Tulipanes.

Iruka y Naruto caminaban por la aldea dirigiéndose a la Mansión del Hokage, mucha gente que reconocía a Naruto se acercaban para saludar y verificar que había regresado al parecer el rumor se había extendido por toda la aldea.

- Iruka Sensei cuando hablaste con el viejo Teuchi, dijiste que "Jounins de alto nivel" ¿a quienes te referías? Es decir solo estuve con los de siempre Sakura, Shikamaru y los demás. – Naruto con los brazos cruzados y los ojos cerrados, caminaba tratando de recordar si había visto a alguien más. Iruka se sorprendió al escuchar su pregunta.

- Pues bueno Naruto, los chicos después de la guerra fueron ascendidos todos a grado Jounin, en otras aldeas tuvieron el mismo proceder con los participantes en la guerra aunque no sé qué tantos. – En ese momento una despampanante mujer de cabello castaño se paró en frente de ellos, ella vestía un vestido rojo muy apretado que resaltaba sus voluptuosos y exagerados senos, empezó a hablar y gemir al mismo tiempo.

*Mujer*

- Umm… Naruto Kun aaaa…. así que volviste a la aldea ummm… estas más alto y sexy… aaaa ¿Por qué me dejaste sola? Ummm… - Al mismo tiempo la castaña se agachaba para exhibir aún más sus pechos que por poco y se salen de su vestido, en ese momento Iruka salió disparado hacia atrás por un chorro de sangre que salió de su nariz.

Naruto quien se había sonrojado se echó a reír viendo a su Sensei y reconoció a la mujer.

- Konohamaru! Que buena transformación has mejorado mucho. – En ese momento la mujer corrió a abrazar a Naruto y desapareció en una nube de humo revelando a Konohamaru quien abrazaba a Naruto.

- Naruto nii chan… - Konohamaru abrazado al rubio empezó a llorar mientras seguía hablando. – Sabía, yo sabía que no podías morir antes de ser Hokage, sabía que ibas a regresar Naruto nii chan. – Ambos dejaron de abrazarse volviendo a la compostura pues después de todo eran ninjas. Naruto disimulando su llanto empezó a sonreír y empezó a gritar a Konohamaru. – Claro que no! Como tu Sensei y rival tenía que estar aquí para verificar que te conviertas en un gran shinobi! – Ambos empezaron a reírse a carcajadas pero Iruka golpeó a ambos en la cabeza interrumpiendo la escena, ambos se pusieron de cuclillas sosteniendo sus cabezas que tenían dos chichones enormes. – Ya son shinobis hechos y derechos y no pueden comportarse como tal. – Konohamaru se levantó. – Pero Iruka Sensei ese jutsu es un golpe crítico, mira cómo te afectó. – señalo el rastro de sangre en el piso y la distancia que había volado Iruka. Este se sonrojó haciendo que Naruto y Konohamaru empiecen a nuevamente a reírse finalmente Iruka también se unió y también se rió.

El sol empezaba a descender en el cielo, muchos locales cerraban, otros encendían sus letreros y luces y los de horario nocturno empezaban a prepararse para abrir los negocios. El estómago de Naruto volvió a rugir no había comido nada desde que llegó y su hambre empeoró cuando sintió el aroma del ramen de Ichiraku.

- Konohamaru lo siento tengo que ir a ver a Tsunade Obaachan y rápido porque creo que moriré del hambre. – Naruto agarró su abdomen en señal de hambre extrema. – Vamos Iruka Sensei pronto para ir a comer. – Konohamaru e Iruka asintieron, Konohamaru se despidió.

- Naruto nii chan, luego me cuentas todo. – Se alejó el Sarutobi corriendo. Los dos shinobis continuaron su marcha para ir a ver a la Hokage.

