Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makifeo Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…
En el cap anterior se me olvidó colocar que el "poema" que recita Fubuki Douraji, es una canción a la que recorté para poner lo esencial, la canción es: "Fire coming out of the monkey's head" de Gorillaz
Pues no olviden dejar su review (así como las críticas e.e) se agradecen de verdad y sin más que agregar… Enjoy! =D
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10
BALAMB
Las noticias que recibieran hace unos instantes lo llenaban de cólera, haciendo que golpeara con fuerza el escritorio del despacho de Squall
- Calma Seifer - se giró Squall, quitando la vista de los archivadores con los documentos de la misión, buscando un folio en específico
- Nosotros tampoco pudimos entender por qué, pero sólo nos envió a nosotras mientras ellos permanecieron en Trabia - informaba Dietch en su postura firme de SeeD
- Bien, puedes retirarte. Más tarde necesitaré el informe detallado de la misión -
- A la orden, Comandante - respondió Dietch con naturalidad cuando en su mente la pregunta surgía; siendo otra más que se preguntara desde cuándo regresara Squall y que fuera del paradero de Makisotu. Mañana sería cuando dieran el anuncio oficial
Era el tercer día de Squall de regreso a su trabajo después de su larga ausencia y ya había empezado el constante ajetreo de su vida de oficina, teniendo poco tiempo para relajarse, pues aún quedaban cajas por desempacar además de ponerse al corriente de todo el trabajo realizado por el Douraji durante su tratamiento
- Ten cuidado con hacer algo precipitado, Seifer -
- Lo sé - suspiró quitándose los lentes que usara solamente en clases, masajeándose el tabique de la nariz - Debo seguir haciendo lo que he hecho todo este tiempo, esperar por su regreso. Pacientemente -
Dietch se giró a punto de tocar la perilla y caminó hasta él, sacando una carta de su bolsillo que depositara en sus manos
- Casi se me olvidaba, es de su parte. Me pidió que cuidaras de Vero y que te comportaras de acorde a tu edad mientras ella no estaba - sonrió con algo de altivez - Tengo una última cosa que informarles. Aquella amiga suya con aspecto de loca hiperactiva está aquí. Me dijo que les informara que estaba aquí en Balamb y que dentro de poco se reunirían -
- ¿Selphie? ¿Selphie está aquí? ¿Dónde? - Saltó Seifer al ataque - ¿Por qué no está aquí mostrando su cara para darnos una explicación? -
- No culpes al mensajero - respondió - Ella se separó de mi junto con el cliente cuando llegamos a Balamb. Adiós -
Ambos se reservaron los comentarios acerca de Selphie, aunque les carcomían las ganas de abordar la conversación y no esperaban para salir como un par de viejas chismosas de la cuadra a contarles al resto, en especial, a Irvine
Seguían sin recibir alguna nueva noticia de Galbadia y no eran los únicos, los habitantes de Galbadia tampoco sabían que estaba ocurriendo exactamente fuera de la barricada invisible que crearan los ahora llamados simplemente "Clones". Cualquiera que intentara entrar o salir de Galbadia era considerado como algo imposible además de un acto de locura y desesperación
Las telecomunicaciones quedaron inhabilitadas en menos de media hora después de que los Clones salieran por televisión, como si todo estuviera calculado con gran precisión
Timber, estando como territorio vecino de Galbadia no había sufrido todavía daño alguno, pero sus habitantes temían constantemente la llegada del enemigo sin poder hacer más nada que esperar lentamente, o simplemente la llegada de la muerte. El resto de las naciones clausuraron los viajes hacia Galbadia por cualquier medio posible como medida de seguridad y prevención. Y según rumores que llegaron al jardín, el ejército había sitiado Deling como un intento de evitar la fuga de los super soldados y de cualquier civil
El rubio decidió tumbarse en el sofá con un sinfín de pensamientos paseándole, masajeándose los párpados bajo los lentes que usara para dar clases y cuando buscó de apretar su mano libre, su mente se enfocó en la carta de su esposa. Hizo una lectura pausada un par de veces, imaginándose los gestos y tonos que comúnmente empleaba con él; y una tercera vez, sólo para contemplar su escritura, bonita y elegante como ella. Una sonrisa se le dibujó
- Ella no está aquí y aun así me regaña -
