HAPPY LIFE: CEMENTERY FLOWER
CAP 10
"Acciones inesperadas"
Después del baño y una vez que el adulto hubiese cambiado las sábanas de la cama (después de todo, ya se encontraba en la habitación y no veía el caso a ir y volver dos veces), ambos se encontraban sentados en la mesa de la pequeña cocina dónde el Tao había preparado unos pocos alimentos: unos fideos para él mismo y una crema espesa con pescado y pequeños panes suaves para el shamán de cabello castaño que levantó una cuchara con aquella especie de sopa aguada. Los ojos negros del hombre siguieron los gestos del niño y sonrió de forma discreta
-No te agrada?
-Claro! Estoy muy agradecido por la comida, en verdad que si –aseguró el Asakura moviendo una mano para después, tomar una nueva cucharada y llevársela a la boca dejando salir un pequeño gemido
En verdad que la comida no estaba nada mal a pesar de estar aguada pero era cierto que por el momento no le iba a ser conveniente comer nada más sólido que aquello, al menos, en lo que se curaba del todo; el otro tenía razón, por lo que de poco en poco comenzó a comer aquello ante la vista fija que el adulto tenía sobre este
-Entonces… debo suponer que ya no estás enojado conmigo por lo de ayer?
Preguntó el shamán despacio a lo que quien tenía del otro lado de la mesa suavizó la mirada y apoyó los codos en esta, cruzando las manos a la altura de su barbilla para apoyarse en estas
-Aún te preocupa eso, hm?
Tai entornó un poco los ojos a lo que el menor se tensó nervioso y bajó la mirada al plato que tenía delante, empezando a girar el contenido de este
-No me gusta que la gente se sienta molesta conmigo –suspiró con un tono casi derrotista, agachando más la cabeza- desagradarle a las personas… que estas te odien solamente porque… eres diferente… o en este caso, porque hice algo indebido…
-No Yoh… no estoy enojado contigo- afirmó el mayor estirando una mano para revolver los pelos del otro que cerró un ojos- en ningún momento me he enojado. Me he preocupado por tu salud, nada más pero no tengo motivos para sentirme molesto
Aseguró cerrando los ojos un momento mientras regresaba su mano a su lugar
-Además… con lo de diferente te refieres al hecho de que dices ver fantasmas o apariciones? –inquirió despacio el de cabello negro percibiendo como el chico asentía muy lentamente sin tomar más alimentos al tiempo que fruncía el ceño- eso tampoco me molesta…
-Soy un shamán
Tai le observó aún con los párpados a medio ojo y un gesto serio, dejando que el silencio flotase sobre ellos conforme una sombra negra cubría los ojos del Asakura; a este le parecía que iba siendo momento de hablar directamente, si es que quería intentar algo y convencer al adulto de quedarse a su lado porque… y si se enteraba más tarde y por ello se enojaba en verdad? Se humedeció los labios un par de veces para luego, abrir la boca despacio
-Yo… nosotros… -la inseguridad hacía titubear al chico que bajó las manos de la mesa y las colocó en el borde de la silla entre sus piernas mientras que temblaba suavemente- no solamente podemos ver fantasmas… somos…
-El vínculo que une este mundo con el más allá
Ambos hablaron al mismo tiempo con aquella frase y los ojos del menor se abrieron de golpe, subiendo lentamente hasta ver el rostro del adulto que ahora componía una expresión pensativa y casi triste, como si aquello le hubiese recordado algo; Yoh se incorporó aún más en la silla y movió sus manos hacia los lados, como si no pudiese creer lo que acababa de escuchar en la otra persona. Quería creer que era una coincidencia… o quizá, el hombre delante suyo ya había conocido otros shamánes antes que él… pero si ese era el caso… por qué no se lo había dicho? Y la otra opción… temía pensar en la segunda, porque eso dolía todavía más…
Quizá… pensaba que Yoh solo tenía el poder pero que no era un shamán?
