Capitulo 10: Infamia

A los 40 minutos de vuelo se realizó un aterrizaje de emergencia porque un señor de más de 50 años requería asistencia médica. Entre los pasajeros se rumoraba que era un infarto por lo que la nave aterrizó en un pequeño aeropuerto privado. Informaron que la demora sería de una hora y que se podía descender de la aeronave, Vegeta pidió quedarse en cabina junto con Bulma. La peliazul se sentía incomoda, siempre que había público, él se comportaba como un ogro y no comprendía porque le pidió no descender, después de todo, ella no tenía porque rendirle cuentas de sus acciones todo el tiempo ni bajaría a hacer nada deshonesto.

Vegeta ocupaba el asiento del lado del pasillo y se mantenía con los ojos cerrados y completamente erguido contra el respaldo. Bulma intentaba ver algo por la escotilla pero nada podía saber porque el pequeño aeropuerto quedó ubicado del otro lado de la aeronave. La peliazul, inquieta por naturaleza, hizo ademán de levantarse pero la mano de su jefe atrapo la suya contra el apoyabrazos del asiento.

-No bajes- fue la orden recibida por el moreno que no abría los ojos.

-¿Por qué no?- preguntó inquieta la joven.

-Porque no traje guardaespaldas- respiró hondo y la miró con seriedad- Quería estar contigo sin público presente y por eso hay cosas que no puedo hacer en lugares de alto tránsito- explicó el moreno.

-¿Un pequeño aeropuerto es de alto tránsito?- interrogó con incredulidad la joven.

-Un aeropuerto por más pequeño que sea no deja de ser un aeropuerto y no pienso bajar si no está en mi itinerario- respondió con firmeza su jefe.

-¿Y yo que tengo que ver con tu itinerario?- preguntó caprichosamente la peliazul que le daba lo mismo si él bajaba o se quedaba.

-Uno: También me preocupa tú seguridad- y afinando la mirada y acercándose peligrosamente al rostro de la joven- Dos: creí que viajábamos juntos, que estábamos juntos. No me agrada la idea de que si estamos afuera juntos te tengas que separar- y se contrajo el rostro del moreno como quién se angustia, es que había dejado algo más que preocupación al descubierto- Es que si te tardas en subir yo no podré bajar a buscarte- justificó volviendo a colocarse en su posición original en el asiento.

La peliazul se quedó pensativa, ese hombre siempre tenía algo nuevo que la sorprendía. También respiró hondo y tras cruzarse de brazos apoyó con fuerza su cabeza en el hombro de él.

-Está bien, me quedo contigo- pronunció como una niña caprichosa a la cual no se le concede su deseo. Él solo sonrió de lado sin siquiera abrir los ojos.

El aterrizaje de emergencia demoró 2 horas de espera porque el avión no conseguía permiso de despegue. Vegeta no tuvo más opciones que dar aviso a la empresa y que las pocas reuniones que se habían dejado para ese viernes a la tarde se reorganizarse para otro día. La jornada estaba totalmente pérdida y él sentía curiosidad por saber que era lo importante que Fasha debía comunicarle en persona. Sentía que eso guardaba un mal presagio y pidió una medida de whisky.

Miro a la mujer a su lado buscando calma pero su alma se agitó. Ella dormía con el rostro volteado hacía la escotilla, nuevamente llamaba su atención su rostro delicado, su cabello, la luz de su piel. Recordó la promesa a su padre y maldijo por dentro no haberla encontrado antes, ahora estaba totalmente atado a Mai porque jamás daba marcha atrás a una decisión. El viaje estaba por finalizar y deseaba jamás aterrizar, jamás dejarla pero la boda ya estaba casi sobre él, hundiéndolo en la desazón. Cerró los ojos como quien se entrega a lo inevitable y dejó que la amargura lo invadiera, ya era hora de volver a ser quien era, pronto aterrizarían en La Capital del Oeste. Busco consuelo en la idea de haber estado un par de días con ella y solo para ella, nadie nunca jamás podría quitarle eso, sería su tesoro eterno, aquel que al abrirlo le daría una caricia a su espíritu esclavo de las responsabilidades familiares y profesionales.

Estaba programado el arribo a la Capital del Oeste al mediodía pero lo hicieron a las 3 de la tarde. Entre trámites de desembarque y retiro del equipaje terminaron llegando a la empresa en un auto de la misma cerca de las 5 de la tarde.

