Capítulo 10. Nupcias
-¡Me voy a desmayar!
-Tranquilízate Yuuki, todo va a salir bien.
María y Shizuka habían desaparecido de la mano de sus prometidos para ir a prepararse al salón. Ahora solo quedaban en la estancia la Señorita Wakaba y su tía Celia para darle ánimos mientras esperaba a que un sirviente del palacio llegara para avisar de que todo estaba preparado para dar inicio a la ceremonia.
Había acordado con Kaname que se trasladaría a la casa real una vez estuviesen casados para así poderse mantener al margen durante los preparativos y evitar ponerse más nerviosa de lo que ya estaba.
Cuando tocaron por cuarta vez a la puerta, lord Kiryu apareció con su característico semblante serio para anunciar que el carruaje la estaba esperando. El trayecto hasta el palacio duraría un par de horas, tiempo suficiente para mentalizarse de que pronto sería la nueva princesa consorte. Por suerte, al no tener sangre real ni formar parte de ninguna dinastía todos los cargos referentes a la corona y la política quedaban reducidos a Kaname, quien llevaba toda su vida preparándose para el cargo. Yuuki solo ostentaría el cargo de princesa y haría acto de presencia en todas las galas, ceremonias y fiestas a las que asistiría la familia real. En compañía claro está, del monarca Rido Kuran.
Ansiaba el día en que esa alimaña desapareciese del mundo y le dejara el camino libre a Kaname para que Inglaterra volviera a ser justa y noble y el pueblo dejara de sufrir. Pero para eso aún quedaban años.
Yuuki subió al carruaje en compañía de su dama de compañía y se despidió de su tía con un beso en la mejilla.
Celia la observó radiante y deseó lo mejor para su sobrina. Mientras el carruaje se ponía en marcha Dallas apareció tras ella y tomó su mano delicadamente.
-Supongo que estarás contenta- Contestó con un gesto de rabia reprimida.
Ella alzó el mentón y le dirigió una rápida mirada.
-Hubiera preferido mil veces que no la vendieras a la familia real, pero antes al príncipe que al rey.
-Agradece a tu querido vástago, ha sido él quien ha conseguido el favor especial del príncipe.
Celia se volvió a mirarlo con animadversión.
-No puedo creer que estuvieras dispuesto a hacer algo tan vil como vendérsela al rey con tal de mantener tu puesto en la corte.
Dallas frunció el ceño.
-¿Y que otra cosa podía hacer? Una dama como tu jamás podría entender lo que un hombre debe hacer para mantener a su familia.
-Puede que no, pero lanzar a Yuuki a los lobos como hicieron con mi hermana era justo lo que lord Cross quería evitar. Y tú le has entregado a la hija adorada de mí cuñado a la corte entera para que la despedacen y la maltraten el resto de su vida solo para mantener tú preciado puesto y tus favores del rey. Doy gracias al cielo de que mi hijo sea más inteligente y no se deje avasallar por tu dominio. Zero será mejor hombre de lo que fuiste tú.
Lord Kiryu apretó los puños, contempló la mirada de orgullo de su mujer y dejándose llevar por la rabia la tomó del cuello. La presión que ejerció provocó que Celia cerrara los ojos con miedo e intentara deshacerse de su agarre.
-Tú lo sabías. Sabías que Zero movería las piezas. Por supuesto que lo sabías, ¡me has mentido! ¡Has traicionado a tu propio esposo!
-¡Te equivocas!
-¿Sabes la posición en la que me has puesto? ¡El rey no se quedará de manos cruzadas!
-¿¡Y que querías que hiciera!?- Los cocheros escucharon los gritos de Celia y acudieron rápidamente. Dallas la soltó y miró a sus sirvientes, mareado y desorientado. Después volvió a observar a su mujer y vio como se agarraba el cuello.
-Celia…- Intentó acercarse a ella pero lady Kiryu se alejó, poniéndole una mano delante de él mientras intentaba regular su respiración.
Una sirvienta se acercó a ella y la llevó del brazo dentro de la casa, hasta sus aposentos, donde la dejó sola para relajarse y le ayudó a desatarse el corsé y el vestido ceñido que portaba.
