CAPÍTULO 9
—¡Para! —Dijo Bella entre risas intentado apartar las manos de Edward de su cuerpo, mientras que éste depositaba besos en su nuca. Estaban en la cocina de la casa principal, Emily había ido a buscar un buen vino con el que regar la deliciosa carne que estaba preparando para la cena y los había dejado encargados de cuidar que no se quemara.
—Shhh..., —Edward hizo caso omiso de la petición de ella y continuó su avance alcanzando el lóbulo de su oreja. La tenía apresada contra el mueble de la cocina, ella pendiente del fuego con su espalda apoyada en el pecho de él que no perdía oportunidad para acariciarla y besarla suavemente. —Llevo todo el día alejado de ti, tengo que aprovechar que te tengo ahora sólo para mí.
Cuando Seth le comunicó que de nuevo había problemas en la alambrada, Edward maldijo, no sólo por el daño que podría haber causado los nuevos cortes, sino porque eso significaba que iba a pasar todo el día alejado de Bella.
Habían pasado dos semanas desde que iniciaron su "relación", si es que podía llamarse así a lo que tenían. Desde ese día, habían aprovechado cada minuto que habían estado solos para acariciarse, besarse..., cosa complicada en un rancho lleno de gente y viviendo ella en la casa principal. Sería muy raro que cada noche fuera a la cabaña del capataz con alguna excusa tonta, Charlie y Emily no se lo tragarían. Aun así, y gracias a que pasaban gran parte del horario laboral juntos, habían podido compartir charlas, comidas y mañana juntos, disfrutando de una cómoda rutina de trabajo cargada de miradas sensuales y algún que otro tonteo.
Sin ninguna duda habían aprendido a conocerse. Se podría decir que el avance en el plano emocional era mucho más amplio que en el físico; en este último seguían en la primera base. La tensión sexual entre ambos iba en aumento, y prueba de ello era lo que estaba pasando ahora en la cocina.
—Emily estará a punto de volver, y nos va a pillar. Espero que tengas una buena excusa para explicarle porque nos lo estamos montando en su cocina. —Bella se giró y le dio un casto beso invitándolo a separarse.
—Nena, créeme, si nos lo estuviéramos "montando" tendríamos mucha menos ropa. —Bella se ruborizó. No es que fuera una matahari, pero si era pudorosa. Su experiencia con los hombres no era nula, pero tan sólo de pensar en hacer ciertas cosas con Edward todo su cuerpo se encendía.
—¡Creo que éste servirá! —Al escuchar la voz de Emily acercándose, ambos se separaron inmediatamente intentando calmar su estado— ¡Pero bueno!, ¿Que habéis estado haciendo?, —Regañó la mujer.
—Nada, —Bella se puso tiesa preguntándose si la mujer los había visto.
—Eso está claro. La ensalada no está hecha, las patatas a medio aliñar y me da miedo comprobar si la carne se ha quemado o no.
—Le estaba contando a Bella lo que había ocurrido con la alambrada y se nos ha ido el santo al cielo. —Intentó excusarse Edward—. Pero no te preocupes que ahora mismo nos ponemos manos a la obra, y tranquila que tu guiso estará tan delicioso como siempre. —Se acercó y la besó en la mejilla.
—Seguro, ¡Que zalamero eres! Te vales de tu sonrisa de anuncio y de hacerme ojitos para que te disculpe. Ains... ¡Si yo tuviera unos años menos!, ¡Te lo iba a decir yo a ti!
—¿Me estás proponiendo algo indecente, Emily? —Bromeó.
—No, pero ahora que lo dices, deberías sacar a esta señorita por ahí alguna noche. Lleva aquí cerca de un mes y aparte de ir al hospital, no recuerdo que haya bajado al pueblo para otra cosa. Además, parece que habéis conseguido llevaros mejor, ¿no? —Apreció la mujer mientras ponía orden en la cocina.
