Años sin verlos ¿No? ¿Me extrañaron? Yo extrañe mi tiempo de relajación máximo donde podía escribir xD Pues, ustedes saben que hacer los capítulos a base de "Días" se termina tornando difícil pero espero poder dejar todos los días parejitos~

Y sobre todo, ¡Espero que les agrade este medio día!

DIA ONCE

Abrió los ojos costosamente. Eran quizás las cuatro o las cinco de la mañana, su horario de sueño se había disparado catastróficamente. Quizás cuando todo eso terminara al fin podría dormir a cierta hora y despertar a otra y no tener saltos de sueño tan…rotundos. Se levantó para meterse a bañar. Se despojó de la falda y la camisa. Vió su rostro en el espejo. Dios. Tenía los ojos hinchados. Hoy si tendría que bañarse en maquillaje. Se sacó las medias y la ropa interior. Se sentía desastrosa. El agua helada le cayó como un recordatorio de quien era. ¿En qué pensaba? ¿Liberarse y escapar del país? Qué clase de ridiculez pensaba.

"Jamás serás libre, aférrate a la seguridad de tu uniforme."

La voz de su hermana resonó como un bombardeo en su mente. Seguía ahí. Atormentándola. Siempre que quería seguir un camino terminaba llegando a arruinar todo. Había permanecido cinco años amarrada a este oficio que le permitía olvidar esa sombra…esa pesadilla que se había convertido su hermana. Siempre que aumentaba la distancia con Anna el recuerdo de ella llegaba con más fuerza, opacando toda su mente.

Odiaba que ella tuviese razón. Jamás iba a ser libre. Debía vivir lo que le quedaba de vida haciendo lo que siempre ha hecho.

Esconderse detrás de la máscara de seriedad que había creado.

Quizás el hecho de ser una reina del hielo impuesta…ahg…quería dejar de pensar.

"No creo que seas una reina del hielo."

La voz de Anna sonó en su cabeza.

-¿Qué?

"Quizás una reina de las nieves~"

Sacudió la cabeza. Algo estaba sucediendo con ella.

Salió de la ducha y empezó a vestirse. Aun tenia sueño. Prendió el televisor para mirar la hora del noticiero. El mismo reportero del día anterior seguía ahí parado. El reloj decía las seis de la mañana.

"Como les había contado el día de ayer se ha expandido el rumor de la bomba en el juzgado. Han encontrado la bomba y han seguido con el procedimiento de limpieza sin ningún percance. Hoy se volverá a retomar el tan hablado juicio Summers. Ahora el personal de las fuerzas militares se mantendrá en la puerta y revisaran a cada una de las personas que entren en el recinto. Ellos han añadido que la seguridad de la población es lo más importante y que se mantendrán firmes para detener y eliminar este terrorismo de raíz. Al parecer están preparados para cualquier caso de mini terrorismo el día de hoy. Esperamos con el corazón bombeando veloz mente que nada malo ocurra. Les seguiremos informando."

-Uhg…

Se tiro a la cama a medio vestir. Su celular dio una gran vibración y se levantó a tomarlo. Era un mensaje de un número desconocido.

"El juicio empieza a las nueve. Pabbie."

-¿El también sabe mi número?

Kristoff. Se me olvida que el chico le cuenta todo a su familia. Se terminó de vestir y se puso frente al espejo. Debía hacer algo con esas bolsas y con sus ojos hinchados.

Anna despertó como siempre solía despertar cuando era más joven. Radiante. Elsa la hubiese envidiado. No importo la clase de lugar donde durmió, estaba llena de energía. Usualmente su letargo era más extenso y su cabello lucia desastroso, al menos ahora era algo decente. Se estiró y miró a su compañero de castigo que aun yacía plácidamente dormido. Sonrió ampliamente. No sabía porque. Estaba en un calabozo y su futuro se resolvería hoy. No tenía razones para estar feliz. Pero lo sentía. Dentro de su cuerpo. Se sentía con esperanzas. Un guardia llego y la miró. El hombre se sorprendió al ver a la chica con esa sonrisa tan autentica.

-¿Pasa algo, chica?

-No lo sé.

Hizo contacto visual con el guardia, tenía un rostro un poco duro pero diferente.

-¿No te ha pasado que despiertas y es como si…como si todo te sonriera?

El hombre soltó una pequeña carcajada y se le quedo mirando sin creer.

-¿Eres Summers, no? ¿Hoy harán tu juicio?

