Bienvenida ChibiOkami200 y gracias por agregar este fic a favoritos y me alegra que te haya gustado.

Chiara Polarix Edelstein: Es cierto, debe ser tan hermoso pasar el cumpleaños con la persona que más amas

Ahi va el link de donde cito las frases que van después del título del capítulo watch?v=P97eKa8WKlA

Advertencia: es el primer lime que hago...


CAPÍTULO 10

¿Quién podría estar escribiendo esta canción?

"Nights in white satin, never reaching the end.

Letters I've written, never meaning to send.

Beauty I'd always missed with these eyes before.

Just what the truth is, I can't say anymore

'Cause I love you, yes I love you.

Oh, how I love you"

oOoOoOoOoOo

Desde que la escritura marcó el inicio de la historia, los hombres que vivían en comunidad y compartían ciertos aspectos culturales como mitología, historia, costumbres y tradiciones, formaron lo que hoy en día se conoce como países y con ello sus personificaciones.

Estas pueden vivir siglos, incluso milenios conforme vayan desarrollando su territorio, sus leyes y su identidad nacional, incluyendo su economía y autonomía; mientras ven nacer y morir a sus gente como hojas en los árboles.

Cuenta la leyenda que si un país se enamora de un mortal y si este le corresponde, la historia condenaría dicho amor marcando al humano; con una muerte trágica e inoportuna.

Francia fue testigo de tal maldición con Jeanne D'arc y ante esto el descubrimiento se difundió por todo el mundo como advertencia.

No todos aseguraban si la maldición sólo ocurría al enamorarse: Escocia afirmaba que con sólo interactuar con él y cuidarlo como un hermano o bien admirarlo como un mentor, también sufría el desdén de la historia; tal y como le ocurrió a Sir William Wallace.

Hay naciones que están convencidos de que eso es un rumor. Inglaterra fue uno de ellos y bajo el lema en latín "Carpe diem quam minimum credula poster" amaría a Isabel como si él fuera un mortal.

¿Cómo podría convencer a Cecil y a Walsingham de que lo que sentía por la reina era amor y mejor aún: era correspondido? Ya le habían explicado que ante los ojos de los civiles es inconcebible la unión entre un humano y una nación, pues para ellos, una nación es el territorio en sí.

Aunque también se preguntaha si los dos consejeros se habían enterado sobre el asunto entre humanos y naciones. Sólo han dicho que la unión entre estos era un tabú. Sin embargo, ellos lo decían por la diferencia en el ritmo de envejecimiento... al menos para Arthur, eso fue lo que dieron a entender.

Ahora que Arthur e Isabel se amaban, tenían que mantener su relación en secreto. Desde tomarse de las manos, mandarse notas románticas y uno que otro casto beso: sin que nadie los viera. Cierto día mientras salían del parlamento, mientras Arthur le decía al oído promesas de amor mientras que esta se ruborizaba con una tímida risa, el duque de Norfolk y primo de la reina estuvo a punto de descubrirlos.

El 9 de julio de 1559 ocurriría algo que cambiaría la relación entre humanos y países en el resto del mundo.

Buscaron una capilla para casarse en secreto, no sin antes asegurarse de que ningun hombre o mujer estuviera presente. ¿Pero qué diantres?, ella era la reina de Inglaterra y por lo tanto máxima autoridad en la iglesia anglicana pero... sería imprudente. Es por eso que buscaron a un obispo que no se diera cuenta de quién era o bien que mantuviera el secreto hasta la tumba.

Una vez que estaban formalmente casados no tardaron en llegar al palacio y asistir a uno de los diarios banquetes, ambos parecían adolescentes que recíén habían hecho una fechoría "infantil"; cada nada soltaban una risita cómplice. William Cecil se preguntaba si era sano que una reina se divirtiera... pero al ver lo disciplinada a la hora de reinar, podría pasar por alto su conducta.

-Al menos ya no está con Robert Dudley- pensó para sí mientras probaba un pedazo de jabalí, ahora que veía a la pareja en cuestión se lamentaba que la representación de Inglaterra no fuese un humano común. Parecía ser el esposo idóneo para Isabel (si los matrimonios por amor fueran tan válidos como un matrimonio por alianza)

La Gallarda era la música para bailar favorita de la reina y bailarla con su ya esposo, mucho más: Ella no podía haber elegido mejor pareja que al rubio de ojos verdes. Parecía que el baile era para ellos dos y el salón estaba vacio, salvo los músicos que tocaban la pieza. Tomarse de las manos, la reverencia, los saltos, las "voltas"... todo era perfecto hasta que terminara el baile. Una vez que estaban solos en la habitación de la reina al fin desatarían lo que en seis meses habían sentido y tuvieron que reprimir.

