Disclaimer: South Park no me pertenece.
Beta: Shori M
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-¡Sorpresa!-exclama Liane con emoción, extendiendo sus brazos hacia el resto de la habitación.
El sótano luce diferente: Está completamente limpio, prácticamente reluciente; reemplazando el vomitivo color verde que solía cubrir sus paredes, ahora un suave color marfil colorea la habitación. El área ha sido despejada de cajas y de los viejos juguetes de Cartman. La pequeña ventana ha sido completamente sellada con concreto, como si nunca hubiese estado allí en primer lugar. Hay una circular alfombra de color blanco debajo de un gigantesco colchón en el centro de la habitación, cubierto por un cobertor que luce extremadamente suave y rodeado de montones de almohadas esponjosas de diferentes tamaños. Se ve bastante cómodo, aunque demasiado femenino para su gusto.
-¿Te gusta?- su madre lo mira expectante, sonriendo de oreja a oreja, esperando una reacción agradecida de su parte.
Cartman se encoge de hombros, examinando el sitio con cierto recelo.
-¿Alguien se va a mudar con nosotros?- pregunta, preparándose para la respuesta.
De verdad espera que esta no se trate de la nueva "Área de juegos" de Liane y sus "amigos", porque entonces todo ese escenario tomaría un giro hacia lo perturbador. Su madre se ha mantenido alejada de drogas y alcohol por año y medio ya, Cartman sería ingenuo si la considerara "curada" y no estuviese alerta ante posibles recaídas.
-¡No, tontito!-le responde, rodando los ojos.- ¡Es tu nido!
Después de crecer a su lado, poco a poco, Cartman ha aprendido a comprender el funcionamiento de los mecanismos de defensa de Liane. Así que no es una novedad que, de cuando en cuando, por motivos tales como novios terminando con ella o dramas alrededor de ser la culpable en el final de otro matrimonio (Cartman incluso había descubierto una pequeña lista en donde Liane apuntaba y tachaba apellidos de matrimonios que había destruido mientras tarareaba. Fue revelador, y le brindó un poco de inesperada introspección al mismo Eric), Liane decidiese lidiar con su tristeza, culpa o ansiedad, ocupando su tiempo libre remodelando su hogar. En esos casos, generalmente pasaba horas moviendo sillones y muebles a diferentes lugares de la casa; cocinaba sin cesar; o bien limpiaba hasta dejar resplandeciente el suelo, los platos y cubiertos.
En los últimos meses, sin embargo, Liane ha estado remodelando el sótano. Cartman lo atribuyó a diferentes motivos, principalmente a que aún desaprobaba el que él renegara el estatus que le había sido heredado, así que realmente no le tomó importancia alguna. Suficiente tiene con soportar sus ridículas dietas que lo están matando de hambre o sus caminatas interminables los fines de semana, así que si quería entretenerse jugando a Martha Stewart entonces él no la detendría.
Pero ahora contempla la habitación desde las escaleras, preguntándose si, tal vez debió asegurarse de revisar su bolso en busca de hongos o LSD.
-Mi…
-¡Tu nido!-repite convencida Liane.
-Mamá- dice con lentitud, mirándola a los ojos. No están rojos ni tiene las pupilas dilatadas. Es buena señal supone, pero de cualquier forma articula sus siguientes palabras con lentitud.- Esto puede resultarte una sorpresa pero… no soy un ave.
Liane suelta unas risitas y lo palmea juguetonamente.
-Muy gracioso, Eric. Pero… en serio, dime tu opinión -le dice, tomando sus manos y luciendo insegura.- sé que no estás cómodo con todo esto de ser un Omega pero vas a necesitar un nido de todas formas, al menos mientras no logres ser un Alfa. Así que me tomé la libertad de construirlo por ti.- Liane lo guía hasta las almohadas y de entre ellas saca un viejo peluche, costurado en tantas partes que podría lucir aterrador para un infante, pero que hace al corazón de Cartman dar un vuelco.- Hace tiempo, mientras limpiaba tu habitación me di cuenta que aun guardabas los pedazos. Pensé en devolvértelo en una ocasión especial, así que…
Liane le extiende el viejo peluche: ¡Es la rana Clyde! Cartman lo contempla boquiabierto, extiendo su mano automáticamente. Su mamá es terrible zurciendo, siempre lo ha sido, y las puntadas torpes del peluche lo confirman una vez más. Aun así, Cartman siente sus ojos brillar en silenciosa emoción. Luego se percata de la mirada conmovida de su madre y recupera la compostura.
-Te he dicho que no entres a mi habitación. Pero gracias, supongo.