- No es como si hubieras madurado todavía, en el fondo hay una pequeña parte de ella en la que te trata como al alumno al que le diera clases - dijo con una pequeña carcajada - Aquí esta - susurró sacando una carpeta del tercer archivador en el que buscara
- ¿Qué diablos te pasó en Esthar para que te convirtieras en todo sonrisas, amable y nostálgico? Das miedo -
- No lo había notado -
- No importa, justamente ese Squall es el que Rinoa necesita en estos momentos -
- ¿Te ha contado algo? -
- No, pero lo puedo ver en su expresión. La conozco lo suficiente como para saber qué le gusta y que no le gusta - dijo limpiando los lentes
Aquello captó la atención de Squall, si bien sus recuerdos del pasado cuando tuviera sólo 17 años estuvieran de regreso, seguía pensando que no conocía a Rinoa del todo, al menos no detalladamente, y era ahí donde Seifer le ganaba
- Sólo exprímete el cerebro pensando en un gesto tierno, pero no demasiado o pensará que hiciste algo malo que ella no debe saber - volvió a colocarse sus lentes - Quizás pueda ayudarte en un par de horas cuando termine de dar mi última clase -
Al mediodía, Squall fue a buscarlo al salón donde diera clases, encontrándoselo recogiendo sus papeles con prisa, casi ignorando a un par de alumnos del tipo preguntones y aduladores
- Vámonos -
- ¿No tienes que ir a buscar a Vero primero? -
- Rinoa se ofreció esta mañana a hacerlo por mí. Dice que necesita algo que hacer y prefiere cuidarla mientras yo trabajo, además se llevan de maravilla -
Fueron hasta el garaje donde se montaron ambos en el auto blanco de tipo sedán de Seifer que condujera hasta Balamb. La ciudad portuaria incrementó más su tamaño desde la última vez; los que vivían en los límites de la ciudad, podrían ir caminando el jardín y tardar poco más de unos veinte minutos; o un par, si ve iba en automóvil
- No entiendo tu insistencia por querer que le haga un lindo detalle a Rinoa -
Seifer quitó la mano derecha del volante para darle una ligera bofetada a Squall
- Se nota que no tienes experiencia con las chicas - suspiró volviendo su vista al camino
- Porque tú sí, ¿no?
- Estoy casado con Quistis y tengo una hija con ella. Si eso no es tener experiencia, entonces no sé qué será - además extendió su mano, casi restregándole su alianza matrimonial
Estacionándose en un aparcadero público, se dispusieron a recorrer las calles de Balamb al tanto que ambos echaban una mirada rápida a cada tienda por la que pasaban, esperando ver algo que le agradara a la pelinegra
- ¿Flores? -
- Muy trillado -
- ¿Una cena? -
- Es una posibilidad, pero sigue siendo trillado -
- ¿Joyería? -
- Exagerado -
- ¿Entonces? -
- No lo sé - agregó encogiéndose de hombros
Squall estaba comenzando a pensar que Seifer no era de utilidad y que sólo lo acompañaba para burlarse de él antes de volver a casa con su hija, pero de pronto se detuvo en seco por un momento y acercándose a la vitrina, vio algo que llamó su atención
- ¿Qué pasa? ¿Por qué te detuviste? - le preguntó devolviéndose hasta él - Es una muy buena idea - respondió luego de observar con detenimiento -, pero, ¿estás seguro de que es el momento apropiado? -
- No lo sé - se encogió de hombros - Tal vez al principio no, pero le gustará -
- Te recibiré con gusto en mi casa si te llega a correr -
- Gracias, pero no hará falta, vamos -
- Sigo diciendo que es una mala idea -
Esa tarde, Seifer se llevó a Vero quien pasara la tarde con Rinoa, ambos se despidieron y pusieron rumbo a su casa, dejando al par solos. Squall pudo ocultar el obsequio que le tenía preparado dentro del armario de su habitación aprovechando la anterior distracción de Seifer
- Pediré comida para cenar más tarde. ¿Qué quieres comer? - dijo descolgando el teléfono mientras pasaba las páginas de la guía telefónica
- Nada en especial, lo que quieras - respondió Rinoa desde la cocina
Una hora más tarde estaban sentados en el sofá de la sala de estar cenando pasticho con una copa de vino tinto mirándose la cara sin decirse nada el uno al otro, de nuevo la incomodidad volvía a ellos
- ¿Y cómo te fue hoy? - preguntó Rinoa queriendo romper el silencio
- Bien. Hoy llegó un miembro del equipo de Quistis con el cliente que debían proteger -
- ¿Uno sólo? -
- Sí. Dietch Almeid. Completaron la misión que les asignara Maki pero por razones que desconoce, Quistis, Celes, creo que se llamaba, y un tal Oscar, en el que Quistis confía, se separaron del grupo dejando sólo una nota -