Edward miró a Bella esbozando una sonrisa, Emily le había dado la excusa perfecta para tener una salida con ella.
—Eso no lo dudes —Dijo Charlie entrando en la cocina—. No sé cómo lo habéis conseguido. Tal y cómo empezó todo entre vosotros no estaba seguro de si os ibais a llevar bien, pero veo que me he equivocado. Emily tiene razón Bella, tienes que salir de aquí, no todo es trabajar y seguro que a Edward no le importará, ¿Verdad?
—Por mi perfecto. Avisaré a Emmet para organizar algo, ¿Qué te parece Bella? —Preguntó Edward.
—Yo... bueno, no se...
—Sería algo tranquilo, con Emmet y Rosalie y quizás algún amigo más.
—Está bien —Aceptó Bella mientras terminaba de preparar las patatas.
—¡Estupendo!, Lo organizaré y te avisaré cuando lo concrete.
—Pues listo entonces. —dijo Charlie dando una palmada en el hombro a Edward—, Ya es hora de que te diviertas Bella. Te lo mereces, estás haciendo un trabajo estupendo. —La felicitó— Y ahora Edward, será mejor que me pongas al día con lo que ha pasado en la alambrada, eso ya no me está gustando ni un pelo.
—¡Vamos, vamos!, Se habla mejor con el estómago lleno. —Emily encabezó la marcha hacia el comedor, todos la siguieron ocupando sus respectivos sitios.
—A mí tampoco me gusta, Charlie. Los agujeros esta vez eran más grandes, una parte estaba completamente rota y había signos de que podría haber sido cortada. Afortunadamente no había animales cerca y no se ha escapado ninguno, pero a mí me huele que esto es obra de los Voulturi, —sentenció el capataz.
—Yo he estado pensando lo mismo, hijo. Creo que lo mejor será montar partidas de guardia hasta que veamos algo y después hablar con ellos. Si las cosas no funcionan, entonces, iremos a la policía, pero por ahora sin pruebas no podemos hacer nada.
—Pero..., eso..., ¿No será peligroso?, Vigilar de noche me refiero. —Preguntó Bella mirando a ambos hombres.
—No es diferente a lo que hacemos ahora, sólo que, en lugar de uno, habrá un par de hombres o tres. Además, siempre se lleva un arma consigo, por posibles ataques de animales o a modo disuasorio, con ningún otro objetivo.
Aun así, la explicación de Charlie no consiguió tranquilizarla del todo. Había escuchado a varios trabajadores hablar sobre el tema. Al parecer los problemas con los Voulturis venían de tiempo atrás, pero siempre se habían quedado en choques verbales, nunca habían llegado más lejos, pero por lo visto la cosa estaba cambiando.
—Mañana lo estudiaremos, ahora disfrutemos tranquilamente de la cena. — Y de esa forma dio por finalizada la conversación Charlie.
Ese mismo sábado, Edward lo organizó todo para salir a tomar algo con Bella y sus amigos. Los días anteriores habían comenzado a vigilar los límites de la propiedad, y aunque en cierto modo, estaba a falta de sueño. La sola idea de poder pasar una noche agradable con ella hizo que tirara por la ventana las ganas de dormir.
Iban en su Volvo XC60 plateado. Ella había esperado encontrarse la camioneta azul que conducía el día que se conocieron, pero al parecer para esa noche, había decidido usar su "coche de gala". Sentada en el asiento del copiloto, retorcía sus manos apoyadas en su regazo.
—Si sigues así, te desgastarás las manos de tanto retorcerlas. No te van a comer, a Emmet ya lo conoces, y Alice y Jasper te caerán estupendamente. Rosalie... es un poco especial, pero no es mala persona.