-Sí, sabes, creo que al fin seré libre…creo que podre decirle a esa persona cuanto la quiero…y creo que por fin podre ser feliz.

-No sabría si decírselo o no a una convicta, pero suerte en eso.

Su duro rostro se veía más alegre. Al parecer había estado toda la noche haciendo turno y le llamó demasiado la atención la reacción de la chica.

-Ven, tienes que prepararte.

Le abrió la reja y Anna salió tranquilamente. Miró a Trick y se detuvo por completo.

-Hey, ¿Puedo dejarle una nota?

-¿A Hefty?

-Sí.

El guardia le paso un lápiz y un papel. Se quedo observando que hacia la chica.

No quería hacer nada más que despedirse y darle las gracias, sentía que había hecho mucho en poco rato. Al final del escrito le añadió que saliera y disfrutara del mundo, y también el infaltable "Sal a altamar como el vikingo/pirata que eres".

Cuando termino de escribir le dio el lápiz al guardia y empezó a doblar la hoja en dos y luego en cuatro, cruzo unas puntas y al final tenia hecho un barco de papel. Sonrió y tiro el barco dentro de la celda.

-Listo.

El hombre sonrió y guió a la chica a la salida. Curiosamente la llevó a unas duchas que estaban para los presos. El guardia le dijo que aprovechara que no había nadie y quedaba agua caliente. Le pasó una toalla, un sobre plástico y se retiró.

-Creo que les pediré que me encierren acá mas seguido.

Se desvistió y se metió en un cubículo abriendo el agua caliente. Estaba tal y como le gustaba. Se desarmo las trenzas y tomo el sobrecito entre los dedos, era champú. Disfrutó por completo la ducha. Salió y se secó. Una nueva ropa color naranjo estaba ahí. Cuando termino de vestirse fue donde estaba el guardia.

-Hey, ¿No tienes un botiquín?

-Cierto que me habían reportado que estabas herida, si, al tiro te lo traigo.

Anna se rió. Si alguien más estuviese en su posición hubiese golpeado al guardia cuando la saco de la celda sin esposas, o enterrado el lápiz en los ojos para huir, o ahora mismo, salir del lugar aprovechando la ausencia del hombre. Lamentablemente no le duro mucho el buen comportamiento. Logró ver cierta cantidad de dinero a medio guardar de un cajón. Dios. Aguantó la respiración y se empezó a retar a sí misma.

"Buen historial, buen historial."

Cuando el hombre llego ella se había apoyado relajadamente en el muro. Él le paso el botiquín y ella iba a entrar nuevamente a las duchas.

-Hay dinero a medio guardar, yo que tu tendría cuidado.

El hombre se alertó y vio el dinero, lo dejó bien guardado. Iba a darle las gracias a la chica pero esta ya había entrado.

Anna se despojo de la parte superior del traje para enmendar sus heridas. Cuando terminó se escondió un par de dólares en el brasier.

"Solo son unos pocos."

Volvió a sonreír. No tenía remedio.

Salió con sus trenzas armadas y volvió a sonreírle al guardia. Al parecer se escuchaba un poco mas de movimiento en el lugar.

-Son casi las ocho, tengo que llevarte a reten.

-Si no hay remedio.

El guardia le puso los brazos detrás de la espalda y le puso las esposas. La encamino al reten y la ayudo a subir. El automóvil comenzó a moverse. Anna solo pudo mirar la oscura cabina hasta que las puertas al fin fueron abiertas por un policía. Él la hizo bajar y rápidamente más de una docena de reporteros estaban ahí, tapándole el camino. Un flash la dejo ciega. Joder. Se limito a suspirar mientras escuchaba miles de preguntas siendo vomitadas por las personas. Dejo ver toda la tranquilidad que le era posible demostrar, aunque no se sentía para nada tranquila. Sonrió. Sonrió cuando vio a la rubia caminando algo apresurada, varios metros lejos de ella. Una hermosa reportera le preguntó algo mientras avanzaban lentamente hacia el juzgado.

-¿Usted fue responsable de la bomba?

Anna se quedó pasmada y entrecerró los ojos. No pudo evitarlo. Miró a la chica. Era hermosa, al menos no tanto como la rubia. Dejó de caminar haciendo que el policía que iba detrás de ella chocara.

-Lamento decir esto, pero no soy lo suficientemente astuta para poner una bomba mientras estoy siendo vigilada día y noche por policías, ni mucho menos tengo los contactos para hacer algo así. Ojala tuviese el ingenio suficiente para darle una respuesta a todos.

