Estimados, aquí un nuevo capítulo.

Quería contarles que el día de ayer, me doble el tobillo y me desmaye del dolor, y ahí tuve una visión y un golpe de inspiración... Bueno, la verdad es que solo me desmaye y me pegue en el trasero y la cabeza, y me duele al sentarme. Algún día tendré un golpe de inspiración, y no de vergüenza al haberme desmayado en la mitad de la calle.

Disfruten el capítulo ^^


-Torre, avanza tres espacios-

-Caballo, adelante-

-Torre toma alfil-

-… Caballo, adelante-

-Reina toma caballo-

-¡Reina toma reina!

-Torre avanza, Jaque-

-¡¿Qué?! ¡Pero…!-

-James, ya es el cuarto jaque que te hace-

-¡Aun hay esperanzas!... em… Reina toma a Torre-

-Alfil avanza, Jaque Mate-

-¡Noooooo! ¡Otra! ¡Quiero otra partida!-

James estaba de pie fuera de sus casillas, y muy enojado ya colocando nuevamente las piezas para jugar otra partida de ajedrez contra Arthur Weasley, quien mostraba una sonrisa de autosuficiencia. Estaban en la Madriguera junto a Lily, Hermione, Molly Weasley y sus hijos. Fred y George jugaban con Charlie y Lily con unas figuritas de dragones que flotaban unos centímetros del suelo, movían sus alas y lanzaban un hilo de fuego, Percy dibujaba en el suelo cerca de ellos junto a Hermione, y Bill leía cerca de la ventana. Habían ido de visitas para ayudar a los dos padres y darles un poco de descanso. Llevaban un par de horas, y este era el sexto juego que James perdía en contra del señor Weasley.

-Amor, ya deja de molestar- dijo Lily con el ceño fruncido, con una figurita de un dragón fucsia y de dos cabezas en su mano.

-Tranquila, Lily. No tengo problemas con ganar otra vez- dijo el señor Weasley hinchando el pecho.

Hermione los observaba con una sonrisa, recordándole a Harry y a Ron. Era una escena bastante similar y eso le hizo gracia. El dicho de tal palo, tal astilla era real.

-Tía Emma, use el azul aquí- dijo Percy pasándole un lápiz para que siguiera pintando.

-¡Hello, Familia!-

Todos se dieron vuelta y vieron otras dos cabezas rojas como el fuego entrando a la Madriguera. Fabian y Gideon sonreían de forma picarona, llevando dos bolsas cada uno. Todos los niños Weasley corrieron felices a abrazar a sus tíos.

-¿Qué hacen ustedes aquí?- les preguntó la señora Weasley con el ceño fruncido. Había estado tejiendo tranquila, disfrutando del silencio que se había creado.

-También nos da gusto verte, querida hermana- le dijo Gideon tomando a Percy en los brazos y estrechando la mano de Charlie. Era igual a Molly, con la misma cara redondita y sus ojos marrones brillantes, sólo los diferenciaban la barba y que eran varios centímetros más altos que ella.

-Vinimos a visitarlos- dijo Fabian, con Fred y George en sus hombros- Además, traemos algunas noticias.

Todos en el living los miraron con curiosidad.

Después de una media hora de intentar ordenar la mesa para cenar y dejar a los niños comiendo en una mesa más apartada de los adultos, por fin pudieron sentarse tranquilos y escuchar las noticias que los hermanos Prewett les llevaban. Los dos, después del asalto en el Palacio de Buckingham, fueron asignados a otra misión cerca del área de los gigantes, sacando información sobre sus movimientos y el bando en el que estaban. Al parecer se estaban acercando a un pueblo cercano a las montañas hacia el sur de Inglaterra comandados por un grupo de guerreros mágicos, una antigua raza de hombres que usaban armas en vez de varitas.

-Por mucho tiempo pensé que estar cerca de gigantes no podría ser peor que los dragones, pero después de ver a uno tan solo a metros pienso que los dragones son más amistosos… quizás- dijo Fabian echándose un gran pedazo de tarta de manzana a la boca.

