Domo!

Aquí está el décimo capítulo de este fanfic ^^

Me inspiré en una canción que, yo creo, la mayoría conoce: Just Be Friends, de Megurine Luka, una de mis Vocaloid favoritas ^^

He intentado avanzar el one shot que estoy preparando, pero... lamentablemente la inspiración no está conmigo. Además, estoy leyendo un libro llamado "El alquimista" de Paulo Coelho, gran libro por cierto. A quien no lo haya leído, se lo recomiendo ^^

Ah, por cierto, les recomiendo tener la siguiente canción a mano: Love is War (Piano Version)

Es de Vocaloid. Más adelante lo entenderán...

Inazuma Eleven no me pertenece, es propiedad de Level 5.


Capítulo 10: Just be Friends…

La peli negro entró al hostal a toda velocidad, que ignoró hasta el hecho de que el mismo Hiroto estuviera allí. Todos se quedaron atónitos al ver a la chica correr hacia la habitación que compartía con Cherryl. Mark y Dylan fueron los primeros en preocuparse al igual que Hiroto.

-¡Mio!- exclamó Mark preocupado tras subir al segundo piso. Una vez que estuvo arriba, fue hacia la habitación de la peli negro y abrió la puerta con cuidado. Lo primero que vio fue a la chica abrazar una de las almohadas con fuerza y llorar descontroladamente.- ¡Mio! ¿Te pasó algo?

-Y-Yo… Agh…- la chica sollozaba y no podía ni si quiera hablar. Mark le abrazó protectoramente.- N-No…

-¿¡Estás bien!- preguntó Mark con voz histérica.

-F-Fubu… Fubuki id-idiota…- sollozó una y otra vez mientras que se abrazaba Mark con fuerza. El rubio empezó a imaginarse cosas de más.

-¿Te hizo algo?- preguntó el estadounidense alarmado. Mio no respondió, tan sólo siguió llorando. Dylan veía a ambos desde la puerta atónito. No había visto tan mal a Mio desde que sus padres habían fallecido.- Mio…

-A-Agh…- la chica se levantó poco a poco aún sollozando.- E-Estoy b-bien…

-What you say!- le preguntó Dylan alarmado mientras que iba a ver a su amiga.- ¡No digas tonterías!

-Y-Yo… Mark… D-Dylan…- sollozó la chica tras abrazar a sus dos amigos. Hiroto llegó a ver a Mio, pero al ver que Dylan negaba con la cabeza, entendió que no era el mejor momento. Kazemaru entró repentinamente a la habitación junto a Tomoyo.

-¡Mio-chan!- exclamó Tomoyo. Kazemaru se inclinó hasta tenerla frente a frente.

-¿Qué te hicieron?- preguntó el peli azul con notoria molestia en su voz.

-K-Kaze-Kazemaru…- sollozó la chica tras ver al chico y volver a llorar.- Y-Yo l-lo s-siento…

Kazemaru entonces apretó los puños con fuerza.

-AHORA SÍ QUE LO MATO.- exclamó el chico tras entender.- ¿¡Fue Fubuki!

Al escuchar el nombre, la muchacha se aferró más a Mark y sollozó con fuerza el nombre del muchacho. El resto del equipo fue llegando poco a poco a la habitación de Mio. Kazemaru les cerró la puerta en la cara molesto. Lo último que quería era que todo aquello se transformara en un show para sus compañeros de equipo.

Mio seguía abrazada a Mark, mientras que Dylan y Kazemaru veían a la chica con cierta preocupación. Los tres tenían muy claro lo primero que harían cuando vieran a Fubuki: romperle la cara. La chica intentaba parar, pero simplemente no podía. Las lágrimas resbalaban de sus mejillas inconscientemente. Mark le acariciaba la cabeza dulcemente. Kazemaru había ido a traerle un vaso de agua.

-¿Más tranquila?- preguntó el rubio tras sonreírle dulcemente. La chica asintió levemente con la cabeza.- Bien… Ahora dime…

-No…- dijo la chica tras desviar la mirada.

-Why?- preguntó Dylan. Mio se abrazó más a Mark.

