¡Perdón por la tardanza! Quise subirlo mucho antes pero no pude terminarlo, lo que también me lleva a que si ven OOC, faltas o algo por el estilo me lo perdonéis, estoy muy resfriada pero quería subiros ya algo D: (eso y que estaba muy aburrida de no poder hacer nada) No es muy largo pero era necesario dar señales de vida ya XD

Kagura corrió al cuarto de baño tan rápido como sus piernas podían, por suerte las únicas chicas del lugar salían justo en el momento en el que ella entraba. Se apoyó en el lavabo y miró su cara en el espejo, estaba completamente roja, incluso sus orejas. Se tapó la cara con las manos, intentando que se le pasará.

- ¡¿Qué has hecho Kagura?!

Si hubiera alguien con ella probablemente la miraran como si estuviera loca, "y no pensaría mal". Maldita sea Nobume y sus ideas, ¡lo había besado! ¡De verdad lo había hecho! ¡¿En que estaba pensando?! Ahora no podría mirarlo a la cara…. No podría mirarlo, directamente. Era cuestión de tiempo de que el shock se le pasara y se empezara a burlar de ella, o se lo contara a Kamui, o a Gintoki, o peor aún ¡a los dos!

Se volvió a apoyar en el lavabo y respiró hondo. Sí, lo había besado y no era el fin del mundo, ni aunque Kamui o Gintoki lo supieran. Ella no era una niña y podía besar a quien quisiera cuando quisiera. Se mojó la cara con agua fría y volvió a respirar, se dio unos golpecitos en la cara y decidida salió. Solo esperaba que Tsukuyo no se hubiera dado cuenta de su ausencia, tendría que estar cocinando.

A medio camino se detuvo, ¿y si seguía dentro de la cocina? No podía enfrentarlo ahora mismo, volvió a sentir el calor en sus mejillas pero por suerte la solución le llegó en forma de niño.

- Pss, Seita, ven – lo llamó mientras se escondía detrás de unas sillas, el niño se acercó extrañado hacia ella - ¿Puedes ir rápidamente a la cocina y mirar si hay alguien?

- Eh… sí.

- Pues ve, ¡corre!

Con una rostro que decía que se estaba preguntando a si mismo si estaba loca corrió hacia la cocina para volver poco después de la misma forma.

- No hay nadie – Kagura suspiró con alivio.

- Bien, ven conmigo a la cocina.

Antes de que el pobre niño pudiera replicar lo agarró de la muñeca y lo arrastró con ella, no se iba a arriesgar a estar sola y que el sádico usara ese momento para ir a hablar con ella. No se atrevió a mirar en su dirección pero sí lo vio por el rabillo del ojo, sentado otra vez con sus compañeros, aun así podía sentir su mirada clavada en su nuca. Costó mucho no mirar hacia atrás y confirmarlo.

No dejó que Seita se fuera en todo el tiempo, contrario a la tentación del principio, se esmeró con su comida (aunque eso no garantizaba el resultado). En la cocina se sentía a salvo y más con Seita, quien después de rogarle que le dejará ir, estaba contándole que le gustaba una niña de su escuela pero que no sabía qué hacer, Kagura lo escuchaba sin atreverse a aconsejarlo, que viendo los consejos que le daban a ella y como la liaba cuando hacía caso era mejor estarse callada.

- Kagura-chan, ya he vuelto.

Hinowa llegó interrumpiendo a Seita quien se calló al momento poniéndose muy rojo ya que había estado narrando lo bonita que era la chica. Miró con miedo la puerta, ahora tendría que volver a atender las mesas, sudó frío. Ya había pasado un buen rato, quizás había terminado de comer.

- ¿No necesitas ayuda?

- No, estoy bien, puedes ir – su amable sonrisa no conseguía hacerla sentir mejor.

No encontró motivos para quedarse en la cocina, con cara de persona que va hacia su sentencia de muerte salió. Para su mala suerte tardó solo un segundo en localizar su cabeza, se mordió el labio inferior mientras pensaba, solo tenía que apañárselas para evitar esa zona. Mientras se movía por todo el lugar sentía su mirada encima de ella, llegaba a ser algo incómodo, sobre todo porque ella intentaba no mirarle y se esforzaba en aparentar normalidad. Toda la normalidad que se puede tener cuando le robas un beso al mejor amigo de tu hermano y después huyes del escenario del crimen sin decir nada, claro.