Una vez sola, Celia se miró en el espejo. Habían pasado años des de aquella jovencita inocente y traviesa, y ahora solo quedaba el cuerpo de una mujer adulta con ligeras arrugas por la edad y un cuerpo débil tras el parto de sus hijos. Ya no había alegría en sus ojos esmeralda, y su cuello tenía marcas de su esposo. Nunca habría podido creer que Dallas fuese capaz de hacerle daño, mentirle si, engañarla incluso, sabía de la cantidad de amantes que había tenido, las cuales nunca llevaba a su hogar porque habría sido una falta de respeto hacia ella. Pero maltratarla de esa manera… Su esposo siempre había sido tranquilo y serio, nunca perdía los papeles en frente de nadie. Aquella era una nueva faceta de él que le asustaba.
-Sigues tan hermosa como el día en que te conocí.
La silueta de lord Kiryu apareció a través del espejo y Celia solo sintió ganas de abofetearle en ese momento.
-He pedido estar sola.
-Lo sé, pero no puedo cumplir esa orden esta vez.
Dallas intentó rodear su cintura, pero ella le dio la espalda al espejo y lo miró con rabia.
-Nunca jamás vuelvas a ponerme una mano encima, ¿me has entendido?
-Celia, mi amor…
-¿¡Me has entendido!?-Gritó con ira contenida, deseando que los sirvientes no estuvieran cerca. –¡No permitiré que uses a mi familia en tu beneficio! Y si algún día descubro que te atreviste a faltarme al respeto de nuevo o a dañar a Yuuki jamás te lo perdonaré, me aseguraré de destruirte y borrar tu asquerosa existencia de la tierra aun si eso me condena.
Dallas contempló a su mujer sorprendido, la ira corría por las venas de la lady y su mirada estaba repleta de seguridad y obediencia. Todos estos años que había creído que su mujer no era más que una jovencita recatada y sumisa estuvo equivocado. Celia tenía fuerza, y era mucho más inteligente que él, lo había engañado como un tonto y se había aprovechado de eso para esconderse bajo esa faceta de bondad y ahora podía ver a la fiera que se escondía detrás del corderito.
Curiosamente, esa faceta le encantó. Quería ver más de ese lado mortal que tenía su mujer.
Hincó una rodilla en el suelo y tomó la espada que llevaba atada al cinto, la desenvainó ante la mirada de su esposa y se la entregó ofreciéndole el mango. Cuando Celia la tomó en sus manos con un gesto de seguridad él agachó la cabeza y tomó la mano libre para besar su anillo de bodas.
-Te prometo que jamás volveré menospreciarte. Eres mi esposa, y mi deber como tu esposo es cuidarte y protegerte. No pondré la vida de nuestra sobrina en peligro y haré lo posible para redimir mi culpa y el daño que has sufrido estos largos años.
Soy tuyo. Domíname.
Celia levantó la espada y la colocó sobre su garganta, Dallas ni siquiera respiró, observó los ojos de su mujer con atención y suspiró de alivio cuando Celia lanzó la espada lejos de ella.
No se movió de su posición y esperó a ver que hacía lady Kiryu, se sorprendió más de lo que ya estaba cuando Celia se le lanzó encima y aprisionó sus labios con los suyos en un beso hambriento y cargado de rabia y desesperación.
-A ver si eres capaz de cumplir tu promesa.
Celia lo levó hasta la cama y se colocó sobre él, abrió su camisa de un tirón rompiendo los botones y desabrochó su pantalón. A pesar de los años Dallas aun mantenía su belleza intacta y su cuerpo seguía siendo espléndido para ella. Las veces que habían hecho el amor habían sido escasas, y ella nunca se había mostrado plenamente porque temía que su actitud en la cama le desagradara, pero ahora que lo veía tan sumiso y dispuesto a dejarle hacer cualquier cosa, seguir manteniendo las apariencias le parecía innecesario.
Desanudó el lazo de su cuello y le ató las manos a la cabecera de la cama, lo notó excitado, impaciente y solo pudo sonreír ante aquello.
-Serás mío, y será según mis reglas. Ahora mando yo.
