Capítulo 10.
-Yui, ¿estás bien? -preguntó Ritsu al ver que su amiga iba con paso lento.
-Sí, no es nada -respondió.
-¿Segura? Recuerda que tus heridas no están curadas del todo.
-Yui-sama-dijo Azusa-. Dijiste que el anciano te dio una medicina especial o algo así ¿no?
-Así es.
-¿La has usado?
-Verás... Lo que pasa es que cuando venía hacia aquí una tormenta me tomó desprevenida y bueno... -dijo mientras se rascaba la nuca.
-Con que eso pasó... -dijo Ritsu.
-P-Pero tranquila. Las heridas no me duelen a menos que haga algún movimiento brusco.
-Ehhh. Bueno, por lo menos ya sabes qué debes hacer.
-Lamento mucho hacer que os preocupéis por mi -se disculpó Yui.
-N-No es eso-respondió Ritsu-. Yo soy la que debería... bueno...
-Tranquila, nadie te culpa por eso. Y fue hace mucho -dijo Yui sonriendo.
-Mirad -dijo Mio mientras señalaba un extraño árbol cuyas hojas eran de un verde que hacía recordar a las esmeraldas. Las chicas se acercaron para ver el extraño árbol que había captado la atención de Mio, cuando llegaron al árbol vieron que había una extraña fruta con la apariencia de una pera pero era rosa en vez del color normal y desprendía una leve fragancia que ninguna podía reconocer.
-Esa fruta se ve rara-dijo Azusa-. Yo nunca la he visto antes.
-Azusa tiene razón-dijo Mio nerviosa-. Yo creo que lo mejor es no probarla. Además, yo no tengo hambre.
-Ni yo -dijo Ritsu.
-¿No la vais a probar? -preguntó Yui mientras cogía la extraña fruta.
-No, y creo que usted tampoco debería Yui-sama -respondió Azusa.
-Tranquila, tranquila. Sólo cogeré unas cuantes. Mira, ya las tengo, sigamos caminando.
-¿Cuántas has cogido Yui? -preguntó Mio.
-Pues tres, así aguantaré hasta que lleguemos a la ciudad.
-Ya veo.
-A ver...-dijo Yui y a continuación mordió la fruta-. ¡Está deliciosa! -exclamó.
-¿En serio? -preguntó Ritsu.
-Así es. ¿Quieres?
-No, no. No tengo hambre.
-Tu te lo pierdes -dijo Yui. Y empezó a devorar los frutos que había recogido antes. No tardó en acabarlos, los comió los tres en menos de diez minutos.
-Ya casi llegamos -anunció Ritsu al ver la ciudad en el horizonte.
-Por fin-dijo Mio-. Estoy muerta.
-Y yo. ¿Cómo está usted Yui-sama?-no hubo respuesta-. ¿Yui-sama? -se giró y se encontró a Yui mirando fijamente al cielo-. ¿Sucede algo Yui-sama?
-Azusa... -dijo con un hilo de voz.
-¿S-Si...?
-He descubierto algo -anunció emocionada.
-¿Pasa algo Azusa? -preguntó Ritsu.
-Dice que ha descubierto algo -dijo.
-¿Qué has descubierto Yui?
-Verás... He descubierto que en las nubes viven gatos. ¡Pequeños gatos muy tiernos! -dijo emocionada.
-¿Qué...? -dijo Ritsu.
-¡Así es!-miró a Azusa-. Dime Azusa.
¿Q-Qué sucede Yui-sama? -preguntó nerviosa.
-¿Eres acaso un gato? -dijo sonrojada.
-¿Y-Yo...? No, no lo soy.
-Qué lastima. Me hubiera gustado tenerte como mascota -dijo con una sonrisa.
-¡Sí! ¡Soy un gato! -dijo emocionada.
-¡No digas tonterías! -exclamó Ritsu.
-P-Pero -dijo Azusa.
-Nada de peros. Yui, ¿te sientes bien?
-Sí, ¿por qué iba a sentirme mal?
-Te veo algo rara...
-¿Rara... cómo?
-No lo sé. Estás sonrojada, y parece que tienes dificultad para mantenerte en pie.
-Pero si estoy perfectamente -dijo Yui.
-¿Segura?
-Sí sí. ¡Adelane chicas! ¡Vámon... -dejó de hablar ya que se tropezó con su pie y cayó al suelo de boca.