Liane parece tentada a darle un abrazo, pero se conforma con tallar su brazo afectivamente.
-No sabía qué más poner en tu nido que te hiciera sentir... no sé, cómodo. Ya sabes cómo son esas cosas.
Excepto que ese es el problema. Cartman no tiene una idea de lo que está hablando Liane. Todo indica que planea mudarlo de su habitación actual al sótano, pero había mencionado algo respecto a los Omegas, así que debe tratarse de algo más.
Liane se pasea por la habitación como una guía turística, señalando todas las nuevas mejoras.
-Hice a que colocaran un baño aquí. Tiene un inodoro y una pequeña ducha. El espacio es algo…reducido. Pero ambas cosas serán necesarias.- explica, mostrándole lo que solía ser el espacio debajo de las escaleras.- También coloqué el colchón en la alfombra porque… bueno, las cabeceras realmente no son una buena idea en un nido, hazme caso con eso. La ventana está totalmente sellada, las paredes reforzadas, y tal vez ya lo habrás notado pero la puerta -dice señalando hacia el final de las escaleras, en donde yace abierta una pesada puerta de metal que solo un ciego hubiese pasado por alto- ha sido modificada completamente. Tiene seguros por dentro y por fuera. De esa forma incluso si alguien la abre por fuera, no podrá entrar a menos que tú les des permiso. Y viceversa, en el peor escenario.
La confusión crece en él y, inspeccionando la habitación con más detenimiento, ve una repisa en la pared contraria a la cama, que lo hace palidecer y fruncir el entrecejo.
-¿Son esos… dildos?
Hay dos repisas, una encima de la otra, repleta de consoladores con tamaños casi amenazadores, esposas y demás juguetes sexuales, de diferentes tamaños, colores y formas, exhibiéndose en lo que parece ser un museo amateur de perversiones. Cartman aprieta a la rana Clyde contra su pecho instintivamente.
-Como la primera vez que entraste en brama no quisiste usar ninguno fue difícil decidir cuáles te gustarían más, así que dejé a mi instinto Omega guiarme y elegí los que creo que te servirán mejor. No te preocupes, son nuevos.-le dice al ver su rostro de completo horror.- La mayoría.
-Llévatelos. Guárdalos. Tíralos. Has que desees con ellos, pero aléjalos de mí.
-Eric, han pasado años desde tu último celo. Y a menos que tengas planeado traer a algún Alfa cuando el momento llegue, creo que necesitarás toda la ayuda posible para soportarlo. Un estado de brama puede ser una verdadera tortura, corazón, ¿ya no lo recuerdas?
En realidad no. Cartman se había desmayado en varias ocasiones y al final había terminado tan exhausto sin motivo aparente, que todo pareció ocurrir en un sueño. Pero recuerda que el inicio había sido terrible: Su cuerpo entero dolía y se sentía en llamas, no había podido moverse a menos que fuese para buscar fricción en su entrepierna y había sido un reto controlar sus gemidos y jadeos… Es entonces que casi puede visualizar un foco materializándose encima de su cabeza, iluminado por la revelación.
-¡Oh, entonces esto es una habitación para coger!
-¡Eric!
-Básicamente eso fue lo que dijiste, mamá. - luego señala el museo de dildos y al muñeco inflable de Antonio Banderas reposando en la esquina.- Esto es como un calabozo diseñado para específicamente para coger.
-¡No, esto es algo mucho más importante!- dice, indignada y ofendida.- ¿Es esto lo que les enseñan a los Alfas? ¿Qué los nidos son solo para tener relaciones?
-Pues… casi no presto atención a las clases de sexualidad. - responde, rascándose la nuca. Cartman jamás había escuchado el término.
-Por eso es que no debiste dejar tu estatus. ¡Un nido es muy importante para un Omega, Eric! Tu amiguito Kenny debe de tener uno también. ¡Un nido es esencial! Es un espacio completamente tuyo, cubierto con tu esencia. Te hace sentir seguro y cómodo en tu momento más vulnerable. Para las mujeres Omega, este es el sitio en el que abotonan, pasan la mayor parte de sus embarazos y las primeras semanas después del nacimiento de sus hijos. Para las anomalías es un poco diferente, pero sigue siendo tú espacio. -explica apasionadamente Liane.- Es el mejor lugar para pasar tu celo, nadie puede entrar sin tu permiso. Las paredes son a prueba de sonido y tu aroma se concentra, para que no corras peligro. Es un sitio para que disfrutes con tu Alfa, para que puedan pasar todos esos tortuosos y deliciosos días sin problema, disfrutándose el uno al otro y… y… -Cartman levanta una ceja, Liane resopla resignada.- De acuerdo, es una habitación para coger. Pero eso es solo para anomalías, para el resto de las Omegas, es un espacio privado, íntimo y muy especial.
