todo el día anterior juntas. Bella había pasado casi todo el día con Edward o incluso hablando con Emmett por teléfono. Cuando Bella llamó desde su teléfono móvil, que Carlisle le había devuelto, nadie contestó. Pero entonces Alec llamó desde el suyo y sí que contestaron. Cuando Bella quiso saber la razón por la cual sus tíos no habían contestado a su llamada, todos habían cambiado de tema. Ella estaba tan feliz que lo ignoró.
Aquella tarde, Carlisle había permitido que Alice llevara a Bella de compras. Aunque a Bella no le encantaran las compras, quiso ir. Había echado mucho de menos el salir, aunque tampoco hacía tanto tiempo que no lo hacía. Y sabía que luego se iba a arrepentir, en cuanto llevara cinco bolsas con ropa que luego le daría vergüenza llevar. Pero no le importaba. Iba a salir con su mejor amiga, e iba a salir a la calle. Además, podía aprovechar para comprar algún libro. Leía todas las noches y, aunque los libros que tenía le encantaran, también quería leer otras cosas.
Alice detuvo sus saltitos alrededor de la fuente cuando Tanya se acercó a ellas, sonriente. Alice se acercó a ella y la abrazó. Aunque Tanya al principio se sorprendió y no supo cómo reaccionar, pero la mirada de Bella la convenció de que la chica era siempre así. Tanya también abrazó a Alice. Cuando se separaron, se presentaron la una a la otra y después Tanya se sentó al lado de Bella, con una mirada algo pícara.
- Ahora entiendo que no estés con Alec-dijo. Alice miró a Bella con una sonrisa burlona, alzando las cejas. Esa expresión significaba que luego tendría que contarle todo, absolutamente todo.
- ¿Qué? ¿A qué te refieres?-preguntó Bella.
- A esto-contestó la chica sacando una foto que llevaba en el bolsillo. En ella se veía a Edward y a Bella el día anterior, besándose. Bella abrió mucho los ojos, pero Alice sólo sonrió y dijo:
- Si me la dejas, la subo a mi Facebook.
- No tiene gracia, Alice. ¿De dónde has sacado esta foto, Tanya?
- Hay varias por el salón. El doctor Cullen ha cogido una.
- ¿Que mi padre ha cogido una?- gritó Alec desde detrás de ellas-. Espero que no se haya enfadado mucho.
- No, estaba feliz. Ha soltado una carcajada y ha salido corriendo directo a su despacho.
- ¿Qué hacías ahí detrás espiando, Alexander?-preguntó Alice-. ¿Por qué no te has presentado formalmente y en vez de eso has estando escuchando a escondidas?
- Hace como su padre-dijo Bella.
- No te metas con mi padre, Isabella-dijo Alice enfadada.
- No digas nombres completos, Alice-dijeron Bella y Alec a la vez.
Pararon de hablar cuando vieron que Carlisle se acercaba hacia ellos. No parecía feliz, tal y cómo Tanya había dicho que estaba. La verdad, parecía bastante cabreado. Cuando llegó hasta ellos, Alice se agarró al brazo de Bella. Ya veía arruinada su salida de compras con Bella.
- Isabella, Alice, Alec, venid conmigo ahora mismo. A mi despacho.
- Sí, papá-dijeron Alice y Alec a la vez que Bella dijo:
- Sí, doctor Cullen.
- Yo me voy. Te veo luego, Bella-dijo Tanya algo cohibida. Se fue casi corriendo.
Bella la despidió con la mano. Luego, los cuatro fueron directos al despacho de Carlisle. Los chicos estaban cabizbajos y callados. Carlisle, que caminaba delante de ellos, iba a paso bastante más rápido y, aunque los chicos no lo supieran porque no lo veían, él estaba sonriendo. Estaba muy feliz, aunque algo molesto porque los chicos no habían hecho lo que debían. También estaba algo molesto porque alguien había estado espiando a su hijo y a Bella en un momento que había sido muy importante para ellos. Y había simulado que estaba enfadado con ellos porque le gustaba verlos así, cabizbajos, como si hubieran hecho algo malo.
Cuando llegaron al despacho de Carlisle, Edward estaba sentado en uno de los sillones, también cabizbajo, aunque no pudo evitar una pequeña sonrisa cuando vio a Bella. Ella le correspondió con otra pequeña sonrisa. Carlisle les dijo que se sentaran. Él se sentó en su sillón y esperó a que todos se hubieran acomodado. Él seguía estando serio pero, cuando todos levantaron la cabeza para mirarlo, sonrió.
Todos se mostraron sorprendidos, incluso Alice, que siempre intuía las cosas que iban a ocurrir antes de que estas sucedieran. Aún así, ella fue la primera en comprender, y cuando lo hizo, también sonrió. Extendió la mano sobre la mesa y agarró la de su padre. Después, soltó una carcajada, y se giró hacia los demás.
