-"hoy, una vez más el talentosos artista Tojo ha comenzado con un nuevo proyecto, acaba de revelar parte de su última creación…"

Eli, se puso sus audífonos y empezó a escuchar música clásica, creada por sus padres, no le interesaba escuchar a esa reportera que solo hablaba de esa dichosa pintura, aunque cambiara de canal seguiría la misma noticia. Un pesado suspiro salió de sus labios…

Su situación había cambiado mucho desde el accidente que tuvo su familia y ella quedo como la única heredera de la familia Ayase, a pesar del poder que tenía no tenía interés alguno en la vida, tenía todo lo que una persona desearía pero quería algo más, quería algo de emisión en su vida, y tal vez esa noche lo obtendría.

Había estado esperando por varios días que ese lienzo fuera revelado, a pesar de no saber mucho de pintura debía reconocer el talento de ese hombre, cada pintura parecía tener vida propia, respetaría su talento de no ser porque aquel famoso pintor era alguien arrogante, engreído y vanidoso, y era tanto su aburrimiento y molestia hacia esa persona que se había propuesto robarle esa última creación, ¿Qué podía pasar?, pues incluso si la descubrían, tenía el suficiente poder para librarse de la situación, no perdía nada…

Esa misma noche, de alguna forma logro colarse en los jardines principales de la gran mansión donde vivía ese dotado artista. Se sorprendió de que no hubiera mucha vigilancia, apenas encontró a dos tipos durmiéndose en la entrada.

-ja, es tan vanidoso que cree que no le puede pasar nada-susurro para sí misma mientras se escondía en la copa de un árbol para ver por donde entrar, tenía un sinfín de posibilidades para escoger, pero quería más emoción, quería algo peligroso, algo que pusiera en riesgo su vida, eso daría más emoción al asunto según ella-parece que ese es un buen lugar…

Uno árbol en especial atrajo su atención, casualmente una de sus ramas terminaba en una habitación, la única que tenía luz. Si no lo hacía bien sufriría una peligrosa caída e inevitablemente podría perder la vida a causa de la altura, lo cual hizo más tentativa la idea para ella.

Sin pensarlo mucho se subió al árbol, sin preocuparle siquiera de los vigilantes, apenas uno paso por allí pero ni siquiera la vio, a parte de su agilidad y astucia el vigilante parecía estar distraído con una sirvienta.

Ya en la rama, se equilibró para llegar hasta la pequeña ventana de la habitación, por un momento estuvo a punto de caer pero gracias a su agilidad logro sostenerse a tiempo. Estaba tranquila puesto que aunque la luz estuviera prendida tenía la certeza de que el dueño de la casa no estaba, en ese momento tenía una entrevista sobre su último proyecto, el cual desaparecería esa noche.

La habitación le causó sorpresa y curiosidad, "tal vez así es la habitación de alguien con talento", pensó curiosa, todo era de blanco, solo había una cama, y dos puertas, una por lógica daba al pasillo principal la otra no estaba segura adonde iría, lo cual avivo su curiosidad.

Con pasos lento se acercó hasta la puerta, de color blanco también. La abrió lentamente, quedo cegada por un momento, el lugar tenía una fuerte luz que le impidió ver el interior unos segundos. Poco a poco su vista se fue aclarando y revelando el interior.

Lo primero que vio fue un cuadro, de una pareja mirándose frente a frente tomadas de la mano, debía reconocer que transmitía mucho amor, el siguiente cuadro que vio fue de un paisaje, una campo de lirios en un día lluvioso, era increíble, ver esas pinturas en las noticias era muy diferente al verlas en persona, juraría que en momentos cobraban vida. Conforme su vista se aclaraba miraba lienzos esparcidos por toda la habitación y en el centro una ¿bella joven?

Eli se quedó viendo a la joven, quien a causa de su concentración ni siquiera noto su presencia. Eli por un momento pensó que sería un sueño o ilusión, lo que veía parecía una verdadera princesa sacada de cuentos de hadas, si existiera Rapunzel sería la joven que en ese momento tenía en frente.

Pasaron los minutos y Eli se dio cuenta que aquello no era un sueño o producto de su imaginación, esa joven de perfectas facciones era cien por ciento real.

-vaya descubrimiento-pensó mientras se sentaba en el suelo y se quedaba admirando a la bella joven-supongo que al final fue entretenido venir a robar-fijo su atención en la pintura que trabajaba la joven, la misma que apareció en la noticia, habría que ser idiota para no darse cuenta de lo que pasaba-¿Qué puedo hacer ahora que he descubierto esto?-acaricio su mentón, habían muchas cosas por hacer, la más obvia podría ser revelar la verdad, pero aun no, quería más diversión, además, algo en su interior quería conocer más a esa joven talentosa.

Miro el primer cuadro que llamo su atención al momento de entrar a esa habitación, esa estaría bien para lo que tenía en mente. Luego busco algún cuaderno con la mirada. Lo más curioso de la situación fue que empezó a caminarse por la habitación como si fuera su casa y la joven seguían metida en su trabajo, incluso al momento que Eli hizo caer un cuadro por accidente no vasto para llamar la atención de la bella chica, pero tal vez así era mejor.