-Apuesto que sí. -replica, para nada convencido.- De todas formas no planeo utilizarla, y con suerte tal vez ni siquiera entre en ese… "Estado", así que gracias. Pero no.
Cartman dejó de considerarse una persona de fe hace muchos años, pero no se considera completamente ingenuo por aun mantener el rayo de esperanza de que las cosas comiencen a ir a su favor. Esta vez tiene razones para ello. En los últimos meses, su suerte se ha incrementado positivamente: Se ha relacionado positivamente con otros Alfas (Incluyendo a maestros para su grata sorpresa ya que nunca ha sido muy bueno con figuras de autoridad) ha mantenido excelentes calificaciones y nadie sospecha nada aun. Si su racha continúa tal vez de verdad logre tener noticias de Gregory antes de que su celo vuelva a presentarse.
-Está bien Eric, pero recuérdalo: Al menor síntoma, corre a este lugar y estarás seguro. Nadie podrá olfatearte aquí abajo.
-Me estás asustando.
-Deberías estarlo, se supone que esto es un conocimiento básico entre Alfas y Omegas.
-Sí, bueno, no había planeado ser uno por tanto tiempo. -el tema lo está inquietando, así que decide dirigirlo hacia otro rumbo.- Si se supone que debo estar cómodo aquí, voy a necesitar otra televisión, una laptop y videojuegos. -declara, cruzado de brazos, porque al menos quiere sacarle ventaja a la situación. Su computadora de escritorio es una mierda, y no ha podido comprar un juego nuevo desde el inicio del semestre, además, definitivamente se merece algunos obsequios por todo su esfuerzo.
-Oh, cariño. Créeme, los videojuegos van a ser lo último que pase por tu mente -dice riendo ante el rostro de repulsión de Cartman.- pero en serio, eres libre de mover las cosas como te plazcan. El punto es tener a tu lado Omega feliz y contento.
-Lo estará cuando dejes de hablar sobre esto.
-También recuerda, debes de tener cuidado con las personas que dejes entrar. Yo prefería ir a otros sitios, baños, graneros, todo era mejor que llevarlos a mi nido, porque entonces se volvía íntimo el asunto, y los Alfas pueden…
-Detente, por favor.- le suplica, bloqueando lo que escucha antes de comenzar a formar imágenes mentales.
El problema con Liane, es que su sadismo es más sutil y pasivo, así que a pesar de sus suplicas continúa hablando hasta que Cartman se ve forzado a huir de la habitación y posteriormente de la casa, cuando Liane continúa parloteando mientras desayuna. Minutos más tarde, con Cartman resignado a tomar el autobús, su madre le envía un mensaje con un emoticón guiñando, diciéndole que ocultó la llave dentro de una del ojo mal zurcido de la rana Clyde, al parecer inspirada por la película de Saw que estaban viendo la otra noche.
Cartman hace la nota mental de jamás volver a ver películas gore con su madre.
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No es paranoia si de verdad estás siendo observado, o algo así había escuchado Cartman alguna vez, y cree que esta es una situación similar. Se confiesa un paranoico empedernido, no hay otra forma en que hubiese sobrevivido hasta ahora sin serlo; en algunas ocasiones ha acertado y en otras más ha quedado como un lunático con delirio de persecución. Pero el punto es que ahora mismo tiene la ineludible suspicacia de que está siendo observado.
Esa bien consabida sensación había iniciado desde su asombroso plan de cambiar de jerarquía, pero ahora le parece estar siendo confirmado paulatinamente con cada nuevo día. Este en particular, porque su inquietud no había nacido solo por una persona o dos volteando la vista en su dirección de camino a su primera clase del día, sino por varias. No necesita atrapar a nadie mirándolo: Es su experiencia susurrándole en el oído con presura, que la inexplicable presión que siente envolverlo cada vez que pasa por algún grupo de Alfas, no es una alucinación, sino un curioso hecho que lo pone de nervios al entrar a llegar a su aula.