-Mark… Fubuki estaba… e-estaba…- la chica no pudo evitar soltar otras lágrimas.- besando a otra…- dijo esto último con un hilo de voz cuando empezó a sollozar otra vez. Mark sintió unas enormes ganas de dejar a la peli negro con Dylan e ir por Fubuki para romperle hasta el más pequeño hueso que tenía.

-¿F-Fubuki?- tartamudeó Dylan sorprendido. Jamás se habría imaginado algo así del peli plata.

-Sí…- dijo la muchacha tras abrazarse más a Mark.

-Mio…- dijo Dylan.- ¿Estás…?

-¡Sí estoy segura!- exclamó la chica furiosa mientras que miraba fulminante a Dylan. Luego reaccionó ante lo que había hecho y agachó la cabeza.- ¿O crees…? ¿¡O crees que estaría así si no estuviese segura!

-Yo…- Dylan no supo que responder. El muchacho miró el suelo.- I'm sorry…

-Está bien…- dijo Mio.- Lo siento.


En lo que en ese mismo minuto era la reunión, para Mio era una tortura. Estaba aliviada de que Hiroto hubiese vuelto al equipo, pero no se esperaba que volviese con compañía. La chica estaba sentada en medio de Dylan y Mark, mientras que Fubuki y Midorikawa estaban sentados justo detrás. Ninguno se lo podía creer.

-Bien. Ellos serán los nuevos integrantes del equipo.- dijo Kudo.- Fusuuke Suzuno, Nagumo Haruya, Ulvida Kiyama.

-Ulvida…- dijo en voz baja Hiroto. Midorikawa bajó la mirada y Fubuki apretó los puños con ira.

-Espero que se lleven bien.- dijo el hombre tras irse.- Nuestro próximo rival está decidido.

-¿Nuestro próximo rival?- preguntó el capitán del equipo.

-Así es.- dijo Haruna.- El instituto Kurimuzon.

-¿El instituto Kurimuzon?- preguntó Dylan.

-Dicen que ese instituto que es bastante fuerte.- dijo Kido. A Tomoyo le temblaban las manos con nerviosismo.

-¿Daiyobun…?- preguntó Kazemaru preocupado. La chica estaba más pálida de lo normal.

-H-Hai, Kaze-chan…- contestó la muchacha sin ánimo alguno.

-Bien. Quiero que hagan una técnica definitiva.- dijo el entrenador cruzándose de brazos.- Tienen una semana.

-¡Hai!- exclamaron todos.

-Bien, vayan a descansar.- dijo Kudo finalmente para luego desaparecer del salón de reuniones.

Mio se levantó de su asiento, pero justo antes de salir, alguien le tomó de la muñeca. La peli negro se volteó para encontrarse a la persona menos indicada. La chica desvió la mirada e intentó zafarse.

-Por favor Mio…- dijo el peli plata. La chica le miró fulminante.

-Suéltame, ¡ahora!- exclamó la chica. Fubuki obedeció. Mio se volteó para verlo directamente a los ojos. Los del equipo miraban atónitos la escena. Midorikawa quiso intervenir, pero la mirada que le lanzó Hiroto hizo que se quedara petrificado. Estaba claro que ellos dos también debían conversar.

-Mio, yo…

-Déjame…- dijo la peli negro tras subir rápidamente las escaleras. Se sintió como la chica azotó la puerta con ira. Si aún tenían una pizca de razonamiento, entonces no irían a hablar con ella. Hiroto tomó a Midorikawa de la muñeca.

-Tenemos que hablar.- dijo el pelirrojo. El moreno asintió con la cabeza. Los dos se dirigieron a su habitación para poder hablar a solas. El resto se dirigió a sus habitaciones correspondientes, sintiendo alivio de que hubiese habitaciones extras para los nuevos "compañeros" de equipo.


Habían pasado en silencio un buen rato. A pesar de que el delantero tenía mejores problemas de los cuales preocuparse, seguía en la habitación mirando como el peli plata empezaba a darse vueltas en su litera. Habría preferido cien mil veces dormir a que estar allí, viendo como su compañero y amigo no decía nada. Aunque quisiese ocultarlo, Goenji ya sabía que estaba llorando en silencio, como lo había hecho muchas veces.

