Capítulo 10

Encuentros inesperados

- Es aquí – dijo un hombre de cabellos negros con destellos verdosos a su esposa, cuando llegaron a la puerta de la mansión en la que se alojarían.

- ¡Vaya!- exclamó – es increíble¿Cómo conseguiste este lugar?

- Este lugar pertenece a uno de mis socios, iba a pasar unas vacaciones aquí con su familia, pero su esposa está embarazada, y el embarazo es de alto riesgo, así que no pudieron venir.

Sakuno suspiró – es una lástima, este legar es precioso.

- Sí, me dijo que tenían pensado tener aquí a su hijo.

- ¿Hijo? - preguntó sorprendida

- Sí, va a ser un niño, eso fue lo que me dijo.

- Espero que todo salga bien.

- Será mejor que entremos, el sol está demasiado fuerte y no creo que quieras quemarte.

- Sí.

Ambos entraron en el lugar, la casa era enorme y, para estar en un lugar como aquel, la casa era bastante fresca.

- Vamos.

- Sakuno siguió a Ryoma por la escalera hasta llegar a una habitación, abrió las puertas y le dio paso a Sakuno para que viera la recámara.

- Es muy bonita – dijo, observando toda la habitación – entre más veo este sitio más me agrada. n.n

- Bien, me alegro, deja las maletas, la servidumbre se hará cargo de todo – dijo Ryoma depositando sus maletas en el suelo junto a la cama.

- ¿A que horas van a venir?

- Hasta mañana, mientras tanto podemos explorar la casa, pero antes me quiero ocupar de algo que dejé inconcluso en el avión.

Sakuno se volteo hacia Ryoma, justo cuando este tiraba de ella y la hacia caer de espaldas en la cama.

- o///o ¡Ryoma que haces¡ - dijo Sakuno, posando las manos en el pecho de su esposo antes de que este se terminara de colocar sobre ella.

- Te lo dije, quiero terminar lo que dejamos inconcluso en el avión.

Sakuno se sonrojó por completo al recordar lo que había sucedido, y lo frustrante que fue el hecho de no poder concluir.

------------------------------------------------------------------------ Flash Back ------------------------------------------------------------------------------

Ryoma tomó en brazos a Sakuno y la llevaba a la parte trasera de su avión privado en la cual se encontraba una habitación. Una vez que hubieron entrado, Ryoma cerró la puerta con el pie y se dirigió hacia la cama que se encontraba allí, la cual era muy espaciosa, depositó a Sakuno suavemente sobre esta y se inclinó para besarla.

Sakuno estaba demasiado turbada para darse cuenta de lo que sucedía hasta que sintió los labios de su esposo sobre los suyos, en una lenta y suave caricia.

El único pensamiento que pasó por la mente de la joven fue lo bien que besaba su marido. Poco a poco e beso fue cobrando intensidad, al punto en que ambos necesitaron separar se para tomar aire, solo fueron unos segundos y esta vez fue Sakuno quien buscó los labios de Ryoma, le pasó los brazos por el cuello para atraerlo hacia ella y Ryoma la sujetó por la cintura comenzando a acariciarla. Sus manos ascendían y descendían por e cuerpo de su esposa, llegaron a sus senos y fueron presionados suavemente haciendo que Sakuno emitiera un pequeño gemido, el cual fue alcanzado a escuchar por su esposo, quien no dudó en repetir dicha acción. Sakuno separó sus labios para darle acceso a su interior, así la lengua de Ryoma se introdujo en su boca y ambos empezaron a mover sus lenguas en una danza llena de pasión y lujuria, arrancando jadeos y suspiros por parte de ambos, Sakuno acariciaba los cabellos y la espalda de Ryoma.

La temperatura de sus cuerpos comenzó a subir a un ritmo acelerado, y los besos y las caricias ya no fueron suficientes, necesitaban algo más, Ryoma comenzó a desabrochar los botones de la blusa de Sakuno, una vez logrado su objetivo se dedicó a explorar posando su mano en su vientre y subiéndola poco a poco hasta llegar a un obstáculo que le impedía seguir con la caricia, el sostén de su esposa, no dudó en meter la mano debajo de este, lo acariciaba y presionaba, tomó el pequeño montículo y comenzó a presionarlo un poco con su pulgar y después a masajearlo, lo cual arrancó un gemido de los labios de Sakuno, hecho esto, Ryoma abandonó los labios de su esposa y los dirigió a donde se encontraba su mano, levantó el sostén y cubrió el seno de Sakuno con su boca, y acariciando el pezón con su lengua, comenzó a succionar y a mordisquear y fue entonces que no se conformó con uno solo, sino que decidió atacar también el otro seno de su esposa. Sakuno se retorcía de gozo bajo el cuerpo de Ryoma, atrayendo su cabeza con las manos para que continuara con lo que estaba haciendo, ya que su cuerpo deseaba más, y no quería detenerse a pensar que era lo que ocurría.