Habían quedado en reunirse en un pub del centro. Iban a estar su primo Emmet con su esposa Rosalie y Jasper, un amigo de él que se dedicaba a la distribución de material agrícola y ganadero en la zona, la novia de éste, Alice se había unido a última hora, por lo visto, la chica estaba terminando su último semestre en la universidad y después del verano se instalaría definitivamente allí. Mientras tanto, iba y venía cuando podía o era Jasper el que la visitaba. Siempre le había costado conocer gente nueva, y el hecho de que fueran los amigos de Edward la ponía más nerviosa aún.
—Eso es fácil para ti decirlo, si fueras tú el que iba a conocer a mis amigos seguro que estarías igual.
Edward sonrió. Estaba preciosa, llevaba un vestido de tirantes verdes ajustado hasta la cintura con una falda de vuelo por encima de la rodilla. Su pelo, color chocolate suelto caía por encima de sus hombros enmarcando su rostro. No era nada formal, él iba ataviado con unos vaqueros negros y una camisa vaquera. Sin apartar las manos del volante la miró de reojo. Estaba mordiendo su labio inferior, lo que daría él por tenerlo entre sus labios.
—Te adorarán, ya lo verás.
Llegaron a la puerta del local y Edward se bajó del coche para abrirle la puerta. Ambos se bajaron y poniendo una mano en su cintura la dirigió hacia dentro. Cuando traspasaron las puertas, la música country inundó sus oídos. Edward recorrió con la mirada todo el local hasta que divisó a sus amigos: estaban al fondo, Rosalie y Alices sentadas en la mesa mientras que Jasper y Emmet jugaban a los dardos.
—Allí están. —Indicó Edward dirigiéndose hacia ellos.
Avanzaron entre la multitud. Edward iba abriendo paso mientras la llevaba agarrada de la mano disimuladamente. Conforme se iban acercando, Isabella pudo apreciar mejor al grupo. A Emmet ya lo conocía, sin embargo, verlo sin el uniforme, con unos vaqueros desgastados y una camisa infromal, hacía que su aspecto fuera más amigable pero no por ello menos imponente.
A su lado, un chico rubio, un poco más bajo que él, apuntaba con un dardo a la diana. El pelo le caía hasta la nuca, sus ojos marrones miraban concentrados a el dardo, de porte sereno y tranquilo. La camiseta blanca que llevaba y los pantalones azul marino, no invitaban a pensar que era un gran empresario. Lanzó el dardo que impactó a milímetros del centro. Haciendo un gesto triunfal con los brazos, volteó y se dirigió a la mesa, dónde recibió un entusiasmado beso de la que suponía debía ser Alice.
La chica era bajita, de pelo negro, cortado a media melena, su estilo casual, con un mono vaquero corto y algunos colgantes hippies se desmarcaba de la multitud, aunque no desentonaba. Abrazaba a Jasper por el cuello con una enorme sonrisa, volteó su cara ante algo que le comentó la rubia que debería ser Rosalie.
La chica parecía haber salido de una revista: de melena larga y rubia, ojos azules, aunque estaba sentada se intuía que debía ser alta. Trazaba círculos con su dedo alrededor de su vaso mientras que un gesto serio se dibujaba en su cara. Emmet se acercó a ella y alisó las arrugas que se habían formado en su ceño. Levantó la cabeza y los vio.
—¡Hey, chicos!, ¡Estamos aquí!
Edward soltó su mano despacio antes de llegar a la mesa, abrazó enérgicamente a Emmet mientras que saludaba con un asentimiento de cabeza a los demás.
—¡Alice, que bueno es verte!, —Sonrió a la chica.
—Lo mismo digo, Edward, y mejor es verte tan bien acompañado. —Señaló con la cabeza a Bella—, Soy Alice, y tú debes de ser Bella, ¿No es así? Ya me han contado de tu llegada triunfal al pueblo, sólo por eso me caes genial. —Rodeó la mesa y la abrazó. Bella miró hacia los demás un poco incómoda, no estaba acostumbrada a que los extraños la saludaran tan efusivamente.
