Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.

Este Fic está dedicado a mi hermana Carolina, mi mejor y mayor crítica, un ejemplo en mi vida, gracias por tus buenas ideas, eres "mundial" y te amo por eso y más.

No soy una experta en Derecho. Todo lo que se refiere a la Ley o las Demandas Judiciales que desarrollo en este Fic, viene de una investigación hecha a través de Google (si, de nuevo, no me canso de decirlo). Aun así, debo suponer que estoy cometiendo errores Jurídicos que para quien conozca la Ley sean equivocaciones garrafales. Si estoy cometiendo efectivamente este tipo de errores pido mil disculpas.

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Capítulo 10

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Todo Por Ti

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And I won't go

I won't sleep

I can't breathe

Until you're resting here with me

And I won't leave

I can't hide

I cannot be

Until you're resting here with me…

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No me voy a ir

No dormiré

No puedo respirar

Hasta que estés descansando aquí conmigo

No me marchare

No me puedo esconder

No puedo ser

Hasta que estés descansando aquí conmigo

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Here With Me – Dido

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Edward no podía recordar la última vez que había dormido y mucho menos la última que había descansado.

¿Hace cuánto que su niña se había ido? Ocho días, diez. Los días habían sido un borrón en su mente. Lo único que había regido su vida en los últimos días había sido un absoluto e incontrolable miedo que lo había llenado todo.

Su bebé no estaba. Y esa era la peor cosa, sensación o hecho que Edward hubiera vivido.

Su miedo había menguado la noche anterior cuando el Jefe Swan había descrito la niña que había encontrado su familia, era su Lizzi, tenía que ser ella.

"Lizzi". Involuntariamente una sonrisa apareció en su rostro, la primera en mucho tiempo. A su niña no le gustaba que le dijeran "Lizzi" y mucho menos que la llamaran "Bebé", Edward pensaba que hasta odiaba los dos apodos, ella arrugaba su naricita e ignoraba a quien la estuviera llamando de esa forma. Lo más probable, pensó Edward, es que lo odiaba porque era así como la llamaba Didyme. Ella preguntaba insistentemente por ella cada pocos días, ¿cuándo le iban a llevar a "su Bebé" a casa, a "su Lizzi"?

Didyme no soportaba llamarla Elizabeth, le recordaba demasiado la infidelidad de Edward Sr., pero su rival había ganado el derecho de tener una sucesora, pensaba Edward, aunque tal vez el nombre de la niña fuera la cosa más irónica dentro de la familia Cullen, más irónico de lo que muchos creían.

Pero la niña era la adoración de Didyme, Carlisle siempre se mostraba sorprendido de que una mujer tan insensible en varias aéreas de su personalidad, se mostrara rendida a los pies de una niña de apenas 4 años. Había insistido tantas, tantas veces a que los Cullen de Hyde Park se mudaran de nuevo a Near North Side desde que la niña había nacido, que su actitud a veces fue exasperante. La familia no tuvo más remedio que programar una visita semanal a Didyme para que ella pudiera verla. Edward no podía olvidar que había sido en esa visita semanal que su niña había desaparecido.

Absurdamente desaparecida en una casa llena de seguridad.

Pero no todo el miedo y la rabia se habían ido el día anterior. Edward no había podido ver a su hija, él y su familia estaban indignados de que las decisiones de un juez absurdo les quitaba el derecho de ver a su hija. Todos ellos se estaban movilizando a Seattle con su abogado, Jasper Whitlock, el novio de su hermana Alice, que había vuelto a Chicago después de dos meses de ausencia. Edward solo esperaba que su padre hubiera impuesto su autoridad y de esa forma impedido que Didyme viniera con ellos.

—Supongo por tu cara que no has podido dormir —dijo Emmett entrando en el salón de la habitación en el Fairmont Olympic Hotel donde los tres se habían alojado la noche anterior.

El hotel tenía una gran conferencia en marcha y tuvieron que hacer malabares para que los aceptaran a los tres. Emmett y Alistair aceptaron ocupar la cama King, mientras Edward quiso quedarse en el salón pasando una noche de insomnio en el sofá.

—No creo que pueda dormir hasta que vea a Elizabeth, asegurarme de que es ella y pueda tenerla conmigo de vuelta a Chicago.

—El Jefe Swan estaba muy seguro de que la niña era Elizabeth, dijo que traería pruebas de ello.

—¿Pero cuando veré a mi hija? Esto sigue siendo abuso de autoridad. ¿Por qué no arrestaron a esas mujeres que la secuestraron? ¿Porque se las entregaron a ellas?

—La seguirán teniendo mientras no se compruebe que tú eres su Padre y puede que aun probándolo, no la entreguen —intervino Alistair que había entrado a la habitación.

—¿Y tú donde has estado? —pregunto Emmett al verlo.

—No he dejado de comunicarme con mis colegas desde anoche. He recibido una llamada de Randall Collins, que es el jefe de mi división, y quise atenderla afuera. He pedido el desayuno a la habitación, tenemos muchas, muchas cosas de que hablar.