Guardo el lienzo de la pareja y en su lugar dejo una carta, que acababa de escribir, "se la verdad, te mostrare más colores" y al final un corazón como firma.

.

Al día siguiente, lo primero que vio en las noticias fue que una de las pinturas más apreciadas del artista Tojo había sido robada mientras este estaba en una entrevista. Eli reía a carcajada ante cada canal que cambiaba y veía la misma noticia, lo que más diversión le daba era el rostro preocupado del supuesto "talentoso artista" Tojo, los investigadores habían hablado con los sirvientes pero al parecer estos tenían prohibido subir al último piso donde Tojo trabajaba, así que nadie sabía o tenía alguna idea de quién era el ladrón.

En el transcurso de los días Eli se escabullía en la mansión y robaba un lienzo, aun cuando había más vigilancia logro escabullirse y seguir robando. Pensó que se aburriría pronto pero no fue así.

-¿q-quién eres?-la bella joven de cabellera purpura y perfectas facciones temblaba bajo la sabana de su cama, tenía tanto miedo que no se atrevía a ver de frente "al ladrón" de sus pinturas

-tu admiradora-contesto con una sonrisa disfrutando de ver a la sumisa joven temblar, esa noche había llevado algo especial, una rosa, y la dejo al borde de la cama.

Todas las noches fueron así, aunque la joven tuviera la oportunidad de verla o enfrentarla no lo hacía, y curiosamente el dueño de la casa tampoco había hecho algo para impedir todos esos hurtos.

Pero entendía la razón, sabía que el hombre estaría muerto de miedo porque en cualquier momento podría revelar la verdad, así que le dejo hacer lo que quiso con tal de no hablar.

Llego un momento en donde solo quedaba una pintura, la última, y era la que aún faltaba terminar. Tojo estaba en una encrucijada, para empezar no podía permitir que los investigadores investigaran en la habitación donde estaban sus lienzos, incluso si hallara la forma de eludir la verdad, quien se robaba los lienzos ya lo sabía, era cuestión de tiempo para que se supiera la verdad, incluso si se desquitaba con su hija esta tampoco podía serle útil en esos momentos, ya que la joven no tenía ni idea de cómo era el ladrón, estaba entre la espada y la pared.

-¡demonios, rayos, rayos, esto no puede estar pasando!-gritaba eufórico el dueño de la casa, mientras que su hija miraba desde una esquina todo el desorden-¡rayos, mi vida no puede acabar así!, ¡ES TU CULPA!-grito lanzando unos botes de pintura sobre la chica, que afortunadamente no la alcanzaron ni lastimaron.

Pasaban las horas, el hombre se encerró en la habitación con la última pintura, debía esperar al ladrón, con algo de suerte podría llegar a un acuerdo, si era dinero lo que quería podría dárselo, debía intentar por todos los medios cubrir la verdad.

En la misma mansión, a solo unos metro de ahí, entraba Eli, como cada noche entraba por la ventana, y como cada noche veía con diversión a la joven, esta vez su diversión se esfumo, la joven por primera vez la enfrentaba.

-d-devu… devuelve… las pinturas de mi padre-hablo con una pequeña vara de madera tratando de aparentar seguridad. Eli miro un poco burlona a la chica, estaba temblando, tenía lágrimas en los ojos, sus ojos.

Eli quedo casi sin aliento al ver esos hermosos orbes turquesa que aún no había tenido la oportunidad de apreciar. Esos orbes se comparaban a dos esmeraldas, tan puros y brillantes.

-¿Qué harás si no quiero devolverlos?-reto con burla la rubia mientras caminaba hacia la habitación donde quedaba el ultimo lienzo.

-mi padre está ahí adentro, él te obligara a devolverlos-amenazo la joven, este último dato detuvo a Eli, en toda su inocencia e ingenuidad la joven artista había delatado a su padre, pero esa noche no podía irse con las manos vacías.

-así que me está esperando ahí, ¿no harás algo para llamar su atención?-pregunto sorprendiendo a la joven oji esmeralda.

La había inmovilizado en la cama, aun cuando temblaba de miedo la joven se veía hermosa. Cada facción suya había atrapado a Eli, sus hermosos orbes esmeralda que ahora tenía la dicha de apreciar a libertad, esos labios rozados, se veían tan dulces y tentativos, su hermoso rostro, su perfecto cuerpo, todo era hermoso y único a los ojos de Eli. Y algo que la dejaba prácticamente sin habla era ese hermoso cabello purpura, no estaba segura de cuantos metros mediría, estaba esparcido por toda la cama y el resto se perdía en el suelo.

Eli tomo una importante decisión, esa noche no robaría el ultimo lienzo que le faltaba, esa noche robaría algo mucho más hermoso y valioso, la perfecta creación hecha por los mismos dioses, el mejor tesoro encontrado por un simple mortal como ella, una verdadera diosa ante sus ojos..

.

.