O tal vez… no, no encontraba motivos secundarios o algo que explicase el silencio del hombre delante suyo. Pero… si era lo que creía… era capaz de leer la mente? Por eso era que había sabido su nombre desde un inicio?
Todos aquellos pensamientos se amontonaban uno tras otro y comenzaban a darle una pequeña jaqueca
El adulto delante suyo cerró los ojos y se empujó hacia atrás lejos de la mesa para ponerse de pie con parsimonia y entonces, se metió una mano en uno de los bolsillos del pantalón por debajo de uno de los laterales del saco azul que portaba en aquellos momentos
-Ven conmigo
El oriental se encaminó hacia otra habitación de aquel apartamento y el niño, aún con expresión seria y algo dolida se puso de pie y le siguió; aquel hogar no era muy grande por lo que no tardaron en llegar a otra de las habitaciones en la primer "planta" donde el más alto encendió una luz y se movió a un lado para dejar al otro pasar primero. Yoh le observó de lado unos momentos para luego, ingresar en ese sitio y abrir un poco más los ojos
Había un pequeño altar cerrado contra uno de los muros y algunos cojines para sentarse delante de estos
-Ya se han presentado antes en el cementerio, pero una segunda ocasión nunca viene de más
Comenzó a decir el de ojos negros regresando a sus gestos neutros al tiempo que el menor le veía con extrañeza y un presentimiento pesado en el interior de su pecho; no sabía por qué sentía miedo, no comprendía la inseguridad que ahora nacía desde el fondo de su corazón o por qué deseaba que aquel altar permaneciese cerrado el mayor tiempo posible. Sabía lo que solía encontrarse detrás de las puertas de aquellas memorias de madera y muy en el fondo de su mente, creía saber el qué había del otro lado pero…
Tembló
Era imposible
El adulto se acercó hasta llegar frente al altar y se sentó en el cojín directamente delante de las puertas, descansando las manos en su regazo y dejando salir un suspiro pequeño con la mirada clavada delante suyo
-Quiero que entiendas… que en ningún momento fue la intención el que sintieras que te engañaba, te mentía o algo similar- el adulto volteó muy apenas por sobre su hombro para ver al menor que seguía con una expresión seria y nerviosa- de hecho… ni siquiera había pensado en que te conocería, no tomé en cuenta años ni nada… cuando llegué a este lugar, solo fue con la intención de perderme y olvidar mi pasado y sentir un poco menos la pérdida de mi esposa… de hecho…
El hombre apartó la mirada para ver nuevamente el altar
-Ese día en que me hablaste… justamente había decidido acabar con mi vida
Los ojos de Yoh se abrieron un poco más y emitió un sonido parecido al de un quejido
-Ya estaba todo preparado aquí para poder irme a donde fuera que estuviese él- dijo muy despacio para luego, cerrar los ojos- pero entonces… tuvimos esa pequeña charla. De inicio no sabía qué hacer puesto que nunca había calculado el terminar conociéndote en este sitio y mucho menos, que pusieras un poco de tu atención en mí… ah si! Todo el tiempo supe que me vigilabas de vez en vez –aseguró lo que solamente aumentó el nerviosismo del shamán- no era como que pusieras mucho entusiasmo en ocultarte y tu mirada se siente
El de cabello negro sonrió levemente sin voltear
-Y… aunque me había prometido no ver hacia otro lado… el no pensar en nadie más… cuando llegábamos a cruzar palabras… me di cuenta de que no era el único que se sentía solo en este mundo –volvió a cambiar su gesto por uno serio y bajó un poco el rostro- durante mucho tiempo me negué a verte un poco más, a pensar fuera del hecho de que eras un chico del que yo ya sabía que tenía problemas y al mismo tiempo, sabía que saldría adelante…
-Hablas como si lo supieras todo de mí o sobre mi futuro- comentó con un tono algo incómodo el Asakura a lo que el adulto asintió sin voltear
-Eso es… porque creo que sé la mayoría de las cosas, pero no todas- respondió- cada universo es un océano diferente y antes de darme cuenta, ya me había sumergido en este
-Universo?