Bulma ingreso con el Sr Ouji a la Gerencia con su bolso de viaje porque si pasaban por su casa para dejarlo se haría aún más tarde. Al llegar a su escritorio Fasha le sonreía con arrogancia, como quién tiene un resultado previo de algo que está por suceder y eso la inquietó un poco. Ambas se saludaron y apenas se sentó ingreso su clave en la computadora pero Fasha tomó unas carpetas y se dirigió a la oficina del Sr Ouji. Minutos más tarde la secretaria de la Presidencia pidió a la peliazul que se presentará en la oficina del jefe. Ingresó y se encontró con Fasha que sonreía con malicia al lado de Vegeta mientras le mostraba unos papeles y el Sr Bardock le hacía seña de que ingresara, éste estaba apoyado contra el mueble donde se encontraban la bebida. El moreno tenía el seño fruncido y el rostro totalmente endurecido, algo estaba mal y esperaba que no fuesen las clausulas del contrato con TelSat.

-Toma asiento- indicó Bardock pero el grito de Vegeta interrumpió la acción de la joven que estaba acercándose al escritorio.

-¡Cómo es posible esto Bulma Brief!- vociferó el moreno con los ojos encendidos como si fuese el mismísimo demonio.

-Pe… pe… pero ¿Qué sucede?- preguntó sin entender la reacción agresiva de su jefe.

-Ya deja de hacerte la joven educada y explica hacía dónde desviaste los fondos- interceptó Fasha.

-¿Fondos? - la chica solo atinó mirar el suelo tratando de entender lo que le decían y con ojos desencajados volvió a repetir- ¿Fondos? ¿De qué fondos hablan?- elevó la mirada a su compañera.

-Deja de tomarnos por idiotas y hab…- pero la morena no pudo acabar.

-¡Basta! ¡Todos afuera!- gritó totalmente irritado el jefe y mirando con locura y perversión a la peliazul completó- ¡Brief! Tú te quedas-

-Señor, si desea yo puedo- atinó a decir Fasha pero Vegeta la miró con tanta fiereza que decidió salir sin agregar nada más a su discurso.

Una vez que Bardock y Fasha dejaron la habitación Vegeta tomó asiento y tras apoyar su rostro en el escritorio cubrió su cabeza con sus manos. Sentía que se iba a volver loco y lo peor de todo era la migraña que lo tenía cautivo con fuerza. Bulma no atinó a moverse, temía que cualquier acción fuese mal tomada.

-Sr Ouji, no entiendo de que me acusan- se animó a romper el silencio la joven.

Vegeta comenzó a reír sin perder la postura incomoda, ella fingía no saber. Se reincorporó en su asiento y la miró con soberbia, se sentía estúpido por el engaño pero el circo ya se había acabado, lo que sintió que había sido días inolvidables ahora serían enterrados en su patética alma, la muy perra lo había hecho muy bien.

-Te hacía más inteligente Brief pero resultaste ser una estúpida y una farsante- y tras sonreír de costado continuó- Depositaste el último movimiento de la empresa en la cuenta de tu noviecito, acaso no se llama Yamcha Okami?- preguntó con sarcasmo.

-¿Me culpas de desvío de dinero? – preguntó incrédula.

-¿Acaso no estabas haciendo eso bruja? - pronunció con rabia su jefe.

-¡Oye! A mí no me faltas el respeto de ese modo- vociferó la chica lanzándose como una fiera al escritorio.

-Deja ya el circo, acá está la prueba – indicó Vegeta girándola la carpeta para que la chica pudiese leer el contenido y señalando un párrafo agregó- Justo el dinero que tu chico necesitaba para poder completar su caprichito de ser preparador de autos de competición, no?-

Los ojos de la joven se abrieron de un modo inusual. Figuraba su nombre, el número de usuario que la empresa le dio en el sistema informático y el giro de dinero a una cuenta con el nombre de Yamcha –Esto no puede ser posible- balbuceó.

Vegeta se puso de pie y se acercó de modo peligroso a su asistente, cuando ésta advirtió la maniobra ya era tarde y tomándola del brazo la arrastró al despacho cerrando la puerta detrás de él.

