N/a: No sé ni cómo disculparme por tardar tanto. Miles de perdones a los que tuvieron que esperar, no tengo excusa, simplemente decir que desde navidad estuve pensando en hacer algo original y no salía. Así que supongo que esto es lo mejor que se me ocurrió. Muchas gracias a todos por su apoyo, sus reviews, sus seguimientos y sus favoritos, siempre me sacan una sonrisa. Los amo.
Espero que les guste el capítulo de hoy, juro no tardar tanto la próxima. Besos :*
Iba a ser el cumpleaños de Kurt.
Y Sebastian estaba teniendo picos de estrés.
¿Que le iba a comprar a Kurt?
Sabía que le gustaba la moda, pero, a pesar de que Sebastian no se vestía mal, no tenía idea de moda como la tenía Kurt.
Pensó en una bufanda, ya que a Kurt le gustaba usarlas, pero estaban en pleno verano, así que además de ser un regalo estúpido, sería complicado de encontrar. Pensó en pantalones ajustados, pero pensó que quedaría aún más pervertido de lo que ya era. Pensó en pantalones holgados, pero Kurt los usaría como trapo para el taller. Pensó en una camisa, pero sabía que una que sea simplemente de un color no le iba a servir a Kurt, y él no sabía qué tipo de detalles tenía que tener una camisa para ser linda según Kurt. Demonios, no sabía ni que detalles debía tener para ser considerada simplemente "linda". Pensó en botas o zapatos, pero otra vez, no sabía de qué estilo debían ser, ni como irían con la ropa de Kurt, ni si a Kurt le servirían o devuelta, las usaría para el taller. Pensó en un saco, pero devuelta, era verano, así que queda fuera de juego, otra vez. Pensó en un bolso, pero el bolso que Kurt ya tenía era su favorito, así que probablemente, también terminaría en el taller. Pensó en comida, pero Kurt lo odiaría por romper su dieta y su entrenamiento. Pensó en algo electrónico, pero Kurt apenas usaba su celular y ya tenía computadora, así que lo descarto devuelta. Pensó en salir juntos, pero le parecía poco para una ocasión tan especial.
Conclusión: Sebastian estaba quedándose sin pelo.
Consulto con su mamá, con su papá, su hermana, a Finn, a Rachel (a quién fue imposible sacarle una respuesta, sin embargo) y, por más que le dolió, incluso a Blaine. Nadie le pudo dar respuesta.
Faltaba una semana para el cumpleaños, y Sebastian no tenía ideas. Ninguna. Vacío.
Pensó en discos, temporadas, libros, adornos, accesorios, ropa, electrónica, salidas, incluso pensó en llevarlo de viaje, pero todo tenía cosas en contra.
Pasó la semana entera ignorando sus asignaturas, sus tareas, inclusive al perro y a la comida, y aún así nada se le ocurría.
El sábado sería cumpleaños de Kurt, hoy era viernes, y Sebastian ya se había rendido. Así que fue a Lima Bean con Nick y Jeff, para despejar su cabeza de la culpa de no tener un regalo para su increíble novio, y pensó que la iba a decir a Kurt que podían ir al centro comercial y él le iba a comprar todo lo que quisiera, fue lo mejor que se le ocurrió.
-Sebastian, me sorprende como cambiaste desde que estás con Kurt. No te confundas, sigues siendo alguien odioso la mayoría del tiempo, alguien molesto, vengativo y malvado-
-Wow, gracias amigo de la vida, siempre recordaré cuanto me quieres.- interrumpió Sebastian sarcástico.
-¡No interrumpas! ¡Estaba en medio de algo!- respondió Jeff.- Como sea, decía que a pesar de que con el exterior sigas siendo igual de arisco, ahora sonríes más, estás más feliz, y a pesar de que no cambiaste tu actitud, me alegra que seas tan feliz con alguien que no solo sea tu hermana, te mereces ser feliz, Sebastian (y jamás, nunca, dejes que nadie te diga lo contrario, lo mereces) y el amor de Kurt te ayudó a serlo mucho más que antes.- terminó Jeff con una sonrisita en el rostro. Nick lo miraba con adoración, y Sebastian tenía una sonrisa enorme en la cara.
-¡GRACIAS JEFF!- Gritó Sebastian, no importándole quién mirara.
-Bueno denada, sé que soy genial dando discursos-
-¡NO ES ESO!- Gritó Sebastian mientras Nick y Jeff lo miraban extrañados.
-¿Que es entonces?
-¡Me diste una idea para el regalo de Kurt! ¡Gracias! ¡Mil gracias chicos! ¡Me tengo que ir!- y Sebastian salió corriendo del local.