Trata de racionalizarlo, pero tan pronto termina la clase se dirige al baño y se examina en el espejo de arriba abajo. ¿Tiene algo en su rostro? ¿Su cabello está despeinado? Tal vez Liane le pegó un condón en la espalda a forma de broma (no es que alguna vez lo haya hecho pero nunca se sabe); Después de una minuciosa inspección, concluye que no hay nada inusual con su rostro, y que olvidó ponerse gel esa mañana, pero en los últimos días su cabello ha amanecido tan aplacado que realmente no se nota demasiado. Además de eso todo parece perfecto como siempre. A menos que…
Había optado por no usar una chamarra, porque no es hay un clima particularmente caluroso pero el chaleco rojo y la larga camisa debajo de él hacen más que hacerlo sentir acalorado en los últimos días. Pero eso era todo, usaba menos prendas. Había sido cuidadoso de no vestir el estilo casi veraniego por el que parecen haber optado algunos Omegas pero ahora se pregunta si tal vez el contraste es demasiado evidente.
Los Omegas suelen tener una temperatura corporal ligeramente más elevada al resto, que empeora significativamente antes de entrar en celo, así que es común que vistan más ligero en lugares fríos como South Park. Por otro lado, todos los Alfas en su edificio usan una variedad de suéteres, bufandas, gruesas chamarras o guantes para resguardarse de las frías corrientes de aire. Y en medio de ambos estatus, Cartman está ahí, con prendas que apenas pasan por ropa invernal.
Contempla sus opciones brevemente.
Tiene una chamarra extra en su casillero. Podría usarla por las clases que restan, aunque la idea de ataviarse aún más en gruesas y pesadas telas le parece un suplicio.
Al final, con el timbre de la siguiente clase resonando en los pasillos, entra a un cubículo, se sienta sobre la tapa de un inodoro y resuelve rociarse con más colonia y pasar una pastilla más en el almuerzo. Sería igualmente sospechoso ponerse su chamarra y pasar el resto de sus clases sudando como un cerdo.
Además, está acostumbrado a recibir miradas críticas, toda su jodida infancia lo preparó para esto. Definitivamente puede pasar el resto del día, incluso de la semana, sin ceder a ninguna clase de intrascendente nerviosismo infundado.
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Es verdad que Cartman tiene experiencia siendo el centro de atención, tanto de forma positiva como negativa. Es verdad que esta no es la peor situación incierta en la cual se ha encontrado y tiene fe en su increíble habilidad para sobrevivir cualquier aprieto, sin embargo, también es cierto que no siempre ha sobresalido por su característica serenidad. Se siente turbado. Apenas presta atención en el resto de sus clases antes del receso, y de no ser porque el robusto y peludo profesor Collins de cálculo parece sucumbir a la clemencia cuando se trata de él, probablemente no le hubiese puesto un ejercicio tan sencillo. Cartman lo resolvió con cierta rapidez solo porque recordó haber resuelto uno similar dos noches atrás en una tarea, pero de haberse tratado del tema actual hubiese compartido el mismo humillante destino que Chad, cuando lo hicieron pasar al pizarrón con un problema de cálculo vectorial solo por burlarse de él. Obviamente el chico no sabía lo que estaba haciendo, y el resto de la hora se había ido allí, con Collins disfrutando la lenta tortura. A juzgar por su mirada de furia al final de todo, Chad pareció culpar a Eric. Lo cual está perfecto para Cartman porque lo odia de todas formas.
Media hora después, su mente aun no deja de recordarle, a gráficos detalles, toda la clase de repercusiones a las que se enfrentaría si alguien descubriese su verdadero estatus. Había evitado pensar en ello porque el fracaso no es una opción, pero ahora que ha incursionado en los gráficos, cruentos terrenos pavimentando los temores en su mente, no puede dejar de pensar en ello.
Que le darán la pena de muerte es un hecho, aunque no está seguro de cómo. South Park no es exactamente un lugar civilizado cuando haces enojar a las personas adecuadas. Así que, por todo lo que sabe, bien podría terminar atado a un caballo, en la más clásica de las torturas, y ser arrastrado por todo el pueblo como castigo. Ha aprendido a no subestimar la malicia de los pueblerinos, así que todo es posible. De hecho, pronto descubre que él mismo sabe de tantos métodos de asesinar, torturar y absolutamente destruir a un ser humano, que se masajea las sienes tan pronto toma asiento sobre su usual mesa en el comedor.
Si es descubierto, su madre también sería involucrada en todo el asunto por obstrucción de la justicia o algo así. La culpa y preocupación comienzan a asomarse en las frías barreras que conscientemente levanta alrededor de su corazón cada día. ¡Sabía que no era buena idea comenzar a pensar de esta forma!
Necesita concentrarse. Si comienza a titubear, entonces de verdad será el inicio del fin en su ya no tan breve travesía por una mejor vida.
Para cuando se da cuenta que ya no está solo en su mesa, Kyle y Stan ya están tomando asiento frente a él.
