Bruce su computadora, se acomodaba los anteojos y volvía a mirar sus resultados, pero su cabeza estaba en parte, menos en aquel informe que estaba realizando.

—¿Un té doctor Banner? — escuchó una amable voz, de inmediato se giró para sonreírle de vuelta y aceptar gustoso la oferta.

Frente a él estaba Kurt Darkhölme, un joven y menudo omega de simpática apariencia, el muchachito había llegado cerca de dos años atrás, primero comenzó como secretario general y poco a poco comenzó a desempeñarse con tanta excelencia que finalmente terminó siendo el asistente personal del señor Warren Worthington, heredero de industrias Worthington, un libertino alfa que realmente no estaba interesado en el patrimonio de su familia, mucho menos en sentar cabeza, el solo quería vivir de fiesta en fiesta y de omega en omega, pero todo cambió cuando posó sus ojos en Kurt.

Pero el omega lo ignoró por meses, siempre profesional cumplía con cada uno de sus caprichos laborales, pero apenas su jefe pedía algún otro tipo de favor, el muchacho de forma cortante lo denegaba, rechazándolo día tras día.

Bruce pensó divertido en todas las veces que Warren quedó en absoluta evidencia, pero al alfa parecía no importante, simplemente volvía al día siguiente siendo aún más insistente. Banner admiraba a Kurt, pues ese pequeño omega de apariencia tímida, si era capaz de expresar todo lo que había en su cabeza, no se quedaba callado ante nadie, era alguien que se daba a respetar, y estaba seguro que aquello había cautivado el joven corazón de Worthington, inclusive de todos los patriarcas.

Dio un trago a su té, pensando en como la suerte y el destino les favorecían más a unos que a otros, aunque no podía sentir celos o envidia de Kurt, pues el omega era tan amable que simplemente no podía mantener ningún pensamiento negativo hacía él, aunque una oscura parte de su corazón deseaba tener, aunque fuera un diez por cierto de su suerte.

Se quedó mirando como el alfa tomaba a Kurt desde atrás y le daba un beso en el cuello, ganándose un golpe en las costillas mientras el omega lo regañaba de que estaban en horario de trabajo, bufando el alfa tomó una pila de papel y se las llevó a la oficina, mientras le pedía amablemente un café a su omega, aunque era obvio que sólo quería un momento a solas con él, desde que se había enterado que serían padres estaba aún más meloso y sobreprotector con Kurt, haciendo que el secretario lo regañara inclusive más veces al día.

Siguió dando pausados tragos a su té, recordando en como todos en la oficina se habían enterado de que un nuevo Worthington estaba en camino.

Kurt caminaba tranquilo llevando los papeles que el señor Worthington I le había entregado, el era el mandas más de la industria familiar, pero ya estaba pronto a su retiro y el prácticamente iba a la oficina sólo para no tener que estar en casa todo el día, quien realmente manejaba todo era Worthington II, aunque él estaba empeñado en entrenar a su hijo, pues él si que había salido descarriado y así como iba, seguramente terminaría con la empresa familiar en un par de años.

— Animal tus papeles — Kurt gruñó llamando la atención de todos, nadie se atrevía a hablarle así a Warren, aunque fuera un idiota. Pero aquel alfa que asustaba a todos, ante el joven era la persona más dócil del mundo.

Bruce se quedó mirando a Hank, su compañero de laboratorio, ambos estaban anonadados por la situación, al igual que el resto de los omegas, esperaban en cualquier minuto los gruñidos y la voz de mando, pero lo único que escucharon a cambio fue una grave risa.

Ven aquí Kurt — pidió Warren con una sonrisa, mientras miraba con cariño a su omega.

— Vete a la mierda y anda a terminar el puto papeleo — soltó el omega, ahora si que estaba asustando a todo el mundo, nunca se había comportado de esa forma, sin embargo, los últimos días su humor era de perros y quien más la estaba pagando era su alfa, aunque nunca lo había tratado de esa forma, no al menos en público.

En el lugar se sentía el aroma a preocupación de los omegas, los alfas presentes miraban curiosos la escena, muchos incómodos y algunos molestos, aunque habían personas con pensamientos anticuados que veían a los omegas como lo más bajo de la escala.

Bruce ahogó un chillido al notar como los señores Worthington I y II se encontraban en el lugar, mirando con atención la escena, el omega se sintió asustado, no sabía a ciencia cierta si los dueños aprobaban que un omega varón y de baja cuna saliera con el actual heredero, repentinamente se sintió angustiado y preocupado por su amigo, pero él como un simple omega no podía hacer nada más que estar de espectador.