-Sólo porque confío plenamente en ti, y porque te creo incapaz de hacer algo como lo que dijo Mio… Te lo preguntaré solo una vez.- dijo el delantero tras sentarse en la litera de Fubuki.- ¿Besaste a Ulvida?

-¡No lo hice!- replicó el chico limpiándose unas cuantas lágrimas.- Yo jamás haría algo así y lo sabes…

-Bien.- dijo el delantero.- Cuando le digas lo mismo a Mio entonces me llamas.

-No…- dijo el chico bajando la mirada.- No es tan fácil…

-La amas, ¿no?- preguntó Goenji. Fubuki asintió con la cabeza.- Vale, entonces te creerá.

-Mira quien me lo dice…- dijo el peli plata frunciendo el ceño.- Ni si quiera has logrado confesarte con Cherryl… ¿y me estás dando consejos de amor?

-Uno: eso no te incumbe. Dos: No tienes ni la menor certeza de si me he confesado o no.- dijo el peli parado tras subir a la litera de arriba.

Hubo silencio.

-Goenji, te juro que yo jamás besé a Ulvida.- dijo el peli plata.

-Te creo.- dijo el peli parado.- Te creo cualquier cosa de ella, a menos que sea algo así como que es buena o cambió…

-Dios…- dijo el chico tras levantarse y salir de la habitación. Goenji se asomó por la puerta para ver que el muchacho se dirigía a donde él creía. Sonrió satisfactoriamente y luego cerró la puerta, volviendo a la litera de arriba. Luego, pensó en sus problemas personales. Quizás… ya era hora de confesarse. Pensó en Cherryl unos segundos.

"Mañana…"


Mio se encontraba hecha una fiera. Caminaba de izquierda a derecha, luego se devolvía, y más tarde, hacia una y otra vez lo mismo. Cherryl la miraba con una gota en la cabeza. Jamás había visto a la peli negro tan molesta. Era raro… como todo lo que parecía tristeza se había vuelto un rencor horrible hacia el chico. Lo único que podía hacer en ese mismo minuto la muchacha era intentar tranquilizar a su amiga.

-Stupid Fubuki… I hate him… I hope you get hit bya huge truck and falls into a pitof 10,000 meters tobe lost inthe darkness of hell... I hate him, I hate him!- la muchacha gritaba disparates en inglés, que Cherryl entendía a medias. Luego, la chica se sentó en su litera.- He's a big idiot!

Cherryl bajó de su litera para verificar lo que pensaba, y por desgracia, tenía razón. Mio, a pesar de su enorme molestia, estaba llorando. La rubia se acercó para a abrazarla.

-Tranquila…- dijo Cherryl.- Todo estará bien…

-¡No! ¡Nada está bien!- exclamó Mio molesta.- Que ingenua fui… Pensar… que por ser Fubuki sería diferente al resto…

-¿A qué te refieres?- preguntó Cherryl sin comprender.

-Fubuki no es nada más igual al resto de los chicos.- dijo la peli negro tras levantarse.- Fui una tonta… Ni si quiera pertenezco a ti.

-¿Qué estás… diciendo?- preguntó Cherryl. Mio cerró sus puños con fuerza y se volteó hacia Cherryl, mostrándole la más bella sonrisa que le podía dirigir en ese momento. La rubia no lo entendió, pero sentía un miedo enorme.

En ese momento, tocaron la puerta. Mio la abrió y luego sonrió como si nada hubiera pasado. Fubuki la miró atónito.

-¿Vamos?- preguntó la peli negro tras tomar la mano del chico y llevarlo a la sala de estar.

Todos los del equipo bajaron a mirar, escondiéndose en las escaleras para no ser descubiertos.

Ambos estaban frente a frente. Mio sonreía fingiendo estar ya más calmada. El peli plata no lo entendía, pero por un momento, pensó que no sería tan difícil. Los chicos veían todo desde la escalera.

-Mio…- dijo Fubuki.

-"Te juro que yo no hice nada… Fue Ulvida la que me besó"- complementó la chica.- Ibas a decirme eso, ¿no?