—¿Hablar? —pregunto Edward—. ¿De qué vamos a hablar? Creí que estabas gestionando con tus colegas para presionar a la Policía de Seattle. ¿Y a que te refieres con eso que aún no me la entregaran?

—Las cosas no son tan fáciles cómo crees Edward. Todo esto es una maraña de complicaciones —trato de explicarle Alistair.

—¿Que estas insinuando primo? ¡Quiero llevarme a mi hija hoy mismo! —insistió Edward.

—Debes calmarte Edward —trato de apaciguarlo Emmett.

—¿Cómo pueden pedirme eso?

—Te lo pedimos primo, porque llevaras todas las de perder si no hacemos las cosas de la manera correcta.

—¿La manera correcta? ¿La manera correcta? Esas mujeres secuestraron a mi hija, y yo la quiero de vuelta —dijo Edward conteniendo su rabia—. Esa mujer en la cafetería de aquel pueblo lo dijo, no era hija de ellas y reconoció a Elizabeth.

—No creo que ellas sean unas secuestradoras Edward —intervino de nuevo Emmett.

—¿Y quién me lo dice? ¿El hombre que conoce por lo menos a una de ellas? ¿Las defiendes Emmett? ¿Qué tienes tú que ver en todo esto?

—¡Edward BASTA! —dijo ya exasperado Alistair—. Todos estamos apoyándote en esto, no somos tus enemigos. Carlisle te lo dijo antes de venir, no puedes perder el control. Si no tratas de calmarte no podremos hacer nada para ayudarte.

Edward lo miro sin entender porque todos estaban en su contra, porque no simplemente le entregaban a su hija y la llevaba lejos de allí.

Cerró sus ojos fuertemente y se sentó con todo su peso sobre el sofá azul del salón. Se había prometido a si mismo que haría lo que fuera por encontrar a su hija, no importaba el dinero, el tiempo o el esfuerzo, su hija era lo más importante. Le había prometido a su madre que no perdería la calma de nuevo y ella le había hecho jurar que se dejaría llevar por Alistair, que él sería su guía en toda esta crisis y estaba utilizando todas sus fuerzas para cumplir sus promesas.

Cuando volvió a hablar su voz temblaba, pero trato de que su resolución fuera firme.

—Dime lo que sabes.

Unos golpes en la puerta los sacaron a todos de la tensa situación, Emmett fue quien se acercó a la puerta y dejo pasar al camarero que traía su desayuno, cuando este se fue, Edward volvió a mirar la comida sin ninguna gana y volvió su rostro a su primo para que hablara.

—Debes comer —dijo Alistair.

—No puedo…

—Debes comer —insistió Alistair—. Debes tener todas tus fuerzas, este día y los próximos serán largos y no necesito a un famélico o enfermo para enfrentar todo esto.

Los tres hombres ocuparon los asientos en el salón. Mientras Edward y Emmett ocuparon el sofá, Alistair ocupo una butaca azul clara enfrente a ellos y dispusieron de la mesa del servicio y de la pequeña mesa de centro que tenía el salón.

Mientras comían ninguno de los dos hombres quito los ojos de encima de Edward, ambos estaban preocupados por él y sabían que era un hombre desesperado por su hija, pero que no podían dejar que se derrumbara.

Una vez terminada la comida, de la que Edward comió cada bocado casi con dolor, Alistair trato de mostrarse relajado sentado en aquella butaca, pero estaba muy lejos de estar totalmente tranquilo con todo lo que había ocurrió.

—Supongo que debo empezar todo desde el principio —dijo él hombre del FBI.

—¿Desde el principio? —pregunto Emmett.

—Sí, desde que les dije que viniéramos aquí —explico Alistair—. Les dije que las personas que se habían llevado a la niña estaban aquí, ¿lo recuerdan? —ambos hombres asintieron—. Bien, lo cierto es que movilice a mis contactos en Chicago, ellos hicieron revisiones en todos los alquileres de vehículos del Estado, estaciones de buses y puertos y aeropuertos en todo Chicago.

»Finalmente pudimos encontrar un video de una cafetería en el Aeropuerto Internacional Midway. En ese video dos hombres llevaban a una niña que estaba cubierta con un abrigo, en un descuido dejaron caer la capucha y la niña que llevaban cumplía con la descripción de Elizabeth.

—¿Dos hombres? —quiso saber Edward.

—Sí, dos hombres. Estos se encontraron con un tercero y salieron de la cafetería. En la investigación que mis compañeros llevaron, descubrieron que este hombre era un piloto que hacia viajes en una avioneta privada.

—Dijiste "era", ¿es lo que creo? —pregunto Emmett.

—Sí, el hombre fue encontrado muerto en Bell Hill, en las afuera de Seattle.

—Dios mío —dijeron con preocupación Edward y Emmett.