OOO
Kaname revisó todo su atuendo por tercera vez, no sabía cómo iba a ir vestida Yuuki pero Ruka le había dicho que había enviado a su modista para que luciera espléndida el día de su boda, y él no quería ser el único impresionado aquel día así que también quería vestir bien para ella.
-Todo está preparado y lady Cross ya está en camino- Takuma le sonrió des del espejo.
-Estupendo.
-¿Estás nervioso?
-Por supuesto que no.
La risa de su mejor amigo inundó la habitación.
-Es normal estarlo Kaname, no todos los días te casas con una jovencita tan hermosa.
Unos golpes en la puerta les hicieron voltearse y Kaname contuvo una expresión de asco cuando vio aparecer a su tío.
-Vengo a felicitar al novio.
Takuma retomó su expresión seria y con un leve asentimiento educado desapareció de la habitación.
-Pensé que no aparecerías.
Rido dejó escapar una carcajada.
-¿Y perderme la boda de mi querido sobrino? Eso jamás.
Kaname aguardó y lo vio proseguir.
-Lady Cross es una jovencita encantadora, no dudo de que tendréis hermosos hijos que harán crecer la dinastía Kuran. Tu deber es darle un hijo cuanto antes una vez os comprometáis para así preservar la corona.
-¿Porque me decís esto?
Rido se acercó a la ventana y observó los alrededores.
-El pueblo está cansado de una monarquía, quieren tomar el control, y cada vez me fio menos de mis ministros. El consejo es un lugar corrupto y no permitiré que tomen el poder. Quiero ver sangre Kuran en el trono y no me importa lo que tenga que hacer.
Kaname observó a su tío y sopesó sus palabras.
-Pensé que me tendrías rencor por haber impedido que te acercaras a ella.
Rido sonrió con arrogancia.
-No seas tonto, lady Cross es una jovencita inmadura fácil de controlar y con poco cerebro, además es la primera mujer que parece llamarte la intención en mucho tiempo. Y dado que no os habéis mostrado reacios a compartir el lecho, debo suponer que no tardareis en tener hijos.
Kaname abrió los ojos, mudo de sorpresa.
-¿Como sabes…?
-Esconderse detrás de los jardines y despachar a los sirvientes con falsas excusas es algo que solíamos hacer tu padre y yo cuando éramos jóvenes. No eres el primero que utiliza estas artimañas para poder yacer con una mujer.
-Me conoces muy bien, tío.
Rido se acercó a él y le tomó del hombro.
-Es una lástima que tus padres no puedan verte en este día tan importante. Pero me alegra saber que serás feliz con bella esposa. Siempre lamentaré la muerte de mi hermano y la hermosa Juuri.
Kaname sonrió con falsedad y miró los ojos heterocromaticos de su tío, le asqueaba la sonrisa que Rido le dedicó. No era más que un vil mentiroso y un monstruo despiadado. Pagaría por la muerte de sus padres. No cabía duda.
-Agradezco que me hayas cuidado todo este tiempo tío, has sido un ejemplo para mí.
Un ejemplo de lo que nunca debo hacer.
Rido asintió en respuesta y marcharon de la habitación en dirección a la iglesia.
OOO
-¿Tengo bien el vestido?
-Yuuki, relájate. Estás bellísima.
-¿Estás segura?
-Indudablemente.
-¡Yuuki!
La señorita Sayori y lady Cross contemplaron sorprendidas como Kaien Cross aparecía montando a caballo delante de ellas.
Yuuki pestañeó y no pudo creer lo que veía.
-¡Padre! ¿Qué hace aquí?
Kaien desmontó con agilidad y se acercó corriendo a su hija, Yuuki reparó en su barba sin afeitar y la camisa y los pantalones desgastados que llevaba.
-Vengo a evitar que cometas una estupidez, te prohíbo casarte con el príncipe.
-¿¡Que!?
-Yuuki te está utilizando. No permitiré que mi hija se convierta en otra pieza manipulable.
-¿Padre de que está hablando? Kaname no me está utilizando, hace esto para protegerme.
-¿¡Protegerte!? Es un vástago de la corona educado por la mano de un tirano que solo piensa en sí mismo. La vida que te espera a su lado son falsas ilusiones.
