Capítulo 10.
Siguen permaneciendo los mismos anuncios de derecho de autor, tristemente a mi no me pertenece nada T___T Aunque eso no quiere decir que no me divierta con ellos = )
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Chase asintió y simplemente ingreso en el cuarto donde Black Jack dormía el sueño de los muertos. Al ver su cuerpo sin vida yaciendo en la cama le pregunto, acariciando su mejilla, sintiendo una tristeza que nunca antes había tenido – Espero que comprendas lo que has hecho… Black Jack.
Black Jack no respondió, ni regreso el beso cuando el inmortal poso sus labios sobre los del albino enjugando una pequeña lagrima, esperando que no estuviera equivocado y la daga del destino funcionara con el espejo inversor, justo como debería hacerlo.
Sí la daga del destino tenía la facultad de robarle la vida a un inmortal, era lógico que utilizando el espejo inversor esa misma daga pudiera regresarle la vida a un cuerpo muerto y así lo hizo, utilizo ambos Shen Gong Wus con la esperanza de regresarle la vida al joven Spicer que había hecho todo lo posible por rescatarlo de un destino atroz.
Esperando que despertara del más largo de los sueños…
Con reverencia se detuvo delante de Black Jack pronunciando – Espejo inversor – al mismo tiempo que encajando la daga en el pecho del joven Black finalizo – Daga del destino – atravesando el corazón del joven albino con la esperanza de traerlo de regreso a la tierra de los vivos.
El cuerpo sin vida de Black Jack había perdido la mayor parte de su sangre y cuando la daga se impacto en su cuerpo, justo en el corazón no hubo un mar de sangre ni un dramático regreso a la vida como lo esperaba Chase Young, ni siquiera un leve movimiento.
Black Jack había muerto y no había forma alguna de regresarlo con él o repararle a esta versión de su belleza de porcelana el sacrificio que había hecho.
Chase Young cerró los ojos con pesar, sintiendo como una carga que no había sentido nunca se apoderaba de su cuerpo, vengándose de mil años sin remordimientos, atacándolo con una brutalidad descomunal, en esos momentos fueron en los que su corazón y su conciencia estaban vengándose de su cuerpo inmortal.
Al ver que no ocurría nada Chase retiro la daga con reverencia, guardándola poco después en el cinto de su armadura, el espejo lo depositó junto a la cama del albino mirándolo fijamente, pidiéndole perdón una vez más por haberle fallado.
Recargo su frente sobre una de las manos de Black Jack y pronuncio poco después besando cada uno de esos dedos pálidos con delicadeza, despidiéndose del joven hermoso – Perdóname… - dispuesto a marcharse en ese momento mismo.
Black Jack había muerto tratando de salvar la vida de Chase Young y aunque lo había logrado de alguna forma, él no lo presenció y lo último que vio fue al haba roja a punto de atraparlo en el mundo del Ying –Yang, dejándole sin el deseo de regresar a un mundo en donde solo había conocido el dolor, había perdido la esperanza y las ganas de vivir.
Y aun si no hubiera sido gravemente herido, Black Jack hubiera muerto por culpa de la tristeza que lo embargaba, porque aquello que lo mantenía vivo había dejado de existir y en realidad era débil, solo un juguete para adornar un castillo, ni siquiera pudo protegerse de su peor pesadilla que se repetía una y otra vez.
Aquellas palabras se pronunciaron cientos de veces al mismo tiempo que se alejaba en dirección de una nube obscura, una negrura tan grande como se imaginaba que eran los pecados que había cometido en su vida mortal.
No obstante algo permanecía llamándolo, haciendo que regresara de donde había venido, probablemente fuera Hannibal quien intentaba traerlo de regreso a la esclavitud, sin embargo, esa energía era cálida, como la de un volcán y al mismo tiempo negra como la noche en la cual intentaba internarse, confundiendo a su alma adolorida.
Chase Young permaneció resignado junto a su belleza de porcelana el lapso que su corazón tardo en latir tres veces, al abrirlos sus ojos dorados parecían furiosos, las marcas de su frente habían regresado y su respiración comenzaba a entrecortarse junto con sus puños que al cerrarse sobre la cama en donde permanecía el cuerpo del Tecnomago se partió al sufrir el embiste de su fuerza descomunal, por fin había comprendido cual era la razón exacta de que este no despertara.