—He hablado varias veces con el Jefe Swan, entre él y yo hemos llegado a conclusiones con todo lo que ha pasado.

—¿Él es de fiar? —pregunto Edward suspicaz.

—Sí, mis colegas lo respaldan, es un hombre que se ha hecho a sí mismo, es respetado no solo en la Policía sino también en el FBI, su concepto de respeto a Ley es exactamente lo que yo pido a mis hombres.

—¿Y esas mujeres piensan como él? —pregunto de nuevo Edward.

—Esas mujeres son sus hijas Edward y según lo que he sabido de los Swan, su reputación tanto de los Padres como de las hijas, es impecable.

—Entonces como es que llegaron a Elizabeth, ¿cómo la encontraron? —pregunto Emmett.

—Solo tenemos teorías, pero por las conclusiones a las que estamos llegando el Jefe Swan y yo, los hombres que secuestraron a Elizabeth debieron haber tenido algún tipo de falla con la avioneta que los transportaba, puede que se haya producido un altercado entre ellos y ese piloto y por eso lo mataron.

»Una vez que se deshicieron de él debieron buscar otro medio de transporte, así que robaron el vehículo que estaban utilizando en su huida. Si su objetivo era ir hasta Canadá podían haber tratado de pasar frontera por tierra o por agua, no sabemos cuál era su destino así que solo especulamos. Una vez que estaban en Sequim robaron una gasolinera y casualmente dos oficiales de la Ley estaban allí después de su turno nocturno, uno de los policías y cuatro persona más fallecieron y uno de esos hombres quedo herido, después del incidente la Patrulla Estatal comenzó a realizar operativos de búsqueda.

»En algún momento entre dejar la avioneta y el enfrentamiento final con la policía debieron perder, o dejar a Elizabeth en alguna parte cerca de Forks, que es el lugar donde aquella señora nos dijo que había visto una niña igual y nos describió el auto que seguimos. Una de las hijas del Jefe Swan la encontró perdida en el bosque de Forks y la llevo a su casa familiar en el pueblo, la niña estaba al borde la hipotermia…

—Mi hija está enferma —dijo Edward preocupado.

—No, no hay de qué preocuparse, cuando fue rescatada fue atendida por la otra hija del Jefe, la chica es Médico y a certificado que la niña está totalmente sana, pero una vez que estuvo mejor las hijas de Swan se dieron cuenta que la niña no estaba siendo buscada, no había Alerta Amber ni movimiento alguno de las autoridades, así que decidieron traerla a Seattle para que el Jefe llevara a cabo las investigaciones.

—Entonces no tuvieron nada que ver el con secuestro, ¿no es cierto? —se aseguraba Emmett.

—No, los malos aquí no son los Swan.

—Y esos hombres. ¿Qué fue de ellos? —pregunto Emmett.

—Tuvieron un enfrentamiento con la Patrulla Estatal de Washington mientras huían, ambos están muertos.

—Eso hace que no sepamos quien dirige todo esto —se enojó Emmett.

—¿Quién lo dirige? Estas diciendo que crees que hay más involucrados —pregunto intrigado Alistair.

—Sí, lo creo —dijo Emmett—. Han pasado demasiadas cosas en los últimos meses para no sospechar que alguien quiere sabotear todo lo que hacemos o dañar todo lo que tenemos.

—¿De qué hablan? —pregunto Alistair.

—Teníamos meses sin verte, no te hemos podido contar que es lo que nos ha pasado en algún tiempo.

—Estoy aquí —acoto Alistair, queriendo saberlo todo.

—Recuerdas que antes de irte en tu última misión tuve un fuerte altercado con Didyme —le aclaro Edward.

—Sí, los Vulturi ganaron un proyecto que se supone era de los Cullen.

—Más que eso —intervino Emmett—. No solo ganaron el proyecto, lo hicieron con planos y proyecciones que nosotros habíamos hecho.

—Me están diciendo que alguien robo sus proyectos.

—Exactamente —dijeron Edward y Emmett.

—¿Y dónde estaba Newton en todo esto? —pregunto Alistair.

—Mike se mostró tan sorprendido como nosotros, tenemos sospechas de algunos hombres ligados a la seguridad de Corporación Cullen, seguimos investigando. Esta es solo una de las extrañas cosas que nos han estado pasando —aclaro Edward.

—Es por eso que están haciendo negocios acá no es así —Edward y Emmett asintieron—. Quieren hacerlo lejos de los problemas de Chicago.

—Sí, algo como eso.

Todos los hombres guardaron silencio por unos instantes, cada uno de ellos analizando los sucesos de los últimos días.

—Alistair… nada de lo que has dicho explica porque no puedo llevarme a mi hija.

—Explica la razón del Juez para tomar la decisión de que ella se quede con las Swan.

—Pero…

—Edward, tu hija no puede hablar.

—¿Qué dices? —dijo Edward horrorizado.