Cierta pelimorada despertaba, lo último que recordaba eran unos intensos zafiros que la miraban fijamente, lo que paso después era un verdadero misterio para la joven, lo mismo que el lugar donde se encontraba.

Se incorporó un poco aturdida, estaba en una habitación blanca, igual que la suya solo que llena de vida, el suelo estaba decorado con pétalos de rosas rojas y blancas, era lo que le parecía, solo lo había visto en las fotos que su padre le daba para dibujar y en una rosa que apareció en su cama y su padre destruyo. Miro a su alrededor, una cama, solo una ventana y una puerta, todo el lugar tenía un extraño pero agradable aroma, hasta el momento el único olor que conocía era de la escasa comida que su padre le daba y la pintura, supuso que sería el olor de las rosas.

Toda la habitación parecía de ensueño, el color rojo lo había visto muchas veces en sus pinturas pero jamás de forma tan viva, lo que más la sorprendió fue el vestido que en ese momento usaba, uno de un intenso y vivo color rojo, todo sería perfecto si no fuera porque tenía las manos atadas y no tenía la movilidad que quería para ver a su gusto ese increíble lugar.

De pronto la puerta se abrió alertando a la joven, ante sus ojos una hermosa chica rubia, usaba un traje de príncipe, una capa del mismo tono que el vestido que llevaba. Reconoció casi al instante a la joven, era la ladrona que se llevaba sus lienzos cada noche, no podría olvidar esos orbes zafiro por nada del mundo, eso fue lo último que vio antes de quedar inconsciente.

-al fin despiertas preciosa-hablo con tono galante, algo desconocido para la joven pelimorada-supongo que no servirá contigo-dijo soltando un suspiro acercándose a su joven víctima-¿dormiste bien?-pregunto tomándola del mentón.

Si no fuera porque estaba atada, la joven habría empujado a esa rubia quien la trataba con un objeto, aunque toda su vida fue así. Se mantuvo callada mirándola de forma seria tratando de aparentar seguridad, pero ambas sabían que la pelimorada por dentro se moría de miedo.

-bien preciosa, si no quieres hablar te obligare-diciendo esto, se inclinó hacia ella y de forma gentil, a pesar de la situación, la llevo hasta la cama donde con mucha delicadeza la recostó-¿Qué crees que te puedo hacer?

Pregunto curiosa, tenía curiosidad por saber cómo reaccionaría la joven confundida, por como la miraba podía deducir que la joven pelimorada no tenía ni la más mínima idea de lo que le podría pasar, lo cual en parte le divertía y aburría.

-si no fuera porque ya escuche tu voz creería que no sabes hablar-aparto el cabello de la frente de la joven, quien por alguna razón no la miraba con miedo, todo lo contrario la miraba con curiosidad, como si fuera algo nuevo y novedoso para ella, y tal vez así era para la pelimorada. La rubia soltó un suspiro, no tenía caso intentar hacerle algo a la joven si ni siquiera era consciente de su entorno-al menos dime tu nombre

Ambas quedaron en silencio, Eli esperaba la respuesta de la joven oji esmeralda, y esta, parecía aun confundida y a la vez pensativa, como si meditara si debía decirle su nombre o no

-To… Tojo No-Nozomi…-contesto con voz un poco temblorosa, sus mejillas adquirieron un poco de color-… y… y tu…

-mi nombre es Ayase Eli-contesto con una sonrisa mientras se quitaba de encima de la joven, se sentó a su lado-mucho gusto Nozomi, espero nos llevemos bien

Un comienzo inusual para ambas, la joven pelimorada la veía confundida, aun no sabía lo que pasaba, al comienzo esa rubia le había dado miedo per ahora que cruzaba unas cuantas palabras ya no sentia miedo, era un sentimiento diferente.

-mu-mucho gusto…

Al día siguiente, todas las noticias hablaban sobre la última pintura que no fue robada, en lugar había una carta que no fue revelada por las autoridades, pero Eli sabia de sobra el contenido, ya que ella misma fue quien la escribió.

Miro hacia la habitación donde debería estar durmiendo la joven pelimorada, se había metido en un buen problema, ¿Qué se supone que haría ahora?, la había secuestrado por pura diversión, al comienzo tenía planeado jugar un poco con ella, tal vez torturarla, amenazarla con que diría la verdad, mostrarle los lienzos robados entre otras cosas, pero sus planes se vieron arruinados al ver que su víctima no tenía la mínima idea de lo que pasaba, tal vez incluso ni siquiera sabía que fue secuestrada, tampoco preguntaba por su padre ni donde estaba, era una chica algo inusual, y curiosamente no parecía tener miedo como las primeras veces.

Una nueva idea llego a la mente de la rubia, ¿Por qué no enseñarle todo lo que no sabe?, sería divertido ver a esas inocente y tímida chica aprendiendo de la vida, pensar en esto emociono de cierta forma a la rubia.

-buenos días Nozomi-saludo la rubia al momento de entrar a la habitación de la pelimorada. Se sorprendió de no verla en la cama, en lugar de eso, la joven miraba maravillada por la ventana, como alguien que mira algo nuevo, único y diferente.