Mi omega ven aquí, por favor pidió Warren con cariño y ojitos de cachorro, haciendo que su asistente finalmente cediera y se acercara de mala gana a él. Para Bruce no pasó desapercibida la sonrisa que hicieron el padre y el abuelo de Warren. El alfa lo abrazó pese a la resistencia que puso el omega y se hundió en su cuello Kurt estás embarazado soltó como quien estuviera hablando del clima, para luego tomarlo entre sus brazos y no dejar de besar su coronilla.

Felicidades muchachos, al fin hiciste algo interesante. Gracias cariñó por estar con este inútil la grave voz del señor Worthington I llamó la atención de todos, ahora todo el mundo estaba aún más curioso que antes, ya que nadie se esperaba que lo aceptaran tan fácil, para nadie pasaron desapercibidas algunas miradas de envidia ni mucho menos uno que otro comentario.

Quien se atreva a decir algo de mi yerno o mi nieto, que se de por despedido soltó tranquilamente Worthington II felicidades hijo, ¡Kurt estarás hermoso! el alfa abrazó al muchacho ganándose algunos gruñidos por parte de su hijo.

Y de esa forma quedó claro frente a todo el personal, que tanto el abuelo como el padre de Warren aprobaban la relación y de que además, estaban más que felices con la noticia de un nuevo heredero. Kurt con lágrimas en los ojos se abrazaba a su alfa, no se había dado cuenta de su estado, pero ahora entendía su mal humor y el estúpido deseo que tenía por no apartarse con su alfa, ahora entendía porque le gruñía a todo omega que se le acercara a su novio. Warren sólo podía sonreír, estaba seguro de que ese sería uno de sus días más felices. Todo el mundo en la oficina aplaudía, algunos más sinceros que otros.

Bruce perdido en sus recuerdos de hace más de un mes se terminó de golpe su té, necesitaba concentrarse y dejar de pensar en el resto, no sacaba nada con torturarse de esa forma, después de todo tenía problemas más grandes en los cuales pensar, aunque lo primero era terminar el maldito informe.

A su lado, Hank trabajaba concentrado moviendo la cabeza al ritmo de alguna canción, de vez en cuando el omega acariciaba su incipiente panza, hace un par de días su amigo le había confesado que estaba embarazado, el segundo en el lugar, al parecer la próxima primavera estaría carcajada de nuevos cachorritos. Bruce soltó un suspiro mientras sus ojos se habían puesto vidriosos, de golpe abandonó el lugar, necesitaba algo de aire, la angustia lo estaba consumiendo.

Llegó algunos minutos después, su cabeza dolía y maldecía sus malditas nauseas matutinas, gracias a ella en esos momentos se estaba muriendo de hambre.

— ¿Todo bien? Te ves pálido Bruce, toma algunas galletas — ofreció Hank de forma amable, mientras el omega algo ruborizado tomaba de los alimentos ofrecidos — Bruce no es por entrometerme, pero pusiste esos resultados al revés — el omega señaló la pantalla de su ordenador y Banner se sintió el ser más idiota del planeta, se mordió el labio frustrado y un sollozó se le escapó, no fue consciente de este hasta que Hank lo tenía acunado entre sus brazos y con sus feromonas intentaba calmarlo — todo estará bien cariño, tranquilo. Nada les pasara — Bruce sólo pudo abrir los ojos al sentir una pequeña caricia en su barriga — se lo que estás pasando, si necesitas a alguien estoy para ti — escuchó un susurró y no hizo más que botar unas cuentas lágrimas.

— Deberías tomarte el día — ambos dieron un respingo al escuchar la voz de Kurt — puedo hablar con el jefe, ya saben, se como lograr algunos beneficios — el chiquillo les guiñó el ojo divertido, ahora que todo era público y más que aceptado, lentamente estaba mostrando menos vergüenza. Pero Bruce negó con la cabeza, estaba decidido a terminar el informe, no dejaría que su vida personal arruinara su vida profesional.

— Cariño, deberías cuidarte, tu sabes — Kurt indicó su vientre de forma disimulada, pero Bruce simplemente frunció el ceño y se dedicó a mirar la pantalla, no quería seguir hablando del tema, no quería pensar más, sólo quería terminar de escribir los resultados.