-¡¿En qué pensabas?!- vociferó lanzándola contra la mesa de reuniones -¿Acaso me estabas seduciendo para quedarte con mi dinero? ¡¿Para esto era la excitante idea de tener una aventura?! ¡¿Todo esto era para estafarme y así reírte de mí?! ¡¿Para esto?! ¡¿Para esto?!- gritaba buscando una respuesta que no deseaba escuchar.

Vegeta estaba totalmente sacado, desquiciado, aturdía con sus gritos a la joven y para cuando pudo reaccionar vio en los vidriados ojos azules de la chica el terror, la decepción y la desesperación. No comprendía cómo había llegado a ese punto, cómo había sido burlado con tanto cinismo siendo que en la privacidad se había desnudado hasta el alma.

-¡Ya dejaste de gritar!- rugió con furia Bulma irguiendo su cuerpo, demostrando que era inquebrantable aunque por dentro deseaba con todas sus fuerzas escapar de ahí –Es claro que no tengo idea de quién realizó esos malditos movimientos, como también voy a dejarte en claro que ni tú ni nadie tienen derecho a tratarme de este modo – la voz le vibraba de los nervios, la bronca y las lagrimas que se empecinaban en salir – ¡Yo no fui! ¡Yo no lo hice!

-¡Está tu estúpida clave!- bramó el moreno.

-¡Si! ¡Y pudo ser hackeada!- respondió elocuentemente la chica. Ya no tenía fuerza, ya no tenía control sobre su cuerpo que vibraba de la impotencia y el desgaste de unos poco minutos.

Esto era nuevo y excesivo. Se apoyó contra la mesa y observó a su jefe que estaba frente a ella con los brazos a los lados y los hombros caídos, ambos estaban desbastados. ¿Por qué la juzgaba así? ¿Por qué no la llamó en privado apenas supo de la estafa? Necesitaba salir, tomar aire así que juntando lo que quedaba de energías en su cuerpo tomó rumbo a salir del despacho pero al acercarse a la puerta Vegeta la tomó del antebrazo. Bulma detuvo su marcha solo un instante y tras librar su brazo sin esfuerzo abandonó la habitación.

Él no quería dejarla ir pero aun no lograba procesar todo lo ocurrido, su tío junto con Fasha habían generado tanta presión sobre él que terminó reaccionando del modo equivocado con la persona que no debía. La dejó partir, sintió que si la retenía la seguiría dañando y no deseaba eso. Cuando sintió que Bulma cerró la puerta de la oficina salió de su ensoñación y pateó con fuerza la mesa del despacho, se sentía un idiota. Comenzó a lanzar las sillas de un lado al otro hasta caer de rodillas. Miles de pensamientos y cosas cruzaban por su mente y todo le indicaban una cosa: Jamás sería feliz.

Bulma necesitaba escapar, salir de ahí, correr. Fue hasta a su escritorio para tomar la cartera y vio que también había dejado el bolso. Tomó ambos y se dispuso a salir lo más pronto posible de la Gerencia.

-¡¿A dónde vas?!- le gritó Fasha desde el escritorio.

-A dónde no entren las traidoras- escupió en su cara y sin prestar atención si recibía respuesta dejó la Gerencia con ambos bolsos.

Al llegar al hall central del edificio se encontró con Maron que estaba muy acaramelada con Raditz que esperaban tomar el ascensor para subir y al ver a la peliazul tan apurada y despeinada la siguieron.

-¡Bul! ¡Bul! ¡Espera!- gritaba Maron detrás de ella – ¡Maldición Bulma! ¡Podrías detenerte!- grito casi sin aliento porque con los tacones le era imposible correr.

-Pregúntale a tu amiguita Fasha si es que ya no lo sabes- contesto con veneno antes de cruzar el umbral de la puerta principal.

-¿Fasha?- y ambos se miraron desconcertados. Era obvio que no iban a poder sacarle más información a Bulma por lo que optaron por subir y ver qué novedades les tenía Fasha.

Una vez en la calle no sabía qué hacer, su auto estaba en su casa y aunque por un momento pensó en llamar a Yamcha, descartó la idea de quedarse ahí esperando. Además, deseaba con todas sus fuerzas desaparecer del Mundo por lo que optó por tomar un taxi hasta su casa. Una vez parada en la puerta de su edificio se quedó mirando un punto fijo que era la nada misma. Se sentía totalmente destruida, tanto física como mentalmente. No podía mover los pies, no deseaba encerrarse en su casa, solo quería escapar, poner de una maldita vez en marcha el plan para desaparecer. Sin pensarlo más entró a la cochera, subió a su auto y emprendió viaje hacía ningún lugar. Tratando de no pensar demasiado salió de la ciudad con rumbo incierto, cuando el sol comenzó a caer supo que había algo en su alma que la ataba a su pasado y que inconscientemente estaba yendo hacía la casa de sus padres.