-¡¿Todo ese discurso, que practiqué durante horas, para que salga corriendo porque le di una idea?!- Dijo Jeff indignado, con las mejillas rojas porque Sebastian había llamado la atención de todo el lugar.
Nick solo se encogió de hombros y tomó un sorbo de su café.
Sabía que se traía Sebastian entre manos.
-
Hoy era cumpleaños de Kurt.
Y Kurt estaba saltando de alegría.
Mil cosas corrían por su mente, los invitados, la comida, sus amigos, su familia, su ropa, su rutina, pero la más importante:
El regalo de Sebastian.
No tenía idea de que podría ser, Sebastian no había dado ni una pista, y durante la semana incluso estuvo algo decaído y distraído. No sabía que podía ser.
De todos modos, a Kurt no le importaba que fuera, podía ser un envase vacío de papas y Kurt aún así lo fundaría en oro y enmarcaría.
Estaba curioso, sin embargo.
Cuando sonó el timbre de la puerta Kurt se dio un repaso en el espejo.
Tenía una camisa leñadora roja, unos jeans ajustados negros y sus botas negras con tachas, además de usar una chaqueta de cuero. Había decido este look porque le quedaba algo casual, y quería usar su camisa leñadora con algo que pareciera rockero, y que además pareciera que no había tardado mucho.
Aunque había estado todo el día de ayer frente al espejo.
Después del repaso, subió las escaleras y fue a la puerta.
Eran Mercedes, Rachel, Finn, Blaine, Sam, Quinn, Santana, Brittany, Artie, Tina, Mike y Puck.
Los invitó a entrar y tomó una gran bocanada de aire. El día iba a ser largo.
Cuando ya todos los Warblers, su familia y el resto de sus amigos estaba en la casa, Sebastian todavía no se hacía presente.
Pensaba en que podría estar haciendo, que podría ser más importante que el cumpleaños de su novio.
-¿Sebastian donde estás- preguntó Kurt en susurros, cuando una mano le tapo la boca y lo empujó a el pasillo oscuro de al lado.
-Aquí.- le susurró Sebastian devuelta en el oído.
Kurt se dio vuelta y abrazó a su novio.
-Viniste.- dijo Kurt con la frente apoyada en contra de la de Sebastian.
-No me lo perdería por nada.- después de eso Sebastian lo besó, por un largo rato.
-¿Como...e-entraste...sin-n...que...t-te...abra...l-la...puerta?- dijo Kurt entre besos.
-Amor, no te puedo besar bien si estás hablando.- dijo Sebastian besándolo devuelta.
-T-tu...siempre besas...bien...Responde mi pregunta.- dijo Kurt, aún con la boca de Sebastian encima suyo, intentando que pare de hablar.
-Me abrió Nick.-
-¿Y cómo supo Nick que eras tú?- Sebastian lo besó una última vez, lento y duro.
-Toque de una manera especial, además tienes ventana. Por cierto, te ves muy bien.- dijo Sebastian mirando a Kurt a los ojos, los brazos de Kurt alrededor de su cuello.
-Gracias, tu también.- Kurt miró a Sebastian de arriba a abajo, tenía una camisa verde militar, con jeans negros y unas zapatillas negras converse. Era simple, pero Sebastian se veía bien en prácticamente todo, así que no estaba mintiendo. Pensó en como Nick lo dejo entrar, y quiso preguntarle qué significaba eso, pero Sebastian le ganó de mano.
-Vamos a la fiesta, cuando todos se hayan ido, te puedo dar tu regalo.- Sebastian aprovechó y le robó otro beso a Kurt.
-No me importa realmente el regalo.
-Más te vale te importe, estuve toda la semana rompiéndome la cabeza, así que si no te gusta, por lo menos vas a actuar como que fue el mejor regalo que te dieron y te darán en la historia de los regalos, ¿Entendido?
-De todos modos,- Kurt los sacó fuera del pasillo y a la fiesta- estoy seguro que será el mejor.- Esta vez, Kurt besó a Sebastian.
-Pero que linda escena.- Sebastian escucho una voz irritante. Preparado para sacarle la garganta con las manos, Sebastian se dio vuelta, y estaba a punto de responder, hasta que sintió un apretón en la mano, y escucho a Kurt susurrarle "Déjamelo a mí" con una sonrisa tranquilizadora. Sebastian tomó aire, y miro a Kurt con la cara más relajada. Kurt sintió devuelta y se volvió, preparado para hablar.
-Gracias Blaine, es lindo que dejes tus celos de lado para apreciar la linda pareja que hacemos.- dijo Kurt con una sonrisa sarcásticamente dulce.