Siguió caminando. Varios reporteros dejaron de seguirla. La reportera se quedo pasmada y sonrió levemente, solo que la pelirroja ya no podía verla. El policía empujó a Anna más rápido al subir las escaleras, que estaban plagadas de gente. Al llegar arriba el hombre le puso mucha fuerza a su empuje y esta tropezó. Al estar sus manos esposadas en su espalda no pudo hacer más que soltar un chillido. Nunca tocó el suelo. Abrió un ojo algo sorprendida. La rubia le miraba entre sorprendida y divertida. Anna solo pudo sonreírle nerviosa.

-Cabo, debería tener más cuidado, está muy lleno de personas para que se arme un caos en la escalera, tómeselo con calma.

-L-lo siento, comandante.

Elsa le dio una mirada severa al hombre y luego le sonrió levemente a la pelirroja que aun no podía quitarse la sonrisa idiota del rostro. Bajó las escaleras elegantemente mientras ella las subía más torpemente de lo normal. Al llegar al tercer piso, un hombre elegante y bien vestido se acerco a ellos. Tenía unos ojos pequeños y brillantes.

-Señorita Summers, hoy su caso se realizara en la sala 7-B del segundo piso.

-¿Por qué?

-Es un cambio de último minuto, es por seguridad realmente.

El policía empujo a la pelirroja de vuelta a las escaleras. Anna quería agradecerle el buen gesto de avisarle de una manera cordial pero el cojonete del policía se la llevo antes. Al menos logró mirarlo y darle una sonrisa.

"Lo mínimo que se merece una persona es una sonrisa"

La pelirroja miró de reojo al policía.

-Algunos una patada en las bolas.

El policía la detuvo de un movimiento brusco.

-¿Qué dijiste?

-Algunas escalas me rompen las bolas.

-No tienes bolas, niñata.

-Ese es el chiste.

Anna se rió y siguió avanzando entre la gente que subía y bajaba las escaleras. Al llegar al segundo piso el policía la encamino a la sala 7-B. Entró a la sala y todo se veía más de película que la sala anterior. Estaban el podio del juez y los dos pequeños a sus lados, estaban las dos mesas largas frente a los podios pequeños, donde solían sentar a los abogados y los acusados y esa gente trajeada que ni idea lo que hacía ahí. Estaba lleno de bancas igual que en la otra, solo que habían tres bancas por lado y las demás estaban separadas por una reja de madera de un metro. Inhaló con fuerza, el olor a madera era muy tranquilizante. El policía se quedo en la puerta y ella entró. Apoyó la espalda en el podio que solía usar y le pasó la yema de los dedos por su superficie. Quizás era el momento de ser feliz. No podía dejar que eso siguiera su maltrecho camino. El policía se acerco y le indico el camino por una puerta lateral. Iba a ir a esa pequeña sala donde habían celdas para los acusados que estarían en el juicio. Ya había estado en una anteriormente. Debía permanecer ahí como una buena chica hasta que le dieran la entrada.

Ver a Anna en la escalera era algo que realmente no imagino que podía ocurrir. La vio tan indefensa, esposada por la espalda y algo desorientada. Aun podía escuchar su voz ronca y segura en los confines de su mente. Después de hacer una buena presentación de comandante severa tuvo que huir lo más rápido posible. Su corazón saltaba con fuerza en su pecho, casi sentía que le daría un ataque. Cuando llego al primer piso volvió a tierra. Estaba ahí para hablar con alguien. Se encontró de inmediato con el investigador del día de ayer. Se veía nervioso.

Elsa se puso en frente de él con una cara de seriedad pura.

-¿Podemos hablar?

El hombre movió la cabeza de arriba abajo. Estaba nerviosísimo. Caminaron hasta una sala con algunas personas que hablaban un poco fuerte, así que su conversación pasaría desapercibida.

-¿P-pasa algo, comandante?

-¿Cuánto te ha pagado?

Sus pupilas se salieron de orbita. Pudo ver una gota de sudor recorrerle la sien. El hombre era uno o dos centímetros más bajo que ella, tenía el pelo lacio y negro. Por unos segundos le recordó a Olaf, solo que menos pálido y temeroso.

-N-no sé de qué habla…

-No quiero meterlo en problemas, señor…

-…Mendez, comandante.

-Mendez, ¿Cuánto te ha pagado Summers?

Cerró los ojos con fuerza, sus labios temblaban.

