Capítulo 10 la Selección.

- La Profesora McGonagall, puso como de costumbre el sombrero en el taburete y este comenzó la canción.

Para una función me dieron vida

Pero con el tiempo esta función cambió

Porque uno de los cuatro se separó

Por eso después el alma se creo

Un gran poder concedido

Por los tres grandes magos

En este viejo sombrero raído

Y ahora ese poder ha aflorado

Un extraño acontecimiento

Uniendo a las casas está

Cuanto se ha esperado

Lo que esta ocurriendo ya

Mis ojos miran al frente

La lucha final próxima esta

No hay temor en los corazones

Pues la unión los guiará

Ser valiente es Gryffindor

Más su corazón se dividirá

Un pedacito en cada casa

Se ha sembrado ya

Ponme ahora en tu cabeza

Y a tu casa te enviaré

Mas no olvides lo ocurrido este día

Pues en el futuro te guiaré.

- Hermione sacó tinta y pergamino mientras murmuraba la canción.

- ¿Qué haces, preguntó Ron?

- Shhhhhhhhhhh. – Chistó Hermione mientras escribía la canción.

- La profesora McGonagall tomó el pergamino y comenzó a nombrar, Jefferson Long,

- Un niño se levanto de la mesa de Gryffindor y caminó nervioso hasta el taburete, se sentó y esperó a que le pusieran el sombrero sobre él y este gritó Gryffindor, todos los de la mesa aplaudieron y este fue a sentarse al par de Creevey Colin – Oye no eras tú el que espiaba a los Slytherin.

- Si - dijo sonriendo ya que su nerviosismo había pasado - ¿Por qué¿Es que no debí hacerlo?

- Claro que sí fue una excelente idea, ahora sabemos gracias a ti que ellos estaban inmiscuidos en el ataque.

- Luego se escuchó "Candy Long", y una niña de pelo rizado caminó nerviosa y se sentó en el taburete, el sombrero le cubría hasta la nariz, sin embargo no le cubría la boca, Harry pudo apreciar que ella hablaba con el sombrero, lo sabía porque el había hecho lo mismo, luego de un rato el sombrero gritó Slytherin, se escuchó aplausos en la mesa de su casa, sin embargo la niña se les quedo mirando seriamente, dio vuelta y se fue a sentar de nuevo en su asiento a la par de Angelina Jonson, hubo un silencio en el comedor, Draco se levanto de la mesa y lanzándole una mirada feroz.

- ¿Qué haces sentándote en esa mesa? - le preguntó Draco - Esta es la mesa de tu casa y tu obligación es sentarte aquí.

- La niña volvió y se le enfrentó. -Disculpa, pero me siento más segura sentada aquí, la verdad no vi a ningún integrante de Slytherin protegiéndonos, aunque mi hermano, si que los vio salir huyendo antes del ataque y si no existe una regla que prohíba sentarse en otra mesa prefiero estar con el grupo que me indicó Harry, Ella -dijo señalando a Angelina, que se puso colorada al ver que todos la volvían a ver, -cuando se acercó un Dementor o lo que esa cosa sea, - dijo poniendo una cara de asustada recordando lo ocurrido - sentí no solo que había perdido la felicidad, sentí que moría que ya no volvería a ver a mi familia, a mi hermano, a mis amigos, cuando todo comenzaba a oscurecerse ella se interpuso entre él y yo salvándome la vida, al vi atacando luchando con ese ser y alejarlo de mi, sin importar si me conocía o no, sin importarle si ese ser la atacaba y mataba a ella, ella, – dijo señalándola de nuevo – ella es mi héroe y quiero estar con ella – se volvió y se sentó de nuevo en la silla que antes había ocupado dándole una mirada de agradecimiento a Angelina.

A Angelina le brotaron lágrimas mientras escuchaba estas palabras, realmente no había pensado en lo que había hecho, ella se había estado entrenando para aprender a luchar por su familia o su vida si era necesario, no había pensado realmente en lo que había hecho, simplemente protegía aquel grupo de niños, como Harry le había pedido, pero ahora por la mirada de todos los niños que estaban con ella la creían héroe, una niña pura de corazón la creía su héroe, ni siquiera cuando ganaban los partidos de Quidditch se sentía así era un cúmulo de sensaciones la envolvía, volvió a ver a los niños que la rodeaban y vio en ellos, en sus caras la admiración, el respeto y sobre todo el agradecimiento, no pudo más y tapándose la cara con las manos terminó llorando, y abrazada por el grupo de muchachos que ella había protegido.

- Esa es mi hermana, -dijo con orgullo Jefferson sentado pocos asientos adelante.