-¿Kurt? ¿Ese eres tú? Wow, ya ni te reconozco, juntarte con este te ha cambiado.
Sebastian se puso rojo al uso del término "este" al hablar de él.
-Sí, este soy yo, y sí, estar con él me ha cambiado, tal vez ya no me reconoces porque ahora sonrío más que cuando estaba contigo.
Wow, Kurt era bueno.
-¿Ves? Te pareces mucho a él, mucho, y está empezando a asquearme. ¿Te das cuenta que no estamos juntos porque no me pudiste perdonar un error, y estás con él, que siempre te trato horrible?
Sebastian se había cansado. Avanzó, se puso enfrente de Kurt con actitud protectora, y se cruzó de brazos.
-Y dime, cucaracha, ¿Porque tiene que obligatoriamente perdonarte a ti todos los errores y a mí no me puede perdonar uno? ¿Eh? ¿Porque tú tienes privilegio? ¿Kurt no puede haberme perdonado mi error a mí pero a tí te lo tiene que perdonar sí o sí? Dime, dame tu razón.- Blaine se quedo callado.- ¿Ves? No tienes fundamentos. Y aún después de eso, ¿Qué problema hay en que Kurt se empiece a parecer más a mí? Digo, así, si se parece a mí, tú no lo vas a extrañar. Y volviendo a los errores, sí Blaine, tengo millones de defectos, soy arisco, soy molesto, tengo mal temperamento, soy vengativo, soy malvado, soy celoso y soy posesivo, ¿Y qué? Kurt me ama así, y espero que lo siga haciendo. Y si algún día terminamos, fue porque yo fui lo suficientemente estúpido para arruinarlo todo, no porque él quiera volver contigo. Kurt me perdonó mis errores, porque me lo gané, no porque le viví echando en cara que debería perdonarme lo que hice. Estoy harto de tu actitud demandante. ¿A quién le demandas que, Blaine? El te persona si quiere. Supera los celos de una vez y hazte hombre, pareces un niño siempre molestando, ¡Deja este capricho de una vez!
Blaine se fue, indignado.
-Mira Kurt perdón si-
Kurt besó a Sebastian con fervor.
-Eso fue increíble. Te amo Sebastian.
Sebastian sonreía como niño con nuevo juguete.
-Vamos a bailar, tal vez así pase más rápido el tiempo, y podamos llegar más rápido a la parte en la que te doy tu regalo.
Kurt y Sebastian fueron a bailar. Bailaron durante horas, riendo, besando, seduciendo, y siendo tiernos. Con cada canción, la casa se vaciaba más, cuando por fin no hubo nadie más en la casa, limpiaron el desastre que había quedado y subieron arriba.
-Debería darte el regalo.- dijo Sebastian con la boca aún enterrada en el cuello de Kurt.
-Puede esperar.- Kurt dijo gimiendo.
-No, no puede.- Sebastian junto toda su fuerza de voluntad para separarse de Kurt, y fue a buscar el regalo que escondió.
-Dios mío, es hermoso Bas.- Kurt tenía lágrimas en los ojos, y Sebastian estaba sonriendo con todas sus fuerzas, a Kurt le gustó su regalo.
Kurt sostenía en las manos un cuadro con absolutamente todas las fotos de ellos dos juntos, cuando fueron al parque, al cine, a la piscina, al centro, en el tren, en una plaza, en casa de Kurt, en casa de Sebastian, en un restaurant, en el auto, en todas ellas Sebastian sonreía a boca completa. Aún así, lo que más le gusto a Kurt fue la inscripción que había debajo.
Se leía: "Me gustó la idea de mostrarte lo que tu amor puede realmente hacer" en letra cursiva negra.
-Me alegra que te guste.
-¿Gustarme? Bas lo amo.- Kurt dio un último beso a Sebastian y fue a poner el cuadro encima de su mesa de maquillaje.
-Pero...ahí te preparas.- Sebastian no entendía porque Kurt pondría un cuadro bastante grande ahí, donde lo molestaría.
-Exacto, y nunca estás enteramente vestido sin una sonrisa.- Sebastian sonrió cuando Kurt citó una canción.- Si está ahí, una sonrisa va a salir automáticamente de mis labios, y además, ahí podré verlo siempre. Y quiero verlo todos los días, para recordarme lo feliz que soy contigo.- Kurt dijo aún sonriendo.
Sebastian lo tomó por la cintura y juntó sus labios por millonésima vez ese día.
-Te amo, Kurt Hummel.- dijo Sebastian con una ligera sonrisa en los labios, y juntando sus caras al punto que sus narices se tocaban. Vio como Kurt sonreía devuelta.
-Y yo te amo aún más, Sebastian Smythe.