-No estés tan seguro, los dragones son igual de peligrosos- dijo James muy serio.

-Si hablamos de criaturas peligrosas, por sobre todos están los Dementores- dijo el señor Weasley en tono sombrío- Por lo menos en contra de un gigante o un dragón estas con tus cinco sentidos alertas.

-De acuerdo con mi cuñado- dijo Gideon levantando su vaso de cerveza- Azkaban, horrible lugar.

-Pero ahora se han visto Dementores rondando fuera de Azkaban- dijo James- sobre todo por las afueras de Londres.

-En pequeños pueblos, lugares olvidados y escondidos- dijo Gideon con sonrisa astuta, acercándose más a la mesa- Se dice incluso, que han vuelto a las tierras del Innombrable.

-¿Qué quieres decir con eso?- preguntó Molly ensanchando sus ojos, asustada.

-Que hay más Dementores cerca de los lugares en los que el Innombrable ha estado. Su antigua casa por ejemplo. Eso es porque, obviamente, prefieren hacerle caso a él que al Ministerio…

Hermione levantó las cejas. Eso la sorprendió, la asombró y la llenó de emoción. ¿Acaso diría lo que ella pensaba que diría?

-¿Qué acaso dices que Voldemort volvió a su casita?- dijo James en tono aburrido- No creo que le importe mucho su pasado.

-Pe-pero se ha rumoreado- continuó Gideon después de estremecerse por escuchar ese nombre- que se han visto Dementores en Little Hangleton, Glastonbury y el condado de Wiltshire.

-Es más, se sabe que los descendientes de Slytherin vivieron en Little Hangleton- dijo Fabian apoyando a su hermano- Piénsenlo: El Innombrable era de Slytherin… los descendientes de Slytherin…

-¿Y esa era la noticia que tenían? ¿Dementores en la casa de los descendientes de Slytherin?- dijo Molly levantándose. Tenía el ceño fruncido, al parecer estaba molesta- Hace mucho que esos seres están dando vueltas por Inglaterra, y que vengan ustedes a recordarlo no es agradable. Además nadie nos va a confirmar que el Innombrable sea descendiente de Slytherin.

-Quizás sea algo importante, Molly- dijo James siguiéndola con la mirada.

-Es sólo meter miedo. Y saben que el Innombrable trabaja mediante el miedo- dijo la mujer recogiendo unos platos vacíos- Preocupémonos de lo que ocurre aquí cerca, que sea certero, preocupémonos de nosotros y de que estemos bien.

-Molly, deja. Yo puedo- dijo Arthur al verla recolectar platos y platos. Al parecer la mujer no se había dado cuenta que era mucho peso para su condición.

Gideon siguió hablando de los Dementores y su relación con Slytherin con James y su hermano sin darle importancia a lo que la señora Weasley le había dicho. En cambio, Hermione tenía su cabeza trabajando a mil por segundo. Voldemort sí era el descendiente directo de Slytherin, por lo que la casa de su familia estaba en Little Hangleton. Esa información nunca la había obtenido de Harry, quién nunca lo tomo como algo relevante. Pero para ella, ahora, era una información muy importante. El anillo que Voldemort había transformado en Horrocruxe estaba en una casa en ese pueblo, y ella debía encontrarlo y destruirlo.

-¿Me acompañas al baño?-

Hermione salió de sus pensamientos instantáneamente al escuchar la voz de Lily. Ella se había levantado y estaba a su lado mirándola con complicidad. La castaña se levantó en seguida, asintiendo.

-Amor, voy y vuelvo- le dijo la pelirroja dándole un pequeño beso a su marido, quién sonrió pero no despegó la mirada de los hermanos Prewett.

Salieron del comedor y rápidamente caminaron hacia el baño, sin llamar mucho la atención de los demás. Guardaron silencio hasta entrar en él.