- Realmente no existe una regla para el caso – Dijo Dumblendore sonriendo ampliamente – así que si quieren pueden sentarse donde deseen no tengo ningún inconveniente.

- Draco se sentó lanzándole a la niña una mirada de odio, se había enrojecido, tanto por la vergüenza que la niña le había hecho pasa, como la cólera de que una alumna de su casa no le hiciera caso, como una estúpida niña de primer ingreso se le había enfrentado de esa manera, él era Draco Malfoy, si esa niña no lo sabía ya había tiempo para que lo conociera, pensando en vengarse se contuvo de decir algo más y volvió a su asiento.

- Harry estaba muy contento, había dejado de ser el centro de atención, o cuando menos eso creía.

Finalizado el reparto en el cual cada niño se sentó en el mismo asiento en que se encontraba, junto con los que los habían protegido, incluso los cuatro niños más de Slytherin, sin importar las miradas acusadoras de los demás de su casa se iban y se sentaban con sus protectores, lo cual hacía que Goyle y Crabbe cerraran los puños con fuerza, probablemente se desquitarían en las mazmorras, dándole una tunda a esos Slytherin.

- Harry – Dijo Ron – Este año va a ser muy diferente, la verdad nunca me han gustado los de Slytherin, pero no se que decir, esa niña me cayó bien, y si se le enfrenta y hacen enojar a Draco, creo que los de nuevo ingreso no pueden ser tan malos ¿No? -Dijo con una sonrisa.

- Claro que no – Dijo Hermione – Yo creo que los de Slytherin siempre han hecho un lavado de cerebro a los recién llegados, conjuntamente con el trato por las otras casas, terminan siendo como son, pero estos estuvieron con nosotros antes, y pueden pensar muy diferente a los de su casa, además ellos ahora tienen amigos de otras casas.

- Bueno veremos que pasa, creo que no será fácil, ellos pasan mucho tiempo en las mazmorras y si tratan de mantener su trato con las demás casas, serán atormentados en la suya – Dijo Harry.

- Pensando en otras cosas, deberíamos reunir a los del ED mañana para saber que vamos a hacer, si continuamos o no con los entrenamientos, es imprescindible en este momento saber sus pensamientos, además necesito hablar con ellos, el trabajo que hicieron al defender a los niños en el tren, fue increíble –

- Ginny sonrió nuevamente, había puesto atención a cada palabra de Harry, notando un gran cambio, como un líder que está naciendo, desde su punto de vista Harry había cambiado mucho en estos meses, y ella le ayudaría, estaría con él todo el tiempo, y lo comprendería, si él iba a ser el líder, ella sería su apoyo, ya que sabía que para guiar a las personas, también hay que afrontar cosas no agradables, y aunque Harry ya había sufrido bastante, sabía que vendrían otras bastante malas, sino peores, y con una sonrisa se dijo a si misma que nunca lo dejaría solo.

- Bien – dijo Hermione – activa la fecha y hora, veremos si algunos todavía poseen las monedas.

- Harry cambió la fecha y para sorpresa de él y sus amigos, vio como todos sacaban las monedas de sus bolsillos, las observaban y volviendo a verlo asentían.

- Este hecho no paso inadvertido ya que varios niños les preguntaban, porque después de ver la moneda volvían a ver a Harry y, la verdad es que los menores no quitaban los ojos de sus protectores, y estos sin malicia le explicaban que era el método para saber las fechas y horas de las reuniones del ED, ya que el año pasado tuvieron que hacerlo a escondidas.

- Ron, Hermione, Ginny, -nos vamos, -todos asintieron se dispusieron a reunir todos los alumnos de primer ingreso que tenían que ser llevados por los prefectos.

Lo mismo hicieron todas las casas, a regañadientes de los menores que no querían separarse de sus protectores ya que les gustaba los grupos que habían formado.

- Cuando salieron del salón principal, observaron a Draco que le gritaba a la niña que se le había enfrentado en comedor.

- Yo soy el prefecto de Slytherin, y los de mi casa hacen lo que les mando.

- Pues lo hacían – Dijo la niña poniéndose las manos en la cintura.

- Creo que Draco tiene una piedra en el zapato, esta niña cada vez me cae mejor - Dijo Ron con una gran sonrisa.

- Los demás rieron, pero al mismo tiempo se encaminaron para defender a la niña.

- Ya Draco, déjala en paz, no vez que es una niña – Dijo Hermione, Draco se volvió.

- No te metas, asquerosa sangre sucia, ella esta en mi casa y yo soy un prefecto y en mi casa se me obedece.