-Así es –suspiró el Tao- la verdad es que tu accidente me tomó desprevenido y para cuando pude entrar en razón ya estaba viviendo contigo y una parte de mí empezaba a vivir de nuevo. No porque pensara… que había recuperado algo sino porque abría los ojos al hecho, de que quizá… podía volver a ser feliz, sin tener que olvidar; podía aprender de mis errores y poner mi corazón en hacer feliz a alguien más, si se daba la oportunidad y al mismo tiempo, ser feliz yo también
Levantó una mano y se colocó un mechón de cabello detrás de una oreja antes de volver a hablar
-Soy consciente de que solo eres un niño y creí, que si esperaba el tiempo suficiente quizá… quizá, podría llegar el momento en que fuera correcto… tal vez, tratar de cortejarte adecuadamente…
Un fuerte sonrojo apareció sobre las mejillas del Asakura mientras que el adulto seguía hablando
-Por supuesto, la idea era decirte la verdad, decirte quién era yo, de dónde venía, lo que sabía… lo que había perdido y entonces, si tu reacción era favorable… seguir adelante- frunció el ceño y volvió a verle por sobre el hombro- porque yo me tomo las relaciones muy en serio Yoh. Verdaderamente en serio. No pienso en que si vamos a salir o a llevar más lejos esto sea solamente porque estamos jugando el uno con el otro o solo tapando un agujero; creo verdaderamente en la construcción de dos personas y en que estas trabajen para complementarse. Y debo admitirlo… el asunto del cementerio, adelantó muchas de mis ideas porque aunque mi memoria no es muy buena, si recuerdo bastante tu mirada, así como la que tenías hace horas en la cama…
Bajó el tono de su voz y suavizó su mirada
-Tú… no querías que te abandonara, cierto?
La expresión de susto en el shamán era más que suficiente para el hombre sentado frente al altar, que dejó salir un suspiro pesado; era ahora o nunca, si no le dejaba saber al otro la verdad de su pasado entonces, la poca confianza que hubieran podido ganar se desvanecería como si se tratase de agua entre los dedos. Se rascó un par de veces la frente y asintió para sí mismo antes de mover una mano para indicarle al otro que se acercase pero el Asakura, negó un poco con la cabeza
-Ya lo sospechas… cierto?
Dijo por lo bajo el de mayor estatura, para después sonreír a desgana
-Ese sexto sentido de ustedes… a veces hace las cosas más fáciles y en otras ocasiones, demasiado difíciles- el Tao cerró los ojos y entonces, finalmente se dejó escuchar la voz de Yoh que ponía un gesto que parecía molesto y asustado al mismo tiempo, apretando los puños
-Tai… todo esto que me dices…
Cerró los ojos y tembló levemente ante la mirada de reojo del adulto
-Me lo hubieras creído si te lo hubiese dicho antes? –inquirió con calma el de cabello negro- comenzaste a sospecharlo hace poco por su nombre en la lápida, no es así?