- ¿Cómo se lo está tomando Seifer? -
- Al menos sabe que Quistis está con vida y que le prometió volver, pero está claramente frustrado -
- Estará bien entonces - sonrió - Esta mañana llamó el profesor Odine - continuó, cambiando rápidamente de tema, antes de que Squall le contara sobre Selphie, algo que consideró oportuno -, no le entendí casi nada pero básicamente dice que sólo debo practicar para volver a tomar costumbre, porque inclusive algo sencillo como una escarcha se me dificulta, es como al principio de enterarme de mis poderes -
- Te ayudaré si es necesario, tú sólo pide mi ayuda -
Rinoa se le quedó mirando por unos segundos con una sonrisa extrañada
- ¿Qué? - el castaño frunció el ceño
- Nada, nada, no me prestes atención - dijo - Sigo sin acostumbrarme a esas espontaneidades de amabilidad y generosidad -
- Seifer dijo lo mismo - añadió frunciendo el ceño, volviendo a su expresión huraña
Una carcajada melodiosa salió de la boca de Rinoa, quien casi tumbaba el plato que tenía sobre sus piernas mientras Squall la observaba con su cara entre huraña y feliz, no tardó mucho en transformarse en una sonrisa diminuta para cuando pensó que era el momento apropiado
De un salto se levantó dejando en la mesa pequeña su plato y la copa de vino por debajo de la mitad, para ir a su habitación rápidamente en unas cuantas zancadas y dejando a una confundida Rinoa
- ¿Ya te enojaste? ¡Lo siento! - la escuchó gritar desde la sala
- No, espera ahí un momento - alzó su voz para ser escuchado mientras abría el armario y sacaba una caja mediana, blanca, con estampado a rayas horizontales rojas con un lazo más grande y más rojo
Los ojos de Rinoa se abrieron al máximo completamente sorprendida, dirigiendo las puntas de sus dedos a la boca por instinto
- Squall, que… -
- Sólo ábrelo - interrumpió ligeramente avergonzado
Tímida, comenzó a halar las tiras del lazo y soltó un respingo cuando la caja se movió por primera vez y tomando valor, sintiendo que el corazón le saldría del pecho, terminó de quitar el moño; por segunda vez la caja se volvió a mover, esta vez con más fuerza y sin poder abrir la caja ella misma, el regalo de Squall terminó por presentarse
- Quizás no sea el momento adecuado... -
Una cachorra de pelo corto gris, con unas patas largas y grandes a diferencia de su cola de tamaño mediano, de orejas triangulares largas que le llegaban a la altura del hocico. Sus ojos inocentes y angelicales de un gris verdoso brillante la observaban atentamente
- Solo creí que era necesario -
- ¿Puedes al menos decirme algo? -
Esa mirada verdosa terminó por hacer sonreír a Rinoa, derritiendo su corazón; aquello significaba un buen presagio tanto para él como para la cachorra de Pointer, pero conociéndola, no se fiaba completamente de que estuviera a salvo del todo
Rinoa soltó a la cachorra, que solo se quedó observándola con la misma mirada y se lanzó sobre Squall para abrazarlo
- Gracias - le susurro al oído con voz llorosa - Nunca olvidaría a Angelo, jamás - no supo por qué lo dijo, pero una parte de ella le hacía decirlo, como para dejar aquello entendido
- Lo sé - respondió correspondiéndole el abrazo
- Necesito seguir adelante, parar de pensar en mi pasado como integrante de los Búhos del Bosque y el miedo de convertirme en algo que no soy - dijo separándose y secándose las lágrimas
- Eso no pasará, te lo aseguro -
- Primero entrenaré con mis poderes -
- Y también a nuestra cachorra - dijo mirando de soslayo a la cachorra gris orinar en el piso de granito de la sala de estar
- ¿Tiene algún nombre? -
- Aun no, esperaba que tú la nombraras -
- Donatella -
Así la cachorra gris de raza Pointer, paso a llamarse Donatella, pasando a ser otra de las felicidades en el mundo que ahora casi desconocían. Cinco años perdidos ponían a Squall en la misma situación en la que se encontrara años pasados, sólo que a diferencia de aquella vez sí sabía con claridad quien era él, sus amigos estaban con él y más importante, Rinoa estaba ahí sonriéndole, sin dedicarle esa otrora mirada repulsiva y tan cargada de odio
- Vuelves a sonreír y me estas asustando - canturreaba al tanto que empezaba a secar el regalo de la propia Donatella que ahora olisqueaba todo lo que se cruzaba a su paso