-Lord Cross le ruego se calme, Yuuki ya está lo suficientemente nerviosa y si sigue gritando alguien podría oírnos- La señorita Sayori intentó calmar la situación con sus palabras pero Kaien ni siquiera se inmutó.
-¿Quien es esta mujer?
-Es mi dama de compañía. Padre por favor, hágale caso y guarde silencio.
-No pienso permitir que una mujer de poca clase me de órdenes, ¡Yuuki debes venir conmigo ahora!
-¿Qué cree usted que pasará si su hija accede a ir con usted?- Sayori no se iba a amedrentar. –Dejará en evidencia a su Alteza Real y le declarará la guerra a la corona, su Majestad no se quedará de brazos cruzados ante esta ofensa y serán perseguidos por el resto de sus vidas.
-Nos esconderemos, no me importa lo que tenga que hacer pero evitaré que te cases con él.
-¡Padre le amo!
Kaien enmudeció ante sus palabras.
Yuuki se tapó la boca con las manos y procesó lo que acababa de decir. Ambos se sumieron en una guerra de miradas, la de su padre albergaba una culpabilidad reflejada en sus iris y Yuuki se quedó sin palabras.
-¡Yuuki la guardia!
Los caballos de la guardia real rompieron el silencio entre padre e hija y Sayori intento separar a su discípula de su progenitor, sin conseguir grandes resultados.
Los caballos les rodearon a los tres y los soldados desmontaron y se interpusieron entre lord Cross y lady Yuuki, que estaba consternada y sentía que le faltaba el aire. Yuuki se apoyó en Sayori y cuando se percató de que la guardia estaba amenazando a su padre con las espadas desenfundadas rompió a llorar.
-¡No le hagáis daño!
Las puertas de la iglesia se abrieron y la figura de Kaname apareció frente a ella, la corte al completo se quedó sin palabras y Rido apareció a un lado de su sobrino y parecía sorprendido.
-Lord Cross, ¿a que debemos este honor?
Kaien perdió los papeles cuando vio el rostro de su enemigo e intentó deshacerse del agarre de los soldados.
-¡Tú has hecho esto! ¡No te perdonaré jamás si te atreves a tocarla!
-¡Ya basta!- La voz autoritaria de Kaname detuvo a Kaien de hacer una locura y amenazarle al rey antes de que fuera tarde. Era arriesgado lo que acababa de hacer y había demasiada gente contemplándolo todo como para poder mantener una conversación en esos momentos. –Lord Kaien Cross, conocéis el protocolo para dirigiros al rey, ruego que os comportéis. Esto no es un espectáculo.
-Mi sobrino tiene razón. Si lord Cross desea tener una audiencia privada con su hija y la futura esposa de Kaname deberá esperar hasta mañana, estamos retrasando un tiempo valioso.
Yuuki observó des de lejos las miradas del rey y el príncipe y con gesto decidido se acercó a su padre y pidió a los guardias que le soltaran.
Kaien la contempló con dolor y le dio un corto abrazo.
-Padre estaré bien, no soy la mujercita indefensa que crees que soy. Soy más fuerte de lo que te imaginas. Y no voy a echarme atrás.
-Yuuki no lo entiendes, no puedo permitir que te conviertas en lo que…
Yuuki le puso un dedo en los labios.
-Espera a que termine la ceremonia y entonces te escucharé. Te quiero padre.
Se alejó de él con una dulce sonrisa y volteó para ver a Kaname vestido con un majestuosos traje de gala y a su Majestad, Sayori se acercó a ella y le ofreció su mano pero Yuuki negó y avanzó sola hasta ellos.
-Lamento mucho este incidente, me hago responsable de mi padre y espero que aceptéis mis sinceras disculpas.
Rido dio un paso hacia adelante y tomó la mano de Yuuki como debería haberlo hecho la primera vez que la conoció, con un gesto elegante y sin faltar al protocolo.
-Los hijos no deben cargar con los errores de sus padres, querida. La boda sigue en pie y haremos como si esto nunca hubiese sucedido, si me permitís el atrevimiento yo mismo os escoltaré hasta el altar para evitar más malentendidos.