-Entonces, hay que ir a Little Hangleton- murmuró Lily cerrando la puerta y poniendo un conjuro silenciador.

-Exacto. El cómo ir es la pregunta- dijo Hermione caminando alrededor, aun pensando- La casa de los Slytherin está cerca del pueblo, exactamente no sé dónde. Será peligroso, ese anillo tiene una maldición muy poderosa.

-¿Anillo? Pensé que iríamos a investigar si había un Horrocruxe allá-

-Hay uno… - dijo Hermione mirando ahora a Lily. Se había enfrascado mucho en sus pensamientos, dando más información de la que debía. Prosiguió un poco nerviosa- probablemente tenga una maldición muy fuerte, sin mencionar que será difícil llegar al lugar. Quizás colocó una barrera mágica.

-Está bien, no preguntaré- dijo Lily cruzándose de brazos- Lo que tenemos que pensar es que escusa daremos para ir allá. Necesitamos algunos días para buscar el lugar.

-¿Tenemos?- Hermione levanto una ceja, confundida.

-Por supuesto- dijo la pelirroja sonriendo de forma peligrosa. La piel de Hermione se erizó- Además, es bueno para Harry vivir aventuras.

-Harry… ¿Ya le decidieron nombre?- preguntó la castaña haciéndose la sorprendida.

-Sí, es un bonito nombre- dijo Lily cambiando su expresión a una soñadora mientras se tocaba su barriga. Estaba mucho más grande ahora, después de casi cinco meses- Pero bueno. Inventaré una excusa para ir a Little Hangleton y no levantar sospechas.

-Será incluso más peligroso que enfrentarse a un basilisco- dijo Hermione frunciendo el ceño- No es buena idea que vayas conmigo…

-Sin Regulus, Kreacher y yo, ese monstruo te hubiera devorado en un segundo- le dijo Lily en tono burlón- Y si hubiéramos tenido un plan, quizás hubiera pasado lo mismo que pasó. Estamos juntas en esto, y es suficiente para destruir esos Horrocruxes.

Se acercó a Hermione y le tocó la nariz, haciendo que esta se sonrojara y sintiera como humo salía por sus orejas. Lily sonrió.

-Confía en mí-

Al día siguiente Hermione se levantó muy temprano. Había tenido la misma pesadilla de la batalla de Hogwarts más como si fueran recuerdos, sólo que ahora aparecía el basilisco con el cuerpo de Regulus en su boca. Quizás estaba muy nerviosa por su viaje a Little Hangleton, así que prefirió salir de la cama e ir al living a crear algún plan para ir a ese pueblo. Quizás también, sus pesadillas eran debido a que había sacado el relicario de su escondite para verlo y pensar… Independiente de que le provocaba repulsión, sentía que quizás podía pensar mejor en como destruirlo al tenerlo cerca. Y le daba mala espina tenerlo mucho tiempo guardado sin verificar si estaba o no, como si alguien estuviera siempre observando su espalda y la tranquilizaba un poco tenerlo frente a ella.

Se quedó sentada frente al fuego de la chimenea pensando en muchas cosas, no sólo en Voldemort. Más bien, gracias al color del fuego comenzó a pensar en Lily Potter. Su cabello aparecía con cada movimiento de las llamas y sus ojos brillaban entre ellas. Su estómago se revolvió gracias a la sensación de mariposas… Definitivamente no era bueno.

-¿Qué no es bueno?-

El corazón de Hermione se detuvo por completo un segundo gracias al salto que dio del susto. Con su mano en el pecho se dio vuelta y vio como James la observaba desde la cocina. ¿Había dicho eso último en voz alta? La castaña se castigó. No podía ponerse así cada vez que pensaba en Lily.

-Que aún no se me pasa el frío- mintió la chica poniéndose de pie- ¿Tan temprano levantado?

-Lily se mueve mucho. Creo que es porque su barriga pesa más y más y está incómoda- dijo sin disimular cansancio y un poco de molestia- Es verdad eso que dicen que al ser padres, ninguno de los dos vuele a dormir. Toma.