—Te acostumbrarás. —Dijo Emmet—. Ella es así. Es bueno verte fuera del hospital, después de todo parece que has firmado la paz con este idiota. —Señaló a su primo—. No se lo merecía.
—Veo que sigues como siempre. No le hagas caso, Bella. A ellos dos ya los conoces. —Dijo indicando a Emmet y Alice—. Ellos son Jasper y Rosalie, la mujer de Emmet, chicos ella es Bella.
—¡Encantada! —Saludó a ambos. Jasper la correspondió con una sonrisa mientras que Rosalie la miraba de arriba a abajo murmurando un igualmente.
—Iremos a por unas copas, mientras que vosotras os ponéis al día. ¡Emmet invita a esta ronda por haber perdido!
Jasper fue el que habló e invitó a los chicos que lo acompañaran. Bella dirigió una mirada de ¡No me dejes! a Edward que simplemente sonrió y la guiñó un ojo marchándose con sus amigos.
—¡Guau!, Edward Cullen desprendiendo todo su encanto. ¡Chica!, tienes que contarme como lo has hecho. —Alice tiró de ella haciendo que se sentara en la mesa.
—¡Eh! ... yo no he hecho nada, sólo somos compañeros de trabajo. —Habló una ruborizada Bella.
—Sí, ya, y Jasper y yo somo hermanos. —Rio Alice—. Edward nunca ha traído a nadie con nosotros, y no es porque no haya salido con algunas chicas, pero siempre las mantenía al margen. Que tú hayas venido quiere decir algo.
—Eso no es del todo cierto, Alice —Apuntó Rosalie con un tono ácido.
—Esa... no cuenta, y más vale que no saques el tema. Por primera vez veo a Edward relajado, no lo incomodes Rosalie.
Entre ambas se respiraba cierta tensión y Bella se dio cuenta de ello, ¿A quién se referirían?, ¿Estarían hablando de la mujer que tanto daño le hizo a Edward?
—¿A quién no tienes que incomodar, bombón?, —Emmet llegó cargando con las bebidas y se dirigió a su mujer.
—A nadie, sólo estábamos hablando. — Rosalie le acarició la mejilla a su marido mirando de reojo a Alice.
Los chicos tomaron asiento y repartieron las bebidas. Empezaron a interrogar a Bella sobre su vida; cómo había llegado hasta allí, si era verdad que era la nueva veterinaria, y sobre todo que era lo que verdaderamente había pasado el día que conoció a Edward. A todos le había sorprendido que él la invitara, pues nunca habían conocido "formalmente" a ninguna de las chicas con las que había tonteado, pero a medida que iban conociendo a Bella se dieron cuenta de por qué estaba ella allí esa noche; era diferente a las demás y puede que la única que le devolviera a su antiguo amigo.
Estaba siendo sometida a un interrogatorio sin cuartel. Jasper, siempre atento a todo, observó la incomodidad de la chica y finalizó el bombardeo de preguntas.
—¡Chicos, chicos!, Parad un poco, que la vais a asustar. No creas que son siempre así, Bella, es sólo que están deseosos de que alguien saque los trapos sucios de Edward y tú eres la persona indicada para ello.
Bella le sonrió tímidamente agradeciendo que pusiera fin al cuestionario. Edward estaba en un segundo plano observando como ella interactuaba con sus amigos, y estaba tan relajado, que hubiera permitido que la ronda de preguntas hubiera durado toda la noche.
Alice hizo una mueca ante la intervención de su chico. Se lo estaba pasando bomba viendo como esos dos se lanzaban miradas y sobre todo Bella intentaba escabullirse de las preguntas más incómodas.
—Jasper, sabes que te amo, pero eres un corta rollos. Bella, ¿Sabes jugar al billar? Estos —Señaló a Jassper y Emmet— Ya han agotado su tiempo de juego, ahora nos toca a nosotras enseñarles lo que es ganar de verdad, ¿Te apuntas?