"¡¿Pero cuánto tiempo necesitan para comer?! ¿No tienen que volver a trabajar?" No pudo evitar preguntárselo, después de todo llevaban ahí bastante tiempo. Estaba claro que lo estaba haciendo a propósito, para torturarla.

- Kagura, ¿estás bien?

Debía de notarse ya en su cara si Tsukuyo paraba de hacer su trabajo e iba a preguntarle personalmente.

- No mucho… - todo lo disimuladamente que pudo miró hacia atrás, en cuanto vio esos ojos rojos mirándola fijamente y con el ceño fruncido volvió la vista hacia la mujer - ¿Puedes hacer un favor Tsukki?

- Claro, dime.

- Por favor, atiende tú la mesa donde están los policías – junto ambas manos en un gesto de ruego.

- ¿Los policías? Kagura ¿Te has metido en algún lío? –la enterneció la mirada de preocupación.

- En uno muy grande, pero no del tipo que tú piensas – para su alivio ella se limitó a asentir y se dirigió hacia allí.

Poco después de que Tsukuyo fuera allí se marcharon y Kagura pudo volver a respirar con normalidad, seguía sintiéndose mal pero al menos ya podía moverse sin la incomodidad de sentir que era observada en cada uno de sus movimientos.

Siguió trabajando escuchando una vocecita al fondo de su cabeza, no paraba de gritarle "tonta". Cuando terminó su jornada sintió un agradable alivio, todo acabaría pronto, iría a su casa y sabría si se lo había contado todo o si por el contrario tendría más tiempo para huir del país, operarse la cara y empezar de cero en Cuba.

- Kagura espera – detuvo sus pasos hacia la salida para mirar a Tsukuyo - ¿No crees que debes explicar lo que ha pasado?

Suspiró. Contar lo que sucedía con ella o las cosas que hacía se estaba volviendo algo tan cotidiano que ya ni siquiera surtía efecto en ella. Ajustó su bolso que resbalaba en su hombro y siguió a la rubia quien se sentó en una mesa con una expresión muy seria, esperó en silencio a que Kagura iniciará la conversación pero eso no sucedió.

- ¿Y bien, puedes explicar porque ese chico policía parecía tan molesto de que fuera yo quién cobrara su cuenta?

- Quien sabe – Kagura se encogió de hombros, indiferente – es imposible saber lo que pasa por la cabeza de ese imbécil.

- ¿Lo conoces?

- Es el Sádico idiota.

- ¡Oh! ¿Ese chico es el famoso Okita? – Eso sí llamó su atención, extrañada miró a Tsukuyo – Gintoki me habló de él después de que lo llamará diciéndole que debía hablar contigo sin falta debido a que no habías tomado muy bien la noticia - No se esperaba eso, se quedó congelada – y después me contó que os lleváis a matar. ¿Eso es lo que ha pasado, te ha hecho algo?

- Lo he besado.

Sin ningún tipo de anestesia lo soltó, el silencio se hizo entre ambas y Kagura vio todos y cada uno de los cambios que experimentó el rostro de Tsukuyo mientras iba asimilando lo que había dicho.

- ¿Cómo? Pero… ¿un beso… beso?

- ¿Hay otra cosa que sea un beso-beso?

- … A Gintoki le va a dar un ataque al corazón.

- ¡Pero no se lo cuentes! – ahora sí, sintió sus mejillas calientes. - ¡Qué vergüenza!

- Kagura, si Gintoki se entera de que yo sé que has besado a un chico mayor que tú, policía, un chico que a él no le cae bien y no se lo he contado…. Le dará un ataque al corazón. ¡Morirá no importa lo que haga!

- Por eso, además tengo que ser yo. Cuando haya algo realmente que contar, más allá de un beso, lo haré.

