10. Hermana

Después que lanzó el papel a su amiga, Sakura corrió y se alejó de aquel edificio que tanto le había hecho sufrir. El sol ya había sido tragado por la noche y la luna había ocultado su luz. Sus pasos se guiaban con la orientación de un ciego haciéndola tropezar con cada piedra y tronco que se interponía en su camino sin que pudiese evitarlo. Sus ropas ya estaban manchadas de barro y el frío le estaba calando los huesos. Continuó su carrera con mayor determinación sin importarle ya cual era su meta, sólo sabía que debía alejarse de esos ojos negros para no enfadarlos más. Siguió con todo lo que daba sus fuerzas hasta que sintió la hierba acariciándole el rostro y la negrura de la noche tapándole el resto del cuerpo y de su conciencia.

Un resoplido de una bestia se oyó apenas el sol asomó sus rayos y un galope lo siguió a penas pasó un rato.
Naruto se quedó viendo como su amigo se iba por los campos a buscar a la fugitiva Sakura. Aún no comprendía por qué la iba buscar y traerla a estas rejas si él sólo quería que ella se fuera con la de ojos de luna, por qué se enojaba tanto cuando él le mencionaba su nombre y mas aún qué tenía que ver eso de una deuda.
Entró y cerró la puerta tras de sí apenas vio su cama. Se acostó y dejó que el sueño le entrase pensando en la canción que Hinata había cantado unos momentos antes. Juraba haberla escuchado en algún lugar y ahora que intentaba buscarlo en su memoria, le llegó el sopor de improviso y se durmió relajando los músculos.
Sasuke se había ido y el tendría más trabajo…
Despertó con gritos de "¡Pescado fresco, lleve su pescado fresco!" Se tapó la cara con la almohada intentando dormir de nuevo. Pero los gritos eran más fuertes y él no tuvo más remedio que levantarse y abrir las cortinas para sentir el nuevo día. Se estiró y los recuerdos le vinieron de a poco a la cabeza.
Había tantas cosas que no sabía de su amigo que ponía a veces en duda su amistad. Él era demasiado sombrío como para poder explicar algunas de sus acciones. Esa misma mañana se había ido para buscar a Sakura echando maldiciones a quien encontrase y la noche anterior casi maltrataba a Hinata con sus locuras.
Deseó que el de ojos negros no encontrase a la fugitiva mientras tuviera el descontrol como consejero.
Salió a las calles y la alborotada rutina de los aldeanos lo recibió. Era como ver un cuadro nuevo de distintos matices cuando recorría los alrededores de aquella gran fortaleza. Estar siempre en aquel trabajito le agobiaba tanto que la costumbre de otros le era algo nuevo. Un adolescente le intercepto el paso y le sonrió apenas vio su cara de estresado.
-Estás muy viejo (Dijo)
El rubio sonrió.
-Y tú sigues siendo tan pequeño como la última vez que te vi
Konohamaru se cruzó de brazos y le desvió la vista.
-¿Desde cuando te dejan estar sólo en el pueblo? ¿Eh?
Naruto le tomó la cabeza como a un niño pequeño.
-¡Ya tengo diecisiete años! ¡Puedo venir sólo a esta tonta villa!
-No lo parece
Y se largo de risa.
Konohamaru bufó.
-Estás igual que todos en el palacio, dicen que soy muy niño como para retomar el poder mientras Azuma esté de viaje
-Sí lo eres
-¡Cumpliré los dieciocho muy pronto y tú sólo tienes dos años más que yo!
Naruto zamarreó la cabeza.
-Pero ¿en verdad ese vejestorio de Danzou es quien está en el trono?
El más pequeño asintió.
-Donde vamos a parar ya…
-Pero tú querías ser rey… ¿por qué no lo hechas y ocupas mejor su lugar?
El rubio sonrió.
-Me es imposible ¿sabes? Antes pensaba que podía ocupar aquella corona y lograr el respeto que tanto quería pero… Es imposible. Tú podrías serlo ya que en tu sangre corre la realeza, no en la mía.
-Pero tú querías…
-Sí, pero ya veré como lo logro
Y se rió juguetonamente.
Konohamaru rió con él y ambos pelaron y criticaron al Consejero Real que se las daba de rey. Se fueron hacia el corazón del pueblo y se sentaron en las baldosas de la fuente de agua.
-Hay algo extraño en este pueblo (Dijo Konohamaru)
Naruto quien se estaba riendo se atragantó con el repentino cambio de tema.
-¿A qué te refieres?
-¿No has visto alguna vez a una mujer de ojos blancos?
Por poco se le para el corazón.
-¿Ojos blancos…?
-Sí, muchas leyendas la rodean.
"Es imposible que sepa de Hinata" pensó
Al ver su cara concentrada, Konohamaru prosiguió:
-He oído que es una mujer que se esconde entre las personas. Quién la ve, sufre distintas suertes. Si ella está feliz, la persona tendrá una vida repleta de riquezas y bienestar. Pero si esta triste o enojada… Es mejor ni pensarlo. Además, en sus ojos se refleja…
-¿Pero qué disparates dices? ¿Eh?
-¡No son disparates! Yo la vi…
-¿Eh?
Naruto contempló a su amigo quien se había puesto serio.
-Yo la vi (Repitió)
"Había salido a verte en la noche. Sé que no está bien haber salido solo y bla bla blá, pero estaba tan aburrido de mi maestro que te quise ver. Salí en plena noche de mi cuarto y evadir los guardias me fue tan fácil que ni los vi, jejeje. Lo malo es que estaba muy oscuro y me caí un par de veces pero pude salir. Estaba tan embarrado que sentía puro frío cuando corría para las celdas cuando vi una mujer andando a toda velocidad. Más bien logré ver una silueta pero creo que era mujer, había nada de luz ¿Quién era? Ni siquiera una bruja sabría. Lo que pasa es que esta cayó tan fuerte en el suelo que cuando quise ayudarla, ya estaba otra silueta a su lado en un parpadeo. La recién llegada volteó y me miró con un dedo entre sus labios. Bueno, creo que hizo eso pero yo estaba más pendiente de sus ojos… Unos ojos tan blancos que en la misma noche brillaban con luz propia, como estrellas. Parece que esta se dio cuenta porque rió bajito y se llevó a la que estaba tendida. Me tomó tiempo moverme y decirle algo pero apenas cerré y abrí los ojos, esta ya se había ido con la otra"
El rubio se quedó pensando. ¿No será…?
-¿Estas seguro que no te acuerdas?
-¿De quién? ¿De la que corría o la de ojos blancos?
-De la que corría
Konohamaru se cruzó de brazos y bufó.
-¡Ya te dije que no la vi bien! Estaba muy oscuro y no sé si era mujer. Sólo vi que la de ojos blancos se la llevaba
-¿Sabes a donde?
-¡Cómo quieres que sepa! E-RA DE NO-CHE
Naruto se levantó de la fuente y dijo:
-Más te vale que no vuelvas a salir de nuevo a escondidas o te juro que no dudaré en delatarte
Dicho esto, salió corriendo.