—Se niega a decir palabra y según una especialista que la ha atendido no parece guardar memoria alguna de su pasado.

—Dios mío —dijo Edward frotando con frustración su rostro.

—Y mientras tú te niegues inexplicablemente a realizar la prueba de ADN, no hay sino un cumulo de papeles y testigos "nuestros" que dirán que es tu hija. El Juez Reynolds tiene dudas razonables con respecto a la paternidad, y ante estas dudas él ha preferido dejar a la niña con miembros honorables de la comunidad que pueden cuidar adecuadamente de ella.

—Pero es mi hija —dijo Edward indignado.

—Pruébalo Edward, el ADN hablara por ti —le dijo Emmett.

—No tengo que probarle a nadie que es mi hija, tengo papeles que ya lo prueban —dijo molesto.

—Eso no le bastara al Juez —intervino Alistair—. El Fiscal del Estado ya intervino por ti, me lo ha dicho el mismo en una llamada, pero el Juez piensa que por la posición y el dinero de los Cullen puedan hacer que se forjen documentos.

—¡No somos criminales! —dijo Edward levantándose del sofá.

—No, pero a los ojos de Reynolds estamos ocultando algo, maldita sea Edward todo sería mejor si te hicieras la prueba.

Edward volvió a derrumbarse sobre el sofá sin mencionar palabra.

Para Emmett y Alistair la actitud de Edward era irracional, la mitad de sus problemas estarían solucionados si realizara la prueba.

—¿Que más dijo esa especialista? ¿Es de fiar? —pregunto Edward.

—Katherine Campbell es Psicóloga, tiene la mejor reputación del Estado, ella y su familia se han relacionado con los Servicios Sociales desde siempre, su Padre es un Reverendo Presbiteriano que lleva varios proyectos de ayuda a la comunidad. Ella acaba de terminar un Doctorado en Psicología Clínica y hace dos años que lleva una Jefatura en los Servicios Sociales del Estado. Su informe apoyo el cuidado de las Swan y le ha confirmado al Juez Reynolds que la niña ha desarrollado un lazo con ellos y sería contraproducente separarla violentamente de su cuidado.

—¿Y entonces pierdo a mi hija? ¿Estos Swan se quedaran con ella? —dijo Edward ya levantando del sofá y caminando de un lado a otro del salón.

—No, no he dicho eso, tenemos que mostrarle al Juez todas las pruebas que la familia traiga y luego nos tenemos que relacionar con los Swan demostrándoles que somos su familia y cuidamos bien de ella, si Elizabeth no tiene memoria, tenemos que tratar de que la recupere o en su defecto tratar de demostrar que estar contigo no es un peligro para la niña.

—¿Me estás diciendo que debo ganarme a esta gente para recuperar a mi hija?

—Te estoy diciendo que los Swan son la clave para que el Juez te regrese a Elizabeth.

Edward volvió a frotarse la cara con las manos sin poder entender porque todo esto estaba cayendo sobre él.

—¿Y si la niña sigue en peligro? —pregunto Emmett.

—¿Qué? —reacciono Edward a su pregunta.

—Los secuestradores, si tienen cómplices, podrían volver por ella o por cualquiera de nosotros —acoto Emmett.

—De eso he conversado con el Jefe Swan —intervino Alistair—. A partir de este momento, ustedes y la familia que viene en camino tienen vigilancia policial.

~0~

A las 10:30 de esa mañana el resto de los Cullen –sin Didyme–, había arribado al Aeropuerto Internacional de Sea–Tac. Con ellos venía el abogado de la familia, Jasper, así como también Mike Newton Jefe de Seguridad de la Corporación Cullen y James Witherdale quien se había convertido en la mano derecha de Newton en los últimos dos años.

Mike Newton era un hombre con profundos ojos azul claro y cabello rubio pálido cuidadosamente arreglado con gel, para ser un hombre un par de años mayor que Edward a este le parecía inexplicable que su rostro estuviera surcado con arrugas prematuras y las sienes de su cabello estuvieran teñidas de blanco. Había sido Jefe de Seguridad de la Corporación desde hacía varios años, Edward lo vio en la sala de arribo, una vez más tratando de disimular su cojera producto de un accidente de tránsito de hace varios años.

Newton había recibido varios cursos de seguridad en el extranjeros que lo hicieron objeto de la confianza de Didyme y era por eso que había tomado las riendas de toda la seguridad corporativa. James por su parte, un hombre atlético con cabello castaño claro muy corto y ojos oscuros, había llegado a la Corporación hace dos años y fue Newton quien lo hizo su mano derecha desde que había entrado en nómina.