Se lo aseguró con el rostro muy serio, a Tsukuyo no le quedó otra que aceptar a cambio de que no volviera a inmiscuirla y después de asegurárselo se pudo ir. El camino de vuelta a su casa se le hizo eterno y a medida que veía su casa cada vez más cerca sentía su corazón latir descontroladamente. Rogó, no sabía a qué pero lo hizo, porque no hubiera pasado nada, que nadie hubiera dicho nada, prometió ser buena y dejar de reírse de Shinpachi y sus problemas amorosos.

Estuvo casi diez minutos con la mano temblorosa cerca del pomo hasta que reunió valor y abrió la puerta de golpe. Observó la habitación en silencio, su hermano la miraba extrañado en medio, sin camiseta, con el pelo suelto y mojado y una toalla en los hombros. Siguió observando, no se veía a nadie más pero eso no significaba nada.

- ¿Has perdido definitivamente la cabeza? - Escaneó a su hermano con la mirada, analizó cuidadosamente su expresión pero no parecía enterado de nada, y estaba muy segura de que si se lo hubiera contado lo último que su hermano estaría sería tranquilo. - ¿Dónde has estado? Últimamente apenas estás en casa, si tienes problemas con la yakuza dímelo ya para poder huir yo tranquilamente.

- No, he estado trabajando en el restaurante de la novia de Gin-chan – confesó. Ahora ya todos los sabían y sintió que se quitaba un peso de los hombros.

- ¡¿Y cuándo pensabas contármelo?! ¡¿Por qué no lo has hecho?! – parecía más escandalizado que enfadado.

- En ningún momento me has preguntado – se encogió de hombros – ahora lo has hecho y te he contestado.

Para nada sorprendida, vio como eso apaciguó a su hermano.

- También es verdad, pero a partir de ahora avísame de estas cosas – Kagura asintió ligeramente aburrida.

El resto del día pasó más rápido, y lo agradeció. Kamui no paró de hacer preguntas sobre su trabajo, ligeramente resentido a veces, hizo que prometiera mil veces que dejaría que la recogiera los días que terminara tarde. En ningún momento mencionó la visita de cierto rubio ese mismo día.

Apenas durmió esa noche. Lo intentó pero fue imposible, dio mil vueltas y cambió la almohada de lado unas cuantas veces pero nada resultó, tenía los nervios a flor de piel. En tensión, casi esperaba que cualquier cosa fuera a suceder en cualquier momento y lo peor era que muy en el fondo, pero muy, muy, muy en el fondo no se arrepentía de haberse lanzado. Debería, es decir, había besado a un chico mayor que ella, policía, el mejor amigo de su hermano, el hermano de Mitsuba, ¡al Sádico! A alguien a quien ahora había concedido poder sobre ella y estaba muy segura de que lo utilizaría, pero aun así no conseguía arrepentirse.

Por supuesto al día siguiente se levantó con el mismo rostro que un zombi, de hecho casi se sentía como uno. Se encaminó al instituto con pasos lentos, se detuvo un minuto a mirar, con la mirada perdida, el gran camión que había en la bonita casa que había al lado de la suya (y que no se parecía en nada). Tendría nuevos vecinos pero mientras no se quejaran como el resto a ella le daba igual.

El único momento del día en el que Kagura no se sintió angustiada o más dormida que despierta fue cuando le contó a Soyo a Nobume lo que había ocurrido el día anterior. El grito de Soyo, el cual juraría que había durado casi cinco minutos, la despertó de golpe.

- Es… es lo más maravilloso que he escuchado en mi vida – consiguió expresar cuando dejó de gritar y de que todo el mundo mirara hacia ellas.

- No Soyo-chan, no lo es. Ahora atacará en cualquier momento. – Aclaró apoyando su cabeza en la palma de su mano.

- ¿Atacar? – Soyo no entendía nada.

- ¿Por qué crees que no se lo ha dicho a bakaniki? – no contestó, no sabía la respuesta.

- Chantaje – respondió Nobume por ella.

- Exacto. Si se lo dice a baKamui, o a cualquiera, me crearía un problema sí pero su poder sobre mí se acabaría.