-Me dio un cheque.

Saco el cheque del bolsillo de su traje. Lo levantó frente a su rostro y mostró la suma. Elsa se sorprendió, más de lo que creía posible.

-Eso es mucho.

-De verdad quiero que se sepa la verdad, pero…

-Relájese, Mendez, le pagare mas de esa suma si mantiene la palabra de decir la verdad.

-¿La verdad?

El hombre se veía sorprendido.

-Pensé que quería que Anna Summers saliera libre.

-Es una buena chica y desearía que saliera libre, pero la justicia es más importante que eso.

Mendez sonrió algo apenado.

-¿Podemos hablar de eso después?

-¿Después del juicio?

-Sí, aun no se los resultados y debo llamar en frente de todos con el altavoz puesto, realmente no sabía cómo mentir ante eso.

-¿Pero tienes un documento?

-Sí, el original, esta sellado. Pero tengo uno falso.

-Espero que no lo uses.

Elsa no esperó ni una palabra y se fue de ahí. Estaba muy enfadada. Esa chiquilla aun siendo encarcelada podía salirse con la suya. ¿Y esos cheques? ¿De dónde conseguía el dinero? ¿De los padres de Anna? ¿No estaban muertos? ¿Sera el dinero de los Wrestler? Tenía una laguna mental horrendamente grande. Se percató de que la gente empezaba a dispersarse, al parecer ya estaba por empezar. Subió rápidamente al tercer piso y se encontró con el juez Pabbie, se veía condenadamente relajado.

-Juez.

-Al parecer nuestro estadio es en el segundo piso, esta gente no sabe avisar con antelación.

El hombre frunció el ceño y la acción le hizo soltar una risita a la rubia. Ambos se miraron con seriedad. Sin decir nada comenzaron a bajar al segundo piso. Se quedaron parados en la entrada de la sala mientras unos cuantos entraban y se acomodaban en las bancas de atrás. Elsa suspiro y se sentó en las bancas de adelante, en el lado de Anna. No se había dado cuenta que se encontraba sentada al lado de Mendez, el investigador tembloroso. Decidió hablarle para hacer que se relajara, se veía sospechoso.

-¿Eres de investigaciones, no?

-Ah…si, cuando empezó este caso me mandaron las cosas inmediatamente a mí y mis dos compañeros. Algunas investigaciones se las mandamos a los de menos nivel, por eso creo que pudieron olvidar mencionar algo.

-Creo que lo omitieron.

-Mi compañero hizo este nuevo análisis de ADN, el jamás se deja engañar por dinero.

-¿Que más te ofrecieron a parte del dinero?

-…dijeron que debía decir que solo había sangre de el señor Wrestler o si no "podría tener un accidente".

-Creo que a todos le dicen lo mismo.

El juez entró en la sala y el gran ruido que antes se escuchaba empezó a reducirse conforme pasaban los segundos. Se sentó en el asiento y habían dos personas de fuerzas especiales detrás de él. Al parecer aun tenían sus dudas con el tema de la bomba. No podía decir nada al respecto. Era un tema muy delicado.

Pabbie hizo un resumen de todos los procesos antes hechos en los juicios anteriores. Habló algo sobre religión y poder…o algo así. No sabía. Había dejado de prestar atención cuando Anna entró y fue a sentarse en su podio, tranquilamente. Al parecer decidieron tomar las versiones de cada una sin la otra, al menos así no habría griterío. Dios. Ella estaba fresca como lechuga. Estaba relativamente cerca y podía ver a la perfección su rostro. Guau. Estaba radiante. Tenía una mueca relajada, más de lo normal, acompañada de una sonrisa. Una sonrisa autentica como solamente ella podía hacerla.

Había pasado tanto tiempo junto a ella que no se había percatado de lo sano que estaba su rostro. No había ninguna cicatriz o cortada, hematomas o heridas. Nada. Se había curado por completo.

"Hermosa".

Se tapo el rostro disimuladamente. ¿En que estaba pensando? Su mente de nuevo le hacia una mala jugada. Anna tenía una belleza diferente. No es solo una chica linda. Es una chica vulgar e intrépida. Pareciera que no le da miedo nada. Esta dispuesta a todo.

Es única.

Se sentía con una calidez extraña en el pecho. Masajeó sus sienes cuando recordó su pérdida de escrúpulos al pensar demasiado en sus sentimientos. Debía abandonar esos sentimientos y pensamientos pecaminosos. No podía sufrir de nuevo.