Los ojos del Asakura se abrieron grandemente y sintió un enorme frío llenarle por completo. Lo sabía… sabía que no podía seguir adelante, no podría continuar con aquello o con nada si no se aseguraba aunque creía estar completamente seguro, no iba a poder descansar si no… si no lo confirmaba…
Antes de que el otro pudiese decir nada más, el niño ya había corrido hacia el pequeño altar y había abierto las puertas de golpe a pesar del poco respeto que ello significaba
Y ahí… aquella verdad que no quería aceptar, aquello que había estado delante de sus ojos todo el tiempo… le veía desde un retrato individual, con una mirada que reflejaba vida y con una sonrisa discreta, suave pero que de todas maneras indicaba que todos los demonios que solían perseguirle se habían ido desvaneciendo con el tiempo, quizá, mucho antes de lo que él podría saber alguna vez; su propia imagen, la de un chiquillo de apenas trece años, le devolvía la mirada con seguridad bajo un cielo azul brillante y dos nubes de fondo que casi reflejaban un día perfecto en su vida. Yoh Asakura… Yoh Asakura, muerto y en la memoria de un papel fotográfico le miraba de forma vacía pero aún así…
El shamán retrocedió un paso… luego otro…
El Tao se viró de rodillas sobre aquella almohada de suelo, separando los labios como si estuviese a punto de decir algo pero entonces, el chiquillo se dio la vuelta y salió corriendo de aquella habitación y después, de ese departamento que una vez en el exterior pudo darse cuenta de que no era tal como lo había pensado, sino solo una casa muy pequeña de dos plantas que daba directo a la calle
Un coche se frenó bruscamente al quedar el crío delante suyo e hizo sonar el claxon con violencia
-FÍJATE POR DONDE CRUZAS, IMBÉCIL! –gritó el conductor furioso asomando la cabeza a través de la ventana y agitando su puño lo que hizo que Yoh pusiese una expresión de susto y se apartase para subirse de vuelta a la banqueta- IDIOTA
El niño solo se tomó unos segundos de estupor para después dar un par de pasos hacia atrás y nuevamente, comenzar a correr tan rápido como sus sandalias se lo permitían mientras que soportaba el dolor interno que se intensificaba al moverse sin cuidado y a pesar del medicamento que le había sido colocado; la existencia de los shamanes era una cosa, que los espíritus pudiesen ser vistos por cierta clase de personas era otra…
Que existiesen diferentes universos y en uno de esos, hubiese nacido otro como él…
Literalmente un "él"…
No estuvo seguro de cuánto tiempo exactamente estuvo corriendo ni en qué dirección puesto que realmente no sabía dónde vivía el Tao; solamente, había salido según sus pisadas lo llevaran hasta que sin darse cuenta, se detuvo agotado y respirando agitado con la boca abierta se agachó para apoyar ambas manos en sus rodillas. Su pecho se agitaba y su voz se dejaba escuchar para después, apretar un puño y golpear un muro que tenía justo a un lado, sin verlo
-Porqué… porqué…?
Dijo con rabia a pesar de que ni él mismo sabía a qué se debía su enojo. Una vez que se recuperó de aquel ejercicio, se enderezó con la mirada molesta y entristecida pero entonces, volteó hacia un lado… para encontrarse con que estaba justo en la entrada sur del cementerio; sin estar seguro de porqué, dado que aún se sentía herido ingresó en este y comenzó a andar sin pensar hasta dónde le llevaran sus pasos. Como se lo sospechaba, terminó encontrándose a sí mismo delante de la lápida de quien ahora sabía, era él mismo sentado probablemente bajo el árbol de ese mismo cementerio según la imagen que proyectaban las líneas de plata sobre el mármol negro, mirando las estrellas como tanto amaba hacer
Aunque deseaba odiar aquella imagen… terminó sintiendo que sus ojos se humedecían ante el cariño y la dedicación del hombre que se había esforzado porque en verdad aquella memoria reflejase al muchacho que alguna vez había sido, un Yoh Asakura en todo su esplendor
Ingresó en la pequeña parcela como solía hacerlo siempre para entonces, dejarse caer de rodillas delante de la lápida y sentarse sobre sus talones con los brazos colgando a los lados
-Qué se supone que deba de hacer?