- O quizás lo dejaste confundido, demasiado sorprendido y está tomándose su tiempo para asimilarlo.

- Soyo-chan debes dejar esa telenovela que ves.

Se negaba a pensar en cualquier otra posibilidad. En su cabeza el sádico estaba acechándola cual depredador, esperando el momento para saltar sobre ella y cazarla. No en el buen sentido. Y de esa forma, pensado en él y reviviendo el beso en su cabeza sin parar, fue que se le pasaron los días. Sin saber nada de él mientras que ella se las apañaba de alguna forma para mantener la compostura.

- Va a acabar matándome el muy… - hubiera conseguido insultarle si una voz no la hubiera interrumpido.

- Em… ¿hola?

Detrás de ella había un chico de más o menos su edad, casi de su misma altura, tenía el pelo castaño claro, los ojos verdes y un ligero sonrojo en sus mejillas. Kagura estaba extrañada.

- Hola…

- Uh… ¿Vives aquí? Soy nuevo en el vecindario, Hongou Hisahi.

Así que ese sería su nuevo vecino. Parecía simpático aunque bastante tímido.

- Soy Kagura, vivo en esa casa fea con mi hermano mayor y mi perro Sadaharu – explicó señalando la casa a la que casi había llegado.

- Ya veo – sonrió feliz y Kagura se dijo que era un chico un poco raro – Mucho gusto haberte conocido Kagura, espero que seamos amigos.

- Claro, igualmente.

Con tranquilidad se dio la vuelta y se alejó de allí, con el sonrojo en sus mejillas y la sonrisa de felicidad. Kagura lo vio alejarse diciéndose que estaban siendo unos días bastante extraños pero al menos ese en encuentro había conseguido distraerla, motivo por el que casi se le sale el corazón del pecho cuando al entrar en su casa lo primero que vio fueron unos ojos rojos mirándola con seriedad, mucha seriedad.

- ¡¿Pero qué haces ahí parado?! ¡¿Te has quedado imbécil?! – Intentó actuar con naturalidad a pesar del sonrojo en sus mejillas.

- ¡Ey enana! - Jamás se había alegrado tanto de ver a su tío Abuto – el idiota me ha contado que estás trabajando – pasó un brazo por sus hombros, acercándola a él mientras ella trataba de ignorar esa mirada.

- ¿Qué idiota?

- El pelirrojo.

- Ah… Sí – continuó - pero ya le he dicho que no os voy a dejar comer gratis.

- Tenía que intentarlo al menos – comentó con dramatismo – en cualquier caso la esperanza es lo último que se pierde.

- Como sea.

De un golpe a su mano se libró del brazo que la mantenía cerca de él.
Ignorando a todos fue a su habitación donde soltó su mochila y se cambió de ropa, estaba nerviosa, el corazón golpeaba con fuerza en su pecho. Era la primera que lo volvía a ver después de su osadía, ¿qué estaría pensando de ella?, ¿qué pensaría del beso? Odiaba que esas fueran sus preocupaciones, quería volver atrás en el tiempo y volver a preocuparse únicamente por la comida, por Gin-chan… Él estaba provocando que sintiera ganas de golpearse a sí misma. Quizás ese era su plan para acabar con ella.

A su habitación llegaban con claridad las voces de su hermano y de su tía pero él estaba extrañamente callado y al parecer la única que lo notaba era ella. Espero pacientemente en su habitación, esperando que se fueran o algo pero las voces que indicaban que estaban muy entretenidos jugando a la consola no se fueron, y ella tenía hambre, mucha hambre. Abrió la puerta de su habitación despacio y disimuladamente echó un vistazo, las tres cabezas parecían estar muy atentas a la televisión, bueno más bien dos de ellas estaban muy entusiasmadas con la televisión mientras que la otra parecía muy aburrida. Con cuidado, caminando de puntillas, se dirigió a la cocina feliz porque no parecían haberla notado.

- China.

Casi se le cae de las manos el vaso que había cogido. Se giró despacio hacia l puerta, como si temiese que allí hubiera un asesino, "no hay mucha diferencia" pensó antes de encararlo. Seguía igual de serio, parecía que la estaba regañando con la mirada y eso la molestó.