- Ryoma – decía entre suspiros y jadeos provocando que él se excitara más de lo que ya estaba.

Sin embargo Ryoma quería que Sakuno disfrutara antes de tomarla, ya comenzaba a desabrochar el pantalón de su esposa cuando escuchan la llamada de la azafata.

- Señores Echizen, por favor abrochen sus cinturones, ya que vamos a entrar en una zona de turbulencia.

Sakuno suspiró frustrada y Ryoma lanzó una maldición – maldita turbulencia ò.ó – Ryoma se levantó y ayudo a Sakuno a hacer lo mismo.

- Quieres que te ayude – dijo Ryoma al ver como Sakuno intentaba acomodarse el sostén y a abrocharse la blusa con dedos torpes.

- No es necesario.

Una vez terminado Sakuno se arreglo el cabello y salió de la habitación seguida por Ryoma, caminando hasta llegar a sus asientos, se abrocharon los cinturones y esperaron hasta llegar a la casa.

---------------------------------------------------------------------- Fin Flash Back ---------------------------------------------------------------------------

Ryoma tomó las manos de Sakuno con las suyas y las retiro de su pecho, las colocó a los costados de la cabeza de la joven sin soltarlas y reclamó sus labios nuevamente, puesto que ya había esperado suficiente tiempo para reclamarla como suya.

Sakuno comenzó a sentir dudas con respecto a lo que iba a suceder, las cuales se disiparon al sentir el contacto de los labios de su marido.

Estaban casados, aunque no lo habían hecho por estar enamorados,………… Entonces ¿Por qué se le aceleraba el corazón cuando esta junto a él? O mejor aún ¿Por qué perdía la razón cuando la besaba, además de sentir la necesidad de que la hiciera suya? Había decidido que sólo se entregaría al hombre que amara……………… entonces por que quería que él fuera el primero, simple, amor a primera vista, a menos por parte de ella por que de él no estaba segura.

Ryoma por su parte no podía pensar con claridad en lo que estaba haciendo, se suponía que solo se casarían, pero no habría nada entre ellos, sin embargo, un beso fue más que suficiente para no poder apartar las manos del cuerpo de Sakuno, quería tocarla, saborear cada centímetro de su suave y delicada piel, escuchar que pronunciara su nombre entre gemidos y jadeos, quería…………………… quería hundirse en ella y que ambos disfrutaran del encuentro, hasta quedar completamente saciados el uno de la otra.

Decidieron dejar de pensar y mejor dejarse llevar por lo que su cuerpo les pedía a ambos.

Sin dudar un solo segundo, Ryoma terminó con el beso, se separo lo suficiente de Sakuno y arranco le arrancó la blusa. Ella solo pudo ruborizarse ante el acto de su marido, pero no se intimidó y decidió "regresarle el favor", así que ella también le arrancó la camisa a su marido. Quien lo diría, la tímida y reservada Sakuno Ryu… Echizen teniendo un comportamiento salvaje con su marido, si Ann se enterara de lo que estaba haciendo, no se lo creería.

Ryoma tenía la mitad de su cuerpo descubierto, al igual que Sakuno, solo son una pequeña diferencia, ella aun tenía el sostén puesto, pero pocos segundos después sufrió el mismo destino que la blusa, fue arrancado dejando al descubierto las hermosas formas femeninas de su dueña, que no tardaron en ser "devorados" con el "depredador" que tenía encima.

Ryoma no podía dejar de acariciarla, pero había un pequeño problema, aún estaban vestidos de la cintura para abajo, pero en poco tiempo ya no lo estarían y con manos diestras Ryoma retiró lo que quedaba de ropa en los cuerpos de ambos. Sus manos y su boca recorrieron cada centímetro de su cuerpo haciéndola retorcerse de placer bajo él, en esos momentos lo único que pasaba por su cabeza era la necesidad de tocarla y besarla hasta saciarse de ella.

A Sakuno por su parte, le fascinaba el rose de sus cuerpos, uno contra el otro, pero quería algo más, los besos y las caricias ya no le eran suficientes, quería que Ryoma se deslizara dentro de ella, y quilo hacérselo saber.

- Ryoma……………por favor………………

¡Por dios¡ el solo hecho de escucharla hacia que se incrementara su deseo por ella, y tardó en responder a sus súplicas. Se colocó sobre ella y con la rodilla la hizo separar las piernas, colocó su miembro en la entrada de su cavidad femenina y poco a poco fue introduciéndose en ella. Sabia que debía hacerlo con cuidado ya que Tachibana (Ann) le había dicho que Sakuno era virgen y por ello no quería lastimarla.