Yuuki escondió sus emociones y asintió en respuesta.
Todo se reanudó una hora más tarde y las trompetas y tambores comenzaron a sonar. Kaname esperaba en el altar, con las recientes emociones a flor de piel y sintiéndose un egoísta por lo que estaba a punto de hacer. No estaba protegiendo a Yuuki de su tío, la estaba condenando a vivir con un hombre que no la amaba. Porque Kaname no podía amarla, su corazón estaba con su pueblo. Le debía su vida a Inglaterra y era capaz de sacrificar cualquier cosa con tal de vengar a sus padres. Y Yuuki solo sería una marioneta en su juego de la que se aprovecharía para obtener sus deseos y evitar que otro hombre le arrebatara lo que por derecho le pertenecía.
Porque asesino o no. Rido iba a convertirse en el rey hasta que su abuelo cambió de heredero, y por derecho legítimo Yuuki era la única que merecía la corona a ojos de Inglaterra.
Y él no solo iba a arrebatársela por venganza y avaricia. Sino que encima iba a mantenerla excluida de los deberes reales y retenida en palacio para que se dedicara únicamente a la tarea de los hijos y de la casa.
-¿Va todo bien?- Cuando Yuuki le dedicó una mirada de preocupación se sintió de lo peor. Kaname sonrió escuetamente para hacerle ver que todo marchaba bien, pero Yuuki no le creyó.
Se intercambiaron los anillos, se firmaron los contratos y se juraron amor y fidelidad, Yuuki prometió obedecerle y respetarle y Kaname juró amarla bajo una máscara de frivolidad y engaño.
Cuando miró a su tío y vio en sus ojos la burla y su pérfida sonrisa comprendió porque Rido no había detenido la boda y le había permitido casarse con ella.
Ahora vivirás un infierno atormentándote día y noche por haberte aprovechado de ella.
OOO
Cuando cayó la noche y la cena terminó Kaname tomó a Yuuki de la mano y se la llevó hasta sus aposentos compartidos.
Una vez cerró la puerta de la estancia Yuuki sintió que podía relajarse al fin. Se dejó caer sobre la cama y Kaname la imitó, sentándose a su lado y acariciando su hombro.
-Has estado muy callada durante toda la velada.
-Siento profundamente el espectáculo que ha hecho mi padre.
Kaname negó lentamente.
-No tiene importancia, al final todo ha salido bien- Besó su hombro y rodeó su cintura obligándola a mirarle. –Serás una princesa estupenda, no lo pongo en duda.
Yuuki cerró los ojos y dejó que Kaname besara sus mejillas con adoración.
-Nunca pensé que este sería mi destino. Contigo.
Kaname bajó hasta su cuello y deshizo el lazo para repartir besos, su otra mano empezó a desatar los lazos del vestido.
-No hablemos más.
Kaname la tumbó sobre los cojines y la desnudó lentamente, apreciando cada curva, cada detalle de su piel, besando cada rincón de su cuerpo y admirando su belleza. Yuuki se sintió falsamente amada en aquel momento y dejó que su esposo se apoderara de su cuerpo como él quisiera. Rodeó su cuello con sus manos y besó sus labios, deseándole.
En un giro diestro lo tumbó sobre la cama y lo desnudó con torpeza, haciéndose un lio con los botones y escuchando la risa ronca de Kaname.
-No es tan sencillo como parece ¿verdad?
-Pensaba que no íbamos a hablar.
Kaname hizo silencio y Yuuki lo despojó de su ropa. Sus manos acariciaron su piel y sus ojos castaños se oscurecieron por el deseo. Su príncipe era hermoso, su cuerpo era perfecto y todo él parecía una obra de arte creada por los mismísimos dioses.
Besó su cuello y sus manos bajaron hasta el cierre de los pantalones. Sintió el deseo en él y se alegró de haber perdido la virginidad semanas antes de contraer nupcias, así su miedo y su inexperiencia no arruinarían su noche de bodas. Notó el deseo en los ojos fieros de su príncipe. Como su respiración se entrecortaba y dejaba salir suaves jadeos de sus labios. Desabrochó sus pantalones y Kaname acabó de quitárselos y lanzarlos lejos de la cama, una vez desnudos Yuuki se maravilló del poder que tenía sobre él.
