Sé que van a odiarme profundamente, ¡lo sé, lo sé lo sé!! Pero es necesario!!
El próximo capitulo ya está casi listo, mas tardar el viernes sin falta para ustedes, como una manera de redimirme por esto que van a leer…
Seeley Booth la vio salir del edificio, mirando hacia ambos lados con ansias desesperadas, de repente sintió que estaba observando a un ángel, un ángel terco y exasperante pero que le colmaba el alma y lograba derretir su recio corazón.
Temperance lo reconoció en la oscuridad de la noche, saber que no se había marchado la llenó de felicidad, como si alguien le diera una oportunidad mas de resarcirse, una oportunidad mas de hacer las cosas bien.
Cuando la vio caminar a su encuentro el agente supo que mataría y moriría mil veces por esa mujer, había dejado sus misiones de francotirador hacia tiempo, su conciencia de "buen chico católico" no deseaba seguir cargando mas muertes, quería redimirse, equilibrar la balanza, pero sin embargo, había empuñado el arma en mas de una ocasión y supo que lo haría un millón de veces mas sin siquiera dudarlo, porque enseguida supo que había algo mas importantes que sus creencias, el debía hacer un mundo mas agradable para ella.
Brennan no vio la Eco Explorer color rubí que se acercaba raudamente, su mente y sus sentidos se hallaban en una dimensión totalmente ajena a los elementos que la rodeaban.
El conductor de la Ford no la vio salir por entre las sombras de la noche, pero claro estaba que, después de varias cervezas en aquel maloliente bar, no podría ver más allá de sus propias narices.
Booth oyó el rechinar de los neumáticos mucho antes de divisarlo, no quiso creer que podría suceder, "por favor no lo hagas" susurró al aire como una plegaria. Instintivamente corrió hacia donde ella se encontraba, aun sabiendo que no podría alcanzarla.
Un segundo antes que todo ocurriese, sus miradas se cruzaron y el mundo pareció filmarse en cámara lenta, Booth se aferro a esos ojos con los propios bañados en lagrimas y pronto tuvo la certeza de estar observando un ángel con la apariencia de una frágil muñeca.
En el momento en que la camioneta rozo su piel, Brennan comprendió que algo malo estaba sucediendo, entonces solo pudo esperar que él hubiera entendido todo lo que ella estuvo a punto de decirle.
Para cuando el conductor escapó sin mirar atrás y amparado en las sombras nocturnas, el ángel se encontraba tendido en la acera como si solo fuera los vestigios de una muñeca rota.