Al llegar al obstáculo que le impedía seguir avanzando pudo notar el gesto de dolor que hizo Sakuno, se acercó a su oído y le susurró algo que la hizo tranquilizarse un poco.

- Tranquila, solo un poco más y ya no dolerá.

Sakuno se abrazó a él con todas sus fuerzas y ocultó su cara en su hombro.

- Por favor……………… sigue

Ryoma continuó y finalmente consiguió atravesar esa barrera, Sakuno no pudo contener un grito de dolor, sin embargo Ryoma espacio suaves y delicados besos en su rostro para tranquilizarla, besó las lágrimas que brotaron de los ojos de Sakuno. Paso poco tiempo para que Ryoma iniciara suaves movimientos de vaivén que Sakuno no tardó en seguir. Mientras ambos se movían en un ritmo lento y suave que cada vez se intensificaba más y más, Ryoma buscó nuevamente los labios de su esposa atrapándolos con los suyos en beso lleno deseo, amor y posesión, porque ahora, ella era suya y cualquiera que se atreviera a poner sus ojos en ella se arrepentiría por el resto de su vida.

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Era de noche cuando Sakuno despertó, la habitación estaba levemente iluminada por las luces del pasillo, pues se encontraba la puerta abierta, o//o ¡dios, habían hecho el amor con la puerta abierta¡ aunque eso no importaba, ya que según le había dicho Ryoma, los trabajadores de la casa llegarían en la mañana.

Intentó levantarse pero sencillamente le fue imposible, tenía el cuerpo deliciosamente cansado debido a la "actividad" que habían estado realizando durante su estancia en la recámara, el solo hecho de recordarlo hacia que sus mejillas tomarán un rubor muy intenso. Al principio creyó que era un sueño, pero cuando despertó con esa mujer entre sus brazos y con sus ojos fijos en él sintió deseos de volver a poseerla.

- Bu…buenas noches Ryoma. o///o

- Buenas noches n.n, como te sientes.

- Etto……… bien, creo n///n

- ¿Estas muy cansada?

- No¿Por qué lo preguntas? o//o

- Por que deseo que repitamos lo que acabamos de hacer.

- O//O ¡Ryoma¡ - se sorprendió Sakuno.

- ¿que? – dijo de forma inocente, comenzando a acariciar con una mano su rostro y con la otra el resto de su cuerpo.

Besó nuevamente sus labios con el mismo ardor que había mostrado momentos antes, Sakuno lo abrazó y correspondió a los besos y caricias que Ryoma comenzaba a esparcir nuevamente en ella, haciendo que ambos retomaran la actividad que habían terminado hace poco.

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A la mañana siguiente, ambos se encontraban en el puente observando las cataratas Victoria y a las personas que se estaban aventando del bonji (no se si se escriba así, ustedes me avisan u.u).

Habían decidido primero ir allí y después dar un paseo en helicóptero para tener una mejor vista y apreciación de la enorme caída de agua.

Sakuno no podía evitar sentirse emocionada por la maravilla natural que estaba viendo, pero esa felicidad duró muy poco, al darse cuenta de que había alguien a quién no deseaba ver, Kintaro Tooyama.

Antes, haberlo visto le habría producido un gran dolor por su traición, pero ahora, ahora…………… no sabía lo que sentía, dolor no era, amor tampoco, entonces ¿Qué era?

Ryoma la abrazó por detrás y le preguntó al ver su expresión de duda.

- ¿Te sientes bien¿Es alguien que te hizo daño en el pasado? – pregunto, pues había notado el cambio de actitud de Sakuno cuando vio a aquel extraño.

- ¿Eh?

- Sakuno, por lo visto ese hombre te hace sentir mal. – dijo señalando a Kintaro con la mirada - ¿Qué fue lo que te hizo?

- Creo que este no es lugar para hablar de ello¿te parece si te lo cuento cuando regresemos a la casa? – por alguna extraña razón sabía que podía confiar en su esposo, así que decidió acompañar sus palabras con una mirada haciéndole saber que no debía preocuparse.

- Esta bien, ahora, vamos a la parte baja del río para ver mejor, creo que podemos acercarnos más desde ahí. – dijo al ver que no iban a hablar de nada durante un rato.

Ambos se estaban retirando cuando una voz llamó a Sakuno.

- Sakuno – gritó Kintaro al verla.

Ryoma y Sakuno se giraron para ver a Kintaro ir hacia ellos con la vista fija en la SEÑORA ECHIZEN.

Kintaro no veía a nadie excepto a la mujer que, de no haber engañado, en estos momentos seria suya, pero ese era un error que intentaría corregir.

Tan sumido estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que la mujer estaba acompañada por otro hombre.

- Hola Sakuno¿Cómo has estado? – preguntó Kintaro observándola de pies a cabeza – sigues igual de hermosa.