- Pues yo también soy una prefecta y no lo permitiré. Así que….

- Pero no terminó de hablar ya que Jefferson salió por detrás de Draco y dijo: - Disculpe señorita pero yo soy el hermano de Candy y yo me encargaré.

- Draco al observar al pequeño niño no pudo más que soltar una carcajada, la cual fue coreada por los demás alumnos de Slytherin.

- Y que hará un escarabajo boñiguero como tú.

- Pero este sonreía maliciosamente.

- Candy solo logró decir al grupo que venía con Harry, - Es mejor que se retiren mi hermano ya hizo algo.

- No había tardado en terminar la frase cuando varias bombas fétidas estallaron en la capa de Draco que pego un brinco, y comenzó a apestar de una forma tan fuerte que todos incluso Crabbe y Goyle se retiraron de él.

Filch no tardó en llegar a la escena, haciendo que todos se desapareciesen increíblemente rápido, dejando solo a Draco con Crabbe y Goyle que se encontraban un poco retirados aunque no quisieron dejarlo solo.

No queriendo atender a lo de Draco decía se lo llevó a su la oficina.

Cuando los chicos de Gryffindor estaban bien lejos y subiendo las escaleras de su torre, Ron le preguntó al niño -¿Donde conseguisteis esas bombas y cuando las pusistes?

- Tomando un poco de aire debido a la carrera que se habían pegado huyendo de Filch le respondió -Bueno las conseguí en un almacén en el Callejón Diagon, donde unos gemelos pelirrojos muy parecidos a usted me las vendieron a mitad de precio, si prometía usarlas con un tal Draco, pero creo que he roto mi promesa – dijo bajando la cabeza - y que las utilice en ese alumno que molestaba a mi hermanita.

- Creo que no rompiste ninguna promesa, -Dijo Ron sonriendo, -mis hermanos hicieron una gran venta, y se alegrarán cuando se enteren de cómo las usastes.

- Es muy peligroso que tengas esas bromas – Dijo Hermione – Si te encuentran con algo te castigarán, la mayoría de las bromas son prohibidas, especialmente las que venden los Weasley.

- Sacando un paquete en el cual se observaba que faltaban la mitad del mismo, le respondió - Solo tengo este paquete, es el resto de bromas que compré.

- Eh tu niño. - Dijo Filch señalando al muchacho, este se volvió rápido y escondió el paquete en su espalda.

- Venga acá.

- Se acercó y tomó al muchacho, lo revisó por todas partes no encontrando nada, -Bueno, tenía que cerciorarme, Draco insistió mucho en que este niño era el culpable, pero no tiene nada, así que definitivamente si fue él.

- Se volvió y regresó a su oficina.

- ¿Qué pasó, -preguntó Neville, que había visto todo lo que ocurría, incluso el paquete en manos del niño.

- No vieron, la linda muchacha que me estaba informando del peligro que corría por tener ese tipo de cosas, cuando me di vuelta para verle la cara a Filch, ella tomó el paquete y se fue.

- Realmente nadie vio cuando esto ocurrió, pero cuando se volvieron para buscar a Hermione esta no estaba ahí.

Al entrar a la sala común encontraron a Hermione sentada en el sillón en frente del fuego, y mirando al niño con una cara seria, pero se le veía que trataba de contener una sonrisa le devolvió el paquete diciéndole. – No quiero ver más este paquete en mi vida¿Entiendes, Soy una prefecta, y no puedo romper las reglas.

- Gracias - dijo el chico dedicándole una sonrisa de agradecimiento que Hermione devolvió.

- Hermione es el primer día de clases y tú rompiendo las reglas, creía que ese era el mi trabajo y el de Harry - Dijo Ron con una gran sonrisa.

- Bueno después de tantos años con ustedes, algo malo se me debió haber pegado ¿No, pero no te preocupes que mañana volveré a ser la misma, - dedicándoles una hermosa sonrisa que hizo a Ron sonrojarse lo instó a sentarse junto a ella, lo cual hizo mirando de reojo a Harry y Ginny disimulando lo más posible.

Entre charlas sobre todo lo ocurrido ese día y repasando los hechos principales, Harry esperó a que todos en la sala común se fueran y esta quedara vacía, tan solo con Ron, Ginny y Hermione, en ese momento les dijo.

- Esperen, quiero contarles algo en lo cual me quedé pensando poco antes de que nos atacaran.

- ¿Es sobre lo que te dijo ese ser y que no pudimos escuchar? – Preguntó Hermione.

- Todos pusieron atención, mientras Harry le dedicaba una sonrisa escrutadora a Hermione y pesaba "Como es posible que no se le escape nada".