El vestía de gris, ella de azul, ambos estaban sentados enla cama lado a lado; lo que inició con risas y cumplidos muy pronto se convirtió en besos y suspiros...

-¿No deberíamos esperar a que se haya ido?- el inglés le susurraba al oido.

-Esperaba que dijeras esto... le di la semana libre, mi despistado esposo.

-So...- le sonreía con picardía y coquetería para seguir besándola hasta que algo interrumpió el momento:

-WOULD YOU PLEASE TAKE THOSE BLOODY FLOWERS AWAY FROM ME?!- decía con pánico irracional mientras empujaba bruscamente a su amado de ojos verdes.

Un ramillete de rosas que estaba en la cama era objeto de la fobia que la reina tenía, al retirar el ramo y lanzarlo por la ventana, Arthur entendió la ironía de la última Tudor; tenerle miedo a lo que ella representaba. El inglés se sentó al lado de Isabel:

-I'm sorry...

-N-no te culpo, es algo que debí haberte dicho desde el principio- decía muy apenada.

Hubo un silencio cuyo anfitrión era el sentimiento de culpa.

-Well, se que hay algo que desconozco de tí- sonreía -Se que haz visto reyes anteriores a mi padre y abuelo and I... simepre he querido preguntarte...

-No estoy tan viejo como crees- reía nervioso.

Entre un corto beso casto seguido de uno más profundo reanudaron a lo que hace momentos la antofobia de Isabel saboteó... Arthur no dejaba de besarla con tal convicción, con tal confianza.

-No, please...- pero él seguía besando su cuello.

-Please, don't do it- ella temblaba mientras su voz se quebraba.

Arthur empezó a besar sus labios cuando sintió una lágrima ajena en su rostro, se separó para darse cuenta de que la reina tenía ganas de llorar. Había escuchado un "ten misericordia de mí... por favor". El inglés se sentía desalmado y ruín, así que volvió a incorporarse a su sitio anterior: sentado al lado de ella.

-I... I'm sorry.

El inglés se quedó estático y se disponía a levantarse de la cama y retirarse de la habitación, iba a decirle "Good night" cuando el inesperado abrazo de la reina le pedía que se no se fuera- Por su puesto que lo amaba, es solo que no soportaba la idea sobre dejarse guiar.

Un beso casto seguido de uno más profundo fueron detonantes de la noche más cálida y hasta ese entonces desconocida para el británico. Nunca había sentido ese tipo de calor, salvo en algunas noches mientras pensaba en ella antes de dormir... todo era nuevo para el inglés que no le importó ser él quien se dejara dominar. Cornualles estaba a flor de piel con cada caricia de su amada que, como campesino en día de cosecha, retiraba todas las capas hasta dejarlo en total vulnerabilidad. él también hacía lo mismo tal y como sus instintos ordenaban. Ambos al fin se vieron sin esas capas de ropa. Arthur se dió cuenta que ella notaba cómo Cornualles estaba despierto... más despierto que en aquellas noches cuando el inglés recurría para sofocar (aveces en vano) el calor. Una risa espontanea de la reina lo hacía temblar por nerviosismo ¿Y si no era como Francis aseguraba ser?, ¿Y si no era como en el "Cantar de Cantares" sugería?...

-Don´t be afraid... - le susurraba al oído -confía en mí.

Qué importaba si el sol no brillara más, qué importaba si nada le pertenecía. Poco importaban los nervios y dudas ante esa épica entrega... ambos preguntandose si eran ellos o el mismo destino quién escribía. Después de esa apasionada tormenta, una calma se apoderó de ellos; no podían pedir más que estar abrazados el uno del otro en una respiración acompasada.

-I'm not lying, darling... I'm yours...

-Since When?

-Desde siempre.

-¡Pero si me viste nacer!

-I know... but... I could't help it. Simplemente fue algo que floreció sin siquiera darme cuenta, I love you, My Queen.

-I love you too, has logrado lo que muchos han intentado... "bunny-boy" - reía.

-W-wait... did you call me "bunny-boy"?

-Yes, so?