- Ya sabía yo que mi padre no podía cabrearse por tal chorrada. Ya sabía que no podía cabrearse por una chorrada tan hermosa y romántica.
- Entonces… ¿no estás mosqueado?-preguntó Edward.
- Sí. Estoy enfadado porque no hicisteis caso de lo que os dije. Estoy enfadado contigo, Alice, porque sé que le contaste a Edward lo que le pasó a Isabella. Estoy enfadado contigo, Edward, porque sé que fue idea tuya lo de desobedecerme. Estoy enfadado contigo, Alec, porque sé que el plan fue idea tuya. E Isabella, estoy enfadado contigo por participar en todo esto. Pero también estoy contento de que te hayas acordado de Edward, así que…
Lentamente, Edward, Bella y Alec sonrieron. Cuando el problema estuvo solucionado, Bella le contó a Carlisle acerca de Emmett, y de cómo ya lo único que le faltaba por recordar era lo que había hecho durante su periodo de locura, y que ya recordaba algunas cosas, como si alguien quisiera que las recordara. Una media hora después, Alice les recordó la salida de compras que habían planeado, por lo que salieron, aunque antes, Alice pidió permiso a su padre para que Tanya fuera con ellas si le apetecía. Carlisle aceptó.
Tanya estuvo encantada de poder salir de compras con Alice y con Bella, y acertó enseguida. Alice eligió la ropa para Bella y para Tanya y, cuando estuvieron preparadas, se fueron en el Porsche de Alice. Edward se fue en su Volvo a casa, no sin antes despedirse de Bella con un beso que hizo que ella se sonrojara. Cuando vieron su rubor, todos soltaron una carcajada, haciendo que su cara se volviera aun más roja.
En el centro comercial, Bella supo que no saldría viva de allí. Ella no lo supo hasta que Alice y Tanya empezaron a hablar, pero Tanya era igual de aficionada a las compras y a la moda que Alice. Se preguntó, por enésima vez, qué estaba haciendo allí. Pero luego pensó en el tiempo que había pasado sin salir del C.R.P., y vio a Alice y a Tanya delante de ella riendo y charlando alegremente, y ella también sonrió y se acercó a ellas.
Tres horas después, hacia las siete de la tarde, las tres se habían sentado en una cafetería a tomar algo. Cada una de ellas llevaba por lo menos diez bolsas, Alice llevaba unas veinte. La mitad de la ropa que llevaba Bella en las bolsas no la había siquiera mirado, por miedo a lo que pudiera encontrar. Después de que pidieran lo que iban a tomar, empezaron a charlar.
- ¿Y el doctor Cullen se enfadó mucho con vosotros?
- No-contestó Alice-. Estaba contento. Orgullo paterno, supongo. Al principio le sentó muy mal que Bella no fuera capaz de recordar a su hijo.
- Debe ser complicado. Pero,… ¿qué te pasó Bella? Sigo sin entenderlo.
- Yo tampoco soy capaz de entenderlo. Un día, me levanté en el C.R.P. y no recordaba nada sobre el campamento en el que había estado en verano, cuando conocí a los Cullen y a los Hale. Tampoco recordaba nada sobre mi locura. Y sigo sin recordarlo.
- ¿Y Edward y tú eráis novios antes?
- No-dijo Alice antes de que Bella abriera la boca-. Eran tan estúpidos que les daba vergüenza. Incluso aunque durmieran juntos.
- ¿Dormíais juntos?
- Estábamos con otras dos parejitas. Eran insoportables.
- ¡Oye! Insoportable sería Rose. Conmigo no te metas.
- ¿Y tú?-preguntó Bella-. ¿Cómo acabaste en el sector cuatro del C.R.P.?
- Tenía muchos problemas en casa. Mi padrastro nos pegaba a mis hermanas, a mi madre y a mí; mi hermana se había quedado embarazada de un cerdo; mi hermano había muerto;… Ese conjunto de cosas hicieron que me volviera loca. Intenté hacerle daño a mi padrastro. Él, obviamente, tenía bastante más fuerza que yo y apenas pude tocarlo, pero mi padre, el de verdad, se ofreció a traerme aquí para solucionar todos mis problemas. Vivo bien aquí. No tengo que ir a clases, tengo total libertad de movimiento y de vez en cuando me alegro la vista con enfermeros como Alec. Esto es lo más parecido al paraíso que he conocido.
- Vaya. No me imaginaba así tu historia. Debo decir que es un poco confusa.
- ¿Y conoces a mucha gente del sector cuatro?
- Bastante. He conocido a gente a la que se han llevado a otros sectores, también. Como Paul. Se lo llevaron al cinco hace un mes, más o menos. Ese chico me caía genial. Es el novio de Rachel, la enfermera.
- ¿Y él que tiene?