- Qué – frunció su ceño, si quería jugar al serio ella podía serlo todavía más.

- Tenemos que hablar – él también frunció el ceño.

- Pues habla – decidida se cruzó de brazos y se apoyó contra la encimera.

- ¿Yo? Tú eres la que debería a hablar – dio dos pasos en la habitación – fuiste tú quien me beso a mí.

Su ceño se frunció más y Kagura intentó no sonrojarse pero era inevitable.

- ¿Y?

- ¿Cómo qué y? China, me besaste. – Kagura se sonrojó todavía más y eso provocó que una estúpida sonrisa sádica escapó de sus labios – Quien iba a decir que tenías esos sentimientos por mí, ahora entiendo porque siempre me estás buscando para molestarme.

- ¿Yo? – Eso la había hasta ofendido - ¡¿Yo buscarte para molestarte a ti?! – Parecía muy divertido - ¡Pero serás caradura!

- La última vez solo me besaste ¡quién sabe lo que podrías hacer ahora!- Estaba disfrutando muchísimo su vergüenza, ella lo sabía, lo veía en su mirada y en su sonrisa pero a continuación pareció recuperar la sensatez – ahora en serio China, escucha.

Kagura se preparó para el rechazo, había estado preparándose para ello desde que había descubierto sus sentimientos. Cerró los ojos un segundo, concentrándose y cuando los abrió gritó con todas la capacidad de su pulmones. El Sádico pegó un salto, muy sorprendido, su hermano y su tío apenas tardaron tres segundos en aparecer en la cocina, muy preocupados.

- ¡¿Kagura qué te pasa?! – Su hermano la agarró por los hombros y la examino preocupado.

- ¡¿Enana?! ¡¿Qué le has hecho Okita?!

Kagura estiró su tembloroso brazo, con los ojos abiertos de terror señaló la pared. Todos los ojos siguieron la dirección y observaron el punto oscuro que señalaba.

- ¡Cucaracha! – volvió a gritar antes de ocultarse tras su tío que era el más grande.

- ¿Eh? ¿Eso era lo que he pasaba?

Preguntó el sádico bastante molesto. Kagura suponía que no le había gustado ser interrumpido de esa manera, no había sido la intención de ella pero esos asquerosos bichos podían con ella.

- ¡Pero si tiene más miedo ella de ti que tú de ella! – miró a su hermano todo lo mal que podía.

- ¡Sí claro, ella de mí! Pero mírala ¡es tan grande que tiene un jinete encima diciendo yiha!

Su hermano rodó la mirada, su tío soltó una gran carcajada y el Sádico parecía muy enfadado. Molestó salió de allí. Kagura se sintió bastante mal, a pesar de que no quería escuchar el rechazo también sentía curiosidad por escuchar sus palabras.

El resto del tiempo no la miró, con el ceño muy fruncido parecía más incluso que al principio. Ella lo miraba triste. Ambos habían perdido una oportunidad.

Kagura va creciendo poco a poco. ¿Qué le iría a decir Sougo? No tengo mucho que decir de este capítulo, o más bien el resfriado no me deja pensar con claridad XD pero espero que os haya gustado :)

Guest:

¡Cómo siempre te gusto! Tengo miedo del día que no te guste algúncapítulo porque me hace muy feliz ver que te gustan xD

I love Okikagu:

¡Bieeeen, no hay ooc! Sip, es todo lo que le importa a Gintoki, que Kagura no tenga la falda muy corta xD ¡Aquí tienes la continuación, intentaré no ser tan lenta!

Mitsuki:

¿Y en este? Que me ha costado bastante xD ¡pero aún no se sabe cuál es la respuesta de Sougo, ¡habrá que esperar un poco más!