-¡Coño Kyle, ya te dije que no puedes sentarte conmigo!- creyó haberlo dejado en claro el día anterior, pero al parecer se equivocó.
-Pues ya…-inicia Kyle con desinterés, pero luego se detiene. Frunce el entrecejo y lo mira de forma curiosa, como si acabase de percatarse de algo. A su lado, Stan tiene una expresión similar.-… lo hice.
El desasosiego aflora en él nuevamente. Tiene el impulso de tomar su celular y revisar su rostro una vez más. O de saltar de su asiento y correr fuera de la cafetería, del edificio. Del maldito país. Tiene un pasaporte y documentos falsos en un lócker dentro de uno de los almacenes del pueblo, si huye ahora y logra escabullirse en el bosque podría sacarles ventaja a los agentes del… ¡No! Cartman no huirá. Ni del gobierno, ni de las torturas y ciertamente no de un estúpido judío y un hippie.
-¿Qué?-pregunta con clara hostilidad.
-Nada. –Responde Stan, demasiado rápido, volviendo su atención a Kyle.- Como te decía, al final papá usó Photoshop sobre unas actrices porno y pegó su cara como Lorde en ellas. Las envió a los hackers y liberaron su cuenta de Xbox Live pero ahora están por todo el internet. Son falsas pero nadie parece creerle. Shelly quiere emanciparse.
-Vi algunas en mi feedback antes de venir a clases. Se ven bastante convincentes.
¿Hablan de los desnudos de Lorde? ¡Oh, él también las vio! Las compartió en todos lados. No tenía idea de que Randy fuera tan bueno en Photoshop. Los tonos de piel, las luces, sombras, todo encaja bastante…no, espera. Más importante aún:
-¿Qué demonios haces aquí?- Pretende estar enojado, aunque la animosidad lo dejó hace unos minutos.
-Quería conocer el comedor de los Alfa.- Responde Stan con simpleza.
-¿No podías pedirle el favor a tu novia?
Stan desvía la mirada de nuevo, y murmura un "No" con un mohín. Así que siguen peleados. En serio, Wendy es una perra, pero Stanley debería hacerle un altar por soportarlo como lo hace.
-Te ves… raro. -Dice Kyle de pronto, mirándolo fijamente.
El locker en almacén, piensa aquella voz cobarde dentro de él. Pero esta vez Cartman mantendrá la compostura.
-¿A qué te refieres?
-…No estoy seguro.
-¿Tengo algo en la cara? -le pregunta a Stan, que niega con la cabeza.
-Hey, Eric- Charlie y Butters llegan con charola en mano (en el caso de Butters son dos charolas).
No había esperado a Charlie ahí. Generalmente pasa el resto del receso con Alex, comprando comida de la tienda al otro lado de la calle o fumando (de acuerdo a Becker, su adicción había empeorado recientemente) en el estacionamiento. Cuando se sientan junto a él, la mesa se siente inusualmente llena. Aunque no está seguro que le moleste. Alphonse había mencionado en una ocasión que, entre más fuerte es un Alfa, más personas querrán seguirlo inconscientemente. Y tal vez Cartman no sea un verdadero Alfa ahora, pero está en sus planes convertirse en uno, así que supone que esto no puede sino funcionar a su favor. Gana más credibilidad y al mismo tiempo se acostumbra a las multitudes, por molestas que sean en ocasiones.
Mientras los chicos se presentan entre ellos, Cartman agradece internamente que al menos Becker no esté allí. Las cosas se habían puesto un poco raras la última vez.
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Stan ha comenzado a ponerse algo pálido, luce como si intentara aguantarse un gigantesco gas.
-¿Estás bien? -cuestiona, no porque le importe, sino porque preferiría no tener que respirar los apestosos gases de Marsh mientras trata de almorzar su ya repugnante ensalada.
Stan levanta la mirada rápidamente, como si hubiese sido forzado fuera de sus cavilaciones.
-Si, ¿por qué? -pregunta con verdadera sorpresa.
-Pareces apunto de cagarte en tus pantalones.
-No, estoy bien. -dice algo ofendido, sentándose más recto en su asiento. Segundos después carraspea y pregunta- ¿Siempre es así?
-¿Qué? ¿Kyle invadiendo territorios ajenos? No, parece ser su nuevo pasatiempo.
-Hablo del ambiente. Desde que entré a la cafetería se siente… una especie de tensión.
Cartman mira a su alrededor. Hay Alfas comiendo, conversando, adelantando tareas atrasadas; la mayoría debe de lucir particularmente exhaustos o estresados para alguien que no comparte su mismo horario y asignaturas, pero además de eso todo le parece común. Nada inusual. Pero ahí está Stan, luciendo incómodo y nervioso en su asiento.
