Penúltimo capítulo

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Era el día de la fiesta, y Bella se observaba en el espejo que teína los Cullen en el recibidor, el vestido del color de los bosques en invierno contrastaba con su pálida piel y los brillos rojizos de su cabello, perfectamente peinado en ondas. Llevaba los labios pintados de un color más oscuro de lo habitual. Estaba preciosa, se sorprendió a sí misma con ese pensamiento.

Dentro del salón de baile todo giraba, la cena no había comenzado, pero llevaba más de una hora allí y no había visto a Edward, estaba demasiado nerviosa como para pensar en otra cosa, era el día de plazo que le había dado y no había resuelto nada, veía a lo lejos a su hermano, buscándola para presentarle a algún joven. Pero para bendición suya la cena comenzó.

Desde la mesa que se encontraba por fin encontró a Edward, que se encontraba junto a sus padres. Edward sonrió al sentir la mirada de Bella sobre la suya, su bolsillo quemaba, pero aún así no estaba nervioso. Estaba complacido de que ella hubiera rehuido de su hermano para no tener que bailar con nadie.

La cena pasó y comenzó la fiesta, Bella había olvidado su nerviosismo inicial para pasar a estar malhumorada ¿De verdad Edward no pensaba hacer público lo suyo? Ese pensamiento la carcomía una y otra vez, hasta que por fin en cierto momento de la fiesta la invitó a bailar. A lo lejos vio a su hermano suspirar frustrado, se había negado a bailar y cuando por fin lo hacía con alguien no era ningún joven casadero

-Son las once Edward.-Dijo ella, enfadada.-Una hora de plazo.

-No te impacientes.

-¿Qué no me impaciente? ¡Mira qué hora es!

-Espera…-Dijo el manteniendo su ladina sonrisa.

-Estoy cansada de esperar.

Y sin decir ninguna palabra más s alejó de él, yéndose a sentar a una mesa donde se negó a hablar con nadie. Miró la hora. Las doce menos cinco. Bella contuvo las lágrimas, a lo mejor se había arrepentido y quería esperar. Pero entonces alguien le dio unos toques en su espalda. Cuando se dio la vuelta ante ella estaba Edward, de rodillas, Bella sintió que se le paraba el corazón.

-Sé que te he hecho esperar, pero quería que fuera especial, y eso incluía desquiciarte aunque fuera un poco.-Sonrió Edward, todo el mundo miraba la escena, su hermano, a unos pasos de ella tenía la boca abierta y se encontraba confundido.-Por eso, ante nuestra familia quería hacerte una pregunta muy importante.

-Oh Dios mío.-Dijo ella al ver que Edward metía la mano en su bolsillo.

-Bella, ¿Quieres casarte conmigo, haciéndome el hombre más feliz de la tierra?-Dijo Edward mientras le mostraba un anillo de diamantes y oro blanco.

-Sí,-Dijo ella apenas sin voz.-Sí quiero.

Él le colocó el anillo en el dedo y la besó apasionadamente. Cuando se separaron se miraron a los ojos hasta que Emmet recuperó la capacidad de hablar.

-Esperen un momento.-Dijo-¿Qué acaba de pasar?

-Emmet, amor, Edward y Bella se van a casar.

-¡Maravilloso!-Grito.-No hay nadie mejor para mi hermanita. Y así no tengo que buscarle un buen marido.

Todos rieron ante su ocurrencia

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9 de Septiembre del mismo año

Edward sonrió mientras se servía una copa de Coñac, recordando la primera vez que había visto a Bella en su boda, esa misma mañana. Ella había llevado un vestido blanco perlado de encaje, era un vestido hermoso, inocente, pero por culpa de un descuido de Rosalie al mostrar el corsé no había parado de pensar en todo el día en quitarle ese vestido, y si podía era mejor con los dientes.

Una toz le hizo girarse, y casi se le cayó la copa de las manos. Ante él estaba Bella. Von ese corsé, era blanco como el vestido, sujeto a la espalda por unos lazos del color de la plata derretida. Se veía impresionante.