-¡Y-Yui-sama! -exclamó Azusa.
-Tranquila, estoy bien -dijo mientras se levantaba.
-¿S-Segura?
-Sí sí -respondió mientras intentaba levantarse, tambaleaba.
-''¿Segura...?'' -pensaron Ritsu y Mio.
Caminaron hasta la ciudad que estaba al frente de ellas. Yui, como antes, actuaba de manera extraña. Estaba inusualmente cariñosa. Sobre todo con Ritsu, lo cual hacía molestar a Mio y a Azusa. Siguieron caminando, esta vez Mio apartó a Ritsu de las garras de Yui. Azusa hizo lo mismo, intentó todo lo posible apartar a Yui de Ritsu. Siguieron caminando.
-¿Ehh?-dijo Yui-. Mirad.
-¿Qué pasa Yui? -preguntó Ritsu.
-Están ofreciendo una gran recompensa por alguien -dijo mientras señalaba un dibujo.
-Esto... Yui...
-¡200 mil ruanes!-exclamó-. Con eso comeríamos como reyes.
-Yui...
-Oigan, ¿no creen que deberíamos atraparlo? Así nos darían todo ese dinero.
-Esa eres tú Yui.
-¡¿En serio?! -exclamó sorprendida.
-Así es.
-A ver... -dijo mientras se acercaba cada vez más al dibujo hasta el punto de quedar sólo a unos milímetros de él.
-¿Y bien? -dijo Ritsu.
-Debo admitir que se parece un poco a mí. Pero llegar a decir que soy yo como que es algo increíble -dijo.
-Sí, eres tú. Ahora vámonos, llamas mucho la atención -dijo mientras tiraba de la ropa de Yui arrastrándola.
-¡E-Espera! Quiero seguir viendo los dibujos.
-He dicho que nos vamos -dijo autoritaria.
-Hermano... ¿Es esa no?
-Así es. Debemos seguirla -dijo una voz masculina.
-Está bien -dijo una melosa voz femenina.
...
-¿Falta mucho? -preguntó Yui.
-No lo sé por enésima vez -respondió irritada Ritsu.
-Estoy cansada -volvió a decir Yui.
-Distrae tu mente con otra cosa, yo que sé -dijo enfadada.
-Está bien...-dijo mientras miraba alrededor suyo-. Hmmm.
-''Al fin se calló.'' -pensó aliviada Ritsu.
-¿Falta mucho?
-¡Maldición! -exclamó Ritsu mientras golpeaba se cabeza contra una pared próxima.
-¡R-Ritsu! -dijo aterrada Mio.
-Ya... ya Ritsu -dijo Yui compasiva.
-''¡Yui!'' -pensó Ritsu esperanzada.
-¿Falta mucho? -volvió a preguntar.
-''Esta niña...'' -pensó desilusionada.
-No Yui, falta muy poco -dijo Mio compasiva.
-''Mio...'' -volvió a pensar ilusionada Ritsu.
-Eres muy buena conmigo Mio... -dijo Yui.
-Gracias Yu... -no acabó debido a un beso dado por Yui.
-¡Yui-sama! -exclamó congelada Azusa.
-Tranquila, tranquila Azusa-dijo mientras rodeaba con sus brazos a Azusa-. Para ti también hay -dijo y a continuación la besó.
-Y-Yui... -susurró Mio.
-¡¿Cómo puedes hacerme esto Yui?! -exclamó una voz.
-¿Hmm? -dijo Yui.
-¡T-T-T-T-T...!
-¿Tsumugi? -dijo Ritsu.
-¡Deja en paz a mi Yui! -dijo Tsumugi y a continuación tiró de su brazo.
-¿Cómo que ''tu Yui''? -dijo Azusa indignada y también tiró de ella.
-Wiii -dijo Yui al ser tirada de un lado a otro.
-¡Como has oído! Ella será mi mujer -dijo Tsumugi mientras tiraba de ella.
-En tus sueños Yui-sama será la esposa de alguien como tú -tirón. Yui seguía disfrutando.
-Oye... hermano. ¿Es ella realmente nuestro objetivo...? -volvió a preguntar la voz femenina.
-A-Así es... Como he dicho antes... No bajes la guardia... -dijo la voz masculina.
-Esto chicas-dijo Ritsu-. Yui no se encuentra bien hoy.