-¿d-donde… dónde estamos?...-pregunto un poco asustada, lo cual sería lo más normal, pero con un brillo de curiosidad, algo que atrapaba cada vez más a Eli, esa chica para ser una completa desconocida en el mundo real no tenía miedo como se esperaría, tenía curiosidad.

-estamos en la realidad-contesto con simpleza sentándose en la cama, miro las manos atadas de Nozomi, aun así parecía que no tenía problemas para movilizarse-te traje un cambio de ropa, si me prometes que no harás nada extraño te puedes cambiar pero sino…-se había acercado hasta la joven, quien seguía entretenida mirando por la ventana, y con un rápido movimiento la atrapo en su brazos abrazándola por atrás-me obligaras a que yo misma te cambie.

La joven pelimorada se sonrojo de un momento a otro, no estaba segura si serían las palabras de la rubia, el repentino acercamiento o tal vez el hecho de que Eli empezara a besar su cuello. Le daba una sensación extraña a todo su cuerpo…. se sentia bien…

-…uhmm…-Nozomi se estremecía a medida que Eli descendía por su espalda descubierta

-será suficiente por hoy-Eli la dejo libre, apenas la dejo Nozomi cayo de rodillas respirando con dificultad-no esperaba que reaccionar tan pronto-sonrió victoriosa.

Algo en la rubia quería tener a esa pelimorada, en todos los sentidos de la palabra, pero algo más fuerte la hacía respetar, tal vez porque muy en el fondo de su solitario corazón por fin sentia que había encontrado a alguien, alguien a quien podría proteger, alguien que podria darle una razón para que ese mundo volviera a tener sentido.

Con cuidado, trazo suaves caricias desde los hombros de la joven pelimorada hasta las manos, donde la libero.

Luego de estar toda la noche atada finalmente Nozomi se veía libre, no estaba segura de que hacer, podría obedecer, o ir a buscar a su padre, pero al ver por la ventana le hizo darse cuenta que encontrarlo sería casi imposible, allá afuera había un mundo totalmente desconocido para ella, un mundo que solo había visto en fotos, le asustaba, en ese momento su único resguardo era esa rubia, quien a pesar de ser un poco extraña y darle una sensación que jamás experimento le agradaba.

Eli la espero afuera de la habitación mientras ella se cambiaba de vestido, pero antes Eli la había guiado hacia un baño, algo novedoso para Nozomi, a pesar de desconocer gran parte de ese nuevo mundo logro adaptarse según las explicaciones de Eli.

Luego de tomar su baño y salir cambiada se encontró con Eli afuera de su habitación.

-ven-dijo Eli haciendo una leve reverencia, como lo harían los príncipe, pero eso era algo que Nozomi desconocía, solo acepto la mano de la rubia y se dejó guiar por ella-primero desayunaremos, luego te llevare a dar una vuelta por la ciudad y…

-saldremos a ese mundo-pregunto con evidente sorpresa y emoción-en verdad ¿puedo salir contigo allá afuera?

- claro que si, hay mucho que quiero enseñarte-Eli sentia algo cálido en su pecho, algo que solo esa joven le provocaba.

Al llegar al comedor principal, Nozomi quedo maravillada, jamás había visto tanta comida en un solo lugar, cada platillo que veía era novedoso y aparentemente delicioso.

-escoge lo que gustes-ofreció Eli mientras la guiaba a un asiento-todo lo he preparado yo así que espero te guste.

-¿puedo escoger?-pregunto con evidente emoción. Eli asintió, le parecía divertido ver las reacciones de la joven.

Nozomi miro cada platillo en esa gran mesa, muchos colores, muchos modelos, todo era nuevo para ella, completamente desconocido pero igual de emocionante. Se decidió por uno en especial.

-se llama Yakiniku-Eli le alcanzo los cubiertos para que se sirviera

-rico…-los ojos de Nozomi brillaron de emoción y felicidad al primer bocado que dio.

Eli no comió mucho, toda la mañana se quedó admirando a esa bella chica, quien parecía una niña y a la vez una princesa. La hacia actuar de forma diferente, como cuando Nozomi se ensuciaba una mejilla por comer rápido ella le limpiaba, o cuando le dio sed y no sabía que bebida escoger, Eli fue quien decidió por ella. Cada acción que hacia la pelimorada Eli lo encontraba lindo

-¡es grande!-Nozomi parecía maravillada, un poco asustada pero sin duda impaciente por conocer ese nuevo mundo para ella.

-vamos, será divertido-dijo Eli ofreciendo su brazo para que lo tome. Pero como Nozomi no entendía sus intenciones Eli tuvo que enseñarle, hizo pasar el brazo de Nozomi por el suyo, como lo haría una pareja.

A cada paso que daban Nozomi se distraía con todo, desde un perro pasar, un anuncio, una flor, una persona, un auto, un edificio…, todo era nuevo para ella, caminaron por la ciudad el resto del día. Eli le explicó algunas cosas, le mostro lugares. Fue el día más divertido y entretenido para ambas.