Mientras Edward abrazaba a su madre y hermana, ambas lo primero que hicieron fue preguntarle por la niña. Los pedidos de explicación no se hicieron esperar y tratar de calmar las voces de todos los Cullen fue toda una dificultad. Pero las conversaciones se dejaron para después ya que no querían hacer ningún tipo de comentario en el Aeropuerto. Todos se sorprendieron al notar que varios autos estaban con ellos y cuando Edward les informo que serían escoltados por policías, todos comenzaron a presentar sus quejas. El Detective Jacob Black, con casi dos metros de altura, piel morena y cabello negro intenso se presentó ante la familia. El hombre asignado por Charlie para dirigir la vigilancia de la familia les solicito a todos lo acompañaran a las oficinas del Cuartel de Policía de Seattle en el 610 5th Avenue, no hubo caras alegres en ninguno de ellos. El Detectives Black los llevo a todos al Cuartel y los dirigió a una sala conjunta donde les pidió que esperaran por sus superiores que estaban en camino.

Una vez que el Detective de retiro, todos comenzaron a pedir explicaciones sobre la situación y Edward, Emmett y Alistair no se daban abasto para responder a todas las preguntas.

Edward podía ver la preocupación en todos ellos. Su padre por ejemplo, un hombre que siempre se había mantenido pulcramente vestido llevaba un traje que a todas luces no se había cambiado en un par de días, su cabellera rubia parecía un poco más pálida y despeinada de lo normal, señal de que había pasado sus manos por él, un gesto que Edward había adoptado también en algún momento de preocupación. También sus ojos grises se veían preocupados, no sabía en ese momento si era más por su nieta que por su propio hijo.

—El Juez no puede hacernos esto —dijo indignado Carlisle—. No es así Jasper.

El hombre alto y de cabello color miel miro a la cabeza de la familia Cullen con la misma expresión de serenidad que la familia le conocía desde siempre. Jasper era un joven abogado cuyos ideales regían su vida. Su lealtad había sido siempre inquebrantable y su amor a su familia era comparado muchas veces con su amor a la Ley. Aunque era un Abogado Mercantil, su interés por el área penal nunca estuvo de lado y se sentía capaz de ejercer cualquier área del derecho en el cual se le requiriera.

—Tengo que ver el dictamen del Juez, pero en vista de la falta de pruebas lo primero que debe hacer el Juez es proteger a la niña. Y si la familia que la tiene lo está haciendo no entregara a la niña hasta que todo sea verificado.

—Pero Edward dice que tal vez no se la entreguen aún con nuestras pruebas —acoto Esme.

—El Juez seguirá exigiendo la prueba de ADN —dijo Jasper mirando a Edward preocupado—. Pero creo que el Juez está tomando en cuenta el informe de la Psicóloga de Servicios Sociales, debemos hablar también con ella.

—Debemos hablar con el Jefe Swan, él puede tener algún plan para poder hablar conjuntamente con el Juez, creo que eso será lo mejor —intervino Alistair.

—¿Tú estás de acuerdo con esto hermano? —pregunto Alice a Edward.

Todos voltearon sus ojos mirando a Edward y este miro a Alistair y Emmett quienes lo apoyaron con un asentimiento de cabeza.

—Los chicos y yo hemos hablado y pensamos que lo mejor será llevarnos bien con los Swan para que ellos también apoyen la entrega de Elizabeth, es la mejor opción para que el Juez Reynolds baje la guardia con respecto a nosotros.

—Puede ser la opción más razonable Edward, mientras se verifican tus datos podemos hablar con los Swan —acoto Jasper.

—Entonces todos podemos ver a Elizabeth, ellos lo permitirán, ¿no? —interrogo Alice.

En ese momento fueron interrumpidos cuando Charlie Swan, el Detective Black y otro hombre entraron al salón donde se encontraban.

—La familia Cullen supongo —dijo Charlie—. Mi nombre es Charles Swan y estos son mis hombres, el Detective Harry Clearwater y ya conocen al Detective Black.

—Jefe Swan —dijo Carlisle, tratando de ser cordial con el hombre cuya familia tendría la custodia de su nieta—. Permítame presentarme, soy Carlisle Cullen y esta es mi familia, mi esposa Esme —dijo señalando a la mujer delgada de mediana edad con grandes ojos verdes y cuyo rostro estaba enmarcado por una larga melena del mismo tono caramelo de su hijo—, mi hija Alice —señalo a una pequeña joven con facciones muy finas, de cabello negro intenso y en cuyo rostro se repetían los mismos ojos grises de su padre—, y su prometido y a la vez nuestro abogado Jasper Whitlock.

El Jefe Swan saludo cordialmente a las mujeres y el hombre señalado que estaban en el salón.

—Es un placer —dijo para ellos.

—Ya conoce usted a mi hijo, su amigo y mi sobrino y también nos acompaña el Jefe de Seguridad de nuestra empresa el señor Michael Newton y su mano derecha James Witherdale —concluyo él.

—Jefe Swan permítame ofrecer mis servicios, mis hombres pueden prestar la seguridad a la familia Cullen, no se necesitara la vigilancia policial —dijo Newton altaneramente—. Nosotros somos eficientes en nuestro trabajo —acoto.

—No creo que hayan sido tan efectivos cuando una niña fue secuestrada en sus narices —intervino el Detective Black.