- Bueno como te decía Naruto, tus compañeros de clase ya son Jounins. – Naruto agacho la cabeza y dejó colgar sus brazos en señal de depresión. Todos son Jounin y yo soy un simple genin. – Iruka se dio cuenta de lo que pensaba Naruto por la postura que tenía al caminar. – No estés deprimido Naruto por algo tan simple, además ya has superado a los mismos Sannin en tu caso un grado es una mera formalidad. – Ambos ya habían llegado a la Mansión del Hokage y empezaban a subir las escaleras que llevan a la oficina, cuando llegaron iban a golpear la puerta pero esta se abrió dejando ver a Shikamaru que salía. – Oh! Iruka Sensei, Naruto sigan adelante yo ya terminé la reunión con la Hokage, me marchó. – El rubio e Iruka se despidieron del Nara a la vez que ingresaban a la oficina. – Obachaan ¿para qué me necesitas?, aún no he comido y siento que voy a morir, además hace poco estuve aquí, la edad ya te afecta creo. – Naruto con los ojos cerrados y los brazos cruzados afirmaba con la cabeza, pero recibió el golpe de una tabla de apuntes en la cara.

- Naruto! Ya te he dicho que no me digas así! – Tsunade luego de lanzarle la dura tabla, se acomodó en el asiento. – No sabes cuánto extrañaba eso Naruto… - Pensó la rubia. – Pero si no te reprendo ahora no quiero imaginar con que me saldrás luego… - La Hokage sonrió un poco y comenzó a hablar.

- Gracias Iruka por traerlo, puedes dejarnos necesito hablar a solas con Naruto. – Iruka se puso firme e hiso una reverencia para despedirse de Tsunade.

- Hi Hokage Sama, Naruto te esperare en Ichiraku. – Iruka abandonó la oficina.

*Tsunade*

- Bueno Naruto me imagino que ya sabes que todos tus compañeros ya son Jounin y pues tú sigues siendo un genin, yo he pensado que en tu caso un rango no hace la diferencia creo que hasta superaste a mi abuelo el Shodai Hokage. – Tsunade se quedó pensando un momento y prosiguió. – Así que no veo necesario darle mucha importancia al asunto. – Naruto agachó la cabeza decepcionado. – Pero. – Naruto volvió a ver a la Hokage con esperanza en sus ojos. – Debido a tu desaparición y tu regreso tan anecdótico he pensado que sería bueno que tengas un… - Naruto cerraba los puños y abría la boca expectante de lo que decía Tsunade. – Un examen, así veremos tu capacidad y te daremos el grado que mereces luego de ser evaluado. – Naruto estaba confundido. – A la vez que serás el evento de inauguración de los exámenes chunin este sábado, todas las delegaciones de las naciones te verán y confirmarán que eres tú y te recibirán como un héroe y bien ¿Qué me dices Naruto? – La rubia cruzaba los brazos y se arrimaba a su sillón esperando la respuesta de Naruto.

Naruto quien seguía confundido pero emocionado por poder ascender de grado empezó a afirmar con la cabeza, pero una duda lo frenó en seco.

- ¿Qué clase de "examen" Obaachan? – El rubio jugaba con los dedos mientras desviaba la mirada esperando la respuesta de la Hokage. – Bueno te enfrentaras a shinobis de Konoha, todos te atacaran a matar y todo será en frente del público asistente. – Tsunade miraba como Naruto daba un respiro de alivio.

- Aaaa… que alivio pensé que era escrito, entonces cuente conmigo Obaachan. – Naruto levantaba su pulgar en señal de aprobación.

- Esta bien Naruto, entonces notificaré a las aldeas y al consejo que tu examen será el acto inaugural de los exámenes este sábado. - Tsunade se estiró en el asiento en señal de cansancio.

- Naruto por cierto, reporté tu regreso al consejo y ellos han ordenado que por un lapso de un mes no puedas salir de la aldea, al menos que sea una emergencia y estarás vigilado por cazadores especiales Anbu. – Tsunade miraba seriamente al rubio. – No es que desconfiemos de ti Naruto, pero tu historia es poco creíble y además yo siento que me ocultas algo, mi deber es interrogarte hasta que este satisfecha y segura con la información que me des, sin embargo como eres tú voy a esperar a que decidas contarme. – Tsunade se levantó de su asiento y se paró frente a la ventana observando los últimos rayos del sol irse.

*Kurama*

- Esta mujer es muy inteligente Naruto, a pesar de sus emociones y la conmoción de tu regreso se percató de los detalles, depende de ti muchacho yo preferiría que hables con ella y así también puedas ir pronto a Uzushiogakure y lo más importante que estemos tranquilos sin que nadie sospeche de ti. – Kurama sentado esperaba las acciones del muchacho.