—Por supuesto —Respondió levantándose de la mesa.
Edward sorprendido la miró
—¿Sabes jugar?
—¡Claro que sí!, ¿Lo dudas?.
—Bueno...
—Pues síguenos y observa.
Alice, dando una palmada, ánimo a Rosalie para que las acompañara.
—Lo siento. Yo paso, os miraré desde aquí.
—¡Aburrida! —Respondió la pelinegra en tono de niña enfadada—, ¡Vamos Bella!, ¡Os vamos a dar una paliza!
Jugaron por parejas, chicos contra chicas. Primero ellas, Bella los sorprendió a todos saliendo vencedora, y después ellos, Edward ganó tras un golpe de suerte.
Y ahora quedaban los dos.
—¿Que apostamos? —Preguntó él.
—Creí que hacíamos esto para divertirnos. —Emmet, Jasper y Alice, los observaban divertidos.
—Pero así tiene más emoción.
—De acuerdo. —Aceptó Bella—. El que gane de los dos podrá pedirle al otro lo que quiera, ¿Aceptas?
—¿Lo que quiera? —Preguntó enarcando una ceja.
—¡Me gusta esta chica! —Dijo Emmet frotándose las manos, Edward espero que pierdas, estoy deseando ver lo que te pide.
—Acepto.
Sellaron el pacto dándose las manos y empezaron la partida. Larga e intensa, al final Edward perdió.
Bella impulsada por Alice hizo un pequeño baile de la victoria, mientras que su contrincante aceptaba su derrota.
—¡Chicas, parad! Vamos a lo que de verdad importa. —Emmet estaba ansioso por saber a que se iba a enfrentar su primo— ¿Qué le pides, Bella?
La joven miró directamente a Edward a los ojos, en realidad cuando se lo había propuesto no tenía ni idea de que le pediría, él estaba expectante por saber a que se iba a enfrentar.
—Un baile. —pidió Bella mientras que las notas de una canción country llegaban a sus oídos, era lo primero que se le había ocurrido.
—¡Qué!, —Exclamaron todos. Ellos lo sabían, Edward hacía años que no bailaba.
—Puedes pedir otra cosa, cualquiera, pero no me hagas bailar —Pidió él con gesto contrariado.
—No pusimos condiciones, se puede pedir cualquier cosa.
—Cualquier cosa menos eso.
—¡Oh, vamos primo!, ¡Ya es hora de que desengrases las caderas! —Emmet se acercó y le golpeó la espalda.
—Bella..., —Susurró deshaciéndose del agarre de sus hombros—. No puedo.
—Sólo es un baile, Edward. A cambio y sin que te lo merezcas podrás pedirme algo tú a mí. —Esto último se lo dijo tan bajo, que sólo ambos lo escucharon.
—¿En serio?
—En serio.
El semblante decaído de Edward cambió y agarrándola de la mano tiró de ella hacia la pista de baile.
—¡Chicos!, ¡Disfrutad del momento, porque tardareis en volver a verlo!
El grupo rompió en risas y observaron como ambos tomaban posiciones.
—El antiguo Edward está volviendo, chicos. —Apreció Alice que se caracterizaba por tener un sexto sentido para esas cosas—. Y os aseguro que tarde o temprano esos dos, —los señaló con la cabeza— acabarán juntos. Y ella nunca se equivocaba.
¿Qué os ha parecido la primera cita? No demasiado íntima, pero todo se dará. Por el momento tenemos un baile pendiente.
¿Veremos a Edward mover las caderas? ¿Qué le pedirá a cambio a Bella?
¿Y el momento cocina?, Un poco juguetones, ¿verdad?
Solamente os digo que el próximo capítulo viene movidito
Espero que os esté gustando la historia y que disfrutéis del capítulo.
Muchas gracias por vuestros comentarios, favs y follows.
Espero conocer vuestra opinión a través de los reviews.
Nos seguimos leyendo.
Saludos.
8