Para tomarse un respiro decidió cargar combustible y tomarse un café. Contemplaba como los últimos rayos del sol se hundían en el horizonte, miró su mano y observó que le costaba mantenerla quieta, levemente temblaba. Tanto nervio luego de 3 fantásticos días de relax con Vegeta habían sido un golpe bajo. Tomó un respiro y decidió completar su viaje hasta la granja. Quizás no era el mejor lugar dónde comenzar su exilio pero al menos esperaba estar rodeada de gente que la amara.


Le dolían todos los músculos, las articulaciones, hasta los dientes. No sabía cuánto tiempo llevaba arrodillado frente a la mesa de juntas aguantándose de no llorar. Él era hombre, fuerte, un Ouji hecho y derecho y que no podía dejarse vencer por la traición de una mujer. Estúpido, pensó con pena por sí mismo. ¿A quién pensaba engañar? Quedándose en esa posición de desasosiego demostraba que era vulnerable y él fue educado para ser el mejor de su clase, para ser el más exitoso y no iba a dejarse vencer por una mujer que buscó embaucarlo para quitarle dinero. Él mismo se encargaría de hundirla y humillarla, nada de esto sería gratis. Nadie de metía con Vegeta Ouji.


Raditz solo miraba como su novia recorría de un lado al otro el pasillo de la Gerencia. Es que la chica no comprendía nada de lo que Fasha le había dicho. A Maron le costaba mucho eso de las intrigas, reconocía por si misma que para resolver cosas así se necesitaba de un intelecto superior al propio por lo que miró fijamente a su novio y recibió como respuesta una mirada atenta. Cuando logró reordenar todas las ideas en su cabeza fue interrumpida por alguien que los saludaba con cordialidad.

-¡Hola chicos! ¿Saben si ya volvió Vegeta del viaje?- interrumpió Mai con una impecable sonrisa.

Maron no reaccionaba, seguía mirando a Raditz como quién está a punto de resolver algo y el pelilargo solo respiró hondo y agachó la mirada.

-Maron, te hablan- fue lo que articuló el muchacho al ver que su novia seguía estática sin reaccionar al saludo de la modelo. Maron abrió los ojos al máximo y sin saber qué hacer se puso blanca como un papel.

-¿Pasa algo?- insistió la prometida de Vegeta que se sorprendió por el extraño recibimiento.

-¡Mai!- fue la entusiasta respuesta de Maron que tomó a la modelo del brazo para cerrar mejor el circulo entre los tres –Dime Bella, ¿Hablaste con tu novio hoy?- fue la gentil pregunta de la peliazul que buscaba sacar algo más de información.

-Temprano, ¿Por qué? ¿Pasó algo?- fue la respuesta llena de intriga que recibió.

-Pues verás… -Maron hizo una pausa buscando ordenar las palabras mientras miraba a Raditz que la miraba también intrigado- Ésta tarde, luego de la llegada del Sr Ouji y Bulma a la Gerencia algo sucedió y no entendemos muy bien qué, pensamos que tal vez… no sé, quizás sabías algo- preguntó con el mayor tacto posible la joven.

-No sé de que hablas, no sé nada de Vegeta desde ésta mañana- respondió aun más confundida la morena.

-Pues… - respiró hondo para controlarse, se le hacía difícil la tarea a la joven administrativa- Bulma fue acusada de desviar dinero para costear los fondos del auto de carreras de su novio- y tras buscar leer lo ojos de la morena agregó- ¿En serio no sabes nada?-

Mai sintió por un momento que se le paraba el corazón, que se le caía el alma al piso. Ella era quién le había dado el dinero a Yamcha para la competición, dinero que ella misma había ahorrado con su carrera de modelo. ¿Acaso la joven Brief había hecho eso? No, no era posible, ella había visto mucha inocencia y sinceridad en los ojos tiernos del mecánico. Ella apostó a la inversión para así acercarse al novio de Bulma con él cual estaba viviendo una aventura amorosa a espaldas de todos. Él mismo le contó que no contaba con los fondos, que le pidió a su novia que le pidiera apoyo a su jefe pero la chica había desistido de la idea desde el comienzo por algo muy obvio, esa chica era muy correcta y jamás mezclaría su trabajo con los intereses de su pareja. Algo no cerraba, había algo en su interior que le generaba un mal augurio y estaba segura que Bulma había sido víctima de una estafa dentro de la empresa.

