Día 12: Malentendidos/angustia.


La conversación seguía dándole vueltas en la cabeza.

Sentada frente al televisor, mirándolo sin verlo realmente, repetía una y otra vez la escena en su mente, angustiada.

-Supongo que simplemente no puedo darle lo que quiere -se murmuró.

Rukia suspiró, abrazándose las piernas, recordando.


Se habían reunido a comer. Entre conversa y conversa surgió el tema de la familia, debido a un comentario estúpido de Keigo.

-A mi me encantaría tener una familia -divagaba Inoue-. Siempre me han gustado los niños, de hecho, me gustaría ser profesora.

-Son una molestia -murmuró Tatsuki-. Son demasiado dependientes de sus padres, no saben hacer nada por si mismos.

-Depende mucho de la crianza del niño, mis hermanas son absolutamente independientes -replicó Ichigo.

-Puede ser -le concedió su amiga-. ¿Y tú?

-¿Yo qué?

-¿Te imaginas teniendo hijos en un futuro?

El shinigami controló la tos que le produjo un grano de arroz que se fue por el camino equivocado debido a la impresión.

-¿Yo? -logró preguntar con los ojos llorosos.

-No idiota, la pared detrás de ti -se burló Ishida.

El pelinaranja rodó los ojos.

-No lo había pensado nunca, pero supongo que sí. Aunque con todo lo que tuve que cuidar a mis hermanas, podría decir que ya fui padre.

-Vaya sorpresa, pensé que dirías que no querías tener nada que ver con niños.

-No lo sé, supongo que me llama la atención el tema.

-¿Y si tuvieras hijos, como te los imaginas? -preguntó Inoue inocentemente -

-Ojalá no con ese horrible pelo que tienes -Mizuiro habló por primera vez.

-Bah, no me molestaría que salieran con mi color de pelo.

-Para eso tendrías que tenerlos con alguien igual, ese color debe ser sumamente recesivo -comentó Keigo.

-¿Y tú desde cuando sabes sobre biología? -preguntó Ishida sorprendido.

-Genes dominantes y recesivos es la única materia en la que me ha ido bien.

El grupo rió.

-Ahora en serio, si quieres que salgan con ese horroroso color de cabello, tendrías que buscarte a alguien igual.

-¿Dices que el cabello de Orihime es horroroso? -inquirió Tatsuki.

-No, sólo es así con Ichigo, a Inoue le queda bastante bien -se apresuró a farfullar Asano.

-Bueno, está decidido entonces, Ichigo e Inoue-san tendrán muchas zanahorias juntas.

La mencionada se sonrojó violentamente, y ocultó su cara, apenada.

El shinigami fulminó a Keigo con la mirada. No era un secreto que la chica se le había declarado hacía un par de meses y que él la había rechazado. Y más encima, el comentario se hacía aún peor al estar Rukia allí presente, con quien matenía una especie de noviazgo no oficial y aún medio oculto.

Para salir de la incómoda situación, cambió la atención del grupo hacia otra persona.

-Ishida, ¿tu que piensas sobre el tema?

-¿Yo? Yo me enfocaré en estudiar primero, no voy a pensar en cosas todavía innecesarias.

El grupo suspiró. Debían haberse esperado una respuesta así.

-¿Y tú, Kuchiki? -la chica, hasta ese entonces aliviada de haberse salvado del tema, se estremeció.

-Yo... -miró al suelo, dudando si decir la verdad-. No puedo tener hijos -soltó al cabo de unos segundos-. Y tampoco debería adoptar dado el constante peligro al que nos exponemos los shinigamis.

Logró mantener una expresión neutra y la voz firme al decir eso, pero el tema le incomodaba. Desde que sabía su condición de espíritu supuso que lo biológicamente natural para un cuerpo humano vivo debía ser imposible para ella.

-Oh, lo siento... -la karateka quiso decir algo más, pero no se le ocurrió qué.

-No pasa nada -sonrió Rukia-. No tenían forma de saber nuestras limitaciones físicas. Además, no me molesta, lo asumí hace años.

Luego de eso, el grupo intentó buscar algún otro tena de conversación más seguro, y pronto la incomodidad quedó olvidada.


La shinigami recordó la cara de Ichigo al escuchar sus palabras.