El problema entonces es evidente. Cartman sonríe con superioridad.
-No, todo está normal para nuestros estándares. Lo único fuera de lugar eres tú.
-Cartman. -dice Kyle, su tono de advertencia.
-Es verdad. Stan, debes de sentirte extraño porque estás rodeado de Alfas dominantes, y tu biología te está advirtiendo que eres el más débil de este edificio.
-Olvídalo, y puedes irte al carajo.-Replica Stan, como queriendo terminar la conversación. Pero agrega instantes después- Además no soy el más débil.
No es fácil hacer enfadar a Stan (a menos que tu nombre sea Craig Tucker), y sus discusiones no son la mitad de entretenidas que con el judío. Stan es demasiado predecible, pocas veces tiene segundas intenciones y Cartman puede leerlo como si tipeara cada uno de sus pensamientos en su rostro. A pesar de ello, o tal vez precisamente por ello, es que Cartman no puede odiarlo, así que generalmente está fuera de su radar. Pero supone que el tema de las jerarquías debió ser un duro golpe para su orgullo,
-¿Ves a esa chica de allá? -le dice Cartman, señalando a una chica con grandes lentes ovalados y una gran sudadera que la hace ver bastante singularmente bajita, tomando su charola del almuerzo.- Los de tercer año comenzaron a levantar pesas al inicio de este semestre. El otro día la vi levantando mancuernas de diez kilos en cada mano como si fueran dos botellas de agua. ¿Crees que podrías con ella, Marsh?
-¡No golpearía a una chica! -decreta con orgullo. Si Kenny estuviese allí, ya hubiese revirado los ojos y susurrado algo como "Marica".
-Mi punto es que incluso una chica así podría patearte las pelotas sin mucho problema, porque es una Alfa. Es naturalmente más fuerte y es intimidante para un Beta como tú, nos entrenan a diario para serlo. Coño, incluso Butters podría contigo a estas alturas, ¿verdad? -le pregunta al rubio, que sonríe y responde con orgullo.
-¡Claro que sí! Pero no lo haré porque somos amigos. -Agrega rápidamente cuando Stan lo mira con furia.
-¡Por supuesto que no! -dice Stan, luciendo genuinamente ofendido.
-No lo escuches, Stan. –replica Kyle, fulminando a Cartman con la mirada- Solo intenta hacerte enfadar lo suficiente con la esperanza de que dejes la mesa en un arrebato de furia y después yo te siga.
¿Cuándo dejará Kyle de meter su larga y pecosa nariz judía en asuntos que no le corresponden?
-De hecho, Eric tiene razón. -interviene Charlie por primera vez, haciendo gestos con su tenedor mientras habla- hice un ensayo sobre eso el año anterior. En diferentes estudios, los Betas han encontrado un ambiente lleno de Alfas amenazador. Incluso si surgían desacuerdos, el noventa por ciento cedió o evadió el problema para no enfrentar la ira de los Alfas. El 10% que prefirió el enfrentamiento lo hicieron con claros signos de estrés, y eventualmente le dieron la razón a los Alfas. Incluso si de verdad pudieras ganarle a un Alfa en una pelea cuerpo a cuerpo, no lo harías, porque sus feromonas están diseñadas para doblegar a los más débiles, incluso dentro de su misma jerarquía.
-Creía que los Betas no pueden detectar feromonas -comenta Cartman, de pronto considerablemente más consternado. Es ya un problema tener que cuidarse de los Alfa, preferiría no tener que estar alerta cerca de los Beta también.
-No pueden, al menos no como nosotros o los Omegas. Es algo que perciben a nivel inconsciente, como protección ante amenazas. -explica con una pequeña sonrisa paciente. Cartman se ha percatado que es bastante risueño, lo cual es refrescante en un ambiente rodeado de gente generalmente estresada o explosiva, pero al mismo tiempo es frustrante porque él mismo entra en la categoría de esos últimos, así que eso solo vuelve a Charlie más desconfiable.
-Entonces eso no significa que Stan no pueda patear el culo de Butters -se entromete Kyle, porque una sola vez al día no basta. Broflovski pone los codos sobre la mesa, inclinándose sobre ella, y Cartman está tan familiarizado con la postura que sabe que es la forma en que prepara para comenzar un debate intelectual.- Solo que sus condiciones biológicas no se lo permiten. Tal vez, en el ambiente correcto, el resultado podría ser diferente. Digamos, si pudiese, por algún método, engañar la manera en que está programado naturalmente, entonces podría estar mano a mano con un Alfa. Por ejemplo, en un encuentro pre-establecido no violento físicamente, sino más seguro.