- No tengo ni idea. Instinto asesino, o algo por el estilo. No hablaba mucho de sus problemas. En realidad, sólo hablaba de Rachel o de deportes. Era bastante monotemático, e incluso aburrido. Si no te gustaban los deportes, claro. ¿Sabéis? Mi hermana la no-embarazada también estuvo aquí. Pero enseguida salió de aquí, porque con la separación de mi madre con mi padrastro se le fue la "locura".
- Madre mía-dijo Alice. Iba a decir algo más, pero su teléfono sonó. Era el móvil de Rosalie-. Hola, Rose. ¿Sabes? Estoy con Bella de compras… Sí, de compras. Y ha venido por voluntad propia. Quién lo habría dicho, ¿verdad?... Tengo algo que decirte, para que se lo digas a Emmett, ya que no pueden contactar. Ya lo ha recordado, a él y a Edward… ¿Quieres hablar con Bella? Vale, enseguida te la paso-Bella cogió el teléfono, feliz de poder hablar con Rose.
- Hola, Rose. ¿Qué tal?
- Eso tendría que preguntarlo yo, ¿no te parece? Estoy bien, Bella, muy bien. ¿Y tú? ¿Qué tal con Edward?
- Genial. La verdad, no comprendo cómo pude olvidarlo.
- Yo tampoco. No parabas de hablar de él. Aburrías a cualquiera.
- Hombre, pues gracias. Da gusto escuchar cosas así.
- Lo siento, Bells-dijo Rose riéndose-. Tengo muchas ganas de veros, a ti, a Alice y a Edward.
- Yo también tengo ganas de volver a veros a los tres. En cuanto salga de aquí, pienso coger el primer avión disponible a New York para veros a Jasper y a ti.
- Te lo recordaré cuando no seas capaz de separarte de Edward. Adiós, Bella.
- Adiós, Rosalie.
Después de colgar y de terminar de comer, siguieron de compras. Aún consiguieron unas seis o siete bolsas más antes de que Carlisle llamara a Alice para decirle que Bella y Tanya tenían que volver al C.R.P. Volvieron al Porsche (Bella no supo como cupieron todas las bolsas en aquel coche) y volvieron al C.R.P. Cuando llegaron, Alice se fue a su casa. Tanya y Bella cenaron juntas, y luego se fueron las dos a la habitación de Bella, pues Tanya quería ver cómo había organizado Alice la ropa de Bella.
Pero, cuando llegaron, se encontraron con que Bella ya no tendría la habitación para ella sola. Allí había una chica, una que Bella conocía bien. Era una chica pequeña, de rizos oscuros. Su mejor amiga en Forks.
- ¡Jess! ¿Qué haces aquí?
- Me ha pasado algo muy grave. Yo no sabía que estabas loca. Y luego Eric…
- ¿Qué le ha pasado a Eric?
- Ha tenido un accidente. Está en coma. No hables-dijo cuando Bella abrió la boca-. Cuando lo supe, intenté suicidarme. Me iban a llevar a un hospital psiquiátrico en Seattle, pero yo, como estaba bastante lúcida, les dije que quería venir aquí. Así que… aquí estoy.
- Madre mía. ¿Y cómo van las cosas?
- Bueno, más o menos. Llevo aquí dos días, pero me estaban curando las heridas que me hice para suicidarme. Hace sólo un par de horas que me han mandado de aquí. Por cierto, ¿tú desde cuándo tienes tanta ropa desconocida para mí?
- Alice es la hija del doctor Cullen. Y no puede resistirse a ir de compras. ¿Has sabido algo de Emmett?
- Sí, y no creo que te guste.
- ¿Qué ocurre?
- No sé si debo decírtelo, Bella. Probablemente te enfades mucho. La verdad, yo no lo entiendo, ya que él es mayor de edad y se supone que tiene libertad de hacer lo que le dé la gana, pero él me explicó que sus padres, vamos, tus tíos, le dijeron que mientras viviera con ellos, tendría que acatar las normas que ellos le impusieran, por lo que no tuvo más remedio que hacerles caso. Ahora, eso sí, está buscando piso, porque no entiende como sus padres le han podido hacer algo así. A él y a Ángela, por supuesto.
- Para, que no me estoy enterando de nada. ¿De qué me estás hablando? ¿Y qué tiene que ver con Ángela?
- Tus tíos… después de enterarse de algo de lo que ha pasado por medio de la policía…
- ¿¡Qué, Jessica! Habla de una maldita vez.
- Te han puesto una orden de alejamiento, Bella. No puedes acercarte a más de cincuenta metros, ni a ellos ni a sus hijos. Ni siquiera al perro.
- ¿Qué? No es posible. Ellos no me harían… algo así-dijo Bella. No pudo evitar que las lágrimas surcaran su cara. Jessica y Tanya se acercaron a ella con intención de consolarla, pero ella las apartó de un manotazo y salió corriendo de la habitación, sin ningún rumbo fijo. Sólo quería escapar…
Bueno, ¿qué os ha parecido? No estaría mal que me dejaráis un review comentándomelo.
Besos.