-Sí, señor.

Anna habló con fuerza, al estar frente al obispo. Un señor grande se acerco a la pelirroja mayor. Tenía la ropa formal de los padres. Miró fijamente a la joven, esta no pudo hacer nada más que tragar con fuerza.

-¿Está consciente de lo que significa mentir en un juzgado o ante Dios?

-Soy consciente de lo que significa, padre.

No. No tenía idea. Pero realmente no le importaba, no iba a mentir después de todo. Suspiró y añadió su ultimo pensamiento.

-No soy capaz de mentir después de todo.

El padre y el obispo volvieron a sus asientos. No podía sacar esa sonrisa idiota de su cara. Ya no podía negar lo que sentía por la rubia. Debía decírselo y ser honesta. Joder. No quería ni mirarla. Soltó un gran suspiro y le dió una rápida mirada a Elsa, justo ella le había estado mirando. Sus miradas chocaron y ambas pudieron sentir sus mejillas arder.

-Abogada Gerda Collins.

Gerda se levantó con su elegancia típica. Llegó al frente de Anna y la miró con una leve sonrisa.

-Aunque suene a cliché, en el juicio pasado usted declaró que la joven Andrea le apuñalo. Hemos visto su herida y quedan pendientes las pruebas, ¿Nos podría contar su versión de los hechos?

Anna movió su cabeza de arriba abajo y vio el rostro enfurecido de una persona que se hallaba en el lado de los Wrestler. Miró alrededor encontrándose con varios tipos de las fuerzas especiales en cada esquina del lugar. Suspiró con fuerza.

"Esto sí que es fama".

-Como había dicho antes, Hans estaba sobre mí, relativamente era poco lo que podía ver. Escuche el sonido del cuchillo entrando en la espalda de Hans mientras él se quejaba por el dolor. Yo estaba inerte. E-estaba el peso de él sobre mi y apenas era capaz de ver a Andrea.

-¿En qué momento el cuchillo llego a usted?

-Luego de que Hans dejo de moverse por completo. La mire por sobre el hombro de él. No la reconocí cuando la vi. Se veía extraña, con una sonrisa que no le había visto y una rabia demasiado expresiva. Ella me miró. Nos miramos. Murmuró algo. No logre escuchar bien debido al shock del momento. Levantó el cuchillo y lo encajo de nuevo en Hans, una, otra y otra vez. Luego me miró nuevamente y con una mueca diferente guio el cuchillo a mi brazo. Joder. Fue la mierda más dolorosa de mi vida.

El juez le hizo una seña a la joven.

-No diga improperios.

Anna se tapo la boca con un humor renovado y algo de timidez.

-Perdón, perdón. La costumbre.

-¿Qué hizo después de eso?

-¿Que iba a hacer? Grite de dolor y me levante del sofá moviendo el cuerpo de Hans con mis manos, tirándolo al suelo. Me plante frente a ella con una extraña mezcla de ira y…no lo sé…como tristeza…o…no sé cómo decirlo. Me sentí algo defraudada. Le pregunte qué rayos le pasaba...

Se le quebró un poco la voz pero siguió, tratando de ignorar las lágrimas que amenazaban por salir.

-…Me miró…triste. Joder. Estaba llorando. Y yo, en mi maldita inocencia, creí que yo era la culpable de lo que había pasado. Sentí que me merecía eso, me merecía el dolor y me merecía el castigo. Sé que es poco creíble, pero empuje a Andrea fuera de la casa, le tire un par de cosas y le dije que se fuera, lejos, rápido. Me hizo caso al menos. Llame a mi amigo Kristoff-

-¿El policía Kristoff?

-Sí, mi amigo de la infancia, le pase algunas cosas mías para que las guardara y le dije que cuidara de Andrea. Él no entendía nada y sabía que ya venían los otros polis. Le obligue a irse…Dios…no sabía qué hacer. Estaba en la penumbra al lado del cuerpo inerte del novio de mi hermana y...n-no sabía…me dedique a tomar el cuchillo con nerviosismo mientras escuchaba las alarmas de las patrullas junto con los gritos de los vecinos. Miré el cuerpo de Hans a mis pies y sostuve torpemente el cuchillo. Cuando entro mi vecina y un policía, simplemente sonreí aliviada…debía protegerla a ella…

Anna tapo sus labios con sus manos esposadas, se sentía aliviada, nunca había contado la historia con tanto detalle. Una presión se hizo notar en su pecho, no sabía si era bueno o malo. Suspiró cuando no escucho absolutamente nada en toda la sala. Gerda carraspeo sutilmente.