-Perdón…

-¿Perdón…? ¿¡Perdón!- preguntó Mio molestándose.- ¡Siempre me dices lo mismo! ¡Y cuando esta mañana te perdoné, vas y me haces eso!

-¡Escúchame!

-No, Fubuki… Escuché demasiado.- dijo la peli negro tras tomar el relicario que le había dado el chico y sacárselo de un solo tirón, rompiendo así la cadena. Le pasó el objeto al peli plata y luego le miró fijamente. Por más que quisiera entenderlo, no lo lograba. Tan sólo podía permanecer quieto y tomar con las manos temblantes el relicario.

-¿Qué…?

-Se acabó…- dijo la peli negro.- Just be friends... all we gotta do…

Mark abrió los ojos de par en par. Tan sólo los estadounidenses lograban comprender lo que la chica de cabello negro quería decir.

-¿Qué?- preguntó Fubuki con miedo.- M-Mio… ¿qué harás…?

-¿Qué haré?- preguntó la chica. Sonrió de forma irónica.- Me alegra que preguntes…

Todos escucharon atentamente.

-Participaré del próximo partido…- dijo la peli negro. Todos suspiraron aliviados.- Y luego… Luego me voy a Estados Unidos con Mark y Dylan.

El peli plata sintió que una estaca hubiese atravesado su corazón. No pudo hacer nada más que bajar la cabeza y botar unas cuantas lágrimas que chocaron con el relicario. Todos quedaron atónitos. Las palabras no salían de la garganta de Fubuki, pero por más que no quisiera, debía aceptar lo que estaba viviendo. Los chicos miraron atentamente como poco a poco se reincorporaba.

-E-Está bien…- musitó Fubuki. El chico levantó la mirada lentamente y miró a Mio a los ojos.- E-Esta bien, Mio.

Todos abrieron los ojos de par en par.

-Si tú estás feliz con eso… entonces hazlo.- dijo Fubuki tras subir las escaleras e ir a su habitación. Mio se quedó en la sala de estar sola. La muchacha permanecía inmóvil y sin hacer nada.

-Feliz…- dijo Mio tras caer al suelo de rodillas y sacar su celular. Marcó el número de su casa.- Son palabras muy grandes…

-Restaurante Rai Rai.

-¿Hibiki-san…?- preguntó Mio con voz débil.

-¿Mio? ¿Sucede algo?

-A decir verdad… muchas cosas.- respondió la chica.

-¿Vienes a cenar?

-…- la chica no respondió luego de un rato.- Gracias.

-Siempre serás bienvenida a casa.

-Gracias Hibiki… Otto-san.- dijo la chica tras colgar y levantarse del suelo. Alguien le tomó del hombro.

-¿Te irás…? Debes estar bromeando…- dijo Midorikawa con ojos tristes y preocupados. Todos los chicos se encontraban tristes.

-Oye, no puedes dejarnos.- dijo Tsunami preocupado.

-Mio…- dijo Kazemaru.- ¿Es en serio?

-Perdón…- dijo la peli negro tras avanzar un poco.- Yo sé… que algún día lo entenderán.

Y así, la chica se dirigió a la salida, abrió la puerta y abrió su paraguas para caminar bajo la lluvia.

-Suzuki.- escuchó antes de salir.- ¿Llegarás mañana?

-Sí, entrenador.- dijo la peli negro.

-Bien. No faltes al entrenamiento.- dijo el hombre tras desaparecer de la vista de todos.


La chica abrió con cuidado la casa, para procurar no despertar a Luna que seguramente estaría durmiendo. Tobitaka que cruzaba hacia la cocina, retrocedió rápidamente para verificar lo que sus ojos veían. El peli morado no podía creérselo. Se puso frente su hermana y sonrió un poco.

-¿Mio?- preguntó el chico.- ¿Qué haces aquí…?

-Vino a cenar.- respondió el señor Hibiki tras sonreír. Mio asintió con la cabeza.- Ve a cambiarte la ropa mojada.

-Sí.- respondió la chica tras subir las escaleras.