-Ánimo- murmuró Hermione recibiéndole una taza de té.

-Gracias. Igual debía levantarme temprano. Iré a visitar a mis padres- dijo el chico sentándose en la mesa- Están enfermos y de vez en cuando debo ir a ver si necesitan algo. Su orgullo va más allá y nunca me piden ayuda.

-Ah… entiendo. Entones es de familia - pensó la castaña recordando la manía de Harry de siempre querer hacer todo solo.

-Sí, así que iré por unos días. No quise llevar a Lily porque es peligroso para Harry. Además, no creo que quiera hacer viajes ahora- dijo James jugando con su taza vacía- te la encargo, por favor. Y que no se ponga a hacer aseo a las ocho de la noche.

-Cuenta conmigo- dijo Hermione con una sonrisa nerviosa.

Y así fue como Hermione y Lily ya tenían todo listo para viajar después que James saliera de la casa a eso de las seis de la tarde. Pareciera que no tenía muchas ganas de ir, pero quizás era porque no le gustaba la idea de enfrentarse a una enfermedad tan complicada como la viruela de dragón que es tan contagiosa. Las dos chicas salieron y caminaron por la calle mientras veían el crepúsculo aparecer. Estaba comenzando a nevar y había poco viento, pero sus narices sufrían por las bajas temperaturas.

-Creo que aquí estará bien para desaparecer- dijo Lily observando la desolada calle- ¿Ya sabes dónde queda?-

-Algo averigüé- dijo la castaña sacando un pequeño libro. Parecía ser una guía turística- durante el día fui a la biblioteca de Londres, y averigüé que es lo que hay en Little Hangleton y donde queda. No encontré mucho, sólo unas fotos antiguas de un cementerio y unas casas.

-Por lo menos tienes las fotos, bastará para aparecer. Ahí buscaremos información-

-¿Estás lista?- preguntó Hermione observando a Lily.

-Si es para poder derrotar a Voldemort, por supuesto- dijo la pelirroja sonriendo de par en par.

Hermione sonrió, y tomando su mano desaparecieron.

Un aire completamente diferente les pegó el rostro. Era mucho más helado, y un poco pesado. Quizás daba esa sensación por la neblina que había en el lugar. Estaba oscuro, como si el Sol se hubiera puesto hace mucho tiempo, o nunca hubiera salido. Las chicas se quedaron de pie en la mitad de un camino que iba dirigido hacia una villa, la entrada de Little Hangleton. Se veían unas luces entre la niebla proveniente de las ventanas de las casa, pero no se escuchaba nada más que el viento golpeando las hojas. Hermione sintió como el relicario se volvía levemente pesado, y más helado.

-¿Crees que la casa de los padres de Voldemort sea una de esas casa?- preguntó Lily mirando la entrada de la villa.

-No sé… no creo. Sabiendo como son los Slytherine, difícil que hubieran querido estar viviendo entre muggles- dijo Hermione con el ceño fruncido. A pesar de que había mucho viento, lo sentía pesado y le costaba un poco respirar- Vamos, veamos un lugar dónde podamos encontrar información.

Caminaron por la villa, sintiendo un extraño olor a tierra mojada y pan quemado. Varias casas tenían las luces de adentro prendidas, pero otras no, incluso tenían las ventanas y las puertas tapizadas. A lo lejos escucharon unas risas, y vieron a un hombre salir escandalosamente de un lugar. Se tambaleó un momento, se dio vuelta, miró a las chicas y gritando salud, siguió caminando mientras tarareaba una canción muy antigua. Las dos chicas se miraron y supieron en donde podrían encontrar información de forma fácil.

-Podría tomarme un licor de fuego en este instante- dijo Lily parándose frente a la taberna

-No, no puedes- dijo Hermione leyendo el nombre de la taberna- "EL Ahorcado".

-Se siente la felicidad en el aire- dijo la pelirroja con una sonrisa sarcástica y entraron.