-pensé que para ser tu primera vez te cansarías mas rápido-Eli se sentó en el césped, bajo la sombra de un árbol, estaba cansada luego de corretear por toda la ciudad con Nozomi-eres bastante acti… ¿Nozomi?-miro a todos lados preocupada, juraría que solo un segundo atrás estaba sentándose a su lado

Se paró preocupada viendo a diferentes lados, hasta que finalmente la encontró. Nozomi miraba un puesto de dulces como si este lo fuera todo en el mundo, el momento le habría parecido tierno y agradable a Eli, sino fuera porque la forma en que veía el vendedor a Nozomi la irritaba.

-deme dos-ordeno Eli al vendedor, quien se sintió intimidado por su presencia-vamos Nozomi-tomo su mano una vez que tuvo las dos barras de chocolate que pidió

-¡es hermoso!-dijo Nozomi una vez que estuvieron cómodas bajo un árbol, al frente había una pequeña poza de agua transparente

-ten-Eli le entrego una de las barras de chocolate, Naomi ese sintió feliz, pero también se preocupó, toda la mañana Eli había estado sonriéndole y viéndole con mucho cariño, ahora solo parecía su padre, precia molesta

-¿te pasa algo, Elichi?-pregunto preocupada, trato de llamarla de forma tierna, como Eli había pedido que la llamara, pero parecía que no funcionaría-¿Eli?-pregunto tomándola de la mano

-lo siento-un suspiro salió de sus labios para luego sonreírle de forma cálida-me moleste porque ese tipo de estaba mirando mucho

-¿te molestaste por eso?-pregunto confundida-no entiendo

- olvídalo-le dio una sonrisa para tranquilizarla-¿Qué te pareció la salida de hoy?, ¿te divertiste?

-si-contesto al instante con una gran sonrisa-fue divertido, gracias por todo Elichi-dijo abrazándola y apoyando su rostro en el hombro de la rubia

-tengo curiosidad de algo-Eli se puso un poco incomoda con la posición-¿Por qué no has preguntado por tu padre?, pensé que lo extrañarías o algo así

-yo…-bajo un poco la mirada, Eli tenía razón, aunque tal vez su padre no haya sido muy bueno con ella igual lo quería, pero entonces ¿Por qué no lo extrañaba?-lo extraño…-contesto luego de estar cerca de un minuto en silencio-pero tenía miedo de preguntar, tenía miedo de que si lo hacia volvería a esa habitación y ya no podría seguir disfrutando de este lugar…

-pf jajaj-Nozomi sintió un poco de molestia que Eli se burlara de ella-si era eso lo habrías dicho desde el comienzo, estaba preocupada por si te sintieras presionada-la tomo de la cintura y la atrajo más a su cuerpo abrazándola, de una forma que jamás experimentaron ninguna de las dos-te prometo que no volverás a esa habitación, cada día disfrutaras de este mundo conmigo…

Nozomi abrió los ojos, los labios de Eli estaban sobre los suyos…, era extraño, algo que jamás experimento, sintió algo cálido en su pecho, sintió como su corazón aumentaba su ritmo, como sus mejillas tomaban color… todo eso se sentia bien…

.

.

Había pasado una semana desde que Eli "secuestro" a Nozomi. Los primeros días fueron un poco difíciles para la rubia, desde que Nozomi le tomo confianza no la dejaba ni un solo segundo, ni siquiera a la hora de bañarse, era como si Nozomi dependiera de ella, y aunque aún le costaba reconocerlo ella dependía de Nozomi, para que el padre de Nozomi no se "preocupara" le escribió una carta, diciendo que no se preocupara por Nozomi y que dejara la investigación de las pinturas desaparecidas, si lo cumplía prometía devolverle las pinturas, menos a su hija, y también prometía no revelar la verdad.

-Elichi ¿Qué es qualia?-pregunto Nozomi, era increíble que haya aprendido a leer en solo unos días, Eli no dejaba de sorprenderse del increíble talento de esa joven, no solo en la pintura, también en la escritura, música, baile…, Nozomi era talentosa en varios aspectos.

-¿Dónde dice?-pregunto Eli asomándose por el hombro de Nozomi para ver el interior del libro que leía. Nozomi se tensó un poco por el acercamiento, se ruborizo y encogió avergonzada

-a-aquí…-dijo señalando el párrafo donde se encontraba esa palabra

-no sé si está bien que leas libros tan complicados-soltó un suspiro, tal vez debería comprarle libros sobre historias en lugar de materias, pero ya se había leído toda su biblioteca-pues en resumen, significa que tienes que probar, ver, sentir las cosas para saber cómo son, por ejemplo, no puedes saber cómo es el color rojo hasta verlo, no puede saber el sabor de un platillo hasta probarlo, no puedes saber cómo es el dolor si nunca lo has experimentado… creo que sería eso en resumen… ¿Nozomi?