Pasaron unos minutos. La chica se cambió y luego salió de su habitación. Allí, frente a ella, una somnolienta Luna le miró con su osito de peluche en la mano izquierda.

-¿Onee-chan…?- preguntó la pequeña. Mio se agachó y la abrazó rápidamente, para poder llorar un poco.

-Hai…- respondió la chica tras acariciarla un poco.

-Onee-chan… ¿por qué estás llorando?

-Nada…- dijo la peli negro tras separarse de la pequeña y sonreírle.- Ve a dormir.

-¡No!- respondió la muchacha.- Yo quiero estar contigo…

-Vale…- se resignó la peli negro. Ambas bajaron y se sentaron en la mesa a cenar. Hibiki estaba frente a Mio mientras que Tobitaka también estaba al lado suyo. Cenaron, y pasaron así dos horas. La pequeña Luna había subido a dormir, ya que el sueño la había vencido. Entonces, Mio pudo conversar con más tranquilidad.

-Otto-san…- dijo la peli negro.- Yo…

-¿Pasó algo?- preguntó el hombre. Mio asintió con la cabeza.

-Decidí… que quiero irme a Estados Unidos con mis amigos.- dijo la peli negro.- Quiero que por favor… cuides de Luna.

-…- Tobitaka abrió los ojos de par en par.

-Trato hecho.- dijo el hombre.- Pero con una condición…

-Claro.- dijo rápidamente Mio sonriendo.

-Tienes que venir a visitarnos para las vacaciones.- dijo sonriendo. Tobitaka sonrió de igual forma. Mio les respondió de igual forma.

-Vale. Los vendré a visitar siempre que pueda.- dijo la muchacha.

-Bien.- dijo el hombre.

-Bien… Iré a mi antigua casa.- dijo la peli negro tras levantarse.

-Yo te acompaño…- dijo una voz tras ella.- Después de todo… ahora es donde vivo.

-Mark…- dijo la peli negro.- ¿Qué haces aquí…?

-Saliste del hostal, no dijiste a dónde ibas… ¿y querías que no te siguiera?- preguntó el chico.

-…- la chica no respondió.

Ambos salieron de la casa.


Hubo silencio. Nada más que silencio. La casa estaba realmente abandonada, pero igual a cómo Mio había llegado a ella. Mio sonrió con algo de nostalgia.

-Mark… No has cambiado nada de la casa…- dijo la peli negro sonriendo. El chico se encogió de hombros.

-No lo creía necesario.- dijo tras sonreír.

-Entonces…- dijo la peli negro.- Bien.

La muchacha subió al segundo piso de la casa y abrió la última puerta que había en el fondo del pasillo. Mark miró dentro de la habitación. No había nada más que un piano, partituras y un violín. Ambos sonrieron con nostalgia. Antes, solían tocar juntos. Habían pasado años desde la última vez que lo habían hecho. La peli negro se sentó frente al piano.

-Hace dos años…- dijo la chica captando la atención de Mark.- Hace exactamente dos años que no tocamos juntos…

-Entonces…- dijo el rubio.- ¿Te gustaría que tocáramos esta pieza?

Mark le extendió unas partituras y la chica se quedó pensando.

-Me encantaría.- contestó tras ponerlas partituras.

Ambos se prepararon y empezaron a tocar

(Aquí es dónde empieza a sonar Love is War la versión en piano)

Mou ikiba ga nai wa kono koi no netsuryou

Haiiro no kumo monokuro no kensou
Hizashi wa kageri

Yuugure wa iro o kaete iku

Aa sekai ga nijinde
Sore de mo suki de irareru ka nante

Wakatteru kedo dou sureba ii no
Dou shitara dou sureba

Baka da na watashi…

Hajimeru no yo kore wa sensou
Ureshisou na kimi o miru nante
Setsunaru koi sore wa tsumi
Misete ageru watashi no omoi o

Sakende mita megahon wa kowareteta no

Dore dake senobishitatte
Kimi no shikai ni hairanai

Aa itsu no ma ni ka hareta sora
Zenzen niawanai

Kimochi ga osaerarenakute
Doushitara dou sureba

Naite nanka nain da kara ne
Daisuki

Tatakau no yo haato o ute
Shudan nante eranderarenai
Sukaato hirari misetsukeru no yo
Kimi no shisen ubatte miseru no

Geigeki youi
Senkyou wa ima da furi na no desu

Koi wa moumoku
Kimi no kuchizuke de me ga sameru no!