Newton se le quedo mirando de manera implacable y cuando quiso responde fue interrumpido por el Jefe Swan.

—Señor Newton, este operativo está siendo llevado por la Policía de Seattle, y seguirá así mientras mis hijas estén involucradas en todo esto.

El silencio ante las palabras de Jefe fue elocuente. Alistair no dejo de mirar con reprobación a Newton mientras este fruncía el ceño molesto.

—Lo siento Jefe, tal vez no le aclaramos a Newton de manera adecuada que usted lo dirige todo, las cosas se harán como lo dispongan usted y el Juez Reynolds, no le quepa ninguna duda.

El Jefe miro con intensidad los ojos castaño oscuro de Alistair y le dio un asentimiento, tenía ya las referencias de este hombre alto que militaba en el FBI y sus fuentes habían dado fe de su integridad. Se había dicho a si mismo que le daría un voto de confianza a este hombre y su actitud de dejarlo a cargo le estaba mostrando que no había estado equivocado.

—Supongo que lo primero que querrán hacer es entregar las pruebas al Juez y hablar con la Doctora Campbell, para poder aclarar algunas situaciones.

—No, disculpe Jefe Swan —intervino Edward.

Charlie comenzó a pensar que si este chico le empezaba a crear problemas desde el principio nada iba a salir bien de todo esto.

—Entonces que es lo primero Señor Cullen.

Edward levanto la barbilla mirando a aquel hombre, no quería faltarle el respeto y sabía que sus amigos y familia estaban pensando que no podía alterarse con uno de los hombres que podía cambiar su posición ante la tenencia de su hija.

—Mi familia puede hablar con el Juez Reynolds ya que ellos han traído nuestras pruebas desde Chicago, pero yo necesito ver a mi hija Jefe Swan, necesito saber a ciencia cierta que es ella y que está bien.

Charlie pensó en ese momento que su "modo policial" estaba nublando otros aspecto de la situación, había olvidado que estaba frente al "posible padre" de su Burbujita y que si él estuviera en el mismo lugar de ese hombre también estaría pidiendo ver a su hija lo antes posible, eso hizo que su rostro se relajara de nuevo mirando a Edward.

—Tiene razón Señor Cullen, soy Padre y entiendo su preocupación. Lo primero que puedo hacer por usted es mostrarle esto y que verifique con sus propios ojos que estamos en el camino correcto.

Charlie saco de la solapa de su traje un iPhone el cual manipulo con rapidez dejando ver a Edward un video que se mostraba en la pantalla. En el video una hermosa niña de cabello rubio y rizos saludaba y mandaba besos a la cámara mientras una voz de mujer le pedía que mandara saludos a "Papá Charlie".

Ya no había dudas para Edward, la niña del video no era otra que su hija, era su Elizabeth. En ese momento Edward se derrumbó en la silla que estaba detrás de él y no pudo aguantar más el sollozo que salió de su garganta. Mientras su madre corría hasta él para tratar de consolarlo.

—Supongo que eso confirma que es su hija —Charlie le dijo a Edward y luego se dirigió al resto en la sala—. Haremos arreglos para que todos los que quieran hablar con el Juez Reynolds vayan con él y también preparare algo para que el Señor Cullen pueda ver a la niña.

—Edward —dijo Edward, aun con lágrimas en los ojos—. Puede llamarme Edward, Jefe y quiero… —dijo con voz entrecortada—. Quiero agradecerle a usted y su familia el cuidado que le han dado a mi hija.

—Solo hacemos lo que consideramos correcto Edward —dijo el Jefe—. Hare los arreglos, pero debes estar consciente que no podrás ver a la niña solo, por lo menos una de mis hijas estará presente y creo que la Doctora Campbell también querrá estar allí.

—Lo entiendo Jefe —asintió Edward—. Hare lo que sea necesario.

—Bien, nos pondremos en marcha.

Todos los miembros de la sala fueron abandonándola detrás del Jefe Swan, a la espera de que los guiara hasta las acciones que antes había indicado.

Emmett y Alistair fueron los últimos en la sala y antes de salir Emmett tomo el brazo de Alistair deteniéndolo.

—¿Qué pasa? —pregunto Alistair.

—Mentiste —le dijo Emmett—. Le dijiste a la familia que la seguridad era por el secuestro y para saber realmente si éramos la familia de la niña y no les dijiste porque habíamos volado hasta aquí y sobre esos hombres, ¿porque?

—Confió en mi familia Emmett y en ti, no puedo decir lo mismo de todos los que estaban en la sala.

—¿No confías en Newton o en Witherdale?

—No confió en nadie que no sea mi familia o mis amigos. La Casa Cullen de Near North Side estaba llena de cámaras de seguridad, cámaras que fueron instaladas por la seguridad de Corporación Cullen y ninguna mostró absolutamente nada.

—¿Crees que ellos estén metidos en esto? —Emmett dijo frunciendo su ceño.