Era un lugar pequeño, con un fuerte olor a cerveza y hierva. Habían unas cuantas mesas en el salón, todas negras y probablemente no muy limpias. Había dos personas sentadas en una mesa sin hablar, y las dos tomando una jarra gigante de cerveza rubia, y una persona sentada en la barra con un enorme abrigo gris. Al entrar, sólo el aparente dueño del lugar que estaba al otro lado de la barra limpiando un vaso las miró, y frunció el ceño.

-No está permitido entrar si no van a tomar- dijo apuntando a Lily.

-Yo tomaré- dijo Hermione levantando un poco nerviosa. No quería tener problemas.

-Mmmm… pero no vendemos jugos o cosas así para ella-

-Agua está bien- dijo Lily indignada, y agarrando la mano de Hermione la arrastró hasta la mesa más alejada del lugar, aunque no hacía mucha diferencia ya que la taberna no era muy grande.

-Tratemos de no meternos en problemas- murmuró Hermione mirando de reojo al tabernero- se supone que estamos buscando información.

-No me importa. No tiene que ser tan grosero- dijo Lily aún enojada, cruzándose de brazos.

-No le hagan caso-

Las dos chicas se dieron vuelta y uno de los hombres que estaba con el gran jarrón de cerveza las miraba. Tenía una voz rasposa, producto del cigarro. Se apoyó en la mesa y les mostró una amarillenta sonrisa.

-Es un hombre amargado-

-Al parecer- murmuró Lily no muy convencida de querer seguir una conversación con ese hombre. Era extraño.

-¿Y a que han venido dos niñas tan bonitas a un lugar tan horrible como este?- les preguntó antes de carraspear.

-Estamos haciendo un programa de radio sobre lugares embrujados- dijo Hermione rápidamente, viendo como el rostro de Lily se indignaba cada vez más.

-Ah, entonces vinieron a un buen lugar, aunque no hay mucho encanto- dijo el hombre echándose para atrás con el jarrón de cerveza- sólo esta embrujado.

-¿Hechizado?-

-No deberían meterse aquí- dijo el tabernero, quién dejó un gran jarrón de cerveza frente a Hermione y un vaso de agua de dudosa procedencia frente a Lily- No le han pasado buenas cosas a esta villa desde que murieron los Ryddle.

-Ryddle- murmuraron las dos chicas al mismo tiempo, con aire de complicidad.

-Esos fanfarrones. Merecían morir- dijo el hombre en voz muy alta- Todos estábamos artos de ellos.

-¿Y cómo murieron?- preguntó Lily.

-Nadie lo sabe- dijo el hombre- Sólo aparecieron muertos los tres. Tom Ryddle y sus padres. No fue mucha la pena ya que no era una buena familia. Ni siquiera nos preocupamos de enterrarlos. Sólo Frank se dio ese trabajo.

-¿Frank?-

-El jardinero. Fue él el que los mató, aunque siempre lo niega. Quizás por culpa se preocupó de enterrarlos y ahora cuida su mansión.

-Yo no creo que haya sido él- dijo el otro hombre sentado en la mesa. Su voz era profunda, y sus ojos azules brillaron entre su graso cabello al levantar la cabeza- Todo lleva a que fue ese raro de las afueras, em, Gaunt creo que era su nombre. Ese casi mató a mi madre, y aun no sabemos como pero le creó un trauma sicológico severo. Tengo que ir a visitarla dos veces por semana.

-Estaban locos, sí. Pero no creo que lo haya matado. Su hija se casó con los Ryddle, ¿no?- dijo el hombre de los dientes amarillos.

-¡Con mayor razón!- dijo el hombre de ojos azules levantándose. Un dejo de locura se apoderó de él unos segundos- Esa familia era salvaje y peligrosa. ¡Ellos trajeron la brujería a este pueblo!

-¿Era?- preguntó Hermione con los ojos bien abiertos. Su corazón latía y tenía los nervios de punta.