Naruto ya había pensado en revelar toda la verdad a Tsunade, después de todo le tenía confianza y a diferencia de los demás no actuaría por impulso así que se decidió.

- Obaachan, quiero mostrarle algo y a la vez contarte todo lo que paso el día que desaparecí. – Tsunade regresó a ver al rubio con una sonrisa, ella sabía que podía confiar en él.

- Bueno Naruto empieza por favor. – Tsunade se sentó en el escritorio.

Naruto le relató todo referente a la revolución de Sasuke y sus terribles consecuencias, además de la posibilidad de que seres del mismo lugar de donde venía Kaguya lleguen a la Tierra buscando el poder del Shinju, esto último le ocasionó bastante preocupación a la Hokage había recordado todo lo que le habían contado Kakashi y Sakura acerca de la madre del Rikudou Sennin y su abismal poder.

- Finalmente Tsunade Obaachan tengo que mostrarte esto. – Naruto cerró sus ojos, juntó sus manos concentrando su chakra.

- Rinnegan! – Gritó el rubio abriendo los ojos revelando los ojos del Rikudou Sennin, Tsunade se pusó de pie por la impresión de ver a Naruto con los legendarios ojos en su poder.

Estos eran igual a los que había visto en Pain, pero estos eran más oscuros y el patrón de líneas era más definido. La apariencia de Naruto era espeluznante, su cabello más largo con puntas rojas color sangre y su capa negra con llamas le daban un semblante de demonio.

- Naruto tienes el… - La Hokage podía sentir un gran chakra proveniente del rubio, la rubia se quedó sin palabras mientras Naruto volvía juntar las manos y cerraba los ojos, cuando los volvió a abrir el dojutsu había desaparecido.

Naruto suspiró y sonrió. – Bueno en el año que estuve en la otra dimensión, mi entrenamiento solo fue mental, junto a Kurama entrenaba tratando de poder controlar el Rinnegan sin que me deje exhausto, aunque sus técnicas no las manejó muy bien todavía. - Naruto cruzó los brazos y volvió a hablar. – No les conté todo porque no quería que sepan la verdad sobre Sasuke, quiero que el último recuerdo de él sea que ayudó a derrotar a Madara y Kaguya y que nuestro enfrentamiento final fue por nuestro conflicto personal. – Naruto suspiró muy profundamente como tratando de sepultar sus emociones. - Tampoco quiero asustarlos por una profecía que puede no cumplirse, y pues respecto al rinnegan, cuando los sapos vieron el rinnegan sin aviso pensaron que era un impostor y me atacaron, no quería que ustedes hagan lo mismo. – La Hokage se volvió a sentar mirando al techo.

- Ahora entiendo todo Naruto, fue sabio de tu parte proceder como lo hiciste, en verdad has madurado sin embargo creo que debemos informar a los otros Kages sobre los entes que podrían llegan al mundo, para estar listos y formar shinobis fuertes para el futuro. – Tsunade se sentaba y miraba a Naruto. – Gracias Naruto por confiar en mí ya puedes retirarte y prepárate para el sábado no te la van a poner fácil. – Naruto salió de la oficina y empezó a correr en dirección a Ichiraku, su hambre era demasiada y moría por comida.

El sol ya había caído en Konoha, los postes iluminaban las calles y las personas caminaban en camino a su casa o a restaurantes y bares para encontrarse con sus seres queridos, en otra parte de la ciudad en las gradas que daban acceso al segundo piso del bloque de departamentos donde vive Naruto; la Yamanaka descendía con un sobre purpura en sus manos.

- Menos mal y recordé esa carta, no debí haberla firmado con mi nombre… pero bueno, quien se iba imaginar que Naruto regresaría justo hoy. – Ino habló para sí misma mientras sonreía saliendo del edificio.

*Voz*

- Ino San, ¿Qué estás haciendo por aquí a esta hora? – La rubia del susto dio un brinco y regresó a ver de dónde provenía esa voz.