En su juventud y no sólo eso, durante su milenaria vida, había escuchado y presenciado muchas historias de princesas que perdían la vida después de perder la voluntad de vivir, de corazones sanos que dejaban de latir junto al cuerpo de su amado y se pregunto si acaso Black Jack había muerto antes de ver como Hannibal Roy Bean era destruido con la daga del destino, de ser así, probablemente todavía existía una oportunidad, un pequeño rayo de esperanza.
Las silabas que pronuncio entonces comenzaron a recorrer un largo camino que contra todo pronóstico pudieron alcanzar al joven albino en donde se encontraba, primero como un eco, incrementando el volumen hasta convertirse en un sonoro grito que lo llamaba – Despierta Jack, eres mío y no morirás hasta que yo lo decida…
Black Jack reconoció aquella voz como la de Chase Young y lentamente comenzó a retroceder en su dirección, de donde provenía el calor que lo llamaba cual polilla, el cual estaba acompañado de una luz enceguecedora justo como la que dicen observar las personas moribundas y en esta ocasión, Black Jack estaba seguro que caminaba en dirección de la vida.
Chase Young continuaba llamándolo, amenazándolo con algo peor que la muerte si decidía quedarse en el otro mundo, no había pronunciado ninguna palabra bonita, ningún soneto de amor, poemas, nada que pudiera llamarse relativamente romántico, sólo podía imprimir sus sentimientos en su tono de voz esperanzado, desesperado porque su joven amante pudiera regresar y presenciar un día sin Hannibal Roy Bean.
El corazón de Black Jack comenzó a palpitar con delicadeza, primero una vez, después dos, después se trataba de un rítmico tic-tac, idéntico al de un reloj que iba tomando fuerza segundo a segundo y como si se tratase de un renacimiento, repentinamente dos ojos rojos se abrieron deslumbrándose con la luz que resplandecía, no de una ventana, ni de una vela, sino de un inmortal que había utilizado su fuerza vital y su voluntad para traerlo de regreso, quien lo miraba satisfecho, con una enorme sonrisa en los labios.
Chase Young intento pronunciar alguna clase de palabra encontrando que dos labios que antes no habían respondido a su beso lo impedían junto a dos brazos que rodeaban su cuello al igual que lo harían con una cuerda salvavidas.
Al separarse para poder respirar Black Jack estaba a punto de disculparse por su atrevimiento, esta vez fue Chase Young quien cubrió su boca y con un tono de voz que no dejaba duda que lo consideraba suyo pronuncio – No te atrevas a disculparte por haberme dado un beso, Spicer.
Chase Young no conocía otra forma de reprenderlo o de hacerle ver que no sería apreciada su muerte, por lo que Black Jack o Jack Spicer tenía rotundamente prohibido perder la vida – Si quieres disculparte por algo…
Chase Young abandono la mano de sus labios para acariciar con delicadeza su mejilla –hazlo por no querer regresar a este mundo…
Y sonriéndole, mirándolo fijamente a los ojos pronuncio con mucha más calma, pero igualmente posesivo – no has pasado por un infierno para morir, no cuando es el momento de probar la miel de la victoria…
Besándolo finalizo – estoy seguro que yo no estaría satisfecho si tú no estás en mi mundo a una edad tan joven… Jack…
Black Jack al principio no supo cómo reaccionar a esa orden, comentario, respuesta a una pregunta que no había hecho, que importaba lo que fuera, Chase Young lo estaba tratando con afecto, por lo menos lo que se imaginaba era lo más cercano en el inmortal – ¿Estas… estás diciendo que me morí?
- Perdiste la vida intentando salvar la mía Spicer, tu otro yo termino el trabajo… destruiste a Hannibal Roy Bean, sin mi ayuda…
A Chase no le gustaba pronunciar aquellas palabras, pero eran ciertas, Jack Spicer había destruido a fin de cuentas al haba maligna – ¿Soy… soy libre?
- Por supuesto que no – fue su respuesta, Black Jack le miro perplejo – juraste lealtad a otro inmortal y este hará que cumplas tu promesa…
Black Jack sonrió, una sonrisa verdadera que ilumino su rostro, respondiéndole – Un inmortal… parece que nunca aprendo… pero, creo que este cautiverio será por mucho más agradable que el primero…
Chase Young se levanto de la cama de madera diciéndole, de la forma tan característica de él, ordenando en vez de sugiriendo o preguntando – vístete, partirás dentro de poco.