Dijo con un tono débil de voz, viendo el nombre grabado en aquella roca y que permanecía silente
-Yo… yo pensaba que… -tragó pesado con los ojos muy abiertos por el impacto y aquellas revelaciones- que en verdad le agradaba… que… quizás lo que sucedía… era porque era solo yo…
Sus ojos temblaban mientras que su cuerpo continuaba colgando inerte como si se tratase de una marioneta a la que han cortado los hilos
-En verdad… pensaba… que me veía a mí por quien era… y al final, en realidad era porque solo soy un reflejo tuyo… -un par de lágrimas cayeron por sus mejillas para después, golpear el suelo delante suyo cerrando los ojos y los puños con fuerza, inclinando la cabeza- yo no era nada! Yo no significaba nada! Solo era un reemplazo!
"Estás tan seguro de eso?"
Nuevamente, parecía que el fondo de su mente tomaba un poco de control y le hablaba a pesar de que creía que aquello era imposible; mantuvo los ojos cerrados y contuvo unos pocos sollozos que amenazaban con escapar de entre sus labios. Él ya no solía llorar tanto, se suponía que había conseguido guardar la mayor parte de sus emociones y sentimientos en el fondo de su corazón al aceptar las sombras de su vida… y sin embargo en aquellos momentos, no lograba retener el llanto lo suficiente como para que no fuese visible; emitió un gemido y siguió temblando en su posición sin alzar el rostro de entre sus brazos
-Todo el tiempo… solo me veía cómo la imagen de quien alguna vez fue su esposa –dijo para sí mismo Yoh dando un suspiro como si quisiera resignarse- por eso se me ha acercado. Si hubiera sido cualquier otro… incluso cuando me accidente…
"Y eso es tan malo en realidad?"
Nuevamente aquella voz al fondo de su mente. Las lágrimas dejaron de fluir pero el niño suspiró profundo sin moverse
"Tienes razón, quizá no se hubiera acercado a cualquiera" decía la voz de su consciencia desde su interior "pero eso es, porque ya te conocía y sabía lo que estabas sufriendo… o al menos, tiene una idea de ello. Sabe lo que has pasado, lo que piensas, lo que deseas… él mismo lo dijo y tú lo viste, intentó trazar una línea de distancia a pesar de ser amable pero al final, la preocupación por tu persona fue más fuerte que sus deseos de no acercarse a aquello que le lastimaba"
Seguía diciendo esa voz
"Tú sabes que nunca vas a poder tomar el lugar de su esposa, eso es verdad" dijo aquella voz dentro suyo y a Yoh le pareció casi ver una imagen de sí mismo, cruzándose de brazos y cerrando los ojos con un gesto gracioso de confirmación "pero… puedes hacerte tu propio lugar. No necesitas cubrir el hueco de nadie más, tú eres tú y eso es suficiente para que sepas que mereces ser amado; y sabes muy bien… que a quien quieres en este momento, es a Tai. Lo extrañas cuando no está porque sabes que significa espantar la soledad y con lo que te ha dicho, ahora puedes confirmar que nunca te dejará pero tienes miedo de ver a alguien más en el reflejo de sus ojos cuando te mire"
Yoh se enderezó despacio del suelo con gesto serio mas permaneció sentado sobre sus piernas
"Pero eso no ha pasado hasta ahora, cuando te ha besado… cuando te ha cuidado… nunca has visto el reflejo de su esposa en su mirada" musitó esa voz "entonces… qué más prueba necesitas, de que no es a un fantasma a quién ha querido hasta ahora, sino realmente a ti, a Yoh Asakura, a este chico que existe en esta realidad y que por cuenta propia intentó sacar a ese hombre de la sombra de muerte que le acechaba, hace ya un par de meses?"
Asintió una vez para sí mismo… y entonces, finalmente sonrió muy levemente con los ojos humedecidos; a veces él mismo podía llegar a ser tan insensible cuando también conocía el dolor y el peso de la pérdida de un ser querido… si volviese a ver a Matamune, si pudiese viajar a otra existencia y ver a su querido amigo con vida… no sentiría él cariño por este? No querría acercársele, hablarle… hacer una nueva amistad a pesar de saber que no se trata del mismo?