- Oh, Hinata me asustaste ¿Cómo estás? – La Yamanaka se molestó un poco por encontrarse con la Hyuga, después de todo no quería que nadie la viera rondando por casa de Naruto. – Bueno vine a dejar un encargo de la florería, por suerte el último del día. – Sonrió falsamente mientras escondía el sobre en su bolsillo con disimulo.

- Ah! Bueno Ino San pensé que habías venido a ver a Naruto Kun. – Hinata solo sonrió con alivio.

Un silencio incomodo se formó entre ambas kunoichis, parecía el preámbulo de una batalla.

- Hay Hinata eres tan inocente que a veces es un fastidio, pero bueno creo que me intentaré zafar de esta. – Ino pensaba en cómo salir sin parecer sospechosa, pero cada segundo empeoraba la situación. – ¿Y tú Hinata que haces por acá? Como recién regresaste de Sunagakure deberías estar descansando. – Ino preguntaba intentando sacar información, pero ella mismo se recriminó – Ya sal Ino para que preguntas tonterías, puede regresar Naruto y ¿Qué le vas a decir? – Ino solo sonreía mientras su mente le gritaba que corriera.

Hinata esta vez la miraba muy seria, sospechando que la Yamanaka no estaba ahí por ninguna entrega.

- Quería ver si Naruto Kun estaba en su casa, tú sabes que puede necesitar algo, como ha estado tanto tiempo afuera. – Esta respuesta solo hizo que el ambiente se ponga más tenso. Ambas se miraban muy seriamente sin emitir palabra alguna. – Vaya así que al fin estas saliendo del cascaron Hinata. – Pensó la rubia. – Si ya terminaste deberías irte Ino San. – Hinata dijo en su mente.

Ino decidió poner fin al asunto ya que no quería quedar en evidencia. – Bueno Hinata que tengas linda noche. – Dio media vuelta y se fue sin esperar la respuesta de Hinata, la cual solo vio irse y suspiro

*Hinata*

- Bueno mejor voy a ver si esta Naruto Kun, cuando fui a Ichiraku solo estaba Lee y me dijo que fue donde la Hokage, pero como tenía la ropa destrozada pudo haber venido primero a su casa… - Pensaba la kunoichi mientras llegaba a la puerta del rubio, en esta había muchas cartas, recuerdos y flores que la gente solía dejar a modo de plegaria para que sea encontrado; sin embargo algo le llamó la atención unos tulipanes (Ino = tulipán)muy frescos en el suelo con una pequeña nota sin firmar, tomó las flores y leyó la nota.

- "Feliz cumpleaños Naruto, me alegra que hayas regresado. Post data: Me gustas." – Hinata volvió a dejar las flores, pero se quedó con la nota. – Lo sabía Ino San… - Hinata suspiró y golpeó la puerta, no recibió respuesta así que regresó a las escaleras y salió del edificio. – Puede ser que esté ya en Ichiraku, debería ir para allá. – Hinata salió en dirección al local de ramen.

Naruto corría por toda Konoha, su estómago rugía tanto que parecía que Kurama quería salir por su ombligo, en ese momento chocó fuertemente con la Yamanaka quien iba distraída viendo el sobre que tenía en sus manos, el impacto hizo que ambos cayeran sentados en direcciones opuestas. Naruto se levantó pronto a ayudar a Ino.

- Ino discúlpame no te alcance a ver. – Naruto tomaba la mano de Ino ayudándola a levantarse.

- No te preocupes Naruto, yo iba distraída. – La rubia se limpiaba el polvo de su falda morada, mientras le daba una sonrisa a Naruto. – Pero a dónde vas con tanto apuro Naruto, parece que te persigue la muerte jeje. – Sonrio la Yamanaka mientras señalaba a Naruto, en ese momento el estómago de Naruto volvió a rugir haciendo que se sonroje porque esta vez lo escuchó Ino.

- Es que siento que voy a morir sino como pronto. – Naruto se agarraba el abdomen mientras cerraba los ojos y hacia una especie de baile. – Ven vamos te invito a comer Ino, también va a estar Iruka ojala que me haya esperado porque es tarde. – Naruto tomó de la mano a la Yamanaka quien se sonrojo por el gesto del rubio.