-Mi hermano vio como uno de ellos enterraba, al parecer, al padre- dijo el hombre de ojos azules volviendo a echarse en el asiento- ese hombre, al poco tiempo desapareció. Su casa está vacía y nadie tiene ganas de acercarse. Es una casa sucia y siniestra justo a las afueras de esta villa.

-Si es que se le puede llamar casa- se burló el hombre de dientes amarillos- aunque si yo fuera ustedes, iría a la mansión de los Ryddle. Esa sí que está embrujada.

-Podría ser…- murmuró Lily mirando a Hermione, quién también la miraba. Las dos sabían hacia donde tenían que ir- ha sido un honor escuchar sus historias, pero ahora debemos ir si no se nos hará muy tarde.

-Quédense aquí. Hay unas habitaciones vacías. No creo que tengan problemas en pasarles una de ellas si le pagan- dijo el hombre de dientes amarillos con una sonrisa siniestra.

-Em… es una idea…- dijo Hermione inquieta por esa mirada- Pero no es necesario.

- En esta taberna no se desperdicia absolutamente nada de alcohol- dijo el tabernero mirando con odio a Hermione mientras e paraba justo al lado de ella. Medía casi dos metros y sus brazos gigantes al descubierto podían atemorizar hasta al más valiente.

Lo dijo de forma tan lúgubre y peligrosa que la chica acercó rápidamente su jarrón y comenzó a tomar. Desgraciadamente, Hermione nunca había sido muy buena bebiendo alcohol, y menos alcohol muggle, y su rostro de sufrimiento hizo sonreír a Lily y matar de la risa al hombre de dientes amarillos.

-Jajajaja, vamos niña. Si no puedes tomártelo todo, dámelo. Yo te haré el favor-

-Gra-gracias- dijo la chica conteniendo un hipo. Esa cerveza no sabía nada bien- todo tuyo.

-No. Que lo beba todo ella- dijo el tabernero creando una sonrisa chueca en su rostro. Un diente de plata brillo- No quiero que te metas.

-¡¿Es en serio?!- exclamó con horror la castaña.

-Mi taberna, mis reglas-

-¿Acaso es para que yo no beba gratis?- dijo el hombre de dientes amarillos frunciendo el ceño. Hermione pensó que ese color lo había obtenido por beber tanta de esa cerveza… y le gustaban mucho sus propios dientes como para querer tenerlos como los de él.

-Por supuesto que sí- le dijo el tabernero acercándose al rostro del hombre y casi echando fuego por sus ojos. El hombre se encogió tanto que casi desapareció debajo de la mesa.

-Vamos Emma, es sólo cerveza- dijo Lily mirándola con una sonrisa aparentemente piadosa.

-Tú estás disfrutando esto, ¿verdad?- le preguntó Hermione irritada.

-Por supuesto- respondió ahora entusiasmada.

Después de varios minutos en donde la castaña tuvo que tomar no uno, sino tres vasos (uno por ella, otro por Lily gracias al comentario de que se hacía tarde y debían usar una habitación, y otro porque en el segundo vaso dejó caer un poco de cerveza al suelo) pudieron encaminarse a una habitación sin mucho ánimo. No era una buena idea pasar la noche ahí, pero tampoco era buena idea ir a un lugar lleno de magia oscura en la noche. Además que la condición de Hermione cambió bastante. Estaba todo tan oscuro y apenas se notaba el color de las paredes, que Hermione chocó con una de ellas estrepitosamente, y al parecer, dejó un agujero en ella. Llegaron a un pasillo apenas iluminado por unas linternas de aceite. Había cuatro puertas, y una ventana al final del pasillo por donde, a lo lejos en una colina, se podía ver una gigantesca mansión.

-Aquí. No quiero ruidos extraños. Se paga por día. Que descansen- dijo el tabernero mecánicamente y apenas las chicas entraron, cerró la puerta con fuerza.