-wohh Elichi lo sabes todo-hablaba emocionada alagando a la rubia quien se sonrojo más, estaba acostumbrada a ser elogiada, tanto por su talento como conocimiento y todo lo demás, pero se sentia diferente si era Nozomi quien la elogiaba

-n-no es para tanto-sonreía nerviosa, ante la inocente y feliz mirada de la pelimorada-que te parece si hoy salimos a comprarte libros nuevos

-me parece bien, pero…-miro el piano de Eli-dijiste que hoy me dejarías escucharte tocar

Eli tenía algo que ocultaba a Nozomi, y era su solitaria vida, no quería abrirse mucho a la pelimorada, pero a esas alturas era imposible preocuparse por ello

-que tal si toco algo para ti ahora mismo-se levantó y de forma galante ofreció su mano a Nozomi para ayudarla. Esta vez si hubo una reacción en ella a diferencia de las primeras veces, sus mejillas adquirieron color

-si-sonrió aceptando la mano de la rubia.

Ambas se sentaron frente al piano. Esto era completamente nuevo para Nozomi, solo una vez en su niñez había visto un piano, y fue en foto, desde entonces se preguntaba como seria tocarlo, como seria escucharlo, a pesar de todas esas preguntas que habían en su mente, sus pinturas cobraban vida propia transmitiendo todo ese conocimiento que ella deseaba tener, ahora, gracias a Eli podía experimentar todo lo que una vez soñó.

-¿quieres tocar conmigo?-Eli noto fácilmente la curiosidad de Nozomi hacia el piano. Desde el comienzo Nozomi tuvo prohibido tocar el piano, era algo que Eli no le permitió, pero había una razón tras esto.

-¿puedo?-pregunto emocionada, no pudo esperar una respuesta de Eli, llevo sus manos y apretó la primera tecla que tenía a su alcance, como lo hizo sin mucho cuidado el sonido fue un poco ruidoso

-jaja, hazlo con clama-Eli se tomó la liberta de rodear a Nozomi con sus brazos, así le enseñaba a tocar y de paso lo usaba como excusa para abrazarla-primero te enseñare las notas suaves-tomo la delicada mano de Nozomi y la guio hasta las teclas…

Nozomi estaba avergonzada, tanto por el acercamiento que tenía con Eli como por la maravillosa música que estaba tocando…

-¿por qué no podía tocarlo antes?-se animó a preguntar, por la mirada de Eli deducía que no era algo bueno pero quería saberlo, su curiosidad era mayor

-eres muy curiosa-junto sus rostros y de forma suave le dio un beso en la frente-mis padres se dedicaban a la música, ellos eran muy talentosos y famosos-soltó un suspiro mientras elevaba la mirada y su atención se posaba en un gran cuadro pegado a la pared, este estaba tapado pero Nozomi suponía que sería la familia de Eli-su popularidad decayó cuando un supuesto talentoso pintor empezó a hacerse famoso… recuerdo a mi padre decir que regresaríamos a Rusia a comenzar de nuevo pero cuando salimos en el auto tuvimos un accidente…-una irónica sonrisa salió de sus labios-solo yo sobreviví…

Nozomi abrió sus ojos con sorpresa y tristeza, se sentia culpable por haber preguntado un tema tan delicado y personal.

-lo siento… no quise…-algo llego a la mente de la oji esmeralda-¿Quién era ese artista?

-eres muy deductiva Nozomi-sonrió con tristeza-era tu padre, por eso le tengo cierto rencor, y lo tuve más cuando me di cuenta que te usaba para hacerse el mismo famoso, al comienzo solo te secuestre como diversión, quería torturarlo y amenazarlo como venganza… pero mi objetivo ya no es ese, ni siquiera creo que tenga la culpa, fue cosas del destino…

-lo siento… lo siento mucho…-Nozomi llevo sus manos al rostro, había empezado a llorar sorprendiendo a Eli

-n-no llores-trato de calmarla en vano-y-ya paso hace mucho, ya lo supere, Nozomi…-no tenía caso, la joven era demasiado inocente, tímida y sensible-vamos Nozomi, no te sientas mal-la abrazo consolándola

-pero… por mi culpa…

-no fue tu culpa-se separó un poco para verla fijamente-Nozomi, conocerte fue lo mejor que me pudo pasar, incluso después de lo que paso creo que fue lo mejor, ya que gracias a eso pude conocerte-el sonrojo de Nozomi la tranquilizo-así está mejor, aunque te ves linda cuando lloras…-limpio el rostro de Nozomi, quien ante cada contacto se sonrojaba más-te ves más linda con una sonrisa-acerco su rostro al de la pelimorada, estaban tan cerca que podían sentir sus propios alientos

-E… ¿Eli…chi?...hmm…-un suave suspiro se perdió en el labio de ambas al momento que Eli la beso.

Nozomi movió levemente sus labios al compás de los de Eli. Con cuidado rodeo a la rubia por el cuello acercando más sus cuerpos, la misma sensación que tuvo la primera vez se apodero de ella, solo que esta vez no era nuevo para ella, lo disfrutaba, disfrutaba de Eli, disfrutaba tener ese tipo de acercamiento con ella.