- Gracias, ahora estoy mejor que nunca, n.n – respondió Sakuno con un brillo en sus ojos rubí, y con un toque de emoción en la voz. ( o vamos, a quien no le emocionaría estar con Ryoma Echizen)

- Ya lo veo. - dijo con algo de decepción en su voz ya que el deseaba oirla tartamudear por su presencia y sonrojarse como la hacía antes de que eso ocurriera.

Ryoma observaba a ambos, en especial a Kintaro, que parecía no darse cuenta de su presencia, y que al parecer, estaba coqueteando con SU Sakuno, cosa que lo molestaba pero sintió un gran alivio al ver que SU Sakuno no hacía caso de sus coquetas miradas. Sin embargo, no paso mucho tiempo antes de que se diera cuenta de que alguien los estaba observando, era una mujer de ojos marrones y cabellos del mismo color que parecía mirar a Sakuno como si fuera su peor enemiga.

Saori Shiba esta a unos 4m de distancia observando como su amante estaba coqueteando con la mujer a la que se lo había quitado. Aún recordaba como había sido todo, la forma en que había llegado a sus vidas y como había terminado ella quedándose con el prometido de la novia, después de que esta cancelara la boda un día antes de celebrarse.

Mientras observaba a Kintaro hablar con Sakuno su vista se poso en el hombre que estaba junto a ella. Era un hombre apuesto, media alrededor de 1.85 de estatura, pues era al menos 10cm más alto que Sakuno, tenía ojos dorados, su cabellos era negro con destellos verdosos, tenía al cuerpo más sensacional que había visto, que parecía haber sido hecho por uno de los mejores escultores. Llevaba unos pantalones y sudadera de color negros, junto con una gorra negra que tenía una "R" al frente en color blanco, y unos tenis también negros. En general el hombre el sueño de cualquier mujer.

Saori decidió acercarse para conocerlo y saber que era lo que estaba haciendo Sakuno en ese lugar y con semejante espécimen al lado.

- Hola Kintaro – habló Saori a espaldas de él.

- Ah, Saori.

- Hola señorita Ryusaki – dijo con frialdad, y colgándose del brazo de Kintaro.

- Hola Shiba.

Kintaro no sabía que hacer en esos momentos, ya que al ver a Sakuno se le había olvidado por completo que Saori lo había acompañado a hacer aquel viaje.

Ryoma, por otro lado, parecía divertido ver en aprietos a Kintaro.

- Señorita Ryusaki¿no nos vas a presentar a tu acompañante? – pregunto Saori posando su vista en Ryoma.

- ¿Ah? Si. Saori Shiba, Kintaro Tooyama les presento a Ryoma Echizen, él es…………………

- Hola señor Echizen – dijo Saori interrumpiendo a Sakuno, que no pudo terminar de decir que Ryoma era su esposo.

- Echizen, no te había visto – dijo Kintaro sorprendido no solo por no notar su presencia, sino por que estaba acompañando a Sakuno - ¿Qué haces aquí?

- Estoy de vacaciones – respondió de manera burlona, cosa que hizo sonreír un poco a Sakuno.

- ¿Es en serio? Creí que solo vivías para el trabajo. – dijo Kintaro.

- Pues ya vez que no.

- En serio Echizen¿Qué haces en este lugar¿vas a abrir un hotel aquí? – pregunto sin creer lo que Ryoma le había dicho.

- Bueno, la verdad es que, me casé hace unos días y ... - se interrumpió al ver la mirada de incredulidad que tenían saori y Kintaro.

Los ojos de ambos se agrandaron al escuchar semejantes palabras¡Ryoma Echizen, se había casado! Eso era para no creerse. Ninguno de los dos terminaba de creer lo que acababan de escuchar y Ryoma aprovechó ese momento en que ninguno de los dos se movía para irse de ahí con Sakuno.

Cuando por fin reaccionaron, Ryoma y Sakuno habían desaparecido, Kintaro los buscó con la mirada pero no había ni rastro de ellos, así que él y Saori regresaron al hotel donde se hospedaban, tal vez ahí vería de nuevo a Sakuno y le preguntaría por que estaba con Ryoma, porque el no podía creer que ella fuera la amante de un hombre casado.

El hotel estaba a un lado del Río Zambeze, justo sobre las cataratas Victoria, lo cual le daba una excelente vista a los turistas.

Fin

del

capítulo.

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Notas: Gomen, gomen, gomen, gomen, lamento no haber actualizado antes pero... T.T es que no me llegaba la inspiración.

n.n pero no se preocupen, ya regresó, la atrape cuando intentaba escapar de nuevo.

Espero que este capítulo les agrade y me dejen reviews. Y deseo agradecer a todas las que me han apoyado en este fic.