-¿Me puedes contestar algo?
Hinata, quien no estaba muy pendiente de la conversación, se sobresaltó.
-¿Aah qqué te refieres?
-Una pregunta ¿Conoces alguien que tenga tu mismo color de ojos?
Ella se incomodó un poco.
-¿Oojjos blanccos?
Naruto le buscó la vista que ella apartó.
-¿Es algo malo?
-Noo, es que… Sólo mi familia ttiene los ojos blancccos. Ppero ya nno estarán, quizás… Vivos
Al rubio le dio un vuelco el corazón.
-¿Estás segura? ¿No habrá algún familiar tuyo que estaba de viaje o algo así que está en la aldea y que han inventado puras leyendas de él?
Hinata negó con la cabeza.
-¿Ningún hermano o hermana…?
Ella suspiró.
-Mi hermana… No sé como estará
Al rubio se le iluminó el rostro.
-¿Hermana?
-Sí, mi hermanita Hanabi. Ella nno esttuvo en el ataque, pero…
-¡Quizás esté en la villa!
-No, ella desapareció hace mucho tiempo cuando supo que estaba comprometida (Habló muy bajito)
Naruto parpadeó.
-¿Pero cómo sabes? Podría estar aquí, supo de ti y te vino a ver. Un amigo me dijo que la vio cerca de aquí y…
Ella negó lentamente.
-Ess impposible, ella mme odia
¿Odiar? ¿A ella? Es algo prácticamente imposible.
-¿Tu hermana?
-Sí, mi padre no tuvo el mismo trato con ella que conmigo. A mi me costó mucho ganármelo y ella antes lo gozaba. Pero cuando ella comenzó a salir a escondidas con un soldado, mi padre, apenas se enteró, se enojo mucho y la apartó de mí y le ofreció la mano a un joven de la aldea vecina. Ella se enojó mucho y se fue, echándome toda la culpa
Era la primera vez que no tartamudeaba. Él se sorprendió mucho.
-Teníamos mucha confianza (Continuó) y me lo contó un día de primavera. Estaba muy feliz y no pude decirle nada del error que estaba en su secreto noviazgo. Yo guardé su secreto por unos cuantos meses más y no sé quien le dijo a mi padre… Ella pensó que fui yo y desde entonces, me odia con toda su alma
-Pero ¿no has sabido nada de ella?
-No…
Hinata cerró sus ojos y no oyó cuando el rubio se despedía y se iba.