Bajó hasta sus labios y Kaname la rodeó con sus brazos, ese pequeño contacto les erizó las pieles y se miraron ansiosos. Querían mas.
Sus besos se volvieron más fogosos, sus lenguas se enredaron paladeándose, luchando por tomar el control en la boca del otro, sus cuerpos se frotaron y Kaname volvió a tomar el control. Colocó a Yuuki debajo de él y apresó sus brazos, sus labios volvieron a besar su cuello, y su mano se concentró en acariciar sus pechos. Los gemidos de su princesa se colaron por sus oídos y se excitó más. Quiso sentirla suya, deseaba hundirse en ella y dejarse llevar por su olor embriagador, pero de pronto una voz le dijo que aquello estaba mal. Que se estaba aprovechando de ella y que más tarde lamentaría haberle mentido. Que se estaba arriesgando a perder el corazón de una muchacha que había despachado a su padre para demostrarle que le era fiel y que quería casarse con él.
Dejó de moverse sobre su cuerpo y levantó la cabeza para mirarla a los ojos, esos ojos castaños sumamente hermosos que había heredado de su madre. Una mujer a la que habían maltratado y utilizado por su belleza. Justo lo que él le había hecho a Yuuki.
Sintió asco de sí mismo, de la facilidad con la que le había arrebatado la inocencia la primera vez, mintiéndole y diciéndole que no pasaría nada, que nadie lo sabría. Que así el día de su boda podría disfrutar de hacer el amor sin las preocupaciones que tenían las jovencitas cuando se daba ese momento. Todo porque la deseaba y no podía esperar como un caballero hasta que estuviesen casados. Todo porque le hervía la sangre pensar que si él no la tomaba primero su tío se atrevería a tocarla para reclamarla suya y así evitar que se casaran.
Era un monstruo que iba a mantener engañada a su esposa el resto de su vida. No podía hacerle el amor como si nada, como si no le hubiese arrebatado la única posibilidad que tubo de salvarse bajo un pretexto egoísta y sin sentido.
La había separado de su padre, de su familia y la había expuesto a la corte ¿y ahora pretendía hacerla suya y oírle decir que le amaba? ¿Después de todo lo que le estaba escondiendo?
¿Qué clase de caballero era? ¿Dónde estaba su honor?
-No puedo.
-¿Qué?
-Lo siento Yuuki, no puedo hacer esto.
-Pero… - La joven se alteró, sus ojos se cristalizaron y buscó rápidamente algo con lo que taparse. ¿No podía hacerle el amor? ¡Pero si ya lo habían hecho antes!- ¿Es por lo que ha dicho mi padre? Por favor Kaname, sabes que te soy leal, acabo de jurar mis votos, jamás te traicionaría.
-No es por eso mi preciosa Yuuki.
-¿Entonces qué sucede? Es nuestra noche de bodas, creí que estarías ansioso por…
Kaname la calló con un suave beso en los labios.
-Te he mentido cariño. –Yuuki lo contempló sin entenderle. –No puedo amarte.
-Eso ya lo sé, pero me has cortejado como un caballero estas semanas y has cuidado de mí. No entiendo que problema hay.
-Me he aprovechado de tu inocencia y me he asegurado de que no pudieras echarte atrás.- Ante el gesto de incomprensión de Yuuki, Kaname prosiguió. –Te mentí para acostarme contigo y así evitar que otro hombre pudiera interponerse entre nosotros. Y podría haberme redimido, pero entonces descubrí algo y en vez de hacer lo que un caballero haría, te mantuve para mí creyendo egoístamente que podría controlarte y asegurarme de que jamás supieras nada. Pero prefiero contártelo yo antes de que lo haga lord Cross.
-¿Que has hecho?- Los ojos castaños se llenaron de desconfianza y Kaname se arrepintió de lo que iba a decir a continuación.
-No eres la hija de lord Kaien Cross y Emma Cross, eres la hija bastarda de su Majestad y fuiste concebida por la violación que mi tío le hizo a tu madre. Pero ilegítima o no, eres la única heredera al trono por sangre directa y por ende mí prima.