-Dime Maron –y la mirada de la modelo se volvió dura- ¿Quién acusó a Bulma de mover ese dinero?-

Maron sintió temor frente a la mirada inquisidora de la chica y tras dudar por unos segundos en responder o no lo dijo – Fasha-

-¿Segura Maron? ¿No me mientes?- interrogó Mai que necesitaba certezas, no suposiciones.

-Si, fue Fasha Guerrero- repitió la peliazul elevando la cabeza.

Mai miró al joven informático que estaba sentado al lado de ellas y éste también afirmó con la cabeza.

-¡Maldición!- escupió Mai que entró como una tromba a la Gerencia en dirección a la oficina de su novio. Tenía que contarle la verdad, si ella estaba en lo cierto, su propio tío era el artífice de la estafa a Saiya&Co.

Cruzó entre los escritorios con la fuerza de quién tiene la certeza de que si no hacía algo todo volaría por los aires. Ella ya le había avisado a Bulma en las piletas del hotel que ese hombre era realmente peligroso. Anteriormente había querido sobrepasarse con ella en varias oportunidades y cuando observó el modo en el que Bardock miraba a la administrativa lo supo, esa misma miraba había tenido sobre ella cuando buscaba que desistiera de casarse con su sobrino y así tirar por la borda la buena fama que él intentaba forjar frente a su familia para mantener el imperio en pie y en las manos correctas.

-Yo en tu lugar no me apuraría tanto, el Sr Ouji ya se retiró- fue la frase que detuvo a Mai de mover el pomo de la oficina de Vegeta. Se giró y sí, esa irritante voz solo podía pertenecer a Fasha que la miraba con burla.

-A mí nadie me dice que hacer- respondió con ironía y tras girar el pomo de la puerta se interiorizó en la oficina de su prometido.

¡Maldita! ¡Maldita! ¡Maldita! Se repetía mentalmente mientras miraba desesperada dentro de la oficina de Vegeta, buscando a su novio o algo que la ayudase con su misión. Vio encendida la luz del despacho y se adentró en él. Todo era un desastre, los sillones desordenados, algunos tirados y la mesa fuera de lugar, hasta había papeles en el piso. Se arrodilló a ver si había algún tipo de evidencia ahí pero eran solo papeles que parecían ser un estudio de mercadotecnia o algo así.

¡Maldición! Volvió a gritar mentalmente. Se giró y observó unas carpetas sobre el escritorio de Presidencia, las giró hacía ella y leyó el nombre de Bulma Brief, Saiya&Co y Yamcha Okami. ¡Eureka! Esto era lo que buscaba. Las tomó y las metió en su bolso y salió de la oficina con la misma fuerza con la que entró. Al salir vio a Fasha que acomodaba unas carpetas en su escritorio, sin dudarlo fue a su encuentro.

-¡Oh Bella! Tenías razón, mi novio no estaba ahí – exclamó como una niña risueña frente a la señora para llamar su atención y al ver que lo lograba agregó con la mayor crueldad que habitaba en su corazón - La próxima vez que me dirijas la palabra trata de no morderte la lengua como hasta ahora, no vaya a ser que el veneno y la envidia lleguen a su tope y terminen de matarte tan lentamente como lo vienen haciendo hasta ahora ¡BRUJA!- y antes de que Fasha pudiese responder Mai abandonó la habitación.

Vegeta tenía el teléfono apagado y en su departamento no contestaba el teléfono. ¡Maldición! No podía dejar de maldecir. Sentía que todo pasaba muy rápido y a la vez muy lento. Sin otra opción llamó a Yamcha para contarle todo mientras manejaba hacía el taller mecánico de su amante pero éste consideró que lo mejor era ir al apartamento de su novia y explicarle que era ella quién le había adjudicado el dinero sin contar el romance que había entre ambos, eso sería aun más difícil de digerir para la administrativa. Llegó antes que el moreno al edificio y sin saber muy bien que hacer estacionó y bajó para esperarlo en la puerta del edificio.