Sin decir nada más se acercó a ella y la besó con fuerza y pasión. Había deseado verla así desde el primer momento que la había visto. La condujo hacia la habitación de su nueva casa sin dejar de besarla.

-Eres perfecta.-Dijo mientras se cernía sobre ella en la cama.

Ella se sonrojó a más no poder y cerró los ojos, para distraerla él la volvió a besar mientras se desnudaba completamente, a él y a ella.

Desnudos en la cama alejó sus labios de la boca de ella y los fue bajando pro su cuello mientras exhalaba el aroma a violetas que desprendía la piel de Bella. Sus labios bajaron aún más hasta encontrarse con un pecho de ella, el cual beso suavemente, evitando siempre el pezón.

-Edward…-Medio susurró medio gimió Bella, una sensación maravillosa la recorría, pero necesitaba más, no sabía el qué.

Edward alejó su mano de la cintura de ella y la colocó sobre el pecho que quedaba libre y comenzó a pellizcarle el pezón, haciéndola revolverse bajo él, anhelando más. Por fin acercó sus labios al pezón y lo mordió suavemente, provocando que Bella profiriera un grito de sorpresa.

-¿Te gusta, cariño?-Preguntó el de forma arrogante, al fin y al cabo nunca dejaría de ser él mismo.

-Si…-Gimió Bella con los nervios a flor de piel.

Edward quito la mano de uno de los pechos de Bella y la bajó lentamente hasta su centro, el cual comenzó a acariciar suavemente para no incomodarla. También alejó sus labios del pezón de Bella haciendo que protestara, sus labios y lengua bajaron hasta llegar a su centro, el cual comenzó a lamer suavemente.

-Oh Dios, Oh Dios.-Dijo Bella, demasiado llena de placer como para sentir vergüenza.-Más…-Gimió.

Edward, lentamente acercó un dedo a la abertura y lo introdujo con cuidado, lo movió dentro y fuera mientras acariciaba las paredes, al mismo tiempo que succionaba el clítoris de ella con fuerza. Añadió otro dedo dentro de ella provocando que ella chillara de placer.

Bella no podía más, una espiral en su bajo vientre la estaba volviendo loca, sentía que quería que algo acabara pero a la vez no quería dejar de sentir esa maravillosa sensación, vio como Edward se alejaba de ella y tan solo le acariciaba el clítoris con la mano, cuando sintió que el placer estallaba Edward entró en ella lentamente, provocando una leve molestia.

-Shhhh.-Tranquilizó Edward cuando vio su mueca de dolor.

Él se quedó dentro de ella sin moverse esperando a que la incomodidad se pasara. La incomodidad de Bella se fue convirtiendo en placer, en ese momento sintió como Edward salía de ella, para evitarlo le rodeó la cintura con las piernas.

-No pares ahora.-Rogó ella.

-No pensaba hacerlo.-Dijo mientras le besaba las mejillas.

Lentamente entró en ella, comenzó a moverse lentamente dentro de Bella, esto le estaba matando necesitaba ir más deprisa, poco a poco comenzó a acelerar sus embestidas al mismo tiempo que incrementaba la fuerza. Después de unas cuantas embestidas Bella tuvo el segundo orgasmo de su vida, a los segundos Edward la siguió. Edwrd se dejó caer sobre ella y así, en silencio recuperaron la respiración

-Ha sido maravilloso.-Susurró Bella.

-Sí…-Susurró él cansado.-Y va a ser así de maravilloso siempre, conmigo.

Bella rió, no lo haría con nadie más.

-¿Qué te ha parecido tu boda?-Preguntó Edward

-Ha sido maravillosa.-Dijo.-Pero es cierto que no le pediste mi mano a mu hermano

-No lo vi necesario

-¿Por qué?

-No debía de pedir la mano de algo que ya era mío, y siempre será mío.

Bella sonrió dándole la razón. Para siempre.

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Bueno chicas este ha sido el fin de la historia, espero que os haya gustado y dejen muchos reviews, sé que he acabado la historia con dos días de retraso pero es que no he podido.

Lo siento mucho por eso y os deseo un FELIZ AÑO