Los ojos de Yuuki se abrieron como naranjas.
-¿Como…?¿Cuando…?
-Hace un día recibí una carta de tu padre donde me explicaba con detalle la verdad sobre tu familia. Quemé la carta y pensaba llevármelo a la tumba hasta que Kaien apareció a las puertas de la iglesia. La verdad iba a ser expuesta y prefería ser yo quien te explicara todo esto.
-Me mentiste…- Yuuki dejó escapar un pequeño hipido. – ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué no paraste todo este alboroto?
-Porque te quería para mi, y quería el trono de Inglaterra.
-¿¡Y no pudiste confiar en mí!? Santo dios… Mi madre fue… ¡y yo soy la hija de su Majestad!
Empezó a llorar y se escondió entre las sabanas, hipando y chillando mientras retorcía la tela de los cojines, Kaname tocó su espalda y Yuuki volteó con rabia y de un manotazo apartó su mano.
-¡No me toques!
-Yuuki…
-Soy el fruto de una violación, del ultraje que ese monstruo le hizo a mi difunta madre y en mis venas llevo la sangre de un asesino y un hombre infame. ¿Y planeabas llevarte ese secreto a la tumba? ¡Aléjate de mí!
-Yuuki por favor…
-No te acerques, no me toques. Te quiero lejos de mi ¡Déjame estar sola!
Abatido recogió su ropa y se marchó cerrando las puertas de la alcoba matrimonial. Se visitó rápidamente en el salón de transición con solo la camisa y los pantalones puestos y salió al pasillo cerrando la puerta tras él. Cruzó el umbral con pasos firmes y ordenó a los guardias que nadie molestara a la princesa. Por suerte nadie había oído sus gritos.
Cuando llegó hasta el pequeño salón que se encontraba al fondo del pasillo frunció el ceño al ver a su tío sentado en uno de los sillones.
-Veo que no has tardado mucho en decírselo.
-¿De qué hablas?
Rido se levantó con elegancia y se ajustó el nudo del cuello.
-¿Creías que no sabía que Yuuki era hija mía?
Kaname se sorprendió ante sus palabras.
-Cuando Emma se enteró de que estaba embarazada corrió a mis pies a suplicarme que hiciera legítima a la pequeña. Iba a comprometerme hasta que Kaien la convenció de casarse con él y mantenerla en sus tierras. No amaba a esa mujer pero Haruuka me convenció para asumir mis responsabilidades.
Al nombrar a su fallecido padre Kaname apretó los dientes, dominado por la cólera. Rido pareció notarle porque le observó con arrogancia hasta que su mirada se tornó nostálgica.
-Yo nunca maté a Juuri.
-Mientes.
-No. Yo amaba a Juuri, ¿de veras crees que hubiera sido capaz de matar a la mujer que amaba y al hijo que ella adoraba?
-¿Pretendes engañarme diciéndome que se suicidaron como el consejo hizo creer a todos?- Rido negó e respuesta.
-Me batí en duelo con Haruuka y perdió, Juuri no pudo soportar su muerte y enfermó. El consejo disfrazó los hechos para que yo no pareciera el asesino de tu padre.
-Entonces afirmas que mataste a mi padre.
-Por supuesto. Le odiaba, me arrebató a la mujer que amaba y logró hacerse con la corona. Pero yo nunca toqué a tu madre. La muerte de mi hermano la dejó consternada, perdió las ganas de vivir y el médico la encontró sin vida en la habitación matrimonial dos meses después.
-Como esperas que crea tus mentiras- Kaname recuperó el control de si mismo, pero su mirada seguía siendo glacial.
-La dama de compañía de tu madre la cuidó en todo momento, se marchó de palacio cuando murió pero con facilidad encontrarás su dirección y ella misma te contará la verdad. Le hice jurar que no diría nada. Mi intención era manteneros a ti y a Juuri con vida, dejarla vivir en la casa real cuidando de ti y convertirte en mi heredero.
-Un heredero controlado por un monstruo.