-He terminado.

Un policía se acerco a Anna y la empujó levemente, llevándosela de vuelta a las celdas interiores. El juez recobro la voz.

-Traigan a Andrea Summers.

Andrea entró casi de inmediato. Se veía…estresada. Pudo notarlo por su cabello mal cuidado y su movimiento incesante de manos. Estaba acabada. Podía distinguir el aroma de la derrota. Se dirigió al podio que estaba a la derecha del juez. Rayos. Su sonrisa presumida tomo el control de su rostro por unos segundos. No estaba derrotada, aparentaba estarlo.

El tema del ADN iban a dejarlo para el final, cuando ambas chicas dieran su declaración. El padre y el obispo le hicieron jurar a Andrea, a lo que ella respondió con un seco "Lo juro" aunque se ahorraron el sermón de lo malo que es mentir. No era de extrañarse.

Gerda se acerco a ella con una mirada seria y poderosa. Empezó con las preguntas inmediatamente. Elsa recordó el momento cuando ocupo su extraño poder para hacer confesar a Anna ¿Por qué solo con Anna?

Ahí se dio cuenta.

Lo había hecho para poder liberarla. El secreto de la culpabilidad de Andrea estaba presionando su garganta. Lo hizo por su bien. Haciendo memoria, solo ayuda a personas honestas, así que era indudable que con Andrea no serviría y Gerda no desperdiciaría tiempo intentándolo.

-El día sábado en la noche estaban los tres jóvenes, Andrea, Anna y Hans. Señorita Summers, ¿Qué sucedió esa noche?

-…deje a Hans solo con mi hermana.

-¿Por qué saliste?

-Tenía que comprar algo.

-¿Qué podrías comprar a esa hora?

-…Algo de comer en el negocio del frente.

-El negocio estaba cerrado a esa hora.

-… ¡Iba a comprar alcohol!

-No tienes la edad para beber.

La mirada intensa de Gerda estaba haciéndola poner nerviosa, aunque su rostro no lo demostrara.

-Siempre pensé que ellos dos tenían algo a mis espaldas, y se había dado la ocasión de pillarlos con las manos en la masa. Volví a entrar en la casa, quede en shock al ver a Hans incado en el sillón mientras Anna lo apuñalaba por las espalda, –Su voz comenzó a temblar.- una, dos, tres veces. Corrí donde ella y tome su mano, logre arrebatarle el cuchillo y ella…ella se tiro sobre mí con su puño en alto y por intentar defenderme le enterré el cuchillo en el hombro. No podía reconocerla, estaba completamente enfurecida.

Las lágrimas cayeron con fuerza de sus ojos.

-…Me quito el cuchillo y me empujo, botándome al suelo. Siguió apuñalando a Hans y yo aproveche de huir de ahí...-Frunció los labios.-…No, ella me miro a los ojos, me dijo que huyera lejos, que no me convenía estar ahí presente.

Todos estaban nerviosos por la respuesta de la joven, y la llegada de Anna no cambio las cosas, solo las empeoro. Camino hasta su podio mientras el silencio se volvía cada vez más tenso. La rubia pudo percibir su semblante perturbado. Se veía entre molesta y triste. Un cambio drástico a lo que era su rostro radiante y lleno de vida que tenía antes de entrar a las celdas.

Celdas.

Pasó sin mirar a su hermana y se veía tan sumisa ¿Por qué? ¿Qué sucedió en las celdas?