De forma lenta la hora del fin de la jornada había llegado, Bruce tomó su bolso y salió apurado, encontrándose en el ascensor con Hank, quien le pidió que si necesitaba cualquier cosa no dudara en llamarlo, el científico sólo asistió con una fingida sonrisa y apuró el paso, no quería seguir sintiendo la lástima de sus amigos.

— bebé al fin llegas — sintió una voz ya conocida, era Alex el alfa de su compañero de laboratorio — ¡sorpresa! — dijo el alfa señalando un lindo auto — mira, incluso tiene sillita para el cachorrito. Definitivamente ya no podía seguir llevándote en mi motocicleta — terminó de explicar el alfa, para luego ser tomado por el cuello, mientras su omega entre risas lo llenaba de besos.

Todo el mundo se quedó mirando enternecido la escena, Bruce les dedicó algunos segundos sintiendo una leve punzada de envidia, él lo sabía, él nunca tendría algo así con Clint, no cuando él era simplemente el amante. Tragando duro y aguantándose las lágrimas salió cuanto antes de ahí.

Se desplomó sobre el sillón, se quedó mirando fijamente la muralla y no supo en que punto las lágrimas comenzaron a caer sin cesar, ¿Qué haría ahora? ¿cómo le diría a Clint que estaba embarazado? Él sabía que Clint no tenía intenciones de ser padre con él, no con un simple amante, se sentía tan mal, tan usado, simplemente una basura. Pensó en llamar a Natasha o a Tony, sus amigos, pero tampoco quería su lástima y sus vacías palabras de apoyo, ya había tenido suficiente con lo dicho y hecho por Kurt y Hank.

Sintió unos golpes en su puerta, de seguro era su alfa, con parsimonia fue a abrirle, simplemente no tenía ganas, si tan sólo fueran una pareja real, él estaría feliz de darle la buena nueva, no asustado como estaba en ese instante.

El alfa le dio una gran sonrisa, lo llevó contra su cuerpo y le dio un cálido beso en los labios, cuanto lo había extrañado, no había hora del día en que no pensara en él. No es que odiara a Laura, una parte de él la quería, pero era simple amistad, las razones que lo llevaron a matrimonio claramente fueron otras.

— ¿Qué pasa cariño, por qué estás tan triste? — Clint le acarició la mejilla, para luego sentarse junto a él, no falto mucho para ponerlo sobre su regazo mientras el omega entre sollozos se acurrucaba en su pecho, llorando abiertamente — bebé me estás asustando ¿alguien te hizo algo? — preguntó Clint asustado, Bruce quería quitarle que él único que le había hecho daño era él, pero no podía, lo amaba demasiado para herirlo, simplemente negó con la cabeza y lloró aún más fuerte.

— Solo estoy cansado, nada importante — intentó fingir una sonrisa, mientras sentía los besitos en su cuello — ¿cómo está Laura? — preguntó con genuina preocupación.

— Días buenos y días malos, la quimioterapia la tiene muy mal — explicó Clint con verdadero dolor — los niños no dejan de preguntar por ella, y ya no sé como explicarle que mami probablemente no salga del hospital — explicó con dolor, Bruce se sintió idiota, claramente Clint estaba preocupado por cosas más importante y si él le contaba la verdad, sólo sería una carga más.

Comieron algo de pizza, se hicieron cariño y se acurrucaron frente a la televisión, Bruce estaba intranquilo, tragó duro y decidió que tenía que hacer lo correcto.

— Clint esto se termina hoy, no quiero seguir contigo — el alfa lo quedó mirando sin entender nada.

— Cariño si es por Laura, sólo dame algo más de tiempo — se frotó la cara frustrado — no puedo, no puedo terminar con ella mientras esté en el hospital — explicó angustiado.

— Lo se y jamás te obligaría — le dio un fugaz beso en la mejilla — fue lindo estar juntos, pero cariño vuelve a tu familia, ellos te necesitan — dando una amarga sonrisa se alejó de él y simplemente se fue hasta su habitación, no dándole tiempo al alfa de responder. Clint sintió como las lágrimas caían, pero él no tenía que ofrecerle a Bruce, su vida era una total mierda y estaba arrastrando al omega con él.

Bruce esa noche lloró hasta que ya no habían lágrimas, pero la carga en su corazón cada vez se hacía más y más pesada, lo único que quería en esos momentos era morir, solo no lo hacía porque el cachorrito no tenía la culpa, no quería cargar con la vida de un inocente.