Tras terminar, Mark empezó a tocar más violín, mientras que Mio sonreía y le seguía el juego. Tardaron unos segundos más en tocar la canción, hasta que Mark hizo el final de la canción. Ambos se miraron con una sonrisa en el rostro.

-Mio…- dijo Mark.- ¿No crees que fuiste dura con Fubuki…?

-Sí…- dijo la chica tras botar unas cuantas lágrimas.- Pero no debía besar a Ulvida…

-¿Y no tomaste en consideración que Ulvida lo hubiese besado a él?-preguntó Mark. Mio negó con la cabeza incrédula. No había podido ser más estúpida. Había hecho algo horrible e irremediable.- No lo hiciste…

-Yo…- dijo la chica sarcásticamente.- Dios… Soy una idiota…

-A lo mejor no soy el más indicado para decirte esto.- dijo el rubio.- Pero es la verdad.

-Mark…- dijo la peli negro mientras que lo abrazaba.- Gracias por todo…

El chico sonrió levemente, recordando como antes la misma Mio le daba abrazos como ese cada día. Esos días se habían acabado para él, estaba seguro de ello. Pero si podía hacer algo para evitar que aquellos días se acabaran para Fubuki, entonces tenía que hacerlo.

-Mark… si quieres puedes quedarte a dormir.- dijo la chica. El rubio negó con la cabeza.

-Te llevaré donde el señor Hibiki y luego yo me vuelvo al hostal.- dijo el chico.- Salí de improviso, así que lo más probable es que Dylan me esté buscando.

-¡Mark!- exclamó la chica molesta.- ¿Cómo que saliste sin el permiso de nadie?

-Hey! What about you!- replicó el chico.

-Mi caso es diferente.- dijo la chica. Ambos sonrieron.- Vamos. Nos podemos llegar tarde.

-Sí.- dijo Mark.

Salieron y abrieron su paraguas. Sin embargo, tal como decía Mio…

Fubuki y ella, serían sólo amigos…


¿Les gusto? Bueno, después de hacer sufrir a ambos, creo que no mucho, pero es necesario, créanme, no me maten aún O.O

Cami-chan: Por cierto, Mido-chan, ¿sigues enfadado?

Mido-chan: No, ya no, pero si me vuelves a poner una novia tan guarra como Ulvida, me suicidaré ¬¬

Cami-chan: No seas emo ¬¬ No te pondré novias guarras, tú tranquilo ^^

Mido-chan. ¿Y porque no me pones a Mio?

Cami-chan: Porque eres demasiado bueno para ella. (Soy una gran mentirosa xD)

Mido-chan: Awww, que linda, ¿entonces me pondrás a Cherryl?

Goenji-kun: Quieto allí. Ella es mía, M-I-A, MIA Y SOLO MÍA ¬¬

Mido-chan: Pues para ser tuya, no me los proyecto ¬¬

Cami-chan: Mido-chan, cierra la boca o te van a golpear ^^ U

Mido-chan: Bien, entonces vamos con el avance ^^

-¿Estás bien…?

-Tuviste… un mal día, ¿cierto?

-Gracias Fusuuke-kun, por haberme escuchado.

-La fiesta de quince años de Toko.

-Pero, hay un pequeño inconveniente…

-Tendrán que ir en parejas

Mido-chan: ¡Corte!

Cami-chan: Próximo capítulo: Arrepentirse no es pecado.

Mido-chan: Pasen y léanlo este viernes.

Cami-chan: ¡No se lo pierdan! Porque Mido-chan tendrá pareja para el baile jejejeje

Mido-chan: ¡Yuju!

Kaze-chan (si supiera...) ¡No olviden dejar reviews!

Cami-chan: Y tranquilos que la pareja de Mido no es Ulvida :3

Todos: ¡Matta-ne!