Y tomando un poco de aire continuó

– Cuando se acercó me dijo "Eso fue muy bueno, mi querido Harry, Tu Tía está orgullosa de ti".

- ¿La enmascarada que guiaba al grupo era tu Tía? – Preguntó Hermione

- Creo que si, aunque su voz era un poco distinta, y no pude verle la cara, algo le ha pasado.

- En manos de ese todo es posible – Dijo Ron.

- Harry por que nos cuentas esto, te siento muy diferente, antes nos ocultabas las cosas. Aunque me agrada el cambio. – Dijo Hermione.

- Siempre me oculto las cosas porque no quiero, que piensen mal de mí, ustedes son todo lo que tengo, ustedes son mi familia y no quiero perderlos, no quiero que piensen mal de mí.

- Harry nunca nos perderás, pase lo que pase - las dos Gryffindor se abalanzaron abrazando juntas a Harry, Ron con un nudo en la garganta solo le dijo.

- Para mí eres un hermano más, no solo un amigo. – Dijo esto esbozando una sonrisa.

- Hermione se dio vuelta y le dijo a Ron en el oído.- Me encanta este Ron.

- Este se puso rojo y bajo la cabeza. Lo cual hizo reír a los otros tres.

- También quiero contarles lo de la profecía.

- ¿La que se perdió el año pasado, fue una lástima no haber podido escucharla - dijo Ron.

- Creo que no se perdió del todo, - comentó Ginny al ver la expresión de Harry. Este se volvió a mirarla y pensó "¿Es que hoy todos pueden leer mi rostro?".

- No, no se perdió, la verdad es que esa profecía solo era un registro, la verdadera, la había escuchado el Profesor Dumblendore y…. – Harry le contó todo lo visto en el pensadero, no había querido guardarse nada, estaba decidido a abrirse a aquellos que más que amigos eran su familia, Ron y Hermione, más que hermanos, y Ginny su amor.

Al finalizar con la mirada fija en es suelo les dijo.

- Así que seré un asesino o moriré.

- ¿Crees que si matas a Voldemor serás un asesino? - Dijo Ginny con una expresión muy parecida a su mamá cuando se ponía muy seria, y con unas lágrimas a punto de brotar de sus ojos, y sin importarle haber pronunciado ese nombre, y continuó.

- Escúchame Harry, para ser un asesino a quien debe matarse debe ser un hombre, y te aseguro que él no lo es.

- Lo sé –Respondío Harry.

- Y segundo, aunque fuera un hombre, jamás te consideraría un asesino, por liberar a este mundo de un ser, que lo que hace es el mal por todas partes, recuerda, es un ser que mata hombres, mujeres, niños, ancianos, todo lo que esta al frente y se opone a él¡Mírame! Si tú y solo tú puedes detenerlo, y la única forma de hacerlo es matándolo estaré contigo hasta el final, y más allá lo juro.

- Dijo poniéndole una mano en el pecho a Harry, que fue cubierta por la mano de Hermione y luego por la de Ron, como un juramento de los tres y diciéndoles que eran esos los sentimientos de todos.

Harry no conteniéndose más, y brotándole lágrimas los abrazo a todos, ese peso que tenía, el temor a perderlos si se convertía en un asesino, había desaparecido por completo, en su interior, nació un sentimiento de protección, ahora más que nunca estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por protegerlos, su vida no era nada si la de ellos sus amigos, su familia prevalecía, y se juro a sí mismo que si era necesario morir o convertirse en asesino, por ellos lo haría.

- Bueno -dijo Hermione -con los ojos vidriosos y dándole una mirada especial a Ron insinuando que dejara solos a Ginny y Harry -Es mejor que me valla a dormir estoy cansada y mañana comienzan las lecciones.

- Yo también –Dijo Ron comprendiendo la mirada.

- Ya subiré en pocos segundos dijo Harry a Ron, mientras este desaparecía escaleras arriba.

- Gracias Ginny, - Dijo Harry y tomándola en los brazos la besó, apasionadamente, mientras Ginny disfrutaba de este beso y caricias, mientras daba leves gemidos de placer, Ginny se sentía increíblemente orgullosa de Harry, amándolo cada vez más, solo él podría resistir el peso que se ponía sobre sus hombros, y lo único que le importaba era que pensaban ellos tres de él.

- Harry ¿Sabes una cosa?

- ¿Qué? Dime.

- Eres mi héroe. – Dijo imitando la voz de Candy en el comedor, y dándole un último beso, salió corriendo escaleras arriba diciéndole que tuviera buenos sueños.