-Veo que ya te llegaron con el chisme- fue la voz ronca de Vegeta que la paralizó llevándola a la realidad. Giró y ahí estaba, apoyado contra un rincón.

-Ve…Ve… ¿Qué haces acá?- preguntó totalmente desencajada la modelo.

-Lo mismo te pregunto- fue la replica que recibió. Mai no sabía que responder

-¿Está Bulma?- preguntó sin pensar.

-¿Para que la quieres?- preguntó su novio con mirada inquisidora.

-Quedamos en vernos hoy- respondió tratando de que no se notara que estaba nerviosa.

Vegeta iba a preguntar qué era lo que las reunía un viernes a la noche pero temió que esa pregunta se volviese en su contra por lo que optó por responder lo que le preguntaron.

-No-

-Vegeta, tenemos que hablar- pero el rintong de su celular la interrumpió, el identificador de llamadas decía que era Yamcha quien la llamaba por lo que respondió tratando de no ser descubierta -Diga-

-Estoy arriba de la camioneta y vi que estaba Vegeta contigo y no estoy seguro de bajar- respondió del otro lado el mecánico.

-Ahora mejor no, estoy ocupada- miraba fijo a su novio que la observaba atento –Mira, viene a ver a una amiga que no se encuentra en su casa y me encontré con mi novio- y tras forzar una sonrisa agregó – Mejor vemos el book de fotos en tu estudio mañana a la mañana-

-Entiendo, trataré de seguir llamando a Bulma. Si tengo novedades te aviso y por favor, avísame de cualquier cosa que sepas, si?- fue la respuesta del moreno que comprendió en el apriete que estaba Mai.

-Si, si, mañana las vemos. Adiós- y cortó la comunicación y sin quitar la vista de su novio la modelo sentencio- Vegeta, debemos hablar. Es algo muy importante-

Continuará.


¡Hola a todos! Antes que nada me disculpo por los horrores ortográficos o de gramática. Mi profesión nada tiene que ver con redactar historias y lo cierto es que esto es un desafío para mí, pero si van leyendo desde el capitulo 1 a ésta nueva actualización verán la mejora y agradezco muchísimo a todos esos reviews que sin tener la necesidad de ser ofensivos fueron dándome lineamientos para mejorar, por lo tanto: Gracias a todos! Gracias por seguir mi historia, darme fuerzas y recomendaciones ;)

Y este capítulo ya es un poco más complejo que los anteriores. Dejé el romanticismo de lado para ponerle un poco de pimienta a la historia. Ya tuvieron lo que deseaban: Bulma y Vegeta en una escapada frente al mar! Ahora viene todo aquello que le pondrá el significado verdadero a los sentimientos: la crisis. Y seamos sinceros, sin drama la historia sería un plomazo de aburrida. Mi deseo es que la historia valga al menos la pena ser leída. Sé que había seguidores que no deseaban a Yamcha con Mai pero yo quiero mucho el personaje de Yamcha y no iba a dejarlo solo. Y aquellas chicas que piensan que Trunks debe estar con Mai les cuento que Mai es 3 años mayor que Bulma! Es una jobata xD

Es UA, no tengo en mis planes traer en este momento al mundo a Trunks (Wow! Me siento como el director de The Truman Show).-

Bunny Ball... ¿Te gustó este capítulo? O aprendes a explayarte cuando me hablas de él por privado o ya no te lo dedicaré nunca más. Cómo hermana mayor (?) que soy puedo ser muy cruel.

Ina Minina: Actualice aunque no me actualizaste La Farsante. No importa, seguiré torturándote en tu fans page :P

Naomi Gomiz: Lo prometido es deuda, luego seguiremos con el casting de actores para el live actions ;)

Juniver, Yess88, Jenny070891, Celestia, Johaaceve y demás seguidoras les agradezco las porras recibidas. Sé que siempre están atentas a las actualizaciones y les dedico la historia por ser tan incondicionales conmigo siendo que soy nueva y no tengo grandes cualidades... por eso Gracias chicas! Las amo!

A los lectores y escritores anónimos de reviews les agradezco de todo corazón que sigan mi historia. Son tan importantes como aquellos que logro distinguir de la multitud. Gracias de corazón. Gracias a todos, los quiero. K!