-¡Es verdad! ¡Así que suéltala! -dijo Azusa.
-¿Por qué mejor no la sueltas tú?
-Ya ya... Azusa, Tsumugi-dijo Yui-. Hay suficiente para ambas -a continuación procedió a besarlas a ambas.
-B-Bueno... supongo que podemos dejarlo -dijo Tsumugi sonrojada.
-T-Tienes razón... -respondió Azusa. Yui rió.
-''Menudo poder tienes Yui...'' -pensó Ritsu.
-¿Adónde vais chicas? -preguntó Tsumugi.
-Estábamos buscando un sitio para pasar la noche-explicó Ritsu-. Debemos darnos prisa. Como te dije antes, Yui no se encuentra bien.
-¿Qué le sucede? -preguntó la rubia.
-Está drogada -respondió.
-¡¿Q-Qué?! ¡¿Qe mi Yui está drogada?!
-''¿Tu... Yui...?'' -pensó Ritsu.
-¡¿Cómo que tu Yui?!-dijo Azusa-. Yui-sama me pertenece a mí.
-Ya quisieras -dijo mientras miraba de manera desafiante a Azusa, esta le devolvió la mirada.
-No empecéis-dijo Ritsu-. Debemos irnos ya.
-Ya sé. ¿Por que no os quedáis conmigo? -dijo Tsumugi.
-No sé. ¿No es demasiado?
-Qué va. Me gusta mucho estar con vosotras, es relajante.
-Está bien-dijo Ritsu-. Yui, nos vamos -no hubo respuesta.
-¿Yui-sama?
-Hmmm, qué cómodo es esto -dijo Yui mientras se acurrucaba en las piernas de una joven vendedora que tenía un puesto de frutas.
-¡Yuiiii! -exclamaron Ritsu y Azusa.
Ritsu y Azusa apartaron a Yui de la venderora y se disculparon, la vendedora no se enojó ni nada, dijo que era una chica muy guapa lo cual puso nerviosa a Ritsu, ''¿acaso a todas las mujeres les atrae Yui?'' pensó. Luego siguieron a Tsumugi a través de la ciudad mientras esta las guiaba hasta el hotel donde ella se estaba quedando. La calle estaba muy animada, eran las once de la mañana y estaba llena de personas y de vendedores. Cuando llegaron al hotel era uno con buena fachada, lujoso podría decirse. Todas las chicas, excepto Yui quien dormía, pensaron que nunca podrían pagarse un hotel así. Ella las guió hasta un tercer piso hasta una habitación sumamente grande, todas las chicas cabían perfectamente en aquella habitación. Pasó una hora hasta que se acomodaron bien.
-Ya que estamos aquí-dijo Tsumugi-. ¿Por qué no damos un paseo?
-¿Qué hacemos con Yui? -preguntó Mio.
-Ella está dormida, así mejor no la despertamos. Le traeremos algo.
-Está bien... -dijo Azusa.
-Está decidido, vayamos -anunció alegre Tsumugi.
Así todas se retiraron.
-¿Qué debemos hacer primero? -preguntó Mio a Tsumugi.
-Hmmm, ¿qué hacer...? No lo sé. Ya veremos -respondió.
-¿Ehhh? Pensé que tenías un plan -dijo mientras todas caminaban para salir del hotel.
-L-Lo siento -se disculpó Ritsu al tropesar con una mujer.
-Tranquila, no pasa nada -respondió con una sonrisa.
-''Qué bella, y misteriosa...'' -pensó Ritsu al ver alejarse a la mujer.
-Ritsu, apúrate -dijo Mio.
-S-Sí...
...
-¿Tienes la habitación?
-Sí, vamos.
...
-¿Hmm?-murmuraba Yui-. ¿Qué hora es...? -se giró y vio que alguien estaba a punto de apuñalarla con una daga y se apartó lo más rápido que pudo.
-Eres rápida... Tal como me dijeron -dijo.
-¿Quién eres? -preguntó seria.
-Quién sea no tiene importancia. Lo que importa es que vas a morir aquí.
-...
-Es una pena, con lo guapa que eres. Te haría mía -dijo riendo.
-Tendrías problemas con otras personas -respondió riendo.
-Eso ya lo veremos -se lanzó a por Yui. Atacando rápidamente y sin dar tiempo de que Yui devolviera los ataques. Al ver que no obtenía resultados lanzó una patada al antebrazo herido de Yui.