-¿Cómo cuál?
-Como, no lo sé, una amistosa lucha de brazos.
-Incluso en ese escenario, cuando el Alfa comience a perder o decida ponerse serio, naturalmente comenzará a emitir feromonas. Precisamente, porque está "Programado" para dominar. El Alfa dentro del competidor entraría en automático y el Beta no podría hacer nada excepto acobardarse y su fuerza física natural decrecería para no enfurecer a la posible amenaza.
-Pero tomándolo todo en cuenta, biología y demás, en general parece resumirse a un estado mental. Creo que si un Beta pudiese encontrar un método adecuado para controlar sus impulsos e instintos, en un ambiente controlado, podría ser capaz de manejar su lado Beta. Como las personas que son capaces de nadar en aguas heladas sin sentir frío ni tener repercusiones físicas, o como aquellos soldados entrenados a recibir descargas eléctricas que son capaces de reaccionar incluso con descargas corriendo por su cuerpo.
-Quieres decir, que puedan volverse algo así como… Gammas.
-Quiero decir que puedan acceder y dejar ese estado, no me refiero a una condición clínica o trastorno. Pero si te parece más sencillo verlo así para comprenderlo, entonces sí, sería entrar en un estado mental tan simple y limpio como el de los Gamma.
Es como ver un partido. Ambos atletas se pasan la pelota sin titubeos y Cartman da largos sorbos a su soda, observándolos con interés. Ninguno parece agresivo en sus respuestas, pero algo no aquí no encaja como completamente amigable, y no termina de comprender a qué se debe.
-Esa es una especulación optimista y me parece haber escuchado de cultos con creencias similares. Pero claro, todos ellos están repletos de idiotas y mentirosos, así que terminan siendo estafas la mayor parte del tiempo y grupos de apoyo en el mejor de los casos. Para que una persona logre luchar contra su propia naturaleza, incluso si es por un corto periodo de tiempo, o, como dices, "entrar a un estado Gamma", tendría que tratarse de una especie de prodigio entre su propia jerarquía. De existir semejante excepción, seguramente ya habríamos escuchado al respecto.
-En realidad no, porque el gobierno probablemente tenga sus manos sobre ellos mientras hablamos. Ya sea para experimentar en ellos, darles una poderosa posición que no podrían rechazar para así controlarlos o amenazándolos para que guarden silencio y permanezcan escondidos. El gobierno ya camina de puntillas entorno a todo el tema, ¿de verdad crees que nos informarían de algo así? Especialmente si consideramos el que son los Alfas quienes gobiernan la nación y son los líderes más influyentes de las compañías más exitosas alrededor del mundo. Una persona así, podría incluso considerarse una amenaza.
-Aun así, suena a una teoría sin fundamentos, ingenua e improbable.
-Pero no es completamente imposible como para ser descartada. Quiero decir, por todo lo que sabemos, Stan podría patear tú trasero.
-¿Oh? -responde Charlie, su sonrisa es aparentemente inocente, pero tiene un aire alrededor suyo completamente diferente- ¿Podrías, Stanley?
-Humm, tal vez… yo… -Tartamudea, su rostro adquiriendo una suave tonalidad verduzca.- B-bajo las circunstancias adecuadas…
-Cualquiera podría. -Decide terminar Kyle, encogiéndose de hombros.
Eric no está seguro de qué había esperado.
Charlie ha compartido clases con él, Butters y por ende Kyle desde primer año, pero nunca habían cruzado palabra entre ellos. Es probable que Charlie ni siquiera supiese sus nombres hasta el inicio del tercer semestre, cuando las fotos circularon por las redes y todos esos memes baratos de Chad comenzaron a hacerse populares. Desde entonces, varios otros Alfa han interactuado más con él en otras clases, y solo puede suponer que es lo mismo con Kyle.
Si bien cuando era niño Eric soñaba con el día en el que todos reconocieran su genialidad y amasara amigos por montones, en realidad sus planes habían cambiado con los últimos años. Lo que deseaba ahora, es pasar desapercibido hasta encontrar la cura para su secreto. Así pues, es solo natural que desconfíe de todos a su alrededor. Que Butters tampoco se haya mostrado tan amigable como de costumbre con Charlie, Becker y Alex solo reafirmaron su recelo ante los chicos. Pero hasta ahora han demostrado ser útiles y sus burlas no parecen más maliciosas que aquellas a las que está acostumbrado. De hecho… no lo ofenden tanto. Le pasan la copia de sus deberes cuando insiste lo suficiente y cuando algún profesor le pregunta algo que no sabe generalmente alguno de ellos le hace señas intentando decirle la respuesta.