-Puede, pero ahora ya sabes que mi odio no iba hacia ti ni hacia ella. Mi hermano pagó el precio, Juuri me odió el resto de su vida y tú ocuparás mi lugar en el trono como siempre quisiste.
-¿Si sabias todo esto porque no me detuviste?
-En realidad no lo sabía, descubrí que planeabas derrocarme gracias a que lady Shirabuki se enteró de la reunión que organizaste a las afueras con los viejos aliados de mi hermano. Todo gracias a tu amigo Takuma que le contó los planes que teníais.
Kaname disimuló su sorpresa, pero Rido notó el cambio en su mirada.
-¿Sorprendente verdad? Pero ya sabes cómo es lady Shirabuki, ningún hombre es capaz de resistirse a sus encantos.
-¿Por qué besaste a mi esposa el día del solsticio de invierno?
-No disfruté besando a mi hija si es lo que estabas pensando, no soy tan asqueroso como crees. Tan solo me aproveché de la situación para ver hasta qué nivel la querías. Y cuando vi que habrías sido capaz de matarme para que no la tocara me dejaste claro qué harías cualquier cosa para tenerla. Luego solo tuve que plantar la semilla del miedo para que no tardaras en aprovecharte de ella como excusa para que yo no la tocara, y después me bastó con escribir la carta de Kaien pidiéndote que reconsideraras la idea y esperar a ver cuál sería tu movimiento. Yo mismo hablé con Dallas para que notificara urgentemente a Kaien; sabía que ese hombre intentaría detener todo esto y que a ti no te quedaría más remedio que contarle la verdad a Yuuki.
-Todo esto para vengarte por conspirar en tu contra, ¿no es así?
Rido sonrió ante su intuitiva deducción.
-Pero no solo eso. –Kaname volvió a hablar ante la atenta mirada de su tío. –Cuando descubriste que Yuuki Cross iba a ser presentada en sociedad no dudaste en ir a su ceremonia, tú querías que tu hija ocupara el trono de Inglaterra y te aseguraste de que no me quedara más remedio que desposarme con ella para alejarla de ti. Tu hija será la reina, un Kuran ostentará la corona.
-Y lo mejor de todo. Tú vivirás el resto de tu vida condenado por la mujer que amaste, serás el mejor rey que haya tenido este país y mi hija estará a salvo en nuestra casa de invierno, alejada de ti y del amor que entorpece las decisiones. Esa es mi venganza, ahora sabrás lo que es vivir el resto de tu vida amando a una mujer que odia tu mera existencia.
Y eh aquí que estaba inspirada y decidí sorprenderles con otro capítulo mas largo.
El giro que ha tomado todo esto me ayudará a cerrar mejor la historia y creo que Yuuki merece algunas explicaciones, no quiero plantearla como una tonta ni marcar a Rido como el principal villano porque en esa época las lealtades eran escasas y se coleccionaban las traiciones. Cada cual miraba por su propia conveniencia así que espero que entendáis porque Kaname es tan egoísta y porque Yuuki tan tonta, las mujeres no tenían voz en esa época y como Rido sabía que una hija suya no podría ocupar el trono sin ser controlada o dañada por la sociedad se la confió a Kaname para que con su ayuda Yuuki accediera al trono sin que él tuviera nada que ver en el asunto y la reputación de la chica se mantuviera intacta.
Para los que no entendieron el final: Kaname ama a Yuuki, pero no sabe que la quiere. Rido si lo sabe y por eso quiere hacerle pagar por haberse aprovechado de ella y de paso haber conspirado en contra de él. La frase del final da a entender que Rido quiere que Kaname comprenda y sienta el mismo dolor que sintió él ante el rechazo de Juuri.
Yuuki cree estar enamorada de Kaname porque él es bueno y dulce con ella, pero tras descubrir esto comienza a ver que él también puede ser malévolo y es ahora cuando las emociones se muestran verdaderas. Pensad que antiguamente las muchachas se enamoraban por nada (como le ocurrió a Celia con Dallas). Quiero que Yuuki se enamore de todas las facetas de Kaname, incluso de las malas, así que ahora es cuando realmente haré hincapié en ellos y en como va evolucionando la pareja. Pero no se cuando volveré a escribir así que aviso de que volveré a estar ausente.