- pero… no quiero volver allá… - se quejo el joven albino.
Chase respondió colocando una mano en el pomo de la puerta – No perteneces aquí.
Black Jack seguía temiendo que su pasado no hubiera sido modificado, por lo que inútilmente trataba de encontrar alguna forma de permanecer en ese mundo – Le prometí a Jack…
- Yo le enseñare todo lo que debe saber – finalizo Chase Young seguro que le aguardaba una grata sorpresa al joven albino.
Ya que una vez que pisara su dimensión y propio tiempo, apenas recordaría fragmentos de su pasado cuando este se reinscribiera por otro mucho más feliz, como una extraña pesadilla.
Sólo él recordaría el sacrificio de Black Jack, sus palabras de amor y la expresión de sus ojos, de su cuerpo temblando – No temas…
Chase Young se encontró con Jack Spicer, el joven del pasado y los dos monjes Xiaolin, Tsunami y Omi, los tres le miraban expectantes esperando una respuesta, alguna señal de lo que había sucedido – Funciono – fueron sus únicas palabras.
Jack Spicer dio un grito de alegría y abrazo la cintura del inmortal con efusividad diciéndole – ¡Sabia que lo harías!... ¿Pero qué hiciste?
Chase Young permitió que los brazos del albino rodearan su cuerpo por algunos segundos y después soltándose comenzó a caminar en dirección de la salida seguido de su joven aprendiz y futuro amante – Díganle a Black Jack que lo estaré esperando…
Sin más los dos habían desaparecido, dejando a dos perplejos monjes Xiaolin a solas en un pasillo del templo, en donde aguardaban que Black Jack saliera de ese cuarto, no tuvieron que esperar demasiado tiempo, cinco minutos después un joven vestido con ropa obscura y ensangrentada abrió la puerta.
Tsunami se acerco al Tecnomago inmediatamente preguntándole palpando el lugar en donde había visto correr su sangre – ¿Cómo… cómo es posible?
Black Jack le miro fijamente y respondió alejándose de las manos del monje – Es Chase Young… que otra respuesta quieres.
Omi lo miro con tristeza preguntándole lo que Tsunami no se atrevió – ¿Eso quiere decir que sigues siendo maligno?
Black Jack le respondió con seguridad, escondiendo su confusión de los dos monjes – Eso nunca cambiara, Omi, es mejor que te acostumbres.
Omi se aparto sin decir más, observando cómo Tsunami y Black Jack se alejaban en dirección de las arenas del tiempo del pasado, las cuales seguramente ocuparían para regresar al futuro.
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En la ciudadela Jack Spicer permanecía perplejo en la sala de trono de Chase Young, el inmortal había abandonado el templo Xiaolin sin despedirse, ni un diminuto adiós salió de sus labios antes de transportarse al templo de color esmeralda.
En otro momento se hubiera resignado a obedecer sin rechistar las órdenes de su ídolo, hace algunas semanas les hubiera encontrado una razón sin importar que tan descabellada fuera, hoy, todo había cambiado y necesitaba respuestas.
Lentamente camino en su dirección hasta plantarse justo enfrente de Chase Young, preguntándole – ¿Por qué nos fuimos? No… no te despediste de mí…
Chase Young le había ordenado a uno de sus guerreros que le trajera ropa a su futuro amante y mano derecha, tenerlo ataviado con semejantes ropas no le ayudaba mucho a su concentración – ¿Por qué debería despedirme?
Al principio trato de ser paciente y espero la respuesta de Jack Spicer, la cual no fue lo que esperaba – No lo sé… ¡Pero debiste hacerlo para demostrar que te importaba!
Chase Young se levanto de su trono corrigiéndolo – Piensa Spicer, si yo no me despedí no fue porque no me intereses, por el contrario, no me despedí por una sencilla razón…
Jack Spicer volvió a quejarse – No entiendo cual puede ser…
Chase Young sujeto con amabilidad la barbilla de Jack aclarando sus dudas – y esa fue que no deseo hacerlo, porque desde este día hasta el fin de los tiempos o de mi existencia me encargare de velar por ti… Jack.
Ese fue su segundo beso, un mucho más delicado que el anterior y aun más posesivo, no dejaba en duda cuáles eran sus intenciones por el resto de la eternidad – Era eso… - susurro el adolecente sintiendo que sus piernas ya no podían sostenerlo.