Se pasó una mano por el cabello y rió quedamente
Que tonto que podía ser a veces
-Aquí estás…
La voz del adulto se dejó escuchar en el cementerio y el Asakura volteó a ver al mayor que respiraba levemente acelerado con un gesto neutro, dando evidencia de que sino había estado corriendo al menos había trotado probablemente buscándole y siguiéndole; el de cabello negro cerró los ojos un segundo y se apartó el pelo del rostro antes de encaminarse hacia donde estaba el niño que lentamente, se puso de pie con un gesto leve de sorpresa
-Tai…
-Quise dejarte a solas unos momentos, pero luego escuché el coche en la calle y me preocupé
Confesó haciendo una mueca el hombre para después, ver en dirección de la lápida con gesto tranquilo y meterse una mano en el bolsillo del pantalón por debajo del saco
-Han estado platicando? –inquirió con aire distraído lo que hizo que los ojos del shamán se fuesen hacia aquella tumba por inercia- espero que no te haya hecho incomodar más, solía tener esa tendencia a decir muchas cosas y uno terminaba avergonzándose de sí mismo
Dijo
Yoh parpadeó un par de veces para luego, emitir un grito corto y abrir mucho los ojos colocándose la mano algo abierta cerca de la boca
-Ahhh! Entonces la voz que he estado escuchando en mi cabeza, es la de tu esposa!?
Soltó a lo que el Tao levantó una ceja y compuso un gesto confundido
-De qué hablas? –dijo –Yoh de principio me dijo que si moría, ni se me ocurriera revivirlo porque la vida solo era una, no tendría significado si estaba la seguridad de regresar, bla bla bla –el hombre movió una mano mientras que movía los dedos de forma que parecía imitar una boca que se abría y se cerraba, doblando levemente una pierna como si la descansara- él nunca ha vuelto en espíritu a este mundo ni querría hacerlo… a menos que alguien lo forzara (y aún así creo que no sería posible), no habría forma de que él te hablara…
Yoh compuso un gesto confundido y sorprendido
-Él… dijo eso? –farfulló parpadeando repetidas veces como si no pudiera creer aquello- dijo… que no quería regresar?...
-Si… bueno, a mí tampoco me gustó eso, pero…
Tai veía hacia otro lado haciendo una mueca fastidiada para luego, cambiar su gesto por uno de sorpresa al ver justo delante suyo al chiquillo de cabello castaño con expresión decidida y firme
-Yo si quiero volver! –dijo con tono autoritario, que provocó un tic en el hombre lo cuál se sumó a sus gestos de asombro y sorpresa al tiempo que se inclinaba levemente hacia atrás- si llego a morir… si algo me llega a pasar… quiero que me hagas regresar! Quiero volver a tu lado! –volvió a decir el Asakura apretando los puños para después, respirar profundo y bajar apenas el rostro con gesto serio mientras veía el suelo- yo entiendo… que hay cosas que uno ya no quiere pasar por esta vida… y entiendo un poco del concepto por el cuál mi otro yo no quiso usar esa opción
Respiró profundo y entonces, suavizó la mirada a pesar de que aún continuaba serio
-Jugar a ser dioses… volver a la vida una y otra vez… en algún punto, puede hacer que las personas le pierdan el respeto a su existencia y dejen de vera como algo valioso que deben de esforzarse por cuidar- musitó para luego, sacudir la cabeza y sonreírle con cariño al adulto- sin embargo, no me atrevería a no tomar esa oportunidad sabiendo la gran herida que te estaría haciendo. La vida viene… y se va… pero si puedo seguir a tu lado, si podemos seguir un día más con el otro y que ese dolor solo llegue en el momento en que debe… tú sabes, edad… vejez, todo eso… entonces, porqué abandonarte antes?