Mi-chan:

No sabes lo feliz que me hacéiscuando me decís que este fic es de vuestro favoritos ¡me emociono un montón! Espero que haya gustado este capítulo :)

Guest 1:

Sougo estaba completamente en shock, esa no se la esperaba para nada xD Respecto a tus preguntas, que Sougo haya tenido experiencias no significa novia (no creo que él sea muy de novias XD) y respecto a qué haría a Kagura diferente, bueno, ¡es Kagura! todos la conocemos y sabemos qué es eso que tiene de especial, ella es especial en sí :) ¡pero no te puedo responder desde cuando le gusta Kagura! ni siquiera se sabe aún si le gusta, tendrás que esperar un poco más XD

Gracias por tu comentario, me alegro de que te guste este humilde fic :)

Anonymous D:

¡Aqui tienes el siguiente capítulo, espero que te haya gustado también! :D

Lu89:

¿Te gustó? ¿Estás segura? XD ¡Muchas gracias, me hace muy feliz! Espero que este también :)

Lisz:

Jajajaja Sé muy bien como te sientes, me ha pasado muchas veces. Me alegro de que te guste e intento actualizar una vez a la semana, pero depende mucho de mis estudios, la inspiración... ¡Gracias por comentar!

Megalmonster:

¡Esa fue la intención, que creyerais que era en el cuarto! Soy muy repetitiva pero es que realmente me hace feliz que os guste este fic xD

Jugem Jugem:

Quien sabe~ Quizás si que estaba celoso o quizás solo quería molestar~ y sí, Soyo se ha puesto muy feliz.

Aki Dragneel:

Creo que no habías comentado antes pero me alegra saber que tengo lectores desde el principio :) así como que me has hecho muy, MUY, feliz saber que piensas que los personajes están bien y que te encanta el fic. ¡A mi me has alegrado la noche con tu comentario!

Cynthia:

¡Qué comentario tan adorable! Me quedo más tranquila sabiendo que lo seguirás. Respecto a más historias, depende de mi imaginación, que es muy traicionera xD

Okita Kagura:

¡Menuda anécdota! ¡Tendría que haberlo hecho! jajajajaja se habría quedado como el pobre Sougo. ¡Gracias por el comentario!

Catanoe:

Exacto, Sougo puede ser adorable cuando se lo propone. Entiendo que encontrarás el Ginstu forzado (aunque me entristeció un poco) aunque también hay que entender que la historia está desde el punto de vista de Kagura, era necesario ponerlo así porque ella ha tenido las señales delante (Gin distraido, Tsukuyo sabiendo el nombre completo...) pero ella no las vio. Quizás cuando termine este fic haga otro sobre el punto de vista de ellos :)

¡Gracias por tu sincero comentario ya que era justo lo que había pedido!

C-300:

No te preocupes, seguramente pronto haga un capítulo con el punto de vista de Sougo, quizás sea el siguiente, aún no lo tengo muy claro XD ¡pero me alegro de que te gustará!

Aleshaw:

Cuantas veces me habrá pasado eso XD Kagura se está convirtiendo en toda una señorita que toma la riendas, sip. Por otro lado, sí, Kagura estaba celosa aunque se niegue a admitirlo.

No te preocupes, no lo voy a dejar, me ha pasado mil veces que me he enganchando a un fic y de la nada lo han dejado. Cómo se lo que frusta, no os haría eso, así que tranquila no hace falta que me des tu ki o a tu primogénito xD

Chiyu:

¡Chiyu! siempre estoy esperando tu comentario XD Creo que pronto haré un capítulo desde el punto de vista de Sougo así que pronto lo sabrás :) y lo de Kamui... estoy hasta temiéndolo ¡pero será divertido!

Ebano Wigram:

Tranquila, aquí está la continuación aunque no es gran cosa. Lo siento T.T

Argin Heart:

¡Ya decía yo que era muy raro que no comentarás en el capítulo anterior! XD

Me esfuerzo mucho con la relación con ambos así que cuando me decís que os gusta como lo hago es como "¡fiesta!" xD

¡Siento que Kagura estuviera ooc! ¡intento que no lo estén ninguno pero es muy difícil! T.T Perdona si has visto ooc en este capítulo :(

¡Gracias por comentar!

Guest 2:

¡Muchas gracias! ¡Muy adorable! :D

Leche de fresa:

Es tan agradable ver a nuevos lectores, ¡gracias por tu apoyo!