Chase Young lo soltó repentinamente y las rodillas de Jack Spicer fueron a dar con el suelo, haciendo que su túnica se abriera ligeramente, provocando que Chase Young perdiera momentáneamente la respiración.
Para su suerte, uno de sus felinos había regresado y tenía consigo la ropa que le había encargado, esta constaba de un uniforme parecido al que Chase Young vestía generalmente debajo de su armadura, la única diferencia constaba en unos diseños rojizos adornando la tela.
El tigre abandono la ropa delante de Jack Spicer y Chase Young le ordeno – Póntela.
Jack le pregunto haciendo entonces un puchero – pero… pero Chase…
Al ver como Chase Young intentaba por todos los medios controlar sus instintos insistió aun más – yo pensé que íbamos a sellar nuestro trato… ¿Si Chase?
Chase Young trago un poco de saliva y después le dijo al joven albino – Aun eres muy joven Jack… en algunos años, cuando tengas la edad suficiente seremos uno por siempre, mientras tanto… necesito que conserves tu pureza intacta.
Jack comenzó a obedecerle a regañadientes, no estaba seguro a que se refería Chase Young, sin embargo, aceptaría sus decisiones – está bien Chase…
Una vez que Jack había cambiado sus ropas por las que le había dado, enfrente de un inmortal muy complacido, camino algunos pasos para mirarse en un espejo que sostenían dos guerreros de nombre desconocido – No me veo tan mal… - susurro extrañando el maquillaje de su rostro.
Los brazos de Chase Young rodearon repentinamente su cintura y unos labios que había probado dos veces se posaron en su cuello, recorriéndolo con delicadeza – esto servirá hasta que puedas elegir tu propia ropa, Jack…
Jack Spicer gimió al sentir los labios del inmortal en su cuello y le pregunto de manera picara – Pensé que no deseabas tocarme hasta que tuviera la edad suficiente…
Chase Young en ese momento le pregunto juguetonamente - ¿Por qué siempre tomas conclusiones sin conocer toda la información?
Jack se restregó en contra del inmortal, enredando sus dedos en la sedosa cabellera – Tu dijiste…
Chase Young volvió a silenciarlo, esta vez lamiendo el lóbulo de su oreja – Dije que no te tomaría en este momento Jack… nunca dije que no pudiéramos divertirnos mientras tanto…
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Mientras tanto, Tsunami y Black Jack sostenían las arenas del tiempo en el patio del templo Xiaolin, en sus manos estaba la llave al futuro del que habían escapado y tras pronunciar algunas palabras realizaron el viaje de regreso a casa, esperando ansiosos haber cambiado el pasado del cual habían escapado.
Omi, quien ya había realizado un viaje al pasado sabía lo que vendría, la confusión que traía consigo el reajuste de su realidad, de la cual si habían logrado su cometido sólo recordarían fragmentos, como si se tratase de una pesadilla.
Esperaba que ese fuera el caso y que sus amigos hubieran sobrevivido, que Black Jack fuera libre de la bestia roja, probablemente lo último quería decir que Chase Young estaba vivo y controlaría la vida de Jack Spicer, un mago tecnológico de las fuerzas Heylin.
Jack Spicer mantenía su mente en blanco, se prohibía el lujo de tener esperanza, todavía no estaba seguro si debía tenerla porque si la tenía y de alguna manera su vida no había cambiado en lo absoluto, su cordura sería destruida.
Aparecieron en un templo Xiaolin destruido, sólo yacían las ruinas de lo que en otros tiempos fuera el hogar de Omi, en donde Jack Spicer una vez encontró paz, a lo lejos podía verse un cielo cubierto por nubes oscuras y aun más lejos una fortaleza en la cual podían verse flotando maquinas de guerra.
Omi permaneció perplejo tan solo algunos segundos al igual que Jack Spicer antes de sufrir un golpe en su memoria, reescribiéndola por completo, la ropa de Omi era la de los guerreros Xiaolin, la ropa de Jack Spicer parecía una extraña mescla entre una armadura antigua y ropa moderna, con un collar ajustado que tenía una joya con la forma del ojo de un dragón en su cuello.
- ¿Qué está pasando? – preguntaron al mismo tiempo, tres sombras aparecieron en la oscuridad, las tres atacando al joven albino, quien logro esquivarlas con relativa facilidad.