-te amo… Nozomi…-Eli beso su mejilla, jamás imagino que diría esa palabra a alguien, pero Nozomi era diferente y muy especial para ella

-esto… ¿es amor?-para Nozomi este sentimiento aún era desconocido, al menos lo era su significado

-si Nozomi-Eli tomo la mano de la oji esmeralda y la llevo hasta su pecho-¿puedes sentirlo?... esto es amor

Nozomi se sonrojo al sentir lo rápido que latía el corazón de Eli, pero estaba segura que el suyo latía igual, o incluso más rápido

-¿qualia?-pregunto

-es un poco extraño-Eli quedo pensativa-tus pinturas cobraban vida sin que hayas experimentado todos esos sentimientos, me pregunto que pasara ahora con todo lo que te he enseñado…-sus mejillas tomaron más color-y con este sentimiento…

-te amo Elichi-a Nozomi no le importaba nada más que esa bella chica que la habida "rescatado" de ese solitario y vacío mundo-nunca experimente el amor pero sé que lo pude trasmitir en mis pinturas, logre hacerlo porque deseaba conocer este sentimiento, pero tú lo dijiste, no puedo saber cómo es hasta experimentarlo, y ahora que lo experimente es mejor…

-me alegra Nozomi-se mantuvo abrazada a la bella joven-¿quieres seguir tocando?

-no, quiero dibujarte a ti, tocando el piano…

Eli había comprado a Nozomi herramientas de pintura por si quería distraerse. La rubia volvió a quedar sorprendida con Nozomi, solo vasto que posara unos minutos y que tocara un poco el piano para que Nozomi se inspirara. Nozomi se había acomodado en una esquina del gran salón, se puso a pintar sin necesidad de seguir viendo a Eli. En cuanto a la rubia estaba a su lado, abrazándola por atrás viendo cada movimiento de Nozomi con el pincel.

A pesar del acercamiento que tenían Nozomi no parecía incomoda ni distraída, en ese momento su mente solo tenía como objetivo hacer un dibujo de Eli.

-harasho…-susurro la rubio por sobre el hombro de Nozomi, ella se tensó un poco pero siguió con lo suyo.

Poco a poco el lienzo cobraba vida, incluso cobraba más vida que sus anteriores proyectos. Lo termino en solo unas horas, dejando a Eli boquiabierta.

La pintura era perfecta, pos un momento peso que estaba viendo un recuerdo de ella tocando el piano, incluso le pareció escuchar una melodía salir de esa pintura, era simplemente indescriptible tal belleza y perfección, cada trazo era perfecto…

-eres increíble Nozo… hmm…-esta vez quien quedo sorprendida fue Eli, era la primera vez que Nozomi tomaba la iniciativa en un beso, pero obviamente le gustaba.

Eli sonrió aun con sus labios unidos a los de Nozomi, la apego más a su cuerpo profundizando el beso… todo era perfecto, la música, la pintura… todo lo era…

-¡arréstenla!, ¡ELLA SECUESTRO A MI HIJA!-todo paso tan rápido, lo último que recordaban eran unos hombre entrando a la casa, armados, el padre de Nozomi viendo con repulsión a ambas… Eli trato de proteger a Nozomi pero cayo inconsciente tras recibir una descarga…

-¡Eli!... ¡ELI!... ¡ELICHI!...

.

.

Eli despertaba adolorida, sentia todo su cuerpo adormecido poco a poco fue recordando los últimos acontecimientos.

-¡Nozomi!-miro desesperada hacia su alrededor. Estaba en una oscura habitación con una débil luz que apenas alumbraba el lugar, logro verla, sentada en una silla atada y aun inconsciente-¡NOZOMI!-llamo con más fuerza, pero no vasto para despertarla, trato de acercarse pero algo se lo impidió y fue que estaba esposada, se las ingenió para arrastrarse y tratar de acercarse-¡Nozomi!..

-al fin despiertas Ayase Eli-la voz burlesca de un hombre la paralizo, era el padre de Nozomi-vaya que me costó capturarte-saco un látigo y lo lanzo contra Eli, pero no la toco, solo lo hizo como una amenaza para que se detuviera de sus intentos

-¿Qué esta pasando?-Eli no iba a mostrar temor, no se lo permitiría, tenía que buscar la forma de salir de ahí, y que Nozomi no corriera algún peligro

-pues te lo diré solo porque te quedan unos días-dijo con el mismo tono burlesco, volvió a lanzar el látigo, lastimando está el hombro de Eli, quien contuvo un quejido de dolor para no darle el gusto-se supone que deberías estar donde perteneces por robar mis pinturas, pero los propios oficiales te tienen miedo, los jueces tiemblan con la sola mención de tu apellido, así que hice un trato, me encargaría personalmente de ti en lo que ellos se decidían si darte un juicio o encerrarte, cualquiera de los dos es lo mismo para mí, ambos sabemos que te espera, además-camino hasta donde Nozomi estaba, sin cuidado alguno la tomo del rostro-secuestraste a mi hija, eso es suficiente para encerrarte…