—Cómo te dije a excepción de mi familia y amigos, no creo en nadie Emmett, en NADIE.

~0~

La Corte de Menores del Condado de King estaba a solo a unos cuantos edificios del Cuartel de Policía. En cuanto Charlie pudo hablar con el Juez Reynolds este le indico que quería a todos los Cullen en sus oficinas después de la hora de su almuerzo.

Cuando todos llegaron a las oficinas del Juez este solo dejo pasar a los Cullen, su abogado y al Jefe Swan.

Jasper en representación de la familia entrego al Juez todos los papeles que identificaban a Elizabeth Anne Cullen Evanson, hija de legítima de Edward Anthony Cullen Platt y Jane Natalie Evanson.

El Juez Reynolds examino todos los papeles y luego pregunto a Edward:

—Señor Cullen, sabe usted que su comportamiento de estos días ha puesto en duda la paternidad de la niña, no insinuó que estos papeles no sean correctos pero su falta de cooperación en cuanto a la prueba de ADN a sentado un precedente, ¿entiende eso?

—Lo entiendo Su Señoría, pero como ve, toda mi familia está aquí para dar fe que soy el Padre de Elizabeth y que ella es una niña amada y cuidada de la manera correcta.

—¿Se ha enterado de la condición de la niña? ¿Su falta de memoria y habla?

—Sí Señoría y mi familia y yo podemos encontrar el mejor terapista o psicólogo que mi hija necesite para ser tratada.

—Eso ya lo tenemos aquí Señor Cullen, la especialista que ha tratado a la niña me indica que ella ya ha formado lazos con la familia del Jefe Swan, ¿está usted dispuesto a separarla de esta familia sin saber que otro daño psicológico puede causarle a la niña?

Edward miro al Juez Reynolds sabiendo que él no aceptaría una negativa a las decisiones que había tomado. Recordó las palabras de Alistair de usar a los Swan como su mejor arma cuando le contesto al Juez.

—No quiero causar ningún otro daño a mi hija Señoría, sé que la familia Swan ha cuidado de ella desde que la encontraron y estoy muy agradecido a ellos por eso. Pero debe comprender que necesito estar con mi hija, necesito saber si ella puede reconocerme y aunque no lograra hacer que ella me recuerde, mi familia y yo necesitamos volver a crear los lazos que teníamos con ella y que ella nos acepte finalmente para poder volver con ella a casa.

El Juez Reynolds miro fijamente a los ojos de Edward, mientras su cabeza asentía.

—Buena respuesta Señor Cullen. No se le negara el derecho de ver a su hija y que su familia también la vea, como usted dice, lo que queremos todos es el bienestar de la niña. La Doctora Campbell podrá hablar con usted de la condición de la niña y ella podrá evaluar la interacción de la niña con usted y su familia. Una vez que ella me entregue su informe podre reevaluar la situación.

—Gracias Su Señoría —dijeron todos los Cullen.

—Les sugiero paciencia, si la niña no los reconoce o no reacciona bien ante las visitas, hay que tratar de cambiar su percepción, ella debe acostumbrarse de nuevo a su familia y eso requerirá de algún tiempo, espero que todos estén conscientes de ello.

—La familia hará lo necesario Su Señoría —intervino Carlisle—. Y estamos seguros que podemos contar con la ayuda de los Swan para ello, ¿cierto Jefe?

El bigote de Charlie se movió un poco antes de asentir y contestar a Carlisle.

—Mi familia solo quiere el bienestar de la niña como ya ha dicho el Juez, todos haremos lo correcto.

Una vez que el Juez ratifico su sentencia los Cullen y Charlie fueron dejados solos para que entre todos acordaran realizar el primer encuentro con la niña. El Jefe se retiró a un lado del despacho y realizo una llamada de la que los Cullen no pudieron entender demasiado.

—Sí, pensé que sería lo mejor —dijo Charlie al auricular—. No, no creo que ellas deban estar en casa, debe ser un encuentro entre ellos, una sola basta junto a Kate —explicaba—. ¿Qué? ¿Por qué? —pauso de nuevo—. Son muchos y existen restaurantes querida, ¿lo sabías? —hubo un largo silencio y luego el Jefe aliso su bigote con su mano en gesto de exasperación—. No creo… —guardo silencio de nuevo—. Pero es que… —silencio de nuevo—. Ok, lo haré —asintió como si la persona al otro lado de la línea pudiera verlo—. Ya dije que lo haré, ¿no lo dije? —dijo cerrando los ojos—. Bien, yo también te amo, nos vemos luego.

—Señor Cullen —dijo Charlie dirigiéndose a Edward.

—Solo Edward, Jefe.

—Bien… Edward, creo que podrá reunirse con su hija mañana —Edward iba a intervenir para decir que quería ver a su hija lo antes posible y Charlie hubiera podido entender eso—. Recuerda Edward que la Doctora Campbell debe estar allí y ella tiene que cancelar citas en su agenda para hacerlo, ya arregle que una de mis hijas los acompañe también, podrás ir a mi casa mañana en la mañana y si lo deseas pasar la mañana con la niña.