Miró hacia la puerta entreabierta. No podía quedarse con la duda. Se levantó en silencio y rodeo el salón. Pasó por la puerta sin que nadie se diera cuenta. El lugar estaba sumido en la penumbra con la tenue voz del juez resonando. Empezó a caminar por un pasillo largo donde apenas podía ver lo que estaba cercano a ella. Divisaba los barrotes de las celdas a unos centímetros y solo una gran oscuridad al terminar el pasillo. El fuerte olor metálico le entró a la nariz de un momento a otro. Un ruido extraño al fondo del pasillo tomo el lugar de la voz apenas audible de Pabbie. Rodó los ojos al recordar su pistola con linterna que permanecía intacta en su cintura. Apuntó y la luz dejo ver un poco del final del pasillo. El ruido ya no se escuchaba así que se relajó un poco. Alumbró algunas celdas hasta que se detuvo en unos leves manchones de sangre en los barrotes de hierro. Dios. Iluminó en el interior de una de las celdas mas manchadas, el haz de luz se detuvo en un gran cumulo de sangre coagulada justo en medio de la celda. Ahora podía entender porque era tan fuerte el olor a metal. Su respiración se agitó. Pudo percibir un cuerpo abalanzándose sobre si, no pudo hacer nada para evitarlo. Los grandes brazos se aferraron a su cuello, intentando asfixiarla. Rayos. Tuvo que soltar el arma para evitar que la ahorcara y la dejase inconsciente. Tomó los brazos e intento levantar el cuerpo pero era demasiado alto y fuerte. Levantó las manos tanteando el cuerpo detrás de ella, topándose con la ropa bajo su nuca. Se aferró de las ropas con fuerza y con los agudos tacones le dio golpes en las piernas, hasta que el atacante soltó un quejido. Cuando se sintió segura volvió a darle un golpe con más fuerza y jalando las ropas logró hacer que el hombre volara por encima suyo. Respiró recuperando el aire perdido y sin perder tiempo tomó el arma y apuntó a su agresor. Al alumbrar su rostro notó el cabello rubio y el cuerpo macizo.

"0h"

Era Kristoff. ¿Qué hacia ahí?

-¿Kristoff?

-Uhg, vaya, no imaginaba encontrarte aquí abajo ni mucho menos ser golpeado por ti.

-No sabía que eras tú.

-Haha, Ni yo.

-¿Qué haces acá?

-Me escondí para mostrarle los videos que encontré en la central de LA.

-¿Videos?

-Sí, los de las cámaras de seguridad donde sale Andrea hablando con varios altos mandos. Lamentablemente no tienen audio.

-Uhm, no creo que sirvan de mucho. Normalmente sirven los materiales audiovisuales, de no ser así se puede interpretar de otra forma.

-Eso me ha dicho Anna, y después se fue decaída. Solo quería ayudarla y al parecer fue para peor. Nunca puedo darle en el clavo.

Kristoff miró hacia abajo algo desanimado. Elsa sonrió y se agacho hasta donde estaba el chico, poniendo su mano en el gran hombro.

-Esto se va a arreglar, ten fe. Después tendrás a Anna sana y salva en LA.

La voz de la abogada pelinegra resonaba con fuerza en la sala.

-¿Por qué permanecieron solas en su casa?

-Mis tíos tenían su casa fuera de la ciudad y solo pagaban nuestros gastos y llenaban nuestra despensa, fue así desde que llegamos a Los Ángeles.

-¿Y cómo fue su vida en noruega?

-¡Joder! Tenía cinco años, no podría recordarlo, además, ¿Qué tiene eso que ver con el juicio?

Andrea levantó su mano, mirando al fiscal y al juez.

-Si me permiten, me gustaría responder a esa pregunta.

El juez le dio la oportunidad de decidir al fiscal del caso y este accedió, dándole la palabra a la menor de las gemelas.

-Vivíamos con nuestros padres inestables de salud en una cabaña al pie de las montañas. A veces cuando ellos se sentían con fuerzas nos llevaban al fiordo a pasear en barco. La ciudad estaba siempre tan llena de vida, amábamos ir allí.

Anna estaba sorprendida. ¿Cómo es que ella no recordaba nada de eso? El fiordo. Mierda. Soltó un quejido dolorido que paso desapercibido. ¿Qué le pasaba? Era como si algo se negara a aparecer por su mente. Tantas mierdas que habían sucedido la estaban dejando con secuelas jodidas en la mente. Mierda. Mierda. Sintió una presión extraña en su pecho. Mierda. Los videos de Kristoff. Por un segundo los recordó. ¿Y si se los mostraba y ellos creían en la red de engaños de su hermana? Oh no. Su Andrea iría a la cárcel. Joder. Como odiaba a esa zorra. La odiaba. Pero era su hermana. No podía cortar el lazo solamente porque ahora era su enemiga. Realmente si podía, o más bien debía, pero no era tan fácil. Su pequeña hermana, sola en la cárcel. Ella no estuvo semanas encerrada en calabozos con personas realmente viles ni mucho menos peleo por un poco de comida…tampoco tuvo que robar para mantenerse alerta. El mundo es muy duro. Andrea era una enana dependiente, no duraría ni un solo día en ese ambiente árido. Uhm. Suspiró. No podía seguir creyendo en lo que ella le demostraba. Últimamente era autosuficiente, a base de mentiras y engaños, pero sobrevivía así. En el fondo de su corazón estaba segura que debía ir a la cárcel con ella.