Esto era irreal, un sobrenombre para Arthur significaba todo y aunque ella ya les ponía apodos para sus consejeros y favoritos como "Sweet Robin", claro estaba que era el elegido y que ambos se pertenecían.

-You should use my shirt

-No tengo frio, bunny... please stay with me- lo abrazaba más fuerte.

-Las noches en Inglaterra son frías y el calor de las chimeneas no ayudan- se intentó levantar.

-En ese caso... yo iré- Arthur podría jurar que ni las hadas que veía tenían la figura de su amada, ni Lady Godiva con su cabellera negra podía asimilar su belleza, aunque nunca la vio por ser un niño obediente.

Isabel no se vestía aún pero ya había encontrado su camisón para dormir y con la prenda en su mano se colocó encima de Arthur para besar sus labios; los "Eva y Adán" de Durero parecían ser solo conocidos al compararlos con los dos ruborizados ingleses amantes:

-Me visto si tú lo haces...

Arthur buscó entre el piso su camisa de algodón y obedeciendo a su reina se vistió. Con sus prendas blancas, ambas miradas se encontraron, con ternura y complicidad juntaron sus frentes soltando una risa inocente y poco audidle para finalmente besarse y con un "buenas noches" dormir abrazados... pero aún tenían mucho que decirse:

-¿Crees que Cecil y Walsingham hayan sospechado?

-"Spirit" and "Moor"...- pensaba -supongo que para el domingo o hasta que noten nuestros rostros.

-Ibas a preguntarme algo antes de... ya sabes... consumar nuestro amor, ¿De que se trataba?

-Ah, eso... a veces me he preguntado, si eres el rey Arturo. Eres el único que puede ver hadas y seres mágicos aún siendo adulto.

-I will be King Arthur for you- le decía pícaramente.

-No estoy jugando, ¿Eres el rey Arturo o no?

-No- suspiró al escuchar el ligero enojo de la reina -El rey Arturo era galés y tal vez nunca existió en realidad.

-Eniendo...

-Pero el hecho de que no exista no signifique que no lo pueda ver, mañana te diré cómo es- bostezó -Sleep well, darling.

-Thank you, love.

A partir de esa noche todo había cambiado.


La tercera teoría del porqué Isabel no se casó lo diré a la mitad... la segunda mitad es por consecuencia de lo que vivió con su padrastro.

La reina Isabel le aterraban las flores... en especial las rosas... no lo mencioné en el capítulo anterior porque estaba enfocado al protagonista Tsundere y el 23 de abril.

Isabel gustaba de poner "sobrenombres" a sus consejeros y favoritos: William Cecil= Spirit, Francis Walsingham=Moor (moro), Robert Dudley= Sweet Robin y esos por ahora… en lo que aparezcan los demás tendrán sobrenombres.

Bunny-boy está inspirado en la imagen que sale Inglaterra con orejas de conejo en el especial de pascua y más reciente en el Hetaween 2013 (los bocetos). Tiene doble sentido dado que Bonny-boy significa "niño bonito" y es una canción folklórica inglesa que Vaughan Williams dio a conocer en su suite Este es el link watch?v=D0sC4xbyT5c a partir del minuto 3:21 está la canción de My Bonny-boy

Y hablando de canciones hay lineas que basé en el título y el remedo de lime "Jugband blues" (de pink floyd) y los fragmentos que están después del título son de la canción "Nights in white satin" de Moody blues con y sin subtítulos respectivamente watch?v=P97eKa8WKlA watch?v=IbY8FW3df2Y No pondré el link de la Pink Floyd porque no encuentro la versión original en audio (donde la banda de salvación toca)

Está presente la teoría de los humanos y las naciones marcadas por la historia... como en el fic OTMAA (ya desvarío promocionándome kesesesesese)

El rey Arturo no era inglés... era galés.

El esposo de Lady Godiva rebajaría los impuestos con la condición de que cabalgara desnuda, ella le pidió al pueblo anglocejón que no la viera... cuando Inglaterra era un niño.

Cornualles es una península, se llama Cornwall y su bandera es una cruz blanca en un fondo negro... algunos ciudadanos de ahi, en especial mineros llegaron a Hidalgo y desde entonces Pachuca, Mineral del Monte y el resto de la comarca minera tienen o las cejas gruesas o el cabello desordenado digo... adquirieron costumbres inglesas (Cornwall irónicamente es parte del headcanon de las penínsulas como órganos viriles)


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