-Bueno, podría ser peor- dijo Lily viendo la pequeña habitación- pondré un hechizo protector… sólo por si acaso. Ninguno de los hombres de abajo me produce confianza.

-Está bien- dijo Hermione, y zigzagueó hasta las camas- entonces…

En un minuto verificó las camas y las limpió con magia, aunque el primer hechizo lo mando a la mesita de cama, la cual brilló con un tono azul. Al terminar, miró a Lily y sonriendo se echó en una de las camas. Lily rio con fuerza y sentó al lado de ella.

-No eres buena bebiendo-

-Soy tan buena en eso como montando una escoba- dijo boca abajo. Arrastraba la palabras y tenía un ligero tono agudo- prefiero un buen libro, esas emociones se las dejaba a mis amigos.

-Ah, entonces tú eras la cerebro del grupo-

-Ratón de biblioteca- dijo con orgullo levantándose y poniéndose al lado de Lily- Podía pasar horas en la biblioteca. Me gustaba estudiar… no, me gusta estudiar, aunque también me gusta leer historias entretenidas. Gracias a eso pudimos sobrevivir a muchas cosas. Esos dos, ni siquiera ojearon una sola vez Historia de Hogwarts. ¡NI UNA!

-No grites- la calló Lily divertida, tapando su boca- o el tabernero nos echará a patadas.

-Momierto-

-¿Qué?-

-Que lo sieeeentoo- repitió Hermione después que destapó su boca.

Lily rió por lo bajo mientras la castaña se quedó en silencio observándola. La pelirroja se dio cuenta de eso y se sonrojo, pero no sacó su sonrisa.

-Qué pasa. ¿Tengo algo en el rostro?

-Me gustan tus ojos- dijo Hermione sin despegar la mirada. Estaba seria y tenía sus propios ojos cristalizados, quizás por el alcohol- son como dos esmeraldas que siempre me miran… y embrujan. ¿Qué clase de magia tienen?

-Una no tan poderosa como la cerveza que bebiste- le dijo mientras desviaba su mirada con su rostro casi camuflándose con su cabello- deberías acostarte, mañana te necesito con todos tus sentidos alertas.

Se levantó y la empujo sin mucho esfuerzo para que se recostara. Hermione estaba tan lacea que cayó rápidamente sin hacer o decir nada. Cerró los ojos y sonrió. Se veía bastante divertida y tierna a la vez. Lily, después de recuperar su color natural, se sentó al lado de ella. No se había dado cuenta lo fuerte que palpitaba su corazón hasta ahora, una sensación que hace tiempo no sentía.

-Me gusta leer- murmuró Hermione sin abrir los ojos pero cambiando su sonrisa por una expresión melancólica- En paz, tranquila… me gusta leer al lado de mis amigos… me gustaría volver a hacerlo…

Eso último lo dijo con un hilo de voz y poniéndose seria se puso en posición fetal, cubriendo su rostro con su cabello. Lily la observó unos segundos, y sin pensarlo mucho acarició su cabeza con delicadeza. Repentinamente, Hermione tomó la mano de Lily y la acercó a su rostro. La pelirroja se quedó inmóvil un segundo, sintiendo su propio corazón latir con fuerza. Respiró hondo para tranquilizarse pero no dio mucho resultado. Estaba muy cerca de la chica y su estómago se retorcía como si volviera a tener quince años. Se quedaron en silencio hasta que Hermione cayó dormida. Lily la observó unos segundos sin hacer ruido, y volviendo a sonreír se acercó a la chica y le dio un beso en la frente.

Algo estaba ocurriendo con Lily, algo que cambiaría muchas cosas… pero era algo que la hacía sentir muy asustada y feliz al mismo tiempo.


Espero que les haya gustado, porque a mi me encanto escribir este capítulo. Pero disfruté más escribiendo el que viene. HA!

Muchas gracias a toda la gente que lee este fic, esta hecho con cariño... y con ansias de poder, pero más con cariño.

Gracias por sus comentarios, y siempre son bienvenidos muchos más.

Nos leemos ^^