El teléfono del apartamento sonó, interrumpiendo la atmósfera creada hace sólo unos minutos, Squall de mala gana atendió
- Ah, eres tú, ¿cómo estás? - era Zell, el rubio tatuado
- De maravilla. Tengo que contarte algo -
- ¿Qué ocurre? - preguntó al escuchar el tono pausado y de cierto misterio
- Selphie esta aquí, viejo - susurró, conteniendo con demasía un sobresalto
- Así que fue a esconderse en tu casa - suspiró masajeándose el puente entre los ojos - He de suponer que trajo compañía, el objetivo de la misión de Quistis y su grupo -
- Así que ya lo sabías. No pude negarme a ofrecerles mi casa para que se quedaran -
- ¿Te ha contado algo? -
- Igual que tú, no mucho. Dice que ahora no es el momento -
Squall emitió un sonido de entendimiento
- Hay algo más, esta no es la Selphie que conocemos, está diferente -
- ¿En qué sentido? -
- Recuerdas que siempre andaba con una sonrisa a cada lado, intentando animar al resto, bueno... Esa Selphie, ha desaparecido. No por completo, espero -
- Rinoa, Seifer y yo estaremos allá mañana. No le digas nada -
- Entendido, adiós -
- Si, adiós -
- ¿Que quería? -
- Selphie junto a una amiga está en casa de Zell -
- ¿Selphie? -
Pensando que el secreto no permaneció guardado durante mucho tiempo, Squall le explicó lo ocurrido en la mañana en su oficina y del reporte hablado de la misión que recibiera de la peliverde Dietch
La mañana siguiente Rinoa volvió a amanecer al lado de Squall, y a sus pies Donatella dormía plácidamente igual que el castaño. Su habitación, estando contigua a la de Squall seguía en remodelación y sin su cama, que quedara destruida. Aquel hielo mágico no se derritió, permaneció frio y destilando vapor durante un día completo sin descongelarse, optando al final por que trocear el hielo junto con la cama para poder sacarlo de su habitación y quitar los tapices junto con la alfombra también incrustada de hielo
Squall le daba la espalda y por un capricho quiso poder acurrucarse y escudarse en su espalda desnuda. Fijándose en la locura que pensaba, no pudo evitar ruborizarse y girarse rápidamente para darle también la espalda a Squall
Aquello hizo que ambos, Squall y Donatella, se movieran en la cama para tomar una nueva posición. Rinoa se giró un poco y vio a Squall de reojo con el cabello largo, revuelto y despeinado
- ¿Será que en algún momento dejarás de vigilarme el sueño, acosadora? - le preguntó con voz soñolienta y los ojos aparentemente cerrados
Mitad enfadada, mitad avergonzada volvió a girarse, dándole de nuevo la espalda a un Squall al que se le dibujara una amplia sonrisa, imaginándose por enésima vez su ruborizada cara
Un par de horas más tarde se reunieron con Seifer en la estatua de busto de la pequeña plaza que quedaba a un par de cuadras del edificio donde vivía Zell
- ¿Cómo están? -
- Me quede esperando el momento en el que te aparecieras en mi puerta con el perro entre tus brazos - dijo observando de reojo a Rinoa que llevaba a la Pointer con una correa rosa, totalmente alegre y encantada por presumir del regalo que le diera Squall
La pequeña Vero echó a correr hasta llegar a Donatella para acariciarla mientras la cachorra le lamia las manos con emoción, moviendo la cola en un extraño movimiento circular
- Lamento decepcionarte -
Zell los recibió en su apartamento invitándoles a entrar, olía a pan tostado con queso y mantequilla
- Selphie está preparando unas tostadas. Sírvanse sin miedo a que falte comida -
- Gracias - dijeron los cuatro casi al mismo tiempo
- Se llama Donatella. Squall me la regaló ayer - explicó Rinoa cuando Zell fijara su vista en la compañera de la pelinegra
Vero tomó a Donatella y siguió de largo hasta la sala de estar al tanto que los otros seguían al rubio tatuado hasta la cocina
- ¿Quién era Zell? - preguntó Selphie alzando la voz por el ruido de las rebanadas de pan con mantequilla sobre el sartén
- Es... Amm... Una sorpresa -
La castaña se giró con la espátula en mano y sus palabras se ahogaron al ver al trío pasar por el arco que daba a la cocina, sus ojos no hacían más que abrirse más y más hasta su punto máximo
- ¿Qué hacen aquí? - logró preguntar en un débil susurro - ¿Qué hacen aquí? - repitió mas alto, aun impresionada
- Íbamos pasando por la calle y decidimos pasar por aquí... Para hablar contigo - dijo Seifer encogiéndose de hombros con mirada altiva