Las tres sombras se trataban de los monjes Xiaolin, aparentemente no habían muerto, sin embargo, no parecían ser los mismos del pasado ni los que habían muerto en su dimensión, sus rostros eran un poco más siniestros y el odio que proyectaban era indescriptible – ¿Qué estás haciendo con esta serpiente ponzoñosa?
Omi no entendía muy bien que había pasado, tampoco Jack Spicer – Hemos cambiado el pasado – fue la respuesta de ambos.
- ¿Con que motivo?
Jack Spicer se relamió los labios y les respondió – No tengo porque darles ninguna explicación, a ninguno de ustedes.
Sin más Jack Spicer intento alejarse de los monjes quienes intentaron atacarlo por la espalda si Omi no hubiera intervenido junto a las maquinas del genio maligno, las cuales tenían reflectores y armas desconocidas por el albino, las que dispararon en dirección de los monjes para permitir que su amo pudiera huir.
Una vez escoltado por sus maquinas pudo escuchar como Raimundo le reclamaba a Omi – ¿Qué diablos fue eso?
Omi respondió sin más, tratando de acostumbrarse a este nuevo mundo – Gracias a Jack Spicer ustedes están vivos, deberían agradecérselo.
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La ciudadela a la cual fue escoltado no fue ni la fortaleza de Chase Young ni la de Hannibal, esta era un paraíso tecnológico recubierto por poderosas armas de fuego, escudos de plasma o algo parecido a eso y robots flotando en el aire, por debajo de las nubes negras.
Uno de sus robots acercándose a él pronuncio – Lo esperan en la sala de reuniones, amo Spicer…
Jack Spicer asintió confundido ordenándole a su máquina – Primero quiero observarme en un espejo, comer y beber algo.
El robot se alejo al recibir sus ordenes en lo que parecía un pasillo enorme iluminado raquíticamente por una lámpara cada dos metros, era bueno saber que ya no le tenía miedo a la oscuridad se dijo mesándose el cabello al ver otras maquinas, que debían ser maquinas pero se movían impulsadas por alguna clase de energía propia, fuego Heylin pensó.
El robot que le comunico que solicitaban su presencia en la sala de juntas le trajo un espejo en donde pudo verse, seguía viéndose idéntico a lo que recordaba de su antigua vida que se esfumaba con cada latida de su corazón, cada paso que daba en ese pasillo, el único cambio probable era su ropa que parecía una armadura parecida a la de Chase Young, con motivos rojos y algunas partes mecánicas, como su suero sintético de la eterna juventud.
- Amo Spicer, lo esperan en la sala de juntas – volvió a insistirle.
- ¿A dónde se supone que debo dirigirme? – pregunto al ver la insistencia de su máquina, un modelo antiguo, probablemente de su niñez.
Otra voz fue quien le respondió – Por aquí amo Spicer… - le indico un guerrero africano, uno de los soldados de Chase Young.
Al reconocerlo inmediatamente comenzó a correr en aquella dirección, deseando ver al Chase Young de esta dimensión, saber si había cumplido su promesa, se detuvo delante de dos puertas altas que contrastaban con la construcción que había observado, ya que estas eran de tipo antiguo, mágicas e imperiosas.
Las puertas que se abrieron con facilidad le dieron paso a una sala cubierta por la oscuridad en donde podía verse una cama de color esmeralda, un espejo incandescente cuyo paisaje se trataba de la fortaleza de Chase Young y una daga, la daga del destino descansaba dentro de un Orbe protegido por otro campo de fuerza.
- Por fin regresaste – pronunciaron a sus espaldas, Jack Spicer se detuvo inmediatamente, lagrimas brotando de sus ojos.
Con temor a sufrir un desengaño dio una media vuelta y le observo fijamente, allí, con toda su gloria inmortal, se encontraba Chase Young, el inmortal hombre dragón, el guerrero justo que reinaba las fuerzas del mal – Chase… Chase Young…
Chase Young asintió con los brazos cruzados – Ven aquí Jack.
Jack Spicer no necesito ninguna otra señal y corrió a su encuentro, rodeando su cuello con sus brazos sintiendo como Chase Young rodeaba al mismo tiempo su cintura con los suyos, apoderándose de su boca con hambre.
Los dos se entregaron a las sensaciones, Jack Spicer sintiendo los labios de su Chase Young por primera vez en toda su vida y el sabio guerrero Heylin disfrutando del placer inimaginable de ser amado realmente.