Cerró los ojos con cariño ante la mirada sorprendida del adulto, que permaneció de aquella forma unos momentos más para después, cerrar los ojos y asentir
-Por supuesto…
-Bien –Yoh rió quedamente para luego, abrir los ojos con expresión deformet y de susto- espera… si puedes revivirme, verdad? Eso si es posible?
-Sí, claro –suspiró el adulto con calma mientras ladeaba la cabeza un poco y observaba el suspiro de alivio del shamán, que se colocaba una mano en el vientre- no es algo que yo pueda hacer precisamente… pero uno de mis hermanos si tiene esa habilidad…
-Uno de tus hermanos? –el Asakura parpadeó un par de veces- tienes hermanos?
-Siete hasta ahora y mi madre ya está esperando el octavo –anunció con calma el chico ante la mirada asustada del menor- y mi hermano mayor tiene muchas habilidades gracias a su espíritu acompañante… creo que ninguno de nosotros, ni siquiera mis padres con sus espíritus elementales tienen semejante poder…
-Espíritus… -musitó nuevamente el chico para después, volver a tensarse- diablos, también eres un shamán!?
Tai cerró los ojos y asintió una vez para luego verse al de los auriculares agitar un brazo bastante molesto
-Y por qué no me lo dijiste antes!?
-Quería que confiaras en mí, si ibas a hacerlo, sin que influyera el hecho de que ambos pertenecíamos al mismo mundo –respondió con sencillez el Tao ante la expresión enojada y de puchero del Asakura
-Pero no fue justo!... eso hubiera hecho las cosas más fáciles!
-Pero de todas maneras así te gusté, no? –el oriental entornó los ojos y sonrió un poco más al tiempo que el rostro del niño enrojecía con fuerza y se encogía en sí mismo- después de todo… "quiero volver a tu lado"… eso dijiste, cierto?
El niño cerró con mayor fuerza los ojos y comenzó a soltar humo por las orejas sin saber dónde cubrirse, lo que provocó una suave risa en el mayor que también bajó los párpados y echó levemente la cabeza hacia atrás
-Muy bien entonces… ya veremos que haremos para que la gente no nos vea raro… supongo que tendremos que guardarnos ciertas cosas hasta que seas mayor, por el momento –dijo para después, tenderle la mano al Asakura- entonces… ¿
-Vendrás conmigo a Funbari?
La pregunta salió ligera y casi tímida en el shamán de cabello castaño, tomando por sorpresa al de ojos negros que parpadeó solo un momento para después, asentir y sonreír con suavidad
-Acompáñame para que pueda ponerle llave a mi casa… y sí, después de eso, iré contigo a Funbari si eso deseas
Dijo con un tono de voz suave, recibiendo a cambio una sonrisa luminosa del chiquillo que casi mostraba todos los dientes al tiempo que cerraba aún más los ojos y le tomaba la mano con fuerza
-Excelente… porque… no me acabe tu pasta de pescado y me quedé con hambre
Confesó el crio rascándose la nuca lo que hizo que el otro levantara los ojos
-Ya… entonces, tendremos que pasar por la tienda para comprar algo aguado y de ahí, a cocinar… quizá arroz con verduras…
-Guaaa! Más cosas blandas… estos días serán una tortura!
Se quejó Yoh soltando la mano del adulto para adelantarse entre quejidos, dejando al otro algo atrás que se rió muy por lo bajo ante los reclamos del menor
-Pero supongo que tendré que hacerme a la idea…
Un pequeño rubor cubrió las mejillas normalmente pálidas del mayor que emitió un suspiro y luego, observó de reojo la tumba de su amada esposa… y sonrió un poco
-Creo… que tendré que espaciar un poco las visitas a tu memoria- dijo en un tono suave para después, comenzar a andar hacia la salida por donde ya se había ido el menor- pero seguramente eso era lo que querías, no Yoh?
Sin que el Tao lo percibiese, una pequeña risa se perdió en la brisa, que giró y se llevó unas cuantas briznas de hierba con ella
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