-No lo sabía -pensó-. Tal vez se hizo ilusiones sobre algún futuro conmigo y se las lancé todas al agua con esa información..

Con esas palabras rondando por su mente la encontró Ichigo. El chico notó en seguida su preocupación.

-¿Rukia?

Ella intentó borrar toda expresión de angustia de su rostro, pero ya era tarde. Él la había visto.

-¿Qué pasa?

El pelinaranja se acercó.

-Eso debería preguntártelo yo a ti.

-Ah, solo... pensaba.

Ichigo alzó una ceja.

-Pues debías pensar algo bastante malo como para tener esa cara. Habrías espantado a cualquiera que pasara por el frente tuyo.

Rukia frunció el ceño, molesta.

-A ver si aprendes de tus palabras, normalmente eres tú el que está de un humor asqueroso.

El joven controló las palabras que luchaban por salir de su boca, y se concentró en la pelinegra en frente suyo.

-En serio Rukia, ¿qué pasa?

Ella suspiró, exasperada.

-Nada que puedas cambiar. O que yo pueda cambiar.

Él se sentó a su lado.

-¿Es por lo de ayer?

La morena lo miró, sorprendida. Había sabido leerla. No tenía caso seguir ocultándolo.

-Dije que no me afectaba, pero en realidad si lo hace.

-¿Si quieres tener hijos?

-No lo sé... supongo que si, pero más que eso, es el hecho de saber que en realidad estoy muerta y no voy a pasar por las situaciones que son naturales para la mayoría de las chicas.

-Hey...

Ella no lo dejó hablar.

-No entiendo como podrías mantener una relación conmigo, eres un humano, estás vivo, deberías poder disfrutar de una familia a la cual amar y cuidar, con la que puedas guardar memorias. Deberías ser capaz de dejar un legado para la posteridad.

Ichigo no sabía que decirle. Mientras buscaba palabras para armar una frase, ella volvió a hablar.

-Todo eso no te lo puedo entregar yo. Deberías buscarte a alguien con quien si puedas armar un futuro, alguien humano y vivo. Alguien como... como Inoue.

Ante esas palabras, el pelinaranja reaccionó. Volteó su cuerpo hacia ella y la atrajo hacia su pecho.

-No seas idiota. Si rechacé a Inoue hace unos meses es porque no me imagino estando a su lado como pareja, no siento que ella pueda darme lo que necesito ni yo a ella. Eso lo siento contigo.

-Pero yo estoy muerta.

-¿Y? Yo soy un shinigami también, creo que eso nos hace bastante compatibles.

Ella sonrió levemente ante su comentario.

-Aún así...

-Aún así nada, entiende que es a ti a quien quiero a mi lado, implique lo que implique, me da lo mismo que seas un alma, el solo hecho que existas ya es suficiente para mi.

El chico acabó la frase sonrojado, no acostumbraba a decir cosas como esa.

-No sabía que fueras tan cursi -murmuró Rukia al cabo de unos segundos.

-¿Eso es todo lo que me vas a decir? Enana malagradecida.

-No te pedí que me dieras un discurso motivacional, zanahoria.

-Idiota.

-Descerebrado.

Se sumieron en sus habituales discusiones amistosas, ya con los sentimientos más calmados. Ichigo sabía que entre los insultos de la pelinegra se hallaba un "gracias" oculto, y ella sabía que las palabras del shinigami sustituto eran ciertas, y a pesar de que no despejaron del todo sus inquietudes, supo que, con su ayuda, pronto lo harían.


¡Volví!

Nunca me quedó muy claro si las almas podían o no reproducirse, y aunque vemos que Isshin tuvo a Ichigo o que Rukia y Renji tuvieron a Ichika, no se explicó bien como podía suceder. Para mi, no tiene sentido que puedan quedar embarazadas y parir un hijo/a ya que se debe mantener el equilibrio entre el mundo de los vivos y la sociedad de almas, y eso se logra a través de la "resurrección" de los espíritus, cuando vuelven al mundo humano en otro cuerpo, sin memoria y siendo una persona distinta a sus vidas anteriores.

Preferí dejarlo en que no pueden reproducirse o que existe algún método probablemente inventado por Urahara que Rukia aún no conoce.

Espero que les haya gustado, nos leemos mañana.

¡Namarië!