— ¿Es lindo? — Clint dio un respingo cuando su esposa le hizo la pregunta, estaba rígido no sabía como responder — ni siquiera lo intentes Clinton, te conozco lo suficiente, no me mientas más — el alfa estaba mudo — se que lo amas, por favor preséntamelo, quiero hablar con él — Clint se sentía la peor persona del mundo — es el último favor que te pido — susurró la omega mientras se acomodaba en la camilla.

Clint tragó duro aun no asimilaba que Laura había descubierto su infidelidad, se sentía un puto bastardo y finalmente, terminaría arrastrando a Bruce a la mierda, jamás se lo perdonaría.

Cuando Barton le explicó lo sucedido, Bruce soltó un fuerte chillido, negó con la cabeza y se puso a llorar, se sentía la peor persona del mundo, una escoria, pero quería dar la cara, quería que aquella omega que hasta ahora sólo había visto en fotografías lo golpeara, le gritara lo hijo de puta que era, después de todo se lo tenía más que merecido, luego huiría, serían sólo él y su cachorro.

Laura con una voz cansada les pidió que pasaran, Bruce en ningún momento levantó la mirada, estaba esperando los gritos, los gruñidos y las malas palabras.

— Cariño acércate, eres más lindo de lo que imaginé — Bruce con ojos llorosos se acercó, de seguro recibiría una bofetada, cerró los ojos cuando la pálida mano de la mujer se acercó a su rostro, pero a cambio sólo recibió una tierna caricia — ya veo porque Clinton se ha enamorado de ti — le dio una cálida sonrisa.

— Pero soy un bastardo, un hijo de puta — se largó a llorar — te quité a tu esposo.

— No cariño, tu no me quitaste nada — le tomó las manos — estuve con Clint si, tuvimos cachorros es verdad, pero su corazón, eso nunca fue mío — lo miró de forma fija con una tierna sonrisa — eso ahora es tuyo, estoy segura de que ustedes estaban destinados.

Clint tragó duro llorando, nunca pensó en que Laura se había dado cuenta de todo, aunque tampoco se le hacía raro, ellos siempre fueron más amigos que una pareja.

— Perdóname, perdóname por todo — lloró Bruce tomándola de las manos, la omega lo acurrucó de forma maternal.

— No tienes que pedirme perdón por amar, no controlamos a nuestros corazones — sin aviso comenzó a acariciarle el vientre, haciendo que el omega se pusiera más rígido que antes — este idiota aún no se da cuenta ¿verdad? — Clint levantó la mirada sin entender nada — conmigo jamás lo notó, pero que no se de cuenta que su omega está embarazado es el colmó — soltó la mujer con una carcajada.

— ¿Es verdad? — preguntó Barton atónito, el omega sólo asistió con la cabeza.

— Bruce, cariño prométeme dos cosas — el omega asistió — la primera, es que quiero que ambos sean felices, Barton si lo haces sufrir vendré del mismísimo infierno a patearte las bolas. Y la segunda, cuida a mis hijos Bruce, ellos te necesitaran y se que los estoy dejando en las mejores manos — Banner sólo asistió con la cabeza y no pudo evitar estrechar con cuidado a la convaleciente omega, ella solo imitó el gesto, para minutos después estar los dos llorando mientras Clint desde la distancia se tragaba las lágrimas.

Esa tarde Laura estuvo peor que nunca, su vida al parecer estaba llegando a su límite. Pidió ver a sus hijos, Bruce de inmediato se encariñó con los cachorros, al igual que ellos de él, Laura los miró con una amplia sonrisa, al fin podía descansar, sabía que ya todo había tomado su curso. Tomando con una mano la de su esposo, el hombre que más amo en su vida y con la otra en quien había depositado toda su confianza, la mujer comenzó a cerrar los ojos, y así fue como aquella agradable tarde de verano, Laura Barton había dejado de vivir.

Clint lloró como nunca, los niños le imitaron y Bruce no pudo evitar sentirse abrumado, pero si de algo estaba seguro es que no le podía fallar a aquella mujer que sólo logró conocer un par de horas, pero que estaba seguro que calaría en lo más profundo de su alfa, él no le fallaría, juntos lograrían ser la familia que Laura siempre quiso, con ella siempre presente, pues jamás la olvidarían, se tomó el vientre con cariño, ahora sabía que su pequeño niño tenía un angelito que lo cuidaría día a día.