Huh, es como supone que los verdaderos amigos deben ser… Lo cual solo aviva a un más su suspicacia. Son amables, sí, pero demasiado. Tal vez solo reconocieron lo asombroso e inteligente que es. Tal vez reconocieron su genuina alma de líder. O tal vez son infames bastardos que pretenden tenderle una trampa al estilo Carrie. No puede saberlo, pero tal vez no importe al final de todo.
El punto es que se siente bien tener a otras personas con quien charlar. La presión de no cagarla de alguna manera está ahí, pero hasta ahora todo marcha bastante bien. A Cartman, idealmente, suponiendo que puede bajar la guardia alrededor de estas personas, le gustaría contar con más aliados.
Kyle parece no compartir su punto de vista. Incluso en su almuerzo con Stuart había esta gran tensión en el ambiente que le quitó el apetito. Entiende que sea difícil de tolerar a Becker, el sujeto puede ser aburrido y tan desagradable como Scott Malkinson, sin gracia y soltando chistes cada tres segundos que no hacen reír a nadie. Pero Charlie es listo. Un maricon pomposo y arrogante, pero es inteligente, y Cartman no le reconoce eso a cualquiera.
Cuando lo vio acercarse con Butters a su mesa, pensó, tal vez con cierta aprensión, que haría click con alguien como Kyle. No había supuesto que terminarían en otro extendido silencio incómodo en donde Stan no sabe a dónde mirar y está a una pregunta más de vomitar sobre la mesa, y en donde la peste a competitividad y poder ha incrementado lo suficiente incluso para incomodarlo a él, que tiene más experiencia viviendo bajo esa constante presión asfixiante.
-Bueno, eso fue interesante. -Dice, incorporándose con su charola, decidiendo que nadie lo obliga a soportar más derroches de testosterona que el necesario. Tres pares de ojos se dirigen a él automáticamente, como si acabase de romper alguna especia de trance.- ¿Los chicos siguen fumando en el estacionamiento?
-Sí, creo que siguen ahí. –Charlie se incorpora inmediatamente.- Te acompaño, planeaba ir de todas formas.
-Detestas el olor a cigarro. -Informa Kyle, aunque nadie le pidió su opinión
El judío tiene razón, Cartman detesta el olor a nicotina que se pega a su cabello como una cubierta de goma de mascar que lo sigue por días, pero cualquier clase de aroma que ayude a esconder su propia esencia es bien recibido a esas alturas. Y cualquier sitio alejado de la cafetería es bueno a estas alturas. Mirando a su alrededor, Cartman no puede evitar pensar que tal vez Stan tiene razón, tal vez sí hay algo inusual con los Alfas en el edificio.
-Al menos ellos no me aburrirán con más ciencia mierda. -Replica en lugar de explicarse así mismo, dándole la espalda antes de que pueda responder.
-Difícilmente puedes llamar a lo que dijo ciencia. -Añade Charlie, y, de acuerdo, Cartman acepta que le agrada más que los otros dos.
-¿Vienes? -le pregunta a Butters.
-N-no, creo que me quedaré un rato con los chicos. -Últimamente no le gusta dejarlo sin supervisión. No está cien por ciento seguro, y Butters no le ha dicho nada, pero cree que Chad y otros Alfas más deben estarlo molestando cuando él no está cerca.
No es novedad, porque todo en Butters grita "Lastímenme", pero el rubio es como su asistente y mascota. Si alguien lo lastima, ¿Quién cargará sus libros entre clases o seleccionará su comida en el almuerzo?
Es por costumbre que cruza una rápida mirada con Kyle, quien parece comprender y asiente levemente. Él le echará un ojo. Si notó el posible bullying de Butters o no, no tiene forma de saberlo por ahora. Pero sabe tan bien como él que, presionado lo suficiente, Butters puede ser impredecible. Ninguno de los chicos de Middle y North Park saben que tiene un historial que comprueba que le gusta solucionar sus problemas con fuego o atentados a nivel terrorista, y Cartman preferiría que las cosas no llegaran a ese punto, ya arriesga su cuello lo suficiente como para tener a un Butters con un episodio psicótico suelto por ahí.
N/F: Primero, ¡Feliz año nuevo! Y gracias por su continuo apoyo sin importar mis constantes ausencias :)
Segundo, lo de Randy y el XboxLive fue referencia a la "divertidísima" idea del Lizard Squad de hackear PSN y XL por cuatro gloriosos días. Gracias, hackers -.-