Al separarse los dos sin aliento permanecieron así, abrazados, tratando de recuperarse del mar de emociones y lujuria que se apoderaba de sus cuerpos – Estoy tan confundido… parece como si me hubiera despertado de una pesadilla o que este fuera un sueño…
Chase Young acariciando las sienes de su genio maligno, mano derecha y que también resultaba ser su amante le respondió, besando cada parte de su rostro recordando lo que Jack Spicer le había dicho de su pasado, el cual había logrado cambiar y aun así seguía atormentado su alma mortal – Esto es real Jack…
Jack Spicer no podía estar más de acuerdo al sentir las manos de Chase Young sobre su cuerpo y rostro, era una cuerda de salvamento – ¿Por qué…?
Chase Young sabía exactamente a qué se refería y respondió – Con el tiempo tus recuerdos irán modificándose acomodándose a esta nueva vida, pero, siempre recordaras algunos fragmentos de tu vida pasada de los que deberás tomar ejemplo para no cometer los mismos errores…
Jack Spicer se alejo algunos pasos del inmortal observando su cuerpo y su uniforme, encontrando hasta entonces el parecido con la ropa del inmortal guerrero dragón – En que me convertí…
Chase Young encontraba graciosas las palabras que estaba a punto de pronunciar, puesto que a pesar de cambiar por completo su pasado, el joven albino seguía siendo lo mismo que fue en su otra vida, nada había cambiado con respecto a ese asunto - En esencia eres lo mismo que antes, un genio maligno, una poderosa fuerza Heylin, una pesadilla para los monjes Xiaolin y el sirviente del amo del mundo gobernado por las fuerzas del mal, su guerrero, su segundo al mando y como decirlo… su compañero de lecho.
El rostro de Jack Spicer se ilumino de un hermoso color rojizo al imaginarse lo último, aunque no podía estar tan seguro de que sólo fuera su imaginación, se recargo en la primer superficie que pudo encontrar, esta era la cama de color esmeralda, para decir – Me gusta cómo suena eso…
Chase Young caminó en su dirección – He esperado mucho tiempo para esto Jack…
Jack Spicer le miraba perplejo, sin entender realmente que ocurriría poco después, cuando por fin después de años de estudio bajo su tutela Chase Young uniera sus vidas por siempre – demasiado tiempo…
Chase volvió a besar sus labios hincándose delante del mortal que le miraba perplejo, intento hablar una última vez antes de continuar con esa bienvenida siendo silenciado nuevamente por el inmortal que no estaba dispuesto a esperar un segundo más para unir sus vidas por siempre – ¿Por qué después de este viaje?
Chase Young le respondió desabotonando la ropa de Jack lentamente – Quería asegurarme que nuestro futuro permaneciera intacto Jack, en esta vida tu viajaste para evitar que los guerreros Xiaolin cambiaran el pasado trayendo de regreso a Bean y lograste tu meta, como siempre.
Jack hubiera intentado despejar todas sus dudas en ese momento si Chase no hubiera comenzado a recorrer con su lengua húmeda su pecho y de su garganta se hubiera escuchado un rugido inhumano ordenándole guardar silencio y disfrutar de lo que vendría a continuación – Sí amo – pronuncio escuchando un ronroneo de aprecio del inmortal, probablemente el dragón dentro de él.
Al mismo tiempo todo y nada había cambiado, seguía siendo una poderosa fuerza Heylin, un guerrero temible, un genio maligno capaz de inventar las más atroces maquinas de batalla y un esclavo del maligno señor del mundo, aunque estaba seguro como ya había dicho antes y sus recuerdos lo demostraban que esta servidumbre no sería para nada desagradable.
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Perdonen la tardanza por esta interminable demora, sin embargo, fueron por causas fuera de mi control y no volverá a suceder.
Dentro de poco iré actualizando las historias que tengo pendientes y probablemente escriba una segunda parte de El Reinado Heylin, todo depende de cuantos votos reciba la continuación o posiblemente precuela.
Mil gracias a todas las personas encantadoras que han escrito un comentario en esta y las demás historias, ustedes iluminan mi día.
Por último mil gracias Freaku por haber realizado esas maravillosas paginas de doushinji de mi fanfic, me alagaste mucho y me doy por bien servida con lo que has hecho hasta el momento, como ves, ya me decidí a postear el final de la historia del Reinado Heylin, muchas gracias por los ánimos y por los dibujos que has hecho.