-¡suéltala!-sin importarles sus heridas, Eli se había levantado, en un rápido movimiento le dio una patada en el abdomen dejándolo casi inconsciente-¿crees que puedes hacerme algo?-Eli camino hasta él, puso su pie en la cara del hombro-escucha escoria, sino fuera porque eres su padre ¡te mataría aquí mismo!-el hombre quedo paralizado, esa mirada llena de odio y repulsión, una mirada llena de frialdad-Nozomi es lo único para mi… ¡no permitiré que la vuelvas a tocar y mucho menos que la alejes de mi lado!...-tras un golpe en el rostro el hombre quedo inconsciente…

-E… ¿El… Eli…?-Nozomi empezó a recobrar la conciencia, lentamente abrió los ojos encontrándose con los cálidos zafiros de Eli, quien le sonreía con mucho cariño

-¿te duele algo?-pregunto desatando sus manos y pies

-¡Elichi!-apenas se vio libre Nozomi la abrazo con fuerza llorando, era ajena a lo que acababa de pasar, pero todo su ser temblaba de miedo, por un momento había creído que Eli la dejaría, solo recordaba verla caer inconsciente, fue lo más aterrador para ella-…n-no me dejaras... ve-verdad…

-claro que no, te lo prometí-la cargo en sus brazos-… regresemos…

Ha pasado un año desde que ambas se conocieron, cuando todo salió a la luz se armó todo un notición, primero estaba la mentira del supuesto talentoso artista Tojo, segundo su hija "secuestrada", tercero, la única heredera de la familia Ayase quien supuestamente había secuestrado a Nozomi.

Al final todo se resolvió en un juicio, donde Eli tenia las de ganar, además tenía el apoyo de Nozomi, quien era la principal testigo, muchas mentiras se revelaron ese día, comenzando con el hecho de que el padre de Nozomi en un comienzo había dicho que no tenía familia, y cuando se revelo sobre su hija no le quedo opción que admitir la verdad…

Aunque estuvieron una buena temporada en el centro de todos los medios de comunicación, ambas lograron salir adelante, una era el refuerzo de la otra, este tiempo vasto para que Nozomi se adaptara a la verdadera realidad. Aunque Eli le mostro gran parte de este maravilloso mundo, solo le mostro las cosas bellas y especiales, Nozomi nunca había conocido el odio, la humillación, la mentira… todos esos sentimientos negativos que abundaban en las personas, a pesar de descubrirlo seguía creyendo que el mundo era maravilloso y lo era, si Eli estaba a su lado cualquier lugar era el más hermoso y perfecto.

Ambas dependían tanto la una como en la otra y eso era todo…

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Omake

Eli llegaba a su casa (mansión), como cada fin de semana, llegaba cansada luego de una extenuante entrevista, no se le hacía justo que ella cargara con esa responsabilidad, pero tampoco le gustaba la idea de que reporteros hicieran preguntas a Nozomi, ¡su Nozomi!, no soportaba la idea que la grabaran y que todo Japón o el mundo mirara a su prometida.

-bienvenida Elichi-saludo Nozomi cuando la vio entrar al salón. Un salón el cual era usado para diferentes cosas. Eli usaba ese salón para componer, así que gran parte de ese lugar tenía hojas sueltas o libros de música. Segundo, Nozomi lo usaba para pintar, así que la otra gran parte estaba llena de botes y utensilios de pintura, aparte de lienzos de todo tipo, era una mescla entre desastre y belleza.

Y por último, ese lugar era usado como su sitio de descanso, así que en un pequeño espacio se encontraban algunos futónes, junto con cojines y peluches que a Nozomi le gustaba, junto con algunos estantes de libros.

-estoy de vuelta-saludo Eli tirándose en la cama improvisada-¿Cómo se llama?-pregunto viendo el trabajo de Nozomi. En el lienzo a parecía una hermosa joven rubia tocando el piano y a su lado una bella joven pintando…

-Elichi, te tiraste sobre Elichika-dijo quitándole un pequeño zorro y abrazándolo-se llama qualia

-parece que quieres más a ese peluche que a mí-se quejó Eli mientras la tomaba de la mano y hacia que se recostara sobre ella-¿Por qué qualia?-pregunto con una gran sonrisa, sabia de sobra la respuesta pero quería avergonzarla un poco

-las quiero a ambas por igual-dijo con una sonrisa burlona. Eli hizo un mohín como reproche el cual fue borrado tras recibir un beso de su novia-…y es qualia… porque te amo Elichi

-y yo a ti Nozomi-acaricio ese hermoso y largo cabello que solo Nozomi poseía-te amo con todo mi ser…-decía mientras volvía a acercarse a Nozomi, sellando sus palabras con un beso…

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La actualización de la semana -w-

La próxima semana será el oneshot que prometi anteriormente, en el que habrá NicoMaki, también espero esta semana actualizar mis fic, pero es un poco tedioso volver a escribir los mismos capítulos, espero lo entiendan -n-"

Gracias a Elizabeth Morales por la ayuda con este fic nwn, me ayuda mucho que compartas tus ideas conmigo :3 Y a todos los que me han apoyado hasta ahora, en especial MariaD24 -w-

Hasta pronto