- Naruto yo no… - Ino trataba de excusarse pero Naruto la interrumpió, había tomado el sobre del piso. – Ummm Ino se te cayó, parece una carta de amor déjame ver… - Ino se la arrebató de las manos a la vez que se había puesta roja casi como un tomate. – Eeh?! Ino perdón creo que es de uno de tus admiradores. – El rubio observo como Ino estaba roja y le tocó la frente. – Ummm creo que tienes fiebre, estas muy caliente y como no, si andas con todo el vientre descubierto. – Naruto miraba fijamente el abdomen de la rubia haciendo que se sonroje más y se sienta un poco incomoda.

- Naruto! déja de verme así! – Ino trató de fingir enfado pero estaba muy avergonzada, siempre había sido muy orgullosa y debía mantener esa imagen.

- Lo siento Ino y bueno ¿si vamos a comer ramen? – Naruto con la saliva casi derramándose del hambre esperaba la respuesta de la kunoichi.

- Bueno Naruto yo no… - Ino no quería romper su dieta pues su figura siempre había sido su orgullo y prioridad, sabía que un tazón de ramen en la noche sería una bomba de calorías, pero no quería desaprovechar esta ocasión.

*Inner Ino*

- No puedo perder esta oportunidaaaaad! Esto cuenta como una cita… creo. –

*Ino*

- Gracias Naruto, acepto la invitación y aprovechamos también para conversar un poco. – Ino le sonreía al rubio y guardaba el sobre en su bolsillo, sintió como Naruto tomó su mano otra vez y empezó a correr.

- Narutoooo! Espera me vas a volver a botar al piso. – Ino trataba de igualar la velocidad de Naruto, evitando enredarse con sus propios pies a la vez que apretaba la mano del Uzumaki con fuerza.

- Lo siento Ino pero ya mismo llegamos. – Ambos se detuvieron en la entrada de Ichiraku y Naruto dejó libre la mano de la Yamanaka.

*Inner Ino*

- No me sueltes amor. – Inner Ino ponía cara de gato triste.

*Ino*

- Ino contrólate! Ya estás muy ruborizada, casi ve la carta y si sigues nerviosa vas a quedar en evidencia; bueno hay que tomar las cosas con calma. – Ino tomaba aire controlándose y siguió a Naruto dentro del restaurante.

No había mucha gente dentro del local, salvo una pareja e Iruka quien estaba de pie despidiéndose de Teuchi y Ayame.

- Estuvo delicioso muchas gracias, creo que Naruto se hizo bastante tarde. – Iruka vio a Naruto y a Ino entrar.

- Naruto lo siento mañana tengo que estar temprano en la academia, con los exámenes chunin tan cerca, el trabajo se ha duplicado. – Iruka se disculpaba con los rubios, pero vio a Ino y se preocupó por el color de su piel.

- ¿Ino te sientes bien? Tienes la cara roja parece que estuvieras con mucha temperatura. – Iruka miraba fijamente a la kunoichi. – Me sorprende que siendo una ninja médico no cuides de tu salud. – Naruto afirmaba con la cabeza. – Es verdad yo le dije que puede ser porque está mostrando el ombligo en la noche, con tanto frío cualquiera se enfermaría ttebayo - A Ino le tembló ceja y no lo importó que la escuchen, pero le colmaron el plato. – Les dije que estoy bien! Dejen a mi ombligo en paz! - Ambos se asustaron por el grito de la kunoichi, y empezaron a pedir perdón haciendo muchas reverencias.

*Inner Ino*

- Si! Victoria! – Inner Ino hacía la señal de victoria con su mano derecha.

*Ino*

- Disculpe Iruka Sensei creo que me pase un poco, lo que pasa es que Naruto me trajo corriendo y… – Ya calmada solo sonrió culposamente.

- No perdóname tú a mi Ino, bueno chicos me voy ya nos veremos mañana. – Iruka se despidió de ambos shinobis y a la vez ambos respondieron al unísono.

- Hasta mañana Iruka Sensei –

Saludos:

Gracias por seguir este Fanfic, la verdad no pensé que alargara tanto pero siempre nuevas cosas llegan que creo que son importantes.

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