-¡Hmp! -se quejó Yui.
-Ehh? Así que es verdad. Que aún no estás recuperada del todo-dijo. Yui puso su mano sobre su vientre-. También me dijeron que estabas herida ahí, ese tipo de heridas tardan mucho en sanar, lo digo por experiencia propia. Volvió a lanzarse a por Yui.
Yui no creía lo rápido que era aquella mujer, ya le había propinado múltiples cortadas, incluso una en la mejilla. Encima la chica cada vez que podía daba algún golpe en el brazo de Yui en una ocasión logró dar uno en el vientre pero Yui supo protegerlo con el brazo. El antebrazo con la herida empezó a emanar grandes cantidades de sangre haciendo sonreír a la rival de Yui.
-Parece que estas en las últimas -dijo y volvió a lanzarse. Pero su confianza hizo que descuidara su defensa algo que Yui aprovechó bien. Cuando la mujer atacó a Yui esta se agachó velozmente y derribó a la mujer dejándola vulnerable-. Maldición -logró decir. Yui la tenía indefenza, justo cuando iba a devolver el ataque una daga pasó rozando cerca de su cara lo que la hizo retroceder-. ¡Hermano! -dijo la mujer.
-¿Estás bien? -dijo y se colocó justo delante de ella.
-Sí, pero más importante-dijo mientras miraba a Yui fijamente-. Es más fuerte de lo que esperaba y eso que está herida.
-Ahora veo la prisa de la reina por acabar con ella.
-¿Así que ella estaba detrás de esto? Bueno, ya me lo imaginaba -dijo minetras recogía la espada que siempre tenía con ella-. Prepárate, ahí voy -dijo seria.
Sonó una pequeña explosión y se escucharon gritos.
-¿Qué demonios? -dijo Yui.
-¿Lo lograste hacer hermano?
-Así es.
-¿Qué habéis hecho?
-Coloqué un pequeño explosivo, lo suficiente para provocar un incendio.
-¿Una explosión? -dijo Yui.
-Así es. Por cierto, María te manda saludos -dijo mientras su hermana se levantaba y se preparaban para huir por el pasillo. El incendio se había propagado rápidamente. Empezaron a huir.
-María... -dijo Yui y a continuación empezó a perseguirlos.
...
-¿Qué es toda esta conmoción? -dijo Tsumugi nerviosa.
-No lo sé.
-¿Has oído?-dijo una voz-. Un incendio, en el hotel Cisne Azul.
-¿En serio? ¡Vayamos!
-''¡Ése es..!'' -pensó Tsumugi.
-¡Yui! -dijeron todas a la vez.
...
-¡Alto! -gritó Yui mientras seguía a la pareja de hermanos.
-¡Ahí viene! -dijo la mujer.
-¡Ayuda!-gritó un niño-. ¡Sálvenme!
-''¡Maldición!'' -pensó Yui, entró rápidamente a la habitación en llamas donde estaba el niño-. Niño, ¿estás bien?
-¡Cuidado! -alertó el niño al ver que la pareja se lanzó al ataque. Ahora Yui tenía que proteger al niño mientras esos dos la atacaban, le propinaron muchos más cortes e hizo que retrocediera, tanto que Yui accidentalmente empujó al niño por la ventana haciendo que se agarrara con todas sus fuerzas para no caer.
-¡Estás perdida! -dijo la mujer, pero poco pudo hacer ya que el techo de la habitación cayó e hizo que la pareja retrocediera-. Tsk. Vámonos hermano -dijo y ambos se retiraron.
Yui se giró rápidamente y cuando el niño estuvo a punto de caer Yui logró atraparlo.
-¡Agárrate! -gritó Yui-. ¡Tsk! -se quejó al notar que la herida de su vientre, debido al esfuerzo de agarrar al niño, se abrió.
-¡Tú!-gritó el dueño del hotel-. ¡Trae eso!
-¡Ayúdame! -lloraba el niño mientras se empezaba a soltar. Hasta que por fin los temores se cumplieron, el niño se soltó y empezó a caer. Yui, en un rápido movimiento saltó por la ventana y asió al niño en sus brazos protegiéndole en la caída.
-¡Yui! -gritaron sus amigas espantadas al presenciar la caída.