Vio a Elsa pasar por la puerta entreabierta. Sus manos temblaron. Había visto a Kristoff. Tenía los videos en su poder. Los iba a mostrar. ¿Y si salía mal? ¿Y si no creían y terminaban acusando a alguien más por los videos inexplicitos? Joder. Elsa, No lo hagas. Se repitió en la mente. Se alertó cuando la rubia levantó su mano y pidió hablar con ella unos segundos. ¿Qué? El sonido de sus tacones se hacía mas fuerte conforme a la cercanía. No podía creer que su cuerpo estuviese tan tembloroso. Pudo sentir su perfume cuando ella se acerco a su oído y le hablo con esa voz ronca en susurro.

-Los videos del chico son mierda.

No pudo evitar revolverse en el asiento evitando no reír. Esa mujer era una caja de sorpresas.

-Lo sé, pero pueden ser útiles.

-¿Quieres que los muestre?

Su voz seria le hizo preocupar y cuestionarse lo que antes pensaba. La mirada azul profundo de Elsa, que le decía "mereces ser feliz", le hizo sentir con valentía algo reprimida.

-Haz lo que sea necesario. Quiero ese chocolate.

La rubia sonrió y se alejó de ella. Saludó al juez y fue a sentar donde antes estaba. Pabbie no logro escuchar todo pero ante la llegada de Elsa empezó a cuestionarse algunas cosas. Revisó los papeles del juicio escrito que se había llevado a cabo días después del asesinato de Hans, un papel con su letra llego a sus manos. "Soborno". Lo había olvidado. Anna era importante para su familia, era importante para su Kristoff, pero no podía permitir que alguien hiciera falsas acusaciones. Acusaciones tan graves. Le dio una mirada a la abogada y la mando a su asiento con la voz severa. Le partía el alma ser tan estricto con la joven, pero no podía permitir que eso se escapara de sus manos.

-Señorita Anna, espero que no haya olvidado la acusación que presento hacia su hermana.

-¿Eh?

Anna estaba nerviosa. No entendía a que se refería.

-Acusar de soborno puede traerle problemas. Necesito una explicación.

-…pues…-Se mordió el labio agradeciendo que Andrea no pudiese verla en ese estado de nerviosismo desde su puesto.

Gerda levantó la mano elegantemente y el juez no pudo hacer otra cosa que darle la palabra.

-Tenemos pruebas.

Andrea sudó frio. Gerda caminó hasta Pabbie y le tendió un teléfono celular. Le dio play al video y las escenas de una cámara de seguridad empezaron a moverse. Claramente no podía distinguir la situación.

-¿Cómo se supone que pueda saber cuál de las gemelas es?

-Simple, esto sucedió en LA, según los datos sucedió un poco antes de que Summers mayor viajara hasta acá por órdenes superiores de ese hombre del video. Luego en la segunda grabación está hablando con el mismo hombre a la hora exacta cuando fue recibida acá en Nueva York y si se da cuenta el jefe de la estación de LA habla por teléfono con un contacto desconocido y se puede apreciar con claridad la emoción de la joven.

Ni Anna ni Elsa podían esconder su sorpresa. Los videos no tenían siquiera audio y ella acababa de verlos. En pocos minutos pudo hacer una investigación sobre las fechas y horas dispuestas en el video. Esa si era una abogada de calidad. Lamentablemente Pabbie no estaba convencido. Las fechas mencionadas calzaban con los reportes de la central al momento que Anna llegó, aun así todo era supuesto debido a la falta de audio que pudo ser esencial y mas verídica. Gerda se fue a sentar cuando el juez se detuvo a pensar.

-Agradezco el esfuerzo de la abogada Collins en encontrar relación entre los sucesos, pero no puedo tomar esto como una prueba explicita, necesito verdaderas pruebas, aun así tomare esto en cuenta en el receso.

Andrea sonrió aliviada mientras que Anna estaba nerviosísima, sobre todo cuando el juez volvió a mirarla.

-No me queda otra opción que añadirle los cargos extra ante tribunal.

"Maldición".

Suspenso suspensioso…pues bien así es, se viene el final final finalísimo de este puto juicio que me tiene histérica (perdón perdón no mas groserías ;o;)

Esperen el próximo capítulo con ansias ansiosas!

PD: Amo las frases repetitivas (?)