Edward hizo una larga inspiración y luego asintió al Jefe Swan en actitud de derrota.

—Te entiendo hijo, pero como dijo el Juez, debes tener paciencia.

—La tendré Jefe —respondió Edward confiado.

—En cuanto al resto de ustedes, será un placer recibirlos en casa para una reunión informal, si todos están de acuerdo, mañana en la noche.

—Estupendo Jefe, será un placer para todos nosotros —confirmo Carlisle.

—Genial, podrás ver a tu chica hombre —murmuro Alistair a Emmett, mientras este abría de par en par sus ojos deseando callar a Alistair. Luego carraspeo y dijo:

—Bien, creo que es momento de irnos, todos necesitamos descansar y tenemos que hacer los arreglos para que tengamos donde quedarnos esta noche y algunos días más.

Pero Alistair no dejo de sonreírle mientras agitaba sus cejas.

Cuando todos estuvieron listos para abandonar la oficina del Juez, Charlie carraspeo y todos voltearon a verlo.

—Señora Cullen —dijo dirigiéndose a Esme—. Le parecerá una petición extraña, pero tendría usted algún número donde pudieran localizarla.

Carlisle miro a Charlie un poco extrañado y Esme solo pudo atinar a ver entre su marido y Charlie.

—Sé que es una petición extraña, pero en cuanto usted conozca a mi esposa me entenderá, ella pidió su número y usted está casada así que entenderá mi posición si no llego a casa esta tarde con ese número —dijo Charlie con rostro compungido.

Esme Cullen soltó una risita y busco en su bolsa de mano lápiz y papel para anotar su número celular para el Jefe Swan. Cuando Charlie lo recibió puso en su rostro una gran sonrisa, no sin antes preguntarse cuanto podía hacer su esposa con esa información.

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Esa misma noche. En una localización desconocida…

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—¿Y se supone que así quieres ser mi mano derecha? —pregunto el hombre furioso al auricular del teléfono, mientras reclamaba a su subalterno.

Habían sido eficientes jefe, esos imbéciles nunca me habían fallado.

—En lo único en lo que coincidimos es que fueron unos imbéciles.

Perdieron el control jefe, todo se fue a pique cuando mataron al piloto, no solo usted ha perdido a uno de sus mejores contactos, yo también lo he hecho y todo gracias a ellos.

—¿Tú? ¿Tú has perdido? Pedazo de escoria —dijo el hombre indignado mientras se ponía de pie—. Tú y tus inútiles hombres han echado por tierra mis planes. Esta era una fórmula perfecta para que todos los Cullen se revolvieran en su mierda. Tener a la niña era la manera de que todos hicieran lo que yo quería, ahora tendré que seguir con los planes tan lentamente como antes. ¡¿Crees que eso era lo que quería?! —grito al auricular.

Lo voy a compensar jefe, ya no habrá cabos sueltos, yo mismo me encargare de esto, la buscare yo mismo y se la quitare en sus narices.

—¿Que dices pedazo de basura? Media Policía de Seattle está vigilando a esa niña, a los que la protegen y también a los Cullen, mis planes se han visto retrasados más que nunca y alguien debe pagar por ello…

No jefe, lo arreglare, lo prometo… —dijo el hombre ya desesperado.

—Es tarde, muy tarde… —dijo mientras cerraba la llamada con violencia.

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De aquí en adelante, cada teoría cuenta, cada idea es importante, cada nombre de capi, cada canción.

¿Quién ha secuestrado a este hermoso Ángel? ¿Hay algo en algún personaje que te mantenga en duda?

¿Lo sabes? ¿Lo sospechas? Dime, quiero saber qué piensas.

Guest: Gracias por escribir. Lo que viene es una gran reunión entre las familias. Y en cuanto a Burbuja, ¿es? ¿No es? ¿Qué piensas realmente que puede ser? ¿Cuál es tu teoría?

Yoliki: Gracias por seguir allí. Tanya es fuerte, como son todas las Swan, ha salido adelante, aunque Demetri… bueno como dijo Garrett "es un cerdo". Y Edward, hay que darle un poco de comprensión en todo esto, ¿cómo te sentirías si te hubieran quitado a tu hija? Esto es parte de lo que leerán y tal vez no les gustara de él, pero pónganse un ratito en sus zapatos.

Blankitapia: Un gusto saber de ti nuevamente. Como dije en un comentario por allí, he hecho una investigación en cuanto al show de la niña, pronto Kate expondrá la teoría que utilicé para el silencio de Burbuja y ya veremos si con el tiempo ella volverá a hablar. Como dije en un mensaje anterior Tanya es fuerte, pero los Cullen no son nada de su agrado. Y siiii amo la fuerza femenina y aquí habrá un montonnn.

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