¡Feliz año nuevo! (Sí, durante estos días diré esas cosas mientras actulice xD)


ºTabla nocturnaº

OS: Paseo.

Pareja: Sakuno x tomoka (FRIENDSHIP)

Advertencia: OOC, y no es Yuri.

Resumen: Sakuno y Tomoka aman caminar y pasear especialmente, por la noche. Especialmente, si no se ven desde hace tanto tiempo...

Paseo.

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—¡Feliz año nuevo!

Las dos chicas rieron mientras los hombres levantaban las copas a medida que pasaba por delante de los diferentes bares abiertos a esa hora de la noche. Probablemente, la gente se preguntaría qué hacían esas chicas, con trajes rojos, botas y la cara roja de frio, paseando a plena noche por el paseo marítimo.

Especialmente, en fin de año. Aunque ya era el primer día.

Pasear era algo que ambas adoraban hacer. No con necesidad de ligar. Refrescarse, como si pudieran quitarse todas las impurezas del día. No iban detrás de ningún hombre al que llevarse a la cama para calentarlas ese principio de año.

Pero, ¿hacer eso a las cuatro de la mañana? Porque llevaban años sin verse.

Tomoka se había casado cuatro años atrás y no la veía desde entonces. No es que su marido fuera de esos que evitaban que esta se viera con sus amigas. Más bien es que la distancia influía. Concretamente, horas en avión.

Ella misma también había cumplido nupcias con un amigo de infancia al que había amado con locura y del que jamás creyó que se cumplirían sus sueños de loca adolescente. Pero ahí estaba el anillo que lo catalogaba. Aunque él pasara más tiempo fuera de casa que dentro.

Ver a Tomoka era el mejor regalo de año nuevo. Las navidades juntas y los paseos nocturnos. Solo que ese día se pasaron. Quizás tuvieran un poco de emoción extra, aunque ninguna de ellas había tomado alcohol durante una cena en la que, tras varios bailes y risas, ambas habían dejado a sus maridos atrás.

—Estoy feliz. Realmente feliz, Sakuno— habló Tomoka mientras se colocaba la bufanda bajo la barbilla—. Aunque este lejos de este lugar. De donde nací. De ti especialmente. — Le dio un apretón suave en la mano. Sakuno sonrió—. Él me ama. Es bueno, aunque no lo parezca algunas veces.

—Lo he visto en sus ojos— confesó avergonzándose—. Como te mira.

Tomoka sonrió, cómplice, deteniéndose para mirar el amanecer juntas. Miraron el reloj, riendo al ver cómo las horas se habían pasado mientras paseaban.

—Tú también eres feliz. ¿Verdad?

Sakuno no tenía que hacer un esquema para ello.

—Lo soy. Mucho.

Tomoka le acarició la mejilla, sonriendo.

—Voy a pedirte algo egoísta, Sakuno.

—¿Qué sigamos paseando? — propuso.

—Bueno, eso también, pero es otra cosa. — Rió escandalosamente y luego miró hacia el frente de nuevo. Parecían dos jóvenes esperando a que llegara un taxi—. Quiero que seas la madrina.

Sakuno parpadeó, confusa.

—¿Madrina? ¿Volverás a casarte?

Tomoka continuó con las carcajadas de nuevo mientras su amiga inflaba las mejillas.

—No, cariño. Una en realidad solo se casa una vez en la vida. Que lo celebra como bodas de equis material, no quiere decir nada. Pero ser madre también es algo que sucede por primera vez.

Sakuno enrojeció, brillándole los ojos mientras llevaba sus manos heladas contra la nariz y boca.

—¡Oh, Santo cielo! ¡Vas a ser mamá!

Tomoka continuó riendo, con risa nerviosa.

—Eso parece, sí. No podemos buscar otra madrina mejor.

—Pero… pero… Tomo-chan, yo vivo lejos y…

—Eso es lo mejor, Sakuno— cortó Tomoka tomándola de las manos—. Voy a mudarme. No creerás que hice este viaje y voy a volver a poner en peligro a mi hijo en un avión. Ni hablar. Lo hemos hablado y vamos a regresar a Japón.

La joven no podía estar más emocionada. Estrechó a su amiga entre sus brazos y besó sus mejillas repetidas veces mientras las lágrimas empezaban a escapar de sus ojos. Ambas se rieron, mientras las lágrimas se reunían entre ellas.

Un coche se detuvo junto a ellas. La ventanilla del copiloto descendió. Ambas volvieron a mirarse.

—Al cuerno el paseo— exclamó Tomoka abriendo la puerta trasera—. Nuestros machos bellos nos reclaman.

Sakuno enrojeció y sonriendo, tras entrar, acarició la nuca de su marido y sonrió al futuro padre, que gruñó y regañó a su esposa por la locura de un paseo nocturno.


Nos vemos en el próximo :"3.