- ¡Zell! - exclamó girándose con gesto furioso hacia el chico del tatuaje - ¿Por qué les dijiste que estaba aquí? -
- Tarde o temprano lo sabrían. ¿Qué mejor momento que ahora? - respondió con naturalidad
- No tenías derecho -
- Si, si lo tenía. Somos tus amigos. ¿Acaso esperabas que sólo yo supiera que estabas aquí en Balamb? -
- Llevas desaparecida por un largo tiempo ¿y no quieres que sepamos de ti? Eso no es propio de ti, Selphie, quizás de Squall sí, pero de ti, no - añadió Seifer frunciendo el ceño
Rinoa con gesto enojado le dio un ligero golpe con el dorso de la mano a modo de reprimenda por su comentario
- No me hagas hablar tu tampoco, que también se escapó junto a Squall, todavía nos queda por hablar de ese asuntico -
La cocina comenzó a llenarse de humo y a oler a quemado, en ese momento, Zell apartó a Selphie de la cocina y apartó el sartén de la hornilla, retirando el pan pegado al sartén
- No... No quería volver -
- ¿Por qué? - presionaba Seifer junto a un ceño fruncido
- No quería vivir de la misma manera. No quería volver a pasar por peligros tan espeluznantes como Rada o inclusive la misma bruja Artemisa. Tengo miedo de que ese "casi morimos" deje... Deje de ser "casi" y... Y alguno de nosotros no salga con vida -
- ¿Crees que ninguno teme por su vida en esos momentos? - Le preguntó - ¿Crees que enfrentarse a cualquier cosa o persona con ganas de matarnos es fácil? Ese miedo siempre se presenta, en especial en las situaciones más difíciles -
- Hemos salido con vida porque siempre estamos todos ahí, luchando. Entre nosotros nos hemos cuidado las espaldas y por eso hemos sobrevivido, en especial en esos momentos en los que la corriente está en contra nuestra - agregó Zell moviendo mucho las manos
- La corriente podría llegar a ser tan fuerte que alguno no sobreviva - insistía la castaña de cabello largo despuntado apartando la mirada
- No eres la Selphie que conozco - dijo Squall con indignación tras su ceño fruncido - Donde sea que la hayas dejado, debes encontrarla, porque así sólo resultas ser decepcionante -
Selphie encaró al castaño de cabello largo con ojos llorosos y sorprendidos, como negándose al hecho de haber escuchado que era "decepcionante" del propio Squall, la palabra rezumbaba en su mente sin cesar. Sin soportarlo más rompió en llanto y sólo Rinoa la tomó de los hombros en un gesto tímido de consuelo
- ¡Lo siento, lo siento, lo siento! - repetía una y otra vez entre lágrimas, más para sí y para aquel al que abandonara, que para el resto - Cuánto lo siento -
- La única manera de disculparte es volviendo a ser la misma Selphie de siempre y jamás volver a huir sin decirle nada a nadie - respondió Squall "Las razones son diferentes pero, ¿Cómo soy capaz de exigirle eso a Selphie cuando yo también huí? También les debo una disculpa a todos"
- Si te quieres desaparecer perfecto, pero no olvides que existen personas que desean saber de ti, como por ejemplo: Irvine - añadió Seifer
El nombre fue como un hechizo de petrificación. ¿Hacía cuánto que no escuchaba ese nombre? No lo recordaba. "Irvine" aquel que era su amado y por el mismo miedo a luchar, también lo apartara de su vida. Sus lágrimas habían parado por un instante, sólo para recordar en su mente con claridad, la última vez que se vieran
El vaquero la había apartado del grupo por un momento en el viaje de regreso a Balamb y le explicó con detalle lo que posiblemente le ocurriría, sin dejar de lado al final, el decirle cuánto la quería y la amaba. Recordó las caricias, los besos y la manía por revolverle los cabellos cada que podía; el último beso y el último abrazo, tan fuerte que parecía que no los fueran a separar jamás y las lágrimas de un hombre temeroso a enfrentar un destino que conocía de antemano y no quería
- ¿Dónde está él ahora? -
- Vive en Galbadia, simplemente quiso quedarse ahí -
- ¿Puedo hablar con él? -
- Imposible. Las comunicaciones a Galbadia están cortadas, no sabemos nada de ellos desde que los soldaditos tomaran la capital - respondió el rubio de cicatriz
La expresión de Selphie parecía indicar que sabía tan poco de lo que ocurría como de lo que Squall y Rinoa sabían al principio. Le explicaron cuanto sabían sobre la situación actual en Galbadia, sin poder hacer nada más que esperar alguna oportunidad para actuar
Continuará…
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